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“FURIOSA: DE LA SAGA MAD MAX” | Reseña
“FURIOSA” llegó a los cines. ¿Qué tal está la precuela y origen de la valerosa pretoriana que conocimos en “Fury Road”? Aquí te lo contamos.
Ya llegó la esperada precuela y origen de la valerosa pretoriana que conocimos en “Fury Road” ¿Está a la altura de su personaje? Acá te contamos en nuestra reseña sin spoilers.
Seamos honestos: la saga de “Mad Max” (1979 – 2015) nunca ha gozado de los mejores argumentos, su narrativa siempre ha sido su talón de Aquiles, aunque compensada por el gran ojo de George Miller para transmitir la acción de la mejor manera posible, además de que su reparto siempre llena de mucho corazón a sus protagonistas. Es por ello que creo que “Furiosa” es toda una anomalía (buena y mala) dentro de la saga, por un lado es la película más ambiciosa de todas sus entregas, es la más larga, la más cara de todas, la que contiene más escenas de acción, la que cuenta con más villanos, la que de mejor manera expande el universo en el que viven sus personajes. Por otro lado, es la que menos atractiva hace a su personaje principal (y miren que “Fury Road” lo había hecho muy bien), es la que menos alma tiene, la que tiene más fallas de CGI y finalmente parece incluso autoconsciente de su lugar previo dentro de la saga y la sombra de “Fury Road” no la permite brillar.
En 1979 (el antes doctor) George Miller nos entregó una historia de venganza que ha traspasado ya varias décadas y hace nueve años se inclinó por darle parte del protagónico (sabemos que fue Charlize Theron quien se llevó la película) a un nuevo personaje, su popularidad creció al grado de que hoy tenemos ante nosotros una espectacular película de origen que no le alcanza para superar el recuerdo de la “antigua Furiosa”. ¿Por qué? Sigue leyendo para enterarte de nuestras razones.

¿DE QUÉ TRATA “FURIOSA”?
En el mundo apocalíptico de Mad Max aún existe una pequeñísima porción de tierra fértil a la que llegan unos secuaces del avaricioso Dementus (Chris Hemsworth), la pequeña “Furiosa” (Alyla Browne / Anya aylor Joy) no puede permitir que se corra la voz del secreto paraíso al que llama hogar, así que trata de detenerlos, sin embargo es capturada y llevada ante su líder.
Ella promete regresar a casa y nunca revelar el paradero de su fértil hogar, pero esto le tomará más años de lo esperado, mientras que Dementus la toma bajo su manto y se revelan sus intenciones de conquistar más territorio dentro de “Wasteland”. Un futuro nada prometedor para “Furiosa”, pero que la llevará a convertirse en la valerosa pretoriana que conocimos en “Fury Road”.

LO BUENO EN FURIOSA
La expansión del territorio en el que se sitúa toda la saga jamás había sido tan detallado y vasto, dándole forma al verdadero poder de “Inmortan Joe” (Lachy Hulme) y aportando mayores datos al constructo social en el que está basado su imperio.
La película es una constante montaña rusa, la apuesta es elevada en cuanto a la imaginería visual para las constantes persecuciones y batallas, en este sentido es la más ambiciosa de la saga aunque no tan emocionante como “Fury Road”.
El departamento sonoro acompaña muy bien a lo que vemos en pantalla, los motores, explosiones y demás elementos auditivos que conforman la acción siempre aportan emoción a la narrativa.
El actor Chris Hemsworth apuesta fuerte para tratar de salirse de su estereotipo físico, y aunque es una espada de doble filo, se agradece la intención de intentar algo diferente y (con sus fallas y exageraciones) no son pocos los momentos que le roba el foco de atención a la protagonista.
Aunque no es perfecta, el director George Miller se las ingenió para darle a “Furiosa” un tono ambiental perfecto para una función doble seguida de “Fury Road”, en este sentido sus buenas intenciones le juegan en contra, pero se hablará de ello más adelante.

LO MALO DE “FURIOSA: A MAD MAX SAGA”
El detalle negativo más grave que tiene esta película (el cual es una constante además), es el poco cuidado que se le tuvo al CGI, no pasa mucho tiempo para que tengamos escenas con acciones de personajes más cercanas a un videojuego, algo que en comparación a lo que el mismo director logró anteriormente, perjudica mucho la experiencia y le da un tono caricaturesco que dividirá opiniones.
El riesgo de fallar al contar una historia de la cual ya sabemos el final es alto y el guion a cuatro manos de George Miller y Nick Lathouris no acierta en darle una mayor profundidad y mejor construcción a un personaje del cual ya conocíamos sus mejores partes. A lo anterior habría que agregarle un acelerado ritmo que evita que como espectadores sintamos creíble su evolución y métodos de supervivencia, sin dejar de mencionar que aunque Anya Tarylor-Joy lo hace muy bien al momento de actuar (con la difícil tarea de hablar muy poco en toda la película), es Charlize Theron quien se convierte en la vara con la que se le mide y la argentina sale muy perjudicada, sobre todo a la hora de la acción.
Si bien se destacó la labor de Chris Hemsworth anteriormente, no puedo omitir el hecho de que su personaje (como toda esta película en realidad) está siempre en los límites de la exageración, un desbordado personaje que atina algunas ocasiones, pero es caricaturesco y ridículo en otras y esto es un mal que aqueja cada uno de los minutos a esta larga película.
Esta reseña inició con la mención de que la narrativa de la saga “Mad Max” nunca ha sido la mejor o más estructurada, pero en “Furiosa” ni siquiera se tomaron la molestia de intentar algo distinto, el subtexto del cambio climático, conciencia ambiental y el peligro de líderes avariciosos y sin escrúpulos que se sienten “los elegidos” para gobernar (con sus respectivas hordas de fanáticos) se siente ya repetitiva, casi no hay nada más que exprimirle a esta historia que solo es un pretexto para presentar las ideas más locas de su director a la hora de la acción, en larguísimas secuencias que (me disculparán ustedes y George Miller) llegan a aburrir, dentro de una historia que pretende mostrarse con seriedad gracias a su división de capítulos que más bien rompen la tensión, como reiniciando cada vez que nos vamos a negro y aparece un nuevo intertítulo.

VEREDICTO
Si “Furiosa” se nos hubiera presentado como una “nueva” película, si no tuviéramos ninguna obra con la cual compararla, si no perteneciera a una saga, sería más que aceptable. Lamentablemente, se queda nada más como calentamiento previo a “Fury Road” y por lo tanto pareciera que el director intentó hacer una sola película de ambas, tristemente dejando el clímax para la del 2015. Mi experiencia me dice que su falta de profundidad, de un argumento sólido, una mejor representante física para su personaje, los terribles desaciertos en el CGI, la constante arritmia narrativa, su presentación intermitentemente caricaturesca y finalmente su larga duración no le restan casi nada al objetivo superfluo de entretener, no a los niveles sin reposo de su predecesora, pero si lo suficiente para justificar su ingesta de palomitas.
Una verdadera lástima (si me lo preguntan) y una oportunidad algo desaprovechada para ofrecer algo mucho más interesante que ingeniosas escenas de acción atascadas de efectos especiales, que la hacen más cercana a una película de súper héroes que al trabajo artesanal al que nos acostumbró su mismo director, que deja claro con sus bellas transiciones y composiciones que el cine sigue vivo en el, solo que en esta ocasión le apostó a lo digital. Como siempre, me quedo con la satisfacción de compartir mi opinión, ustedes tendrán la suya y si es inevitable su asistencia a “Furiosa” si recomiendo que su cita sea en la pantalla más grande que puedan para (por lo menos) llenarse la pupila con las vacía fastuosidad de sus imágenes.
FURIOSA: A MAD MAX SAGA REVIEW
Overall
"FURIOSA: DE LA SAGA MAD MAX" - RESEÑA
“Furiosa” es toda una anomalía (buena y mala) dentro de la saga, por un lado es la película más ambiciosa de todas sus entregas, es la más larga, la más cara de todas, la que contiene más escenas de acción, la que cuenta con más villanos, la que de mejor manera expande el universo en el que viven sus personajes.
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CLAYFACE | RESEÑA
Una tragedia convertida en un thriller de venganza con toques de body horror es lo que nos espera con Clayface

Una tragedia convertida en un thriller de venganza con toques de body horror y que demuestra que DC Studios sabe apostar por sus villanos.
Contra todo pronóstico, Clayface demuestra el cómo sí se puede hacer una buena cinta en solitario de un villano de cómic (sin que sea el Joker) y hasta aprovechando la propia naturaleza del personaje para salir de la tradicional película de cómic y en su lugar darnos un thriller; es por eso que Clayface es una de las mejores sorpresas del año en el cine, siendo una adaptación muy bien lograda de uno de los villanos más trágicos de DC Comics que entiende perfectamente a su protagonista, respeta los elementos que lo hicieron especial en los cómics y construye una historia de origen aterrizada a los tiempos modernos, sin necesidad de depender de Batman para mantenernos al filo del asiento de principio a fin.
No es terror, sino un thriller de venganza con toques de body horror.
Dirigida por James Watkins, esta producción de DC Studios apuesta por un thriller oscuro con elementos de horror corporal (body horror), una combinación que funciona mucho mejor de lo que podríamos imaginar y que nos atrapa de principio a fin; la historia sigue a Matt Hagen (Tom Rhys Harries), un actor que está a punto de alcanzar la cima de su carrera en Hollywood, sin embargo, su futuro cambia por completo cuando un violento encuentro con un jefe criminal lo deja horriblemente desfigurado, destruyendo no solamente su apariencia, sino también su carrera y buena parte de su vida.
Abandonado por quienes antes lo rodeaban y desesperado por recuperar lo que perdió, Matt encuentra una posible solución en la doctora Caitlyn Corr (Naomi Ackie), una científica que desarrolla un tratamiento experimental capaz de regenerar el tejido celular con nanotecnología, pero lo que parecía una segunda oportunidad, termina convirtiéndose en una auténtica pesadilla, pues el procedimiento tiene consecuencias inesperadas que transformarán a Hagen física y mentalmente, empujándolo hacia un camino de violencia y venganza.
La tragedia detrás del villano.
Lo interesante es que Clayface no presenta a su protagonista como un monstruo desde el primer momento, por el contrario, nos permite conocer al hombre que existe detrás de esa apariencia, comprender sus aspiraciones y sentir el peso de las tragedias que lo conducen hasta su inevitable transformación, una fórmula que ya ha sido probada que funciona muy bien cuando se sabe ejecutar (cof cof Batman La Serie Animada cof cof).
Y aquí es donde la película demuestra que entendió perfectamente al personaje, Matt Hagen no es simplemente un villano con poderes para modificar su rostro; es alguien cuya identidad, su vida, está profundamente ligada a su apariencia, de ahí el gran miedo al haberlo perdido y su gran desesperación por recuperarlo. Por ello su tragedia funciona, porque se lograr llevar de una manera muy coherente y sobretodo, entretenida, la caída en espiral de Matt hacia la obscuridad.
Ciertamente la dirección y fotografía elevan mucho a la película, así como las actuaciones, sobre todo la de nuestro protagonista Tom Rhys Harries, quien derrocha carisma y calidez, pero también sabiendo reflejar ese dolor y trauma que lo lleva a volverse un ser vengativo, haciendo entendible su transformación al monstruo que conoceríamos como Clayface.
Una adaptación que entiende los cómics.
El guion, escrito por Mike Flanagan y Hossein Amini, con una historia de Flanagan, encuentra la manera de ser un un thriller de venganza con toques de drama y por supuesto horror corporal, siendo de lo mejor el cómo se aprovecha al personaje para fusionar estos géneros y además, explotar las propias habilidades de Clayface y entregarnos muertes creativas.
Debo ser muy enfático, NO es una película de terror, aunque sí cuenta con elementos de horror corporal, los cuales junto a los momentos más obscuros de la película, funcionan muy bien gracias a sus efectos visuales, logrando transmitir lo grotesco y perturbador de su nueva condición, pero también funcionan como una extensión de su deterioro emocional e incluso como recurso narrativo para darnos momentos incómodos, impactantes y visualmente inquietantes, sin perder de vista el drama que hay detrás de ellos.
Sus pequeños tropiezos.
Aunque estamos ante una buena película, también tiene algunos detalles que pudieron trabajarse mejor; uno de ellos es el desarrollo del vínculo entre Matt y la doctora Caitlyn Corr y es que pareciera muy acelerada la manera en la que se desarrolla la atracción y el interés romántico que surgen entre ambos. Pese a que el propio guion ayuda a entender este conflicto, pareciera que faltó un poco de desarrollo, más cuando conforme avanza la trama, se vuelve fundamental para las decisiones de sus personajes.
El otro punto mejorable es el cierre; no porque sea un mal final, sino porque la película acelera ciertos acontecimientos cuando más necesita detenerse a explorar sus consecuencias emocionales y que de hecho es un tropiezo que se arrastra por lo señalado en el párrafo anterior.
Conclusión.
Clayface es una de las mejores sorpresas del año y una demostración de que DC Studios puede encontrar grandes historias en personajes que no necesariamente gozan de la popularidad de Batman, Superman o el Joker. La película comprende a Matt Hagen, aprovecha su trasfondo y naturaleza para construir un thriller con horror corporal y venganza y que se disfruta aún más gracias a sus buenos efectos y nos recuerda que un villano no necesita ser el protagonista de una gran amenaza mundial para sostener una película en solitario. Basta con tener una historia interesante, un conflicto bien planteado y un equipo creativo que entienda qué hace especial al personaje.
Clayface ya se estrenó en cines y no tiene escenas postcréditos.
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Clayface | Reseña
Overall
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Guion e historia
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Dirección
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Actuaciones
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Efectos
Clayface | Reseña
Clayface es una de las mejores sorpresas del año y una demostración de que DC Studios puede encontrar grandes historias en personajes que no necesariamente gozan de la popularidad de Batman, Superman o el Joker. La película comprende a Matt Hagen, aprovecha su trasfondo y naturaleza para construir un thriller con horror corporal y venganza y que se disfruta aún más gracias a sus buenos efectos y nos recuerda que un villano no necesita ser el protagonista de una gran amenaza mundial para sostener una película en solitario. Basta con tener una historia interesante, un conflicto bien planteado y un equipo creativo que entienda qué hace especial al personaje.
Cine
STREET FIGHTER | RESEÑA
Street Fighter es una película que parece entender qué hace reconocible a la franquicia pero se queda muy corta.

Llega a los cines una nueva película de Street Fighter. ¿Qué tal está? Sin medias tintas, la puedes amar u odiar.
Las adaptaciones de videojuegos al cine no siempre salen bien y Street Fighter es un claro ejemplo de lo complicado que puede ser trasladar una franquicia tan querida a la pantalla grande, primero con una cinta que se volvió de culto por las razones “correctas” y después con una cinta sin alma. Ahora y titulada simplemente como Street Fighter, llega la que ha prometido ser “la mejor adaptación” en acción real de uno de los juegos más icónicos de la historia.
¿El problema? Que esta película de Street Fighter cree entender a la franquicia y a los fans más clavados, cuando en realidad apunta a los jugadores o fans más casuales o a quienes apenas y conocen este juego (lo cual para nada tiene algo de malo) siendo quienes encontrarán una película divertida y llena de acción; pero si eres un fan de hueso colorado que conoce el “lore” de esta increíble saga de videojuegos (y tu personaje favorito es Bison), te sugiero tomes tus precauciones.
El Torneo Mundial regresa.
Dirigida por por Kitao Sakurai y ambientada en 1993, la historia sigue a Ryu (Andrew Koji) y Ken Masters (Noah Centineo), quienes tras los hechos del primer Torneo Mundial tomaron caminos separados y se han distanciados. Sin embargo ambos vuelven a la acción cuando la misteriosa Chun-Li (Callina Liang) los recluta para participar en el próximo Torneo Mundial organizado por M. Bison ( David Dastmalchian). Pero detrás de este Torneo, su organizador oculta un propósito siniestro para volverse el ser más poderoso, por lo que quienes alguna vez fueron los mejores amigos y rivales, tendrán que conciliar sus diferencias para salir adelante.
Lo bueno de Street Fighter: las peleas y el fanservice que los fans merecen.
Si hay algo que Street Fighter logra hacer muy bien es trasladar los combates de los videojuegos a la pantalla grande: las escenas de acción son uno de sus mayores aciertos, con coreografías muy bien ejecutadas que consiguen transmitir la intensidad de los enfrentamientos y, sobre todo, respetar los movimientos y ataques especiales que han definido a sus personajes durante décadas.
Sin embargo, lo más interesante llega con los flashbacks, que terminan siendo los momentos más sólidos de la película en cuanto a su relación con el material original. Es ahí donde la cinta demuestra un mayor respeto por el pasado de Ryu y Ken, recuperando elementos fundamentales de su historia y atreviéndose a llevar al terreno mainstream la relación que ambos mantienen con su maestro, Gouken, así como la presencia de Akuma (Joe “Roman Reigns” Anoa’i) en su legado. Estos momentos no solamente funcionan como un guiño para quienes conocen la franquicia, sino que también permiten acercar parte de su mitología a quienes nunca han profundizado demasiado en ella.
El fanservice también juega un papel importante, tanto en los ya citados movimientos, como en las referencias y los elementos reconocibles de los juegos están presentes para recordarnos por qué estos personajes se han convertido en iconos de la cultura popular. El problema es que ese mismo fanservice termina siendo un arma de doble filo: reconocer un ataque o identificar una referencia puede provocar una sonrisa, pero eso no necesariamente significa que el personaje esté bien adaptado o que la historia haga justicia a su legado, porque una cosa es reconocer a Ryu, Ken o Akuma en pantalla y otra muy distinta es sentir que estamos viendo a los personajes que conocemos.
Lo malo: demasiado humor (rayando en lo absurdo y personajes reducidos a una mala parodia).
El principal problema de Street Fighter: La Película es que cree entender lo que significa esta franquicia y lo que hay detrás, si bien es un juego que cualquier persona puede disfrutar sin necesidad de saber ni conocer que cada personaje tiene su historia y un interesante y rico lore, también es cierto que quienes somos fans de hueso colorado y conocemos ese trasfondo, nos tomamos muy en serio su historia por lo propiamente bien construidos que están sus personajes.
Porque sí, Street Fighter cuenta con una rica historia que ha sido muy bien contada a lo largo de seis juegos y tres precuelas, por lo que el ver que reduzcan a personajes tan importantes en esta película a mal logrados chistes, la verdad es que duele.
El gran problema de Street Fighter
Empecemos con el que es el más evidente problema: El exceso de humor. Ya que la película apuesta constantemente por los chistes, incluso en momentos que necesitan mayor seriedad y que hasta terminan rompiendo la solemnidad de situaciones que deberían tener un peso emocional o narrativo.
Lo que en ocasiones podría funcionar como una manera de aligerar el tono acaba convirtiéndose en una sucesión de situaciones absurdas que le restan fuerza a la historia.
Esto resulta especialmente evidente con Ryu y Ken, dos de los personajes más emblemáticos de la franquicia y es comprensible que la intención sea presentar versiones más jóvenes de ambos, con una personalidad más relajada y aterrizada al mundo real.
Sin embargo, una cosa es explorar una faceta distinta de los personajes y otra ridiculizarlos hasta el punto de que pierdan buena parte de su identidad.
El resultado puede provocar algunas risas, pero también deja la sensación de que la película no termina de comprender qué representan estos luchadores dentro del universo de Street Fighter.
Y si hablamos de personajes maltratados, M. Bison (David Dastmalchian) se lleva una de las peores partes y es que en teoría, estamos ante el villano principal de la historia, una figura cuya presencia debería imponer respeto y transmitir una amenaza constante.
No obstante, la película lo convierte en una caricatura de villano genérico y un extraño fetiche por los pies, con una caracterización que poco tiene que ver con la imagen imponente que ha construido a lo largo de los años.
Su historia y sus motivaciones parecen un intento poco convincente de adaptar los elementos que conocemos de los videojuegos, mientras que su peculiar obsesión con los pies se convierte en uno de los recursos humorísticos más desconcertantes de la cinta, inclusive degradando su famoso Psycho Power a un simple poder que le quita a los demás y no me pueden decir que es una película para los fans si se le da un trato como este a uno de los villanos más icónicos de los videojuegos.
Street Fighter tiene momentos que demuestran el potencial de llevar esta franquicia al cine, pero también decisiones que evidencian lo fácil que es confundir el fanservice con una verdadera adaptación.
El problema no es únicamente que la película se tome libertades con Bison, sino que parece desconocer el peso que tiene como antagonista dentro de la franquicia. Su presencia debería ser una de las grandes fortalezas de la historia, pero termina diluida entre bromas y situaciones que lo alejan de la amenaza que representa en los juegos. Los chistes relacionados con los pies, además de repetitivos, resultan excesivos e incómodos, hasta el punto de convertirse en una distracción que perjudica al personaje en lugar de enriquecerlo.
La situación tampoco mejora demasiado con el resto del elenco, varios personajes importantes quedan relegados a apariciones breves, un par de chistes o alguna característica exagerada que parece diseñada únicamente para provocar una reacción inmediata. Incluso algunos recurren a extraños gestos faciales que refuerzan la sensación de estar ante una caricatura antes que ante una adaptación que busque desarrollar sus personalidades. Ken, por ejemplo, termina funcionando en demasiadas ocasiones como un simple objeto de comedia, con poco espacio para explorar sus conflictos, motivaciones o la complejidad de su relación con Ryu.
Y es precisamente ahí donde la película pierde una oportunidad importante. Street Fighter cuenta con un universo repleto de rivalidades, tragedias personales, conflictos de honor y personajes con historias que merecen ser exploradas. No era necesario convertir cada escena en un momento dramático, pero sí encontrar un equilibrio entre la comedia y el respeto por la identidad de sus protagonistas; en cambio, la cinta parece confiar demasiado en que las referencias y las situaciones absurdas serán suficientes para sostener una historia que necesitaba mucho más desarrollo.
Y es imposible no sentir pena ajena al denotar tantos “chistes” relacionados a un extraño fetiche por los pies.
Independientemente delo anterior, la cinta deja al aire muchos conceptos o explicaciones sobre las motivaciones o poderes de varios de los personajes asumiendo que el público las conoce, lo cual resulta contrastante pues insisto, los más fans, como su servidor, pueden llegar a sentirse alienado con la ejecución de esta adaptación.
Conclusión / ¿Para quién es esta película?
Al final, Street Fighter es una película que parece entender qué elementos hacen reconocible a la franquicia, pero no necesariamente entiende lo que la convierte en algo especial. Incluir cameos, reproducir los movimientos de los videojuegos, recuperar trajes emblemáticos y llenar la pantalla de referencias no equivale a comprender el legado de una de las sagas de lucha más queridas de la industria.
Si conoces poco o nada de su historia y disfrutas principalmente de los combates y las retas, lo cual está perfectamente bien, probablemente encontrarás una película entretenida, con buenas coreografías y suficiente espectáculo para pasar un buen rato.
Pero si son fans de hueso colorado, conocen el trasfondo de sus personajes y esperaban una adaptación que respete su identidad más allá de lo visual, es muy probable que salgan de la sala con algunas quejas. Street Fighter tiene momentos que demuestran el potencial de llevar esta franquicia al cine, pero también decisiones que evidencian lo fácil que es confundir el fanservice con una verdadera adaptación.
Street Fighter se estrena este 15 de octubre en cines.
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Street Fighter (2026) | Reseña
Overall
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Escenas de acción y fanservice
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Dirección
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Efectos especiales
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Guion
Street Fighter (2026) | Reseña
Al final, Street Fighter es una película que parece entender qué elementos hacen reconocible a la franquicia, pero no necesariamente entiende lo que la convierte en algo especial. Incluir cameos, reproducir los movimientos de los videojuegos, recuperar trajes emblemáticos y llenar la pantalla de referencias no equivale a comprender el legado de una de las sagas de lucha más queridas de la industria. Si conoces poco o nada de su historia y disfrutas principalmente de los combates y las retas, lo cual está perfectamente bien, probablemente encontrarás una película entretenida, con buenas coreografías y suficiente espectáculo para pasar un buen rato. Pero si son fans de hueso colorado, conocen el trasfondo de sus personajes y esperaban una adaptación que respete su identidad más allá de lo visual, es muy probable que salgan de la sala con algunas quejas. Street Fighter tiene momentos que demuestran el potencial de llevar esta franquicia al cine, pero también decisiones que evidencian lo fácil que es confundir el fanservice con una verdadera adaptación.
Cine
Godzilla Minus Zero lanza su trailer final
Se ha lanzado el tráiler definitivo de Godzilla Minus Zero, que presenta todo tipo de imágenes épicas y un adelanto de King Ghidorah

Se ha lanzado el tráiler definitivo de Godzilla Minus Zero, que presenta todo tipo de imágenes épicas y un emocionante adelanto del esperado regreso de King Ghidorah a la gran pantalla.
Se ha publicado el tráiler final de Godzilla Minus Zero, mostrando más imágenes impresionantes de la muy esperada secuela dirigida por Takashi Yamazaki.
Uno de los momentos más impactantes ocurre cuando casas enteras son elevadas hacia el cielo —con personas aún en su interior— antes de ser arrojadas contra el suelo.
También se observa una descarga de energía amarilla que, casi con total seguridad, pertenece al aterrador King Ghidorah.
La apariencia del icónico kaiju se mantiene en secreto y es muy probable que siga oculta hasta el estreno de la película, dado que este es el último tráiler.
No obstante, aquí hay mucha acción de Godzilla, ya que el monstruo desatado acumula energía antes de lanzar su característico aliento atómico.
Todo apunta a otro gran éxito con Godzilla
Con 41 valoraciones contabilizadas, Godzilla Minus Zero ha debutado recientemente en Rotten Tomatoes con un 95%. Godzilla Minus One, estrenada en 2023, cuenta con un 99% basado en 213 críticas, por lo que resulta justo afirmar que el cineasta Takashi Yamazaki ha logrado una secuela a la altura.
La expectación ante esta continuación es enorme, y es fácil imaginar que la película recaude considerablemente más que los impresionantes 116 millones de dólares de su predecesora.
Dirigida por Takashi Yamazaki, la película está protagonizada por Ryunosuke Kamiki, Minami Hamabe, Yuki Yamada, Kuranosuke Sasaki, Jun Kunimura, Miou Tanaka, Sakura Ando, Masami Nagasawa, Min Tanaka y Hidetaka Yoshioka.
Rodada íntegramente en Japón como la primera producción japonesa filmada para IMAX, Godzilla Minus Zero se grabó con cámaras digitales de alta definición certificadas por IMAX y cuenta con una optimización de imagen y sonido exclusiva para las pantallas de este formato.
El monstruo, adorado en todo el mundo, regresa a la gran pantalla alcanzando cotas más elevadas y aterradoras, lo que convierte a Godzilla Minus Zero en un auténtico acontecimiento cinematográfico imperdible.
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