

Cine
“LICORICE PIZZA” | Reseña
La Academia celebró el regreso del director P.T. Anderson con tres nominaciones al Oscar ¿Tiene lo suficiente para llevarse alguno? Acá te contamos.
Congeniar con las películas es todo, sentirse identificado con lo que sucede en pantalla es media batalla ganada en cualquier historia que desee algún éxito comercial, puede ser el personaje, puede ser la situación, puede ser incluso algún sentimiento universal con el cual el público pueda relacionarse y conectar con la historia. Por otro lado, están las películas que son tan personales en la vida de su director que las referencias y sentimientos aludidos nos evaden, el director Paul Thomas Anderson elige este camino para su más reciente obra: LICORICE PIZZA. Película en la que ha recreado el Valle de San Fernando (Los Ángeles, California) en 1973, como único lazo al cual unirnos pone enfrente un amor juvenil y el intento de rememorar la sensación del primer amor.
Tocaré rápidamente los dos temas más controversiales para no dejarlos fuera aunque (al menos para mí) son (cinematográficamente hablando) completamente irrelevantes para ser considerados en el cuerpo posterior de la reseña. El primer reclamo en redes sociales sobre LICORICE PIZZA es respecto a la diferencia de edad de los protagonistas (en la historia al menos), pues se dice que ella cuenta con 25 y él con 15 años de edad, los reclamos y posturas saltaron de inmediato. El segundo punto controversial es la ofensiva representación de la comunidad asiática en dos escenas que no solo están sobradas sino que son completamente inesperadas conforme al tono inicial de la película. Dicho lo anterior, dependerá del espectador si estos temas merecen o no abrir la conversación una vez que vea la película.

¿DE QUÉ TRATA LICORICE PIZZA?
Gary (Cooper Hoffman) es un joven quinceañero que sabe muy bien lo que quiere gracias a sus experiencias como niño actor, lo que le ha dado la confianza para emprender sus propios negocios, es esta misma confianza lo que lo impulsa a invitar a salir a Alana (Alana Haim) quien a pesar de llevarle diez años no está muy segura de lo que desea conseguir en la vida y se ve a sí misma realizando el mismo trabajo de asistente de fotografía escolar en los años venideros. Es la fortuita necesidad de una cuidadora mayor de edad en los viajes de trabajo de Gary, el pretexto perfecto para que sus caminos se unan y comience esta historia de encuentros y desencuentros juveniles bajo la nostalgia de un tiempo y lugar que ya no van a regresar.
Es también la extraña relación entre estos jóvenes el pretexto del director para evocar algunos recuerdos (ajenos) del lugar donde vivió, algunas de las condiciones sociales y políticas, así como el ambiente de los últimos rastros de la era dorada de Hollywood.

LO BUENO
La manufactura técnica es una gozada en todo momento, la fotografía que evoca el aspecto avejentado, la gran selección musical para acompañar prácticamente toda la película con puro hit de la época, el diseño de producción y vestuario que reproduce el ambiente setentero, un manejo de cámara que se da el lujo de no fallar en el plano secuencia (sello de la casa), un reparto cumplidor liderado por actores que se presentan por primera vez ante una cámara en una larga producción, a los que se les añaden nombres del calibre de Sean Penn, Tom Waits o Bradley Cooper.
De manera completamente intencional no puse cada uno de sus méritos en párrafos independientes (que podría haberlo hecho porque su calidad da para eso), porque, para bien o para mal, es lo menos que podríamos esperar del director y con esto no quiero minimizarlo, pero es que estoy completamente consciente de que muchos hablaran de sus bondades, por acá tenemos el atrevimiento de señalar sus (posibles) faltas.

LO MALO
¿Qué es lo primero que salta a la mente con películas personales como “Roma” (2018)? Si como público estamos dentro o no, de una narrativa tan específica. Y es entonces donde viene el elemento que más opiniones va a dividir esta película: el guion.
La base sobre la que se fundamenta toda la narrativa es el precoz enamoramiento entre un joven de 15 años y una mujer de 25, quizá en este punto varios y varias se podrán identificar, tal vez no con la situación específica, pero sí la del “primer amor”, pero qué tanto puede durar esta relación entre el público y personaje cuando Gary es un niño actor que gana más dinero del que posiblemente ganó cualquier persona “normal” a esa edad, cuando Gary es capaz de poner tres negocios en los que involucra a todos sus amigos y hasta su madre trabaja para él.
Y la brecha se hace cada vez más grande porque ¿Cuántos de nosotros estuvimos en la década de los setentas? ¿Cuántos serán capaces de reconocer las múltiples referencias? El logo de la productora, el aspecto de los créditos iniciales, la aportación cultural a Los ángeles (y a la película) del padre de Leonardo Di Caprio, todas las referencias de cultura pop en el plano secuencia, que les resuenen los nombres de Jon Peters o Barbra Streisand, los diálogos de “Breezy” (1973) o el reparto de “Los puentes de Toko-Ri” (1954).
Pero ahí no acaba todo, el enamoramiento juvenil (que podría sostener todas esas extravagancias del director lanzadas quizá para sí mismo, sus amigos y los que conecten con las referencias) se van tornando en momentos episódicos que parecen que solo extienden el argumento para tratar de justificar la verdadera intención del director que es rememorar esa época y este tipo de cine, no que esté mal o no se agradezca (dentro de toda la marea de cine de fórmula), pero estoy seguro que muchos de los espectadores se sentirán ignorados y desplazados en el viaje que plantea.

VEREDICTO
Que no les sorprenda la cantidad de reseñas que alabarán casi al grado de obra maestra este extraño “Coming of age”, y es que como dije al principio, LICORICE PIZZA tiene los elementos para estar a la altura, el punto decisivo no está (lamentablemente) de parte del gran producto cinematográfico que tenemos enfrente, sino de la recepción del público, no es prejuicioso o discriminatorio pensar que todos los críticos que saldrán enamorados de esta película tendrán también el conocimiento para disfrutar tanto como el director, todos los demás nos tenemos que conformar, primero, con disfrutar su (no muy bien colocado) sentido del humor, no los voy a engañar, muchos se rieron en la sala cuando tuve oportunidad de verla, yo asomé una o dos veces una sonrisa y después, con una relación de personajes interesantes pero no muy buena química entre ellos.
Insisto en que la calidad de Paul Thomas Anderson detrás de la cámara está intacta, es su historia la que no es una apuesta segura para la conquista del público masivo (y se nota además que no le interesa mucho), en ese sentido no me queda más que apoyar en misma medida tanto aquéllos que piensen que es una maravilla, como aquéllos que saldrán de la sala pensando que es una basura aburrida y pretenciosa y es que (desde mi punto de vista) realmente es ambas, en cierta medida.
Me parece que lo verdaderamente valioso de LICORICE PIZZA sería resaltar que pocas veces aparecen películas capaces de evocar ambas características, por el momento es una parada obligada para cualquier fanático del director y amante del cine, ya será su propia experiencia la que haga que tome un lado o el otro, solo el tiempo revelará qué lado tiene la razón. Por lo pronto (y tramposamente) acudo a poner en la balanza el resto de las películas que le he visto al director para decidirme por una calificación y cierro con mi predicción de que este controversial guion se llevará la codiciada estatuilla el próximo 27 de marzo, más que nada porque a Hollywood le encanta vanagloriarse en su propia nostalgia.
LICORICE PIZZA llega a salas nacionales este 24 de febrero y como siempre la última palabra la tienen ustedes.
Cine
Duna: Parte Tres muestra el lado despiadado de Paul Atreides
Ya está aquí el primer tráiler completo de Duna: Parte 3, y todo apunta a que será la entrega más oscura de la trilogía

Ya está aquí el primer tráiler completo de Duna: Parte 3, y todo apunta a que será la entrega más grande y oscura de la trilogía, mientras Paul Atreides se propone consolidar su poder.
Se ha estrenado un nuevo tráiler de Dune: Parte 3, y está claro que Avengers: Doomsday tendrá una dura competencia el 18 de diciembre en cuanto a espectacularidad se refiere.
La tercera entrega se proyectará exclusivamente en IMAX durante las fiestas, y el director Denis Villeneuve ha creado una película que sin duda merece estar allí.
Esta grandiosa conclusión de la trilogía presenta rostros nuevos y conocidos, junto con las esperadas batallas épicas que elevan la intensidad respecto a las dos primeras entregas.
También se ha confirmado que un avance extendido de la tercera entrega de Dune se proyectará junto con las funciones de IMAX de La Odisea a finales de este mes.
La historia de Duna: Parte Tres
Duna: Parte Tres se sitúa casi dos décadas después de que Paul Atreides tomara el control del Imperio.
Ahora, convertido en un emperador despiadado, Paul debe afrontar las consecuencias de su reinado mientras viejos aliados regresan, surgen nuevas y aterradoras amenazas y la traición acecha en cada sombra.
Atormentado por visiones del colapso del Imperio y la reaparición de su amor perdido, Paul se ve envuelto en una vasta conspiración, con Chani en el centro del misterio que se va desvelando.
Mientras la rebelión se gesta y los enemigos se acercan, Paul debe afrontar el verdadero precio del poder y el destino de sus seres queridos.
Duna: Parte 3 se estrena en cines el 18 de diciembre, aunque su lanzamiento internacional comienza un poco antes, el 16 de diciembre.
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Cine
MOANA| Reseña
Moana regresa en una nueva adaptación en acción real del clásico animado de Disney y lejos de sorprender deja mucho que se pudo mejorar

Para quienes conocen y aman la película de 2016, será difícil evitar la sensación de que el viaje ya estaba contado de una mejor manera.
Los remakes o adaptaciones en acción real suelen tener sentido cuando una obra ha envejecido lo suficiente como para merecer una modernización que la acerque a nuevas generaciones: independientemente de que algunas hayan sido mejores recibidas que otras, la mayoría de los live-action de Disney encontraban una justificación bajo esa premisa; Moana, sin embargo, rompe por completo esa lógica y es que la cinta animada original apenas tiene diez años de haber llegado a los cines y, además, recibió una secuela apenas hace dos años.
Es una franquicia que sigue completamente vigente en la memoria del público, por lo que resulta inevitable preguntarse si realmente existía la necesidad de volver a contar exactamente la misma historia en formato de acción real, la respuesta, al menos tras verla, es que este remake apenas y logra sostenerse gracias a su propia historia que sigue siendo emotiva por sí misma, pero difícilmente logra justificar su existencia y a continuación les cuento el porqué.
“Yo soy Moana”.
Moana (Catherine Laga´aia) regresa en una nueva adaptación en acción real del clásico animado de Disney. Elegida por el océano para devolver el Corazón de Te Fiti a la propia Diosa, emprenderá una misión que definirá el destino de su pueblo, la joven navegante deberá abandonar la seguridad de su isla y adentrarse en una peligrosa travesía a través del Pacífico. En el camino unirá fuerzas con el semidiós Maui (Dwayne Johnson), enfrentándose a criaturas legendarias, antiguos desafíos y descubriendo que el verdadero liderazgo consiste en encontrar su propio camino y confiar en sí misma.
Lo mejor.
Si hay algo que sostiene a esta nueva versión es que respeta casi por completo la historia del clásico animado (sino es que en su totalidad). El viaje de Moana conserva toda la carga emocional que la convirtió en uno de los trabajos recientes de Disney más populares y exitosos: el llamado a descubrir quién eres realmente, encontrar tu propio camino, desafiar las expectativas y comprender que el verdadero liderazgo nace de escuchar tanto a los demás como a uno mismo. Ese mensaje continúa siendo igual de poderoso y, afortunadamente, la película evita alterar aquello que ya funcionaba desde el inicio.
También hay que reconocer el trabajo realizado en el apartado visual (no confundir con la caracterización de cierto personaje principal); los efectos especiales consiguen trasladar buena parte de la espectacularidad de la animación hacia un estilo mucho más cercano al hiperrealismo. El océano, las criaturas fantásticas y varios de los momentos más icónicos lucen convincentes en líneas generales, demostrando un alto nivel técnico.
La música
La banda sonora permanece prácticamente intacta, una decisión que se agradece enormemente,temas como “How Far I’ll Go” siguen siendo el corazón emocional de la película y mantienen gran parte de su impacto.
En cuanto a las actuaciones, son en general buenas y cumplidoras, Por su parte, Catherine Laga´aia como Moana entrega una actuación comprometida y hace todo lo posible por transmitir el carisma y la determinación del personaje, aunque ciertas escenas o decisiones dentro de esta adaptación no le favorezcan para sobresalir ni aportar un sello propio que permita diferenciarla de la versión animada.
Lo malo.
El mayor tropiezo de la película tiene nombre propio: Maui; resulta sorprendente que un personaje tan importante termine siendo uno de los aspectos menos convincentes del remake. Dwayne Johnson interpreta al semidiós al que ya dio voz en la versión animada, pero su caracterización dista mucho de funcionar y es que durante buena parte del metraje da la impresión de estar usando una peluca poco natural que jamás termina de integrarse con su apariencia, haciendo que sea difícil dejar de pensar que estamos viendo al actor disfrazado y no al personaje.
La mala caracterización
En cuanto a su físico, Disney optó principalmente por un traje prostético de aproximadamente 40 libras (unos 18 kg), complementado con maquillaje y retoques digitales, en lugar de construir completamente al personaje mediante CGI. El problema es que el resultado final tampoco convence y no es que el traje luzca falso, de hecho por sí mismo “luce bien”, el problema es que contrasta demasiado con la cara y su complexión de la Roca y termina entrando en ese incómodo “valle inquietante”, donde nunca parece completamente real.
Otro problema importante es que, precisamente por tratarse de un copy-paste casi escena por escena de la película animada, quedan expuestas las limitaciones del formato live-action: hay secuencias que funcionaban perfectamente en animación gracias a la exageración de gestos, expresiones y ritmo caricaturesco. Al trasladarlas prácticamente sin modificaciones a actores reales, algunas terminan sintiéndose rígidas, forzadas o incluso incómodas, como si estuvieran ahí únicamente para replicar el material original en lugar de adaptarlo al nuevo lenguaje cinematográfico.
A ello se suma que en diversas escenas resulta evidente el uso de pantalla verde y en gran medida se nota en la iluminación poco natural en varios de los escenarios tropicales. Aunque el trabajo visual suele ser sólido, hay momentos donde la iluminación no termina de integrarse con los personajes y el artificio termina rompiendo la inmersión. Esta sensación de exceso de efectos digitales ha sido una de las observaciones más repetidas entre la crítica internacional.
Conclusión sobre Moana
Moana (live-action) no es una mala película porque sigue apoyándose en una historia extraordinaria que continúa emocionando una década después, el problema es que casi todo lo que funciona ya estaba presente en la versión animada.
Más que ofrecer una reinterpretación o una nueva visión, Disney entrega una copia extremadamente fiel (lo cual fue su mayor acierto ya que eso es lo que la mantiene a flote) y que, salvo por algunos efectos visuales y el cambio al formato de acción real, es una adaptación entretenida y visualmente competente, pero también una de las más innecesarias (y eso ya es decir mucho) que ha realizado el estudio. ¿La recomiendo? Sí, pero principalmente para los mayores fans de Moana y para las niñas y niños del hogar quienes probablemente disfrutarán la aventura sin detenerse en los problemas de caracterización, las escenas que se sienten forzadas o los momentos donde la pantalla verde resulta evidente.
Para quienes conocen y aman la película de 2016, será difícil evitar la sensación de que el viaje ya estaba contado de una mejor manera.
Moana llega a las salas de cine este 09 de julio.
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Moana (2026) | Reseña sin spoilers
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Efectos especiales
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Fotografia e iluminación
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Actuaciones
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Dirección
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Caracterización
Moana | Reseña sin spoilers
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Cine
Godzilla Minus Zero estrena su primer teaser tráiler
Se ha lanzado un nuevo tráiler de Godzilla Minus Zero, y esta vez, el Rey de los Monstruos parece dispuesto a poner a prueba su valentía

Se ha lanzado un nuevo tráiler de Godzilla Minus Zero, y esta vez, el Rey de los Monstruos parece dispuesto a poner a prueba su valentía contra una ojiva nuclear. También tenemos un póster.
Volver a cero no es una opción en el nuevo tráiler y póster de Godzilla Minus Zero, la esperadísima secuela de Godzilla Minus One (2023).
El cineasta Takashi Yamazaki regresa como guionista, director y responsable de los efectos visuales, y parece que ha subido la apuesta con esta continuación.
No se revela mucho en el tráiler de 30 segundos, pero parece que la humanidad ha decidido que al menos una forma de lidiar con Godzilla es lanzar una bomba nuclear sobre el aparentemente imparable Kaiju.
Mientras que el primer tráiler se centraba en la llegada de Godzilla a Estados Unidos, concretamente a la Estatua de la Libertad de Nueva York, esta vez la acción transcurre principalmente en Japón.
Lo que sabemos de Godzilla Minus Zero
Con gran parte de la trama envuelta en misterio, solo podemos especular sobre lo que le espera al Rey de los Monstruos en Godzilla Minus Zero.
Godzilla Minus One fue aclamada como una de las mejores películas protagonizadas por su monstruo homónimo.
Con críticas abrumadoramente positivas (un 99% en Rotten Tomatoes) y una impresionante recaudación mundial de 116 millones de dólares con un presupuesto estimado de entre 10 y 15 millones, Toho no tardó en dar luz verde a una secuela.
En los Premios Óscar de 2023, Godzilla Minus One se convirtió en la primera película de habla no inglesa en ganar un Óscar a los Mejores Efectos Visuales.

De esta forma, superó a grandes éxitos de taquilla de Hollywood como Guardianes de la Galaxia Vol. 3, El Creador y Misión Imposible: Venganza.
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