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Reseñas

QLIPHAH IN PROVIDENCE’S SHADOW | RESEÑA

Qliphah in Providence’s Shadow,  tiene muy claro que no quiere limitarse a repetir las fórmulas que durante años han definido a los JRPG

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Una interesante apuesta por reinventar el combate de los JRPG.

Uno de los géneros de más de nicho y que es complicado de recomendar son los JRPG de comandos por turnos, sin embargo en los últimos años se ha buscado reinvertar el mismo añadiendo elementos de acción para hacerlo más atractivo y gustar a un público más amplio, sin perder a la base de fans que amamos este género.

Ahora llega Qliphah in Providence’s Shadow,  un juego que tiene muy claro que no quiere limitarse a repetir las fórmulas que durante años han definido a los JRPG, ni busca copiar a otros modernos, combinando una narrativa con estructura de novela visual e investigación. con un sistema de combate que intenta encontrar un punto medio entre los enfrentamientos por comandos y la acción en tiempo real y aunque esta apuesta no siempre termina de funcionar de la manera más intuitiva, hay que reconocer que estamos ante uno de los JRPG más frescos del año y que vale la pena jugar y a continuación les cuento el porqué.

Salvando lo que queda de Tokyo.

Desarrollado por UnitePlus y Arc System Works, Qliphah in Providence’s Shadow se sitúa en un Tokio al borde del cataclismo y que ha quedado marcado por la aparición de misteriosas criaturas conocidas como Aberraciones, Rena y Soma deberán enfrentarse a una amenaza sobrenatural que ha comenzado a alterar la realidad mientras investigan los acontecimientos detrás de este extraño fenómeno. Entre investigaciones, descubrimientos y enfrentamientos contra enemigos cada vez más peligrosos, ambos protagonistas tendrán que unir sus habilidades para descubrir la verdad detrás de una ciudad que se encuentra al borde del colapso.

Un sistema de combate que busca algo diferente.

La principal carta de presentación de Qliphah in Providence’s Shadow es su sistema “Tactical Counter-Timeline”, una propuesta que toma elementos de los RPG por comandos y los mezcla con mecánicas propias de un juego de acción; aquí no basta con seleccionar un ataque y esperar nuestro turno ya que los enfrentamientos se desarrollan en tiempo real, mientras una línea o barra de tiempo nos muestra los ataques que están preparando tanto nuestros personajes como los enemigos. La clave está en aprender a leer esa línea y colocar nuestras habilidades en el momento adecuado para interrumpir los ataques rivales.

La mecánica más importante son los contraataques por color y es que cada tipo de ataque, tanto nuestro como de los enemigos, está marcado con un color: Los enemigos anuncian sus ofensivas mediante ataques rojos, amarillos o azules, y nosotros debemos colocar una habilidad del mismo color para hacer coincidir ambos ataques en la línea temporal, si conseguimos hacerlo en el momento preciso, podremos contrarrestar la ofensiva y continuar nuestra propia cadena de ataques.

Lo interesante es que esto no se limita a esperar pasivamente a que el enemigo ataque, el juego nos incentiva a mantenernos constantemente activos, administrar los tiempos de recarga de nuestras habilidades y decidir cuándo conviene utilizar ataques normales, habilidades cargadas, contraataques o movimientos especiales.

Además, tenemos la posibilidad de detener o ralentizar el tiempo, una herramienta fundamental para poder analizar la situación y colocar nuestros comandos sin que el combate se convierta en una prueba de reflejos imposible. 

El resultado es una propuesta bastante original: mientras más dominamos sus sistemas, más se parece a una especie de coreografía en la que debemos anticiparnos a los movimientos enemigos, construir cadenas de ataques y aprovechar los momentos en los que conseguimos romper su defensa para causar una enorme cantidad de daño.

También resulta interesante que controlemos simultáneamente a Rena y Soma, en lugar de administrar un grupo enorme de personajes, lo cual simplifica la gestión del equipo y permite que el juego concentre buena parte de su estrategia en la coordinación entre ambos protagonistas, además de evitar que se vuelva más confuso su sistema de juego.

Una curva de aprendizaje que juega en su contra.

El problema es que esta originalidad también puede convertirse en su mayor obstáculo, Qliphah in Providence’s Shadow explica sus sistemas, pero no siempre consigue que realmente entendamos cómo quiere que los utilicemos. Hay tutoriales para buena parte de sus mecánicas, pero la información puede resultar fragmentada y algunas funciones terminan siendo mucho menos intuitivas de lo que deberían.

Si bien durante las primeras horas es fácil limitarse a colocar ataques, esperar el ataque del enemigo y responder a los ataques dependiendo el color correspondiente y repetir el proceso sin comprender del todo cómo sacar provecho de las posibilidades que ofrece el sistema, sin embargo, hace falta pasar por varios enfrentamientos para comenzar a entender realmente cómo funcionan los tiempos de carga, los ataques encadenados, las habilidades y los contraataques y cuando finalmente todas estas piezas comienzan a encajar, el combate se vuelve mucho más satisfactorio.

Incluso algunas de sus decisiones de progresión pueden generar confusión ya que las mejoras de habilidades, nuevos movimientos y el sistema de desarrollo permiten modificar nuestras posibilidades de combate, no siempre dejan en claro el cómo funcionan para así adaptarlas al estilo de juego por el que hayamos optado.

Investigación, novela visual y combate.

Fuera de las batallas, Qliphah in Providence’s Shadow adopta una estructura completamente diferente, la historia se desarrolla principalmente mediante una estructura de novela visual, mientras recorremos distintos puntos de un Tokio afectado por el llamado Collapse, recopilamos información y seguimos las investigaciones de Rena y Soma.

Tenemos un “tablero de evidencias” que funciona como uno de los elementos que conectan esta investigación con la progresión y a medida que descubrimos información podemos reconstruir diferentes aspectos del mundo y desbloquear habilidades, mientras que determinados códigos y pistas escondidos en elementos como las publicaciones de redes sociales del juego añaden una capa adicional de investigación para quienes quieran profundizar en su universo.

Esta parte puede resultar interesante para quienes disfrutan del misterio y del lore, aunque también contribuye a que el ritmo sea bastante irregular. La estructura termina repitiendo varias veces un ciclo de investigar, leer, combatir y regresar al mapa, algo que con el paso de las horas puede sentirse demasiado predecible y tedioso.

Por fortuna la propia duración del juego, de alrededor unas 20 horas, ayuda a evitar ese tedio y al final tenemos una aventura concisa y entretenida.

Una dirección artística con mucha personalidad.

Donde Qliphah in Providence’s Shadow consigue destacar inmediatamente es en su apartado visual; el diseño de personajes de Tae Oonuma le da a Rena y Soma una identidad muy particular, mientras que el trabajo de Rolua en las ilustraciones principales ayuda a reforzar esa estética de manga urbano.

La propuesta visual funciona especialmente bien por el contraste: Por un lado tenemos protagonistas con diseños llenos de personalidad, expresivos y coloridos, que parecen salidos directamente de un anime de acción; por el otro están las Aberraciones, criaturas grotescas y perturbadoras que parecen pertenecer a una historia de horror completamente diferente. 

El llamado Occult Shader, creado específicamente para el juego, utiliza sombras, contornos y efectos visuales inspirados en el manga de terror japonés para darle a los escenarios una apariencia extraña e inquietante. 

El propio director Satoshi Hirayae ha mencionado influencias como Jujutsu Kaisen, Chainsaw Man y Tokyo Ghoul, además del manga de horror japonés.

No obstante, aquí también aparece una de las limitaciones de la producción: la calidad artística no siempre viene acompañada de variedad, hay pocos escenarios que se reutilizan con frecuencia, algunos fondos de las secuencias de novela visual son bastante estáticos y determinados enemigos terminan resultando demasiado familiares conforme avanzamos, denotando que se trata de un experimento indie por parte de Arc System Works.

Un soundtrack que eleva los enfrentamientos.

El apartado sonoro acompaña muy bien esta propuesta ya que su música sabe cuándo adoptar un tono más oscuro durante las investigaciones y cuándo elevar la intensidad durante los combates. Las batallas se benefician especialmente de temas con mayor energía, mientras que las canciones vocales que aparecen en determinados momentos de la historia ayudan a reforzar esa sensación de estar jugando un anime interactivo.

No necesariamente estamos ante una banda sonora que vaya a convertirse en el principal motivo para recordar el juego, pero sí cumple perfectamente su función: hacer que los enfrentamientos se sientan más espectaculares y reforzar la atmósfera sobrenatural de este Tokio en decadencia.

También destaca el doblaje japonés, particularmente el trabajo de Itsuki Tousi como Soma e Ikumi Hasegawa como Rena y lo mejor es que cuenta con subtítulos y menús en español.

Conclusión.

Qliphah in Providence’s Shadow se nota, ante todo, que es un experimento y es que no todos sus elementos funcionan con la misma eficacia, pero resulta refrescante encontrarse con un JRPG que no intenta simplemente replicar el sistema de combate de otras franquicias. Su Tactical Counter-Timeline tiene una idea genuinamente interesante: conservar la accesibilidad de los comandos mientras incorpora la tensión, velocidad y espectacularidad de un juego de acción y cuando finalmente comprendemos cómo combinar los ataques, leer la línea temporal, aprovechar los contraataques y administrar nuestros recursos, el sistema consigue ofrecer algunos de los mejores momentos de la aventura. El problema es que el juego no siempre sabe cómo enseñarnos a llegar hasta ahí ya que la curva de aprendizaje puede resultar confusa.

Qliphah in Providence’s Shadow ya está disponible en  PlayStation 5, Nintendo Switch y PC (Steam/Epic Games Store).  

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Qliphah in Providence’s Shadow | Reseña
Overall
4
  • Jugabilidad
  • Gráficos y dirección de arte
  • Narrativa
  • Soundtrack

Qliphah in Providence’s Shadow | Reseña

Qliphah in Providence’s Shadow se nota, ante todo, que es un experimento y es que no todos sus elementos funcionan con la misma eficacia, pero resulta refrescante encontrarse con un JRPG que no intenta simplemente replicar el sistema de combate de otras franquicias. Su Tactical Counter-Timeline tiene una idea genuinamente interesante: conservar la accesibilidad de los comandos mientras incorpora la tensión, velocidad y espectacularidad de un juego de acción y cuando finalmente comprendemos cómo combinar los ataques, leer la línea temporal, aprovechar los contraataques y administrar nuestros recursos, el sistema consigue ofrecer algunos de los mejores momentos de la aventura. El problema es que el juego no siempre sabe cómo enseñarnos a llegar hasta ahí ya que la curva de aprendizaje puede resultar confusa.

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SHINOBI: ART OF VENGEANCE (NINTENDO SWITCH 2) – RESEÑA

SHINOBI: Art of Vengeance nos ofrece acción desenfrenada y ahora llega toda esa emoción llega a Nintendo Switch 2

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Shinobi

La historia nos coloca nuevamente en la piel de Joe, quien regresa a su hogar para descubrir que su clan ha sido destruido. Con la venganza como principal motivación, comienza un recorrido lleno de enemigos, obstáculos y enfrentamientos que pondrán a prueba nuestras habilidades como ninja.

Uno de los aspectos que más destaca es su apartado visual. Los escenarios tienen un estilo dibujado a mano que le da mucha personalidad a cada zona, mientras que las animaciones hacen que los combates se sientan dinámicos y llenos de movimiento. Es un juego que consigue llamar la atención incluso cuando simplemente estamos recorriendo sus escenarios.

Pero donde realmente brilla es en el combate. La katana, los kunais y las diferentes habilidades de Joe permiten crear enfrentamientos rápidos y variados. Aunque al principio resulta sencillo familiarizarse con los controles, conforme avanzamos es necesario aprender a combinar nuestras herramientas, esquivar ataques y encontrar el momento adecuado para contraatacar.

La exploración también tiene un papel importante. Los niveles esconden caminos alternativos y secretos que incentivan regresar a zonas anteriores cuando contamos con nuevas habilidades. Esto agrega una pequeña capa de profundidad que evita que la experiencia se limite únicamente a avanzar y derrotar enemigos.

En Nintendo Switch 2, la experiencia resulta especialmente cómoda para jugar en portátil. El estilo artístico luce muy bien en la pantalla de la consola y mantiene esa sensación de estar jugando una aventura clásica con una presentación completamente renovada.

Quizá su historia no sea el elemento más profundo de la experiencia, pero tampoco necesita serlo. SHINOBI: Art of Vengeance entiende que su principal atractivo está en ofrecer acción rápida, combates satisfactorios y escenarios que invitan a dominar cada movimiento.

SHINOBI: Art of Vengeance es un regreso acertado para Joe Musashi, capaz de recuperar la identidad de la saga sin quedarse atrapado en el pasado. Una aventura recomendable para quienes disfrutan los juegos de acción 2D y buscan un reto que premie aprender y mejorar.

Como dato curioso la version Delux incluye un DLC que introduce nuevos escenarios y enfrentamientos en los que aparecen Goro Majima, Dr. Eggman y Death Adder, personajes que aportan estilos y situaciones diferentes a la fórmula de acción y plataformas del juego. Cada encuentro está pensado para aprovechar las habilidades que Joe ha desarrollado durante su aventura, haciendo que dominar el combate vuelva a ser importante.

También se incorporan nuevos elementos para personalizar la experiencia, además de música y desafíos adicionales. A esto se suman modalidades enfocadas en los combates contra jefes, ideales para quienes buscan perfeccionar sus movimientos y conseguir mejores resultados.

Lo más divertido del contenido es precisamente su carácter de crossover. Ver a Joe Musashi enfrentándose a personajes provenientes de distintas franquicias de SEGA le da una personalidad especial a esta expansión y genera algunos de los momentos más curiosos de la aventura.

Calificación: 9/10

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Cine

QUIERO TU SEXO (I WANT YOUR SEX) | Reseña

Quiero tu sexo nos entrega una película irreverente y que a través de dicha irreverencia sabe tocar temas incómodos, checa nuestra reseña

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Una divertida batalla generacional sobre deseo, poder y sexualidad.

Es difícil ncontrar una divertida y bien lograda película o serie que hable sobre temas delicados como el sexo, en todas sus distintas facetas, y es que muchas producciones abordan el tema desde puntos de vista misóginos, burlones y hasta degradantes, creyendo que eso es “comedía” (te estoy viendo a ti Happy Madison con la mayoría de tus películas). Por fortuna con Quiero tu sexo, Gregg Araki nos entrega una película irreverente y que a través de dicha irreverencia sabe tocar temas incómodos dentro del sexo, y nos lo cuenta de una manera bastante particular tomando como premisa las diferencias entre generaciones alrededor del sexo, el deseo, el cambio de roles y las relaciones de poder, todo de una manera amena, bien cuidada e incluso rompiendo estereotipos, haciendo sátira de los estereotipos. 

La sexualidad sin tabúes. 

La historia sigue a Elliot Bell (Cooper Hoffman), un joven veinteañero inseguro, ingenuo y con poca experiencia sexual que consigue trabajar para Erika Tracy (Olivia Wilde), una reconocida y provocadora artista contemporánea. Lo que comienza como una oportunidad laboral rápidamente se transforma cuando Erika lo convierte en su musa sexual y, eventualmente, en su subordinado dentro de una relación dominada por ella.

Y precisamente aquí está uno de los mayores aciertos de Quiero tu sexo: invertir los roles que tradicionalmente ha presentado el cine dentro de este tipo de historias; en lugar de recurrir al habitual hombre mayor que seduce, controla o introduce a una mujer joven en un mundo sexual desconocido, Araki coloca a una mujer madura, segura de sí misma, exitosa y sexualmente empoderada, frente a un hombre joven que acepta una posición de sumisión.

Siendo esto el motor para hablar de cómo han cambiado las concepciones sobre el sexo entre generaciones: Erika representa una visión mucho más desinhibida y confrontativa, mientras que Elliot pertenece a una generación que observa el sexo, el consentimiento y los límites desde una perspectiva mucho más, digamos cautelosa, tomando en cuenta la hipersensbilidad de las nuevas generaciones en varios aspectos. 

La película se mantiene constantemente enfrentando ambas posturas y, en lugar de decidir quién tiene completamente la razón, encuentra humor precisamente en las contradicciones de ambos, pero también en los gustos de ambos por satisfacer sus deseos, siendo algo muy interesante es que logra este humor sin convertir la sumisión masculina en el objeto de la burla. Elliot puede ser ingenuo, torpe y estar constantemente sobrepasado por las situaciones en las que Erika lo introduce, pero la película no necesita ridiculizarlo por disfrutar de una posición tradicionalmente asociada con personajes femeninos, por lo que su vulnerabilidad se convierte en parte del humor, pero también de su desarrollo como personaje.

Actuaciones que te pararán… de tu asiento.

Olivia Wilde se roba prácticamente cada escena como Erika, interpretando a una mujer exagerada, provocadora y consciente del poder que ejerce sobre quienes la rodean, pero sin reducirla a una caricatura. Hoffman, por su parte, encuentra el tono adecuado para un Elliot que constantemente parece preguntarse cómo terminó metido en semejante situación. Y todo esto funciona gracias a la química entre ambos sostiene buena parte de la película, con todo y los momentos subidos de tono.

Poniendo picante en el arte.

El humor es otro de sus grandes aciertos, ya que funciona como una herramienta para hablar de temas incómodos: las diferencias generacionales, el consentimiento, las relaciones de poder, lo políticamente correcto, la inseguridad y la manera en que cada generación entiende el deseo, sabiendo combinar comedia sexual con comentario social y una mirada satírica hacia las actitudes sexuales actuales.

Visualmente la película tiene un toque muy particular, logrando que las escenas subidas de tono y los desnudos logren manejarse de una madura, erótica y cómica.

El punto donde acabó el efecto de la píldora azul (dónde se cae).

Sin embargo, no todo funciona igual de bien, siendo su principal problema el cierre de la cinta que rompe con el tono crudo y realista que busca darnos la cinta, no digo que sea algo exagerado o que sea un final de fantasía, y aunque no arruina la experiencia, sí se siente desconectado de toda la película.

Asimismo varios de los personajes secundarios que parecían tener un mayor peso, simplemente quedan rezagados y poco desarrollados, dejando la sensación de que se les tuvo que  recortar tiempo en cámara por cuestiones de tiempo.

Aún así, se pueden dejar pasar ya que la cinta no pretende darnos una lección sobre la sexualidad ni pretende convertirse en el nuevo referente del thriller erótico; sino ser una comedía que utiliza el sexo con una dinámica de poder distinta a la que conocemos, mientras refleja la gran diferencia generacional que ahora existe.

Conclusión.

Quiero tu sexo funciona mejor cuando se deja llevar por su lado de comedia sexual y por la extraordinaria dinámica entre Olivia Wilde y Cooper Hoffman. Es una película divertida, provocadora y visualmente llamativa que consigue hablar de temas incómodos sin caer constantemente en los clichés del género, especialmente al presentar una mujer madura que ejerce el poder y un hombre joven que abraza una posición de sumisión sin convertirlo en objeto de humillación. Aunque su tercer acto pierde parte de la fuerza y el ingenio del resto de la película, y algunos personajes secundarios quedan desaprovechados, Gregg Araki consigue regresar con una obra fresca, descarada y sorprendentemente accesible que utiliza el sexo no solamente para provocar, sino para hablar de poder, consentimiento, deseo y, sobre todo, de las enormes diferencias entre la manera en que distintas generaciones entienden la sexualidad.

Quiero tu sexo ya se encuentra en las salas de cine de México.

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Quiero tu sexo (I want your sex) | Reseña
Overall
4.5
  • Dirección
  • Actuaciones
  • Guion
  • Escenas eróticas y desnudos

Quieto tu sexo | Reseña

Quiero tu sexo funciona mejor cuando se deja llevar por su lado de comedia sexual y por la extraordinaria dinámica entre Olivia Wilde y Cooper Hoffman. Es una película divertida, provocadora y visualmente llamativa que consigue hablar de temas incómodos sin caer constantemente en los clichés del género, especialmente al presentar una mujer madura que ejerce el poder y un hombre joven que abraza una posición de sumisión sin convertirlo en objeto de humillación. Aunque su tercer acto pierde parte de la fuerza y el ingenio del resto de la película, y algunos personajes secundarios quedan desaprovechados, Gregg Araki consigue regresar con una obra fresca, descarada y sorprendentemente accesible que utiliza el sexo no solamente para provocar, sino para hablar de poder, consentimiento, deseo y, sobre todo, de las enormes diferencias entre la manera en que distintas generaciones entienden la sexualidad.

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Cine

LINKIN PARK: UNSHATTER | Reseña

Linkin Park: Unshatter nos cuena una de las etapas más delicadas de la agrupación, ya la vimos y te contamos que tal esta en nuestra reseña

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El regreso de una banda que se negó a desaparecer.

Linkin Park fue la primera banda favorita de muchísimas personas: su combinación de melodías potentes, guitarras y sonidos estridentes con letras profundamente emocionales consiguió algo que pocas agrupaciones logran, poner en palabras aquello que uno siente. Hablar de frustración, dolor, soledad, enojo o incertidumbre sin esconderlos detrás de metáforas imposibles de entender fue una de las razones por las que millones de personas conectaron con su música desde el inicio. Por eso, tras la muerte de Chester Bennington, la ausencia de Linkin Park no significó simplemente que una banda dejara de tocar; para muchos, significó perder una parte importante de su propia historia.

Linkin Park: Unshatter parte precisamente de ese sentimiento para contar una de las etapas más delicadas y, al mismo tiempo, más importantes en la historia de la agrupación: la decisión de volver a los escenarios después de la muerte de Chester y hacerlo bajo el mismo nombre. Con un tono mucho más personal del cómo algunos integrantes decidieron dar el siguiente paso, mientras otros se integraban sabiendo el peso del nombre de esta banda, este documental es imperdible para todo fan.

La parte más difícil es volver a empezar…

Linkin Park: Unshatter es un documental que nos permite escuchar directamente a los integrantes originales de Linkin Park, así como a Emily Armstrong y al nuevo baterista Colin Brittain, hablar sobre el proceso que los llevó a reconstruir la banda. No se trata únicamente de explicar cómo encontraron una nueva alineación, sino de mostrar las dudas, emociones y conversaciones que existieron detrás de una decisión que inevitablemente iba a estar acompañada por comparaciones con el pasado.

Porque regresar como Linkin Park nunca fue una decisión sencilla.

Una de las ideas más interesantes que atraviesa Unshatter es precisamente el motivo por el que decidieron no comenzar de cero con otro nombre. Mientras trabajaban en nueva música, los propios integrantes comenzaron a darse cuenta de que aquello que estaban componiendo seguía teniendo la esencia de Linkin Park, no estaban intentando fabricar canciones que sonaran como sus trabajos anteriores ni recrear artificialmente una época que ya había terminado; simplemente, al reunirse y crear juntos, la música que surgía seguía perteneciendo a la banda.

Y esa diferencia es fundamental, ya que su regreso tampoco podía hacerse ignorando todo lo ocurrido. La muerte de Chester dejó una herida imposible de borrar y, como muestra el documental, los integrantes eran conscientes de que esta nueva etapa debía abordarse con enorme solemnidad y respeto y aún sabiendo que existía la posibilidad de que parte del público no aceptara la decisión. 

Sin embargo, decidieron confiar en algo que siempre había definido a Linkin Park: su música y es ahí es donde la incorporación de Emily Armstrong adquiere un significado especialmente importante. Unshatter deja claro que su propósito nunca fue convertirla en una sustituta de Chester. Intentar reproducir su voz, su personalidad o su manera de interpretar las canciones habría sido, además de imposible, contrario a lo que la propia banda estaba intentando construir.

La nueva voz

Algo que este documental precisó en hacer hincapié fue la decisión de integrar a Emily, porque funciona por ser Emily y se demuestra en los momentos en los que están componiendo el álbum de From Zero, cada canción está siendo construida con Emily participando activamente, no fue solo un “busquemos una vocalista”, fue un “necesitamos una vocalista para trabajar con ella y que cada pista sea orgánica y en ese sentido tiene mucho éxito, ya que como lo explican en el mismo documental, la intención siempre fue ver hacia el futuro y no buscar a alguien que pudiera imitar a Chester para tocar los éxitos pasados y es por eso que prácticamente todos los fans la amamos como nueva vocalista y coincidimos en que fue lo más acertado.

Lo mismo ocurre con Colin Brittain detrás de la batería, su incorporación no busca llenar simplemente el espacio que dejó Rob Bourdon, sino formar parte de una alineación que tiene que encontrar su propia dinámica.

El documental resulta particularmente interesante cuando muestra cómo los nuevos integrantes pasan de ser incorporaciones externas a convertirse en parte de un proceso creativo que, poco a poco, vuelve a sentirse como Linkin Park.

Siendo de los momentos más emotivos el final con el recibimiento de los fans durante el evento en vivo en septiembre del 2024 cuando se presentó a Emily y a Colin como los nuevos integrantes, haciendo que Unshatter funcione historia de un grupo de músicos que tuvo que enfrentarse a una pérdida enorme, preguntarse si todavía tenía algo que decir y descubrir que, pese a todo lo ocurrido, todavía existía música que necesitaba ser creada.

Sin duda este documental es imperdible para los fans de la banda, más al reunir momentos de su concierto en Sao Paulo y dejando temas completos para cantarlos, y aún sino son fans y han cantado alguna de sus canciones, encontrarán una interesante historia en la que descubrirán uno de los resurgimientos de una de las bandas más influyentes del nuevo milenio.

Experiencia SCREEN X.

En México existen 8 salas de cine que cuentan con pantalla SCREENX, la cual integra un par de pantallas secundarias laterales para crear un experiencia inmersiva, siendo que recién se inauguró la octava de estas pantallas en el complejo de Cinépolis, Parque Tepeyac, en la CDMX, justamente con este documental y que sin duda lo eleva muchísimo con un sonido que logra capturarnos de la misma manera en la que lo hace lo que vemos en pantallas, y no se preocupen, porque las pantallas secundarias no son intrusivas, ni tampoco proyectan algo del contenido principal, sino que funcionan como un extra que se acople a nuestra vista periférica.

Conclusión.

Linkin Park: Unshatter es un documental prácticamente imprescindible para cualquier fan de la banda, especialmente para quienes vivieron su música como algo más que simples canciones. Su mayor virtud está en mostrar el lado humano detrás de un regreso que, por las circunstancias, parecía imposible, y explicar por qué sus integrantes decidieron volver como Linkin Park en lugar de comenzar una historia completamente nueva. 

Más que intentar convencer al público de que todo sigue igual, Unshatter demuestra exactamente lo contrario: Linkin Park cambió, pero su esencia permanece. Emily Armstrong no está ahí para reemplazar a Chester, sino para ser parte de una nueva etapa que la banda decidió construir con su propia identidad.

Y quizá esa sea la razón por la que tantos fans pudieron abrazar nuevamente a Linkin Park: porque la banda no intentó revivir el pasado, sino demostrar que todavía tenía algo que decir.

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Linkin Park: Unshatter | Reseña
Overall
4.3
  • Dirección
  • Guion
  • Música
  • Fotografía

Linkin Park: Unshatter

Linkin Park: Unshatter es un documental prácticamente imprescindible para cualquier fan de la banda, especialmente para quienes vivieron su música como algo más que simples canciones. Su mayor virtud está en mostrar el lado humano detrás de un regreso que, por las circunstancias, parecía imposible, y explicar por qué sus integrantes decidieron volver como Linkin Park en lugar de comenzar una historia completamente nueva. Más que intentar convencer al público de que todo sigue igual, Unshatter demuestra exactamente lo contrario: Linkin Park cambió, pero su esencia permanece. Emily Armstrong no está ahí para reemplazar a Chester, sino para ser parte de una nueva etapa que la banda decidió construir con su propia identidad. Y quizá esa sea la razón por la que tantos fans pudieron abrazar nuevamente a Linkin Park: porque la banda no intentó revivir el pasado, sino demostrar que todavía tenía algo que decir.

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