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GRANBLUE FANTASY VERSUS: RISING | Reseña
Granblue Fantasy Versus: Rising es uno de los mejores juegos de peleas modernos que todo fan del género o del anime debe probar.
Uno de los mejores juegos de peleas modernos que todo fan del género o del anime debe probar.
Los juegos de peleas modernos en su intento por ser más accesibles, han apostado por un
a jugabilidad y controles más sencillos que de no saberse implementar conlleva que se sientan muy fáciles o que después de unas cuantas partidas sentimos que ya vimos todo lo que tenían por ofrecer. Por fortuna Granblue Fantasy Versus toma un camino diferente y si bien busca que cualquiera pueda comenzar a jugarlo, deja claro que dominarlo es una historia completamente distinta, apostando por un esquema de controles moderno que permite ejecutar habilidades con relativa facilidad, pero eso no significa que podamos apretar un solo botón y convertirnos mágicamente en expertos, ya que sí existe una buena curva de aprendizaje para construir buenos combos, aprender a encadenarlos y, sobre todo, saber cuándo utilizarlos requiere práctica.
Ahora llega Granblue Fantasy Versus: Rising, la que se puede considerar como “la expansión” de la edición original lanzada hace ya unos años, la cual en su Lgendary Edition incluye todos los personajes descargables, armas y atuendos alternativos, sino que trae consigo nuevos personajes y una nueva historia, haciendo de este juego un imperdible para los fans del género y más ahora con esta que es su versión definitiva.
Así deberían ser todos los fighting games modernos.
Granblue Fantasy Versus: Rising consigue así algo que no siempre es sencillo dentro del género: hacer que los primeros pasos sean accesibles sin eliminar la satisfacción de aprender, porque aquí un solo botón NO nos regala un “mega combo”; tenemos que aprender a combinar ataques, habilidades, desplazamientos y recursos para realmente explotar a nuestro personaje. Y cuando finalmente conseguimos encadenar una secuencia que antes parecía imposible, la recompensa no está únicamente en el daño causado, sino con animaciones increíbles y una sensación de satisfacción.
A esto se suma un sistema defensivo que va mucho más allá del clásico bloqueo, ya que podemos defendernos mediante el bloqueo tradicional, pero también utilizar esquivas y otras herramientas que nos permiten escapar de determinadas situaciones y encontrar oportunidades para contraatacar, esto es especialmente importante porque Versus es un juego de combates relativamente rápidos.
Y es que existen combos capaces de mantenernos bajo presión durante varios segundos, sin embargo, rara vez se sienten completamente injustos, ya que una vez que aprendemos a jugar nos damos cuenta de las ventanas que hay entre ellos, permitiendo contraatacar y dar la vuelta. Esto nos entrega un sistema bastante interesante, ya que es un juego que tanto puede castigar, como recompensar de la misma manera.
Cuarenta personajes, cuarenta maneras de jugar.
Pero si hay algo que realmente termina de darle personalidad a Granblue Fantasy Versus: Rising Legandary Edition es su elenco, con una alineación de 40 personajes, ya que esta edición ya incluye a todos los personajes descargables de la versión original; pero más importante aún, no se trata solo de cantidad: cada uno se siente genuinamente diferente.
SI van a adquirir el juego les recomiendo la Legendary Edition, ya que en la PlayStation Store tiene un costo de $800.00 M.N. y ya incluye los 40 personajes.
Hay personajes diseñados para combatir a corta distancia, otros que dominan el espacio, algunos que requieren administrar recursos específicos y otros cuya principal virtud está en crear situaciones muy particulares para el rival. Incluso el propio juego reconoce estas diferencias mediante distintos niveles de dificultad y herramientas destinadas a enseñarnos cómo funciona cada integrante del elenco.
Por fortuna el juego ofrece tutoriales, desafíos y herramientas de entrenamiento para entender a cada uno de ellos, su estilo de combate y herramientas y así elegir a los que nos acomodemos mejor y de ahí incluso intentar dominar a los más difíciles, sobre todo porque cada uno de ellos se siente y juega muy diferente, obviamente todos guardan los mismos principios en controles, pero todo cambia acorde a su estilo de pelea, de tal manera que no es lo mismo apretar tres veces el golpe débil con Gran que con Nier.
Y quizá el ejemplo más evidente sea 2B, la protagonista de NieR:Automata, quien no solamente es un personaje invitado colocado dentro del roster para llamar la atención, ya que su jugabilidad se sale por completo del propio juego, pero de una manera bastante inteligente y acorde a su propio universo.
Un espectáculo visual.
Granblue Fantasy Versus: Rising es precioso, y es que consigue trasladar el estilo visual de Granblue Fantasy a un formato de peleas que luce espectacular prácticamente en todo momento: los diseños de personajes, los escenarios, los efectos de combate y, especialmente, las animaciones y expresiones faciales consiguen que cada enfrentamiento parezca sacado directamente de un anime. Los ataques especiales son particularmente llamativos, pero lo interesante es que el espectáculo no se limita a las grandes técnicas: los personajes tienen animaciones, gestos y movimientos que ayudan a transmitir su personalidad incluso cuando simplemente están esperando el siguiente golpe.
Es uno de esos juegos que constantemente nos recuerda que un juego de peleas también puede ser un auténtico espectáculo visual y que además se sale con la suya con fanservice.
Una historia que expande lo visto en la entrega original.
Uno de los detalles que más sorprende de Granblue Fantasy Versus: Rising es su modo historia, la cual funciona como una manera de introducirnos al mundo de Granblue Fantasy, presentar a sus protagonistas y explicar buena parte del contexto necesario para entender quiénes son estos personajes y qué está ocurriendo.
Además, la campaña está dividida en tres partes y recupera la historia del Granblue Fantasy Versus original antes de continuar con material propio de Rising. Dependiendo de nuestro ritmo, podemos esperar alrededor de 8 a 12 horas para completar la historia principal, aunque la duración puede variar según cuánto contenido adicional realicemos.
Y aunque para un juego de peleas pueda parecer poco, funciona muy bien como contenido complementario: no estamos hablando de una campaña gigantesca que pretenda competir con un RPG tradicional, sino de un modo que aporta contexto, personajes, combates y varias horas adicionales antes de lanzarnos de lleno al competitivo.
Mucho más que combatir.
Fuera de la campaña encontramos prácticamente todo lo que podríamos esperar de un juego de peleas moderno: tenemos Arcade, Versus, Survival y Training, además de partidas Casual, Ranked y salas privadas para enfrentarnos con otros jugadores.
El modo Ranked, además, cuenta con rangos separados para cada personaje, mientras que las partidas casuales permiten jugar sin que nuestras victorias o derrotas modifiquen ese rango. También cuenta con juego cruzado y rollback netcode, algo fundamental para mantener una experiencia online competitiva.
Y para quienes prefieren simplemente relajarse, el enorme lobby online añade actividades y pequeños minijuegos que sirven como un agradable complemento a los combates tradicionales.
A esto debemos sumar el contenido desbloqueable dentro del propio juego; además de los personajes, existen colores, armas y diferentes elementos cosméticos que podemos conseguir jugando y utilizando las monedas del juego, por lo que siempre existe algún objetivo adicional que perseguir. Eso ayuda a que Rising no se sienta como un título que solamente quiere que entremos, peleemos y salgamos.
Un apartado sonoro a la altura.
La banda sonora mantiene esa identidad profundamente ligada al anime que caracteriza a Granblue Fantasy, pero también incorpora composiciones de corte más orquestal que acompañan perfectamente los escenarios y los momentos de mayor intensidad. Es un soundtrack que entiende que en un juego de peleas la música no solamente debe acompañar: también tiene que ayudar a construir la identidad de cada combate y elevar la emoción del propio combate y lo hace genial.
No todo es perfecto.
Eso no significa que Granblue Fantasy Versus: Rising sea perfecto, siendo uno de sus puntos débiles el balance con algunos de sus personajes, ojo, no en todos y no afecta la experiencia final, pero es imposible no sentir el desequilibrio con algunos (y muy contados) personajes, respecto a la proporción en el daño que pueden causar y lo fáciles que son de utilizar. Pero esto no significa que esos personajes sean automáticamente invencibles ni que la escena competitiva se reduzca a utilizarlos exclusivamente.
Y es entendible considerando el enorme número de personajes y la variedad de estilos hacen que siempre exista algo nuevo que aprender. Incluso cuando finalmente encontramos a nuestro personaje principal y conseguimos dominarlo, resulta difícil no sentir curiosidad por descubrir qué puede hacer el resto del elenco.
Conclusión.
Granblue Fantasy Versus: Rising es el ejemplo del cómo se deben desarrollar los juegos de peleas modernos al saber combinar controles accesibles, con un sistema con suficiente profundidad que sabe recompensar y en donde el apretar un solo botón no nos regala “mega-combos” ni nos permite saber jugar con todos sus personajes.
Su enorme variedad de personajes, las herramientas que nos enseñan a dominarlos, un apartado visual espectacular, una campaña que funciona como algo más que un simple tutorial y una sólida infraestructura online hacen que sea mucho más que un juego de peleas basado en una franquicia de RPG.
Y quizá la mejor manera de entenderlo sea mirar su presencia competitiva: Rising ha formado parte del escenario principal de EVO en múltiples ocasiones y volvió a estar presente en EVO 2026, donde Granblue Fantasy Versus: Rising fue uno de los doce títulos principales. Siendo este el momento perfecto para conocer este gran juego de peleas.
Granblue Fantasy Versus: Rising ya está disponible en PlayStation 5, PlayStation 4, Nintendo Switch 2 y PC a través de Steam.
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Granblue Fantasy Versus: Rising | Reseña
Overall
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Jugabilidad y control
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Gráficos y rendimiento
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Contenido y modos de juego
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Soundtrack
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Número de personajes y balance
Granblue Fantasy Versus: Rising | Reseña
Granblue Fantasy Versus: Rising es el ejemplo del cómo se deben desarrollar los juegos de peleas modernos al saber combinar controles accesibles, con un sistema con suficiente profundidad que sabe recompensar y en donde el apretar un solo botón no nos regala “mega-combos” ni nos permite saber jugar con todos sus personajes. Su enorme variedad de personajes, las herramientas que nos enseñan a dominarlos, un apartado visual espectacular, una campaña que funciona como algo más que un simple tutorial y una sólida infraestructura online hacen que sea mucho más que un juego de peleas basado en una franquicia de RPG. Y quizá la mejor manera de entenderlo sea mirar su presencia competitiva: Rising ha formado parte del escenario principal de EVO en múltiples ocasiones y volvió a estar presente en EVO 2026, donde Granblue Fantasy Versus: Rising fue uno de los doce títulos principales. Siendo este el momento perfecto para conocer este gran juego de peleas.
Reseñas
QLIPHAH IN PROVIDENCE’S SHADOW | RESEÑA
Qliphah in Providence’s Shadow, tiene muy claro que no quiere limitarse a repetir las fórmulas que durante años han definido a los JRPG

Una interesante apuesta por reinventar el combate de los JRPG.
Uno de los géneros de más de nicho y que es complicado de recomendar son los JRPG de comandos por turnos, sin embargo en los últimos años se ha buscado reinvertar el mismo añadiendo elementos de acción para hacerlo más atractivo y gustar a un público más amplio, sin perder a la base de fans que amamos este género.
Ahora llega Qliphah in Providence’s Shadow, un juego que tiene muy claro que no quiere limitarse a repetir las fórmulas que durante años han definido a los JRPG, ni busca copiar a otros modernos, combinando una narrativa con estructura de novela visual e investigación. con un sistema de combate que intenta encontrar un punto medio entre los enfrentamientos por comandos y la acción en tiempo real y aunque esta apuesta no siempre termina de funcionar de la manera más intuitiva, hay que reconocer que estamos ante uno de los JRPG más frescos del año y que vale la pena jugar y a continuación les cuento el porqué.
Salvando lo que queda de Tokyo.
Desarrollado por UnitePlus y Arc System Works, Qliphah in Providence’s Shadow se sitúa en un Tokio al borde del cataclismo y que ha quedado marcado por la aparición de misteriosas criaturas conocidas como Aberraciones, Rena y Soma deberán enfrentarse a una amenaza sobrenatural que ha comenzado a alterar la realidad mientras investigan los acontecimientos detrás de este extraño fenómeno. Entre investigaciones, descubrimientos y enfrentamientos contra enemigos cada vez más peligrosos, ambos protagonistas tendrán que unir sus habilidades para descubrir la verdad detrás de una ciudad que se encuentra al borde del colapso.
Un sistema de combate que busca algo diferente.
La principal carta de presentación de Qliphah in Providence’s Shadow es su sistema “Tactical Counter-Timeline”, una propuesta que toma elementos de los RPG por comandos y los mezcla con mecánicas propias de un juego de acción; aquí no basta con seleccionar un ataque y esperar nuestro turno ya que los enfrentamientos se desarrollan en tiempo real, mientras una línea o barra de tiempo nos muestra los ataques que están preparando tanto nuestros personajes como los enemigos. La clave está en aprender a leer esa línea y colocar nuestras habilidades en el momento adecuado para interrumpir los ataques rivales.
La mecánica más importante son los contraataques por color y es que cada tipo de ataque, tanto nuestro como de los enemigos, está marcado con un color: Los enemigos anuncian sus ofensivas mediante ataques rojos, amarillos o azules, y nosotros debemos colocar una habilidad del mismo color para hacer coincidir ambos ataques en la línea temporal, si conseguimos hacerlo en el momento preciso, podremos contrarrestar la ofensiva y continuar nuestra propia cadena de ataques.
Lo interesante es que esto no se limita a esperar pasivamente a que el enemigo ataque, el juego nos incentiva a mantenernos constantemente activos, administrar los tiempos de recarga de nuestras habilidades y decidir cuándo conviene utilizar ataques normales, habilidades cargadas, contraataques o movimientos especiales.
Además, tenemos la posibilidad de detener o ralentizar el tiempo, una herramienta fundamental para poder analizar la situación y colocar nuestros comandos sin que el combate se convierta en una prueba de reflejos imposible.
El resultado es una propuesta bastante original: mientras más dominamos sus sistemas, más se parece a una especie de coreografía en la que debemos anticiparnos a los movimientos enemigos, construir cadenas de ataques y aprovechar los momentos en los que conseguimos romper su defensa para causar una enorme cantidad de daño.
También resulta interesante que controlemos simultáneamente a Rena y Soma, en lugar de administrar un grupo enorme de personajes, lo cual simplifica la gestión del equipo y permite que el juego concentre buena parte de su estrategia en la coordinación entre ambos protagonistas, además de evitar que se vuelva más confuso su sistema de juego.
Una curva de aprendizaje que juega en su contra.
El problema es que esta originalidad también puede convertirse en su mayor obstáculo, Qliphah in Providence’s Shadow explica sus sistemas, pero no siempre consigue que realmente entendamos cómo quiere que los utilicemos. Hay tutoriales para buena parte de sus mecánicas, pero la información puede resultar fragmentada y algunas funciones terminan siendo mucho menos intuitivas de lo que deberían.
Si bien durante las primeras horas es fácil limitarse a colocar ataques, esperar el ataque del enemigo y responder a los ataques dependiendo el color correspondiente y repetir el proceso sin comprender del todo cómo sacar provecho de las posibilidades que ofrece el sistema, sin embargo, hace falta pasar por varios enfrentamientos para comenzar a entender realmente cómo funcionan los tiempos de carga, los ataques encadenados, las habilidades y los contraataques y cuando finalmente todas estas piezas comienzan a encajar, el combate se vuelve mucho más satisfactorio.
Incluso algunas de sus decisiones de progresión pueden generar confusión ya que las mejoras de habilidades, nuevos movimientos y el sistema de desarrollo permiten modificar nuestras posibilidades de combate, no siempre dejan en claro el cómo funcionan para así adaptarlas al estilo de juego por el que hayamos optado.
Investigación, novela visual y combate.
Fuera de las batallas, Qliphah in Providence’s Shadow adopta una estructura completamente diferente, la historia se desarrolla principalmente mediante una estructura de novela visual, mientras recorremos distintos puntos de un Tokio afectado por el llamado Collapse, recopilamos información y seguimos las investigaciones de Rena y Soma.
Tenemos un “tablero de evidencias” que funciona como uno de los elementos que conectan esta investigación con la progresión y a medida que descubrimos información podemos reconstruir diferentes aspectos del mundo y desbloquear habilidades, mientras que determinados códigos y pistas escondidos en elementos como las publicaciones de redes sociales del juego añaden una capa adicional de investigación para quienes quieran profundizar en su universo.
Esta parte puede resultar interesante para quienes disfrutan del misterio y del lore, aunque también contribuye a que el ritmo sea bastante irregular. La estructura termina repitiendo varias veces un ciclo de investigar, leer, combatir y regresar al mapa, algo que con el paso de las horas puede sentirse demasiado predecible y tedioso.
Por fortuna la propia duración del juego, de alrededor unas 20 horas, ayuda a evitar ese tedio y al final tenemos una aventura concisa y entretenida.
Una dirección artística con mucha personalidad.
Donde Qliphah in Providence’s Shadow consigue destacar inmediatamente es en su apartado visual; el diseño de personajes de Tae Oonuma le da a Rena y Soma una identidad muy particular, mientras que el trabajo de Rolua en las ilustraciones principales ayuda a reforzar esa estética de manga urbano.
La propuesta visual funciona especialmente bien por el contraste: Por un lado tenemos protagonistas con diseños llenos de personalidad, expresivos y coloridos, que parecen salidos directamente de un anime de acción; por el otro están las Aberraciones, criaturas grotescas y perturbadoras que parecen pertenecer a una historia de horror completamente diferente.
El llamado Occult Shader, creado específicamente para el juego, utiliza sombras, contornos y efectos visuales inspirados en el manga de terror japonés para darle a los escenarios una apariencia extraña e inquietante.
El propio director Satoshi Hirayae ha mencionado influencias como Jujutsu Kaisen, Chainsaw Man y Tokyo Ghoul, además del manga de horror japonés.
No obstante, aquí también aparece una de las limitaciones de la producción: la calidad artística no siempre viene acompañada de variedad, hay pocos escenarios que se reutilizan con frecuencia, algunos fondos de las secuencias de novela visual son bastante estáticos y determinados enemigos terminan resultando demasiado familiares conforme avanzamos, denotando que se trata de un experimento indie por parte de Arc System Works.
Un soundtrack que eleva los enfrentamientos.
El apartado sonoro acompaña muy bien esta propuesta ya que su música sabe cuándo adoptar un tono más oscuro durante las investigaciones y cuándo elevar la intensidad durante los combates. Las batallas se benefician especialmente de temas con mayor energía, mientras que las canciones vocales que aparecen en determinados momentos de la historia ayudan a reforzar esa sensación de estar jugando un anime interactivo.
No necesariamente estamos ante una banda sonora que vaya a convertirse en el principal motivo para recordar el juego, pero sí cumple perfectamente su función: hacer que los enfrentamientos se sientan más espectaculares y reforzar la atmósfera sobrenatural de este Tokio en decadencia.
También destaca el doblaje japonés, particularmente el trabajo de Itsuki Tousi como Soma e Ikumi Hasegawa como Rena y lo mejor es que cuenta con subtítulos y menús en español.
Conclusión.
Qliphah in Providence’s Shadow se nota, ante todo, que es un experimento y es que no todos sus elementos funcionan con la misma eficacia, pero resulta refrescante encontrarse con un JRPG que no intenta simplemente replicar el sistema de combate de otras franquicias. Su Tactical Counter-Timeline tiene una idea genuinamente interesante: conservar la accesibilidad de los comandos mientras incorpora la tensión, velocidad y espectacularidad de un juego de acción y cuando finalmente comprendemos cómo combinar los ataques, leer la línea temporal, aprovechar los contraataques y administrar nuestros recursos, el sistema consigue ofrecer algunos de los mejores momentos de la aventura. El problema es que el juego no siempre sabe cómo enseñarnos a llegar hasta ahí ya que la curva de aprendizaje puede resultar confusa.
Qliphah in Providence’s Shadow ya está disponible en PlayStation 5, Nintendo Switch y PC (Steam/Epic Games Store).
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Qliphah in Providence’s Shadow | Reseña
Overall
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Jugabilidad
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Gráficos y dirección de arte
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Narrativa
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Soundtrack
Qliphah in Providence’s Shadow | Reseña
Qliphah in Providence’s Shadow se nota, ante todo, que es un experimento y es que no todos sus elementos funcionan con la misma eficacia, pero resulta refrescante encontrarse con un JRPG que no intenta simplemente replicar el sistema de combate de otras franquicias. Su Tactical Counter-Timeline tiene una idea genuinamente interesante: conservar la accesibilidad de los comandos mientras incorpora la tensión, velocidad y espectacularidad de un juego de acción y cuando finalmente comprendemos cómo combinar los ataques, leer la línea temporal, aprovechar los contraataques y administrar nuestros recursos, el sistema consigue ofrecer algunos de los mejores momentos de la aventura. El problema es que el juego no siempre sabe cómo enseñarnos a llegar hasta ahí ya que la curva de aprendizaje puede resultar confusa.
Reseñas
SHINOBI: ART OF VENGEANCE (NINTENDO SWITCH 2) – RESEÑA
SHINOBI: Art of Vengeance nos ofrece acción desenfrenada y ahora llega toda esa emoción llega a Nintendo Switch 2

La historia nos coloca nuevamente en la piel de Joe, quien regresa a su hogar para descubrir que su clan ha sido destruido. Con la venganza como principal motivación, comienza un recorrido lleno de enemigos, obstáculos y enfrentamientos que pondrán a prueba nuestras habilidades como ninja.
Uno de los aspectos que más destaca es su apartado visual. Los escenarios tienen un estilo dibujado a mano que le da mucha personalidad a cada zona, mientras que las animaciones hacen que los combates se sientan dinámicos y llenos de movimiento. Es un juego que consigue llamar la atención incluso cuando simplemente estamos recorriendo sus escenarios.

Pero donde realmente brilla es en el combate. La katana, los kunais y las diferentes habilidades de Joe permiten crear enfrentamientos rápidos y variados. Aunque al principio resulta sencillo familiarizarse con los controles, conforme avanzamos es necesario aprender a combinar nuestras herramientas, esquivar ataques y encontrar el momento adecuado para contraatacar.
La exploración también tiene un papel importante. Los niveles esconden caminos alternativos y secretos que incentivan regresar a zonas anteriores cuando contamos con nuevas habilidades. Esto agrega una pequeña capa de profundidad que evita que la experiencia se limite únicamente a avanzar y derrotar enemigos.

En Nintendo Switch 2, la experiencia resulta especialmente cómoda para jugar en portátil. El estilo artístico luce muy bien en la pantalla de la consola y mantiene esa sensación de estar jugando una aventura clásica con una presentación completamente renovada.
Quizá su historia no sea el elemento más profundo de la experiencia, pero tampoco necesita serlo. SHINOBI: Art of Vengeance entiende que su principal atractivo está en ofrecer acción rápida, combates satisfactorios y escenarios que invitan a dominar cada movimiento.

SHINOBI: Art of Vengeance es un regreso acertado para Joe Musashi, capaz de recuperar la identidad de la saga sin quedarse atrapado en el pasado. Una aventura recomendable para quienes disfrutan los juegos de acción 2D y buscan un reto que premie aprender y mejorar.
Como dato curioso la version Delux incluye un DLC que introduce nuevos escenarios y enfrentamientos en los que aparecen Goro Majima, Dr. Eggman y Death Adder, personajes que aportan estilos y situaciones diferentes a la fórmula de acción y plataformas del juego. Cada encuentro está pensado para aprovechar las habilidades que Joe ha desarrollado durante su aventura, haciendo que dominar el combate vuelva a ser importante.

También se incorporan nuevos elementos para personalizar la experiencia, además de música y desafíos adicionales. A esto se suman modalidades enfocadas en los combates contra jefes, ideales para quienes buscan perfeccionar sus movimientos y conseguir mejores resultados.
Lo más divertido del contenido es precisamente su carácter de crossover. Ver a Joe Musashi enfrentándose a personajes provenientes de distintas franquicias de SEGA le da una personalidad especial a esta expansión y genera algunos de los momentos más curiosos de la aventura.
Calificación: 9/10
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Cine
QUIERO TU SEXO (I WANT YOUR SEX) | Reseña
Quiero tu sexo nos entrega una película irreverente y que a través de dicha irreverencia sabe tocar temas incómodos, checa nuestra reseña

Una divertida batalla generacional sobre deseo, poder y sexualidad.
Es difícil ncontrar una divertida y bien lograda película o serie que hable sobre temas delicados como el sexo, en todas sus distintas facetas, y es que muchas producciones abordan el tema desde puntos de vista misóginos, burlones y hasta degradantes, creyendo que eso es “comedía” (te estoy viendo a ti Happy Madison con la mayoría de tus películas). Por fortuna con Quiero tu sexo, Gregg Araki nos entrega una película irreverente y que a través de dicha irreverencia sabe tocar temas incómodos dentro del sexo, y nos lo cuenta de una manera bastante particular tomando como premisa las diferencias entre generaciones alrededor del sexo, el deseo, el cambio de roles y las relaciones de poder, todo de una manera amena, bien cuidada e incluso rompiendo estereotipos, haciendo sátira de los estereotipos.
La sexualidad sin tabúes.
La historia sigue a Elliot Bell (Cooper Hoffman), un joven veinteañero inseguro, ingenuo y con poca experiencia sexual que consigue trabajar para Erika Tracy (Olivia Wilde), una reconocida y provocadora artista contemporánea. Lo que comienza como una oportunidad laboral rápidamente se transforma cuando Erika lo convierte en su musa sexual y, eventualmente, en su subordinado dentro de una relación dominada por ella.
Y precisamente aquí está uno de los mayores aciertos de Quiero tu sexo: invertir los roles que tradicionalmente ha presentado el cine dentro de este tipo de historias; en lugar de recurrir al habitual hombre mayor que seduce, controla o introduce a una mujer joven en un mundo sexual desconocido, Araki coloca a una mujer madura, segura de sí misma, exitosa y sexualmente empoderada, frente a un hombre joven que acepta una posición de sumisión.
Siendo esto el motor para hablar de cómo han cambiado las concepciones sobre el sexo entre generaciones: Erika representa una visión mucho más desinhibida y confrontativa, mientras que Elliot pertenece a una generación que observa el sexo, el consentimiento y los límites desde una perspectiva mucho más, digamos cautelosa, tomando en cuenta la hipersensbilidad de las nuevas generaciones en varios aspectos.
La película se mantiene constantemente enfrentando ambas posturas y, en lugar de decidir quién tiene completamente la razón, encuentra humor precisamente en las contradicciones de ambos, pero también en los gustos de ambos por satisfacer sus deseos, siendo algo muy interesante es que logra este humor sin convertir la sumisión masculina en el objeto de la burla. Elliot puede ser ingenuo, torpe y estar constantemente sobrepasado por las situaciones en las que Erika lo introduce, pero la película no necesita ridiculizarlo por disfrutar de una posición tradicionalmente asociada con personajes femeninos, por lo que su vulnerabilidad se convierte en parte del humor, pero también de su desarrollo como personaje.
Actuaciones que te pararán… de tu asiento.
Olivia Wilde se roba prácticamente cada escena como Erika, interpretando a una mujer exagerada, provocadora y consciente del poder que ejerce sobre quienes la rodean, pero sin reducirla a una caricatura. Hoffman, por su parte, encuentra el tono adecuado para un Elliot que constantemente parece preguntarse cómo terminó metido en semejante situación. Y todo esto funciona gracias a la química entre ambos sostiene buena parte de la película, con todo y los momentos subidos de tono.
Poniendo picante en el arte.
El humor es otro de sus grandes aciertos, ya que funciona como una herramienta para hablar de temas incómodos: las diferencias generacionales, el consentimiento, las relaciones de poder, lo políticamente correcto, la inseguridad y la manera en que cada generación entiende el deseo, sabiendo combinar comedia sexual con comentario social y una mirada satírica hacia las actitudes sexuales actuales.
Visualmente la película tiene un toque muy particular, logrando que las escenas subidas de tono y los desnudos logren manejarse de una madura, erótica y cómica.
El punto donde acabó el efecto de la píldora azul (dónde se cae).
Sin embargo, no todo funciona igual de bien, siendo su principal problema el cierre de la cinta que rompe con el tono crudo y realista que busca darnos la cinta, no digo que sea algo exagerado o que sea un final de fantasía, y aunque no arruina la experiencia, sí se siente desconectado de toda la película.
Asimismo varios de los personajes secundarios que parecían tener un mayor peso, simplemente quedan rezagados y poco desarrollados, dejando la sensación de que se les tuvo que recortar tiempo en cámara por cuestiones de tiempo.
Aún así, se pueden dejar pasar ya que la cinta no pretende darnos una lección sobre la sexualidad ni pretende convertirse en el nuevo referente del thriller erótico; sino ser una comedía que utiliza el sexo con una dinámica de poder distinta a la que conocemos, mientras refleja la gran diferencia generacional que ahora existe.
Conclusión.
Quiero tu sexo funciona mejor cuando se deja llevar por su lado de comedia sexual y por la extraordinaria dinámica entre Olivia Wilde y Cooper Hoffman. Es una película divertida, provocadora y visualmente llamativa que consigue hablar de temas incómodos sin caer constantemente en los clichés del género, especialmente al presentar una mujer madura que ejerce el poder y un hombre joven que abraza una posición de sumisión sin convertirlo en objeto de humillación. Aunque su tercer acto pierde parte de la fuerza y el ingenio del resto de la película, y algunos personajes secundarios quedan desaprovechados, Gregg Araki consigue regresar con una obra fresca, descarada y sorprendentemente accesible que utiliza el sexo no solamente para provocar, sino para hablar de poder, consentimiento, deseo y, sobre todo, de las enormes diferencias entre la manera en que distintas generaciones entienden la sexualidad.
Quiero tu sexo ya se encuentra en las salas de cine de México.
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Quiero tu sexo (I want your sex) | Reseña
Overall
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Dirección
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Actuaciones
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Guion
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Escenas eróticas y desnudos
Quieto tu sexo | Reseña
Quiero tu sexo funciona mejor cuando se deja llevar por su lado de comedia sexual y por la extraordinaria dinámica entre Olivia Wilde y Cooper Hoffman. Es una película divertida, provocadora y visualmente llamativa que consigue hablar de temas incómodos sin caer constantemente en los clichés del género, especialmente al presentar una mujer madura que ejerce el poder y un hombre joven que abraza una posición de sumisión sin convertirlo en objeto de humillación. Aunque su tercer acto pierde parte de la fuerza y el ingenio del resto de la película, y algunos personajes secundarios quedan desaprovechados, Gregg Araki consigue regresar con una obra fresca, descarada y sorprendentemente accesible que utiliza el sexo no solamente para provocar, sino para hablar de poder, consentimiento, deseo y, sobre todo, de las enormes diferencias entre la manera en que distintas generaciones entienden la sexualidad.
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