Reseñas
Screamer – Reseña
Cuando una franquicia clásica como Screamer regresa tras décadas de silencio, llega gran duda ¿puede sobrevivir en la industria actual?
Cuando una franquicia clásica regresa tras décadas de silencio, la expectativa no solo es alta… es peligrosa. El regreso de Screamer no solo plantea una duda inevitable: ¿puede sobrevivir en la industria actual? También obliga a tomar una decisión clave: respetar el pasado o reinventarlo por completo.
Afortunadamente, el reboot desarrollado por Milestone S.r.l. apuesta por lo segundo. Y lo hace sin miedo. Con su lanzamiento en 2026, Screamer no intenta ser un simple ejercicio de nostalgia; se presenta como una reinterpretación moderna del género arcade, con identidad propia y una clara intención de destacar en un mercado dominado por simuladores hiperrealistas.
Una identidad clara: anime, neón y actitud
Desde el primer momento, el juego deja claro que no quiere competir con la simulación. Aquí no hay obsesión por la física perfecta ni por replicar cada detalle del automovilismo real. En su lugar, Screamer abraza el espectáculo sin complejos: gráficos estilizados, estética anime, iluminación neón y una narrativa centrada en personajes que buscan algo más que ganar carreras.
Algunos compiten por gloria, otros por poder o venganza, y esa carga narrativa convierte cada competencia en algo más cercano a un duelo personal que a una simple carrera. Esta decisión le da una personalidad fuerte al juego, alejándolo de ser “otro título de coches” y acercándolo más a una experiencia híbrida entre arcade y drama estilizado.
Cada pista se siente como parte de un circuito clandestino, donde la reputación importa tanto como la victoria. No son solo carreras: son enfrentamientos con contexto, con historia y con rivalidades que intentan darle peso a cada momento en pista.
Modos de juego: mucho contenido, pero no todo igual de sólido
Screamer no escatima en contenido, algo que se agradece en un juego arcade moderno. El modo historia funciona como el eje principal, llevándote a través de torneos donde enfrentas a distintos equipos mientras se desarrolla la narrativa. Aunque cumple como estructura, no siempre logra enganchar emocionalmente. Los personajes tienen personalidad, pero sus historias no terminan de impactar como deberían.
Aun así, el modo historia sigue siendo importante, principalmente porque desbloquea buena parte del contenido del juego. Es más una puerta de entrada que una experiencia narrativa imprescindible.
Donde el juego realmente encuentra su ritmo es en los desafíos arcade. Aquí todo es más directo: carreras cortas, objetivos claros y un enfoque en la puntuación. Es el espacio ideal para perfeccionar habilidades y entender cómo funciona realmente el sistema del juego sin distracciones. Es rápido, adictivo y mucho más honesto con lo que Screamer quiere ser.
El multijugador, por su parte, es donde todo explota. Ya sea en local o en línea, competir contra otros jugadores cambia completamente la dinámica. Los rivales humanos no dudan en abusar de las mecánicas de combate, lo que convierte cada carrera en un campo de batalla caótico. Aquí no hay piedad, solo reflejos, estrategia y un poco de suerte.
Jugabilidad: carreras con golpes… y consecuencias
La gran apuesta de Screamer está en su jugabilidad híbrida. No es solo un juego de carreras, ni tampoco un título de combate vehicular tradicional. Es una mezcla de ambos, y esa combinación define toda la experiencia.
Durante las carreras, no basta con trazar bien las curvas. También debes atacar a tus rivales, defenderte con escudos y gestionar el uso del turbo. Esta mezcla genera una tensión constante entre velocidad y supervivencia. Cada decisión importa: acelerar sin pensar puede dejarte vulnerable, mientras que enfocarte demasiado en el combate puede hacerte perder la carrera.
Cuando todo funciona, es increíble. Hay momentos donde encadenas derrapes, ataques y aceleraciones de forma tan fluida que el juego se siente espectacular. Pero llegar a ese punto no es sencillo.
Controles: el verdadero reto del juego
Si hay un punto donde Screamer divide opiniones, es en su sistema de control. A diferencia de otros juegos arcade donde el derrape es intuitivo, aquí cada acción está separada y requiere precisión. Dirección, derrape y combate funcionan como sistemas independientes que debes aprender a combinar.
- Esto genera una curva de aprendizaje considerable. Al principio, el juego puede sentirse torpe o incluso frustrante. No responde como esperas, y eso obliga a desaprender muchos hábitos adquiridos en otros títulos del género.
Con el tiempo, la cosa mejora. Dominar el sistema permite realizar maniobras espectaculares que elevan la experiencia. Pero no todos tendrán la paciencia para llegar ahí. Es un juego que exige compromiso, y eso puede ser tanto su mayor virtud como su mayor debilidad.
Presentación: estilo sobre realismo, y funciona
Visualmente, Screamer apuesta todo al estilo, y acierta. La estética anime combinada con entornos cyberpunk crea una identidad visual fuerte y memorable. Las pistas están llenas de color, luces neón y efectos exagerados que transmiten velocidad incluso cuando estás quieto.
La banda sonora acompaña perfectamente, con música electrónica que mantiene la adrenalina alta en todo momento. Es el tipo de soundtrack que no solo acompaña, sino que impulsa la experiencia.
Los personajes también destacan, con diseños llamativos y voces que ayudan a darles personalidad. Aunque la narrativa no siempre brille, el trabajo visual y sonoro logra mantener el interés.
Conclusión: una reinvención imperfecta, pero necesaria
Screamer no es un juego perfecto, pero tampoco intenta serlo. Su mayor acierto es entender que regresar después de décadas no significa repetir la fórmula, sino atreverse a cambiarla. Y en ese sentido, el trabajo de Milestone S.r.l. merece reconocimiento.
El juego tiene fallas claras: una historia que no termina de enganchar, un sistema de control exigente y mecánicas que podrían sentirse más pulidas. Pero también tiene algo que muchos títulos actuales han perdido: personalidad.
Es caótico, estilizado, desafiante y, en ocasiones, frustrante. Pero cuando todo hace clic, ofrece momentos que ningún simulador puede replicar. Screamer no compite por realismo, compite por ser divertido… y en muchos momentos, lo logra.
Para los fans de los arcade, es una propuesta fresca y arriesgada. Para el resto, puede ser una experiencia que requiera paciencia. Pero una cosa es segura: no pasa desapercibido. Y en una industria saturada de fórmulas seguras, eso ya es una victoria.
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.Gameplay
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Historia y Narrativa
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Gráficos y Audio
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Estética y diseño de personajes
Screamer - Reseña
Screamer no es un juego perfecto, pero tampoco intenta serlo. Su mayor acierto es entender que regresar después de décadas no significa repetir la fórmula, sino atreverse a cambiarla. Y en ese sentido, el trabajo de Milestone S.r.l. merece reconocimiento.
El juego tiene fallas claras: una historia que no termina de enganchar, un sistema de control exigente y mecánicas que podrían sentirse más pulidas. Pero también tiene algo que muchos títulos actuales han perdido: personalidad.
Es caótico, estilizado, desafiante y, en ocasiones, frustrante. Pero cuando todo hace clic, ofrece momentos que ningún simulador puede replicar. Screamer no compite por realismo, compite por ser divertido… y en muchos momentos, lo logra.
Anime
BLEACH: THOUSAND-YEAR BLOOD WAR -THE CALAMITY- | Reseña
Bleach: Thousand-Year Blood War – The Calamity llega a las salas de Cinemex y te contamos que tal esta en nuestra reseña

La cuarta y última parte del arco final inicia de la manera más frenética.
Pocas series de anime han dejado una huella tan importante en la industria como BLEACH; la obra creada por Tite Kubo no solo se convirtió en uno de los máximos exponentes del género shonen durante los años 2000´s, sino que también formó parte del llamado “Big Three” (junto a Naruto y One Piece). Tras años de ausencia y una larga espera por parte de los fans, la adaptación animada del arco final, Thousand-Year Blood War, ha permitido que la historia de Ichigo Kurosaki reciba la conclusión que merecía.

Ahora, con el desenlace cada vez más cerca, llega a las salas de Cinemex, Bleach: Thousand-Year Blood War – The Calamity, una recopilación especial que reúne los tres primeros episodios de la nueva parte de esta saga final, más una entrevista con las mentes detrás del anime, ofreciendo a los seguidores la oportunidad de disfrutar algunos de los momentos más importantes de la recta final en pantalla grande y sí, vale por completo la pena.
El inicio del fin tan intenso como podíamos esperar.
Es importante señalar que esta proyección no funciona como un resumen de la historia; aunque inicia con una secuencia que muestra el estado actual de la batalla definitiva, la cinta asume que el espectador ha seguido los acontecimientos previos. Por ello, es indispensable haber visto los 40 episodios anteriores (disponibles en Disney+), ya que de lo contrario no solo se encontrarán con importantes spoilers, sino que también resultará difícil comprender el contexto de lo que sucede en pantalla.

En el apartado visual, The Calamity mantiene el alto nivel de calidad que ha caracterizado a Thousand-Year Blood War, la animación cumple y destaca especialmente por los efectos utilizados en las habilidades y ataques de personajes clave como Yhwach y Yoruichi, cuyas escenas lucen espectaculares gracias al trabajo realizado por el estudio y a ligeros detalles que realce el trabajo realizado.

La acción, uno de los elementos más importantes de esta etapa de la serie, está presente prácticamente de principio a fin. Los enfrentamientos continúan elevando las apuestas de la guerra entre Shinigamis y Quincy, ofreciendo secuencias que difícilmente decepcionarán a quienes han seguido este arco desde su inicio y no exagero cuando digo que tenemos algunas de las batallas más intensas hasta ahora y eso que apenas es el inicio de esta cuarta parte.

Su creador y directores nos cuentan un poco de este cierre.
Como contenido adicional, la función incluye una charla especial con Tite Kubo, creador original de Bleach; Tomohisa Taguchi, director principal de la serie; e Hikaru Murata, director de The Calamity. Durante esta conversación, los creativos comparten detalles sobre el proceso de producción, las decisiones tomadas para adaptar el material original y el nivel de dedicación que han invertido para entregar el final que los seguidores de la franquicia han esperado durante años.

Detalles técnicos.
No sé si fui solo yo, pero por momentos sentí la animación un poco plana, con falta de fluidez, no es todo el tiempo pero en algunas escenas pareciera que hay carencia de emociones, pero lo cierto es que eso poco afecta a la experiencia final que es ver estos tres episodios en cine.

Conclusión.
BLEACH: Thousand-Year Blood War – The Calamity es, ante todo, una experiencia pensada para los fans de la serie. Aunque no resulta amigable para nuevos espectadores, quienes han acompañado el recorrido de Ichigo y compañía encontrarán una excelente oportunidad para disfrutar de algunos de los momentos más importantes del desenlace con la escala y el impacto que solo la pantalla grande puede ofrecer. Y sí, si son fans vale por completo la pena verla en el cine.
BLEACH: Thousand-Year Blood War – The Calamity llega a las salas este 25 de junio de la mano de Cinemex Alternativo.
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BLEACH: Thousand-Year Blood War – The Calamity | Reseña sin spoilers
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Animación
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Historia
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Acción
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Score
BLEACH: Thousand-Year Blood War – The Calamity | Reseña sin spoilers
BLEACH: Thousand-Year Blood War – The Calamity es, ante todo, una experiencia pensada para los fans de la serie. Aunque no resulta amigable para nuevos espectadores, quienes han acompañado el recorrido de Ichigo y compañía encontrarán una excelente oportunidad para disfrutar de algunos de los momentos más importantes del desenlace con la escala y el impacto que solo la pantalla grande puede ofrecer. Y sí, vale por completo la pena verla en el cine.
Cine
SUPERGIRL | Reseña
La última hija de Kryptón alza el vuelo ¿Pero cumple con las expectativas?, te contamos que puedes esperar de la cinta de Supergirl

La última hija de Kryptón alza el vuelo ¿Pero cumple con las expectativas?
Antes de convertirse en la protagonista de su propia película, Supergirl ya había demostrado en los cómics que era mucho más que la prima de Superman o una simple contraparte femenina del Hombre de Acero. A lo largo de los años, Kara Zor-El ha construido una identidad propia, marcada por conflictos y matices que incluso la vuelven un personaje más complejo y humano que el propio Kal-El.

Fue precisamente Supergirl: La Mujer del Mañana la obra que ayudó a redefinir a la heroína para una nueva generación de lectores, convirtiéndose ahora en la principal inspiración para Supergirl, la nueva apuesta cinematográfica de DC Studios; el resultado es una adaptación que nos presenta a una Kara más vulnerable, impulsiva y con la que es fácil de conectar, además de contra con sus bien logradas dosis de acción. Y aunque no está exenta de algunos tropiezos, la película cumple con las expectativas de esta nueva etapa del universo de DC y demuestra por qué Supergirl merece brillar con luz propia en la pantalla grande.
La Mujer del Mañana.
Supergirl nos presenta a una Kara Zor-El (Milly Alcock) cargando con el peso de haber presenciado la destrucción de su hogar y la pérdida de los suyos; por lo que toma su cumpleaños número 23 como el pretexto perfecto para tomarse un break de la Tierra y enfiestarse entre planetas, sobre todo en los que haya un Sol rojo, el cual le quita sus poderes y le permite sentir los efectos del alcohol; lo que la llevará a conocer a la joven Juthye Marye Knoll (Eve Ridley) quien le pide ayuda para encontrar al responsable del asesinato de su familia y quien además es el responsbale de herir degravedad a Krypto. Unidas por un objetivo en común, Supergirl se embarca en una misión espacila contra el tiempo que pondrá a prueba sus ideales, su fuerza y su capacidad para superar las heridas del pasado.

La Kryptoniana más humana.
Si hay algo que hace perfecto Supergirl es el darnos una de las mejores versiones de Kara Zor-El y es que Milly Alcock entendió a la perfección el conflicto de esta heroína quien, a diferencia de su primo, vivió y recuerda el cómo fue perder su planeta hogar y a su familia; ella sigue cargando con la pérdida, el dolor y hasta la culpa de ser la única que sobrevivió a la extinsión de Krypton, lo cual es muy bien representado en la actuación y en la propia película. Aquí no estamos ante un héroe consolidado que representa con lo el ser humano debe o aspira a ser, tenemos a una Supergirl más impulsiva, vulnerable y humana y todo sin perder su carisma.

Gran parte del corazón de la historia también descansa en la relación entre Kara y Ruthye, la química entre ambas actrices resulta natural y genuina, permitiendo que la película encuentre sus mejores momentos cuando se enfoca en el vínculo que desarrollan durante su travesía por la galaxia, (aunque se llega a ver afectada por clichés en su guion y la irregular dirección que se les da a ambas, pero de eso hablaré más adelante). La dinámica entre ambas funciona tan bien que termina convirtiéndose en el verdadero motor emocional de la cinta.

A nivel técnico, la dirección logra mantener un buen ritmo durante la mayor parte del metraje y sabe aprovechar la naturaleza espacial de la historia para construir escenarios visualmente atractivos, además de entregarnos emocionantes e intensas escenas de acción y que son mucho más de las mostradas en los tráilers, demostrando que Kara, aún sin poderes, es de los personajes más fuertes que hay.

La fotografía destaca especialmente por la forma en que retrata distintos mundos y ambientes, aportando una identidad visual que ayuda a diferenciar la película de otras producciones recientes del género, junto a un variado y llamativo conjunto de especies alienígenas que ayudan a construir el universo en este cinta y en pantalla IMAX se ve de lujo. A esto se suma una acertada selección de canciones licenciadas que acompañan varias secuencias importantes y contribuyen a reforzar tanto el tono aventurero como el emocional de la historia.

Lobo “The Main Man” is in the house.
Otro de los aspectos más interesantes es la adaptación de Lobo, interpretado por Jason Momoa quien pareciera que nació para darle vida a este personaje, no solo por sus rasgos físicos, sino por esa actitud badass; aunque tal vez los más puristas dirán que es una versión “soft” y puede que tengan razón, pero aún así conserva buena parte de la irreverencia, brutalidad y humor que lo han convertido en uno de los favoritos de los lectores de DC. Lo mejor es que su presentación es natural acorde a la propia aventura espacial que tenemos.

Un guion plano que debió tomar mucho más notas del material en el que se inspiró.
Sin embargo, la película también presenta algunas debilidades importantes, la principal se encuentra en su guion, que en varios momentos depende excesivamente de conveniencias narrativas para avanzar la historia y esto se vuelve especialmente evidente en el conflicto relacionado con la disminución de los poderes de Supergirl, una situación que se resuelve de forma demasiado sencilla y conveniente. El problema es más notable para quienes conocen el cómic original (Supergirl: The Woman of Tomorrow), ya que la obra de Tom King abordaba este elemento de una manera más orgánica y satisfactoria, integrándolo mejor al desarrollo de la protagonista y a las reglas de su universo.

El otro gran punto débil es su villano Krem (Matthias Schoenaerts) y es que aunque sus acciones lo convierten en una amenaza real y en un antagonista fácil de detestar, la ejecución del personaje deja algunas dudas, sobre todo con su diseño visual cargado de una estética excesivamente oscura y “edgy”, combinado con una interpretación que carece de la presencia necesaria para un enfrentamiento final; provocando que en varios momentos se sienta más como un villano secundario que como el principal enemigo de la historia.
Y esto no solo queda en temas del villano, por momentos pareciera que las actuaciones de Milly e Eve se sienten forzadas o carentes de la expresividad requeridas, ya sea porque la toma está en un ángulo que desfavorece o por una falla en su dirección.
Conclusión.
A pesar de sus problemas de guion y de algunas decisiones cuestionables en la construcción de Krem como antagonista principal, Supergirl logra salir adelante gracias a la fuerza de su protagonista; Milly Alcock no solo carga con la película sobre sus hombros, sino que entrega una interpretación que captura perfectamente la esencia de una Kara Zor-El marcada por la pérdida, pero que sigue encontrando razones para hacer lo correcto. La cinta quizá no alcanza la profundidad emocional ni la solidez narrativa de Supergirl: Woman of Tomorrow, la obra en la que se inspira, pero sí consigue adaptar con éxito varios de sus elementos más importantes y construir una aventura espacial entretenida, visualmente atractiva y con suficiente personalidad para diferenciarse dentro del género.
Supergirl se estrena este 25 de junio en cines y NO tiene escenas postcréditos.
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Supergirl | Reseña sin spoilers
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Actuaciones
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Dirección
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Efectos especiales y producción
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Historia
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Guion
Supergirl | Reseña sin spoilers
A pesar de sus problemas de guion y de algunas decisiones cuestionables en la construcción de Krem como antagonista principal, Supergirl logra salir adelante gracias a la fuerza de su protagonista; Milly Alcock no solo carga con la película sobre sus hombros, sino que entrega una interpretación que captura perfectamente la esencia de una Kara Zor-El marcada por la pérdida, pero que sigue encontrando razones para hacer lo correcto. La cinta quizá no alcanza la profundidad emocional ni la solidez narrativa de Supergirl: Woman of Tomorrow, la obra en la que se inspira, pero sí consigue adaptar con éxito varios de sus elementos más importantes y construir una aventura espacial entretenida, visualmente atractiva y con suficiente personalidad para diferenciarse dentro del género.
Reseñas
BEASTRO | Reseña
Tal y como si fuera una deliciosa combinación de sabores, Beastro nos entrega una divertida experiencia que mezcla distintos géneros.

Tal y como si fuera una deliciosa combinación de sabores, Beastro nos entrega una divertida experiencia de juego que mezcla distintos géneros.
Siempre se agradece cuando un estudio desarrollador de videojuegos entrega un título que se sale de los moldes tradicionales y es que es bien sabido que dentro de los “indies” hay géneros que predominan y sobresaturan el mercado, por eso es que Beastro logra resaltar, combinando tres estilos de juego en una interesante y encantadora aventura RPG que va más allá de combates por turnos, incluyendo una ligera administración de recursos y de un restaurante, pero sobre todo, la elaboración de platillos que serán la base para superar las batallas a lo largo del juego ¿Vale la pena? Por supuesto, sobre todo porque también está disponible en Xbox Game Pass.

Salvando al mundo un platillo a la vez.
En el pacífico pueblo de Palo Pori, un joven chef llamado Panko lleva una vida tranquila ayudando en el restaurante local, sin embargo, cuando su maestro desaparece y monstruos hambrientos comienzan a amenazar las tierras más allá de las murallas del pueblo, Panko debe hacerse cargo del negocio y alimentar a los Guardianes, héroes encargados de defender el mundo, para lo cual contará con la ayuda de Famblé, el Espíritu encargado de salvaguardar este mundo, pero que ha quedado herido tratando de detener las hordas de monstruos y con su fuego, Panko puede preparar platillos con otorgan poderes mágicos y determinan la fuerza con la que los héroes enfrentarán la invasión.

Una interesante combinación de géneros/sabores.
Algo interesante de Beastro es que Panko no es el tradicional héroe que combate a los monstruos directamente, sino el encargado de preparar los platillos que ayudarán a los Guardianes para salvar el mundo, pero ojo, eso no significa que nosotros no tomemos el control en los combates, pero vamos por partes, ya que el juego cuenta con tres tipos de jugabilidad que se dividen puntualmente en cada momento del día:
- Mañana – Recolección de recursos.
- Tarde – Administración del restaurante: con minijuegos para la preparación de platillos, pero más importante, el crear el platillo para el Guardián que librará posteriormente los combates, siendo ese plato esencial puesto que cada ingrediente representa cada uno de los ataques.
- Noche – Combate: aquí el Guardián que hayamos elegido librará combates tipo RPG por turnos, pero los ataques dependerán tanto de las propias habilidades y elemento del Guardián, como del platillo que le preparamos anteriormente.

Beastro es de esos juegos que te atrapan sin necesidad de explicarte demasiado, porque desde el inicio te deja claro que aquí la cocina no es solo un oficio, sino el corazón mismo de todo lo que ocurre. Lo interesante es cómo convierte algo tan cotidiano como los sabores en un sistema estratégico: Dulce; Salado; Ácido; Picante; Amargo; y Umami; los cuales no son solo etiquetas: funcionan como afinidades que determinan el tipo de efectos que tendrá cada comida y en base a ello cada receta bien pensada puede traducirse en un personaje más resistente, más agresivo o con habilidades completamente distintas dependiendo de cómo hayas equilibrado esos sabores.

No es solo cocinar por cocinar; es pensar qué tipo de aventura estás preparando desde la cocina.
Ese mismo concepto se expande al sistema de combate, que no ocurre de forma directa, sino a través de cartas tipo RPG por turnos, y es que el platillo preparado se transforma en un mazo de habilidades que los Guardianes llevan consigo, independientemente de la propia afinidad de cada uno de ellos; lo que hace que este sistema funcione es la sensación constante de planificación. Cada día en el juego no es solo repetir tareas, sino ajustar estrategias, probar combinaciones de sabores y construir pequeñas sinergias que luego se reflejan en el rendimiento del equipo.

Beastro se siente como un juego que mezcla gestión, cocina y estrategia sin romper la calma de su tono “cozy”, no busca estresarte con combates directos o decisiones rápidas, sino hacerte pensar en cómo lo que preparas en la cocina puede convertirse en poder, progreso y supervivencia, aunque eso no significa que sean sencillos los combates, ya que una errónea planificación se traduce en no lograr completar la expedición del día, haciendo que se sienta como en la vida real, un día desperdiciado.

A nivel técnico.
Gracias a la propia dirección de arte de Beastro, el juego se sale con la suya para controlar su mundo 3D sin problemas de rendimiento y visualmente atractivo, sabiendo aprovechar su estilo en 2D para los combates tipo “Teatro Guiñol”, haciendo que nunca tuviera problemas en aspectos gráficos o de rendimiento en su versión para PS5.

Ingenioso, pero puede empalagar.
El problema con el juego es que después de unas horas y justo en la recta final del juego, la rutina del gameplay se vuelve repetitiva y hasta tediosa, haciendo querer que avancemos directo a la historia, en lugar de querer seguir explorando los distintos caminos que nos ofrece cada expedición, sobre todo cuando ya encontramos un Guardián y una receta con la que nos sentimos cómodos para avanzar en el juego. Además de que por momentos su soundtrack se siente genérico y casi inexistente.

Conclusión.
Beastro es una propuesta fresca dentro del panorama indie por parte de Timberline Studio quienes demuestran cómo la mezcla de géneros puede dar lugar a experiencias realmente memorables cuando se ejecuta con identidad propia. Su combinación de gestión, cocina estratégica y combate por turnos basado en cartas no solo resulta original, sino que también refuerza su idea central: en este mundo, el poder no se empuña, se cocina. A pesar de que su loop jugable puede volverse repetitivo conforme avanzan las horas, el encanto de su presentación, la creatividad de su sistema de sabores y la forma en la que todo se conecta alrededor de la preparación de los platillos logran sostener la experiencia durante buena parte de la aventura. Es un título que brilla más por su concepto que por su profundidad a largo plazo, pero que aun así deja una impresión difícil de ignorar.
Beastro ya está disponible en PlayStation 5, Xbox Series X y S, Xbox Game Pass y PC y su precio ronda en los $20.00 dólares.
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Beastro | Reseña sin spoilers
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Gráficos y dirección de arte
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Gameplay
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Rendimiento
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Soundtrack
Beastro | Reseña sin spoilers
Beastro es una propuesta fresca dentro del panorama indie por parte de Timberline Studio quienes demuestran cómo la mezcla de géneros puede dar lugar a experiencias realmente memorables cuando se ejecuta con identidad propia. Su combinación de gestión, cocina estratégica y combate por turnos basado en cartas no solo resulta original, sino que también refuerza su idea central: en este mundo, el poder no se empuña, se cocina. A pesar de que su loop jugable puede volverse repetitivo conforme avanzan las horas, el encanto de su presentación, la creatividad de su sistema de sabores y la forma en la que todo se conecta alrededor de la preparación de los platillos logran sostener la experiencia durante buena parte de la aventura. Es un título que brilla más por su concepto que por su profundidad a largo plazo, pero que aun así deja una impresión difícil de ignorar.
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