
Reseñas
FATAL FURY: City of the Wolves | Reseña sin spoilers
Tras 26 años del último lanzamiento de esta saga llega FATAL FURY: City of Wolves, continuación de “Garou: Mark of the Wolves”
Latinoamericano que se respeta, sabe jugar “la quina” y por lo tanto FATAL FURY.
Quienes crecimos en los 90´s vivimos la segunda época dorada de las arcades; en las farmacias, tiendas de abarrotes y claro, centros de arcades de Latinoamérica y por supuesto de México era un hecho encontrar al menos un gabinete con uno de los videojuegos de SNK y sino era Metal Slug era alguno de los títulos de The King of Fighters (KoF), pero mucho antes de la llegada de KoF tuvimos los títulos de FATAL FURY, los cuales sentaron las bases técnicas para muchos fighting games posteriores.
Ahora y tras 26 años del último lanzamiento de esta saga llega FATAL FURY: City of Wolves, continuación de “Garou: Mark of the Wolves”, lo cual definitivamente nos emociona, pero a la vez es imposible preguntarse ¿Qué tan bien ha envejecido esta saga? ¿La han modernizado? ¿Este título está hecho a un nivel competitivo? ¿Qué tanto impacto tendrá el choque generacional para una saga de juegos que las audiencias más jóvenes nunca han oído?
Bueno, es de mi agrado decir que SNK ha logrado con FATAL FURY: City of Wolves encontrar el equilibrio perfecto entre mecánicas y controles modernos sin perder la esencia que definió toda una franquicia de videojuegos y a continuación les cuento el porqué.

Controles y mecánicas orgánicas trasladados a un mundo moderno.
Si hay algo en lo que nunca o casi nunca ha fallado SNK es en darnos controles bien pulidos para lograr movimientos orgánicos y combos fáciles de encadenar, lo cual también tenemos en FATAL FURY: City of Wolves para que tanto nuevos jugadores encuentren sencillo el gameplay del juego y los más veteranos se encuentren con estilo familiar.
Y es que los controles se limitan a golpe y patada débil y golpe y patada fuerte, más los agarres y de ahí nacen los combos junto a los ataques y movimientos especiales, pero también cuenta con un par de mecánicas nuevas que distinguirá a este juego de entre otros, sobre todo por la “REV Guard” la cual se encuentra asignada a un botón y la cual será vital para la ejecución de nuevos movimientos que permitirán dar un giro al combate si la sabemos utilizar.
La ofensiva lo es todo.
A diferencia de “la quina”, en FATAL FURY tenemos combates uno contra uno; para este título se ha añadido la “REV Guard” la cual a simple vista pareciera un botón para poner un nuevo tipo de guardia, pero en realidad es mucho más que eso.
Ya que cuando se combina con un golpe o patada y lo utilizamos en el momento preciso tendremos un “ataque evasivo”, lo cual es perfecto para detener la ofensiva del rival y hasta romper su guardia y empezar nuestro ataque.

De igual manera tenemos los “REV Arts“, uan versión más potente de los ataques especiales que ayudan a conseguir una victoria más rápida, sin embargo están limitados a una barra que se irá llenando cada vez que la usemos provocando un “sobrecalentamiento” que dejará nuestra guardia expuesta a ataques del enemigo, (dicha barra de sobrecalentamiento también se irá acumulando si abusamos de la guardia o de otros ataques especiales como la guardia avanzada).
Cambios en el sistema de guardia
La guardia también ha sufrido cambios ya que de ejecutarla en el momento adecuado nos permitirá hacer una especie de “parry” para contrarrestar el ataque del rival.
Esto junto a las fintas y las ya clásicas interrupciones de ataques para encadenar nuevos combos demuestran que FATAL FURY: City of Wolves es un juego enfocado a la ofensiva.

Asimismo tenemos la barra S.P.G. (Selective Potencial Gear), la cual aparece en nuestro barra de vida y nosotros decidimos en dónde colocarla, al inicio, en medio o al final de la misma.
Éste power up pasivo se activa cuando nuestra vida llega al punto en donde está colocada y hace que nuestros ataques hagan más daño y también podamos usar los “REV Blows” y los “Hidden Gear”, que son los súper movimientos y los movimientos especiales que cuentan con cinemáticas, lo cual cambia por completo la estrategia ya que solo los podremos usar cuando tengamos activa dicha barra S.P.G.
Por último tenemos el “cambio de planos”, llevando el combate a un segundo plano dentro del mismo escenario para encadenar nuevos ataques, algo que a simple vista pareciera irrelevante pero entre más practiquen se darán cuenta que es algo que puede desequilibrar por completo al rival.

Todo lo anterior en la teoría suena un poco abrumador, pero lo cierto es que todo es muy orgánico tanto para los nuevos como para los más veteranos, inclusive el juego cuenta con un tutorialque explica y pone en la práctica sin presiones todo lo antes mencionado, además claro de los movimientos más básicos, todo de una manera concreta y nada tediosa para estar a los pocos minutos estar disfrutando del juego.
Variedad de personajes, escenarios y diseños.
FATAL FURY: City of the Wolves cuenta con una buena variedad de personajes y escenarios: 17 personajes seleccionables desde un inicio y 19 escenarios.
Cada uno de los personajes cuenta con un estilo de combate, movimientos y jugabilidad únicos y aunque algunos de ellos son más fáciles de utilizar no quiere decir que es lo mismo, por ejemplo, personajes como Mai o Terry son ideales para quienes van empezando a jugar, pero su gameplay varía mucho, dotándole al juego de esa variedad que distingue a los buenos títulos de peleas.

Al tener una lista de peleadores “relativamente” reducida a comparación de KoF, tenemos un mejor balanceo entre personajes, evitando que uno se sienta superior a otro, permitiendo a los jugadores experimentar con cada uno de ellos para decidir cuál se acomoda más a su estilo.
El diseño y selección de personajes y escenarios es otro aspecto muy bien cuidado ya que no solo son atractivos a la vista y cuentan con claras referencias a los juegos anteriores, sino que demuestran la evolución de la saga.
Ya sea porque son sucesores de otros personajes o porque se ve el paso del tiempo en ellos, lo cual además se ve reflejado dentro de los movimientos.

Además de que se nos permite personalizar la paleta de colores de nuestros personajes de una manera muy detallada como pocos juegos lo hacen, pudiendo combinar distintos colores en los atuendos, así como en el cabello de ellos.
Sin problemas en su desempeño.
Pero todo lo anterior no tendría sentido si el juego no tuviera un buen desempeño técnico, lo cual me alegra decir que sí tiene, es decir que el juego corre de maravilla sin caídas de FPS o bugs o glitches que afecten las partida.
Tanto locales como en línea (las cuales tienen crossplay), así como tampoco hay lag (o es imperceptible sin el equipo que lo detecte), es decir que los combates corren de maravilla.

En cuanto a modos de juego cuenta con los clásicos de este tipo de juegos de peleas: Arcade, algunas misiones para aprender a usar a los personajes, Versus, y galería.
Conclusión de FATAL FURY: City of the Wolves
FATAL FURY: City of the Wolves es un gran juego de peleas con controles pulidos y sencillos de entender y orgánicos para realizar combos, pero que dominarlos no será tarea fácil y que gracias a sus nuevas mecánicas no solo se diferencía de otros títulos del género, sino que lo hace ideal para que nuevos jugadores y los más veteranos estén satisfechos con él.
Cuenta con 17 personajes seleccionables desde un inicio y 19 escenarios y aunque pareciera un listado de personajes limitado, esto permite que cada uno esté bien balanceado y que cuenten con un estilo de combate, movimientos y jugabilidad únicos, y a nivel visual están llenos de referencias y demuestran la evolución de la saga.
FATAL FURY: City of the Wolves se lanza ya está disponible en PlayStation 5, PlayStation 4, Xbox Series X|S y PC.
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Reseñas
QLIPHAH IN PROVIDENCE’S SHADOW | RESEÑA
Qliphah in Providence’s Shadow, tiene muy claro que no quiere limitarse a repetir las fórmulas que durante años han definido a los JRPG

Una interesante apuesta por reinventar el combate de los JRPG.
Uno de los géneros de más de nicho y que es complicado de recomendar son los JRPG de comandos por turnos, sin embargo en los últimos años se ha buscado reinvertar el mismo añadiendo elementos de acción para hacerlo más atractivo y gustar a un público más amplio, sin perder a la base de fans que amamos este género.
Ahora llega Qliphah in Providence’s Shadow, un juego que tiene muy claro que no quiere limitarse a repetir las fórmulas que durante años han definido a los JRPG, ni busca copiar a otros modernos, combinando una narrativa con estructura de novela visual e investigación. con un sistema de combate que intenta encontrar un punto medio entre los enfrentamientos por comandos y la acción en tiempo real y aunque esta apuesta no siempre termina de funcionar de la manera más intuitiva, hay que reconocer que estamos ante uno de los JRPG más frescos del año y que vale la pena jugar y a continuación les cuento el porqué.
Salvando lo que queda de Tokyo.
Desarrollado por UnitePlus y Arc System Works, Qliphah in Providence’s Shadow se sitúa en un Tokio al borde del cataclismo y que ha quedado marcado por la aparición de misteriosas criaturas conocidas como Aberraciones, Rena y Soma deberán enfrentarse a una amenaza sobrenatural que ha comenzado a alterar la realidad mientras investigan los acontecimientos detrás de este extraño fenómeno. Entre investigaciones, descubrimientos y enfrentamientos contra enemigos cada vez más peligrosos, ambos protagonistas tendrán que unir sus habilidades para descubrir la verdad detrás de una ciudad que se encuentra al borde del colapso.
Un sistema de combate que busca algo diferente.
La principal carta de presentación de Qliphah in Providence’s Shadow es su sistema “Tactical Counter-Timeline”, una propuesta que toma elementos de los RPG por comandos y los mezcla con mecánicas propias de un juego de acción; aquí no basta con seleccionar un ataque y esperar nuestro turno ya que los enfrentamientos se desarrollan en tiempo real, mientras una línea o barra de tiempo nos muestra los ataques que están preparando tanto nuestros personajes como los enemigos. La clave está en aprender a leer esa línea y colocar nuestras habilidades en el momento adecuado para interrumpir los ataques rivales.
La mecánica más importante son los contraataques por color y es que cada tipo de ataque, tanto nuestro como de los enemigos, está marcado con un color: Los enemigos anuncian sus ofensivas mediante ataques rojos, amarillos o azules, y nosotros debemos colocar una habilidad del mismo color para hacer coincidir ambos ataques en la línea temporal, si conseguimos hacerlo en el momento preciso, podremos contrarrestar la ofensiva y continuar nuestra propia cadena de ataques.
Lo interesante es que esto no se limita a esperar pasivamente a que el enemigo ataque, el juego nos incentiva a mantenernos constantemente activos, administrar los tiempos de recarga de nuestras habilidades y decidir cuándo conviene utilizar ataques normales, habilidades cargadas, contraataques o movimientos especiales.
Además, tenemos la posibilidad de detener o ralentizar el tiempo, una herramienta fundamental para poder analizar la situación y colocar nuestros comandos sin que el combate se convierta en una prueba de reflejos imposible.
El resultado es una propuesta bastante original: mientras más dominamos sus sistemas, más se parece a una especie de coreografía en la que debemos anticiparnos a los movimientos enemigos, construir cadenas de ataques y aprovechar los momentos en los que conseguimos romper su defensa para causar una enorme cantidad de daño.
También resulta interesante que controlemos simultáneamente a Rena y Soma, en lugar de administrar un grupo enorme de personajes, lo cual simplifica la gestión del equipo y permite que el juego concentre buena parte de su estrategia en la coordinación entre ambos protagonistas, además de evitar que se vuelva más confuso su sistema de juego.
Una curva de aprendizaje que juega en su contra.
El problema es que esta originalidad también puede convertirse en su mayor obstáculo, Qliphah in Providence’s Shadow explica sus sistemas, pero no siempre consigue que realmente entendamos cómo quiere que los utilicemos. Hay tutoriales para buena parte de sus mecánicas, pero la información puede resultar fragmentada y algunas funciones terminan siendo mucho menos intuitivas de lo que deberían.
Si bien durante las primeras horas es fácil limitarse a colocar ataques, esperar el ataque del enemigo y responder a los ataques dependiendo el color correspondiente y repetir el proceso sin comprender del todo cómo sacar provecho de las posibilidades que ofrece el sistema, sin embargo, hace falta pasar por varios enfrentamientos para comenzar a entender realmente cómo funcionan los tiempos de carga, los ataques encadenados, las habilidades y los contraataques y cuando finalmente todas estas piezas comienzan a encajar, el combate se vuelve mucho más satisfactorio.
Incluso algunas de sus decisiones de progresión pueden generar confusión ya que las mejoras de habilidades, nuevos movimientos y el sistema de desarrollo permiten modificar nuestras posibilidades de combate, no siempre dejan en claro el cómo funcionan para así adaptarlas al estilo de juego por el que hayamos optado.
Investigación, novela visual y combate.
Fuera de las batallas, Qliphah in Providence’s Shadow adopta una estructura completamente diferente, la historia se desarrolla principalmente mediante una estructura de novela visual, mientras recorremos distintos puntos de un Tokio afectado por el llamado Collapse, recopilamos información y seguimos las investigaciones de Rena y Soma.
Tenemos un “tablero de evidencias” que funciona como uno de los elementos que conectan esta investigación con la progresión y a medida que descubrimos información podemos reconstruir diferentes aspectos del mundo y desbloquear habilidades, mientras que determinados códigos y pistas escondidos en elementos como las publicaciones de redes sociales del juego añaden una capa adicional de investigación para quienes quieran profundizar en su universo.
Esta parte puede resultar interesante para quienes disfrutan del misterio y del lore, aunque también contribuye a que el ritmo sea bastante irregular. La estructura termina repitiendo varias veces un ciclo de investigar, leer, combatir y regresar al mapa, algo que con el paso de las horas puede sentirse demasiado predecible y tedioso.
Por fortuna la propia duración del juego, de alrededor unas 20 horas, ayuda a evitar ese tedio y al final tenemos una aventura concisa y entretenida.
Una dirección artística con mucha personalidad.
Donde Qliphah in Providence’s Shadow consigue destacar inmediatamente es en su apartado visual; el diseño de personajes de Tae Oonuma le da a Rena y Soma una identidad muy particular, mientras que el trabajo de Rolua en las ilustraciones principales ayuda a reforzar esa estética de manga urbano.
La propuesta visual funciona especialmente bien por el contraste: Por un lado tenemos protagonistas con diseños llenos de personalidad, expresivos y coloridos, que parecen salidos directamente de un anime de acción; por el otro están las Aberraciones, criaturas grotescas y perturbadoras que parecen pertenecer a una historia de horror completamente diferente.
El llamado Occult Shader, creado específicamente para el juego, utiliza sombras, contornos y efectos visuales inspirados en el manga de terror japonés para darle a los escenarios una apariencia extraña e inquietante.
El propio director Satoshi Hirayae ha mencionado influencias como Jujutsu Kaisen, Chainsaw Man y Tokyo Ghoul, además del manga de horror japonés.
No obstante, aquí también aparece una de las limitaciones de la producción: la calidad artística no siempre viene acompañada de variedad, hay pocos escenarios que se reutilizan con frecuencia, algunos fondos de las secuencias de novela visual son bastante estáticos y determinados enemigos terminan resultando demasiado familiares conforme avanzamos, denotando que se trata de un experimento indie por parte de Arc System Works.
Un soundtrack que eleva los enfrentamientos.
El apartado sonoro acompaña muy bien esta propuesta ya que su música sabe cuándo adoptar un tono más oscuro durante las investigaciones y cuándo elevar la intensidad durante los combates. Las batallas se benefician especialmente de temas con mayor energía, mientras que las canciones vocales que aparecen en determinados momentos de la historia ayudan a reforzar esa sensación de estar jugando un anime interactivo.
No necesariamente estamos ante una banda sonora que vaya a convertirse en el principal motivo para recordar el juego, pero sí cumple perfectamente su función: hacer que los enfrentamientos se sientan más espectaculares y reforzar la atmósfera sobrenatural de este Tokio en decadencia.
También destaca el doblaje japonés, particularmente el trabajo de Itsuki Tousi como Soma e Ikumi Hasegawa como Rena y lo mejor es que cuenta con subtítulos y menús en español.
Conclusión.
Qliphah in Providence’s Shadow se nota, ante todo, que es un experimento y es que no todos sus elementos funcionan con la misma eficacia, pero resulta refrescante encontrarse con un JRPG que no intenta simplemente replicar el sistema de combate de otras franquicias. Su Tactical Counter-Timeline tiene una idea genuinamente interesante: conservar la accesibilidad de los comandos mientras incorpora la tensión, velocidad y espectacularidad de un juego de acción y cuando finalmente comprendemos cómo combinar los ataques, leer la línea temporal, aprovechar los contraataques y administrar nuestros recursos, el sistema consigue ofrecer algunos de los mejores momentos de la aventura. El problema es que el juego no siempre sabe cómo enseñarnos a llegar hasta ahí ya que la curva de aprendizaje puede resultar confusa.
Qliphah in Providence’s Shadow ya está disponible en PlayStation 5, Nintendo Switch y PC (Steam/Epic Games Store).
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Qliphah in Providence’s Shadow | Reseña
Overall
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Jugabilidad
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Gráficos y dirección de arte
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Narrativa
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Soundtrack
Qliphah in Providence’s Shadow | Reseña
Qliphah in Providence’s Shadow se nota, ante todo, que es un experimento y es que no todos sus elementos funcionan con la misma eficacia, pero resulta refrescante encontrarse con un JRPG que no intenta simplemente replicar el sistema de combate de otras franquicias. Su Tactical Counter-Timeline tiene una idea genuinamente interesante: conservar la accesibilidad de los comandos mientras incorpora la tensión, velocidad y espectacularidad de un juego de acción y cuando finalmente comprendemos cómo combinar los ataques, leer la línea temporal, aprovechar los contraataques y administrar nuestros recursos, el sistema consigue ofrecer algunos de los mejores momentos de la aventura. El problema es que el juego no siempre sabe cómo enseñarnos a llegar hasta ahí ya que la curva de aprendizaje puede resultar confusa.
Reseñas
SHINOBI: ART OF VENGEANCE (NINTENDO SWITCH 2) – RESEÑA
SHINOBI: Art of Vengeance nos ofrece acción desenfrenada y ahora llega toda esa emoción llega a Nintendo Switch 2

La historia nos coloca nuevamente en la piel de Joe, quien regresa a su hogar para descubrir que su clan ha sido destruido. Con la venganza como principal motivación, comienza un recorrido lleno de enemigos, obstáculos y enfrentamientos que pondrán a prueba nuestras habilidades como ninja.
Uno de los aspectos que más destaca es su apartado visual. Los escenarios tienen un estilo dibujado a mano que le da mucha personalidad a cada zona, mientras que las animaciones hacen que los combates se sientan dinámicos y llenos de movimiento. Es un juego que consigue llamar la atención incluso cuando simplemente estamos recorriendo sus escenarios.

Pero donde realmente brilla es en el combate. La katana, los kunais y las diferentes habilidades de Joe permiten crear enfrentamientos rápidos y variados. Aunque al principio resulta sencillo familiarizarse con los controles, conforme avanzamos es necesario aprender a combinar nuestras herramientas, esquivar ataques y encontrar el momento adecuado para contraatacar.
La exploración también tiene un papel importante. Los niveles esconden caminos alternativos y secretos que incentivan regresar a zonas anteriores cuando contamos con nuevas habilidades. Esto agrega una pequeña capa de profundidad que evita que la experiencia se limite únicamente a avanzar y derrotar enemigos.

En Nintendo Switch 2, la experiencia resulta especialmente cómoda para jugar en portátil. El estilo artístico luce muy bien en la pantalla de la consola y mantiene esa sensación de estar jugando una aventura clásica con una presentación completamente renovada.
Quizá su historia no sea el elemento más profundo de la experiencia, pero tampoco necesita serlo. SHINOBI: Art of Vengeance entiende que su principal atractivo está en ofrecer acción rápida, combates satisfactorios y escenarios que invitan a dominar cada movimiento.

SHINOBI: Art of Vengeance es un regreso acertado para Joe Musashi, capaz de recuperar la identidad de la saga sin quedarse atrapado en el pasado. Una aventura recomendable para quienes disfrutan los juegos de acción 2D y buscan un reto que premie aprender y mejorar.
Como dato curioso la version Delux incluye un DLC que introduce nuevos escenarios y enfrentamientos en los que aparecen Goro Majima, Dr. Eggman y Death Adder, personajes que aportan estilos y situaciones diferentes a la fórmula de acción y plataformas del juego. Cada encuentro está pensado para aprovechar las habilidades que Joe ha desarrollado durante su aventura, haciendo que dominar el combate vuelva a ser importante.

También se incorporan nuevos elementos para personalizar la experiencia, además de música y desafíos adicionales. A esto se suman modalidades enfocadas en los combates contra jefes, ideales para quienes buscan perfeccionar sus movimientos y conseguir mejores resultados.
Lo más divertido del contenido es precisamente su carácter de crossover. Ver a Joe Musashi enfrentándose a personajes provenientes de distintas franquicias de SEGA le da una personalidad especial a esta expansión y genera algunos de los momentos más curiosos de la aventura.
Calificación: 9/10
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Cine
QUIERO TU SEXO (I WANT YOUR SEX) | Reseña
Quiero tu sexo nos entrega una película irreverente y que a través de dicha irreverencia sabe tocar temas incómodos, checa nuestra reseña

Una divertida batalla generacional sobre deseo, poder y sexualidad.
Es difícil ncontrar una divertida y bien lograda película o serie que hable sobre temas delicados como el sexo, en todas sus distintas facetas, y es que muchas producciones abordan el tema desde puntos de vista misóginos, burlones y hasta degradantes, creyendo que eso es “comedía” (te estoy viendo a ti Happy Madison con la mayoría de tus películas). Por fortuna con Quiero tu sexo, Gregg Araki nos entrega una película irreverente y que a través de dicha irreverencia sabe tocar temas incómodos dentro del sexo, y nos lo cuenta de una manera bastante particular tomando como premisa las diferencias entre generaciones alrededor del sexo, el deseo, el cambio de roles y las relaciones de poder, todo de una manera amena, bien cuidada e incluso rompiendo estereotipos, haciendo sátira de los estereotipos.
La sexualidad sin tabúes.
La historia sigue a Elliot Bell (Cooper Hoffman), un joven veinteañero inseguro, ingenuo y con poca experiencia sexual que consigue trabajar para Erika Tracy (Olivia Wilde), una reconocida y provocadora artista contemporánea. Lo que comienza como una oportunidad laboral rápidamente se transforma cuando Erika lo convierte en su musa sexual y, eventualmente, en su subordinado dentro de una relación dominada por ella.
Y precisamente aquí está uno de los mayores aciertos de Quiero tu sexo: invertir los roles que tradicionalmente ha presentado el cine dentro de este tipo de historias; en lugar de recurrir al habitual hombre mayor que seduce, controla o introduce a una mujer joven en un mundo sexual desconocido, Araki coloca a una mujer madura, segura de sí misma, exitosa y sexualmente empoderada, frente a un hombre joven que acepta una posición de sumisión.
Siendo esto el motor para hablar de cómo han cambiado las concepciones sobre el sexo entre generaciones: Erika representa una visión mucho más desinhibida y confrontativa, mientras que Elliot pertenece a una generación que observa el sexo, el consentimiento y los límites desde una perspectiva mucho más, digamos cautelosa, tomando en cuenta la hipersensbilidad de las nuevas generaciones en varios aspectos.
La película se mantiene constantemente enfrentando ambas posturas y, en lugar de decidir quién tiene completamente la razón, encuentra humor precisamente en las contradicciones de ambos, pero también en los gustos de ambos por satisfacer sus deseos, siendo algo muy interesante es que logra este humor sin convertir la sumisión masculina en el objeto de la burla. Elliot puede ser ingenuo, torpe y estar constantemente sobrepasado por las situaciones en las que Erika lo introduce, pero la película no necesita ridiculizarlo por disfrutar de una posición tradicionalmente asociada con personajes femeninos, por lo que su vulnerabilidad se convierte en parte del humor, pero también de su desarrollo como personaje.
Actuaciones que te pararán… de tu asiento.
Olivia Wilde se roba prácticamente cada escena como Erika, interpretando a una mujer exagerada, provocadora y consciente del poder que ejerce sobre quienes la rodean, pero sin reducirla a una caricatura. Hoffman, por su parte, encuentra el tono adecuado para un Elliot que constantemente parece preguntarse cómo terminó metido en semejante situación. Y todo esto funciona gracias a la química entre ambos sostiene buena parte de la película, con todo y los momentos subidos de tono.
Poniendo picante en el arte.
El humor es otro de sus grandes aciertos, ya que funciona como una herramienta para hablar de temas incómodos: las diferencias generacionales, el consentimiento, las relaciones de poder, lo políticamente correcto, la inseguridad y la manera en que cada generación entiende el deseo, sabiendo combinar comedia sexual con comentario social y una mirada satírica hacia las actitudes sexuales actuales.
Visualmente la película tiene un toque muy particular, logrando que las escenas subidas de tono y los desnudos logren manejarse de una madura, erótica y cómica.
El punto donde acabó el efecto de la píldora azul (dónde se cae).
Sin embargo, no todo funciona igual de bien, siendo su principal problema el cierre de la cinta que rompe con el tono crudo y realista que busca darnos la cinta, no digo que sea algo exagerado o que sea un final de fantasía, y aunque no arruina la experiencia, sí se siente desconectado de toda la película.
Asimismo varios de los personajes secundarios que parecían tener un mayor peso, simplemente quedan rezagados y poco desarrollados, dejando la sensación de que se les tuvo que recortar tiempo en cámara por cuestiones de tiempo.
Aún así, se pueden dejar pasar ya que la cinta no pretende darnos una lección sobre la sexualidad ni pretende convertirse en el nuevo referente del thriller erótico; sino ser una comedía que utiliza el sexo con una dinámica de poder distinta a la que conocemos, mientras refleja la gran diferencia generacional que ahora existe.
Conclusión.
Quiero tu sexo funciona mejor cuando se deja llevar por su lado de comedia sexual y por la extraordinaria dinámica entre Olivia Wilde y Cooper Hoffman. Es una película divertida, provocadora y visualmente llamativa que consigue hablar de temas incómodos sin caer constantemente en los clichés del género, especialmente al presentar una mujer madura que ejerce el poder y un hombre joven que abraza una posición de sumisión sin convertirlo en objeto de humillación. Aunque su tercer acto pierde parte de la fuerza y el ingenio del resto de la película, y algunos personajes secundarios quedan desaprovechados, Gregg Araki consigue regresar con una obra fresca, descarada y sorprendentemente accesible que utiliza el sexo no solamente para provocar, sino para hablar de poder, consentimiento, deseo y, sobre todo, de las enormes diferencias entre la manera en que distintas generaciones entienden la sexualidad.
Quiero tu sexo ya se encuentra en las salas de cine de México.
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Quiero tu sexo (I want your sex) | Reseña
Overall
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Dirección
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Actuaciones
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Guion
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Escenas eróticas y desnudos
Quieto tu sexo | Reseña
Quiero tu sexo funciona mejor cuando se deja llevar por su lado de comedia sexual y por la extraordinaria dinámica entre Olivia Wilde y Cooper Hoffman. Es una película divertida, provocadora y visualmente llamativa que consigue hablar de temas incómodos sin caer constantemente en los clichés del género, especialmente al presentar una mujer madura que ejerce el poder y un hombre joven que abraza una posición de sumisión sin convertirlo en objeto de humillación. Aunque su tercer acto pierde parte de la fuerza y el ingenio del resto de la película, y algunos personajes secundarios quedan desaprovechados, Gregg Araki consigue regresar con una obra fresca, descarada y sorprendentemente accesible que utiliza el sexo no solamente para provocar, sino para hablar de poder, consentimiento, deseo y, sobre todo, de las enormes diferencias entre la manera en que distintas generaciones entienden la sexualidad.
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