
Reseñas
Clair Obscur: Expedition 33 | Reseña sin spoilers
Calir Obscur: Expedition 33, juego desarrollado por Sandfall Interactive, entiende perfectamente lo que los gamers y fans de los RPG amamos
Una carta de amor hacia los videojuegos.
Los RPG de combates por turnos siempre han sido un género de videojuegos de un nicho, pero aún así han logrado ganar terreno gracias a las historias que nos cuentan y que con el tiempo han implementado mecánicas para ser más atractivos para un público más general y ese es el caso de Expedition 33
Ahora llega Calir Obscur: Expedition 33, juego desarrollado por Sandfall Interactive, estudio francés conformado por un equipo de 31 personas que entienden a la perfección lo que los gamers y fans de los RPG amamos y que lo implementan de una manera tan precisa y preciosa a su juego logrando entregarnos uno de los mejores juegos de lo que va en este 2025 y de lo mejor y más interesante que hemos jugado desde hace mucho tiempo. A continuación les cuento el porqué deben de jugar Clair Obscur: Expedition 33 si son fans de los RPG.

Jugabilidad y mecánicas únicas que ofrece Clair Obscur: Expedition 33
En esencia Clair Obscur: Expedition 33 es un RPG con combates por turnos, sin embargo, cuenta con varias mecánicas que lo vuelven único dentro de su género, tanto para cuando atacamos como para cuando defendemos y es que como se nos mostró en los tráilers, se mezcla la acción a los batallas por turnos de una manera única que hasta parece una danza de combate.

Cuando defendemos (en el turno del rival) tenemos dos opciones: esquivar o bloquear, para lo cual debemos estar muy atentos al movimiento y sonido del ataque para saber el momento preciso de reaccionar ya que la ventana de reacción es muy limitada, por lo que lo ideal es esquivar en lo que aprendemos los patrones de ataque del oponente y sí, suena un poco complicado pero lo es porque el lograr esquivar o bloquear de manera perfecta nos permitirá realizar contraataques que debilitan mucho al rival, así que la recompensa es igual al nivel de exigencia.

Y sí, es vital aprender a defender, no basta con solo subir de nivel a nuestros personajes, pero no se preocupen porque se puede ajustar el nivel de dificultad del juego para que el castigo no sea tanto y puedan disfrutar de su gameplay e historia sin mayor problema.

Pasando a la ofensiva, cada personaje cuenta con una jugabilidad, ataques y habilidades únicas que además se pueden complementar a las de los otros personajes para realizar ataques como si fueran un combo, algo así como lo que se hace en los TCG.

Lo mejor es que todas las mecánicas y reglas del juegos están muy bien explicadas, además de los efectos de cada ataque y de las habilidades para que no haya problema al momento de crear nuestras estrategias.

Además su control es bastante dinámico al estar asignada una acción a cada botón y la variedad de enemigos y ataques que realizan hacen que siempre estemos atentos a cada combate para que nunca se vuelva monótono el juego, aunado a su narrativa hacen que se vaya como agua.

En resumen su jugabilidad es sencilla y orgánica para que todo mundo lo disfrute desde un inicio y se puede profundizar en distintas estrategias para que los más veteranos puedan realizar combos con ataques que hagan el máximo de daño.
Historia conmovedora que nos captura desde su inicio.
Clair Obscur: Expedition 33 nos pone en un mundo de fantasía en el que sus habitantes parecieran estar atrapados dentro de un cuadro de pintura en cuyo centro se encuentra un número el cual va en cuenta regresiva y cada año es cambiado por “La Pintora”, por lo que todas las personas con la edad que aparece en el cielo desaparece, por ello cada año un grupo de habitantes de la Ciudad de Lumiere se aventuran en una expedición para intentar romper el ciclo; ahora toca el turno de la Expedición 33.

Desde un inicio el juego nos engancha con sus protagonistas e historia teniendo uno de los mejores prólogos dentro de los RPG, la interacción que hay entre ellos y la propia narrativa que aunque es fluida, se toma su tiempo para que podamos apreciar los escenarios, música y la propia situación que se nos plantea y es que cada diálogo y escena están muy bien dirigidos, no solo en actuación de voz sino también a nivel gráfico teniendo expresiones detalladas y cuidadas que reflejan a la perfección el momento y hasta la propia relación que guardan los personajes entre sí, se siente tan natural que es imposible no empatizar o encariñarse con cada uno desde su inicio y saber como se resuelve la historia.

Y yendo a niveles más profundos, su historia por sí misma es un mensaje que nos habla de lo efímera que puede llegar a ser la vida y la importancia que hay que darle a la misma para disfrutarla,.
Hacer el bien con nuestras acciones pues a travé de ellas dejamos nuestro legado en el corazón de las personas que queremos, cobrando mucha fuerza la frase de “Por aquellos que vendrán”, todo envuelto en una maravillosa obra de fantasía.
Un juego artístico en cada uno de sus aspectos
Sin sonar a exageración, cada aspecto del juego está cuidado a un nivel artístico que denota la pasión que se le puso, desde su dirección, diseño de personajes, diseño gráfico, música, guión, actuación de voces, gameplay, todo está cuidado a un nivel que parece absurdo, pero que se agradece porque pocos juegos hacen todo lo que vemos en Clair Obscur: Expedition 33.

Y no es casualidad todo lo anterior, todo el equipo de Sandfall Interactive cuenta con un gran currículum para lograr que su juego debut esté recibiendo calificaciones perfectas, y este éxito también tiene mucho que ver a la actuación de voces que fue realizada por actores que pusieron muchísima dedicación.
Su soundtrack es una obra de arte por sí misma gracias a las composiciones Lorien Testard con piezas que evocan nostalgia y melancolía ante la cruel realidad en la que viven las personas dentro de Clair Obscur, pero también con temas que expresan el coraje y la decisión de los protagonistas para romper el ciclo o al menos lograr marcar el camino para quienes vendrán después.

Sin pasar desapercibidas las increíbles actuaciones de Charlie Cox como Gustav, Jennifer English como Maelle, Kirsty Rider como Lune, Shala Nyx como Sciel y Rich Keeble como Monoco.
La fantasía que nos ofrece
A nivel técnico el juego nos ofrece escenarios hermosos con efectos de luz que nos hacen sentirnos dentro de una de las mejores películas de fantasía; los detalles en las texturas de la ropa, los gestos de los personajes, efectos de los elementos como fuego, hielo, tierra, etcétera, lucen hiperrealistas como pocos juegos logran hacer.
Ciertamente hay defectos en algunas texturas que tardan en cargar o que se llegan a desenfocar sobre todo en lo que hay en el fondo, pero son situaciones que se pueden pasar por alto puesto que jamás entorpece la experiencia, inclusive durante mi experiencia nunca tuve problemas de caída de cuadros en el PS5, corriendo a 1080p y 60fps sin problemas.

Conclusión.
Clair Obscur: Expedition 33 es un juego imperdible para todo fan de los RPG de combate por turnos y para cualquier jugador que quiera conocer éste género, ya que innova con su gameplay y control que implementan de una manera perfecta y divertida la acción a los combates por turnos, obligando al jugador no solo a plantear estrategias que permitan crear combos entre los ataques de los personajes al puro estilo de los mejores TCG, sino también a prestar atención a los patrones de los ataques de los enemigos como en los mejores videojuegos de acción. Lo cual junto a su mágica, melancólica y hermosa historia, soundtrack y personajes, hacen de éste título uno de los mejores RPG de los últimos tiempos, con lo que Sandfall Interactive demuestra que cuando se hacen las cosas con pasión los resultados hablan por sí solos.
Clair Obscur: Expedition 33 ya está disponible en PlayStation 5, Xbox Series X|S y PC a través de Steam y la Epic Store.
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Reseñas
ONIMUSHA: WAY OF THE SWORD | Reseña
Onimusha: Way of the Sword, un título que por sucalidad perfectamente podría colocarsed entre los candidatos a Juego del Año

Tal cual, es el camino de la espada.
Hay años en los que una compañía parece empeñada en recordarnos porqué sigue siendo una de las grandes de la industria y 2026 está siendo, sin duda, el año de CAPCOM, y es que después de este mismo año darnos increíbles títulos, vuelve a demostrar que el videojuego single player todavía tiene muchísimo que ofrecer con Onimusha: Way of the Sword, un título que no solo rescata una de sus franquicias más queridas después de dos décadas de ausencia, sino que lo hace con una calidad que perfectamente podría colocarlo entre los candidatos a Juego del Año. Y es que Way of the Sword entiende algo fundamental: no necesita reinventar el género de acción para tener identidad propia, basta darnos un sistema de juego sólido, personajes entrañables, historia atrapante y música envolvente, todo fundamentado en en el propio “Camino de la espada”.
Lo más importante es pelear inteligente (en este caso jugar inteligente).
A primera vista, Onimusha: Way of the Sword podría parecer otro juego de acción en tercera persona en el que debemos avanzar por escenarios mientras acabamos con hordas de enemigos, sin embargo, basta pasar unos minutos con su sistema de combate para descubrir que aquí no se trata simplemente de lanzar ataques hasta que el enemigo caiga.
Como indica el propio título, este es el camino de la espada y eso significa aprender a pelear: durante los enfrentamientos tendremos que saber cuándo bloquear, cuándo esquivar, cuándo contraatacar, cuándo ejecutar un Issen, cuándo utilizar los poderes Oni y, sobre todo, cuándo absorber las almas que dejan nuestros enemigos y es que cada una de estas mecánicas tiene un propósito y aprender a combinarlas es lo que convierte al combate en uno de los mayores atractivos de la experiencia y que siempre se sienta divertido.
El juego premia la observación y el timing, no todos los ataques se enfrentan de la misma manera y, conforme aparecen enemigos más poderosos, resulta indispensable leer sus movimientos y reaccionar en consecuencia. Las paradas y contraataques pueden convertir un ataque enemigo en una oportunidad para hacer un daño enorme, mientras que las habilidades Oni permiten cambiar el ritmo de una batalla.
Lo mejor es que esto alcanza su máxima expresión durante los combates contra los jefes; cada enfrentamiento importante se siente como un examen de todo lo que hemos aprendido hasta ese momento (y sin duda estos son los mejores combates) y que nos obligan a utilizar las diferentes herramientas, estudiar patrones y entender cuándo atacar y cuándo simplemente esperar. Y cuando finalmente conseguimos derrotar a un jefe que nos puso en aprietos (aún cuando haya sido al primer intento) la satisfacción es enorme.
No es un “soulslike”, y eso es bueno.
Hay que hablar del “genma” en la habitación y es que es imposible la comparación de este juego con un Soulslike, ya que comparten ciertos elementos o aspectos especialmente por la importancia que tienen la defensa, los parries, el timing y la lectura de los enemigos, pero Onimusha no pretende ser un juego imposible de terminar y creo que esa fue la decisión correcta.
CAPCOM busca que Way of the Sword sea una experiencia capaz de llegar a un público mucho más amplio, pero eso no significa que podamos apretar un botón sin pensar y ganar todos los combates, al contrario, hay que saber jugar.
La diferencia es que el juego no utiliza la dificultad como una barrera de entrada; puedes disfrutar de la aventura aunque no seas un maestro del parry, pero si decides dominar todas sus mecánicas, el juego te recompensa. Los momentos más difíciles pueden exigir precisión, paciencia y conocimiento del enemigo, pero la intención nunca parece ser castigarnos por jugar y es una filosofía que funciona especialmente bien porque ya ciertamente ya hacía falta y es que hay que entender que una dificultad elevada no lo hace un mejor o peor juego, menos cuando cuenta con un sistema de combate sólido que es divertido con lo que ya ofrece.
Musashi y una historia que sabe atraparnos.
Onimusha: Way of the Sword nos lleva a un Japón de época Edo en el que Kioto ha sido deformada por la presencia de los Genma y una fuerza conocida como Malice. En medio de este caos encontramos a Miyamoto Musashi, un joven espadachín que termina entrando en contacto con el poder de los Oni y se ve obligado a enfrentarse a una amenaza sobrenatural que va mucho más allá de sus propios duelos.
La premisa puede parecer sencilla, pero funciona porque está acompañada por personajes que consiguen darle personalidad a la aventura y aquí es imposible no hablar de Musashi. A primera vista podría parecer un protagonista despreocupado, incluso un poco arrogante y bromista, sin embargo, conforme avanzamos descubrimos a un personaje honorable, de buen corazón y con una evolución que hace que queramos seguir acompañándolo.
A su lado está Shizuka, quien reside dentro de nuestro Onibrazal y termina convirtiéndose en una pieza fundamental durante la aventura. La relación entre ambos aporta algunos de los mejores momentos de la historia, especialmente porque sus personalidades contrastan de manera muy agradable.
El resto del elenco tampoco se queda atrás; cada personaje tiene una personalidad suficientemente marcada como para que podamos identificarlo inmediatamente, mientras que los antagonistas cuentan con motivaciones y diseños que los hacen destacar. La narrativa tampoco pretende reinventar las historias de samuráis, pero consigue algo mucho más importante: hacernos querer saber qué ocurrirá después.
Un apartado visual espectacular.
Si hay algo que CAPCOM parece dominar cada vez mejor es el RE Engine y Way of the Sword vuelve a demostrar hasta dónde puede llevarse esta tecnología: el juego luce espectacular, desde los escenarios de un Kioto corrompido hasta los modelos de personajes, las expresiones faciales, los efectos de iluminación y la manera en que los objetos reaccionan ante las condiciones del entorno, todo contribuye a construir una experiencia visual de primer nivel y a nivel de rendimiento el juego siempre corrió de manera impecable en PS5.
Hay momentos en los que resulta difícil no detenerse simplemente a observar lo que ocurre en pantalla. El nivel de detalle de los personajes también merece reconocimiento. CAPCOM consigue combinar realismo con una estética profundamente marcada por el cine japonés y las historias de samuráis. Incluso Musashi está inspirado visualmente en el legendario actor Toshiro Mifune, algo que ayuda a reforzar esa sensación cinematográfica. Y esto también se extiende al diseño de enemigos; los Genma no son simplemente criaturas creadas para llenar escenarios, muchos de sus diseños reflejan su personalidad, su naturaleza o incluso el origen de sus poderes. Los jefes, especialmente, son capaces de transmitir quiénes son incluso antes de que entendamos completamente su historia.
Una banda sonora a la altura.
La banda sonora cuenta con Nozomi Ohmoto como compositora principal, acompañada por Kota Suzuki y Tomoki Kameyama, además del trabajo de otros compositores y músicos involucrados en el proyecto. El resultado es una mezcla muy interesante entre instrumentación tradicional japonesa y elementos modernos, consiguiendo acompañar tanto los momentos contemplativos como las grandes batallas. Instrumentos como el shamisen, shakuhachi, koto y biwa conviven con una producción orquestal que le da a la aventura una escala mucho mayor.
Donde la espada pierde un poco de filo.
Onimusha: Way of the Sword no es perfecto, siendo su mayor problema precisamente en aquello que más contrasta con la excelencia de sus combates contra jefes: los enfrentamientos contra los enemigos comunes, los cuales en determinados momentos el juego puede sentirse demasiado fácil.
Hay grupos de Genma que parecen estar ahí simplemente esperando a que lleguemos para convertirse en sacos de boxeo. Incluso cuando estamos rodeados por varios enemigos (y entre ellos aparece alguno considerablemente más fuerte) en ocasiones la reacción de los enemigos resulta demasiado pasiva y lejos de transmitir una sensación real de peligro, se siente como una ayuda extra para conseguir almas.
Conclusión.
Onimusha: Way of the Sword es mucho más que el regreso de una franquicia que llevaba dos décadas esperando una nueva oportunidad; es la prueba de que CAPCOM todavía sabe tomar una fórmula clásica, actualizarla y darle una identidad propia sin perder aquello que la hacía especial.
Su sistema de combate es preciso, espectacular y, sobre todo, satisfactorio, porque recompensa al jugador que aprende a dominarlo en lugar de simplemente presionar botones. Sus enfrentamientos contra los jefes son de lo mejor de la aventura, mientras que Musashi se convierte en un protagonista carismático al que resulta fácil tomarle cariño y Shizuka, junto con el resto del elenco, consigue darle personalidad a una historia que, aunque sencilla, sabe atraparnos desde sus primeros minutos. A esto se suma un apartado visual espectacular gracias al RE Engine, un diseño artístico que combina con enorme acierto la tradición japonesa con la fantasía sobrenatural y una banda sonora que acompaña perfectamente cada momento de la aventura.
Es cierto que sus enemigos comunes y una curva de dificultad algo irregular impiden que estemos ante una experiencia perfecta, sin embargo, incluso esta decisión puede entenderse dentro de la intención de CAPCOM de crear una experiencia accesible para un público más amplio, porque al final, Onimusha: Way of the Sword entiende perfectamente lo que significa su nombre: El camino de la espada no consiste en atacar más rápido que el enemigo, sino en aprender a leerlo, esperar el momento adecuado y hacer que cada golpe cuente.
Onimusha: Way of the Sword ya está disponible en PlayStation 5, Xbox Series X|S, Nintendo Switch 2 y PC.
Onimusha: Way of the Sword | Reseña sin spoilers
Overall
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Sistema de juego, control y mecánicas
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Gráficos y rendimiento
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Historia, guión
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Soundtrack
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Dirección de arte, diseño de personajes
Onimusha: Way of the Sword | Reseña sin spoilers
Onimusha: Way of the Sword es mucho más que el regreso de una franquicia que llevaba dos décadas esperando una nueva oportunidad; es la prueba de que CAPCOM todavía sabe tomar una fórmula clásica, actualizarla y darle una identidad propia sin perder aquello que la hacía especial. Su sistema de combate es preciso, espectacular y, sobre todo, satisfactorio, porque recompensa al jugador que aprende a dominarlo en lugar de simplemente presionar botones. Sus enfrentamientos contra los jefes son de lo mejor de la aventura, mientras que Musashi se convierte en un protagonista carismático al que resulta fácil tomarle cariño y Shizuka, junto con el resto del elenco, consigue darle personalidad a una historia que, aunque sencilla, sabe atraparnos desde sus primeros minutos. A esto se suma un apartado visual espectacular gracias al RE Engine, un diseño artístico que combina con enorme acierto la tradición japonesa con la fantasía sobrenatural y una banda sonora que acompaña perfectamente cada momento de la aventura.
Es cierto que sus enemigos comunes y una curva de dificultad algo irregular impiden que estemos ante una experiencia perfecta, sin embargo, incluso esta decisión puede entenderse dentro de la intención de CAPCOM de crear una experiencia accesible para un público más amplio, porque al final, Onimusha: Way of the Sword entiende perfectamente lo que significa su nombre: El camino de la espada no consiste en atacar más rápido que el enemigo, sino en aprender a leerlo, esperar el momento adecuado y hacer que cada golpe cuente.
Reseñas
STAR WARS: ZERO COMPANY – Reseña
Star Wars: Zero Company se vende por si solo: toma la fórmula de XCOM y llevala a una galaxia muy, muy lejana.

En el universo de Star Wars hemos vivido duelos de sables de luz, batallas espaciales, persecuciones y suficientes explosiones como para llenar varias Estrellas de la Muerte. Sin embargo, había una perspectiva que la franquicia todavía podía explotar mucho más: la de un escuadrón táctico tratando de sobrevivir en medio del caos de las Guerras Clon.
Ahí entra Star Wars: Zero Company, desarrollado por Bit Reactor, un estudio formado por antiguos miembros de Firaxis Games. La premisa prácticamente se vende sola: tomar la fórmula de XCOM y llevarla a una galaxia muy, muy lejana.

El resultado es una aventura táctica bastante sólida que, aunque tiene algunos problemas importantes, ofrece una de las experiencias de Star Wars más interesantes de los últimos años. Su historia no siempre consigue estar a la altura de su premisa, pero cuando Hawks y su peculiar grupo de mercenarios entran en combate, Zero Company demuestra todo su potencial.
Una guerra en las sombras
La historia se desarrolla durante los últimos años de las Guerras Clon y nos pone en el papel de Hawks, un antiguo soldado de la República que ahora lidera un grupo de mercenarios conocido como Zero Company.
El equipo termina involucrado en un conflicto contra The Coil, una organización clandestina dirigida por la misteriosa Fathom. Su plan involucra una extraña enfermedad conocida como la Plaga de las Sombras, transmitida por insectos y capaz de provocar la muerte o conceder habilidades similares a las de la Fuerza.

Sobre el papel, tenemos todos los ingredientes para una gran historia de Star Wars: una amenaza secreta, una organización misteriosa y una conspiración que ocurre detrás de las Guerras Clon.
El problema es que la narrativa termina siendo bastante convencional. Fathom funciona como antagonista, pero nunca consigue convertirse en una villana particularmente memorable. Algunos giros son interesantes, pero el conflicto rara vez genera auténtica intriga.
La aparición de Anakin Skywalker y algunas misiones relacionadas con personajes conocidos elevan determinados momentos, aunque también generan una pregunta inevitable: si hay figuras tan importantes involucradas, ¿qué tan secreta podía ser realmente esta guerra?
Por suerte, Zero Company tiene algo mucho más interesante que su villano: sus personajes.
El verdadero corazón de Star Wars: Zero Company
El escuadrón es, sin duda, lo mejor de la experiencia.
Desde Cly, el misterioso mandaloriano, hasta Trick, el soldado clon aficionado a las cartas, el grupo está formado por personajes con personalidades y creencias muy diferentes. Y precisamente sus diferencias hacen que las conversaciones entre misiones sean tan entretenidas.

Trick puede preguntarle a una padawan Jedi si los Jedi pueden leer la mente de sus compañeros durante una partida de cartas, mientras que Kabb, un enorme alienígena azul, demuestra su pasión por las historias de space opera. Son pequeños momentos que hacen que el equipo se sienta como algo más que un conjunto de unidades.
Las relaciones entre los personajes también evolucionan. Algunos comienzan llevándose francamente mal, pero puedes enviarlos juntos a las misiones para fortalecer sus vínculos.
Y aquí está el detalle interesante: esas relaciones también tienen repercusiones durante los combates.
Esta dinámica hace que poco a poco el escuadrón se sienta como una familia disfuncional. En ese sentido, Zero Company recuerda a la tripulación de la Normandy de Mass Effect: personajes que terminan siendo tan importantes como la propia misión.
XCOM con sables de luz
Donde Zero Company realmente brilla es en el campo de batalla.
El ADN de XCOM está presente en el sistema de combate, con escenarios divididos en cuadrículas, coberturas, diferentes alturas y elementos del entorno que pueden aprovecharse estratégicamente.
Cada miembro del equipo dispone normalmente de tres puntos de acción por turno. Moverse, atacar y utilizar habilidades consume estos puntos, por lo que cada movimiento requiere pensar antes de actuar.

La diferencia está en cómo Bit Reactor incorpora los elementos propios de Star Wars.
Existen ocho clases diferentes y los personajes pueden combinar especializaciones para crear configuraciones distintas. Además, cada integrante tiene habilidades únicas. Tel Rae puede utilizar poderes de la Fuerza como Empuje y Atracción, mientras que otros personajes cuentan con armas y técnicas completamente diferentes.
Uno de mis favoritos es Kabb y su gancho, capaz de mandar enemigos por los bordes del escenario. Porque, seamos honestos, lanzar a un enemigo por un precipicio con un alienígena gigante nunca pasa de moda.
La flexibilidad también resulta acertada. Puedes cambiar armas, granadas, equipo y clases sin quedar atrapado en una decisión tomada horas atrás. Esto fomenta la experimentación y permite adaptar el escuadrón a cada situación.
El principal inconveniente es que habría sido muy útil contar con configuraciones guardadas para cambiar rápidamente entre diferentes especializaciones.
Construye tu propio escuadrón
Zero Company también permite crear personajes personalizados para acompañar al equipo.
Puedes elegir entre diferentes especies, modificar su apariencia, ponerles nombre y seleccionar sus habilidades. Incluso puedes crear tu propio droide astromecánico y personalizar su diseño.
Es una herramienta que complementa muy bien la progresión porque permite construir un escuadrón que realmente se sienta propio.
La dificultad también está bien equilibrada. En normal, la experiencia ofrece algunos momentos de tensión, pero generalmente resulta accesible incluso para quienes no tienen demasiada experiencia con juegos tácticos.
Los veteranos de XCOM probablemente deberían comenzar en difícil para encontrar un reto mayor, mientras que el modo Historia funciona perfectamente para quienes simplemente quieren disfrutar del universo de Star Wars y conocer a sus personajes.

Eso sí, se echa de menos poder crear algunos de los personajes más particulares del universo, como un mandaloriano o un padawan personalizado. Tener estas opciones como recompensas después de terminar la campaña habría sido un excelente incentivo.
Una galaxia que necesita mantenimiento
Por desgracia, el apartado técnico es uno de los puntos débiles del juego.
Durante la experiencia en PC pueden aparecer pausas en las que los personajes permanecen inmóviles durante varios segundos antes de continuar con sus acciones. La cámara también puede comportarse de manera extraña, llegando a colocarse detrás de objetos o mostrando momentáneamente una pantalla negra.
En algunas ocasiones pueden producirse bloqueos completos que obligan a reiniciar el juego y pueden provocar pérdida de progreso. También aparecen errores visuales menores, como personajes deslizándose por el escenario o adoptando accidentalmente una T-Pose.

Estos últimos pueden resultar incluso graciosos, pero los problemas de rendimiento sí necesitan atención. En un juego táctico, donde cada decisión importa, que el juego se congele durante una acción rompe completamente el ritmo.
Otro problema es el contenido posterior a la campaña. Una vez terminada la historia, las razones para regresar son limitadas.
Es una oportunidad desaprovechada porque el sistema de combate tiene suficiente profundidad como para sostener más contenido.
Una misión que vale la pena aceptar
Star Wars: Zero Company no es perfecto. Su historia resulta predecible en algunos momentos, sus antagonistas no consiguen dejar demasiada huella y los problemas técnicos necesitan ser solucionados.
Pero quedarse únicamente con esas carencias sería injusto.
Cuando el escuadrón entra en combate, Zero Company demuestra por qué esta combinación de Star Wars y estrategia funciona tan bien. Las diferentes clases, habilidades, relaciones entre personajes y posibilidades tácticas hacen que las batallas sean entretenidas y, sobre todo, satisfactorias.
Pero su mayor triunfo está fuera de la estrategia pura: está en sus personajes.
Hawks y compañía demuestran que Star Wars no necesita depender constantemente de Jedi, Sith o de otra batalla por el destino de la galaxia. Un grupo de inadaptados con personalidades diferentes puede ser suficiente para construir una aventura memorable.
Bit Reactor tomó una fórmula conocida, la llevó a una galaxia muy, muy lejana y consiguió darle personalidad propia. Ahora solo falta que el estudio pula sus problemas técnicos y encuentre la manera de mantener vivo el juego después de terminar la campaña.
Porque después de acompañar a Zero Company durante toda esta aventura, queda una conclusión bastante clara: esta galaxia todavía tiene muchas misiones que contar.
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Overall
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GAMEPLAY
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GRÁFICOS
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AUDIO
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HISTORIA
STAR WARS: ZERO COMPANY - Reseña
Star Wars: Zero Company no es perfecto. Su historia resulta predecible en algunos momentos, sus antagonistas no consiguen dejar demasiada huella y los problemas técnicos necesitan ser solucionados.
Pero quedarse únicamente con esas carencias sería injusto.
Cuando el escuadrón entra en combate, Zero Company demuestra por qué esta combinación de Star Wars y estrategia funciona tan bien. Las diferentes clases, habilidades, relaciones entre personajes y posibilidades tácticas hacen que las batallas sean entretenidas y, sobre todo, satisfactorias.
Pero su mayor triunfo está fuera de la estrategia pura: está en sus personajes.
Hawks y compañía demuestran que Star Wars no necesita depender constantemente de Jedi, Sith o de otra batalla por el destino de la galaxia. Un grupo de inadaptados con personalidades diferentes puede ser suficiente para construir una aventura memorable.
Bit Reactor tomó una fórmula conocida, la llevó a una galaxia muy, muy lejana y consiguió darle personalidad propia. Ahora solo falta que el estudio pula sus problemas técnicos y encuentre la manera de mantener vivo el juego después de terminar la campaña.
Porque después de acompañar a Zero Company durante toda esta aventura, queda una conclusión bastante clara: esta galaxia todavía tiene muchas misiones que contar.
Anime
PUELLA MAGI MADOKA MAGICA: REBELLION | Reseña
Puella Magi Madoka Magica: Rebellion trae de vuelta el universo de Madoka Magica con todos los elementos que amamos del anime original

Cuando una secuela no solo continúa una historia, sino que la lleva a otro nivel.
Pocas obras han entendido tan bien que una secuela no tiene que limitarse a continuar una historia; también puede llevarla a otro nivel, pero más importante, pocas películas consiguen dar una verdadera cátedra de cómo continuar la historia de un anime que, en teoría, ya había cerrado perfectamente su historia, y Puella Magi Madoka Magica: Rebellion logra ambas cosas, trayendo de vuelta el universo de Madoka Magica con una historia con todos los elementos que amamos del anime original, pero también con otros que siempre quisimos ver y hasta otros nuevos que terminan por rompernos el corazón ¿Vale la pena verla en cines? Por supuesto y no solo si nunca la habían visto, sino para revisitarla y a continuación les cuento el porqué.
Una secuela que se atreve a romper las reglas.
Después del impactante desenlace de Puella Magi Madoka Magica, parecía complicado encontrar una razón para regresar a este universo sin que se sintiera como una simple excusa para prolongar la franquicia, sin embargo, Rebellion demostró (y sigue haciéndolo) que todavía había mucho por contar.
Después de los acontecimientos de Puella Magi Madoka Magica, Homura Akemi y las demás chicas mágicas parecen haber encontrado un nuevo equilibrio en un mundo donde las tragedias del pasado han quedado atrás. Sin embargo, algo no termina de encajar.
Homura comienza a experimentar extraños sueños y acontecimientos que desafían la realidad que conoce, mientras una misteriosa amenaza vuelve a poner en peligro la aparente tranquilidad de Mitakihara. Lo que comienza como una serie de sucesos desconcertantes pronto llevará a Homura a cuestionar qué es real, qué es una ilusión y, sobre todo, hasta dónde estaría dispuesta a llegar por las personas que ama.
Puella Magi Madoka Magica: Rebellion retoma la historia de la serie original para explorar nuevas dimensiones de sus personajes, sus deseos y las consecuencias de intentar desafiar un destino aparentemente inevitable.
Rebellion retoma el universo de Madoka Magica y nos devuelve a personajes que ya se habían ganado nuestro corazón, pero lo hace bajo una perspectiva completamente diferente y si algo queda claro desde sus primeros minutos es que esta no es una secuela conformista.
La película toma todo aquello que funcionó en el anime original y lo expande, llevándolo a nuevos escenarios, conflictos y posibilidades, pero, sobre todo, entiende perfectamente a sus personajes y los coloca frente a situaciones capaces de poner a prueba todo aquello que creíamos conocer sobre ellos.
A esto se suma una animación simplemente espectacular; Rebellion es una auténtica fiesta visual, especialmente durante sus enfrentamientos. Las peleas cuentan con coreografías creativas, movimientos imposibles y una dirección visual que convierte cada combate en un espectáculo, entregándonos incluso algunos de esos momentos y secuencias que muchos fans probablemente quisimos ver desde el anime original o las primeras dos películas.
Amor, sacrificio, desesperación y deseo.
Como ya lo había hecho la serie, la película vuelve a explorar algunos de los conceptos que definen a Madoka Magica: el amor, el sacrificio, la desesperación y el deseo; sin embargo, aquí adquieren nuevas dimensiones. La película juega constantemente con nuestras expectativas y utiliza una serie de giros de tuerca que consiguen que cuestionemos aquello que estamos viendo y, en más de una ocasión, aquello que creíamos entender.
Y es precisamente ahí donde Rebellion demuestra su enorme capacidad narrativa, porque no estamos simplemente ante una historia que busca sorprendernos, estamos ante una película que utiliza sus revelaciones para recontextualizar lo que conocemos y hacer que volvamos a pensar en las motivaciones de sus personajes.
Una verdadera cátedra de cómo construir un villano.
Pero si hay algo que merece una mención especial es la construcción de su antagonista, Rebellion da una auténtica cátedra sobre cómo construir un villano. No se limita a decirnos que un personaje es malo y esperar que lo aceptemos, la película consigue que entendamos sus motivaciones, que cuestionemos sus decisiones y, al mismo tiempo, que nos preguntemos si realmente podemos llamarlo villano. Y ahí está una de sus mayores virtudes: nos obliga a comprender antes de juzgar.
Pero esto no es gratis, ya que es necesario conocer el contexto de cada personaje para entender lo que estamos viendo, es decir, es obligatorio haber visto el anime original o las dos primeras películas para entender todo el peso que hay en muchas escenas, así como las propias motivaciones y el contexto general del mundo planteado.
Un adelanto a la noche Walpurgis.
No está de más decir que esta película es el preámbulo a Walpurgisnacht: Rising, pero la novedad es que al final de los créditos se nos presenta alrededor de 5 minutos de esta próxima película y suena a poco tiempo, pero creanme que son suficientes para impactar a los fans con lo que se viene y dejarnos más que ansiosos por el siguiente capítulo de Madoka.
Conclusión.
Puella Magi Madoka Magica: Rebellion es de esas pocas secuelas que consiguen justificar por completo su existencia; no solo retoma una historia que parecía haber llegado a su conclusión perfecta, sino que se atreve a cuestionar ese mismo final, expandir sus ideas y llevar a sus personajes hacia lugares que jamás hubiéramos imaginado. Es una película que funciona como espectáculo gracias a su espectacular animación, sus combates y su extraordinaria dirección visual, pero que encuentra su verdadera fuerza en una narrativa que constantemente nos obliga a replantearnos lo que estamos viendo. Y aunque algunos de sus giros pueden resultar desconcertantes, especialmente para quienes llegan sin conocer a fondo el anime, es precisamente esa capacidad para sorprender, incomodar y hacernos pensar la que convierte a Rebellion en una experiencia tan memorable.
Puella Magi Madoka Magica: Rebellion llega a las salas de Cinépolis de México este 03 de septiembre y ahora l pre si Rebellion fue capaz de llevar a Madoka Magica a un nivel completamente nuevo, solo queda preguntarnos: ¿qué nos espera cuando llegue Walpurgisnacht?
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Puella Magi Madoka Magica: Rebellion | Reseña sin spoilers
Overall
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Animación
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Soundtrack
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Historia / guion
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Diseño personajes
Puella Magi Madoka Magica: Rebellion | Reseña sin spoilers
Puella Magi Madoka Magica: Rebellion es de esas pocas secuelas que consiguen justificar por completo su existencia; no solo retoma una historia que parecía haber llegado a su conclusión perfecta, sino que se atreve a cuestionar ese mismo final, expandir sus ideas y llevar a sus personajes hacia lugares que jamás hubiéramos imaginado. Es una película que funciona como espectáculo gracias a su espectacular animación, sus combates y su extraordinaria dirección visual, pero que encuentra su verdadera fuerza en una narrativa que constantemente nos obliga a replantearnos lo que estamos viendo. Y aunque algunos de sus giros pueden resultar desconcertantes, especialmente para quienes llegan sin conocer a fondo el anime, es precisamente esa capacidad para sorprender, incomodar y hacernos pensar la que convierte a Rebellion en una experiencia tan memorable.













