

Cine
¿Es “Parásitos” una digna ganadora del Oscar a mejor película?
Abriéndose paso desde la “Palma de Oro”, “Parásitos” ha conquistado a todo aquél que la ha visto y acaba de hacer historia en la pasada entrega de premios a lo mejor del cine en Estados Unidos de Norteamérica.
Observe bien ésta imagen:

La obra es creación del artista Gabriel Rico y fue noticia hace apenas unos días debido a que (supuestamente) Avelina Lésper, crítica de arte, la destruyó (la obra está valuada en veinte mil dólares), diversas versiones ya corren al respecto pero menciono la nota y agrego el ejemplo porque creo que es perfecto y actual para demostrar lo subjetivo que puede llegar a ser una “obra de arte”, a lo que quiero llegar con esto es que si usted pertenece al grupo que festejó el triunfo de la obra de Bong Joon-Ho el día de ayer, puede que esté en lo correcto, si por el contrario pertenece a los que apoyaban la obra de Martin Scorsese, Sam Mendes, Quentin Tarantino y demás obras formidables que tuvimos la suerte de ver el año pasado, también puede estar en lo correcto, sin embargo, aunque mi favorita personal no era la obra surcoreana, es válido mencionar las razones por las que creo que (contra todo pronóstico) es una justa ganadora.

Bong Joon-Ho y su reparto
El director está lejos de ser un amateur tanto detrás de la cámara como creador y guionista de sus propias historias, y “Parásitos” bien se podría considerar como su obra maestra debido a la cantidad innumerable de bondades técnicas que muestra alrededor de sus poco más de dos horas de duración, en las que hace gala de todas sus aptitudes artísticas para ensalzar la historia (aparentemente “simple”) que quiere contar.
El director utiliza toda clase de artimañas visuales para hacer partícipe al público de la situación de sus personajes, desde planos muy cerrados y una luz pobre para retratar a la humilde familia Kim, y planos muy abiertos y artísticamente iluminados para la opulenta casa de su contraparte: los Park. Eso no es todo, con ayuda del posicionamiento de la cámara en distintos ángulos también acentúa la superioridad de la familia adinerada (en ángulos picados) frente al punto de vista inferior de sus trabajadores (desde ángulos contrapicados), la cinematografía acompaña perfectamente el recorrido entre uno y otro ambiente en una larga secuencia (quizá demasiado larga) en bajada desde las lujosas colinas hasta el medio sótano en donde residen los Kim.


La música y montaje son elementos que constantemente ponen al público en el tono necesario para que las imágenes surtan un efecto más poderoso, a lo que se le añade la perfecta edición y montaje de escenas con un excelente ritmo que de manera rápida mas no acelerada nos hacen cómplices de las artimañas de los personajes, momento que aprovecho para elogiar las actuaciones de todos pero más la del actor fetiche de Bong, el también surcoreano Song Kang-ho, que tiene cambios y matices increíbles en cuestión de segundos (no por nada ganaron el “SAG” en la categoría de reparto).
En general, la maestría y sutileza artística de su director quedó plasmada prácticamente en cada toma, se da el lujo de incluir (desde un teléfono celular) una secuencia en cámara lenta tan simple como visualmente sorprendente y son todos los detalles técnicos que quizá pasan de largo al ojo del espectador común, los que elevaron la obra a alturas insospechadas ante la crítica especializada, aunque también era en su mayoría incrédula a que la Academia premiara a “Parásitos” por sus limitaciones naturales (no es habla inglesa y tenía en frente a verdaderas leyendas, además de, en el caso de 1917, una tipo de historia muy complaciente y generalmente premiada en los Oscares).

Una historia simple y por tanto “Universal”
Si bien la película nos ubica en un “típico” barrio pobre de Sur Corea, la crítica social funciona para cualquier parte del mundo que se rija en un sistema capitalista, para ser más universales, en cualquier parte del mundo donde las diferencias entre ricos y pobres sean marcadas al grado de excesos insospechados pero a la par, capaz de confundir al espectador respecto a cuál estrato es el verdadero “Parásito”, el guion de Bong Joon-Ho, es lo suficientemente inteligente como para que empaticemos con todos los personajes dependiendo la situación, con diálogos acertados con la suficiente cantidad de drama y humor como para que la historia fluya, aunque si pudiera marcar un error sería la cantidad de giros de tuerca que van perdiendo efectividad rumbo al final, pero que se ha probado efectiva ante aquéllos que la han visto.
En resumen y para no alargarme más de lo necesario, la 92 entrega de los premios de la Academia sorprendió a más de uno al coronar a “Parásitos” como la mejor película del año, y a la vez, fue totalmente coherente al otorgarle tres premios más (incluido mejor director), decisión que no se libra de especulaciones y molestias debido a que la Academia ha dado preferencia a lo “políticamente correcto” por encima del talento artístico y técnico y la “inclusión” se hace presente como pretexto para premiar a una película no solo extranjera sino hablada en otro idioma y situada en otras latitudes, sin embargo y como expliqué largo y tendido anteriormente, “Parásitos” tiene los elementos para pararse de frente y al tú por tú a cualquiera de las películas nominadas, definitivamente somos afortunados de ver no solo esta obra, sino verla competir frente a la grandiosidad técnica de “1917”, la experiencia y ojo de “El Irlandés”, el guión y arte de Tarantino, la sorprendente “Joker” y todas y cada una de las nominadas.
Usted y yo solo debemos recordar que los Oscar a veces son nada más que un “concurso de popularidad” y este año debemos estar agradecidos de que de manera justa o no (subjetivamente hablando), una película artesanal y lograda con mucho corazón hay sido reconocida a nivel mundial, finalmente el título de “mejor película” se lo pondrá usted a la que mejor le parezca en su categoría personal. Independientemente de sus premios “Parásitos” es una obra que debe ver (si es que aún no lo hace) y juzgar usted mismo.
Cine
LETRAS ROBADAS | Reseña
Las historias sobre músicos frustrados suelen inclinarse hacia el drama, pero Letras Robadas opta por un camino mucho más optimista

Una cálida comedia musical sobre los sueños, el éxito y las segundas oportunidades
Las historias sobre músicos frustrados y oportunidades perdidas suelen inclinarse hacia el drama, pero Letras Robadas opta por un camino mucho más ligero, cálido y optimista, la cual podemos disfrutar en las salas de Cinépolis gracias a Cinépolis Distribución, ofreciendo una experiencia sencilla, divertida y reconfortante que deja una sonrisa al salir del cine.

Paul vs Nick.
Dirigida por John Carney, Letras Robadas o Power Ballad, sigue a Rick (Paul Rudd), un músico talentoso que alguna vez soñó con triunfar en la industria, pero que ahora pasa sus días tocando en bodas y eventos para ganarse la vida. Su rutina cambia inesperadamente cuando conoce a Danny (Nick Jonas), ex-integrante de una exitosa boy band que, a diferencia de sus antiguos compañeros, nunca consiguió consolidar una carrera como solista.Tras una noche de inspiración y colaboración musical, Danny termina convirtiendo una canción creada por Rick en un éxito mundial, el problema es que lo hace sin otorgarle ningún crédito, detonando así el conflicto principal de la historia.

Lo bueno.
Lo mejor de Letras Robadas es la sencillez en su premisa y humor que se ejecutan de una manera precisa y efectiva para entregarnos un divertido drama musical, algo que para nada es fácil de lograr y es que si bien desde su título sabemos de qué va (al punto de ser predecible) es la manera en que se desarrolla la historia donde la película hace magia.

Y es que Letras Robadas es que no se limita a ser una historia sobre plagio musical o disputas legales, sino que utiliza esta situación para explorar temas mucho más universales, como los sueños que dejamos atrás, la necesidad de reconocimiento, las oportunidades perdidas y la importancia de valorar aquello que ya forma parte de nuestras vidas.

En el apartado actoral sin duda Paul Rudd se lleva la cinta y nos recuerda que un humor sencillo es siempre efectivo.
Gran parte del encanto de la cinta recae en su humor, aún cuando no se trata de una comedia explosiva ni llena de situaciones extravagantes, sino de un humor sencillo, bien construido y apoyado en personajes entrañables. En ese sentido, la química entre Paul Rudd y Nick Jonas funciona muy bien y de una manera sutil; ambos actores logran transmitir una amistad/rivalidad creíble y natural con sus respectivos conflictos internos que ayuda a sostener incluso los momentos más predecibles de la trama.
La película logra ocultar sus fallas en sus aciertos.
La historia sigue una estructura bastante convencional y muchos de sus giros pueden anticiparse con facilidad, vamos, su estructura es algo que ya hemos visto, aunque el verdadero atractivo no está en sorprender al espectador, sino en la forma en que desarrolla sus personajes y en la calidez con la que aborda sus conflictos.

Su desenlace también apuesta por una visión idealizada y romántica de los acontecimientos, algo que podría no convencer a quienes buscan un retrato más realista; sin embargo, esa misma decisión es parte fundamental de su identidad, Letras Robadas no pretende ser una reflexión amarga sobre la industria musical, sino una película optimista diseñada para hacer sentir bien al público.

Conclusión.
Letras Robadas cae bien como un tecito de manzanilla con miel: reconfortante, cálida y perfecta para quienes buscan tomarse un respiro de historias más complejas o pesadas; una película que, sin reinventar nada, encuentra su fuerza en la sencillez, el carisma de sus protagonistas y un mensaje que invita a valorar tanto los sueños que perseguimos como las cosas buenas que ya tenemos.
Letras Robadas ya se estrenó en las salas de Cinépolis.
Letras Robadas | Reseña sin spoilers
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Guion
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Dirección
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Actuaciones
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Score
Letras Robadas | Reseña sin spoilers
Letras Robadas cae bien como un tecito de manzanilla con miel: reconfortante, cálida y perfecta para quienes buscan tomarse un respiro de historias más complejas o pesadas; una película que, sin reinventar nada, encuentra su fuerza en la sencillez, el carisma de sus protagonistas y un mensaje que invita a valorar tanto los sueños que perseguimos como las cosas buenas que ya tenemos.
Cine
Disney estrena el tráiler final del live-action de Moana
Disney ha lanzado un tráiler final de la cinta live action de Moana lleno de acción junto con varios pósteres y emocionantes noticias

Disney ha lanzado un tráiler final de la cinta live action de Moana lleno de acción junto con varios pósteres y emocionantes noticias sobre el reparto.
Las entradas para la nueva versión de live actio de Moana de Disney ya están a la venta. Junto con esta noticia, llega un nuevo tráiler de la películ, protagonizada por Catherine Laga’aia como la intrépida exploradora Moana y Dwayne Johnson, quien retoma su papel como el astuto semidiós Maui.
El nuevo tráiler no presenta grandes sorpresas, ya que parece una adaptación bastante fiel de la querida película de animación de Disney.
Aquella ya era visualmente impresionante, por lo que este adelanto no logra superarla (disminuyendo un poco el impacto habitual de ver la animación cobrar vida de esta manera).
El anterior tráiler de Moana recibió una respuesta mayoritariamente negativa, con muchas críticas dirigidas a la peluca y el traje musculoso de Johnson.
Muchas expectativas alrededor de Moana
Como era de esperar, no se han realizado cambios importantes en Maui desde la última vez que lo vimos, y así es como está.
En definitiva, Disney confía en que las familias acudan a ver esta película, especialmente porque Moana es una de sus franquicias animadas más exitosas.
A este increíble elenco de talentos del Pacífico se une Jemaine Clement, quien ahora ha confirmado que retomará su papel como la voz del cangrejo gigante y obsesionado con el glamour, Tamatoa, el mismo personaje al que dio voz en la versión animada de Moana.
Clement se une al elenco previamente anunciado, que incluye a Laga’aia como Moana, Johnson como Maui, Rena Owen como la venerada abuela Tala de Moana, John Tui como el sensato padre de Moana, el jefe Tui, y Frankie Adams como la juguetona y decidida madre de Moana, Sina.
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La película está dirigida por Thomas Kail, ganador de los premios Emmy y Tony (Hamilton); producida por Dwayne Johnson, Beau Flynn, Dany Garcia, Hiram Garcia y Lin-Manuel Miranda.
Cuenta con la producción ejecutiva de Scott Sheldon, Charles Newirth, Kail y Auliʻi Cravalho, quien prestó su voz a Moana en las películas animadas Moana y Moana 2.
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Cine
Así son los vasos y palomeras de Toy Story 5 en Cinépolis
La nueva colección vasos y palomeras de Cinépolis inspirada en Toy Story 5 reúne a algunos de los personajes más queridos de la franquicia

La nueva colección vasos y palomeras de Cinépolis inspirada en Toy Story 5 reúne a algunos de los personajes más queridos de la franquicia que apelan directamente a la nostalgia de quienes crecieron acompañando las aventuras de Woody, Buzz y sus amigos.
Primero apareció una pieza. Después comenzaron las especulaciones. Luego llegaron los videos, las publicaciones, los grupos de coleccionistas y las listas de “la necesito”. Y ahora sí podemos verla completa.
La colección incluye:
- Palomera 3D protagonizada por Buzz Lightyear, Jessie y Lilypad. Precio: $785 pesos.
- Snack & Drink inspirado en Buzz Lightyear. Precio: $549 pesos.
- Vasos 3D coleccionables de Woody, Jessie y Buzz Lightyear. Precio: $245 pesos.
- Vasos Stackable inspirados en Rex, Alien, Buzz Lightyear y Woody. Precio: $39
Ahora resulta más fácil entender por qué la conversación comenzó a crecer en internet.
Las piezas, que parecen haber llegado directamente desde el cuarto de Andy, fueron desarrolladas por Ping Solutions.
El amor de los fans a Toy Story
Con la colección completa finalmente revelada, tu niño interior podrá decidir cuál de estos personajes merece un lugar en su colección.
Información sobre fechas, disponibilidad, preventas deberá consultarse exclusivamente a través de los canales oficiales de Cinépolis.
El amor de los fans hacia Toy Story es un fenómeno cultural y generacional verdaderamente inquebrantables.






Desde el revolucionario estreno de la primera película en 1995, el público no solo adoptó a Woody y Buzz Lightyear como íconos del cine, sino como compañeros de vida.
Los espectadores que eran niños en los años noventa crecieron a la par de Andy, experimentando en carne propia la melancolía y el dolor de tener que despedirse de la infancia.

La genialidad de Pixar radica en transformar juguetes en espejos de la experiencia humana, abordando temas complejos como los celos, la crisis de identidad, la lealtad y el inevitable arte de madurar.

Este profundo lazo emocional convierte cada secuela en un evento nostálgico masivo, donde adultos y nuevas generaciones se unen en las salas de cine.
Para la comunidad, Toy Story no es solo animación; es un refugio eterno sobre el valor de la amistad.
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