

Reseñas
Visions of Mana, el legado sigue presente-Reseña
Tener en nuestras manos Visions of Mana es todo un logro y casi casi privilegio que viene acompañado de muchas expectativas
Tener en nuestras manos Visions of Mana es todo un logro y casi casi privilegio, tuvieron que pasar quince años para regresar a esta franquicia de Square Enix, la cual surgió como un spin off de FF y que poco a poco fue teniendo su propio fandom.
La serie de Seiken Densetsu con el paso del tiempo obtuvo su propia voz para darnos juegos muy queridos para los amantes de los JRPG. Siendo Secret of Mana una parada obligatoria para todo gamer.

Teniendo este pequeño background debemos de acercarnos a este RPG de acción con un gusto particular solamente por el hecho de que regresamos a una IP que nadie se hubiera imaginado que volvería
La aventura de Visions of Mana
El mundo de fantasía en el que se desarrolla Visions of Mana está regido por los rituales protectores de ocho espíritus elementales: fuego, agua, viento, tierra, madera, luna, luz y oscuridad.
Cada cuatro años, ocho mortales son elegidos de todo el mundo para convertirse en “Alms” (cada uno representando a uno de estos elementos), así como un Guardián del Alma, cuyo deber es defender a este grupo destinado en su peregrinación al Árbol de Maná.

A su llegada, el Guardián del Alma observa cómo los Alms dan sus vidas para mantener el equilibrio elemental.
Sin su noble sacrificio, los incendios azotarán, las tormentas causarán estragos, los terremotos arrasarán la tierra, etc.
Para los fanáticos de los JRPG de toda la vida, hay algunos paralelismos obvios con otras aventuras del género que sin duda permanecerán a lo largo de la aventura.
Aun así, Visions of Mana ofrece una atmósfera sorprendentemente única; todos, incluido el protagonista de Soul Guard, Val, están completamente de acuerdo con las muertes inevitables de los Alms.
Está integrado en la cosmovisión de todos y hará falta algo muy significativo para sacudir ese lavado de cerebro social.
Pero, como es habitual en juegos como este, las cosas cambiarán a lo largo del camino.
Personajes entrañables
Uno de los puntos más relevantes de Visions of Mana es cada uno de los personajes que contaremos a lo largo de esta emocionante aventura.
Tenemos el heroísmo despreocupado de Val que evoluciona hacia algo más conflictivo. El estoicismo del guardabosques Morley, un hombre bestia, que gradualmente se deshace hacia una naturaleza más cálida y gentil.

La realeza brusca de la reina Palamena revela capas de intelectualismo y comedia inesperada. La amiga de la infancia de Val, Hinna, quien nunca escapa realmente de su aplastante insulsez, pero resulta fundamental a su manera.
También está Julei, un retoño que vive en el bosque cuyo debut es notablemente más tardío que el resto de la pandilla.
El encanto de este pequeño y su extraña habilidad para utilizar la terminología del mundo real lo convierten en todo un ganador. Pocas veces verás la escritura de un juego mejore de manera tan dramática después de sus primeras horas, especialmente por la misma naturaleza que caracteriza a la franquicia de Mana.
La unión de gameplay con narrativa
Los ocho elementos de Visions of Mana forman más que el marco de su narrativa y su tradición. También forman parte de la jugabilidad.
A medida que avanza la historia, obtendrás vasijas para cada uno de los ocho elementos. Su adquisición no solo desbloquea nuevas clases de trabajo para cada miembro del grupo, sino también funciones interactivas en el campo.
Por ejemplo la vasija de viento crea ráfagas que pueden impulsarte hacia elevaciones más altas, la vasija de madera extiende enredaderas a través de brechas que de otro modo serían infranqueables, la vasija de agua produce burbujas que pueden llevarte a nuevas ubicaciones.

Visions of Mana logra que la mayoría de las clases de trabajo sean dignas de consideración, lo que no es poca cosa cuando cada miembro del grupo tiene ocho clases únicas basadas en elementos.
La nave lunar, por ejemplo, permite a Val convertirse en una Aegis enfocada en la defensa, a Morley en un Nightblade que empuña un cuchillo, a Careena en una mística Moon Charterer, a Palamena en una Majestad que pisotea las botas (pisame reina, de hecho) y a Julei en una Ocultista que altera las estadísticas.
El “pero” que tiene su jugabilidad
Si bien las habilidades pasivas que proporciona cada clase no se pueden transferir a otras clases, las habilidades especiales (hechizos ofensivos y defensivos, beneficios y desventajas, etc.) sí se pueden transferir.
Es un sistema sólido y se combina perfectamente con los cientos de semillas de habilidad que adquirirás a lo largo del camino.
Las cuales se pueden equipar para proporcionar hechizos y habilidades pasivas por igual.
Hay suficiente profundidad aquí para compensar una deficiencia desafortunada del combate orientado a la acción del juego: en su núcleo, nunca evoluciona realmente.

En pocas horas, esencialmente has visto todos los giros de la fórmula que alguna vez se te presentarán.
No se introducen nuevas mecánicas importantes, solo mejoras menores. Es difícil decir que las batallas se vuelven aburridas cuando hay tanta personalización involucrada, y más cuando varias peleas geniales con jefes al final del juego realmente se roban el espectáculo.
Pero eso no oculta como la parte de la acción del juego termina siendo muy repetitiva.
Demasiadas misiones secundarias que no suman en Visions of Mana
Un agotamiento total y absoluto son las misiones secundarias de Visions of Mana. Hay más de 130 para completar y la abrumadora mayoría de ellas dejan mucho que desear por que se vuelven muy aburridas.
Lo bueno de las misiones secundarias es lo hermoso que es presenciar Visions of Mana. Es un festín para la vista gráficamente sublime, con un estilo de arte de anime colorido que logra todo lo que se propone.

Atardeceres impresionantes, arcoíris encantadores, campos de trigo dorado y lavanda, ruinas submarinas que son tan místicas de contemplar como las describe el elenco.
Esta es la primera entrega legítimamente nueva de la serie en años, y la recordaré con cariño por su destreza visual.
Un digno juego para el legado que lo precede
Los veteranos de la serie Mana encontrarán muchas referencias a juegos antiguos de los que enamorarse.
Hay una sensación constante de que Visions está enredado en el universo más amplio, esto nos da una singular sensación de asombro al contemplar un juego de Mana con tecnología de vanguardia que no tiene miedo de hacer avanzar las cosas a cada paso.
Aunque gran parte del contenido adicional de Visions of Mana no da en el blanco, su apasionante historia, su agradable reparto, sus abundantes mejoras mecánicas y su atractivo combate se combinan para crear un muy buen juego, aunque no del todo excelente.
Visions of Mana es una prueba fehaciente de cómo las historias bien contadas son necesarias para transportarnos a una aventura emotiva y con alma que pocos juegos que hay actualmente pueden presumir. Esa es la mayor virtud de este juego, que tiene alma y con eso sigue manteniendo todo el legado de Seiken Densetsu
Siguenos en todas nuestras redes sociales para estar enterado de lo más atractivo del mundo geek, además suscríbete a nuestro canal de Youtube y podcast
Reseñas
QLIPHAH IN PROVIDENCE’S SHADOW | RESEÑA
Qliphah in Providence’s Shadow, tiene muy claro que no quiere limitarse a repetir las fórmulas que durante años han definido a los JRPG

Una interesante apuesta por reinventar el combate de los JRPG.
Uno de los géneros de más de nicho y que es complicado de recomendar son los JRPG de comandos por turnos, sin embargo en los últimos años se ha buscado reinvertar el mismo añadiendo elementos de acción para hacerlo más atractivo y gustar a un público más amplio, sin perder a la base de fans que amamos este género.
Ahora llega Qliphah in Providence’s Shadow, un juego que tiene muy claro que no quiere limitarse a repetir las fórmulas que durante años han definido a los JRPG, ni busca copiar a otros modernos, combinando una narrativa con estructura de novela visual e investigación. con un sistema de combate que intenta encontrar un punto medio entre los enfrentamientos por comandos y la acción en tiempo real y aunque esta apuesta no siempre termina de funcionar de la manera más intuitiva, hay que reconocer que estamos ante uno de los JRPG más frescos del año y que vale la pena jugar y a continuación les cuento el porqué.
Salvando lo que queda de Tokyo.
Desarrollado por UnitePlus y Arc System Works, Qliphah in Providence’s Shadow se sitúa en un Tokio al borde del cataclismo y que ha quedado marcado por la aparición de misteriosas criaturas conocidas como Aberraciones, Rena y Soma deberán enfrentarse a una amenaza sobrenatural que ha comenzado a alterar la realidad mientras investigan los acontecimientos detrás de este extraño fenómeno. Entre investigaciones, descubrimientos y enfrentamientos contra enemigos cada vez más peligrosos, ambos protagonistas tendrán que unir sus habilidades para descubrir la verdad detrás de una ciudad que se encuentra al borde del colapso.
Un sistema de combate que busca algo diferente.
La principal carta de presentación de Qliphah in Providence’s Shadow es su sistema “Tactical Counter-Timeline”, una propuesta que toma elementos de los RPG por comandos y los mezcla con mecánicas propias de un juego de acción; aquí no basta con seleccionar un ataque y esperar nuestro turno ya que los enfrentamientos se desarrollan en tiempo real, mientras una línea o barra de tiempo nos muestra los ataques que están preparando tanto nuestros personajes como los enemigos. La clave está en aprender a leer esa línea y colocar nuestras habilidades en el momento adecuado para interrumpir los ataques rivales.
La mecánica más importante son los contraataques por color y es que cada tipo de ataque, tanto nuestro como de los enemigos, está marcado con un color: Los enemigos anuncian sus ofensivas mediante ataques rojos, amarillos o azules, y nosotros debemos colocar una habilidad del mismo color para hacer coincidir ambos ataques en la línea temporal, si conseguimos hacerlo en el momento preciso, podremos contrarrestar la ofensiva y continuar nuestra propia cadena de ataques.
Lo interesante es que esto no se limita a esperar pasivamente a que el enemigo ataque, el juego nos incentiva a mantenernos constantemente activos, administrar los tiempos de recarga de nuestras habilidades y decidir cuándo conviene utilizar ataques normales, habilidades cargadas, contraataques o movimientos especiales.
Además, tenemos la posibilidad de detener o ralentizar el tiempo, una herramienta fundamental para poder analizar la situación y colocar nuestros comandos sin que el combate se convierta en una prueba de reflejos imposible.
El resultado es una propuesta bastante original: mientras más dominamos sus sistemas, más se parece a una especie de coreografía en la que debemos anticiparnos a los movimientos enemigos, construir cadenas de ataques y aprovechar los momentos en los que conseguimos romper su defensa para causar una enorme cantidad de daño.
También resulta interesante que controlemos simultáneamente a Rena y Soma, en lugar de administrar un grupo enorme de personajes, lo cual simplifica la gestión del equipo y permite que el juego concentre buena parte de su estrategia en la coordinación entre ambos protagonistas, además de evitar que se vuelva más confuso su sistema de juego.
Una curva de aprendizaje que juega en su contra.
El problema es que esta originalidad también puede convertirse en su mayor obstáculo, Qliphah in Providence’s Shadow explica sus sistemas, pero no siempre consigue que realmente entendamos cómo quiere que los utilicemos. Hay tutoriales para buena parte de sus mecánicas, pero la información puede resultar fragmentada y algunas funciones terminan siendo mucho menos intuitivas de lo que deberían.
Si bien durante las primeras horas es fácil limitarse a colocar ataques, esperar el ataque del enemigo y responder a los ataques dependiendo el color correspondiente y repetir el proceso sin comprender del todo cómo sacar provecho de las posibilidades que ofrece el sistema, sin embargo, hace falta pasar por varios enfrentamientos para comenzar a entender realmente cómo funcionan los tiempos de carga, los ataques encadenados, las habilidades y los contraataques y cuando finalmente todas estas piezas comienzan a encajar, el combate se vuelve mucho más satisfactorio.
Incluso algunas de sus decisiones de progresión pueden generar confusión ya que las mejoras de habilidades, nuevos movimientos y el sistema de desarrollo permiten modificar nuestras posibilidades de combate, no siempre dejan en claro el cómo funcionan para así adaptarlas al estilo de juego por el que hayamos optado.
Investigación, novela visual y combate.
Fuera de las batallas, Qliphah in Providence’s Shadow adopta una estructura completamente diferente, la historia se desarrolla principalmente mediante una estructura de novela visual, mientras recorremos distintos puntos de un Tokio afectado por el llamado Collapse, recopilamos información y seguimos las investigaciones de Rena y Soma.
Tenemos un “tablero de evidencias” que funciona como uno de los elementos que conectan esta investigación con la progresión y a medida que descubrimos información podemos reconstruir diferentes aspectos del mundo y desbloquear habilidades, mientras que determinados códigos y pistas escondidos en elementos como las publicaciones de redes sociales del juego añaden una capa adicional de investigación para quienes quieran profundizar en su universo.
Esta parte puede resultar interesante para quienes disfrutan del misterio y del lore, aunque también contribuye a que el ritmo sea bastante irregular. La estructura termina repitiendo varias veces un ciclo de investigar, leer, combatir y regresar al mapa, algo que con el paso de las horas puede sentirse demasiado predecible y tedioso.
Por fortuna la propia duración del juego, de alrededor unas 20 horas, ayuda a evitar ese tedio y al final tenemos una aventura concisa y entretenida.
Una dirección artística con mucha personalidad.
Donde Qliphah in Providence’s Shadow consigue destacar inmediatamente es en su apartado visual; el diseño de personajes de Tae Oonuma le da a Rena y Soma una identidad muy particular, mientras que el trabajo de Rolua en las ilustraciones principales ayuda a reforzar esa estética de manga urbano.
La propuesta visual funciona especialmente bien por el contraste: Por un lado tenemos protagonistas con diseños llenos de personalidad, expresivos y coloridos, que parecen salidos directamente de un anime de acción; por el otro están las Aberraciones, criaturas grotescas y perturbadoras que parecen pertenecer a una historia de horror completamente diferente.
El llamado Occult Shader, creado específicamente para el juego, utiliza sombras, contornos y efectos visuales inspirados en el manga de terror japonés para darle a los escenarios una apariencia extraña e inquietante.
El propio director Satoshi Hirayae ha mencionado influencias como Jujutsu Kaisen, Chainsaw Man y Tokyo Ghoul, además del manga de horror japonés.
No obstante, aquí también aparece una de las limitaciones de la producción: la calidad artística no siempre viene acompañada de variedad, hay pocos escenarios que se reutilizan con frecuencia, algunos fondos de las secuencias de novela visual son bastante estáticos y determinados enemigos terminan resultando demasiado familiares conforme avanzamos, denotando que se trata de un experimento indie por parte de Arc System Works.
Un soundtrack que eleva los enfrentamientos.
El apartado sonoro acompaña muy bien esta propuesta ya que su música sabe cuándo adoptar un tono más oscuro durante las investigaciones y cuándo elevar la intensidad durante los combates. Las batallas se benefician especialmente de temas con mayor energía, mientras que las canciones vocales que aparecen en determinados momentos de la historia ayudan a reforzar esa sensación de estar jugando un anime interactivo.
No necesariamente estamos ante una banda sonora que vaya a convertirse en el principal motivo para recordar el juego, pero sí cumple perfectamente su función: hacer que los enfrentamientos se sientan más espectaculares y reforzar la atmósfera sobrenatural de este Tokio en decadencia.
También destaca el doblaje japonés, particularmente el trabajo de Itsuki Tousi como Soma e Ikumi Hasegawa como Rena y lo mejor es que cuenta con subtítulos y menús en español.
Conclusión.
Qliphah in Providence’s Shadow se nota, ante todo, que es un experimento y es que no todos sus elementos funcionan con la misma eficacia, pero resulta refrescante encontrarse con un JRPG que no intenta simplemente replicar el sistema de combate de otras franquicias. Su Tactical Counter-Timeline tiene una idea genuinamente interesante: conservar la accesibilidad de los comandos mientras incorpora la tensión, velocidad y espectacularidad de un juego de acción y cuando finalmente comprendemos cómo combinar los ataques, leer la línea temporal, aprovechar los contraataques y administrar nuestros recursos, el sistema consigue ofrecer algunos de los mejores momentos de la aventura. El problema es que el juego no siempre sabe cómo enseñarnos a llegar hasta ahí ya que la curva de aprendizaje puede resultar confusa.
Qliphah in Providence’s Shadow ya está disponible en PlayStation 5, Nintendo Switch y PC (Steam/Epic Games Store).
Siguenos en todas nuestras redes sociales para estar enterado de lo más atractivo del mundo geek, además suscríbete a nuestro canal de Youtube y podcast
Qliphah in Providence’s Shadow | Reseña
Overall
-
Jugabilidad
-
Gráficos y dirección de arte
-
Narrativa
-
Soundtrack
Qliphah in Providence’s Shadow | Reseña
Qliphah in Providence’s Shadow se nota, ante todo, que es un experimento y es que no todos sus elementos funcionan con la misma eficacia, pero resulta refrescante encontrarse con un JRPG que no intenta simplemente replicar el sistema de combate de otras franquicias. Su Tactical Counter-Timeline tiene una idea genuinamente interesante: conservar la accesibilidad de los comandos mientras incorpora la tensión, velocidad y espectacularidad de un juego de acción y cuando finalmente comprendemos cómo combinar los ataques, leer la línea temporal, aprovechar los contraataques y administrar nuestros recursos, el sistema consigue ofrecer algunos de los mejores momentos de la aventura. El problema es que el juego no siempre sabe cómo enseñarnos a llegar hasta ahí ya que la curva de aprendizaje puede resultar confusa.
Reseñas
SHINOBI: ART OF VENGEANCE (NINTENDO SWITCH 2) – RESEÑA
SHINOBI: Art of Vengeance nos ofrece acción desenfrenada y ahora llega toda esa emoción llega a Nintendo Switch 2

La historia nos coloca nuevamente en la piel de Joe, quien regresa a su hogar para descubrir que su clan ha sido destruido. Con la venganza como principal motivación, comienza un recorrido lleno de enemigos, obstáculos y enfrentamientos que pondrán a prueba nuestras habilidades como ninja.
Uno de los aspectos que más destaca es su apartado visual. Los escenarios tienen un estilo dibujado a mano que le da mucha personalidad a cada zona, mientras que las animaciones hacen que los combates se sientan dinámicos y llenos de movimiento. Es un juego que consigue llamar la atención incluso cuando simplemente estamos recorriendo sus escenarios.

Pero donde realmente brilla es en el combate. La katana, los kunais y las diferentes habilidades de Joe permiten crear enfrentamientos rápidos y variados. Aunque al principio resulta sencillo familiarizarse con los controles, conforme avanzamos es necesario aprender a combinar nuestras herramientas, esquivar ataques y encontrar el momento adecuado para contraatacar.
La exploración también tiene un papel importante. Los niveles esconden caminos alternativos y secretos que incentivan regresar a zonas anteriores cuando contamos con nuevas habilidades. Esto agrega una pequeña capa de profundidad que evita que la experiencia se limite únicamente a avanzar y derrotar enemigos.

En Nintendo Switch 2, la experiencia resulta especialmente cómoda para jugar en portátil. El estilo artístico luce muy bien en la pantalla de la consola y mantiene esa sensación de estar jugando una aventura clásica con una presentación completamente renovada.
Quizá su historia no sea el elemento más profundo de la experiencia, pero tampoco necesita serlo. SHINOBI: Art of Vengeance entiende que su principal atractivo está en ofrecer acción rápida, combates satisfactorios y escenarios que invitan a dominar cada movimiento.

SHINOBI: Art of Vengeance es un regreso acertado para Joe Musashi, capaz de recuperar la identidad de la saga sin quedarse atrapado en el pasado. Una aventura recomendable para quienes disfrutan los juegos de acción 2D y buscan un reto que premie aprender y mejorar.
Como dato curioso la version Delux incluye un DLC que introduce nuevos escenarios y enfrentamientos en los que aparecen Goro Majima, Dr. Eggman y Death Adder, personajes que aportan estilos y situaciones diferentes a la fórmula de acción y plataformas del juego. Cada encuentro está pensado para aprovechar las habilidades que Joe ha desarrollado durante su aventura, haciendo que dominar el combate vuelva a ser importante.

También se incorporan nuevos elementos para personalizar la experiencia, además de música y desafíos adicionales. A esto se suman modalidades enfocadas en los combates contra jefes, ideales para quienes buscan perfeccionar sus movimientos y conseguir mejores resultados.
Lo más divertido del contenido es precisamente su carácter de crossover. Ver a Joe Musashi enfrentándose a personajes provenientes de distintas franquicias de SEGA le da una personalidad especial a esta expansión y genera algunos de los momentos más curiosos de la aventura.
Calificación: 9/10
Siguenos en todas nuestras redes sociales para estar enterado de lo más atractivo del mundo geek, además suscríbete a nuestro canal de Youtube y podcast
Cine
QUIERO TU SEXO (I WANT YOUR SEX) | Reseña
Quiero tu sexo nos entrega una película irreverente y que a través de dicha irreverencia sabe tocar temas incómodos, checa nuestra reseña

Una divertida batalla generacional sobre deseo, poder y sexualidad.
Es difícil ncontrar una divertida y bien lograda película o serie que hable sobre temas delicados como el sexo, en todas sus distintas facetas, y es que muchas producciones abordan el tema desde puntos de vista misóginos, burlones y hasta degradantes, creyendo que eso es “comedía” (te estoy viendo a ti Happy Madison con la mayoría de tus películas). Por fortuna con Quiero tu sexo, Gregg Araki nos entrega una película irreverente y que a través de dicha irreverencia sabe tocar temas incómodos dentro del sexo, y nos lo cuenta de una manera bastante particular tomando como premisa las diferencias entre generaciones alrededor del sexo, el deseo, el cambio de roles y las relaciones de poder, todo de una manera amena, bien cuidada e incluso rompiendo estereotipos, haciendo sátira de los estereotipos.
La sexualidad sin tabúes.
La historia sigue a Elliot Bell (Cooper Hoffman), un joven veinteañero inseguro, ingenuo y con poca experiencia sexual que consigue trabajar para Erika Tracy (Olivia Wilde), una reconocida y provocadora artista contemporánea. Lo que comienza como una oportunidad laboral rápidamente se transforma cuando Erika lo convierte en su musa sexual y, eventualmente, en su subordinado dentro de una relación dominada por ella.
Y precisamente aquí está uno de los mayores aciertos de Quiero tu sexo: invertir los roles que tradicionalmente ha presentado el cine dentro de este tipo de historias; en lugar de recurrir al habitual hombre mayor que seduce, controla o introduce a una mujer joven en un mundo sexual desconocido, Araki coloca a una mujer madura, segura de sí misma, exitosa y sexualmente empoderada, frente a un hombre joven que acepta una posición de sumisión.
Siendo esto el motor para hablar de cómo han cambiado las concepciones sobre el sexo entre generaciones: Erika representa una visión mucho más desinhibida y confrontativa, mientras que Elliot pertenece a una generación que observa el sexo, el consentimiento y los límites desde una perspectiva mucho más, digamos cautelosa, tomando en cuenta la hipersensbilidad de las nuevas generaciones en varios aspectos.
La película se mantiene constantemente enfrentando ambas posturas y, en lugar de decidir quién tiene completamente la razón, encuentra humor precisamente en las contradicciones de ambos, pero también en los gustos de ambos por satisfacer sus deseos, siendo algo muy interesante es que logra este humor sin convertir la sumisión masculina en el objeto de la burla. Elliot puede ser ingenuo, torpe y estar constantemente sobrepasado por las situaciones en las que Erika lo introduce, pero la película no necesita ridiculizarlo por disfrutar de una posición tradicionalmente asociada con personajes femeninos, por lo que su vulnerabilidad se convierte en parte del humor, pero también de su desarrollo como personaje.
Actuaciones que te pararán… de tu asiento.
Olivia Wilde se roba prácticamente cada escena como Erika, interpretando a una mujer exagerada, provocadora y consciente del poder que ejerce sobre quienes la rodean, pero sin reducirla a una caricatura. Hoffman, por su parte, encuentra el tono adecuado para un Elliot que constantemente parece preguntarse cómo terminó metido en semejante situación. Y todo esto funciona gracias a la química entre ambos sostiene buena parte de la película, con todo y los momentos subidos de tono.
Poniendo picante en el arte.
El humor es otro de sus grandes aciertos, ya que funciona como una herramienta para hablar de temas incómodos: las diferencias generacionales, el consentimiento, las relaciones de poder, lo políticamente correcto, la inseguridad y la manera en que cada generación entiende el deseo, sabiendo combinar comedia sexual con comentario social y una mirada satírica hacia las actitudes sexuales actuales.
Visualmente la película tiene un toque muy particular, logrando que las escenas subidas de tono y los desnudos logren manejarse de una madura, erótica y cómica.
El punto donde acabó el efecto de la píldora azul (dónde se cae).
Sin embargo, no todo funciona igual de bien, siendo su principal problema el cierre de la cinta que rompe con el tono crudo y realista que busca darnos la cinta, no digo que sea algo exagerado o que sea un final de fantasía, y aunque no arruina la experiencia, sí se siente desconectado de toda la película.
Asimismo varios de los personajes secundarios que parecían tener un mayor peso, simplemente quedan rezagados y poco desarrollados, dejando la sensación de que se les tuvo que recortar tiempo en cámara por cuestiones de tiempo.
Aún así, se pueden dejar pasar ya que la cinta no pretende darnos una lección sobre la sexualidad ni pretende convertirse en el nuevo referente del thriller erótico; sino ser una comedía que utiliza el sexo con una dinámica de poder distinta a la que conocemos, mientras refleja la gran diferencia generacional que ahora existe.
Conclusión.
Quiero tu sexo funciona mejor cuando se deja llevar por su lado de comedia sexual y por la extraordinaria dinámica entre Olivia Wilde y Cooper Hoffman. Es una película divertida, provocadora y visualmente llamativa que consigue hablar de temas incómodos sin caer constantemente en los clichés del género, especialmente al presentar una mujer madura que ejerce el poder y un hombre joven que abraza una posición de sumisión sin convertirlo en objeto de humillación. Aunque su tercer acto pierde parte de la fuerza y el ingenio del resto de la película, y algunos personajes secundarios quedan desaprovechados, Gregg Araki consigue regresar con una obra fresca, descarada y sorprendentemente accesible que utiliza el sexo no solamente para provocar, sino para hablar de poder, consentimiento, deseo y, sobre todo, de las enormes diferencias entre la manera en que distintas generaciones entienden la sexualidad.
Quiero tu sexo ya se encuentra en las salas de cine de México.
Siguenos en todas nuestras redes sociales para estar enterado de lo más atractivo del mundo geek, además suscríbete a nuestro canal de Youtube y podcast
Quiero tu sexo (I want your sex) | Reseña
Overall
-
Dirección
-
Actuaciones
-
Guion
-
Escenas eróticas y desnudos
Quieto tu sexo | Reseña
Quiero tu sexo funciona mejor cuando se deja llevar por su lado de comedia sexual y por la extraordinaria dinámica entre Olivia Wilde y Cooper Hoffman. Es una película divertida, provocadora y visualmente llamativa que consigue hablar de temas incómodos sin caer constantemente en los clichés del género, especialmente al presentar una mujer madura que ejerce el poder y un hombre joven que abraza una posición de sumisión sin convertirlo en objeto de humillación. Aunque su tercer acto pierde parte de la fuerza y el ingenio del resto de la película, y algunos personajes secundarios quedan desaprovechados, Gregg Araki consigue regresar con una obra fresca, descarada y sorprendentemente accesible que utiliza el sexo no solamente para provocar, sino para hablar de poder, consentimiento, deseo y, sobre todo, de las enormes diferencias entre la manera en que distintas generaciones entienden la sexualidad.
-

Eventos6 días agoHUAWEI WATCH GT 7 y GT 7 Pro: Todo sobre los nuevos relojes
-
Anime6 días agoMy Hero Academia en Concierto: Nueva fecha en México
-

Gadgets4 días agoSpotify lanza Audiobooks para usuarios Premium en México
-

Lifestyle6 días agoIKEA Y XBOX LANZAN UNA NUEVA COLECCIÓN INSPIRADA EN LOS VIDEOJUEGOS











