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Re-review: STRANGER OF PARADISE: FINAL FANTASY ORIGIN; el incomprendido del 2022

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Un divertido y entretenido action/RPG que en su nombre llevó la penitencia.

Hace unos meses, Koei Tecmo, Team Ninja y SQUARE ENIX nos entregaron STRANGER OF PARADISE: FINAL FANTASY ORIGIN, un RPG de acción que apostó por tener un sistema de juego único que mezcla elementos de los géneros de acción modernos con algo de los RPG clásicos de Final Fantasy, como el uso de “Jobs”, lamentablemente y debido a que se nos vendió como “EL remake” del primer FINAL FANTASY, la crítica y los fans de esta amada saga fueron muy duros, al punto de que casi ha pasado inadvertida la llegada de su primer DLC, pero ¿en verdad merecía todo el “hate” que recibió? Bueno, déjenme decirles que no, ya que les puedo asegurar que STRANGER OF PARADISE es un juego muy divertido y una precuela digna de FINAL FANTASY.

Extraños en el Paraíso.

El juego nos pone en el papel de Jack, cuya única motivación es acabar con Caos, que es básicamente el mal encarnado que amenaza al reino de Cornelia,  posteriormente se nos unirán Ash, Jed, Neon y Sofía a nuestra aventura y quienes. acorde a la profecía, se convertirán en los Guerreros de la Luz para lograr acabar con Caos; pero, además de su odio hacia este ser malvado, lo que une a este grupo es que nadie de ellos recuerda nada de su vida antes de llegar a Cornelia, por lo que conforme avancemos en el juego nuestros personajes irán recuperando su memoria y así recordar quién es el verdadero villano.

Lo bueno.

Su gameplay es una bien lograda combinación entre un juego de acción con ataques sencillos y una buena variedad de armas y movimientos, con muchos elementos de RPG, incluyendo el uso de los famosos “Jobs”, el cual cuenta con un sistema de progresión poco convencional, ya que en lugar de subir de nivel a Jack, nuestro protagonista y personaje jugable, lo que haremos es subir de nivel los Jobs para mejorar nuestras estadísticas y acceder a nuevas clases de Jobs más avanzadas, y así tener acceso a nuevos ataques o movimientos especiales. Este apartado de hecho es muy divertido ya que nos hace experimentar con las distintas armas hasta encontrar nuestra favorita.

La estrategia dentro del juego se reduce a seleccionar dos de estos Jobs para poder estar cambiando entre ellos durante los combates para tener acceso rápido a las armas, ataques o magias, a los que nuestros enemigos, incluyendo los jefes, sean débiles para disminuir su barra de resistencia, la cual una vez que llega a cero, podremos eliminarlos con un ataque especial sin la necesidad de acabar con toda su barra de vida y aquí nace otro punto clave del gameplay, que es que cuando ejecutamos estas eliminaciones, se irá aumentando nuestra barra de MP, que es la que nos permite hacer uso de los ataques especiales y de las magias y que a diferencia de otros juegos de acción, cada vez que perdamos, se nos castigará reduciendo esta barra de MP, algo que quizá no suena muy grave pero que cuando estamos por combatir a  jefes, vaya que se resiente, pero por fortuna, podemos volver a incrementarla.

Otro gran acierto es la variedad de enemigos y jefes, cuyas batallas son feroces y no se resuelven “al botonazo”, sino que requiere nuestra atención para darnos cuenta de los puntos sus débiles y aunque sólo podremos controlar a Jack, siempre nesgaremos acompañada de dos personajes más (Ash, Jed, Neon o Sofia), cuya ayuda es indispensable en lo combates y a quienes inclusive podemos ordenarles que ataquen con mayor intensidad.

Y sí, cuenta con un control bastante responsivo.

Gráficamente se ve bien de manera general, sobre todo en un PS5, sin embargo, en las cinemáticas sí dejan que desear. Eso sí, cuenta con un muy buen soundtrack con la reinterpretación de algunos temas conocidos de la saga y otro nuevos; a además de que el diseño de personajes y jefes es genial, sobre todo los que por primera vez vemos en 3D.

Lo malo.

Hay algunos puntos en los que le juego falla y que pueden llegar a pasarse por alto: el primero y no tan grave es el otro sistema de progresión del juego que es a través de la obtención de equipo, el cual, si bien es muy variado, resulta algo tedioso el estar revisando y/o cambiando el nuevo equipo recibido, lo cual pasa muy seguido, por fortuna, se ha integrado la opción de con solo oprimir un botón, se nos equipa automáticamente las piezas de equipo/armadura de mayor nivel, aunque esto implicará que visualmente Jack se vea poco combinado o vestido de “chile, mole y pozole”. 

Otra situación, que yo no veo tan malo, es que todos los niveles son túneles/laberintos que dejan poco para explorar, y son básicamente el ir del punto A al punto B, peleando con varios enemigos; eso sí, cada uno de estos niveles están muy bien detallados y son grandes escenarios para combates y aunque le juego nos trata de “engañar”, haciéndonos creer que podemos interactuar con los lugareños en varias locaciones, la verdad es que estas conversaciones no aportan nada al juego y son tediosas y lo mejor es pasar de largo y enfocarse a los combates.

Pero el mayor error del juego es su narrativa, ojo, no confundir con su historia, la cual es bastante entretenida y emotiva, pero la manera en que se nos cuenta esta historia es desatinada, ya que muchas conejitas se sienten como si no estuvieran conectadas entre sí; además, se hace un uso excesivo de flashbacks fuera de contexto que, lejos de explicarnos algo, nos dejan con muchas dudas; esto y el obligar al jugador a encontrar ciertos textos para entender el lore del juego, confunden demasiado al espectador al punto de que es hasta el final del juego en el que se contextualiza todo lo visto y aun así, es necesario volver a leer algunos textos para entender parte de la historia.

Conclusión.

STRANGER OF PARADISE: FINAL FANTASY ORIGIN es un action/RPG muy divertido que es digno de ser una precuela del primer FINAL FANTASY y aunque tiene algunos errores, la variedad de armas, escenarios, enemigos y jefes, y lo retador en los combates, hacen que durante sus 30-35 horas de juego, estemos muy entretenidos y adentrados para saber cómo concluye esta historia de Jack y sus amigos, inclusive las misiones secundarias son divertidas, ya que sirven como medio para entrenar antes de pasar a la siguiente misión principal y además, cuenta con muchas referencias a la primera Fantasía Final; sin duda un juego del que los fans de Final Fantasy deberían estar hablando y disfrutando y más ahora con la llegada de su primer DLC: Trials of the Dragon King, denle una oportunidad cuando puedan. El juego está disponible en PlayStation 5, PlayStation 4, Xbox Series X/S, Xbox One y PC.

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ONIMUSHA: WAY OF THE SWORD | Reseña

Onimusha: Way of the Sword, un título que por sucalidad perfectamente podría colocarsed entre los candidatos a Juego del Año

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Tal cual, es el camino de la espada.

Hay años en los que una compañía parece empeñada en recordarnos porqué sigue siendo una de las grandes de la industria y 2026 está siendo, sin duda, el año de CAPCOM y es que después de este mismo año darnos increíbles títulos, vuelve a demostrar que el videojuego single player todavía tiene muchísimo que ofrecer con Onimusha: Way of the Sword, un título que no solo rescata una de sus franquicias más queridas después de dos décadas de ausencia, sino que lo hace con una calidad que perfectamente podría colocarlo entre los candidatos a Juego del Año. Y es que Way of the Sword entiende algo fundamental: no necesita reinventar el género de acción para tener identidad propia, basta darnos un sistema de juego sólido, personajes entrañables, historia atrapante y música envolvente, todo fundamentado en en el propio “Camino de la espada”.

Lo más importante es pelear inteligente (en este caso jugar inteligente).

A primera vista, Onimusha: Way of the Sword podría parecer otro juego de acción en tercera persona en el que debemos avanzar por escenarios mientras acabamos con hordas de enemigos, sin embargo, basta pasar unos minutos con su sistema de combate para descubrir que aquí no se trata simplemente de lanzar ataques hasta que el enemigo caiga.

Como indica el propio título, este es el camino de la espada y eso significa aprender a pelear: durante los enfrentamientos tendremos que saber cuándo bloquear, cuándo esquivar, cuándo contraatacar, cuándo ejecutar un Issen, cuándo utilizar los poderes Oni y, sobre todo, cuándo absorber las almas que dejan nuestros enemigos y es que cada una de estas mecánicas tiene un propósito y aprender a combinarlas es lo que convierte al combate en uno de los mayores atractivos de la experiencia y que siempre se sienta divertido.

El juego premia la observación y el timing, no todos los ataques se enfrentan de la misma manera y, conforme aparecen enemigos más poderosos, resulta indispensable leer sus movimientos y reaccionar en consecuencia. Las paradas y contraataques pueden convertir un ataque enemigo en una oportunidad para hacer un daño enorme, mientras que las habilidades Oni permiten cambiar el ritmo de una batalla.

Lo mejor es que esto alcanza su máxima expresión durante los combates contra los jefes; cada enfrentamiento importante se siente como un examen de todo lo que hemos aprendido hasta ese momento (y sin duda estos son los mejores combates) y que nos obligan a utilizar las diferentes herramientas, estudiar patrones y entender cuándo atacar y cuándo simplemente esperar. Y cuando finalmente conseguimos derrotar a un jefe que nos puso en aprietos (aún cuando haya sido al primer intento) la satisfacción es enorme.

No es un “soulslike”, y eso es bueno.

Hay que hablar del “genma” en la habitación y es que es imposible la comparación de este juego con un Soulslike, ya que comparten ciertos elementos o aspectos  especialmente por la importancia que tienen la defensa, los parries, el timing y la lectura de los enemigos, pero Onimusha no pretende ser un juego imposible de terminar y creo que esa fue la decisión correcta.

CAPCOM busca que Way of the Sword sea una experiencia capaz de llegar a un público mucho más amplio, pero eso no significa que podamos apretar un botón sin pensar y ganar todos los combates, al contrario, hay que saber jugar.

La diferencia es que el juego no utiliza la dificultad como una barrera de entrada; puedes disfrutar de la aventura aunque no seas un maestro del parry, pero si decides dominar todas sus mecánicas, el juego te recompensa. Los momentos más difíciles pueden exigir precisión, paciencia y conocimiento del enemigo, pero la intención nunca parece ser castigarnos por jugar y es una filosofía que funciona especialmente bien porque ya ciertamente ya hacía falta y es que hay que entender que una dificultad elevada no lo hace un mejor o peor juego, menos cuando cuenta con un sistema de combate sólido que es divertido con lo que ya ofrece. 

Musashi y una historia que sabe atraparnos.

Onimusha: Way of the Sword nos lleva a un Japón de época Edo en el que Kioto ha sido deformada por la presencia de los Genma y una fuerza conocida como Malice. En medio de este caos encontramos a Miyamoto Musashi, un joven espadachín que termina entrando en contacto con el poder de los Oni y se ve obligado a enfrentarse a una amenaza sobrenatural que va mucho más allá de sus propios duelos.

La premisa puede parecer sencilla, pero funciona porque está acompañada por personajes que consiguen darle personalidad a la aventura y aquí es imposible no hablar de Musashi. A primera vista podría parecer un protagonista despreocupado, incluso un poco arrogante y bromista, sin embargo, conforme avanzamos descubrimos a un personaje honorable, de buen corazón y con una evolución que hace que queramos seguir acompañándolo.

A su lado está Shizuka, quien reside dentro de nuestro Onibrazal y termina convirtiéndose en una pieza fundamental durante la aventura. La relación entre ambos aporta algunos de los mejores momentos de la historia, especialmente porque sus personalidades contrastan de manera muy agradable.

El resto del elenco tampoco se queda atrás; cada personaje tiene una personalidad suficientemente marcada como para que podamos identificarlo inmediatamente, mientras que los antagonistas cuentan con motivaciones y diseños que los hacen destacar. La narrativa tampoco  pretende reinventar las historias de samuráis, pero consigue algo mucho más importante: hacernos querer saber qué ocurrirá después.

Un apartado visual espectacular.

Si hay algo que CAPCOM parece dominar cada vez mejor es el RE Engine y Way of the Sword vuelve a demostrar hasta dónde puede llevarse esta tecnología: el juego luce espectacular, desde los escenarios de un Kioto corrompido hasta los modelos de personajes, las expresiones faciales, los efectos de iluminación y la manera en que los objetos reaccionan ante las condiciones del entorno, todo contribuye a construir una experiencia visual de primer nivel y a nivel de rendimiento el juego siempre corrió de manera impecable en PS5.

Hay momentos en los que resulta difícil no detenerse simplemente a observar lo que ocurre en pantalla. El nivel de detalle de los personajes también merece reconocimiento. CAPCOM consigue combinar realismo con una estética profundamente marcada por el cine japonés y las historias de samuráis. Incluso Musashi está inspirado visualmente en el legendario actor Toshiro Mifune, algo que ayuda a reforzar esa sensación cinematográfica. Y esto también se extiende al diseño de enemigos; los Genma no son simplemente criaturas creadas para llenar escenarios, muchos de sus diseños reflejan su personalidad, su naturaleza o incluso el origen de sus poderes. Los jefes, especialmente, son capaces de transmitir quiénes son incluso antes de que entendamos completamente su historia.

Una banda sonora a la altura.

La banda sonora cuenta con Nozomi Ohmoto como compositora principal, acompañada por Kota Suzuki y Tomoki Kameyama, además del trabajo de otros compositores y músicos involucrados en el proyecto. El resultado es una mezcla muy interesante entre instrumentación tradicional japonesa y elementos modernos, consiguiendo acompañar tanto los momentos contemplativos como las grandes batallas. Instrumentos como el shamisen, shakuhachi, koto y biwa conviven con una producción orquestal que le da a la aventura una escala mucho mayor.

Donde la espada pierde un poco de filo.

Onimusha: Way of the Sword no es perfecto, siendo su mayor problema precisamente en aquello que más contrasta con la excelencia de sus combates contra jefes: los enfrentamientos contra los enemigos comunes, los cuales en determinados momentos el juego puede sentirse demasiado fácil.

Hay grupos de Genma que parecen estar ahí simplemente esperando a que lleguemos para convertirse en sacos de boxeo. Incluso cuando estamos rodeados por varios enemigos (y entre ellos aparece alguno considerablemente más fuerte) en ocasiones la reacción de los enemigos resulta demasiado pasiva y lejos de transmitir una sensación real de peligro, se siente como una ayuda extra para conseguir almas.

Conclusión.

Onimusha: Way of the Sword es mucho más que el regreso de una franquicia que llevaba dos décadas esperando una nueva oportunidad; es la prueba de que CAPCOM todavía sabe tomar una fórmula clásica, actualizarla y darle una identidad propia sin perder aquello que la hacía especial. 

Su sistema de combate es preciso, espectacular y, sobre todo, satisfactorio, porque recompensa al jugador que aprende a dominarlo en lugar de simplemente presionar botones. Sus enfrentamientos contra los jefes son de lo mejor de la aventura, mientras que Musashi se convierte en un protagonista carismático al que resulta fácil tomarle cariño y Shizuka, junto con el resto del elenco, consigue darle personalidad a una historia que, aunque sencilla, sabe atraparnos desde sus primeros minutos. A esto se suma un apartado visual espectacular gracias al RE Engine, un diseño artístico que combina con enorme acierto la tradición japonesa con la fantasía sobrenatural y una banda sonora que acompaña perfectamente cada momento de la aventura.

Es cierto que sus enemigos comunes y una curva de dificultad algo irregular impiden que estemos ante una experiencia perfecta, sin embargo, incluso esta decisión puede entenderse dentro de la intención de CAPCOM de crear una experiencia accesible para un público más amplio, porque al final, Onimusha: Way of the Sword entiende perfectamente lo que significa su nombre: El camino de la espada no consiste en atacar más rápido que el enemigo, sino en aprender a leerlo, esperar el momento adecuado y hacer que cada golpe cuente.

Onimusha: Way of the Sword ya está disponible en PlayStation 5, Xbox Series X|S, Nintendo Switch 2 y PC.

Onimusha: Way of the Sword | Reseña sin spoilers
Overall
4.7
  • Sistema de juego, control y mecánicas
  • Gráficos y rendimiento
  • Historia, guión
  • Soundtrack
  • Dirección de arte, diseño de personajes

Onimusha: Way of the Sword | Reseña sin spoilers

Onimusha: Way of the Sword es mucho más que el regreso de una franquicia que llevaba dos décadas esperando una nueva oportunidad; es la prueba de que CAPCOM todavía sabe tomar una fórmula clásica, actualizarla y darle una identidad propia sin perder aquello que la hacía especial. Su sistema de combate es preciso, espectacular y, sobre todo, satisfactorio, porque recompensa al jugador que aprende a dominarlo en lugar de simplemente presionar botones. Sus enfrentamientos contra los jefes son de lo mejor de la aventura, mientras que Musashi se convierte en un protagonista carismático al que resulta fácil tomarle cariño y Shizuka, junto con el resto del elenco, consigue darle personalidad a una historia que, aunque sencilla, sabe atraparnos desde sus primeros minutos. A esto se suma un apartado visual espectacular gracias al RE Engine, un diseño artístico que combina con enorme acierto la tradición japonesa con la fantasía sobrenatural y una banda sonora que acompaña perfectamente cada momento de la aventura.

Es cierto que sus enemigos comunes y una curva de dificultad algo irregular impiden que estemos ante una experiencia perfecta, sin embargo, incluso esta decisión puede entenderse dentro de la intención de CAPCOM de crear una experiencia accesible para un público más amplio, porque al final, Onimusha: Way of the Sword entiende perfectamente lo que significa su nombre: El camino de la espada no consiste en atacar más rápido que el enemigo, sino en aprender a leerlo, esperar el momento adecuado y hacer que cada golpe cuente.

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STAR WARS: ZERO COMPANY – Reseña

Star Wars: Zero Company se vende por si solo: toma la fórmula de XCOM y llevala a una galaxia muy, muy lejana.

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Star Wars

En el universo de Star Wars hemos vivido duelos de sables de luz, batallas espaciales, persecuciones y suficientes explosiones como para llenar varias Estrellas de la Muerte. Sin embargo, había una perspectiva que la franquicia todavía podía explotar mucho más: la de un escuadrón táctico tratando de sobrevivir en medio del caos de las Guerras Clon.

Ahí entra Star Wars: Zero Company, desarrollado por Bit Reactor, un estudio formado por antiguos miembros de Firaxis Games. La premisa prácticamente se vende sola: tomar la fórmula de XCOM y llevarla a una galaxia muy, muy lejana.

El resultado es una aventura táctica bastante sólida que, aunque tiene algunos problemas importantes, ofrece una de las experiencias de Star Wars más interesantes de los últimos años. Su historia no siempre consigue estar a la altura de su premisa, pero cuando Hawks y su peculiar grupo de mercenarios entran en combate, Zero Company demuestra todo su potencial.

Una guerra en las sombras

La historia se desarrolla durante los últimos años de las Guerras Clon y nos pone en el papel de Hawks, un antiguo soldado de la República que ahora lidera un grupo de mercenarios conocido como Zero Company.

El equipo termina involucrado en un conflicto contra The Coil, una organización clandestina dirigida por la misteriosa Fathom. Su plan involucra una extraña enfermedad conocida como la Plaga de las Sombras, transmitida por insectos y capaz de provocar la muerte o conceder habilidades similares a las de la Fuerza.

Sobre el papel, tenemos todos los ingredientes para una gran historia de Star Wars: una amenaza secreta, una organización misteriosa y una conspiración que ocurre detrás de las Guerras Clon.

El problema es que la narrativa termina siendo bastante convencional. Fathom funciona como antagonista, pero nunca consigue convertirse en una villana particularmente memorable. Algunos giros son interesantes, pero el conflicto rara vez genera auténtica intriga.

La aparición de Anakin Skywalker y algunas misiones relacionadas con personajes conocidos elevan determinados momentos, aunque también generan una pregunta inevitable: si hay figuras tan importantes involucradas, ¿qué tan secreta podía ser realmente esta guerra?

Por suerte, Zero Company tiene algo mucho más interesante que su villano: sus personajes.

El verdadero corazón de Star Wars: Zero Company

El escuadrón es, sin duda, lo mejor de la experiencia.

Desde Cly, el misterioso mandaloriano, hasta Trick, el soldado clon aficionado a las cartas, el grupo está formado por personajes con personalidades y creencias muy diferentes. Y precisamente sus diferencias hacen que las conversaciones entre misiones sean tan entretenidas.

Trick puede preguntarle a una padawan Jedi si los Jedi pueden leer la mente de sus compañeros durante una partida de cartas, mientras que Kabb, un enorme alienígena azul, demuestra su pasión por las historias de space opera. Son pequeños momentos que hacen que el equipo se sienta como algo más que un conjunto de unidades.

Las relaciones entre los personajes también evolucionan. Algunos comienzan llevándose francamente mal, pero puedes enviarlos juntos a las misiones para fortalecer sus vínculos.

Y aquí está el detalle interesante: esas relaciones también tienen repercusiones durante los combates.

Esta dinámica hace que poco a poco el escuadrón se sienta como una familia disfuncional. En ese sentido, Zero Company recuerda a la tripulación de la Normandy de Mass Effect: personajes que terminan siendo tan importantes como la propia misión.

XCOM con sables de luz

Donde Zero Company realmente brilla es en el campo de batalla.

El ADN de XCOM está presente en el sistema de combate, con escenarios divididos en cuadrículas, coberturas, diferentes alturas y elementos del entorno que pueden aprovecharse estratégicamente.

Cada miembro del equipo dispone normalmente de tres puntos de acción por turno. Moverse, atacar y utilizar habilidades consume estos puntos, por lo que cada movimiento requiere pensar antes de actuar.

La diferencia está en cómo Bit Reactor incorpora los elementos propios de Star Wars.

Existen ocho clases diferentes y los personajes pueden combinar especializaciones para crear configuraciones distintas. Además, cada integrante tiene habilidades únicas. Tel Rae puede utilizar poderes de la Fuerza como Empuje y Atracción, mientras que otros personajes cuentan con armas y técnicas completamente diferentes.

Uno de mis favoritos es Kabb y su gancho, capaz de mandar enemigos por los bordes del escenario. Porque, seamos honestos, lanzar a un enemigo por un precipicio con un alienígena gigante nunca pasa de moda.

La flexibilidad también resulta acertada. Puedes cambiar armas, granadas, equipo y clases sin quedar atrapado en una decisión tomada horas atrás. Esto fomenta la experimentación y permite adaptar el escuadrón a cada situación.

El principal inconveniente es que habría sido muy útil contar con configuraciones guardadas para cambiar rápidamente entre diferentes especializaciones.

Construye tu propio escuadrón

Zero Company también permite crear personajes personalizados para acompañar al equipo.

Puedes elegir entre diferentes especies, modificar su apariencia, ponerles nombre y seleccionar sus habilidades. Incluso puedes crear tu propio droide astromecánico y personalizar su diseño.

Es una herramienta que complementa muy bien la progresión porque permite construir un escuadrón que realmente se sienta propio.

La dificultad también está bien equilibrada. En normal, la experiencia ofrece algunos momentos de tensión, pero generalmente resulta accesible incluso para quienes no tienen demasiada experiencia con juegos tácticos.

Los veteranos de XCOM probablemente deberían comenzar en difícil para encontrar un reto mayor, mientras que el modo Historia funciona perfectamente para quienes simplemente quieren disfrutar del universo de Star Wars y conocer a sus personajes.

Eso sí, se echa de menos poder crear algunos de los personajes más particulares del universo, como un mandaloriano o un padawan personalizado. Tener estas opciones como recompensas después de terminar la campaña habría sido un excelente incentivo.

Una galaxia que necesita mantenimiento

Por desgracia, el apartado técnico es uno de los puntos débiles del juego.

Durante la experiencia en PC pueden aparecer pausas en las que los personajes permanecen inmóviles durante varios segundos antes de continuar con sus acciones. La cámara también puede comportarse de manera extraña, llegando a colocarse detrás de objetos o mostrando momentáneamente una pantalla negra.

En algunas ocasiones pueden producirse bloqueos completos que obligan a reiniciar el juego y pueden provocar pérdida de progreso. También aparecen errores visuales menores, como personajes deslizándose por el escenario o adoptando accidentalmente una T-Pose.

Estos últimos pueden resultar incluso graciosos, pero los problemas de rendimiento sí necesitan atención. En un juego táctico, donde cada decisión importa, que el juego se congele durante una acción rompe completamente el ritmo.

Otro problema es el contenido posterior a la campaña. Una vez terminada la historia, las razones para regresar son limitadas.

Es una oportunidad desaprovechada porque el sistema de combate tiene suficiente profundidad como para sostener más contenido.

Una misión que vale la pena aceptar

Star Wars: Zero Company no es perfecto. Su historia resulta predecible en algunos momentos, sus antagonistas no consiguen dejar demasiada huella y los problemas técnicos necesitan ser solucionados.

Pero quedarse únicamente con esas carencias sería injusto.

Cuando el escuadrón entra en combate, Zero Company demuestra por qué esta combinación de Star Wars y estrategia funciona tan bien. Las diferentes clases, habilidades, relaciones entre personajes y posibilidades tácticas hacen que las batallas sean entretenidas y, sobre todo, satisfactorias.

Pero su mayor triunfo está fuera de la estrategia pura: está en sus personajes.

Hawks y compañía demuestran que Star Wars no necesita depender constantemente de Jedi, Sith o de otra batalla por el destino de la galaxia. Un grupo de inadaptados con personalidades diferentes puede ser suficiente para construir una aventura memorable.

Bit Reactor tomó una fórmula conocida, la llevó a una galaxia muy, muy lejana y consiguió darle personalidad propia. Ahora solo falta que el estudio pula sus problemas técnicos y encuentre la manera de mantener vivo el juego después de terminar la campaña.

Porque después de acompañar a Zero Company durante toda esta aventura, queda una conclusión bastante clara: esta galaxia todavía tiene muchas misiones que contar.

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Overall
4.3
  • GAMEPLAY
  • GRÁFICOS
  • AUDIO
  • HISTORIA

STAR WARS: ZERO COMPANY - Reseña

Star Wars: Zero Company no es perfecto. Su historia resulta predecible en algunos momentos, sus antagonistas no consiguen dejar demasiada huella y los problemas técnicos necesitan ser solucionados.

Pero quedarse únicamente con esas carencias sería injusto.

Cuando el escuadrón entra en combate, Zero Company demuestra por qué esta combinación de Star Wars y estrategia funciona tan bien. Las diferentes clases, habilidades, relaciones entre personajes y posibilidades tácticas hacen que las batallas sean entretenidas y, sobre todo, satisfactorias.

Pero su mayor triunfo está fuera de la estrategia pura: está en sus personajes.

Hawks y compañía demuestran que Star Wars no necesita depender constantemente de Jedi, Sith o de otra batalla por el destino de la galaxia. Un grupo de inadaptados con personalidades diferentes puede ser suficiente para construir una aventura memorable.

Bit Reactor tomó una fórmula conocida, la llevó a una galaxia muy, muy lejana y consiguió darle personalidad propia. Ahora solo falta que el estudio pula sus problemas técnicos y encuentre la manera de mantener vivo el juego después de terminar la campaña.

Porque después de acompañar a Zero Company durante toda esta aventura, queda una conclusión bastante clara: esta galaxia todavía tiene muchas misiones que contar.

     

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ORBITALS – Reseña

Orbitals nos demuestra como una aventura puede ser mucho más divertida cuando tienes a alguien a tu lado gracias a su gameplay.

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Orbitals

Una aventura donde jugar acompañado no es una opción, es la misión

Hay juegos que buscan sorprendernos con gráficos espectaculares y mundos enormes. Orbitals apuesta por algo mucho más sencillo: demostrar que una aventura puede ser mucho más divertida cuando tienes a alguien a tu lado.

Desarrollado por Shapefarm, Orbitals es una aventura cooperativa exclusiva de Nintendo Switch 2 que nos pone en el papel de Maki y Omura, dos exploradores que deberán encontrar la manera de salvar su hogar mientras se enfrentan a puzles, plataformas, enemigos y diferentes desafíos.

Pero aquí hay una regla importante: no podemos hacerlo todo solos. La cooperación es el corazón de Orbitals. Cada jugador tiene herramientas y habilidades diferentes, por lo que avanzar requiere comunicación y coordinación constante.

Algunos puzles son sencillos, pero otros pueden provocar ese clásico momento de:

“¡Espera, no lo actives todavía!” Y aunque puede haber momentos de frustración, cuando ambos consiguen coordinarse y superar un obstáculo, la satisfacción es considerable.

El juego también combina exploración, plataformas y acción para evitar que la aventura se convierta únicamente en una sucesión de acertijos.

Visualmente, Orbitals es probablemente uno de sus mayores aciertos, su estética está inspirada en el anime de ciencia ficción de los años 80 y 90, con personajes, escenarios y animaciones que parecen sacados de una producción animada de aquella época, te recordara con facilidad a la pelicula de Daft Punk.

El resultado es un juego con una personalidad muy marcada. No intenta competir por ser el título más realista de Switch 2; quiere que sintamos que estamos jugando un anime retro interactivo.

La experiencia está pensada tanto para jugar en la misma consola como mediante las funciones de GameShare. Además, el Global Friend’s Pass permite invitar a alguien que no tenga el juego para acompañarnos durante la aventura.

Esto hace que Orbitals sea especialmente atractivo para quienes buscan un título que puedan disfrutar con pareja, amigos o familiares.

Eso sí, hay que tener claro que es una experiencia diseñada alrededor de dos jugadores, por lo que si prefieres jugar completamente en solitario probablemente tendrás que buscar otra alternativa.

Orbitals no intenta reinventar el género cooperativo, pero tampoco lo necesita. Su combinación de cooperación, puzles, acción y una espectacular estética de anime retro consigue crear una aventura con mucha personalidad.

Quizá algunos desafíos podrían ser más intuitivos y nos hubiera gustado conocer todavía más de su universo, pero cuando el juego consigue que ambos jugadores trabajen juntos, es cuando realmente brilla.

Orbitals es una aventura que no se disfruta solamente frente a la pantalla, sino junto a la persona que tienes al lado.

calificación: 8.5/10

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