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“THE FLASH” | Reseña sin spoilers

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Andy Muschietti abre la puerta del multiverso en la más reciente entrega de “Flash”, mucha acción y toques de nostalgia que no cuajan del todo.

El Universo Extendido DC ha tenido diversos tropiezos desde su inicio con “El hombre de Acero” (2013), algunas entregas han sido buenas, otras malas y otras peores, sin embargo las cabezas principales ya rodaron y James Gunn es ahora el encargado de dirigir el timón, su visión comenzará ya en unos meses con la llegada de “Blue Beetle”, mientras tanto “Flash” será el encargado de darle un cierre digno a la cartelera de personajes que ya no tienen cabida en esta nueva dirección y qué mejor pretexto que rescatar el importante arco argumental de “Flashpoint” para, como por arte de magia, desaparecer del tablero las piezas que ya no necesitan e ingresar paulatinamente las nuevas.

Para la complicada tarea se eligió al director Andy Muschietti (“Mamá”, “It”) y la historia corre a cargo de dos guionistas, primero está Christina Hodson (“Bumblebee”, “Aves de presa”) y en segundo lugar está Joby Harold (“Rey Arturo”, “Ejército de los muertos”), sus credenciales ya te deberían haber prendido las alarmas o por otro lado serían buen indicio del tipo de película que podríamos esperar, pero comencemos de manera ordenada.

¿DE QUÉ TRATA “FLASH”?

La película se sitúa en algún momento posterior a los acontecimientos en “La liga de la Justicia” (2017), Barry Allen (Ezra Miller) ya está más consolidado en el equipo, aunque aún siente que lo utilizan para tareas menores, sin embargo es su vida privada la más preocupante, ya que la libertad de su padre pende de un hilo y la muerte de su madre no lo deja avanzar.

Estos dolorosos recuerdos hacen que una noche comience a correr lleno de ira y sin quererlo alcanza tal velocidad que es capaz de regresar al pasado, a pesar de que es advertido de los riesgos que podrían surgir de alterar el pasado, el irresponsable Barry decide jugarse el volado e intentar salvar a su mamá. Por supuesto que su incursión sale mal y ahora se encuentra atrapado en una línea temporal que no es la suya, con una Barry Allen de tan solo 18 años que aún no adquiere sus poderes, en un mundo a punto de ser atacado por el General Zod (Michael Shannon) y sin un Superman que le pueda hacer frente a la amenaza.

Es en este peligroso y oscuro escenario que Barry Allen tendrá que buscar aliados, no solamente para derrotar al enemigo sino intentar volver a su línea de tiempo.

El regreso de Michael Keaton como Batman.

LO BUENO

Cuando uno comienza a hablar bien de los aspectos técnicos antes que de la historia es un mal augurio y lamento no poder hacerlo de otra manera, el score combina temas ya conocidos dentro de la saga, con piezas originales que le otorgan un aire bastante épico y que resalta los visuales, de la misma manera el soundtrack se inclina por canciones clásicas del rock que apoyan la narrativa de buena manera.

En general la película es bastante fluida, apenas si hay momentos aburridos dentro de sus casi dos horas y media de duración, ya que siempre está ocurriendo algo en pantalla, muchas escenas de acción en combinación con algunos momentos cómicos que pretenden hacerla disfrutable.

Michael Keaton hace un gran trabajo como Batman, es dueño de los mejores diálogos e incluso algunas de las mejores escenas de acción y momentos épicos, su introducción es de las más completas de la historia, incluyendo su arco argumental. Por su parte Sasha Calle está bien como “Supergirl”, de hecho me parece algo desaprovechada.

La película se recarga enormemente en la nostalgia y el “fan service”, con varias sorpresas que harán gritar de emoción a algunos espectadores.

El equipo de The Flash sorprendidos.

LO MALO

La película no tarda mucho para presentar el tono con el que abordará la historia, en sus primeros cinco minutos deja en claro el tipo de “humor” en el que se recargará, las bromas tontas y fuera de lugar que ha tenido Flash prácticamente desde su primera aparición, a lo que se le añade la infantilización de sí mismo en su versión más joven, no niego que este tipo de humor tendrá su nicho, pero las bromas son (en su mayoría) lamentables.

El CGI es un problema latente, en esos primeros diez minutos se darán cuenta de lo malo que pueden llegar a ser, con una presentación mucho más cercana a un videojuego que tiene apenas la mínima intención de alcanzar cierta “realidad”, la representación de la “speed force” mejora pero no lo suficiente como para que esos momentos sean memorables y de nueva cuenta, el humor es una constante aún en estas escenas.

El grave error de DC en su versión cinematográfica siempre fue reducir las complejas (y largas) tramas de los cómics a una sola película y esta no es la excepción, si bien es una versión ultraligera de “Flashpoint” que deja a un lado mucha de la oscuridad, madurez y peso en la historia de Flash como personaje de la versión en papel para mostrarnos una más reducida y menos compleja, que a veces funciona bien, pero en otras ocasiones sale perdiendo terriblemente.

El guion es predecible y casi no se toma en serio, se nota que prefirieron darle a los fanáticos múltiples referencias en lugar de construir una historia o personajes más sólidos y finalmente eso repercute en la manera como percibimos a los personajes, pocas veces se logra una conexión para con el público, incluso en los momentos más dramáticos, los actores hicieron lo que pudieron pero el guion les otorga pocas herramientas para que sea de otra manera.

DC no aprende de sus propios errores y mucho menos de las fallas ajenas, replica de alguna manera lo que hace dos años hizo “Spider-Man: No way home” con la esperanza de que el fan service haga el trabajo y (como sucedió con el arácnido) se nos olvide que la película tiene una narrativa muy floja y conveniente, “Flash” es la prueba de que mientras sigamos aceptando ciegamente este tipo de productos, las productoras no entregarán películas redondas, sino simplemente “divertidas”.

Flash mirando con asombro al cielo.

CONCLUSIÓN

La enorme espera (causada por problemas internos y externos) ha generado tal expectativa que el buen ingreso en taquilla es casi seguro, a pesar de las advertencias no hay manera de que alguien con la intención de verla no lo haga y no es esa la intención, sino más bien profundizar en el tema y que pensemos si en realidad luces brillantes, actividad constante en la pantalla y cameos es todo lo que requiere una película para que la consideremos buena, es una fórmula que se está repitiendo en el cine de entretenimiento y se está gastando rápidamente, lo peor de todo es que se están recargando tanto en ello que la mínima construcción narrativa está pasando a segundo o tercer plano y el público lo está consumiendo vorazmente sin cuestionarlo.

¿Es una pésima película? No, tomando en cuenta todo lo que han tenido que atravesar para llegar a este punto de reinicio, tiene los elementos justos como para que pasen un rato entretenido, es el mínimo desarrollo de personajes o propuesta narrativa en donde sale perdiendo (además del, por momentos, lamentable CGI que es más cercano a una caricatura) y nuestra única intención es la mejora constante de los productos que nos venden, no la repetición o incluso disminución de calidad en los mismos, basta ya de que se aprovechen de la nostalgia o el fanatismo para justificar su descuido en el resto de las áreas.

Vayan al cine a ver la película y gozar con todo el fan service que tiene por ofrecer, pero no olvide en casa el ojo crítico para que no pasen desapercibidas sus evidentes fallas y eventualmente volvamos a recibir la calidad que merecemos en una sala de cine. Encuentran “Flash: No Way Home” a partir de este jueves 16 de junio en salas nacionales (miércoles si van al pre estreno), no es el suceso histórico que nos prometieron, pero sin duda es parte fundamental de lo que James Gunn nos propondrá en los próximos años, que deseamos sea mucho mejor y esté a la altura de lo que los fanáticos merecemos.

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EL DIABLO VISTE A LA MODA 2 | Reseña

A continuación les cuento el porqué El Diablo Viste a la Moda 2 es una secuela que a los fans les gustará, con todo y sus matices.

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Nostalgia, glamour y una secuela que sabe jugar con su propia fórmula.

Han pasado veinte años desde que The Devil Wears Prada se volvió un clásico moderno de la comedia, esto en gran medida a la actuación, carisma y química de su personajes, junto a una historia ligera pero bien contada; ahora, 20 Century Studios nos trae de vuelta a los personajes que conquistaron al público en la primera entrega, pero esta vez en un ambiente moderno y si bien los escenarios y conflictos son nuevos, lo cierto es que el estudio aplicó un “si no está roto…”, para entregarnos una secuela que si bien es divertida y entretenida, no puede evitar sentirse como que se fueron a la segura. A continuación les cuento el porqué El Diablo Viste a la Moda 2 es una secuela que a los fans les gustará, con todo y sus matices.

“El Diablo Usa Prada”.

Casi veinte años después de su paso por la icónica revista RunwayAndy Sachs (Anne Hathaway),  también conocida como “la otra Emily”, regresa al exigente universo editorial en un momento donde la industria de la moda enfrenta una transformación radical y mientras el mundo digital redefine las reglas del negocio, Miranda Priestly (Maryl Streep) lucha por mantener la relevancia de su imperio en un panorama cada vez más incierto. En medio de esta nueva etapa, Andy y Miranda vuelven a cruzar caminos, reencontrándose también con Emily Charlton (Emily Blunt), ahora convertida en una poderosa ejecutiva de una marca de lujo que posee la clave para asegurar el futuro de Runway. Entre ambición, rivalidades, cambios generacionales y decisiones que podrían redefinir sus carreras, las tres mujeres deberán adaptarse a una industria donde la elegancia ya no basta para sobrevivir.

Lo bueno.

Uno de los mayores aciertos de la película es su capacidad para conectar con la actualidad; la película recupera con éxito el humor, el drama y la emotividad que hicieron memorable a la primera entrega.

Ese conflicto se convierte en uno de los mayores aciertos de la película. Andy, quien alguna vez fue la “outsider” que aprendía a sobrevivir en un mundo superficial, ahora ocupa una posición de liderazgo, pero descubre que la experiencia no siempre basta para conectar con nuevas audiencias. En contraste, Miranda Priestly continúa siendo una figura imponente, aunque más consciente del desgaste que implica mantenerse vigente en una industria obsesionada con la novedad. Esa dualidad entre tradición y modernidad le da fuerza temática al relato y permite que la película dialogue con preocupaciones actuales.

A nivel narrativo, la secuela conserva los elementos que hicieron exitosa a la original: humor afilado, drama laboral, tensiones emocionales y una exploración del poder dentro del universo de la moda. Pero además suma una crítica interesante sobre cómo se consume contenido en línea y sobre las decisiones empresariales deshumanizadas que priorizan métricas por encima de la creatividad. Esa dimensión contemporánea le permite trascender el simple ejercicio de nostalgia.

Si en la primer película se nos mostró el arte dentro de una industria tan frívola como lo es el de la Moda, en su secuela se explora el cambio generacional, desde el aspecto más sencillo como lo son las personas más jóvenes, como a niveles empresariales quienes siguen buscando ganar el mayor beneficio al menor costo, esta vez con el tema de las IA, y aunque es un punto que se toca casi superficialmente, no deja de sentirse como un golpe en la boca del estómago por lo real que es.

La química lo es todo.

El regreso de todo el elenco original es otro de los grandes aciertos de la película y es que aceptémoslo, desde la primer película el elenco fue el corazón de toda esta historia, cada actriz y actor entendió su rol a la perfección y nos entregaron personajes icónicos y lo mejor es que había y sigue habiendo química entre todos ellos, lo que ayuda a que sus papeles y diálogos fluyan de manera natural y en esta secuela no es la excepción al grado que se vuelve el sostén de la película y es que todo lo que hizo encantadores a cada uno de los personajes está de vuelta y a la vez presentan una evolución acorde al tiempo pasado y sus nuevas vivencias.

Una dirección que entiende la esencia de la franquicia.

Bajo la dirección de David Frankel, la secuela encuentra uno de sus mayores respaldos; Frankel demuestra una vez más que entiende perfectamente el ADN de la franquicia: combina elegancia visual, ritmo ágil y sensibilidad emocional para construir una experiencia entretenida y accesible y logra que la película se sienta familiar, pero al mismo tiempo actualizada para una nueva etapa.

Lo no fashion.

Sin embargo, no todo brilla con la misma intensidad y es que uno de los puntos débiles está en el desarrollo de los nuevos personajes, quienes quedan relegados frente al peso de los protagonistas originales, pero sobre todo su guion que, aunque funcional, resulta predecible y replica en gran medida la estructura de la primera película, y de hecho hasta llega a dejar de lado la propia industria de la moda, la cual apenas se toca de manera superficial y es que a diferencia de la anterior entrega en la que la Moda o la industria de la moda, fungía un papel como un el punto de anclaje de la historia, aquí apenas y sirve como escenario de la historia, al grado que se podría hablar de cualquier otra industria y su historia podría funcionar.

 Aun así, la historia logra sostenerse gracias al carisma del elenco, la química entre sus personajes y algunos giros inesperados que mantienen el interés.

Conclusión.

El Diablo Viste a la Moda 2 (The Devil Wears Prada 2) es una secuela que entiende perfectamente lo que representa para su audiencia: un reencuentro con personajes icónicos, diálogos afilados y ese equilibrio entre glamour, drama y comedia que convirtió a la original en un referente. No busca reinventar la fórmula ni arriesgar demasiado, y justamente ahí radica tanto su mayor fortaleza como su principal debilidad.

Se siente cómoda en lo conocido, apostando por la nostalgia y por la química innegable de su elenco, pero desaprovecha parte del potencial de sus nuevos personajes y del propio universo de la moda, la película logra mantenerse a flote gracias a su carisma, su vigencia temática y una dirección sólida por parte de David Frankel, quien demuestra que todavía sabe cómo hacer brillar esta franquicia. Puede que no tenga el impacto de la primera entrega, pero sí consigue ofrecer una experiencia entretenida y emocionalmente satisfactoria. público veinte años después.

El Diablo Viste a la Moda 2 ya se encuentra en las salas de cine.

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El Diablo Viste a la Moda 2 - Reseña sin spoilers
  • Guion
  • Actuaciones
  • Dirección
  • Producción
3.8

El Diablo Viste a la Moda 2 | Reseña sin spoilers

El Diablo Viste a la Moda 2 (The Devil Wears Prada 2) es una secuela que entiende perfectamente lo que representa para su audiencia: un reencuentro con personajes icónicos, diálogos afilados y ese equilibrio entre glamour, drama y comedia que convirtió a la original en un referente. No busca reinventar la fórmula ni arriesgar demasiado, y justamente ahí radica tanto su mayor fortaleza como su principal debilidad. Se siente cómoda en lo conocido, apostando por la nostalgia y por la química innegable de su elenco, pero desaprovecha parte del potencial de sus nuevos personajes y del propio universo de la moda, la película logra mantenerse a flote gracias a su carisma, su vigencia temática y una dirección sólida por parte de David Frankel, quien demuestra que todavía sabe cómo hacer brillar esta franquicia. Puede que no tenga el impacto de la primera entrega, pero sí consigue ofrecer una experiencia entretenida y emocionalmente satisfactoria. público veinte años después.

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CLIKA – Reseña

Hay películas que nacen como reflejo de un momento cultural, y Clika es exactamente eso: un retrato directo del auge de los corridos tumbados

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Clika

Hay películas que nacen como reflejo de un momento cultural, y Clika es exactamente eso: un retrato directo del auge de los corridos tumbados y de una generación que encontró en la música una vía de escape, identidad y aspiración

Clika es un drama musical que se mete de lleno en el mundo de los corridos tumbados y la cultura mexicoamericana, siguiendo la historia de Chito, un joven músico de pueblo que sueña con triunfar en la industria.

Todo cambia cuando un video suyo se vuelve viral, abriéndole las puertas a la fama… pero también a un entorno mucho más peligroso de lo que imaginaba.

La película plantea una historia ya vista, es un tipico viaje de ascenso: del anonimato al reconocimiento, con el inevitable costo personal y las pruebas que la fama pone ante el exito.

Aunque lo destacable de esta cinta es  su enfoque, pues está muy ligado a una identidad cultural específica: la vida entre México y Estados Unidos, la música como escape y como identidad, y la presión de alcanzar el llamado “sueño americano”.

Lo que pudo ser Clika

La historia de Chito, un joven que pasa del anonimato a la viralidad, plantea un cruce de mundos, entre lo local y lo global, entre el barrio y la industria, entre lo bueno y lo malo, y es justo en estas partes de la película donde encuentra sus momentos más genuinos. Cuando simplemente deja que la música y el entorno hablen, es cuando realmente funciona.

Lo malo es que son pocos momentos que se sienten originales y la cinta decae cuando intenta ser algo más que ese retrato.

Narrativamente, la película carece pues recorre caminos demasiado conocidos: el ascenso del artista que viene de barrio, las tentaciones de la fama que siempre estuvieron presentes pero con la fama se potencializan, las consecuencias inevitables de tomar decisiones pero al final todo vuelve a la normalidad.

No hay sorpresas, chistes muy repetitivos y no existe una verdadera intención de romper el molde. Todo está donde esperas que esté. Y aunque eso no la vuelve aburrida, sí la limita, convirtiéndola en una película poco emocionante.

Conclusión

Clika intenta abarcar dos identidades: la de documental cultural y la de drama comercial. Como lo primero, tiene valor y resonancia, pues muestra muy a su manera, la vida en la frontera estadounidense; pero como lo segundo, se queda en una ejecución correcta pero poco arriesgada.

No termina de profundizar en los dilemas que plantea, ni de cuestionar realmente el sistema que retrata.

En resumen, Clika no reinventa la historia que cuenta, pero sí legitima un universo que rara vez ha tenido este tipo de exposición en pantalla. Funciona mejor como espejo cultural que como obra cinematográfica ambiciosa. Clika llega a los cines este 30 de abril y si lo tuyo es los corridos tumbados y la cultura malamente llamada urbana es una pelicula que no debes dejar pasar.

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Calificación: 7 / 10

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Resident Evil de Zach Cregger lanza primer tráiler

El primer tráiler oficial del reinicio de Resident Evil, dirigido por Zach Cregger (director de Weapons), ya está disponible en línea

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Resident Evil

El primer tráiler oficial del reinicio de Resident Evil, dirigido por Zach Cregger (director de Weapons), ya está disponible en línea, ¡y es realmente impactante!

Las primeras imágenes del reinicio de Resident Evil, dirigido por Zach Cregger (director de Weapons y Barbarian), se proyectaron en CinemaCon a principios de este mes con una excelente acogida, y Sony Pictures ha publicado oficialmente el tráiler en línea.

Sin duda, es un primer vistazo muy efectivo, donde vemos al personaje de Austin Abrams buscando desesperadamente un teléfono que funcione para poder llamar a su novia… quizás por última vez.

Mientras le deja un mensaje, lo vemos siendo perseguido por la nieve antes de refugiarse en una casa abandonada.

Donde se topa con una criatura enorme e hinchada, mientras otros terrores parcialmente visibles acechan en la oscuridad.

El tráiler termina con Abrams corriendo por una calle mientras los zombis caen del cielo, esparciéndose por el suelo.

El terror de Resident Evil: Noche Cero

Recientemente se realizó una proyección de prueba de la película, y aunque la respuesta fue positiva, se dice que la versión de Cregger “prácticamente no tiene nada que ver con los videojuegos, salvo algunos guiños y algunos monstruos reconocibles”.

Durante una entrevista reciente con The New York Times, Cregger afirmó que espera que los fans lo “crucifiquen” si modifica el material original.

“Me encanta la idea de enfrentarme a un mundo empeñado en aniquilarme. Es muy divertido y no he visto ninguna película que ofrezca una experiencia similar”, añadió.

La última película de Resident Evil fue Welcome to Racoon City, de Johannes Roberts (47 Meters Down, The Strangers: Prey at Night), protagonizada por Kaya Scodelario (Crawl) como Claire Redfield, Hannah John-Kamen (Ant-Man and the Wasp) como Jill Valentine y Robbie Amell (Upload) como Chris Redfield.

No tuvo buena acogida ni entre los fans ni entre la crítica.

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