
Reseñas
WWE 2K25: un paso más cerca de ser el OTC-Reseña
WWE 2K25 se planta en el ring con mejoras notables, nuevas modalidades y una que otra metida de pata que lo hacen un juego bueno en general
Cada año, sin falta, llega un nuevo WWE 2K y con él la eterna pregunta: ¿será esta la edición definitiva o solo un refrito con un par de chispitas extra? WWE 2K25 se planta en el ring con mejoras notables, nuevas modalidades y una que otra metida de pata que hace que te preguntes si los desarrolladores estaban bookeando el juego o aplicando la técnica del “lo que salga”.

Jugabilidad y mecánicas de WWE 2K25
Si jugaste WWE 2K24, ya sabes a qué te enfrentas. No hay un cambio de paradigma, pero sí mejoras que hacen que las luchas se sientan más reales. El intercambio de golpes es más fluido, las secuencias de lucha en cadena son un deleite y la IA ya no se comporta como un luchador novato en su primera pelea.
Pero lo mejor es la atención al detalle: ver a una superestrella tomar impulso en el tensor antes de soltar su movida característica es un placer.
Este año tenemos combates frescos como The Bloodline Rules, una especie de lucha sin descalificación con mecánicas de “seis enfrentamientos” que hacen que las cosas se tornen caóticas (en el buen sentido).

También tenemos Underground, un modo sin cuerdas y con una vibe de pelea clandestina. La gran sorpresa: luchas intergénero disponibles en todo el juego, con campeonatos específicos. Un puntazo.
La Isla de la ¿relevancia ?
Pero no todo es color de rosa. La Isla, el nuevo modo “sandbox” basado en la Isla de la Relevancia de Roman Reigns, se siente como una excusa para meter microtransacciones y hacerlo pasar como “experiencia inmersiva”.

Es una versión descafeinada de NBA 2K que hará que muchos pasen de largo. Y hablando de cosas que sobran: Mi Facción sigue siendo ese modo que nadie pidió, pero que ahora es obligatorio si quieres desbloquear ciertas vestimentas y personajes.
Este es un punto que para cualquier fan de la franquicia puede llegar a ser muy molesto porque por momentos el Modo My Faction se vuelve enredado y confuso si no estás familiarizado con él
Un entretenido My Rise y el siempre efectivo My GM en WWE 2K25
El modo historia My Rise trae un giro interesante: ahora necesitas crear un luchador y una luchadora para avanzar en una campaña interconectada.
Es una gran idea para fomentar la rejugabilidad, aunque también significa que si quieres desbloquear todo, prepárate para repetir escenas más veces que John Cena usando la misma camiseta.

Por otro lado, My GM al fin permite multijugador en línea y tiene más opciones de bookeo. Aún así, sigue sin ser tan flexible como debería.
Vamos, 2K, danos libertad para bookear locuras sin que el juego nos penalice por no seguir “las reglas”.
La nostalgia y la vieja escuela de uno de los mejores juegos de WWE
Gráficamente hay mejoras: los modelos de los luchadores se ven más naturales y detalles como los moretones y la cámara dinámica suman bastante a la inmersión.
La creación de personajes te ofrece una amplia cantidad de opciones además de que se pueden descargar las creaciones de otros jugadores para así aumentar tu roster de wrestlers aunque es importante decir que por ahí no lucen tan increíbles como uno quisiera

Si eres fan de la lucha libre desde los tiempos de SmackDown! Here Comes The Pain, este juego tiene algunos guiños que podrían sacarte una sonrisa. La introducción de luchas intergénero recuerda a los viejos tiempos cuando podías poner a Lita contra The Rock sin restricciones.
Además, los modos clásicos siguen presentes y refinados, haciendo que la experiencia sea robusta para los veteranos.
Por otro lado, el Modo Showcase se centra en The Bloodline, y aunque es un buen repaso a la historia de esta dinastía, podría haber sido más variado. A estas alturas, muchos preferirían una selección de historias de distintas eras de la WWE, en lugar de centrarse solo en una facción.
El OTC de los juegos de WWE
WWE 2K25 es como un buen combate de media cartelera en WrestleMania: tiene momentos increíbles, pero también algunos errores que te hacen levantar una ceja. Si amas la saga y quieres ver las nuevas mejoras, vale la pena. Pero si buscas una revolución en la franquicia, quizás te quedes esperando.
Visual Concepts ha dado un paso adelante.La saga sigue evolucionando, pero a veces parece que está atrapada en un headlock de decisiones cuestionables. Como siempre, el público decidirá si esto es un five-star match o un botch de campeonato.
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Reseñas
GRANBLUE FANTASY: RELINK – ENDLESS RAGNAROK | Reseña
Granblue Fantasy: Relink – Endless Ragnarok, es una expansión que de los cimientos del juego original,crea en una de los mejores RPG del año

El Action RPG que demuestra que la perfección no siempre consiste en reinventar la fórmula.
En una industria obsesionada con ofrecer la siguiente gran revolución, pocas veces se reconoce el enorme mérito que existe en perfeccionar una idea ya brillante, eso es precisamente lo que logra Granblue Fantasy: Relink – Endless Ragnarok, una expansión que no busca rehacer los cimientos del juego original, sino construir sobre ellos hasta convertirlos en una de las mejores experiencias de acción RPG disponibles actualmente.
Más que un simple DLC, Endless Ragnarok funciona como una expansión al estilo de las grandes expansiones clásicas del género, añadiendo una nueva campaña que es prácticamente un nuevo juego, nuevos personajes jugables, sistemas inéditos de progresión y un endgame mucho más robusto que responde directamente a varias de las peticiones de la comunidad.
Una expansión que se siente como un juego nuevo.
Quienes jugaron Granblue Fantasy: Relink encontrarán una enorme cantidad de novedades; Endless Ragnarok incorpora seis personajes completamente jugables —Gallanza, Maglielle, Beatrix, Eustace, Fraux y Fediel—, un nuevo arco narrativo, jefes de gran y el sistema de invocaciones controlables, los Master Traits, una nueva dificultad de misiones y Conflux, un modo roguelite enfocado en el contenido de alto nivel. Pero quizá el mayor acierto es que todo este contenido no se siente agregado por obligación, cada nueva mecánica amplía las posibilidades del combate y vuelve mucho más satisfactorio el proceso de crear builds, experimentar con composiciones de equipo y optimizar a nuestros personajes favoritos.
Un sistema de combate que sigue siendo referente.
Si algo convirtió a Relink en uno de los mejores Action RPG de la generación fue su extraordinario sistema de combate, y Endless Ragnarok consigue llevarlo todavía más lejos.
La base continúa siendo accesible para prácticamente cualquier jugador, desde las primeras horas es posible disfrutar de enfrentamientos espectaculares gracias a controles intuitivos, habilidades llamativas y una curva de aprendizaje muy amigable, incluso quienes simplemente buscan avanzar en la historia encontrarán una experiencia entretenida y dinámica.
Sin embargo, detrás de esa sencillez existe una profundidad enorme, a medida que aumenta la dificultad, el juego exige dominar cancelaciones de animaciones, administración de enfriamientos, sincronización de habilidades de equipo, construcción de builds, elección de Sigils, Master Traits y una composición inteligente del grupo. El resultado es un combate capaz de satisfacer tanto al jugador casual como al que disfruta optimizando hasta el último porcentaje de daño. Es uno de esos raros títulos donde la dificultad la termina marcando el propio jugador.
Más de treinta estilos de juego completamente distintos.
Otro de los grandes aciertos continúa siendo su enorme elenco de personajes, lejos de limitarse a cambiar estadísticas, cada héroe posee mecánicas propias que modifican completamente la forma de jugar: Hay especialistas en contraataques, espadachines extremadamente veloces, personajes centrados en ataques cargados, luchadores de largo alcance, usuarios de magia, soporte, tanques y combatientes técnicos que requieren una ejecución casi perfecta.
La llegada de los seis nuevos integrantes no solo amplía el roster, sino que incrementa la variedad estratégica y hace que experimentar con distintos equipos siga siendo igual de divertido incluso después de decenas de horas.
Un verdadero Ragnarok Sin Fin.
Uno de los aspectos que más evoluciona respecto al lanzamiento original es el contenido posterior a la campaña, de por sí, su historia tiene una duración de unas 30 horas en promedio, una vez más Cygames nos entrega un gran contenido postgame con nuevos sistemas: el Conflux, las invocaciones, los Master Traits y la dificultad Caos, haciendo que el contenido posterior a los créditos sea más variado y profundo que nunca.
Conflux introduce una estructura roguelite que cambia el ritmo habitual de las misiones mediante progresión temporal, recompensas aleatorias y decisiones constantes durante cada recorrido.
Sumado a nuevas dificultades, jefes mucho más exigentes y sistemas adicionales de progresión, el contenido final ofrece suficientes razones para seguir jugando durante decenas de horas.
Eso sí, Endless Ragnarok sigue apostando por una filosofía basada en el “grindeo”; obtener los mejores materiales, optimizar builds y perfeccionar personajes requiere repetir actividades varias veces. Aunque el proceso resulta mucho más entretenido que en la versión original gracias a los nuevos sistemas, sigue siendo un elemento que puede no convencer a todos los jugadores, pero insisto, esto ya es un tema postgame de la nueva historia que nos presenta Endless Ragnarok, la cual de por sí ya es una experiencia muy redonda.
¿Hay que terminar Relink antes de jugar Endless Ragnarok?
Sí, y es que aunque la expansión incorpora sistemas que benefician a los nuevos jugadores desde las primeras horas, como algunos personajes adicionales, su historia está concebida como una continuación directa de los acontecimientos del juego base. Lejos de ser un contenido independiente, Endless Ragnarok funciona como el verdadero siguiente capítulo de la aventura, por lo que completar Relink no solo es un requisito técnico, sino también narrativo, puesto que permite que el impacto de los nuevos enemigos, personajes y acontecimientos tenga mucho más peso, haciendo que la expansión se sienta como una evolución natural en lugar de un simple contenido descargable.
Waifus y husbandos: el videojuego (para nada es queja).
Visualmente, Granblue Fantasy: Relink es uno de los JRPG con mejor presentación artística de los últimos años con un diseño de personajes que cualquier juego o anime envidiarían y ese estilo se encuentra presente en Endless Ragnarok y es que es muy acertado dar personajes atractivos (tanto femeninos como masculinos) para invitar al jugador a probar cada uno de ellos y descubrir el gran trabajo que hay en la jugabilidad en cada uno de ellos.
Pero también Cygames consigue trasladar el estilo anime sin perder definición ni espectacularidad durante los combates, incluso cuando la pantalla se llena de habilidades, efectos especiales e invocaciones gigantescas, sin que tampoco se sienta sobresaturada la pantalla o sin que el jugador pierda de vista lo que está pasando.
Los escenarios mantienen una dirección artística sobresaliente, las animaciones de combate siguen siendo fluidas y cada personaje posee una personalidad muy marcada gracias a su diseño y animaciones exclusivas.
A esto se suma una excelente banda sonora orquestal, actuaciones de voz de gran nivel (tanto en japonés como en inglés) y una interfaz clara que facilita administrar la enorme cantidad de sistemas presentes sin resultar abrumadora. En consolas y PC el rendimiento permanece muy sólido, con tiempos de carga reducidos y una experiencia estable incluso durante los enfrentamientos más caóticos.
Conclusión.
Granblue Fantasy: Relink ya era uno de los mejores Action RPG de los últimos años y con Endless Ragnarok lo reafirma: Su mayor mérito no está en reinventar un sistema que ya funcionaba, sino en demostrar que la evolución también puede consistir en pulir, ampliar y perfeccionar una fórmula casi impecable. Cygames entiende qué hizo especial al juego base y expande prácticamente todos sus apartados con inteligencia: más personajes, más profundidad estratégica, mejores sistemas de progresión, un endgame mucho más atractivo y una enorme cantidad de contenido que recompensa tanto a quienes buscan una aventura ligera como a los jugadores que desean dominar hasta el último detalle de sus mecánicas. Granblue Fantasy: Relink – Endless Ragnarok es la prueba de que no siempre hace falta inventar un nuevo género para crear una obra sobresaliente.
Granblue Fantasy: Relink – Endless Ragnarok ya está disponible en PlayStation 5, PlayStation 4, Nintendo Switch 2 y PC y hay dos opciones de compra adquirir Granblue Fantasy: Relink – Endless Ragnarok que incluye el juego base y la expansión o si ya tenían el juego de Relink, pueden comprar el Upgrade Kit.
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Granblue Fantasy: Relink – Endless Ragnarok | Reseña sin spoilers
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Jugabilidad
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Gráficos y dirección de arte
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Historia
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Soundtrack
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Rendimiento
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Contenido postgame
Granblue Fantasy: Relink – Endless Ragnarok | REseña sin spoilers
Granblue Fantasy: Relink ya era uno de los mejores Action RPG de los últimos años y con Endless Ragnarok lo reafirma: Su mayor mérito no está en reinventar un sistema que ya funcionaba, sino en demostrar que la evolución también puede consistir en pulir, ampliar y perfeccionar una fórmula casi impecable. Cygames entiende qué hizo especial al juego base y expande prácticamente todos sus apartados con inteligencia: más personajes, más profundidad estratégica, mejores sistemas de progresión, un endgame mucho más atractivo y una enorme cantidad de contenido que recompensa tanto a quienes buscan una aventura ligera como a los jugadores que desean dominar hasta el último detalle de sus mecánicas. Granblue Fantasy: Relink – Endless Ragnarok es la prueba de que no siempre hace falta inventar un nuevo género para crear una obra sobresaliente.
Reseñas
RHYTHM HEAVEN GROOVE – Reseña
Cuando Nintendo anunció Rhythm Heaven Groove, las expectativas eran enormes y nos da mucho gusto decir que cumple las expectativas

Durante más de una década, los seguidores de Rhythm Heaven aprendieron a convivir con la idea de que Nintendo quizá nunca volvería a mirar hacia una de sus franquicias más originales.
Desde el lanzamiento de Rhythm Heaven Megamix en Nintendo 3DS, la serie desapareció silenciosamente mientras otros estudios intentaban ocupar el vacío que había dejado.
Juegos como Melatonin, Rhythm Doctor o Bits & Bops demostraron que todavía existía un enorme interés por los títulos musicales centrados en el ritmo puro, pero ninguno consiguió capturar esa mezcla tan particular de creatividad, humor absurdo y diseño elegante que convirtió a Rhythm Heaven en un clásico de culto.

Por eso, cuando Nintendo anunció Rhythm Heaven Groove, las expectativas eran enormes. No bastaba con recuperar una franquicia querida; también debía demostrar que seguía teniendo sentido en una industria donde los juegos musicales han evolucionado considerablemente durante los últimos años. La buena noticia es que Nintendo entendió perfectamente cuál era la esencia de la saga.
En lugar de reinventarla innecesariamente, Groove apuesta por perfeccionar todo aquello que hizo especial a sus predecesores. El resultado es una entrega que se siente inmediatamente familiar para los veteranos, pero también lo suficientemente accesible para conquistar a nuevos jugadores desde el primer compás.
El regreso de una serie que nunca dejó de marcar el compás
Lo primero que sorprende al comenzar Rhythm Heaven Groove es comprobar lo poco que necesita cambiar para seguir sintiéndose fresco. Mientras otros juegos musicales basan buena parte de su atractivo en enormes listas de canciones o complejos sistemas de puntuación, Nintendo continúa apostando por una filosofía mucho más sencilla: escuchar antes que mirar.
Puede parecer una idea simple, pero es precisamente esa sencillez la que convierte a la serie en algo único.
Rhythm Heaven nunca intenta que memorices largas secuencias de botones ni que reacciones a una lluvia constante de indicadores visuales. Su objetivo es mucho más interesante: enseñarte a sentir el ritmo hasta que tus manos respondan de manera casi automática. Poco a poco dejas de pensar en cada pulsación y empiezas a seguir la música de forma instintiva.
La dificultad nunca llega porque aparezcan más botones en pantalla, sino porque las canciones empiezan a jugar contigo. Introducen silencios inesperados, aceleran el tempo, cambian el patrón cuando ya creías haberlo comprendido o rompen deliberadamente el compás para obligarte a escuchar con más atención.

Incluso la propia cámara participa en ese proceso. En ocasiones cambia de perspectiva, se aleja del personaje principal o incluso oculta parte de la acción. En cualquier otro juego esta decisión resultaría frustrante, pero aquí sirve para reforzar la idea central: no debes depender de lo que ves, sino de lo que escuchas. Es una filosofía de diseño que muy pocos estudios se atreverían a mantener hoy en día y que sigue funcionando con una naturalidad sorprendente.
Cada minijuego es una pequeña genialidad cargada de personalidad
Si hay algo que define a Rhythm Heaven es su capacidad para sorprender constantemente al jugador. Cada nuevo nivel presenta una situación completamente distinta, con personajes, escenarios y reglas propias. En apenas unos minutos puedes estar lanzando un frisbee a un perro, ayudando a unas ranas a saltar, puliendo el suelo, sincronizando los limpiaparabrisas de un coche durante una tormenta, cazando insectos junto a tu hija o escondiéndote de una luna gigantesca que estornuda.
Sobre el papel parece una sucesión de ideas completamente aleatorias, pero Nintendo consigue que cada una tenga un propósito muy claro.
Ningún minijuego existe únicamente para hacer reír. Todos exploran una manera distinta de interpretar el ritmo y de relacionar la música con las acciones del jugador. Esa capacidad para transformar conceptos absurdos en mecánicas perfectamente funcionales sigue siendo uno de los mayores talentos del equipo de desarrollo.
Lo mejor es que el juego nunca estira demasiado una idea. Cada actividad dura exactamente el tiempo necesario para enseñar su mecánica, ponerla a prueba y dejarte con ganas de más antes de pasar a la siguiente. Ese ritmo constante evita cualquier sensación de repetición durante buena parte de la campaña y consigue que descubrir el siguiente minijuego sea casi tan divertido como superarlo.

La estructura de la aventura también contribuye enormemente a esa sensación de variedad. Las ocho fases principales presentan grupos de minijuegos completamente nuevos que culminan con los ya tradicionales Remix, auténticos exámenes finales donde el juego mezcla de forma brillante todas las mecánicas aprendidas hasta ese momento.
Cuando parece que todo ha terminado, Groove sigue ofreciendo razones para volver. El modo Flipside introduce nuevas versiones de muchas pruebas, aparecen desafíos adicionales para conseguir calificaciones perfectas y desbloquear medallas, mientras que pequeñas recompensas como tiras cómicas o contenido extra convierten cada partida impecable en un objetivo realmente apetecible.
Mucho más que una colección de canciones
Uno de los mayores aciertos de Rhythm Heaven Groove es que entiende perfectamente la diferencia entre cantidad y variedad. Más allá de los más de ochenta minijuegos disponibles para un jugador y los numerosos desafíos adicionales, Nintendo introduce pequeñas actividades secundarias que enriquecen la experiencia sin romper su ritmo.

La más interesante es Beatspell, un curioso experimento que mezcla mecánicas rítmicas con elementos propios de un RPG. Aquí los compases sirven para lanzar hechizos, curar aliados o atacar enemigos siguiendo diferentes combinaciones musicales.
El sistema resulta sorprendentemente entretenido y deja entrever el enorme potencial que tendría una propuesta más ambiciosa basada en esta idea.
Divertidas actividades
También encontramos pequeñas actividades pensadas simplemente para relajarse entre canción y canción.
Una caja de ritmos para experimentar libremente con distintos sonidos, minijuegos donde pateamos un zapato lo más lejos posible o situaciones tan absurdas como golpear un pez globo antes de lanzarlo a un acuario ayudan a reforzar el carácter juguetón de toda la experiencia.
Ninguna de estas propuestas pretende convertirse en el centro del juego, pero todas contribuyen a que el universo de Rhythm Heaven se sienta vivo y constantemente dispuesto a sorprender.

El modo multijugador también merece una mención especial. Compartir estos desafíos con otra persona multiplica el humor de muchas situaciones, especialmente cuando ambos jugadores pierden el ritmo al mismo tiempo.
Gracias a unos controles extremadamente sencillos, prácticamente cualquiera puede entender las mecánicas en cuestión de minutos, convirtiéndolo en uno de esos juegos ideales para sacar en reuniones familiares o con amigos sin necesidad de largas explicaciones.
Todo ello convierte a Groove en un título que funciona especialmente bien en Nintendo Switch. La duración de cada nivel invita a jugar partidas cortas, completar un par de canciones durante un descanso y regresar más tarde sin perder el hilo.
Una personalidad que ningún otro juego de ritmo ha conseguido imitar
Visualmente, Rhythm Heaven Groove demuestra que no necesita grandes alardes técnicos para resultar inolvidable.
Su dirección artística apuesta por personajes de diseño sencillo, animaciones exageradamente expresivas y un humor visual que recuerda inevitablemente a franquicias como WarioWare, aunque con una identidad propia mucho más relajada y musical.

Cada escenario parece construido alrededor de una única idea cómica llevada hasta sus últimas consecuencias.
Lo extraordinario es que nunca se siente forzado. Los gatos, las cebollas bailarinas, los robots, las ranas o los extraterrestres conviven con absoluta naturalidad dentro de un universo donde cualquier ocurrencia parece posible. Esa creatividad constante convierte cada nueva pantalla en una pequeña sorpresa y hace que descubrir el siguiente minijuego resulte casi tan emocionante como jugarlo.
La banda sonora vuelve a ser el auténtico corazón de la experiencia. Cada composición posee personalidad propia y adapta perfectamente su ritmo a la mecánica correspondiente.
Hay temas relajados, melodías pegadizas, canciones cercanas al rock e incluso piezas que juegan deliberadamente con los silencios para poner a prueba la concentración del jugador. Los efectos de sonido tampoco están ahí únicamente para acompañar la acción; forman parte activa del ritmo y ayudan a interiorizar el compás sin que apenas nos demos cuenta.

La ya característica voz sintetizada regresa aportando ese encanto ligeramente extraño que los fans reconocerán inmediatamente, aunque Nintendo permite desactivarla para quienes prefieran una experiencia más tradicional.
A ello se suma un excelente sistema de calibración que facilita ajustar el retardo de imagen y sonido en televisión, un detalle imprescindible para un juego donde unas pocas milésimas de segundo pueden marcar la diferencia entre una interpretación perfecta y una mediocre.
El regreso de Rhythm Heaven Groove muestra que el ritmo nunca pasó de moda
Rhythm Heaven Groove no es una revolución para la franquicia, ni tampoco pretende serlo. Su mayor virtud consiste precisamente en entender qué hizo especial a la serie desde sus orígenes y potenciar esas cualidades con más contenido, mayor variedad y una producción mucho más cuidada. Nintendo demuestra que no siempre hace falta reinventar una fórmula cuando esta sigue funcionando con la misma eficacia que hace veinte años.
Eso no significa que sea un juego perfecto. Tras sesiones muy largas, la estructura basada en minijuegos puede llegar a resultar algo repetitiva, y propuestas como Beatspell dejan la sensación de que podrían haber ofrecido mucho más protagonismo.
Algunos jugadores quizá esperaban novedades más rompedoras después de once años de ausencia, pero Groove prefiere perfeccionar lo conocido antes que asumir riesgos innecesarios.
Rhythm Heaven sigue siendo una celebración del ritmo, del humor y del ingenio, una experiencia capaz de convertir las situaciones más absurdas en desafíos sorprendentemente satisfactorios. Mientras otros títulos musicales buscan impresionar con enormes catálogos de canciones o complejos sistemas de juego, Nintendo continúa defendiendo una idea mucho más elegante: escuchar, sentir el compás y dejar que la música haga el resto.
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Gráficos
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Jugabilidad
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Control
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Soundtrack y audio
RHYTHM HEAVEN GROOVE - Reseña
Rhythm Heaven Groove no es una revolución para la franquicia, ni tampoco pretende serlo. Su mayor virtud consiste precisamente en entender qué hizo especial a la serie desde sus orígenes y potenciar esas cualidades con más contenido, mayor variedad y una producción mucho más cuidada. Nintendo demuestra que no siempre hace falta reinventar una fórmula cuando esta sigue funcionando con la misma eficacia que hace veinte años.
Eso no significa que sea un juego perfecto. Tras sesiones muy largas, la estructura basada en minijuegos puede llegar a resultar algo repetitiva, y propuestas como Beatspell dejan la sensación de que podrían haber ofrecido mucho más protagonismo.
Algunos jugadores quizá esperaban novedades más rompedoras después de once años de ausencia, pero Groove prefiere perfeccionar lo conocido antes que asumir riesgos innecesarios.
Rhythm Heaven sigue siendo una celebración del ritmo, del humor y del ingenio, una experiencia capaz de convertir las situaciones más absurdas en desafíos sorprendentemente satisfactorios. Mientras otros títulos musicales buscan impresionar con enormes catálogos de canciones o complejos sistemas de juego, Nintendo continúa defendiendo una idea mucho más elegante: escuchar, sentir el compás y dejar que la música haga el resto.
Cine
MOANA| Reseña
Moana regresa en una nueva adaptación en acción real del clásico animado de Disney y lejos de sorprender deja mucho que se pudo mejorar

Para quienes conocen y aman la película de 2016, será difícil evitar la sensación de que el viaje ya estaba contado de una mejor manera.
Los remakes o adaptaciones en acción real suelen tener sentido cuando una obra ha envejecido lo suficiente como para merecer una modernización que la acerque a nuevas generaciones: independientemente de que algunas hayan sido mejores recibidas que otras, la mayoría de los live-action de Disney encontraban una justificación bajo esa premisa; Moana, sin embargo, rompe por completo esa lógica y es que la cinta animada original apenas tiene diez años de haber llegado a los cines y, además, recibió una secuela apenas hace dos años.
Es una franquicia que sigue completamente vigente en la memoria del público, por lo que resulta inevitable preguntarse si realmente existía la necesidad de volver a contar exactamente la misma historia en formato de acción real, la respuesta, al menos tras verla, es que este remake apenas y logra sostenerse gracias a su propia historia que sigue siendo emotiva por sí misma, pero difícilmente logra justificar su existencia y a continuación les cuento el porqué.
“Yo soy Moana”.
Moana (Catherine Laga´aia) regresa en una nueva adaptación en acción real del clásico animado de Disney. Elegida por el océano para devolver el Corazón de Te Fiti a la propia Diosa, emprenderá una misión que definirá el destino de su pueblo, la joven navegante deberá abandonar la seguridad de su isla y adentrarse en una peligrosa travesía a través del Pacífico. En el camino unirá fuerzas con el semidiós Maui (Dwayne Johnson), enfrentándose a criaturas legendarias, antiguos desafíos y descubriendo que el verdadero liderazgo consiste en encontrar su propio camino y confiar en sí misma.
Lo mejor.
Si hay algo que sostiene a esta nueva versión es que respeta casi por completo la historia del clásico animado (sino es que en su totalidad). El viaje de Moana conserva toda la carga emocional que la convirtió en uno de los trabajos recientes de Disney más populares y exitosos: el llamado a descubrir quién eres realmente, encontrar tu propio camino, desafiar las expectativas y comprender que el verdadero liderazgo nace de escuchar tanto a los demás como a uno mismo. Ese mensaje continúa siendo igual de poderoso y, afortunadamente, la película evita alterar aquello que ya funcionaba desde el inicio.
También hay que reconocer el trabajo realizado en el apartado visual (no confundir con la caracterización de cierto personaje principal); los efectos especiales consiguen trasladar buena parte de la espectacularidad de la animación hacia un estilo mucho más cercano al hiperrealismo. El océano, las criaturas fantásticas y varios de los momentos más icónicos lucen convincentes en líneas generales, demostrando un alto nivel técnico.
La música
La banda sonora permanece prácticamente intacta, una decisión que se agradece enormemente,temas como “How Far I’ll Go” siguen siendo el corazón emocional de la película y mantienen gran parte de su impacto.
En cuanto a las actuaciones, son en general buenas y cumplidoras, Por su parte, Catherine Laga´aia como Moana entrega una actuación comprometida y hace todo lo posible por transmitir el carisma y la determinación del personaje, aunque ciertas escenas o decisiones dentro de esta adaptación no le favorezcan para sobresalir ni aportar un sello propio que permita diferenciarla de la versión animada.
Lo malo.
El mayor tropiezo de la película tiene nombre propio: Maui; resulta sorprendente que un personaje tan importante termine siendo uno de los aspectos menos convincentes del remake. Dwayne Johnson interpreta al semidiós al que ya dio voz en la versión animada, pero su caracterización dista mucho de funcionar y es que durante buena parte del metraje da la impresión de estar usando una peluca poco natural que jamás termina de integrarse con su apariencia, haciendo que sea difícil dejar de pensar que estamos viendo al actor disfrazado y no al personaje.
La mala caracterización
En cuanto a su físico, Disney optó principalmente por un traje prostético de aproximadamente 40 libras (unos 18 kg), complementado con maquillaje y retoques digitales, en lugar de construir completamente al personaje mediante CGI. El problema es que el resultado final tampoco convence y no es que el traje luzca falso, de hecho por sí mismo “luce bien”, el problema es que contrasta demasiado con la cara y su complexión de la Roca y termina entrando en ese incómodo “valle inquietante”, donde nunca parece completamente real.
Otro problema importante es que, precisamente por tratarse de un copy-paste casi escena por escena de la película animada, quedan expuestas las limitaciones del formato live-action: hay secuencias que funcionaban perfectamente en animación gracias a la exageración de gestos, expresiones y ritmo caricaturesco. Al trasladarlas prácticamente sin modificaciones a actores reales, algunas terminan sintiéndose rígidas, forzadas o incluso incómodas, como si estuvieran ahí únicamente para replicar el material original en lugar de adaptarlo al nuevo lenguaje cinematográfico.
A ello se suma que en diversas escenas resulta evidente el uso de pantalla verde y en gran medida se nota en la iluminación poco natural en varios de los escenarios tropicales. Aunque el trabajo visual suele ser sólido, hay momentos donde la iluminación no termina de integrarse con los personajes y el artificio termina rompiendo la inmersión. Esta sensación de exceso de efectos digitales ha sido una de las observaciones más repetidas entre la crítica internacional.
Conclusión sobre Moana
Moana (live-action) no es una mala película porque sigue apoyándose en una historia extraordinaria que continúa emocionando una década después, el problema es que casi todo lo que funciona ya estaba presente en la versión animada.
Más que ofrecer una reinterpretación o una nueva visión, Disney entrega una copia extremadamente fiel (lo cual fue su mayor acierto ya que eso es lo que la mantiene a flote) y que, salvo por algunos efectos visuales y el cambio al formato de acción real, es una adaptación entretenida y visualmente competente, pero también una de las más innecesarias (y eso ya es decir mucho) que ha realizado el estudio. ¿La recomiendo? Sí, pero principalmente para los mayores fans de Moana y para las niñas y niños del hogar quienes probablemente disfrutarán la aventura sin detenerse en los problemas de caracterización, las escenas que se sienten forzadas o los momentos donde la pantalla verde resulta evidente.
Para quienes conocen y aman la película de 2016, será difícil evitar la sensación de que el viaje ya estaba contado de una mejor manera.
Moana llega a las salas de cine este 09 de julio.
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Moana (2026) | Reseña sin spoilers
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Efectos especiales
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Fotografia e iluminación
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Actuaciones
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Dirección
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Caracterización
Moana | Reseña sin spoilers
Moana (live-action) no es una mala película porque sigue apoyándose en una historia extraordinaria que continúa emocionando una década después, el problema es que casi todo lo que funciona ya estaba presente en la versión animada. Más que ofrecer una reinterpretación o una nueva visión, Disney entrega una copia extremadamente fiel (lo cual fue su mayor acierto ya que eso es lo que la mantiene a flote) y que, salvo por algunos efectos visuales y el cambio al formato de acción real, es una adaptación entretenida y visualmente competente, pero también una de las más innecesarias (y eso ya es decir mucho) que ha realizado el estudio. ¿La recomiendo? Sí, pero principalmente para los mayores fans de Moana y para las niñas y niños del hogar quienes probablemente disfrutarán la aventura sin detenerse en los problemas de caracterización, las escenas que se sienten forzadas o los momentos donde la pantalla verde resulta evidente.
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