

Cine
Chicos Buenos – Reseña
La misma fórmula, distinta edad ¿Vale la pena? – Te contamos que tal está Chicos Buenos.
En 2007 Seth Rogen y Evan Goldberg dieron vida a “Superbad”, una comedia que (de alguna manera) marcó época, con unos jóvenes Jonah Hill y Michael Cera, que funcionó principalmente por el carisma del actor Christopher Mintz-Plasse en su alocado personaje “McLovin”. El dúo de escritores, ahora como productores nos traen lo que podría ser casi la misma historia pero con niños de 12 años (tarea siempre complicada) y por si fuera poco, ponen al frente del proyecto a un director prácticamente amateur: Gene Stupnitsky (primera película que dirige además de algunos episodios de la serie “The Office”) quien además escribió la historia junto a Lee Eisenberg.
Un proyecto arriesgado debido principalmente a la combinación de la edad de los protagonistas y su clasificación “R”.

¿De qué trata?
El guion es relativamente simple y poco se puede contar sin entrar en detalles que arruinen los gags, pero en resumen sería así: Max (Jacob Tremblay), Lucas (Keith L. Williams) y Thor (Brady Noon) son unos niños que acaban de pasar a sexto grado (en el sistema escolar estadounidense), rondando los 12 años, una etapa en la que están lentamente dejando de ser niños para pasar a la adolescencia, las hormonas están reventando por dentro, pero la inocencia es mayor a la curiosidad que poco a poco se despierta a esa edad.
O al menos eso es lo que nos cuentan los personajes de esta película que se ven inmersos en hilarantes aventuras después de que el popular Soren (Izaac Wang) invite a Max a su fiesta, a la que además asistirá Brixlee (Millie Davis) el amor platónico de Max, como si eso fuera poco, en la fiesta se hará el famoso “juego de la botella” por lo que no ir es totalmente impensable para el grupo, sin embargo su asistencia se pondrá en juego una y otra vez conforme las situaciones se desarrollen en su contra.

Lo Malo
Jacob Trembley se nota algo contenido con respecto a sus trabajos anteriores (quizá sobre todo al diferente tono y complejidad de sus personajes previos). Estoy consciente de que se trata de una comedia, pero el guion en un comienzo apenas si se sostiene, con momentos totalmente ilógicos apoyados por un trabajo de CGI bastante deplorable.
A pesar de unas cuantas risas, la primera media hora es mas bien floja, haciéndome pensar que la combinación de inocencia con chistes adultos no es la mejor combinación, con una clara intención de forzar el chiste (y lo lograrán si son de risa fácil), con distintos tropiezos en la dirección (tanto de actores como de cámaras) y guion, película con la que deberán de entrar de buenas y en el tono correcto para que las risotadas apenas sean efectivas y evitemos pensar que en realidad estamos viendo una parodia.
Lo Bueno
El reparto infantil es completamente efectivo, los tres personajes principales rescatan con su carisma, ternura e inocencia una historia que iba completamente en declive, pero que en su segunda mitad y ya hacia el final recompone el rumbo, quizá porque para este momento el talento de los niños desvían mi mirada del imperfecto guion, que se puede resumir como una serie de sketches unidos, que van “in crescendo” en cuanto a su calidad se refiere, hasta llegar a un montaje inolvidable que les hará soltar carcajadas.

Veredicto
Con una historia inconexa, la película es rescatada gracias al salvavidas que aportan sus personajes principales, aunque falla en enfatizar la amistad de los tres pequeños, una historia (contrario a “Superbad”) con la que no siempre será fácil identificarnos, pero con los gags necesarios para hacernos pasar un buen rato (por lo menos a partir de su segunda mitad), es mi deber informarles (si no lo han hecho aún) que disfrutarán mucho mejor la película si evitan el trailer (sobre todo los que extendidos y sin censura), debido a la poca habilidad de los realizadores para ocultar “lo mejor”, si, lamentablemente mucho de lo bueno está en el trailer, pero que si gustan de las comedias al estilo de Seth Rogen y compañía no saldrán decepcionados. Eso sí, pudo ser mejor.
Cine
EL DIABLO VISTE A LA MODA 2 | Reseña
A continuación les cuento el porqué El Diablo Viste a la Moda 2 es una secuela que a los fans les gustará, con todo y sus matices.

Nostalgia, glamour y una secuela que sabe jugar con su propia fórmula.
Han pasado veinte años desde que The Devil Wears Prada se volvió un clásico moderno de la comedia, esto en gran medida a la actuación, carisma y química de su personajes, junto a una historia ligera pero bien contada; ahora, 20 Century Studios nos trae de vuelta a los personajes que conquistaron al público en la primera entrega, pero esta vez en un ambiente moderno y si bien los escenarios y conflictos son nuevos, lo cierto es que el estudio aplicó un “si no está roto…”, para entregarnos una secuela que si bien es divertida y entretenida, no puede evitar sentirse como que se fueron a la segura. A continuación les cuento el porqué El Diablo Viste a la Moda 2 es una secuela que a los fans les gustará, con todo y sus matices.
“El Diablo Usa Prada”.
Casi veinte años después de su paso por la icónica revista Runway, Andy Sachs (Anne Hathaway), también conocida como “la otra Emily”, regresa al exigente universo editorial en un momento donde la industria de la moda enfrenta una transformación radical y mientras el mundo digital redefine las reglas del negocio, Miranda Priestly (Maryl Streep) lucha por mantener la relevancia de su imperio en un panorama cada vez más incierto. En medio de esta nueva etapa, Andy y Miranda vuelven a cruzar caminos, reencontrándose también con Emily Charlton (Emily Blunt), ahora convertida en una poderosa ejecutiva de una marca de lujo que posee la clave para asegurar el futuro de Runway. Entre ambición, rivalidades, cambios generacionales y decisiones que podrían redefinir sus carreras, las tres mujeres deberán adaptarse a una industria donde la elegancia ya no basta para sobrevivir.
Lo bueno.
Uno de los mayores aciertos de la película es su capacidad para conectar con la actualidad; la película recupera con éxito el humor, el drama y la emotividad que hicieron memorable a la primera entrega.
Ese conflicto se convierte en uno de los mayores aciertos de la película. Andy, quien alguna vez fue la “outsider” que aprendía a sobrevivir en un mundo superficial, ahora ocupa una posición de liderazgo, pero descubre que la experiencia no siempre basta para conectar con nuevas audiencias. En contraste, Miranda Priestly continúa siendo una figura imponente, aunque más consciente del desgaste que implica mantenerse vigente en una industria obsesionada con la novedad. Esa dualidad entre tradición y modernidad le da fuerza temática al relato y permite que la película dialogue con preocupaciones actuales.
A nivel narrativo, la secuela conserva los elementos que hicieron exitosa a la original: humor afilado, drama laboral, tensiones emocionales y una exploración del poder dentro del universo de la moda. Pero además suma una crítica interesante sobre cómo se consume contenido en línea y sobre las decisiones empresariales deshumanizadas que priorizan métricas por encima de la creatividad. Esa dimensión contemporánea le permite trascender el simple ejercicio de nostalgia.
Si en la primer película se nos mostró el arte dentro de una industria tan frívola como lo es el de la Moda, en su secuela se explora el cambio generacional, desde el aspecto más sencillo como lo son las personas más jóvenes, como a niveles empresariales quienes siguen buscando ganar el mayor beneficio al menor costo, esta vez con el tema de las IA, y aunque es un punto que se toca casi superficialmente, no deja de sentirse como un golpe en la boca del estómago por lo real que es.
La química lo es todo.
El regreso de todo el elenco original es otro de los grandes aciertos de la película y es que aceptémoslo, desde la primer película el elenco fue el corazón de toda esta historia, cada actriz y actor entendió su rol a la perfección y nos entregaron personajes icónicos y lo mejor es que había y sigue habiendo química entre todos ellos, lo que ayuda a que sus papeles y diálogos fluyan de manera natural y en esta secuela no es la excepción al grado que se vuelve el sostén de la película y es que todo lo que hizo encantadores a cada uno de los personajes está de vuelta y a la vez presentan una evolución acorde al tiempo pasado y sus nuevas vivencias.
Una dirección que entiende la esencia de la franquicia.
Bajo la dirección de David Frankel, la secuela encuentra uno de sus mayores respaldos; Frankel demuestra una vez más que entiende perfectamente el ADN de la franquicia: combina elegancia visual, ritmo ágil y sensibilidad emocional para construir una experiencia entretenida y accesible y logra que la película se sienta familiar, pero al mismo tiempo actualizada para una nueva etapa.
Lo no fashion.
Sin embargo, no todo brilla con la misma intensidad y es que uno de los puntos débiles está en el desarrollo de los nuevos personajes, quienes quedan relegados frente al peso de los protagonistas originales, pero sobre todo su guion que, aunque funcional, resulta predecible y replica en gran medida la estructura de la primera película, y de hecho hasta llega a dejar de lado la propia industria de la moda, la cual apenas se toca de manera superficial y es que a diferencia de la anterior entrega en la que la Moda o la industria de la moda, fungía un papel como un el punto de anclaje de la historia, aquí apenas y sirve como escenario de la historia, al grado que se podría hablar de cualquier otra industria y su historia podría funcionar.
Aun así, la historia logra sostenerse gracias al carisma del elenco, la química entre sus personajes y algunos giros inesperados que mantienen el interés.
Conclusión.
El Diablo Viste a la Moda 2 (The Devil Wears Prada 2) es una secuela que entiende perfectamente lo que representa para su audiencia: un reencuentro con personajes icónicos, diálogos afilados y ese equilibrio entre glamour, drama y comedia que convirtió a la original en un referente. No busca reinventar la fórmula ni arriesgar demasiado, y justamente ahí radica tanto su mayor fortaleza como su principal debilidad.
Se siente cómoda en lo conocido, apostando por la nostalgia y por la química innegable de su elenco, pero desaprovecha parte del potencial de sus nuevos personajes y del propio universo de la moda, la película logra mantenerse a flote gracias a su carisma, su vigencia temática y una dirección sólida por parte de David Frankel, quien demuestra que todavía sabe cómo hacer brillar esta franquicia. Puede que no tenga el impacto de la primera entrega, pero sí consigue ofrecer una experiencia entretenida y emocionalmente satisfactoria. público veinte años después.
El Diablo Viste a la Moda 2 ya se encuentra en las salas de cine.
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El Diablo Viste a la Moda 2 - Reseña sin spoilers
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Guion
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Actuaciones
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Dirección
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Producción
El Diablo Viste a la Moda 2 | Reseña sin spoilers
El Diablo Viste a la Moda 2 (The Devil Wears Prada 2) es una secuela que entiende perfectamente lo que representa para su audiencia: un reencuentro con personajes icónicos, diálogos afilados y ese equilibrio entre glamour, drama y comedia que convirtió a la original en un referente. No busca reinventar la fórmula ni arriesgar demasiado, y justamente ahí radica tanto su mayor fortaleza como su principal debilidad. Se siente cómoda en lo conocido, apostando por la nostalgia y por la química innegable de su elenco, pero desaprovecha parte del potencial de sus nuevos personajes y del propio universo de la moda, la película logra mantenerse a flote gracias a su carisma, su vigencia temática y una dirección sólida por parte de David Frankel, quien demuestra que todavía sabe cómo hacer brillar esta franquicia. Puede que no tenga el impacto de la primera entrega, pero sí consigue ofrecer una experiencia entretenida y emocionalmente satisfactoria. público veinte años después.
Cine
CLIKA – Reseña
Hay películas que nacen como reflejo de un momento cultural, y Clika es exactamente eso: un retrato directo del auge de los corridos tumbados

Hay películas que nacen como reflejo de un momento cultural, y Clika es exactamente eso: un retrato directo del auge de los corridos tumbados y de una generación que encontró en la música una vía de escape, identidad y aspiración
Clika es un drama musical que se mete de lleno en el mundo de los corridos tumbados y la cultura mexicoamericana, siguiendo la historia de Chito, un joven músico de pueblo que sueña con triunfar en la industria.
Todo cambia cuando un video suyo se vuelve viral, abriéndole las puertas a la fama… pero también a un entorno mucho más peligroso de lo que imaginaba.
La película plantea una historia ya vista, es un tipico viaje de ascenso: del anonimato al reconocimiento, con el inevitable costo personal y las pruebas que la fama pone ante el exito.
Aunque lo destacable de esta cinta es su enfoque, pues está muy ligado a una identidad cultural específica: la vida entre México y Estados Unidos, la música como escape y como identidad, y la presión de alcanzar el llamado “sueño americano”.

Lo que pudo ser Clika
La historia de Chito, un joven que pasa del anonimato a la viralidad, plantea un cruce de mundos, entre lo local y lo global, entre el barrio y la industria, entre lo bueno y lo malo, y es justo en estas partes de la película donde encuentra sus momentos más genuinos. Cuando simplemente deja que la música y el entorno hablen, es cuando realmente funciona.
Lo malo es que son pocos momentos que se sienten originales y la cinta decae cuando intenta ser algo más que ese retrato.
Narrativamente, la película carece pues recorre caminos demasiado conocidos: el ascenso del artista que viene de barrio, las tentaciones de la fama que siempre estuvieron presentes pero con la fama se potencializan, las consecuencias inevitables de tomar decisiones pero al final todo vuelve a la normalidad.
No hay sorpresas, chistes muy repetitivos y no existe una verdadera intención de romper el molde. Todo está donde esperas que esté. Y aunque eso no la vuelve aburrida, sí la limita, convirtiéndola en una película poco emocionante.

Conclusión
Clika intenta abarcar dos identidades: la de documental cultural y la de drama comercial. Como lo primero, tiene valor y resonancia, pues muestra muy a su manera, la vida en la frontera estadounidense; pero como lo segundo, se queda en una ejecución correcta pero poco arriesgada.
No termina de profundizar en los dilemas que plantea, ni de cuestionar realmente el sistema que retrata.
En resumen, Clika no reinventa la historia que cuenta, pero sí legitima un universo que rara vez ha tenido este tipo de exposición en pantalla. Funciona mejor como espejo cultural que como obra cinematográfica ambiciosa. Clika llega a los cines este 30 de abril y si lo tuyo es los corridos tumbados y la cultura malamente llamada urbana es una pelicula que no debes dejar pasar.
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Calificación: 7 / 10
Cine
Resident Evil de Zach Cregger lanza primer tráiler
El primer tráiler oficial del reinicio de Resident Evil, dirigido por Zach Cregger (director de Weapons), ya está disponible en línea

El primer tráiler oficial del reinicio de Resident Evil, dirigido por Zach Cregger (director de Weapons), ya está disponible en línea, ¡y es realmente impactante!
Las primeras imágenes del reinicio de Resident Evil, dirigido por Zach Cregger (director de Weapons y Barbarian), se proyectaron en CinemaCon a principios de este mes con una excelente acogida, y Sony Pictures ha publicado oficialmente el tráiler en línea.
Sin duda, es un primer vistazo muy efectivo, donde vemos al personaje de Austin Abrams buscando desesperadamente un teléfono que funcione para poder llamar a su novia… quizás por última vez.
Mientras le deja un mensaje, lo vemos siendo perseguido por la nieve antes de refugiarse en una casa abandonada.
Donde se topa con una criatura enorme e hinchada, mientras otros terrores parcialmente visibles acechan en la oscuridad.
El tráiler termina con Abrams corriendo por una calle mientras los zombis caen del cielo, esparciéndose por el suelo.
El terror de Resident Evil: Noche Cero
Recientemente se realizó una proyección de prueba de la película, y aunque la respuesta fue positiva, se dice que la versión de Cregger “prácticamente no tiene nada que ver con los videojuegos, salvo algunos guiños y algunos monstruos reconocibles”.
Durante una entrevista reciente con The New York Times, Cregger afirmó que espera que los fans lo “crucifiquen” si modifica el material original.
“Me encanta la idea de enfrentarme a un mundo empeñado en aniquilarme. Es muy divertido y no he visto ninguna película que ofrezca una experiencia similar”, añadió.
La última película de Resident Evil fue Welcome to Racoon City, de Johannes Roberts (47 Meters Down, The Strangers: Prey at Night), protagonizada por Kaya Scodelario (Crawl) como Claire Redfield, Hannah John-Kamen (Ant-Man and the Wasp) como Jill Valentine y Robbie Amell (Upload) como Chris Redfield.
No tuvo buena acogida ni entre los fans ni entre la crítica.
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