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SING 2 | Reseña sin spoilers
¿Bono o Chayanne, de qué lado están? Los talentosos animales regresan para conquistar un escenario aún más grande. Acá te contamos cómo les fue.
Tal vez no sea la opinión más popular, pero cuando pude ver la primer entrega de “Sing” (2016) no me pareció para nada relevante, quizá algunos momentos tipo karaoke que hacen que valga la pena pero nada más, una película en general (para mí) olvidable. Es por eso que cuando salió esta secuela no fue algo que me emocionara, sin embargo (para bien o para mal) se separa un poco de la primera parte, apostando por aumentar el conflicto (aunque de manera algo forzada), la inclusión de nuevos personajes, entre ellos Bono, vocalista y líder de la banda irlandesa U2 en la versión de habla inglesa, pero compensando en el mercado latino con Chayanne “el supuesto padre de medio continente”, y en general una grandiosidad que se nota desde su animación y guion hasta su fastuoso cierre.
Tuvimos la oportunidad de asistir a la premier, donde Hanna y Ashley (del grupo “Ha*Ash”), Benny Ibarra, Roger González, Vadhir Derbez y el propio Chayanne (aunque en mensaje grabado) nos dieron la bienvenida y una sesión de preguntas y respuestas donde contaban lo que significó para ellos prestar de nuevo sus voces para estos personajes en su nueva aventura, quizá parte de que terminara disfrutando más la película, pero ya me estoy adelantando un poco.

¿DE QUÉ TRATA?
El talentoso equipo de simpáticos animales siguen triunfando en su teatro local, sin embargo eso no es suficiente para el siempre ambicioso y soñador Buster Moon (Benny Ibarra) quien pretende llevar su espectáculo a las grandes ligas, la majestuosa Redshore City (una especie de “Las Vegas”), para lo cual invita a la cazatalentos del poderoso Jimmy Crystal (Sebastián Martínez) quien le responde que no tiene lo necesario para dar el gran salto.
Por supuesto que Buster Moon no es de los que acepta un no por respuesta así que reúne a todo su equipo para dirigirse a Redshore City y buscar su gran oportunidad, la cual se les da gracias a la idea Gunter (Rubén Cerda), el problema es que el gancho de su show recae en la participación del gran Clay Calloway (Chayanne), una estrella retirada que no piensa regresar a los escenarios. Con un show que se va armando sobre la marcha, conflictos y nuevos retos personales, sin Clay Calloway de su lado, además de la presión del poderoso y maléfico Jimmy Crystal tras sus espaldas, es que se desarrolla esta nueva aventura, que pierde un poco de alma pero gana espectacularidad.

LO BUENO
Sin duda la superioridad técnica en comparación a su predecesora es muy evidente desde el principio (cinco años no pasan en vano), los colores se sienten mucho más vivos y la apuesta por grandes “coreografías” en majestuosos escenarios dejarán satisfechos a chicos y grandes.
El humor es otro de los temas que se revitaliza, los gags son más numerosos y aprovechan (sin necesariamente gastar) a su personaje más extravagante, sin embargo todos tienen su momento de brillar, lo cual beneficia constantemente una trama que en principio es algo simple y hasta repetitiva (nuevamente comparándola con su predecesora).
El entorno “karaoke” de la primera parte se mantiene pero esta vez pasa de manera más bien rápida y se va dejando lo mejor para el final, en realidad la fórmula es la misma, actualizando un poco los hits, pero cualquier producto que le presente a la niñez una canción de U2 o System of a Down en lugar de reggaetón, para mí tiene un punto extra.
El guion es efectivo y aprovecha lo construido en la primera parte como para que nos sintamos identificados con los personajes y lo que les ocurre, incluso con los nuevos, en ese sentido aunque apela a conflictos y resoluciones de manual, son suficientes tomando en cuenta que el target es el público infantil.
Sin duda el cierre (que además es bastante largo) es la cereza del pastel, el cual reúne las dosis de humor, drama y hasta emotividad que la película necesita para que toda clase de espectador salga contento de la sala.

LO MALO
Siendo fríos y justos, “Sing 2” es una secuela que no debió existir, que sabemos que está en salas por meras razones económicas, en ese sentido poco ofrece como continuación de una historia que incluso parece una historia aparte, algunos elementos rescatables de la primera parte se diluyen o por el contrario se exageran en la búsqueda de un mayor interés, lo que provoca que se pierda algo del corazón de los personajes, pero esto no será ningún problema para los niños o las personas que buscan una historia simple, fluida y entretenida.
En este sentido, la mayoría de las situaciones y conflictos que tienen que atravesar los personajes son muy forzados, es cierto que se compensa con la espectacularidad de las imágenes y alguno que otro toque tanto de humor como de sentimentalismo. En un tratamiento serio, el tenaz Buster Moon se va convirtiendo en un necio que logra su cometido a costa de lo que sea, la feminista Ash es reducida a una corista, la empoderada Rosita es ahora una temerosa cerdita a la que le dan chance de trabajar mientras el esposo puede cuidar a los niños, el carismático Johnny pasa a segundo lugar entre tantos personajes y así podría seguir con prácticamente todos los personajes. Evidentemente nada de ello será un obstáculo para que los niños la gocen pero en este sentido, el mensaje de la primera película era más claro y positivo.
Contrario a la primer película, la decisión de no doblar prácticamente ninguna canción al español será una decisión controversial, si bien yo estoy feliz de que no hayan destrozado una canción de U2, el mensaje (de nuevo) era más poderoso en la canción doblada de la primera parte, lo que en este caso solo servirá de alivio para los padres de los niños (y fanáticos de los irlandeses).

VEREDICTO
“Sing 2” pasa a formar parte de la lista de secuelas que superan a la original en muchos sentidos (flaquea en otros, como se señaló en párrafos anteriores), pero este sacrificio de profundidad por espectacularidad va a funcionar en taquilla, ya que su guion simple y forzado está apuntalado con buenas dosis de humor y escenas entretenidas que quizá no tienen otro sentido más que mantener a los niños despiertos (y a los adolescentes y adultos también) y en ese aspecto lo logra con creces.
Quizá no sea la película que mantenga a toda la sala cantando los hits (como quizá si logró la anterior), pero también les resta importancia al hacerlos parte de un espectáculo mayor que a final de cuentas resultará en ojos abiertos y expectantes por el destino de los personajes y sus dificultades para lograr sus sueños.
En resumen, creo que es una película que responde más a los acelerados tiempos en los que nos encontramos, en donde (al igual que la mayoría de canciones que aparecen) solo se busca generar la mayor ganancia en el menor tiempo posible mientras esté de moda, lo que en definitiva no la hace un producto perdurable pero si entretenido y que vale mucho la pena ver en pantalla grande, en lo particular yo disfruté mucho el recorrido de los personajes, a pesar de ser un camino que ya había visto con anterioridad, donde el mejoramiento del paisaje (y de un evidente presupuesto) hace que sea muy probable que ignoremos su falta de corazón, pero recibiremos gustosos un digno producto de entretenimiento que intentará suplir este corazón por algo más artificial, quizá tan cercano a lo original que ni cuenta nos daremos al salir de la sala, pero ya serán ustedes quienes juzguen si supera o no a su primera parte.
Encuentran “Sing 2” en salas nacionales a partir del 22 de diciembre, su papá Chayanne estará muy orgulloso de que acudan a verla.
Cine
EL DIABLO VISTE A LA MODA 2 | Reseña
A continuación les cuento el porqué El Diablo Viste a la Moda 2 es una secuela que a los fans les gustará, con todo y sus matices.

Nostalgia, glamour y una secuela que sabe jugar con su propia fórmula.
Han pasado veinte años desde que The Devil Wears Prada se volvió un clásico moderno de la comedia, esto en gran medida a la actuación, carisma y química de su personajes, junto a una historia ligera pero bien contada; ahora, 20 Century Studios nos trae de vuelta a los personajes que conquistaron al público en la primera entrega, pero esta vez en un ambiente moderno y si bien los escenarios y conflictos son nuevos, lo cierto es que el estudio aplicó un “si no está roto…”, para entregarnos una secuela que si bien es divertida y entretenida, no puede evitar sentirse como que se fueron a la segura. A continuación les cuento el porqué El Diablo Viste a la Moda 2 es una secuela que a los fans les gustará, con todo y sus matices.
“El Diablo Usa Prada”.
Casi veinte años después de su paso por la icónica revista Runway, Andy Sachs (Anne Hathaway), también conocida como “la otra Emily”, regresa al exigente universo editorial en un momento donde la industria de la moda enfrenta una transformación radical y mientras el mundo digital redefine las reglas del negocio, Miranda Priestly (Maryl Streep) lucha por mantener la relevancia de su imperio en un panorama cada vez más incierto. En medio de esta nueva etapa, Andy y Miranda vuelven a cruzar caminos, reencontrándose también con Emily Charlton (Emily Blunt), ahora convertida en una poderosa ejecutiva de una marca de lujo que posee la clave para asegurar el futuro de Runway. Entre ambición, rivalidades, cambios generacionales y decisiones que podrían redefinir sus carreras, las tres mujeres deberán adaptarse a una industria donde la elegancia ya no basta para sobrevivir.
Lo bueno.
Uno de los mayores aciertos de la película es su capacidad para conectar con la actualidad; la película recupera con éxito el humor, el drama y la emotividad que hicieron memorable a la primera entrega.
Ese conflicto se convierte en uno de los mayores aciertos de la película. Andy, quien alguna vez fue la “outsider” que aprendía a sobrevivir en un mundo superficial, ahora ocupa una posición de liderazgo, pero descubre que la experiencia no siempre basta para conectar con nuevas audiencias. En contraste, Miranda Priestly continúa siendo una figura imponente, aunque más consciente del desgaste que implica mantenerse vigente en una industria obsesionada con la novedad. Esa dualidad entre tradición y modernidad le da fuerza temática al relato y permite que la película dialogue con preocupaciones actuales.
A nivel narrativo, la secuela conserva los elementos que hicieron exitosa a la original: humor afilado, drama laboral, tensiones emocionales y una exploración del poder dentro del universo de la moda. Pero además suma una crítica interesante sobre cómo se consume contenido en línea y sobre las decisiones empresariales deshumanizadas que priorizan métricas por encima de la creatividad. Esa dimensión contemporánea le permite trascender el simple ejercicio de nostalgia.
Si en la primer película se nos mostró el arte dentro de una industria tan frívola como lo es el de la Moda, en su secuela se explora el cambio generacional, desde el aspecto más sencillo como lo son las personas más jóvenes, como a niveles empresariales quienes siguen buscando ganar el mayor beneficio al menor costo, esta vez con el tema de las IA, y aunque es un punto que se toca casi superficialmente, no deja de sentirse como un golpe en la boca del estómago por lo real que es.
La química lo es todo.
El regreso de todo el elenco original es otro de los grandes aciertos de la película y es que aceptémoslo, desde la primer película el elenco fue el corazón de toda esta historia, cada actriz y actor entendió su rol a la perfección y nos entregaron personajes icónicos y lo mejor es que había y sigue habiendo química entre todos ellos, lo que ayuda a que sus papeles y diálogos fluyan de manera natural y en esta secuela no es la excepción al grado que se vuelve el sostén de la película y es que todo lo que hizo encantadores a cada uno de los personajes está de vuelta y a la vez presentan una evolución acorde al tiempo pasado y sus nuevas vivencias.
Una dirección que entiende la esencia de la franquicia.
Bajo la dirección de David Frankel, la secuela encuentra uno de sus mayores respaldos; Frankel demuestra una vez más que entiende perfectamente el ADN de la franquicia: combina elegancia visual, ritmo ágil y sensibilidad emocional para construir una experiencia entretenida y accesible y logra que la película se sienta familiar, pero al mismo tiempo actualizada para una nueva etapa.
Lo no fashion.
Sin embargo, no todo brilla con la misma intensidad y es que uno de los puntos débiles está en el desarrollo de los nuevos personajes, quienes quedan relegados frente al peso de los protagonistas originales, pero sobre todo su guion que, aunque funcional, resulta predecible y replica en gran medida la estructura de la primera película, y de hecho hasta llega a dejar de lado la propia industria de la moda, la cual apenas se toca de manera superficial y es que a diferencia de la anterior entrega en la que la Moda o la industria de la moda, fungía un papel como un el punto de anclaje de la historia, aquí apenas y sirve como escenario de la historia, al grado que se podría hablar de cualquier otra industria y su historia podría funcionar.
Aun así, la historia logra sostenerse gracias al carisma del elenco, la química entre sus personajes y algunos giros inesperados que mantienen el interés.
Conclusión.
El Diablo Viste a la Moda 2 (The Devil Wears Prada 2) es una secuela que entiende perfectamente lo que representa para su audiencia: un reencuentro con personajes icónicos, diálogos afilados y ese equilibrio entre glamour, drama y comedia que convirtió a la original en un referente. No busca reinventar la fórmula ni arriesgar demasiado, y justamente ahí radica tanto su mayor fortaleza como su principal debilidad.
Se siente cómoda en lo conocido, apostando por la nostalgia y por la química innegable de su elenco, pero desaprovecha parte del potencial de sus nuevos personajes y del propio universo de la moda, la película logra mantenerse a flote gracias a su carisma, su vigencia temática y una dirección sólida por parte de David Frankel, quien demuestra que todavía sabe cómo hacer brillar esta franquicia. Puede que no tenga el impacto de la primera entrega, pero sí consigue ofrecer una experiencia entretenida y emocionalmente satisfactoria. público veinte años después.
El Diablo Viste a la Moda 2 ya se encuentra en las salas de cine.
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El Diablo Viste a la Moda 2 - Reseña sin spoilers
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Guion
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Actuaciones
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Dirección
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Producción
El Diablo Viste a la Moda 2 | Reseña sin spoilers
El Diablo Viste a la Moda 2 (The Devil Wears Prada 2) es una secuela que entiende perfectamente lo que representa para su audiencia: un reencuentro con personajes icónicos, diálogos afilados y ese equilibrio entre glamour, drama y comedia que convirtió a la original en un referente. No busca reinventar la fórmula ni arriesgar demasiado, y justamente ahí radica tanto su mayor fortaleza como su principal debilidad. Se siente cómoda en lo conocido, apostando por la nostalgia y por la química innegable de su elenco, pero desaprovecha parte del potencial de sus nuevos personajes y del propio universo de la moda, la película logra mantenerse a flote gracias a su carisma, su vigencia temática y una dirección sólida por parte de David Frankel, quien demuestra que todavía sabe cómo hacer brillar esta franquicia. Puede que no tenga el impacto de la primera entrega, pero sí consigue ofrecer una experiencia entretenida y emocionalmente satisfactoria. público veinte años después.
Cine
CLIKA – Reseña
Hay películas que nacen como reflejo de un momento cultural, y Clika es exactamente eso: un retrato directo del auge de los corridos tumbados

Hay películas que nacen como reflejo de un momento cultural, y Clika es exactamente eso: un retrato directo del auge de los corridos tumbados y de una generación que encontró en la música una vía de escape, identidad y aspiración
Clika es un drama musical que se mete de lleno en el mundo de los corridos tumbados y la cultura mexicoamericana, siguiendo la historia de Chito, un joven músico de pueblo que sueña con triunfar en la industria.
Todo cambia cuando un video suyo se vuelve viral, abriéndole las puertas a la fama… pero también a un entorno mucho más peligroso de lo que imaginaba.
La película plantea una historia ya vista, es un tipico viaje de ascenso: del anonimato al reconocimiento, con el inevitable costo personal y las pruebas que la fama pone ante el exito.
Aunque lo destacable de esta cinta es su enfoque, pues está muy ligado a una identidad cultural específica: la vida entre México y Estados Unidos, la música como escape y como identidad, y la presión de alcanzar el llamado “sueño americano”.

Lo que pudo ser Clika
La historia de Chito, un joven que pasa del anonimato a la viralidad, plantea un cruce de mundos, entre lo local y lo global, entre el barrio y la industria, entre lo bueno y lo malo, y es justo en estas partes de la película donde encuentra sus momentos más genuinos. Cuando simplemente deja que la música y el entorno hablen, es cuando realmente funciona.
Lo malo es que son pocos momentos que se sienten originales y la cinta decae cuando intenta ser algo más que ese retrato.
Narrativamente, la película carece pues recorre caminos demasiado conocidos: el ascenso del artista que viene de barrio, las tentaciones de la fama que siempre estuvieron presentes pero con la fama se potencializan, las consecuencias inevitables de tomar decisiones pero al final todo vuelve a la normalidad.
No hay sorpresas, chistes muy repetitivos y no existe una verdadera intención de romper el molde. Todo está donde esperas que esté. Y aunque eso no la vuelve aburrida, sí la limita, convirtiéndola en una película poco emocionante.

Conclusión
Clika intenta abarcar dos identidades: la de documental cultural y la de drama comercial. Como lo primero, tiene valor y resonancia, pues muestra muy a su manera, la vida en la frontera estadounidense; pero como lo segundo, se queda en una ejecución correcta pero poco arriesgada.
No termina de profundizar en los dilemas que plantea, ni de cuestionar realmente el sistema que retrata.
En resumen, Clika no reinventa la historia que cuenta, pero sí legitima un universo que rara vez ha tenido este tipo de exposición en pantalla. Funciona mejor como espejo cultural que como obra cinematográfica ambiciosa. Clika llega a los cines este 30 de abril y si lo tuyo es los corridos tumbados y la cultura malamente llamada urbana es una pelicula que no debes dejar pasar.
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Calificación: 7 / 10
Cine
Resident Evil de Zach Cregger lanza primer tráiler
El primer tráiler oficial del reinicio de Resident Evil, dirigido por Zach Cregger (director de Weapons), ya está disponible en línea

El primer tráiler oficial del reinicio de Resident Evil, dirigido por Zach Cregger (director de Weapons), ya está disponible en línea, ¡y es realmente impactante!
Las primeras imágenes del reinicio de Resident Evil, dirigido por Zach Cregger (director de Weapons y Barbarian), se proyectaron en CinemaCon a principios de este mes con una excelente acogida, y Sony Pictures ha publicado oficialmente el tráiler en línea.
Sin duda, es un primer vistazo muy efectivo, donde vemos al personaje de Austin Abrams buscando desesperadamente un teléfono que funcione para poder llamar a su novia… quizás por última vez.
Mientras le deja un mensaje, lo vemos siendo perseguido por la nieve antes de refugiarse en una casa abandonada.
Donde se topa con una criatura enorme e hinchada, mientras otros terrores parcialmente visibles acechan en la oscuridad.
El tráiler termina con Abrams corriendo por una calle mientras los zombis caen del cielo, esparciéndose por el suelo.
El terror de Resident Evil: Noche Cero
Recientemente se realizó una proyección de prueba de la película, y aunque la respuesta fue positiva, se dice que la versión de Cregger “prácticamente no tiene nada que ver con los videojuegos, salvo algunos guiños y algunos monstruos reconocibles”.
Durante una entrevista reciente con The New York Times, Cregger afirmó que espera que los fans lo “crucifiquen” si modifica el material original.
“Me encanta la idea de enfrentarme a un mundo empeñado en aniquilarme. Es muy divertido y no he visto ninguna película que ofrezca una experiencia similar”, añadió.
La última película de Resident Evil fue Welcome to Racoon City, de Johannes Roberts (47 Meters Down, The Strangers: Prey at Night), protagonizada por Kaya Scodelario (Crawl) como Claire Redfield, Hannah John-Kamen (Ant-Man and the Wasp) como Jill Valentine y Robbie Amell (Upload) como Chris Redfield.
No tuvo buena acogida ni entre los fans ni entre la crítica.
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