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MARTY SUPREME (2025) | Reseña
Timothée Chalamet quiere el Oscar ¿Premio merecido o nos quiere estafar como su personaje? Conoce nuestra opinión de Marty Supreme
Timothée Chalamet va por el Oscar ¿Premio merecido o nos quiere estafar como su personaje? Conoce nuestra opinión en la reseña de la sobrevalorada “Marty Supreme”.
“Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”. Una frase tan ruin ha mutado en algo casi motivacional para muchos gurús modernos, se dice que NO nos gusta mentir y que NO nos gusta que nos mientan, pero SI que nos gustan los beneficios de esa mentira, las redes sociales han potencializado y normalizado la mentira, gente que no se ve como en sus fotos, que no viaja tanto como publica, que no canta como dice que canta, que no son lo talentosos que pregonan ser y sin embargo están ahí, en la cumbre del éxito.
Apenas hace un par de semanas el presidente de copete rubio decidió invadir y violentar la soberanía de un país apoyado con mentiras (o verdades maquilladas en el mejor de los casos) y ya ni siquiera esconde la verdad, “Soy gran fan de Venezuela”, dijo el mandatario después de recibir 50 millones de barriles diario. Nosotros no nos salvamos y constantemente nos enfrentamos a opiniones falsas en nuestro ramo, supuestos críticos que solo acuden a adular y viralizar la película en turno, se defienden diciendo que solo suben videos de aquello que les gusta (y pues muchísimas cosas les gustan al parecer). Nos mienten de manera descarada porque insisto: “una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”. Tal vez sea hora de recordar que la frase se le atribuye al propagandista nazi Joseph Goebbels, tal vez sea hora de que honremos la verdad por encima de la mentira como siempre debió ser.
Lo dicho anteriormente no es gratuito, porque la película que toca comentar en estos momentos es una ficción basada ligeramente en una realidad, la historia de un estafador despreciable que pretende ganarse no solamente nuestros corazones sino próximamente un Oscar (ya ganó el Globo de Oro), una oda a la estafa con alma de Tik Tok, me refiero por supuesto a “Marty Supreme” y te cuento qué tal nos pareció.

¿DE QUÉ TRATA “MARTY SUPREME”?
La película nos sitúa en Nueva York por allá de 1952, en donde conocemos a Marty Mauser (Thimothée Chalamet), un vendedor de zapatos quien resulta ser también un talentoso jugador de tenis de mesa capaz de derrotar a todos los jugadores del mundo, su único sueño es poder vivir de ello, pero las cartas de la vida no le favorecen, no cuenta con el dinero ni el apoyo familiar para llevar a cabo su objetivo así que usa las únicas armas que tiene a su disposición: la estafa, la mentira, el engaño.
Todo se complica para Marty en un torneo de Londres, ya que Japón ha permitido viajar a sus jugadores y su representación está a cargo de Koto Endo (Koto Kawaguchi), el único capaz de derrotar al hasta entonces invencible Marty. El jugador estadounidense se obsesiona con la idea de vencer a su némesis en el próximo torneo que tendrá lugar en Japón, así que comenzará un viaje de engaños con la finalidad de lograr su objetivo, sin que la moralidad o la legalidad se ponga en su camino, en una espiral en descenso hacia su perdición.

LO BUENO
Convencer al público de poner atención a una película durante dos horas y media se está volviendo todo un reto para la industria, el director Josh Safdie apuesta por la misma narrativa que le funcionó en “Diamantes en Bruto” (2019), colocando toda la tensión en el destino del personaje y para ello echa mano de una edición trepidante al estilo tik tok que se ve muy bien gracias a la ayuda de Darius Khondji (“Eddington”, “Mickey 17”, “Bardo”), así que la presentación visual no es algo que se le pueda criticar a esta película.
Se agradece el regreso de Gwyneth Paltrow al drama, aunque en un papel secundario, no deja de brillar y como el resto del reparto acompaña a Chalamet en su claro objetivo de resaltar en la pantalla, con una historia que está expresamente escrita para su lucimiento.
De manera técnica el reto de hacer fluida una historia tan larga y repetitiva se merece un reconocimiento, o hacer emocionante un aburrido partido de ping pong (“Challengers” de Guadagnino y su tenis se la llevan de calle), su diseño de producción es adecuado y nos transporta a la época, se nota el presupuesto que A24 le apostó detrás.

LO MALO
No son pocas las películas que nos presentan a un personaje desagradable y ruin, sin embargo una buena escritura acompañada del carisma del actor que encarna a dicho personaje ha logrado que muchas de las veces estemos a favor del protagonista sin importar sus malas acciones. En Marty Supreme no ocurre esto, el guion se cansa de mostrarnos un engaño detrás de otro sin ningún remordimiento para el personaje más allá de la frustración de no conseguir lo que quiere, no es un personaje complejo, es un egoísta ensimismado en un objetivo personal que impide que tenga cualquier tipo de redención, la película es desagradable, incómoda y peor cuando uno se da cuenta que si habrá gente entre el público que apoye su causa.
No importa cuán fluida sea una narrativa, la película desgasta la “habilidad” de Marty para el engaño, el guion comete también el grave error de eliminar un mejor desarrollo a sus personajes secundarios que son meros satélites orbitando alrededor de los planes de su personaje principal, meros pretextos para saltar de una escena a otra en donde los mejores diálogos, los mejores momentos, los tiene Chalamet.
Debido a la época, la película pudo mostrar de manera secundaria el contexto de posguerra en Estados Unidos de Norteamérica y la tensión política internacional alrededor de un Japón derrotado, pero todos las pequeñas ventanas que nos dejan ver más allá de la figura del protagonista, también tiene que ver con que algo ocurra para que luzca constantemente, la critica o mirada social se pierde y el estudio personal de un personaje tampoco llega a mucho.

VEREDICTO
Timothée Chalamet ha sido absorbido por su personaje y está corriendo en una campaña egocentrista que pretende coronarlo como uno de los actores más jóvenes en ganar un Oscar (lugar que seguirá teniendo Adrien Brody), no se cansa de repetir que este es su mejor trabajo, el pináculo de una trayectoria, el trabajo que más lo ha absorbido (“una mentira repetida mil veces…”). El joven actor algún día va a llegar a tener su estatua, de eso no me queda duda, igual que a Marty Supreme, lo respalda el talento detrás de tanta habladuría, pero la película entra en el juego y pretende ser una estafa más de Supreme.
Mi desprecio por esta película no viene completamente de una moralidad y lo dañino de popularizar una conducta dañina, sin duda la dura realidad es la que nos golpea con fuerza en este sentido y México lleva años padeciendo las consecuencias de mentiras repetidas todos los días desde temprano, pero mi descontento radica sobre todo en que Marty Supreme es una estafa elaborada y de buena presentación que estoy seguro se está probando efectiva para muchos, pero que es débil en su guion, débil en la elección de su reparto (por más esfuerzo que haya hecho Chalamet) y cobarde en llevar la historia hasta las últimas consecuencias. Pero esta es mi opinión honesta, vayan al cine y juzguen ustedes mismos si Timothée Chalamet se llevará de manera justa ese premio Oscar que por el momento parece más que cantado.
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Overall
Cine
STREET FIGHTER | RESEÑA
Street Fighter es una película que parece entender qué hace reconocible a la franquicia pero se queda muy corta.

Llega a los cines una nueva película de Street Fighter. ¿Qué tal está? Sin medias tintas, la puedes amar u odiar.
Las adaptaciones de videojuegos al cine no siempre salen bien y Street Fighter es un claro ejemplo de lo complicado que puede ser trasladar una franquicia tan querida a la pantalla grande, primero con una cinta que se volvió de culto por las razones “correctas” y después con una cinta sin alma. Ahora y titulada simplemente como Street Fighter, llega la que ha prometido ser “la mejor adaptación” en acción real de uno de los juegos más icónicos de la historia.
¿El problema? Que esta película de Street Fighter cree entender a la franquicia y a los fans más clavados, cuando en realidad apunta a los jugadores o fans más casuales o a quienes apenas y conocen este juego (lo cual para nada tiene algo de malo) siendo quienes encontrarán una película divertida y llena de acción; pero si eres un fan de hueso colorado que conoce el “lore” de esta increíble saga de videojuegos (y tu personaje favorito es Bison), te sugiero tomes tus precauciones.
El Torneo Mundial regresa.
Dirigida por por Kitao Sakurai y ambientada en 1993, la historia sigue a Ryu (Andrew Koji) y Ken Masters (Noah Centineo), quienes tras los hechos del primer Torneo Mundial tomaron caminos separados y se han distanciados. Sin embargo ambos vuelven a la acción cuando la misteriosa Chun-Li (Callina Liang) los recluta para participar en el próximo Torneo Mundial organizado por M. Bison ( David Dastmalchian). Pero detrás de este Torneo, su organizador oculta un propósito siniestro para volverse el ser más poderoso, por lo que quienes alguna vez fueron los mejores amigos y rivales, tendrán que conciliar sus diferencias para salir adelante.
Lo bueno de Street Fighter: las peleas y el fanservice que los fans merecen.
Si hay algo que Street Fighter logra hacer muy bien es trasladar los combates de los videojuegos a la pantalla grande: las escenas de acción son uno de sus mayores aciertos, con coreografías muy bien ejecutadas que consiguen transmitir la intensidad de los enfrentamientos y, sobre todo, respetar los movimientos y ataques especiales que han definido a sus personajes durante décadas.
Sin embargo, lo más interesante llega con los flashbacks, que terminan siendo los momentos más sólidos de la película en cuanto a su relación con el material original. Es ahí donde la cinta demuestra un mayor respeto por el pasado de Ryu y Ken, recuperando elementos fundamentales de su historia y atreviéndose a llevar al terreno mainstream la relación que ambos mantienen con su maestro, Gouken, así como la presencia de Akuma (Joe “Roman Reigns” Anoa’i) en su legado. Estos momentos no solamente funcionan como un guiño para quienes conocen la franquicia, sino que también permiten acercar parte de su mitología a quienes nunca han profundizado demasiado en ella.
El fanservice también juega un papel importante, tanto en los ya citados movimientos, como en las referencias y los elementos reconocibles de los juegos están presentes para recordarnos por qué estos personajes se han convertido en iconos de la cultura popular. El problema es que ese mismo fanservice termina siendo un arma de doble filo: reconocer un ataque o identificar una referencia puede provocar una sonrisa, pero eso no necesariamente significa que el personaje esté bien adaptado o que la historia haga justicia a su legado, porque una cosa es reconocer a Ryu, Ken o Akuma en pantalla y otra muy distinta es sentir que estamos viendo a los personajes que conocemos.
Lo malo: demasiado humor (rayando en lo absurdo y personajes reducidos a una mala parodia).
El principal problema de Street Fighter: La Película es que cree entender lo que significa esta franquicia y lo que hay detrás, si bien es un juego que cualquier persona puede disfrutar sin necesidad de saber ni conocer que cada personaje tiene su historia y un interesante y rico lore, también es cierto que quienes somos fans de hueso colorado y conocemos ese trasfondo, nos tomamos muy en serio su historia por lo propiamente bien construidos que están sus personajes.
Porque sí, Street Fighter cuenta con una rica historia que ha sido muy bien contada a lo largo de seis juegos y tres precuelas, por lo que el ver que reduzcan a personajes tan importantes en esta película a mal logrados chistes, la verdad es que duele.
El gran problema de Street Fighter
Empecemos con el que es el más evidente problema: El exceso de humor. Ya que la película apuesta constantemente por los chistes, incluso en momentos que necesitan mayor seriedad y que hasta terminan rompiendo la solemnidad de situaciones que deberían tener un peso emocional o narrativo.
Lo que en ocasiones podría funcionar como una manera de aligerar el tono acaba convirtiéndose en una sucesión de situaciones absurdas que le restan fuerza a la historia.
Esto resulta especialmente evidente con Ryu y Ken, dos de los personajes más emblemáticos de la franquicia y es comprensible que la intención sea presentar versiones más jóvenes de ambos, con una personalidad más relajada y aterrizada al mundo real.
Sin embargo, una cosa es explorar una faceta distinta de los personajes y otra ridiculizarlos hasta el punto de que pierdan buena parte de su identidad.
El resultado puede provocar algunas risas, pero también deja la sensación de que la película no termina de comprender qué representan estos luchadores dentro del universo de Street Fighter.
Y si hablamos de personajes maltratados, M. Bison (David Dastmalchian) se lleva una de las peores partes y es que en teoría, estamos ante el villano principal de la historia, una figura cuya presencia debería imponer respeto y transmitir una amenaza constante.
No obstante, la película lo convierte en una caricatura de villano genérico y un extraño fetiche por los pies, con una caracterización que poco tiene que ver con la imagen imponente que ha construido a lo largo de los años.
Su historia y sus motivaciones parecen un intento poco convincente de adaptar los elementos que conocemos de los videojuegos, mientras que su peculiar obsesión con los pies se convierte en uno de los recursos humorísticos más desconcertantes de la cinta, inclusive degradando su famoso Psycho Power a un simple poder que le quita a los demás y no me pueden decir que es una película para los fans si se le da un trato como este a uno de los villanos más icónicos de los videojuegos.
Street Fighter tiene momentos que demuestran el potencial de llevar esta franquicia al cine, pero también decisiones que evidencian lo fácil que es confundir el fanservice con una verdadera adaptación.
El problema no es únicamente que la película se tome libertades con Bison, sino que parece desconocer el peso que tiene como antagonista dentro de la franquicia. Su presencia debería ser una de las grandes fortalezas de la historia, pero termina diluida entre bromas y situaciones que lo alejan de la amenaza que representa en los juegos. Los chistes relacionados con los pies, además de repetitivos, resultan excesivos e incómodos, hasta el punto de convertirse en una distracción que perjudica al personaje en lugar de enriquecerlo.
La situación tampoco mejora demasiado con el resto del elenco, varios personajes importantes quedan relegados a apariciones breves, un par de chistes o alguna característica exagerada que parece diseñada únicamente para provocar una reacción inmediata. Incluso algunos recurren a extraños gestos faciales que refuerzan la sensación de estar ante una caricatura antes que ante una adaptación que busque desarrollar sus personalidades. Ken, por ejemplo, termina funcionando en demasiadas ocasiones como un simple objeto de comedia, con poco espacio para explorar sus conflictos, motivaciones o la complejidad de su relación con Ryu.
Y es precisamente ahí donde la película pierde una oportunidad importante. Street Fighter cuenta con un universo repleto de rivalidades, tragedias personales, conflictos de honor y personajes con historias que merecen ser exploradas. No era necesario convertir cada escena en un momento dramático, pero sí encontrar un equilibrio entre la comedia y el respeto por la identidad de sus protagonistas; en cambio, la cinta parece confiar demasiado en que las referencias y las situaciones absurdas serán suficientes para sostener una historia que necesitaba mucho más desarrollo.
Y es imposible no sentir pena ajena al denotar tantos “chistes” relacionados a un extraño fetiche por los pies.
Independientemente delo anterior, la cinta deja al aire muchos conceptos o explicaciones sobre las motivaciones o poderes de varios de los personajes asumiendo que el público las conoce, lo cual resulta contrastante pues insisto, los más fans, como su servidor, pueden llegar a sentirse alienado con la ejecución de esta adaptación.
Conclusión / ¿Para quién es esta película?
Al final, Street Fighter es una película que parece entender qué elementos hacen reconocible a la franquicia, pero no necesariamente entiende lo que la convierte en algo especial. Incluir cameos, reproducir los movimientos de los videojuegos, recuperar trajes emblemáticos y llenar la pantalla de referencias no equivale a comprender el legado de una de las sagas de lucha más queridas de la industria.
Si conoces poco o nada de su historia y disfrutas principalmente de los combates y las retas, lo cual está perfectamente bien, probablemente encontrarás una película entretenida, con buenas coreografías y suficiente espectáculo para pasar un buen rato.
Pero si son fans de hueso colorado, conocen el trasfondo de sus personajes y esperaban una adaptación que respete su identidad más allá de lo visual, es muy probable que salgan de la sala con algunas quejas. Street Fighter tiene momentos que demuestran el potencial de llevar esta franquicia al cine, pero también decisiones que evidencian lo fácil que es confundir el fanservice con una verdadera adaptación.
Street Fighter se estrena este 15 de octubre en cines.
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Street Fighter (2026) | Reseña
Overall
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Escenas de acción y fanservice
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Dirección
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Efectos especiales
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Guion
Street Fighter (2026) | Reseña
Al final, Street Fighter es una película que parece entender qué elementos hacen reconocible a la franquicia, pero no necesariamente entiende lo que la convierte en algo especial. Incluir cameos, reproducir los movimientos de los videojuegos, recuperar trajes emblemáticos y llenar la pantalla de referencias no equivale a comprender el legado de una de las sagas de lucha más queridas de la industria. Si conoces poco o nada de su historia y disfrutas principalmente de los combates y las retas, lo cual está perfectamente bien, probablemente encontrarás una película entretenida, con buenas coreografías y suficiente espectáculo para pasar un buen rato. Pero si son fans de hueso colorado, conocen el trasfondo de sus personajes y esperaban una adaptación que respete su identidad más allá de lo visual, es muy probable que salgan de la sala con algunas quejas. Street Fighter tiene momentos que demuestran el potencial de llevar esta franquicia al cine, pero también decisiones que evidencian lo fácil que es confundir el fanservice con una verdadera adaptación.
Cine
Godzilla Minus Zero lanza su trailer final
Se ha lanzado el tráiler definitivo de Godzilla Minus Zero, que presenta todo tipo de imágenes épicas y un adelanto de King Ghidorah

Se ha lanzado el tráiler definitivo de Godzilla Minus Zero, que presenta todo tipo de imágenes épicas y un emocionante adelanto del esperado regreso de King Ghidorah a la gran pantalla.
Se ha publicado el tráiler final de Godzilla Minus Zero, mostrando más imágenes impresionantes de la muy esperada secuela dirigida por Takashi Yamazaki.
Uno de los momentos más impactantes ocurre cuando casas enteras son elevadas hacia el cielo —con personas aún en su interior— antes de ser arrojadas contra el suelo.
También se observa una descarga de energía amarilla que, casi con total seguridad, pertenece al aterrador King Ghidorah.
La apariencia del icónico kaiju se mantiene en secreto y es muy probable que siga oculta hasta el estreno de la película, dado que este es el último tráiler.
No obstante, aquí hay mucha acción de Godzilla, ya que el monstruo desatado acumula energía antes de lanzar su característico aliento atómico.
Todo apunta a otro gran éxito con Godzilla
Con 41 valoraciones contabilizadas, Godzilla Minus Zero ha debutado recientemente en Rotten Tomatoes con un 95%. Godzilla Minus One, estrenada en 2023, cuenta con un 99% basado en 213 críticas, por lo que resulta justo afirmar que el cineasta Takashi Yamazaki ha logrado una secuela a la altura.
La expectación ante esta continuación es enorme, y es fácil imaginar que la película recaude considerablemente más que los impresionantes 116 millones de dólares de su predecesora.
Dirigida por Takashi Yamazaki, la película está protagonizada por Ryunosuke Kamiki, Minami Hamabe, Yuki Yamada, Kuranosuke Sasaki, Jun Kunimura, Miou Tanaka, Sakura Ando, Masami Nagasawa, Min Tanaka y Hidetaka Yoshioka.
Rodada íntegramente en Japón como la primera producción japonesa filmada para IMAX, Godzilla Minus Zero se grabó con cámaras digitales de alta definición certificadas por IMAX y cuenta con una optimización de imagen y sonido exclusiva para las pantallas de este formato.
El monstruo, adorado en todo el mundo, regresa a la gran pantalla alcanzando cotas más elevadas y aterradoras, lo que convierte a Godzilla Minus Zero en un auténtico acontecimiento cinematográfico imperdible.
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Cine
Scarlett Johansson se enfrenta a Legión en El Exorcista: Mártires
Universal Pictures ha lanzado el primer tráiler oficial de El Exorcista: Mártires de Mike Flanagan, y la película tiene una pinta aterradora.

Universal Pictures ha lanzado el primer tráiler oficial de El Exorcista: Mártires de Mike Flanagan, y la película tiene una pinta realmente aterradora.
Se ha publicado oficialmente el primer tráiler de The Exorcist: Martyrs, dirigida por Mike Flanagan.
Scarlett Johansson interpreta a la detective Julie Miller, quien presencia la ejecución del padre Sunday (John Leguizamo), un notorio asesino en serie al que ella misma capturó y que se hizo famoso por recrear macabras escenas del crimen que evocaban el brutal martirio de diversos santos católicos.
La ejecución no sale según lo planeado.
“Es detective de homicidios del NYPD y madre soltera de un niño llamado Max, que acaba de cumplir 12 años”, declaró Flanagan a Esquire en una entrevista reciente.
“Creo que lo primero es decirle a la gente que no están viendo una repetición de El exorcista“, añadió.
“No están viendo ningún intento de reiniciar, rehacer o emular la película de Friedkin. En realidad, están viendo una historia dentro del universo de El exorcista que no se había contado antes, que es única en la franquicia y que toma una dirección muy distinta a las anteriores”.
Puede que el cineasta haya revelado aquí un poco más de lo que pretendía.
El terror del El Exorcista: Mártires
Es muy probable que Johannson interprete a Julie Kinderman, hija de Mary y William Kinderman, el teniente de policía encarnado por Lee J. Cobb en el clásico de William Friedkin y por George C. Scott en El exorcista III.
En la tercera película, Kinderman se enfrentó al demonio conocido como Pazuzu y al espíritu del Asesino Géminis (Brad Dourif); ambos habían poseído al padre Karras (Jason Miller) mientras este agonizaba al pie de la escalinata, tras haber dado su vida para salvar a Regan MacNeil (Linda Blair) al final de la película original.
El tráiler no confirma nada, pero sí se menciona a Legión: la entidad compuesta por Pazuzu, Géminis y el espíritu de Karras, y que da título a la novela de William Peter Blatty en la que se basa El exorcista III.

El exorcista: Mártires también cuenta con las actuaciones de Sasha Calle como la detective de homicidios Gina Restrepo, Chiwetel Ejiofor como el padre William y Lawrence Fishburne como un misterioso sacerdote.
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