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Re-review: STRANGER OF PARADISE: FINAL FANTASY ORIGIN; el incomprendido del 2022
Un divertido y entretenido action/RPG que en su nombre llevó la penitencia.
Hace unos meses, Koei Tecmo, Team Ninja y SQUARE ENIX nos entregaron STRANGER OF PARADISE: FINAL FANTASY ORIGIN, un RPG de acción que apostó por tener un sistema de juego único que mezcla elementos de los géneros de acción modernos con algo de los RPG clásicos de Final Fantasy, como el uso de “Jobs”, lamentablemente y debido a que se nos vendió como “EL remake” del primer FINAL FANTASY, la crítica y los fans de esta amada saga fueron muy duros, al punto de que casi ha pasado inadvertida la llegada de su primer DLC, pero ¿en verdad merecía todo el “hate” que recibió? Bueno, déjenme decirles que no, ya que les puedo asegurar que STRANGER OF PARADISE es un juego muy divertido y una precuela digna de FINAL FANTASY.

Extraños en el Paraíso.
El juego nos pone en el papel de Jack, cuya única motivación es acabar con Caos, que es básicamente el mal encarnado que amenaza al reino de Cornelia, posteriormente se nos unirán Ash, Jed, Neon y Sofía a nuestra aventura y quienes. acorde a la profecía, se convertirán en los Guerreros de la Luz para lograr acabar con Caos; pero, además de su odio hacia este ser malvado, lo que une a este grupo es que nadie de ellos recuerda nada de su vida antes de llegar a Cornelia, por lo que conforme avancemos en el juego nuestros personajes irán recuperando su memoria y así recordar quién es el verdadero villano.

Lo bueno.
Su gameplay es una bien lograda combinación entre un juego de acción con ataques sencillos y una buena variedad de armas y movimientos, con muchos elementos de RPG, incluyendo el uso de los famosos “Jobs”, el cual cuenta con un sistema de progresión poco convencional, ya que en lugar de subir de nivel a Jack, nuestro protagonista y personaje jugable, lo que haremos es subir de nivel los Jobs para mejorar nuestras estadísticas y acceder a nuevas clases de Jobs más avanzadas, y así tener acceso a nuevos ataques o movimientos especiales. Este apartado de hecho es muy divertido ya que nos hace experimentar con las distintas armas hasta encontrar nuestra favorita.
La estrategia dentro del juego se reduce a seleccionar dos de estos Jobs para poder estar cambiando entre ellos durante los combates para tener acceso rápido a las armas, ataques o magias, a los que nuestros enemigos, incluyendo los jefes, sean débiles para disminuir su barra de resistencia, la cual una vez que llega a cero, podremos eliminarlos con un ataque especial sin la necesidad de acabar con toda su barra de vida y aquí nace otro punto clave del gameplay, que es que cuando ejecutamos estas eliminaciones, se irá aumentando nuestra barra de MP, que es la que nos permite hacer uso de los ataques especiales y de las magias y que a diferencia de otros juegos de acción, cada vez que perdamos, se nos castigará reduciendo esta barra de MP, algo que quizá no suena muy grave pero que cuando estamos por combatir a jefes, vaya que se resiente, pero por fortuna, podemos volver a incrementarla.

Otro gran acierto es la variedad de enemigos y jefes, cuyas batallas son feroces y no se resuelven “al botonazo”, sino que requiere nuestra atención para darnos cuenta de los puntos sus débiles y aunque sólo podremos controlar a Jack, siempre nesgaremos acompañada de dos personajes más (Ash, Jed, Neon o Sofia), cuya ayuda es indispensable en lo combates y a quienes inclusive podemos ordenarles que ataquen con mayor intensidad.
Y sí, cuenta con un control bastante responsivo.
Gráficamente se ve bien de manera general, sobre todo en un PS5, sin embargo, en las cinemáticas sí dejan que desear. Eso sí, cuenta con un muy buen soundtrack con la reinterpretación de algunos temas conocidos de la saga y otro nuevos; a además de que el diseño de personajes y jefes es genial, sobre todo los que por primera vez vemos en 3D.

Lo malo.
Hay algunos puntos en los que le juego falla y que pueden llegar a pasarse por alto: el primero y no tan grave es el otro sistema de progresión del juego que es a través de la obtención de equipo, el cual, si bien es muy variado, resulta algo tedioso el estar revisando y/o cambiando el nuevo equipo recibido, lo cual pasa muy seguido, por fortuna, se ha integrado la opción de con solo oprimir un botón, se nos equipa automáticamente las piezas de equipo/armadura de mayor nivel, aunque esto implicará que visualmente Jack se vea poco combinado o vestido de “chile, mole y pozole”.

Otra situación, que yo no veo tan malo, es que todos los niveles son túneles/laberintos que dejan poco para explorar, y son básicamente el ir del punto A al punto B, peleando con varios enemigos; eso sí, cada uno de estos niveles están muy bien detallados y son grandes escenarios para combates y aunque le juego nos trata de “engañar”, haciéndonos creer que podemos interactuar con los lugareños en varias locaciones, la verdad es que estas conversaciones no aportan nada al juego y son tediosas y lo mejor es pasar de largo y enfocarse a los combates.
Pero el mayor error del juego es su narrativa, ojo, no confundir con su historia, la cual es bastante entretenida y emotiva, pero la manera en que se nos cuenta esta historia es desatinada, ya que muchas conejitas se sienten como si no estuvieran conectadas entre sí; además, se hace un uso excesivo de flashbacks fuera de contexto que, lejos de explicarnos algo, nos dejan con muchas dudas; esto y el obligar al jugador a encontrar ciertos textos para entender el lore del juego, confunden demasiado al espectador al punto de que es hasta el final del juego en el que se contextualiza todo lo visto y aun así, es necesario volver a leer algunos textos para entender parte de la historia.

Conclusión.
STRANGER OF PARADISE: FINAL FANTASY ORIGIN es un action/RPG muy divertido que es digno de ser una precuela del primer FINAL FANTASY y aunque tiene algunos errores, la variedad de armas, escenarios, enemigos y jefes, y lo retador en los combates, hacen que durante sus 30-35 horas de juego, estemos muy entretenidos y adentrados para saber cómo concluye esta historia de Jack y sus amigos, inclusive las misiones secundarias son divertidas, ya que sirven como medio para entrenar antes de pasar a la siguiente misión principal y además, cuenta con muchas referencias a la primera Fantasía Final; sin duda un juego del que los fans de Final Fantasy deberían estar hablando y disfrutando y más ahora con la llegada de su primer DLC: Trials of the Dragon King, denle una oportunidad cuando puedan. El juego está disponible en PlayStation 5, PlayStation 4, Xbox Series X/S, Xbox One y PC.
Reseñas
RHYTHM HEAVEN GROOVE – Reseña
Cuando Nintendo anunció Rhythm Heaven Groove, las expectativas eran enormes y nos da mucho gusto decir que cumple las expectativas

Durante más de una década, los seguidores de Rhythm Heaven aprendieron a convivir con la idea de que Nintendo quizá nunca volvería a mirar hacia una de sus franquicias más originales.
Desde el lanzamiento de Rhythm Heaven Megamix en Nintendo 3DS, la serie desapareció silenciosamente mientras otros estudios intentaban ocupar el vacío que había dejado.
Juegos como Melatonin, Rhythm Doctor o Bits & Bops demostraron que todavía existía un enorme interés por los títulos musicales centrados en el ritmo puro, pero ninguno consiguió capturar esa mezcla tan particular de creatividad, humor absurdo y diseño elegante que convirtió a Rhythm Heaven en un clásico de culto.

Por eso, cuando Nintendo anunció Rhythm Heaven Groove, las expectativas eran enormes. No bastaba con recuperar una franquicia querida; también debía demostrar que seguía teniendo sentido en una industria donde los juegos musicales han evolucionado considerablemente durante los últimos años. La buena noticia es que Nintendo entendió perfectamente cuál era la esencia de la saga.
En lugar de reinventarla innecesariamente, Groove apuesta por perfeccionar todo aquello que hizo especial a sus predecesores. El resultado es una entrega que se siente inmediatamente familiar para los veteranos, pero también lo suficientemente accesible para conquistar a nuevos jugadores desde el primer compás.
El regreso de una serie que nunca dejó de marcar el compás
Lo primero que sorprende al comenzar Rhythm Heaven Groove es comprobar lo poco que necesita cambiar para seguir sintiéndose fresco. Mientras otros juegos musicales basan buena parte de su atractivo en enormes listas de canciones o complejos sistemas de puntuación, Nintendo continúa apostando por una filosofía mucho más sencilla: escuchar antes que mirar.
Puede parecer una idea simple, pero es precisamente esa sencillez la que convierte a la serie en algo único.
Rhythm Heaven nunca intenta que memorices largas secuencias de botones ni que reacciones a una lluvia constante de indicadores visuales. Su objetivo es mucho más interesante: enseñarte a sentir el ritmo hasta que tus manos respondan de manera casi automática. Poco a poco dejas de pensar en cada pulsación y empiezas a seguir la música de forma instintiva.
La dificultad nunca llega porque aparezcan más botones en pantalla, sino porque las canciones empiezan a jugar contigo. Introducen silencios inesperados, aceleran el tempo, cambian el patrón cuando ya creías haberlo comprendido o rompen deliberadamente el compás para obligarte a escuchar con más atención.

Incluso la propia cámara participa en ese proceso. En ocasiones cambia de perspectiva, se aleja del personaje principal o incluso oculta parte de la acción. En cualquier otro juego esta decisión resultaría frustrante, pero aquí sirve para reforzar la idea central: no debes depender de lo que ves, sino de lo que escuchas. Es una filosofía de diseño que muy pocos estudios se atreverían a mantener hoy en día y que sigue funcionando con una naturalidad sorprendente.
Cada minijuego es una pequeña genialidad cargada de personalidad
Si hay algo que define a Rhythm Heaven es su capacidad para sorprender constantemente al jugador. Cada nuevo nivel presenta una situación completamente distinta, con personajes, escenarios y reglas propias. En apenas unos minutos puedes estar lanzando un frisbee a un perro, ayudando a unas ranas a saltar, puliendo el suelo, sincronizando los limpiaparabrisas de un coche durante una tormenta, cazando insectos junto a tu hija o escondiéndote de una luna gigantesca que estornuda.
Sobre el papel parece una sucesión de ideas completamente aleatorias, pero Nintendo consigue que cada una tenga un propósito muy claro.
Ningún minijuego existe únicamente para hacer reír. Todos exploran una manera distinta de interpretar el ritmo y de relacionar la música con las acciones del jugador. Esa capacidad para transformar conceptos absurdos en mecánicas perfectamente funcionales sigue siendo uno de los mayores talentos del equipo de desarrollo.
Lo mejor es que el juego nunca estira demasiado una idea. Cada actividad dura exactamente el tiempo necesario para enseñar su mecánica, ponerla a prueba y dejarte con ganas de más antes de pasar a la siguiente. Ese ritmo constante evita cualquier sensación de repetición durante buena parte de la campaña y consigue que descubrir el siguiente minijuego sea casi tan divertido como superarlo.

La estructura de la aventura también contribuye enormemente a esa sensación de variedad. Las ocho fases principales presentan grupos de minijuegos completamente nuevos que culminan con los ya tradicionales Remix, auténticos exámenes finales donde el juego mezcla de forma brillante todas las mecánicas aprendidas hasta ese momento.
Cuando parece que todo ha terminado, Groove sigue ofreciendo razones para volver. El modo Flipside introduce nuevas versiones de muchas pruebas, aparecen desafíos adicionales para conseguir calificaciones perfectas y desbloquear medallas, mientras que pequeñas recompensas como tiras cómicas o contenido extra convierten cada partida impecable en un objetivo realmente apetecible.
Mucho más que una colección de canciones
Uno de los mayores aciertos de Rhythm Heaven Groove es que entiende perfectamente la diferencia entre cantidad y variedad. Más allá de los más de ochenta minijuegos disponibles para un jugador y los numerosos desafíos adicionales, Nintendo introduce pequeñas actividades secundarias que enriquecen la experiencia sin romper su ritmo.

La más interesante es Beatspell, un curioso experimento que mezcla mecánicas rítmicas con elementos propios de un RPG. Aquí los compases sirven para lanzar hechizos, curar aliados o atacar enemigos siguiendo diferentes combinaciones musicales.
El sistema resulta sorprendentemente entretenido y deja entrever el enorme potencial que tendría una propuesta más ambiciosa basada en esta idea.
Divertidas actividades
También encontramos pequeñas actividades pensadas simplemente para relajarse entre canción y canción.
Una caja de ritmos para experimentar libremente con distintos sonidos, minijuegos donde pateamos un zapato lo más lejos posible o situaciones tan absurdas como golpear un pez globo antes de lanzarlo a un acuario ayudan a reforzar el carácter juguetón de toda la experiencia.
Ninguna de estas propuestas pretende convertirse en el centro del juego, pero todas contribuyen a que el universo de Rhythm Heaven se sienta vivo y constantemente dispuesto a sorprender.

El modo multijugador también merece una mención especial. Compartir estos desafíos con otra persona multiplica el humor de muchas situaciones, especialmente cuando ambos jugadores pierden el ritmo al mismo tiempo.
Gracias a unos controles extremadamente sencillos, prácticamente cualquiera puede entender las mecánicas en cuestión de minutos, convirtiéndolo en uno de esos juegos ideales para sacar en reuniones familiares o con amigos sin necesidad de largas explicaciones.
Todo ello convierte a Groove en un título que funciona especialmente bien en Nintendo Switch. La duración de cada nivel invita a jugar partidas cortas, completar un par de canciones durante un descanso y regresar más tarde sin perder el hilo.
Una personalidad que ningún otro juego de ritmo ha conseguido imitar
Visualmente, Rhythm Heaven Groove demuestra que no necesita grandes alardes técnicos para resultar inolvidable.
Su dirección artística apuesta por personajes de diseño sencillo, animaciones exageradamente expresivas y un humor visual que recuerda inevitablemente a franquicias como WarioWare, aunque con una identidad propia mucho más relajada y musical.

Cada escenario parece construido alrededor de una única idea cómica llevada hasta sus últimas consecuencias.
Lo extraordinario es que nunca se siente forzado. Los gatos, las cebollas bailarinas, los robots, las ranas o los extraterrestres conviven con absoluta naturalidad dentro de un universo donde cualquier ocurrencia parece posible. Esa creatividad constante convierte cada nueva pantalla en una pequeña sorpresa y hace que descubrir el siguiente minijuego resulte casi tan emocionante como jugarlo.
La banda sonora vuelve a ser el auténtico corazón de la experiencia. Cada composición posee personalidad propia y adapta perfectamente su ritmo a la mecánica correspondiente.
Hay temas relajados, melodías pegadizas, canciones cercanas al rock e incluso piezas que juegan deliberadamente con los silencios para poner a prueba la concentración del jugador. Los efectos de sonido tampoco están ahí únicamente para acompañar la acción; forman parte activa del ritmo y ayudan a interiorizar el compás sin que apenas nos demos cuenta.

La ya característica voz sintetizada regresa aportando ese encanto ligeramente extraño que los fans reconocerán inmediatamente, aunque Nintendo permite desactivarla para quienes prefieran una experiencia más tradicional.
A ello se suma un excelente sistema de calibración que facilita ajustar el retardo de imagen y sonido en televisión, un detalle imprescindible para un juego donde unas pocas milésimas de segundo pueden marcar la diferencia entre una interpretación perfecta y una mediocre.
El regreso de Rhythm Heaven Groove muestra que el ritmo nunca pasó de moda
Rhythm Heaven Groove no es una revolución para la franquicia, ni tampoco pretende serlo. Su mayor virtud consiste precisamente en entender qué hizo especial a la serie desde sus orígenes y potenciar esas cualidades con más contenido, mayor variedad y una producción mucho más cuidada. Nintendo demuestra que no siempre hace falta reinventar una fórmula cuando esta sigue funcionando con la misma eficacia que hace veinte años.
Eso no significa que sea un juego perfecto. Tras sesiones muy largas, la estructura basada en minijuegos puede llegar a resultar algo repetitiva, y propuestas como Beatspell dejan la sensación de que podrían haber ofrecido mucho más protagonismo.
Algunos jugadores quizá esperaban novedades más rompedoras después de once años de ausencia, pero Groove prefiere perfeccionar lo conocido antes que asumir riesgos innecesarios.
Rhythm Heaven sigue siendo una celebración del ritmo, del humor y del ingenio, una experiencia capaz de convertir las situaciones más absurdas en desafíos sorprendentemente satisfactorios. Mientras otros títulos musicales buscan impresionar con enormes catálogos de canciones o complejos sistemas de juego, Nintendo continúa defendiendo una idea mucho más elegante: escuchar, sentir el compás y dejar que la música haga el resto.
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Gráficos
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Jugabilidad
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Control
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Soundtrack y audio
RHYTHM HEAVEN GROOVE - Reseña
Rhythm Heaven Groove no es una revolución para la franquicia, ni tampoco pretende serlo. Su mayor virtud consiste precisamente en entender qué hizo especial a la serie desde sus orígenes y potenciar esas cualidades con más contenido, mayor variedad y una producción mucho más cuidada. Nintendo demuestra que no siempre hace falta reinventar una fórmula cuando esta sigue funcionando con la misma eficacia que hace veinte años.
Eso no significa que sea un juego perfecto. Tras sesiones muy largas, la estructura basada en minijuegos puede llegar a resultar algo repetitiva, y propuestas como Beatspell dejan la sensación de que podrían haber ofrecido mucho más protagonismo.
Algunos jugadores quizá esperaban novedades más rompedoras después de once años de ausencia, pero Groove prefiere perfeccionar lo conocido antes que asumir riesgos innecesarios.
Rhythm Heaven sigue siendo una celebración del ritmo, del humor y del ingenio, una experiencia capaz de convertir las situaciones más absurdas en desafíos sorprendentemente satisfactorios. Mientras otros títulos musicales buscan impresionar con enormes catálogos de canciones o complejos sistemas de juego, Nintendo continúa defendiendo una idea mucho más elegante: escuchar, sentir el compás y dejar que la música haga el resto.
Reseñas
SONIC FRONTIERS (Nintendo Switch 2) – Reseña
Sonic Frontiers finalmente encuentra en Nintendo Switch 2 un hardware capaz de mostrar su evolución con mayor solidez

Cuando Sonic Frontiers apareció por primera vez, dejó claro que la franquicia necesitaba evolucionar. En lugar de apostar por otra sucesión de niveles lineales, SEGA decidió experimentar con una estructura de mundo abierto donde la velocidad y la exploración convivieran en un mismo espacio lo cual se agradeció bastante. Ahora en Nintendo Switch 2 esa propuesta finalmente encuentra un hardware capaz de mostrarla con mayor solidez, haciendo que muchas de las ideas originales luzcan más cercanas a lo que probablemente se imaginó durante su desarrollo.

Ya que es un relanzamiento lo primero que destaca es la mejora visual. Sin convertirse en un referente gráfico de la consola, el juego ofrece una imagen más limpia, con escenarios que transmiten una mayor sensación de amplitud. Las enormes islas donde transcurre la aventura se sienten más vivas gracias a una mejor definición de texturas, sombras con mayor presencia y una iluminación que aporta profundidad a paisajes que antes podían parecer demasiado planos o no tan detallados. El resultado no cambia la dirección artística, pero sí mejora la forma en que el jugador percibe cada entorno.
Sabemos que Sonic es un personaje cuya identidad depende completamente de la velocidad, por lo que cualquier caída en el rendimiento afecta directamente la experiencia. En Switch 2 el desplazamiento resulta mucho más consistente, permitiendo recorrer grandes extensiones, enlazar rieles, plataformas y saltos sin que el ritmo se rompa constantemente. Esa continuidad hace que explorar deje de sentirse como algo obligado para convertirse en una parte natural de la aventura.

Las mejoras
La mayor innovación de Sonic Frontiers sigue siendo su filosofía de diseño apostando por un mundo abierto. En lugar de indicar un único camino, el juego invita a descubrir rutas alternativas, resolver pequeños desafíos ambientales y utilizar las habilidades de Sonic para alcanzar lugares que inicialmente parecen inalcanzables. La velocidad deja de ser únicamente un recurso para completar niveles en el menor tiempo posible y se convierte en una herramienta para experimentar con el escenario. Esa libertad representa uno de los cambios más importantes que ha vivido la franquicia en décadas.
Los tradicionales niveles del Ciberespacio continúan funcionando como un homenaje a los juegos clásicos que aprovechando el aniversario seguro te regresara a viejos momentos de la infancia. Son recorridos más compactos y enfocados en la precisión, ofreciendo un contraste interesante frente a la exploración de las islas. Aunque algunos reutilizan ideas conocidas, siguen siendo el mejor espacio para quienes buscan la acción rápida que históricamente ha definido a Sonic.
No todo es perfecto. Algunas zonas conservan elementos que aparecen demasiado cerca del jugador volviéndolo un poco plano. También existen actividades secundarias cuya repetición termina afectando el ritmo conforme avanza la aventura. Son detalles que no desaparecen en esta versión, aunque resultan menos notorios gracias a las mejoras técnicas para esta edición.

La versión para Nintendo Switch 2 no cambia la esencia de Sonic Frontiers, pero sí mejora la forma en la que se disfruta. La exploración es más fluida, la velocidad transmite una mayor sensación de control y el apartado visual consigue reforzar la atmósfera de un mundo que apuesta por romper con la tradición de la saga.
Conclusiones
No hay mejor juego para celebrar el aniversario de nuestro erizo favorito que Sonic Frontiers pues demuestra que Sonic todavía puede reinventarse sin perder su identidad. Su combinación de exploración libre, plataformas de alta velocidad y combates de gran escala marca un camino interesante para el futuro de la franquicia, y la versión de Nintendo Switch 2 consigue que esa visión se sienta más completa y consistente que nunca.
Lo bueno
- Mejoras gráficas que hacen los escenarios más atractivos.
- Rendimiento más estable durante la exploración y los combates.
- La estructura de mundo abierto aporta frescura a la franquicia.
- Excelente sensación de velocidad y libertad de movimiento.
Lo no tan bueno
- Algunas actividades opcionales se vuelven repetitivas.
- Persisten pequeños detalles técnicos en la carga de escenarios.
- Los niveles del Ciberespacio podrían ofrecer mayor variedad.
Calificación final: 8.8/10
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Reseñas
ASSASSIN´S CREED BLACK FLAG RESYNCED | Reseña
Ubisoft se supera y nos entrega no solo la mejor versión del juego más querido de la saga, sino uno de los mejores Assassin´s Creed.

Ubisoft se supera y nos entrega no solo la mejor versión del juego más querido de la saga, sino uno de los mejores Assassin´s Creed.
“Nada es verdad, todo está permitido”, quizá nunca una frase había definido tanto el rumbo de una franquicia como ocurrió con Assassin’s Creed y es que Ubisoft pareció tomársela demasiado en serio durante la última década; la saga pasó de ofrecer experiencias cuidadosamente construidas a convertirse en una maquinaria de lanzamientos constantes, privilegiando la cantidad sobre la calidad. Si bien títulos como Origins, Odyssey y Valhalla encontraron a su público, también alejaron a muchos veteranos que extrañaban el sigilo, el parkour y el diseño clásico de la serie.
Ahora llega Assassin’s Creed Black Flag Resynced, en donde Ubisoft nos ha escuchado a los fans más veteranos y es que más que un simple “lavado de cara”, este remake busca recuperar la esencia que convirtió a Black Flag en uno de los mejores videojuegos de la saga, modernizando su jugabilidad sin perder aquello que lo hizo especial ¿el resultado? Uno de los mejores juegos de la franquicia y un imperdible para todo fan.
Un pirata que marcó una generación.
Originalmente lanzado en 2013, Assassin’s Creed Black Flag Resynced nos vuelve a poner en la piel de Edward Kenway, un corsario galés que, impulsado por la ambición y la búsqueda de fortuna, termina involucrándose en la eterna guerra entre Asesinos y Templarios durante la Edad de Oro de la Piratería en el Caribe. La historia combina personajes históricos como Barbanegra, Charles Vane, Anne Bonny y Calico Jack con la narrativa característica de la franquicia, ofreciendo uno de los relatos más humanos y memorables de toda la saga. Lejos de ser únicamente una aventura de piratas, el viaje de Edward es también una historia sobre libertad, amistad, pérdidas y redención.
Un remake que realmente se siente de nueva generación.
Lo primero que salta a la vista es, sin duda, el apartado gráfico y aunque pareciera que el juego original no tiene tantos años encima, las diferencias visuales son abismales; el Caribe nunca se había visto tan espectacular. La nueva iluminación global transforma completamente los escenarios; la vegetación es mucho más abundante y dinámica; el océano luce impresionante gracias a nuevas simulaciones del agua, reflejos y efectos climáticos; mientras que barcos, ciudades y modelos cuentan con un nivel de detalle muy superior.
Más que verse “más bonito”, Black Flag Resynced logra transmitir una sensación de mundo vivo que hace difícil regresar al título original.
Uno de los mayores aciertos del remake está en la actualización de sus controles, Ubisoft adaptó la jugabilidad a los estándares actuales sin traicionar el diseño original, el resultado son movimientos mucho más naturales, respuestas inmediatas y una experiencia considerablemente más cómoda.
El parkour es mucho más fluido y preciso, reduciendo varios de los errores de navegación que caracterizaban a los primeros Assassin’s Creed, ahora resulta mucho más sencillo encadenar movimientos entre edificios, árboles, mástiles y estructuras, ofreciendo un mayor control al jugador.
Los combates también recibieron una importante actualización, mejora por mucho la espectacularidad que hizo famoso al original ya que ahora son mucho más dinámicos, rápidos y satisfactorios, con un mapeado de control adaptado a tiempos modernos. Las animaciones enlazan mejor unas con otras y el sistema apuesta por la acción sin complicaciones innecesarias. Y de no haber sido porque puse mi juego de Black Flag del PS4 no habría resentido la enorme diferencia entre los controles entre el original y este remake y vaya que necesitaban una modernización.
Asimismo Ubisoft demuestra que menos es más, después de varios juegos centrados en enormes árboles de habilidades, niveles, estadísticas y elementos RPG, Black Flag Resynced recuerda por qué la fórmula clásica funcionaba tan bien. El combate es simple, divertido, ágil y nunca deja de sentirse entretenido.
Navegar sigue siendo una maravilla.
Si antes las batallas navales eran uno de los grandes atractivos del juego, ahora son todavía mejores: los efectos del agua, la destrucción de los barcos, las explosiones, el humo y el clima convierten cada enfrentamiento en un auténtico espectáculo visual. El Jackdaw continúa siendo el verdadero protagonista de muchas horas de juego y recorrer el Caribe jamás había resultado tan inmersivo.
Todo esto se acompaña de un soundtrack excepcional que mantiene las composiciones originales mientras aprovecha una nueva mezcla de audio, además de efectos sonoros mucho más envolventes.
Más contenido para quienes ya conocían la aventura.
Ubisoft no se limitó únicamente a mejorar el aspecto visual, además de las mejoras técnicas, Resynced incorpora nuevas misiones secundarias, actividades adicionales de exploración, nuevos desafíos navales, coleccionables inéditos, mejoras en la inteligencia artificial de enemigos y aliados, una fauna más dinámica, sistemas climáticos ampliados, tiempos de carga prácticamente inexistentes gracias al SSD de las consolas actuales y diversas mejoras de calidad de vida que agilizan la exploración y la navegación por los menús. Son añadidos que quizá no cambian por completo la estructura del juego, pero sí enriquecen una experiencia que ya era bastante completa.
No todo es perfecto.
A pesar del enorme salto gráfico, hay aspectos que siguen dejando ver el origen del juego, el más evidente está en los rostros; si bien los modelos cuentan con muchas más texturas y detalle, las expresiones faciales continúan sintiéndose algo rígidas durante varios diálogos. En ocasiones los personajes hablan con movimientos faciales demasiado limitados, generando una sensación algo acartonada que contrasta con el impresionante nivel visual del resto del mundo.
Otro detalle que se podría mejorar aparece durante algunos combates y es que la cámara puede convertirse en un pequeño enemigo cuando peleamos contra varios adversarios en espacios reducidos. Hay momentos en los que realiza acercamientos demasiado agresivos o cambia el ángulo de forma poco conveniente, dificultando ver el panorama completo y provocando golpes difíciles de anticipar.
Tampoco desaparece uno de los problemas clásicos de la entrega original: varias misiones secundarias terminan resultando repetitivas después de varias horas, especialmente aquellas enfocadas en recolección o actividades muy similares entre sí.
Pero tal vez lo que más le puede pesar es la prueba del tiempo, en el sentido de que han habido tantos juegos de mundo abierto que la fórmula o estructura de AC a un nivel generacional (aunque eso se podría decir de todos los juegos clásicos).
En mi experiencia no encontré errores importantes durante la partida (y eso que lo jugué más de 30 horas), pero sí se han reportado algunos bugs por parte de otros jugadores, principalmente relacionados con físicas, NPC que ocasionalmente quedan atorados y ciertos eventos de mundo abierto que no siempre se activan correctamente. Afortunadamente, ninguno parece afectar de forma seria el progreso de la aventura.
Rendimiento técnico.
La reseña fue realizada en una PlayStation 5 estándar y durante toda la experiencia el rendimiento fue excelente, manteniendo una sensación de fluidez constante y sin caídas perceptibles en la tasa de cuadros, los tiempos de carga son prácticamente instantáneos y la estabilidad general demuestra el buen trabajo de optimización realizado para la consola de Sony.
Conclusión.
Assassin’s Creed Black Flag Resynced es la prueba de que esa esencia nunca dejó de funcionar, no es únicamente un remake con gráficas impresionantes, es una modernización inteligente que toma uno de los mejores capítulos de la franquicia y lo adapta a las expectativas actuales sin perder su identidad. Sí, todavía arrastra algunos problemas heredados del original, como ciertas animaciones faciales, una cámara mejorable y actividades secundarias repetitivas, pero son detalles menores frente al enorme trabajo realizado. Visualmente espectacular, con controles refinados, un parkour mucho más preciso, combates ágiles, batallas navales que vuelven a robarse el espectáculo y una aventura que sigue siendo tan memorable como hace más de una década, Black Flag Resynced demuestra que una experiencia concreta con un gameplay divertido y bien curado siempre será mejor a horas de relleno innecesario.
Assassin’s Creed Black Flag Resynced se lanza este 09 de julio en PlayStation 5, Xbox Series X|S y PC.
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Assassin´s Creed Black Flag Resynced | Reseña sin spoilers
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Gráficos
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Jugabilidad
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Control
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Soundtrack y audio
Assassin´s Creed Black Flag Resynced | Reseña sin spoilers
Assassin’s Creed Black Flag Resynced es la prueba de que esa esencia nunca dejó de funcionar, no es únicamente un remake con gráficas impresionantes, es una modernización inteligente que toma uno de los mejores capítulos de la franquicia y lo adapta a las expectativas actuales sin perder su identidad. Sí, todavía arrastra algunos problemas heredados del original, como ciertas animaciones faciales, una cámara mejorable y actividades secundarias repetitivas, pero son detalles menores frente al enorme trabajo realizado. Visualmente espectacular, con controles refinados, un parkour mucho más preciso, combates ágiles, batallas navales que vuelven a robarse el espectáculo y una aventura que sigue siendo tan memorable como hace más de una década, Black Flag Resynced demuestra que una experiencia concreta con un gameplay divertido y bien curado siempre será mejor a horas de relleno innecesario.










