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‘BEETLEJUICE BEETLEJUICE’ | Reseña
El Súper Fantasma está de regreso con todo el espíritu ochentero (para bien y para mal) ¿Vale la pena el regreso de Tim Burton? Te contamos qué tal está ‘Beetlejuice Beetlejuice’.
El Súper Fantasma está de regreso con todo el espíritu ochentero (para bien y para mal) ¿Vale la pena el regreso de Tim Burton? Te contamos qué tal está ‘Beetlejuice Beetlejuice’.
Corría el año de 1988 cuando el genio incomprendido Tim Burton nos presentó por primera vez a un personaje detestable, vulgar, asqueroso y egoísta que sin embargo conquistó a toda una generación gracias al enorme carisma que le imprimió Michael Keaton. El éxito condujo al personaje a tener su propia serie animada y poner sobre la mesa la posibilidad de una secuela que nunca llegó a concretarse. Hasta ahora.
El veterano y experimentado actor Michael Keaton vuelve a ponerse el traje a rayas y de la mano de un renovado Tim Burton, alejado durante cinco años del quehacer cinematográfico, cargan en sus hombros una “nueva” propuesta que tiene enfrente los retos de conectar con una nueva generación y corrientes sociales que ya no aplauden las irreverentes conductas del endemoniado Beetlejuice ¿Cómo les fue? Sigue leyendo que acá te contamos.

¿DE QUÉ TRATA “BEETLEJUICE, BEETLEJUICE”?
Lydia Deetz (Winona Ryder) es el hilo conductor de esta historia, a quien vemos ahora como la conductora titular de un programa de casos paranormales ya que su habilidad para ver seres del más allá sigue intacta (aunque incomprendida hasta por ella misma), ahora también tiene una hija de nombre Astrid (Jenna Ortega) quien está molesta con su madre debido a que no cree en sus habilidades.
Al drama madre – hija se le suma la tragedia familiar y las tres generaciones femeninas de los Deetz tienen que regresar a la casa que dio origen a todo, su regreso da pie a que Beetlejuice reviva su eterna obsesión de casarse con Lydia, mientras que de manera secundaria aparece la ex esposa del súper fantasma en busca de venganza. Las piezas del juego están puestas y el humor no se hace esperar.

LO BUENO
El guion logra conectar de manera muy orgánica con su predecesora y a la vez resulta completamente entendible para todo aquel espectador que no esté familiarizado con la trama original.
Sin duda el carisma de Michael Keaton es imperecedero y solo las arrugas delatan el paso del tiempo, sin embargo “Beetlejuice” sigue con los mismo bríos y pareciera que lo dejamos de ver apenas ayer. Aunque es obvio que la corrección política actual limitó ciertos comportamientos de antaño, el guion lo suple con algunos otros momentos de locura que siguen haciendo a su personaje funcional.
La repartición de momentos de brillo fue bastante neutral y Catherine O´Hara aprovecha los suyos al máximo, ahora como una artista consagrada cuyo éxito tiene todo el sentido del mundo en una sociedad moderna que vanagloria lo feo y desechable, tal cual era su “arte” en la primera película.
Aunque Jenna Ortega repite su papel de “Merlina”, tiene también escenas que hacen que resalte la actriz que lleva dentro, en general el reparto está sensacional, muchas veces a pesar de lo exagerado y teatral de su guion.
En el aspecto técnico creo que no hay mucho que criticar, sin embargo tampoco es de alabar, digamos que es cumplidora en todos los sentidos, se siente como una película de Tim Burton pero quizá habrá decisiones creativas que dividirán al público.

LO MALO
Aunque bien intencionado, el guion repite la misma historia de la original y aunque para ello se ayuda de algunas nuevas historias secundarias como es le caso del arco argumental de Monica Bellucci y otros nuevos personajes, no se llega a sentir una verdadera cohesión narrativa sino más bien como pequeños sketches por encima de la trama base, que en conjunto logra ser entretenida pero por separado se siente incompleta y algo acelerada.
La decisión más divisiva será la de los efectos especiales, es claro que Tim Burton quiere regresar a lo que mejor sabe hacer después de algunos tropiezos con el uso de nuevas tecnologías, sin embargo es extraño el aspecto que toma la película de manera visual cuando se nos presenta una historia completamente actual pero desarrollada con elementos a la vieja escuela, no importa que estos momentos sean evidentemente intencionales, es un volado el cómo serán recibidos por el público nuevo y viejo.
La comparación con la original resulta inevitable, más aún cuando es clara la intención de referirse a momentos claves de aquella película de 1988, sino que además inocentemente intenta superarlos, cosa que evidentemente no logra pero que al menos sirve como una especie de tributo e invitación a que la anterior sea visitada por todos aquellos que no tuvieron oportunidad de verla.
La historia que hasta cierto punto iba muy bien se descompone rumbo al cierre y es que cierta secuencia final se come gran parte del tiempo por lo que el “epílogo” resulta acelerado y confuso, por decir lo menos, un chiste visual que no aporta casi nada a la narrativa y que se siente completamente fuera de lugar.

VEREDICTO
La expectativa natural que recae sobre las secuelas, sobre todo con respecto a películas tan queridas y con tanta nostalgia a su alrededor resulta siempre perjudicial, en el caso de “Beetlejuice, Beetlejuice” se nota que los involucrados prefirieron sumirse en la locura del experimento que en construir una secuela más digna y memorable, en este sentido podríamos pensar que esta continuación está mas cercana al tono de la serie animada que a la película original.
El entorno social es clave para el desarrollo y destino de varios productos de esta época y a pesar de que “Beetlejuice” pertenece a otro tiempo, se tuvieron que ajustar varias tuercas para asegurar su mejor recibimiento, en este sentido si deja de ser más atrevido, se añade el (tan de moda) conflicto parental, una ligera crítica al mundo del arte y sus influencers, pero el problema es que todo tiene un tratamiento muy secundario como para darle una representación válida como subtexto, ya que (ahí si, igual que la ochentera) son elementos que flotan por encima de la verdadera intención de la película que es entretener.
Se agradece mucho que la película no se haya recargado en la opción facilona de retacar la historia de fan service (te estoy viendo a ti “Deadpool y Wolverine”) y que haya intentado construir nuevos chistes y hasta nuevos personajes alrededor de una historia ya contada, aunque esta ambición resulta ser también perjudicial dejándonos con la sensación de que todas esas ramas secundarias bien no pudieron existir ya que su conclusión fue precipitada y poco pensada, una lluvia de “Deus Ex Machina” que afortunadamente no serán la queja constante debido a que ya estaremos muy relajados y divertidos dentro de la narrativa para cuando estos lleguen. En el fondo una película de fórmula que no se pudo escapar de incluir su propia versión de “los minions” y un villano genérico con un final simplón.
“Beetlejuice, Beetlejuice” se una a la enorme lista de secuelas que no debieron existir, de manera positiva también puedo agregar que está en la sublista de “ya que existen, me la pasé bien”. No se acerca ni tantito a la calidad y corazón de la original, pero vaya que valdrá la pena la inversión de su boleto si acuden con el objetivo de pasar un rato ameno mientras disfrutan de sus palomitas. Recuerden no decir más de tres veces el nombre de este singular personaje, vayan al cine a verla (yo pude verla en IMAX y recomiendo) y nos cuentan cómo les fue.
Cine
CIUDAD DE MUERTOS | RESEÑA
Ciudad de Muertos, película dirigida por José Manuel Cravioto, es un thriller psicológico que por momentos se siente como un cuento de terror

Un thriller psicológico que nos recuerda que la realidad puede ser mucho más aterradora que la ficción.
La fotografía es uno de los artes más complejos, saber tomar y capturar un momento que quede grabado para siempre en una imagen y que a la vez logre transmitir la misma emoción que en ese momento se vivía muy pocos pueden lograrlo, pero cuando se hace es simplemente conmovedor ¿Pero qué pasa cuando el momento que se captura es el fin de una vida? La fotografía toma otro matiz, muchas veces lleno de morbo, (morbo que muchos medios han utilizado para vender), pero también puede ser solemne, no por lo que muestra, sino por la manera en que nos invita a detenernos y descubrir todo lo que hay detrás de ella. Y es ahí donde deja de ser simple morbo para convertirse en un testimonio crudo de la fragilidad humana, capaz de conmovernos incluso desde el horror.
Justamente esto es lo que me dejó Ciudad de Muertos, película dirigida por José Manuel Cravioto que toma como inspiración el extraordinario trabajo de Enrique Metinides, uno de los fotógrafos de nota roja más importantes de México, para construir un thriller psicológico que por momentos se siente como un cuento de terror clásico sobre un artista que termina atrapado por sus propias obras y que al final nos recuerda que todos vamos para allá.
Más allá del morbo de la nota roja.
La historia nos presenta a Enrique (Jero Medina), un fotógrafo de nota roja en la Ciudad de México de los años cincuenta, cuya fascinación por documentar la muerte lo lleva a involucrarse en la investigación de un misterioso asesinato. Sin embargo, después de un terremoto y una serie de acontecimientos inexplicables, comienza a experimentar visiones y encuentros inquietantes que desdibujan la frontera entre los vivos y los muertos, obligándolo a confrontar aquello que su cámara ha capturado durante toda su vida.
Un thriller con un tipo de terror nada convencional.
Lo primero que debemos entender es que no estamos ante una película de terror convencional; aquí el miedo no depende de sobresaltos, criaturas o situaciones diseñadas para provocar sustos, sino de algo mucho más cercano y perturbador: la crudeza de la vida y los terribles momentos que Enrique Metinides llegó a fotografiar. Es precisamente ahí donde la película encuentra su mayor fortaleza, convirtiendo algunas de las imágenes más icónicas del fotógrafo en secuencias cinematográficas que resultan tan impactantes como difíciles de contemplar, pero a la vez imposibles de dejar de ver.
La historia que nos ofrece
Narrativamente, es una película que apuesta mucho por la ambigüedad y la contemplación y es que durante buena parte de la cinta podemos sentirnos tan desconcertados como su protagonista, tratando de entender qué está ocurriendo realmente y cómo se relacionan todos los acontecimientos. Esto puede jugar en su contra, pues por momentos la historia se siente predecible debido a su premisa y algunas actuaciones pueden resultar algo planas.
Y si bien esta arma de doble filo (su ambigüedad) puede llegar a dificultar nuestra conexión con lo que estamos viendo, cuando finalmente las piezas comienzan a encajar y llegamos a su desenlace, todo cobra sentido y terminamos comprendiendo la historia prácticamente al mismo tiempo que Enrique, aunque su premisa sea más que evidente.
Una fotografía bien cuidada que vale la pena verla en cine.
El trabajo de José Manuel Cravioto en la dirección y Diego Sebastián Tenorio en la fotografía elevan muchísimo a esta película, siendo razón suficiente para verla; ambos consiguen recrear estas imágenes de una manera sumamente cruda, precisa y, al mismo tiempo, artística.
Cada encuadre parece tener una intención, los detalles están por doquier y existe una composición visual que nos permite apreciar el talento detrás de aquellas fotografías, pero también sentir ese vacío en el estómago que provocan las tragedias que representan.
Propositiva en su estilo
Se nota la intención de que esto se manejara con un cuidado y atención al detalle minucioso, puesto que la cinta busca y logra recrear las fotografías que se nos presentan al final, de una manera tan “natural” que da miedo, lo cual hace todo el sentido que sea una película tan contemplativa y el hecho que se haya apostado por un filtro en blanco y negro, con momentos en rojo y negro, ayuda a que se sienta como una película de época.
Porque sí, otro gran apartado de la película es el trabajo realizado en recrear una Ciudad de México de mediados del siglo pasado y lo más interesante es que lo hace con pocos elementos, pero muy bien trabajados, más allá del vestuario, en verdad se nos traslada a los años 1950´s.
Conclusión.
Ciudad de Muertos es una película contemplativa que busca rendir homenaje al extraordinario trabajo de Enrique Metinides, un fotógrafo cuyo talento para capturar la tragedia consiguió convertir momentos terribles en imágenes que forman parte de la memoria colectiva.
Es una película que vale por completo verla en cines por su bella fotografía y el hecho que se sale de todo lo convencional, apostando por un thriller contemplativo con el que muchos puede que no conecte por su ambigüedad y un final predecible.
Sin embargo al final es una experiencia que nos deja helados al recordarnos que, en ocasiones, la realidad puede ser mucho más aterradora que cualquier historia de ficción.
Ciudad de Muertos ya llegó a las salas de cine de México y por supuesto a las salas de Cinemex Alternativo.
Ciudad de Muertos | Reseña
Overall
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Dirección
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Fotografía
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Actuaciones
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Guion
Ciudad de Muertos | Reseña
Ciudad de Muertos es una película contemplativa que busca rendir homenaje al extraordinario trabajo de Enrique Metinides, un fotógrafo cuyo talento para capturar la tragedia consiguió convertir momentos terribles en imágenes que forman parte de la memoria colectiva.Es una película que vale por completo verla en cines por su bella fotografía y el hecho que se sale de todo lo convencional, apostando por un thriller contemplativo con el que muchos puede que no conecte por su ambigüedad y un final predecible. Sin embargo al final es una experiencia que nos deja helados al recordarnos que, en ocasiones, la realidad puede ser mucho más aterradora que cualquier historia de ficción.
Cine
Duna: Parte Tres marcará el desenlace oficial de la franquicia
Ya está aquí el tráiler final de Duna: Parte tres. Este épico adelanto muestra a Paul Atreides dándose cuenta que ha convertido en un villano

Ya está aquí el tráiler final de Duna: Parte tres. Este épico adelanto muestra a Paul Atreides dándose cuenta de que ha vivido lo suficiente como para convertirse en el villano, mientras se prepara para un enfrentamiento con Chani.
Warner Bros. ha publicado el tráiler final de Dune: Parte tres que anticipa el inevitable choque entre Paul Atreides (Timothée Chalamet) y Chani (Zendaya).
Paul comprende, finalmente, que se ha transformado en el dictador contra el que Chani ha luchado toda su vida.
Chani se ha aliado con Scytale (Robert Pattinson) para intentar asesinar a Paul, quien, desde que se convirtió en Emperador al final de Dune: Parte dos, se ha inclinado mucho más hacia el papel de villano que al de héroe.
¿Existe alguna posibilidad de reconciliación? El tráiler termina de una forma que sugiere que, tal vez, aún puedan reencontrarse.
El duelo final en Duna: Parte tres
El adelanto, que destaca el impresionante apartado visual y un reparto estelar, resulta verdaderamente épico; tanto, que plantea por qué Duna: Parte tres podría merecer aún más las pantallas IMAX que Avengers: Doomsday.
En otras partes del tráiler, vemos gusanos de arena, batallas épicas y a las Bene Gesserit continuando con sus maquinaciones, además del regreso de Jason Momoa en un nuevo e intrigante papel.
Dune: Parte tres se desarrolla casi dos décadas después de que Paul Atreides tomara el control del Imperio.
Convertido ahora en un emperador implacable, Paul debe afrontar las consecuencias de su mandato: viejos aliados regresan, surgen nuevas y aterradoras amenazas, y la traición acecha en cada sombra.
Atormentado por visiones del colapso imperial y por la reaparición de su amor perdido hace mucho tiempo, Paul se ve arrastrado a una vasta conspiración, en cuyo misterio central se encuentra Chani.
Mientras la rebelión se gesta y los enemigos estrechan el cerco, Paul deberá enfrentarse al verdadero precio del poder y al destino de aquellos a quienes más ama.
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Anime
BLUE LOCK | RESEÑA
Blue Lock a da el salto a la acción real con una película que busca trasladar esa intensidad a la pantalla grande

Blue Lock mete un gol con su película en acción real.
Pocas series deportivas han conseguido convertirse en un fenómeno como Blue Lock, una historia que revolucionó el género al poner el ego, la ambición y la competencia individual en el centro del fútbol. Su filosofía, encabezada por Jinpachi Ego, rompe con la idea tradicional de que un jugador siempre debe priorizar al equipo y plantea que confiar en las propias capacidades, reconocer el talento individual y tener la ambición de ser el mejor también puede ser la clave para alcanzar la victoria.

Titulada simplemente como Blue Lock, esta popular historia da el salto a la acción real con una película que busca trasladar esa intensidad a la pantalla grande y es una adaptación fiel y entretenida que conserva la esencia del anime, aunque tiene algunos detalles que le impiden alcanzar su máximo potencial y a continuación les cuento el porqué.
Una competencia por convertirse en el mejor.
Dirigida por Yūsuke Taki y protagonizada por Fumiya Takahashi como Yoichi Isagi, Kaito Sakurai como Meguru Bachira y Masataka Kubota como Jinpachi Ego, la cinta adapta la primera fase del proyecto Blue Lock. La historia nos presenta a 300 jóvenes delanteros que deberán enfrentarse a una serie de pruebas y competir entre sí para conseguir una sola meta: convertirse en el mejor goleador de Japón. Entre ellos se encuentra Isagi, quien tendrá que descubrir sus verdaderas fortalezas y desarrollar su propio estilo para sobrevivir a una competencia en la que no todos conseguirán llegar hasta el final.

El ego entra a la cancha.
Uno de los mayores aciertos de esta adaptación es que consigue trasladar correctamente la esencia de la obra original y del anime, sobre todo, la filosofía del ego (bien aplicado) que mueve toda la historia.

La película muestra cómo cada jugador debe reconocer sus habilidades, confiar en su potencial y desarrollar la ambición necesaria para imponerse sobre sus rivales.
No se trata simplemente de ser egoísta, sino de atreverse a asumir la responsabilidad de marcar la diferencia y luchar por convertirse en el mejor.
A esto se suman partidos emocionantes que consiguen trasladar las habilidades características de cada personaje a la acción real y aunque los efectos visuales cumplen con su cometido al representar algunas de estas jugadas, en determinados momentos pudieron ser más convincentes para transmitir toda la espectacularidad que caracteriza al anime y si a esto le sumamos la gran caracterización de personajes, pues tenemos fanservice puro.

Otro de sus grandes aciertos está en su apartado musical, encabezado por Ado con el tema Monstro, una canción que aporta energía a la experiencia y acompaña muy bien la intensidad de esta competencia.

Además, para el público latinoamericano, la película cuenta con doblaje al español con el elenco que conocemos del anime, un detalle que ayuda a mantener la familiaridad con los personajes y hace más disfrutable esta nueva versión.
El precio de llevar el anime a la acción real.
Como era de esperarse en una adaptación de este tipo, uno de los principales sacrificios está en el desarrollo de sus personajes. El tiempo limitado de una película obliga a concentrar la historia en los protagonistas más importantes, como Isagi, Nagi, Bachira y Chigiri, dejando menos espacio para profundizar en otros jugadores y en las relaciones que se construyen entre ellos.

Sin embargo, su verdadero talón de Aquiles está en algunas de sus secuencias de acción; los primeros planos y las tomas cerradas durante las carreras no siempre consiguen transmitir movimientos naturales y convincentes, lo que rompe por momentos con la intensidad de los partidos y evidencia las dificultades de trasladar el dinamismo del anime a los actores reales.

Conclusión.
Blue Lock es una buena adaptación en acción real que mete un gol al conservar la esencia de su material original. Sus partidos, su filosofía del ego, la música de Ado y el respeto por los personajes hacen que valga la pena para los seguidores de la franquicia, aunque el desarrollo limitado de algunos jugadores y ciertas secuencias poco convincentes le restan puntos. Aun con estos detalles, es una buena oportunidad para disfrutar de esta historia desde otra perspectiva y, para quienes todavía no conocen este universo, una excelente puerta de entrada para después adentrarse en el anime y el manga.
Blue Lock llega a los cines de México este 29 de octubre de la mano de nuestros amigos de Zima Entertainment.
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Blue Lock | Reseña
Overall
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Historia y guion
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Efectos
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Soundtrack
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Adaptación y fanservice
Blue Lock (live-action) | Reseña
Blue Lock es una buena adaptación en acción real que mete un gol al conservar la esencia de su material original. Sus partidos, su filosofía del ego, la música de Ado y el respeto por los personajes hacen que valga la pena para los seguidores de la franquicia, aunque el desarrollo limitado de algunos jugadores y ciertas secuencias poco convincentes le restan puntos. Aun con estos detalles, es una buena oportunidad para disfrutar de esta historia desde otra perspectiva y, para quienes todavía no conocen este universo, una excelente puerta de entrada para después adentrarse en el anime y el manga.














