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‘NOSFERATU’ (2024) | Reseña
¿La mejor película de terror del año o la primera decepción del 2025? Para algunos lo será y te contamos nuestras razones en la reseña de “NOSFERATU” de Robert Eggers.
¿La mejor película de terror del año o la primera decepción del 2025? Para algunos lo será y te contamos nuestras razones en la reseña de “NOSFERATU” de Robert Eggers.
En 1897 el irlandés Abraham “Bram” Stoker presentó al mundo uno de los monstruos más emblemáticos en toda la historia de la humanidad, una criatura maldita y nocturna que se alimenta de sangre, acarreando muerte y destrucción en todos los lugares que pisa. En 1922 Friedrich Wilhelm Murnau se recargó en aquél relato para hacer una adaptación libre a la que tituló “Nosferatu”, cambiando el nombre de los personajes, pero sin poder evitar la demanda de la entonces viuda de Stoker para reclamar sus derechos y conseguir que la sentencia fuera la destrucción de toda copia.
Para fortuna de todos nosotros, la expansión a otros países de la película hizo que esta pudiera sobrevivir la cacería y llegara incluso a la actualidad. En 1979 el director Werner Herzog retomó la historia del Conde Orlok para hacer su propuesta con Klaus Kinski como el chupasangre y regresando sus nombres a los personajes tal cual los concibió Bram Stoker casi cien años atrás. El primero de enero de 2025 tendrán oportunidad de ver la interpretación de la misma historia pero ahora bajo la lente y talento de Robert Eggers, un director que ya nos ha sorprendido con su particular manera de abordar el género del terror y que obviamente ha generado muchas expectativas alrededor de su nueva película, expectativas que podrían jugarle en contra.

¿DE QUÉ TRATA EL “NOSFERATU” DE ROBERT EGGERS?
La trama se sale apenas de lo que se nos ha contado antes: El inocente y recién casado Thomas Hutter (Nicholas Hoult), es enviado a Transilvania para cerrar el trato con un miembro de la nobleza cuya intención será cambiar su residencia a Alemania, para ello el joven Hutter viaja al castillo en donde conocerá al tenebroso Conde Orlok (Bill Skarsgård) quien esconde en sus intenciones de viajar a Alemania, estar con Ellen (Lily-Rose Depp) esposa de Thomas.
A partir de aquí, la oscuridad del vampiro rodeará a todos los involucrados, solamente el Profesor Albin Eberhart Von Franz (Willem Dafoe) tiene pistas para poder derrotarlo, pero necesitará de las habilidades de Ellen para llevar a cabo un plan que no puede ser sino trágico para todos.

LO BUENO
El director Robert Eggers se consolida como un gran artesano, capaz de manejar presupuestos grandes y pequeños, un cuenta cuentos con mucha imaginería visual para hacer realidad sus objetivos. En este sentido, su “Nosferatu” goza de una gran presencia estética y técnica, capaz de justificar el costo del boleto una vez que la experiencia llegue a salas nacionales y trataré de citar algunas de sus mejores cualidades.
De nueva cuenta, el director une fuerzas con Jarin Blaschke (“La Bruja”, “El Faro”, “El hombre del norte”) como su director de fotografía y el resultado es una bella combinación entre una paleta fría para representar la oscuridad y helados ambientes en el día, que contrastan con una cálida luz de velas para las noches, si bien es justo agregar que a veces se pasan de oscuridad y a veces también la “luz de vela” eclipsa la fotografía, en general nos ofrece paisajes terroríficamente bellos para acompañar la historia del vampiro.
La música de Robin Carolan (“El hombre del Norte”) hace lo propio para elevar el terror y dramatismo en ciertas escenas y momentos clave, apoyando las actuaciones de un gran reparto liderado por Lily-Rose Depp en un papel demandante que saca a flote de manera más que cumplidora, detrás de ella está el sobre dramático Willem Dafoe, el buen trabajo de Nicholas Hoult, el rostro serio y de presencia dura cortesía de Ralph Ineson, Simon McBurney quien hace suyas todas las escenas en las que participa y finalmente los desaprovechados Aaron Taylor-Johnson y Bill Skarsgård, este último reducido a montañas de maquillaje y un acento algo ridículo que lo dejan brillar poco.
El talentoso Robert Eggers demuestra una vez más su vena y sensibilidad para la construcción de la tensión y el terror, siendo estos momentos los más sobresalientes de toda la película, es cuando la narrativa se entrega al terror más básico que es más efectiva, momentos apoyados también por unos buenos efectos prácticos, especiales y maquillaje.
El guion aporta un pequeño elemento para resaltar aún más la importancia de la protagonista, un elemento que no se siente forzado pero que no está bien desarrollado, una espada de doble filo ya que elije darle mucho más importancia a los personajes secundarios cuando se sabe que es Orlok (y en todo caso Ellen) quienes deberían cargar el peso de la historia.

LO MALO
El riesgo latente de contar de nuevo una historia que ha sido visitada tantas veces es que la narrativa se torne conocida y progresivamente aburrida, si bien el trabajo técnico los va a mantener atentos hasta el final, las sorpresas quedan atrás y solo veremos el “toque Eggers” en un relato que mezcla las dos versiones anteriores de “Nosferatu” (Murnau y Herzog) y hasta un toque del “Drácula” de Francis Ford Coppola. En este sentido, el gran valor estético de Robert Eggers y su equipo, queda supeditado a los límites que ya habían sido propuestos con anterioridad, es justo decir que algunos elementos se mejoran, pero son los menos.
El guion intenta darle mayor relevancia a la historia de fondo (como si a alguien le interesara) y falla tremendamente, el único elemento importante que se agrega son las “habilidades” de Ellen, el resto es una capa dramática que no justifica las casi dos horas y cuarto de duración de la película, el desempeño de “los Harding” (Aaron Taylor-Johnson y Emma Corrin) es muy desangelado, los actores hacen lo que pueden con lo que tienen y en el caso de Taylor-Johnson, quien usualmente entrega papeles muy buenos, se recarga tanto en el melodrama que coquetea con la telenovela. La decisión de construir mejor los personajes secundarios se nota bien intencionada pero me parece que no tuvo el cuidado suficiente.
El actor Willem Dafoe merece su párrafo aparte y es que su extravagante personaje se pasea demasiado en el exceso, su tono está completamente en otra película, pero ni siquiera es consistente, parece que está intoxicado a veces, serio en otras, heroico en unas ocasiones y completamente desquiciado en otras, creo que se quedó en el mismo registro que tenía en su personaje de “El hombre del Norte”.

VEREDICTO
El sueño de que Robert Eggers “actualizara” la legendaria trama del más famoso chupasangre no se cumplió del todo, pero creo que (al menos a mí me ocurrió), gran parte de ese sin sabor será culpa de las tremendas expectativas con las que el público está esperando su más reciente trabajo, solo espero que mi honesta opinión ayude a que el lente con el que se aprecie esta película que inaugura el próximo año sea más justa.
El director no tiene que probarle nada a nadie, se siente ya muy confiado en su puesto y el dominio de los elementos cinematográficos quedan claros, en esta ocasión fue quizá la ambigüedad de tener que atarse a una narrativa (una tan importante por cierto) y su aporte de nuevos elementos los que no cuajaron del todo, es verdad que tomó el juego de sombras de Murnau y por momentos los elevó a niveles que no creíamos posibles (enfrentarse de esa manera a una obra maestra es muy valiente de su parte), pero por otro lado sería incluso más ofensivo que en más de cien años de historia no se mejoraran en parte.
La nueva “Nosferatu” es, sin duda, una experiencia que recomiendo no se deben perder en las salas de cine por su elevada propuesta estilística, al fin y al cabo Robert Eggers se mantiene fiel a su estilo (para bien o para mal), sin soltarse del todo, quizá es ahí en donde su intención pierde fuerza y la coloca en el último de los peldaños de su filmografía. Por supuesto que están más que invitados a juzgar personalmente esta nueva entrega de “Nosferatu” una vez que llegue a salas mexicanas el próximo 1o de Enero y decidan si fue un buen tributo o más bien un desangelado intento de remake. No olviden sus crucifijos y dormir con ajos junto a su cama después de verla.
Cine
QUIERO TU SEXO (I WANT YOUR SEX) | Reseña
Quiero tu sexo nos entrega una película irreverente y que a través de dicha irreverencia sabe tocar temas incómodos, checa nuestra reseña

Una divertida batalla generacional sobre deseo, poder y sexualidad.
Es difícil ncontrar una divertida y bien lograda película o serie que hable sobre temas delicados como el sexo, en todas sus distintas facetas, y es que muchas producciones abordan el tema desde puntos de vista misóginos, burlones y hasta degradantes, creyendo que eso es “comedía” (te estoy viendo a ti Happy Madison con la mayoría de tus películas). Por fortuna con Quiero tu sexo, Gregg Araki nos entrega una película irreverente y que a través de dicha irreverencia sabe tocar temas incómodos dentro del sexo, y nos lo cuenta de una manera bastante particular tomando como premisa las diferencias entre generaciones alrededor del sexo, el deseo, el cambio de roles y las relaciones de poder, todo de una manera amena, bien cuidada e incluso rompiendo estereotipos, haciendo sátira de los estereotipos.
La sexualidad sin tabúes.
La historia sigue a Elliot Bell (Cooper Hoffman), un joven veinteañero inseguro, ingenuo y con poca experiencia sexual que consigue trabajar para Erika Tracy (Olivia Wilde), una reconocida y provocadora artista contemporánea. Lo que comienza como una oportunidad laboral rápidamente se transforma cuando Erika lo convierte en su musa sexual y, eventualmente, en su subordinado dentro de una relación dominada por ella.
Y precisamente aquí está uno de los mayores aciertos de Quiero tu sexo: invertir los roles que tradicionalmente ha presentado el cine dentro de este tipo de historias; en lugar de recurrir al habitual hombre mayor que seduce, controla o introduce a una mujer joven en un mundo sexual desconocido, Araki coloca a una mujer madura, segura de sí misma, exitosa y sexualmente empoderada, frente a un hombre joven que acepta una posición de sumisión.
Siendo esto el motor para hablar de cómo han cambiado las concepciones sobre el sexo entre generaciones: Erika representa una visión mucho más desinhibida y confrontativa, mientras que Elliot pertenece a una generación que observa el sexo, el consentimiento y los límites desde una perspectiva mucho más, digamos cautelosa, tomando en cuenta la hipersensbilidad de las nuevas generaciones en varios aspectos.
La película se mantiene constantemente enfrentando ambas posturas y, en lugar de decidir quién tiene completamente la razón, encuentra humor precisamente en las contradicciones de ambos, pero también en los gustos de ambos por satisfacer sus deseos, siendo algo muy interesante es que logra este humor sin convertir la sumisión masculina en el objeto de la burla. Elliot puede ser ingenuo, torpe y estar constantemente sobrepasado por las situaciones en las que Erika lo introduce, pero la película no necesita ridiculizarlo por disfrutar de una posición tradicionalmente asociada con personajes femeninos, por lo que su vulnerabilidad se convierte en parte del humor, pero también de su desarrollo como personaje.
Actuaciones que te pararán… de tu asiento.
Olivia Wilde se roba prácticamente cada escena como Erika, interpretando a una mujer exagerada, provocadora y consciente del poder que ejerce sobre quienes la rodean, pero sin reducirla a una caricatura. Hoffman, por su parte, encuentra el tono adecuado para un Elliot que constantemente parece preguntarse cómo terminó metido en semejante situación. Y todo esto funciona gracias a la química entre ambos sostiene buena parte de la película, con todo y los momentos subidos de tono.
Poniendo picante en el arte.
El humor es otro de sus grandes aciertos, ya que funciona como una herramienta para hablar de temas incómodos: las diferencias generacionales, el consentimiento, las relaciones de poder, lo políticamente correcto, la inseguridad y la manera en que cada generación entiende el deseo, sabiendo combinar comedia sexual con comentario social y una mirada satírica hacia las actitudes sexuales actuales.
Visualmente la película tiene un toque muy particular, logrando que las escenas subidas de tono y los desnudos logren manejarse de una madura, erótica y cómica.
El punto donde acabó el efecto de la píldora azul (dónde se cae).
Sin embargo, no todo funciona igual de bien, siendo su principal problema el cierre de la cinta que rompe con el tono crudo y realista que busca darnos la cinta, no digo que sea algo exagerado o que sea un final de fantasía, y aunque no arruina la experiencia, sí se siente desconectado de toda la película.
Asimismo varios de los personajes secundarios que parecían tener un mayor peso, simplemente quedan rezagados y poco desarrollados, dejando la sensación de que se les tuvo que recortar tiempo en cámara por cuestiones de tiempo.
Aún así, se pueden dejar pasar ya que la cinta no pretende darnos una lección sobre la sexualidad ni pretende convertirse en el nuevo referente del thriller erótico; sino ser una comedía que utiliza el sexo con una dinámica de poder distinta a la que conocemos, mientras refleja la gran diferencia generacional que ahora existe.
Conclusión.
Quiero tu sexo funciona mejor cuando se deja llevar por su lado de comedia sexual y por la extraordinaria dinámica entre Olivia Wilde y Cooper Hoffman. Es una película divertida, provocadora y visualmente llamativa que consigue hablar de temas incómodos sin caer constantemente en los clichés del género, especialmente al presentar una mujer madura que ejerce el poder y un hombre joven que abraza una posición de sumisión sin convertirlo en objeto de humillación. Aunque su tercer acto pierde parte de la fuerza y el ingenio del resto de la película, y algunos personajes secundarios quedan desaprovechados, Gregg Araki consigue regresar con una obra fresca, descarada y sorprendentemente accesible que utiliza el sexo no solamente para provocar, sino para hablar de poder, consentimiento, deseo y, sobre todo, de las enormes diferencias entre la manera en que distintas generaciones entienden la sexualidad.
Quiero tu sexo ya se encuentra en las salas de cine de México.
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Quiero tu sexo (I want your sex) | Reseña
Overall
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Dirección
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Actuaciones
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Guion
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Escenas eróticas y desnudos
Quieto tu sexo | Reseña
Quiero tu sexo funciona mejor cuando se deja llevar por su lado de comedia sexual y por la extraordinaria dinámica entre Olivia Wilde y Cooper Hoffman. Es una película divertida, provocadora y visualmente llamativa que consigue hablar de temas incómodos sin caer constantemente en los clichés del género, especialmente al presentar una mujer madura que ejerce el poder y un hombre joven que abraza una posición de sumisión sin convertirlo en objeto de humillación. Aunque su tercer acto pierde parte de la fuerza y el ingenio del resto de la película, y algunos personajes secundarios quedan desaprovechados, Gregg Araki consigue regresar con una obra fresca, descarada y sorprendentemente accesible que utiliza el sexo no solamente para provocar, sino para hablar de poder, consentimiento, deseo y, sobre todo, de las enormes diferencias entre la manera en que distintas generaciones entienden la sexualidad.
Cine
LINKIN PARK: UNSHATTER | Reseña
Linkin Park: Unshatter nos cuena una de las etapas más delicadas de la agrupación, ya la vimos y te contamos que tal esta en nuestra reseña

El regreso de una banda que se negó a desaparecer.
Linkin Park fue la primera banda favorita de muchísimas personas: su combinación de melodías potentes, guitarras y sonidos estridentes con letras profundamente emocionales consiguió algo que pocas agrupaciones logran, poner en palabras aquello que uno siente. Hablar de frustración, dolor, soledad, enojo o incertidumbre sin esconderlos detrás de metáforas imposibles de entender fue una de las razones por las que millones de personas conectaron con su música desde el inicio. Por eso, tras la muerte de Chester Bennington, la ausencia de Linkin Park no significó simplemente que una banda dejara de tocar; para muchos, significó perder una parte importante de su propia historia.

Linkin Park: Unshatter parte precisamente de ese sentimiento para contar una de las etapas más delicadas y, al mismo tiempo, más importantes en la historia de la agrupación: la decisión de volver a los escenarios después de la muerte de Chester y hacerlo bajo el mismo nombre. Con un tono mucho más personal del cómo algunos integrantes decidieron dar el siguiente paso, mientras otros se integraban sabiendo el peso del nombre de esta banda, este documental es imperdible para todo fan.
La parte más difícil es volver a empezar…
Linkin Park: Unshatter es un documental que nos permite escuchar directamente a los integrantes originales de Linkin Park, así como a Emily Armstrong y al nuevo baterista Colin Brittain, hablar sobre el proceso que los llevó a reconstruir la banda. No se trata únicamente de explicar cómo encontraron una nueva alineación, sino de mostrar las dudas, emociones y conversaciones que existieron detrás de una decisión que inevitablemente iba a estar acompañada por comparaciones con el pasado.
Porque regresar como Linkin Park nunca fue una decisión sencilla.
Una de las ideas más interesantes que atraviesa Unshatter es precisamente el motivo por el que decidieron no comenzar de cero con otro nombre. Mientras trabajaban en nueva música, los propios integrantes comenzaron a darse cuenta de que aquello que estaban componiendo seguía teniendo la esencia de Linkin Park, no estaban intentando fabricar canciones que sonaran como sus trabajos anteriores ni recrear artificialmente una época que ya había terminado; simplemente, al reunirse y crear juntos, la música que surgía seguía perteneciendo a la banda.
Y esa diferencia es fundamental, ya que su regreso tampoco podía hacerse ignorando todo lo ocurrido. La muerte de Chester dejó una herida imposible de borrar y, como muestra el documental, los integrantes eran conscientes de que esta nueva etapa debía abordarse con enorme solemnidad y respeto y aún sabiendo que existía la posibilidad de que parte del público no aceptara la decisión.
Sin embargo, decidieron confiar en algo que siempre había definido a Linkin Park: su música y es ahí es donde la incorporación de Emily Armstrong adquiere un significado especialmente importante. Unshatter deja claro que su propósito nunca fue convertirla en una sustituta de Chester. Intentar reproducir su voz, su personalidad o su manera de interpretar las canciones habría sido, además de imposible, contrario a lo que la propia banda estaba intentando construir.
La nueva voz
Algo que este documental precisó en hacer hincapié fue la decisión de integrar a Emily, porque funciona por ser Emily y se demuestra en los momentos en los que están componiendo el álbum de From Zero, cada canción está siendo construida con Emily participando activamente, no fue solo un “busquemos una vocalista”, fue un “necesitamos una vocalista para trabajar con ella y que cada pista sea orgánica y en ese sentido tiene mucho éxito, ya que como lo explican en el mismo documental, la intención siempre fue ver hacia el futuro y no buscar a alguien que pudiera imitar a Chester para tocar los éxitos pasados y es por eso que prácticamente todos los fans la amamos como nueva vocalista y coincidimos en que fue lo más acertado.
Lo mismo ocurre con Colin Brittain detrás de la batería, su incorporación no busca llenar simplemente el espacio que dejó Rob Bourdon, sino formar parte de una alineación que tiene que encontrar su propia dinámica.
El documental resulta particularmente interesante cuando muestra cómo los nuevos integrantes pasan de ser incorporaciones externas a convertirse en parte de un proceso creativo que, poco a poco, vuelve a sentirse como Linkin Park.
Siendo de los momentos más emotivos el final con el recibimiento de los fans durante el evento en vivo en septiembre del 2024 cuando se presentó a Emily y a Colin como los nuevos integrantes, haciendo que Unshatter funcione historia de un grupo de músicos que tuvo que enfrentarse a una pérdida enorme, preguntarse si todavía tenía algo que decir y descubrir que, pese a todo lo ocurrido, todavía existía música que necesitaba ser creada.
Sin duda este documental es imperdible para los fans de la banda, más al reunir momentos de su concierto en Sao Paulo y dejando temas completos para cantarlos, y aún sino son fans y han cantado alguna de sus canciones, encontrarán una interesante historia en la que descubrirán uno de los resurgimientos de una de las bandas más influyentes del nuevo milenio.
Experiencia SCREEN X.
En México existen 8 salas de cine que cuentan con pantalla SCREENX, la cual integra un par de pantallas secundarias laterales para crear un experiencia inmersiva, siendo que recién se inauguró la octava de estas pantallas en el complejo de Cinépolis, Parque Tepeyac, en la CDMX, justamente con este documental y que sin duda lo eleva muchísimo con un sonido que logra capturarnos de la misma manera en la que lo hace lo que vemos en pantallas, y no se preocupen, porque las pantallas secundarias no son intrusivas, ni tampoco proyectan algo del contenido principal, sino que funcionan como un extra que se acople a nuestra vista periférica.
Conclusión.
Linkin Park: Unshatter es un documental prácticamente imprescindible para cualquier fan de la banda, especialmente para quienes vivieron su música como algo más que simples canciones. Su mayor virtud está en mostrar el lado humano detrás de un regreso que, por las circunstancias, parecía imposible, y explicar por qué sus integrantes decidieron volver como Linkin Park en lugar de comenzar una historia completamente nueva.
Más que intentar convencer al público de que todo sigue igual, Unshatter demuestra exactamente lo contrario: Linkin Park cambió, pero su esencia permanece. Emily Armstrong no está ahí para reemplazar a Chester, sino para ser parte de una nueva etapa que la banda decidió construir con su propia identidad.
Y quizá esa sea la razón por la que tantos fans pudieron abrazar nuevamente a Linkin Park: porque la banda no intentó revivir el pasado, sino demostrar que todavía tenía algo que decir.
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Linkin Park: Unshatter | Reseña
Overall
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Dirección
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Guion
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Música
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Fotografía
Linkin Park: Unshatter
Linkin Park: Unshatter es un documental prácticamente imprescindible para cualquier fan de la banda, especialmente para quienes vivieron su música como algo más que simples canciones. Su mayor virtud está en mostrar el lado humano detrás de un regreso que, por las circunstancias, parecía imposible, y explicar por qué sus integrantes decidieron volver como Linkin Park en lugar de comenzar una historia completamente nueva. Más que intentar convencer al público de que todo sigue igual, Unshatter demuestra exactamente lo contrario: Linkin Park cambió, pero su esencia permanece. Emily Armstrong no está ahí para reemplazar a Chester, sino para ser parte de una nueva etapa que la banda decidió construir con su propia identidad. Y quizá esa sea la razón por la que tantos fans pudieron abrazar nuevamente a Linkin Park: porque la banda no intentó revivir el pasado, sino demostrar que todavía tenía algo que decir.
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La secuela de KPop Demon Hunters llegará a cines
¡KPop Demon Hunters 2 llegará oficialmente a los cines! Ted Sarandos, codirector ejecutivo de Netflix, ha revelado importantes planes

¡KPop Demon Hunters 2 llegará oficialmente a los cines! Ted Sarandos, codirector ejecutivo de Netflix, ha revelado importantes planes de estreno en salas para esta secuela animada en 2029.
Sarandos anunció ayer por la tarde, durante el evento Screentime de Bloomberg, que la secuela de KPop Demon Hunters contará con un gran despliegue en cines —digno de una gran producción cultural de referencia— cuando se estrene en 2029.
Sarandos declaró:
“El año que viene realizaremos un estreno a gran escala para Narnia y, hacia finales de año, haremos lo mismo con Charlie vs. the Chocolate Factory. Creemos que tendrán un gran éxito y, cuando llegue la secuela de KPop Demon Hunters, pueden esperar un estreno en cines muy amplio”.
Estas declaraciones de Sarandos no deberían sorprender demasiado, dado que la película original ya tuvo un lanzamiento especial en cines seleccionados —una versión para cantar las canciones (sing-along)— durante un periodo limitado.
El gran éxito de KPop Demon Hunters
A pesar de haberse estrenado en Netflix con gran repercusión en junio de 2025, dicha versión para cantar en cines alcanzó el puesto número 1 en taquilla a nivel mundial
KPop Demon Hunters, escrita y dirigida conjuntamente por Maggie Kang y Chris Appelhans, narra las emocionantes aventuras de Rumi (Arden Cho), Mira (May Hong) y Zoey (Ji-young Yoo), tres jóvenes ídolos del pop que conforman el grupo Huntr/x.
Pertenecientes a un antiguo linaje de cazadoras de demonios, el trío debe equilibrar sus glamurosas carreras con la peligrosa responsabilidad de combatir amenazas sobrenaturales.
Sus habilidades se verán sometidas a la prueba definitiva cuando su adversario demoníaco más formidable (Lee Byung-hun) orqueste el surgimiento de una banda masculina de K-pop rival, diseñada para absorber las almas de fans desprevenidos.
EJAE, la voz cantante de Rumi, reveló anteriormente que espera que la secuela profundice en “más elementos tradicionales coreanos: historia, música y gastronomía tradicionales”.
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