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“TORNADOS” | Reseña
La furia de la naturaleza regresa 28 años después a la pantalla grande para intentar superar a su antecesora ¿Qué tal está ‘TORNADOS’? Entérate en nuestra reseña.
La furia de la naturaleza regresa 28 años después a la pantalla grande para intentar superar a su antecesora ¿Qué tal está ‘TORNADOS’? Entérate en nuestra reseña.
En 1996 bajo la dirección de Jan de Bont (“Speed”, “Lara Croft”) y con un guion proveniente de la pluma de Michael Crichton (así es, el mismo de “Parque Jurásico”), se estrenó “Tornado” (Twister – 1996), una película con una idea bastante simple pero con personajes alocados y todos los clichés que se les ocurran dentro de una película noventera de su género.
La idea de una secuela estuvo flotando por varios años, pero no es hasta ahora que gracias (nuevamente) a la intervención de Steven Spielberg en la silla de productor, que podemos tener de regreso este temible fenómeno causando el terror en la población de Oklahoma. La elección de su director puede causar ciertas dudas y es que antes de emprender este ambicioso blockbuster el director Lee Isaac Chung fue alabado por “Minari” (2020), película alejada de las grandilocuencias visuales y de efectos especiales que “Tornados” le exigiría, para tranquilidad de muchos, el guion corrió a cargo de Joseph Kosinski (director de “Top Gun: Maverick” y escritor de “Oblivion”), lo que quizá podría asegurar una historia llena de escenas de acción y emoción. ¿La dupla consiguió su objetivo? Sigan leyendo para enterarse de más.

¿DE QUÉ TRATA “TORNADOS”?
Kate Cooper (Daisy Edgar – Jones) es una brillante joven que ha estado obsesionada con los tornados desde siempre, al crecer los estudió y se convirtió en “caza tornados” acompañada de un grupo de amigos y su novio, su idea ha avanzado al grado de crear un plan que (en teoría) sería capaz de detener el fenómeno natural y sus efectos destructivos, para ello tienen que poner a prueba su experimento, el cual termina en una tragedia que la perseguirá años después. Es el reencuentro con uno de sus ex compañeros que la pone de vuelta a Oklahoma y es ahí en donde conocerá a Tyler Owens (Glen Powell) un youtuber cuya popularidad consiste en transmitir en tiempo real el peligroso fenómeno desde sus entrañas.
Aparentemente ambas percepciones están lejos de unirse, hasta que deciden unir fuerzas para enfrentar el enemigo en común, con la esperanza de que esta vez, el experimento funcione.

LO BUENO
El punto principal a resaltar será la valiente decisión del director y su equipo de mantener en lo posible la manufactura a la “vieja escuela”, comenzando por la elección de filmar en 35 milímetros, el uso de locaciones reales y efectos prácticos. Por supuesto que con apoyo de sets y efectos digitales, que aprovecho para mencionar, lucen bastante bien y añaden siempre un toque de realismo y peligro a la historia.
Ya que salió a colación la historia, puedo señalar que tomó los mismos riesgos que su antecesora, pues de manera muy simplista no hay mucho espacio cuando tu “protagonista” es un tornado, sin embargo Joseph Kosinski y Mark L. Smith (“El Renacido”, “Overlord”) lograron que el viaje de los protagonistas fuera dinámico en la reiterativa presentación de la amenaza, agregando además cierta crítica a las siempre abusivas tácticas comerciales que se aprovechan de las tragedias, así como el ingreso de nuevas tecnologías para tratar de descifrar el misterio alrededor del fenómeno y hasta la actual comunidad youtuber que busca a toda costa la viralidad. Todo lo anterior sin ignorar su propio pasado con sutiles referencias a su antecesora de 1996.
Al buen acabado visual se le añade un buen diseño sonoro que es bastante inmersivo en los momentos más grandilocuentes y que en conjunto les harán pasar un rato bastante entretenido y con ambiente palomero.

LO MALO
La comparación con aquella versión de hace 28 años no es forzosa, se desmarca bastante bien a pesar de que en el fondo la historia es muy similar, sin embargo los personajes de la noventera están mucho mejor armados, realmente nos interesa lo que les ocurra, en “Tornados” todo avanza de manera fluida en su ritmo pero no tan efectiva en su construcción de personajes, realmente no nos interesa qué ocurra con ellos, son simples herramientas para que la historia avance y el pequeño drama e interés romántico (en forma de endeble triángulo) es poco creíble, no hay química entre ellos y quizá esto se deba a que se pretendió evitar el cliché, pero perjudica la empatía con los integrantes.
Si bien se alabó el diseño sonoro, la elección de las pistas musicales para acompañar el viaje resulta un tanto aleatoria, el tono de las canciones pocas veces acierta con el tono de lo que estamos viendo y en lo personal me resultó un elemento distractor.
A pesar de que tiene varias secuencias de acción que se van elevando hasta el gran clímax, la historia si se siente por momentos repetitiva, quizá una o dos escenas menos o el sacrificio de los momentos de calma, que poco aportaban, la hubieran hecho mucho más entretenida, sin duda sus casi dos horas de duración distan de ser aburridas pero si se sienten.

VEREDICTO
Se nota que “Tornados” se tomó muy en serio el papel de superar los grandes efectos (en su momento) que tuvo la primera parte, para así colocarse como uno de los mejores blockbusters del verano, y por momentos lo logra, por lo que recomiendo mucho que si están interesados no esperen a que llegue a plataformas, sin duda es una experiencia que vale la pena vivir en cine y en la pantalla más grande que se puedan permitir.
Es una lástima que la historia se haya descuidado, que el casting resulte perjudicial a pesar de la popularidad de sus integrantes y finalmente que la crítica social se desvaneciera cual tornado después de la destrucción. Nada de lo anterior impedirá que gran parte del público sea atropellado por su buena manufactura dentro de una película a la que tampoco se le exigirá mucho y que admito es una buena opción para su fin de semana. Acudan al cine a ver “Tornados”, sujeten bien sus palomitas y decidan ustedes mismos si fue capaz de superar a la anterior, además de buscar todas las sutiles referencias con las que se le hace tributo.
Cine
Sam Neill, el Dr. Alan Grant en Jurassic Park, fallece a los 78 años
Sam Neill, cuya carrera incluyó papeles memorables en la franquicia de Jurassic Park y Event Horizon, falleció, según un comunicado oficial

El aclamado actor Sam Neill, cuya carrera incluyó papeles memorables en la franquicia de Jurassic Park y Event Horizon, falleció, según un comunicado oficial de su familia.
Esta mañana se conoció la trágica noticia del fallecimiento del actor Sam Neill a los 78 años, según informes procedentes de Nueva Zelanda.
La noticia fue compartida inicialmente por su familia a través de la cuenta oficial de Instagram de Neill, antes de ser confirmada por varios medios de comunicación importantes.
Para millones de cinéfilos, Neill será recordado para siempre como el Dr. Alan Grant, el ingenioso paleontólogo que se convirtió en uno de los rostros más emblemáticos de la franquicia de Jurassic Park.
Su interpretación del reacio experto en dinosaurios lo catapultó a la fama y consolidó su lugar en la historia del cine.
El gran legado de Sam Neill
Es el tipo de papel estelar que define una carrera y que perdura para siempre tanto en el actor como en el público.
Pero este neozelandés dedicó más de cincuenta años a construir una trayectoria increíblemente ecléctica en Hollywood.
Mucho antes de ser perseguido por dinosaurios, ya cautivaba al público con intensos dramas como Calma mortal y la obra maestra de Jane Campion, ganadora del Óscar, El piano.
El público televisivo adoraba a Neill tanto como los cinéfilos.
Ofreció una clase magistral de villanía como el implacable inspector jefe Chester Campbell en Peaky Blinders.
Décadas antes, recibió una nominación al Emmy por dar vida al famoso mago Merlín en la exitosa miniserie de NBC de 1998.

Sin embargo, lo que realmente distingue a Neill es su disposición a transitar entre géneros muy diferentes.
Puede pasar sin problemas de un aterrador descenso a la locura en el éxito de culto de ciencia ficción y terror Event Horizon a una interpretación conmovedora y excéntrica en la comedia independiente Hunt for the Wilderpeople de Taika Waititi.
Recientemente, el actor anunció en abril de este año que estaba libre de cáncer.
Pero parece que su enfermedad, o los esfuerzos extremos que requirió para combatirla, le pasaron factura.
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Cine
Duna: Parte Tres muestra el lado despiadado de Paul Atreides
Ya está aquí el primer tráiler completo de Duna: Parte 3, y todo apunta a que será la entrega más oscura de la trilogía

Ya está aquí el primer tráiler completo de Duna: Parte 3, y todo apunta a que será la entrega más grande y oscura de la trilogía, mientras Paul Atreides se propone consolidar su poder.
Se ha estrenado un nuevo tráiler de Dune: Parte 3, y está claro que Avengers: Doomsday tendrá una dura competencia el 18 de diciembre en cuanto a espectacularidad se refiere.
La tercera entrega se proyectará exclusivamente en IMAX durante las fiestas, y el director Denis Villeneuve ha creado una película que sin duda merece estar allí.
Esta grandiosa conclusión de la trilogía presenta rostros nuevos y conocidos, junto con las esperadas batallas épicas que elevan la intensidad respecto a las dos primeras entregas.
También se ha confirmado que un avance extendido de la tercera entrega de Dune se proyectará junto con las funciones de IMAX de La Odisea a finales de este mes.
La historia de Duna: Parte Tres
Duna: Parte Tres se sitúa casi dos décadas después de que Paul Atreides tomara el control del Imperio.
Ahora, convertido en un emperador despiadado, Paul debe afrontar las consecuencias de su reinado mientras viejos aliados regresan, surgen nuevas y aterradoras amenazas y la traición acecha en cada sombra.
Atormentado por visiones del colapso del Imperio y la reaparición de su amor perdido, Paul se ve envuelto en una vasta conspiración, con Chani en el centro del misterio que se va desvelando.
Mientras la rebelión se gesta y los enemigos se acercan, Paul debe afrontar el verdadero precio del poder y el destino de sus seres queridos.
Duna: Parte 3 se estrena en cines el 18 de diciembre, aunque su lanzamiento internacional comienza un poco antes, el 16 de diciembre.
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Cine
MOANA| Reseña
Moana regresa en una nueva adaptación en acción real del clásico animado de Disney y lejos de sorprender deja mucho que se pudo mejorar

Para quienes conocen y aman la película de 2016, será difícil evitar la sensación de que el viaje ya estaba contado de una mejor manera.
Los remakes o adaptaciones en acción real suelen tener sentido cuando una obra ha envejecido lo suficiente como para merecer una modernización que la acerque a nuevas generaciones: independientemente de que algunas hayan sido mejores recibidas que otras, la mayoría de los live-action de Disney encontraban una justificación bajo esa premisa; Moana, sin embargo, rompe por completo esa lógica y es que la cinta animada original apenas tiene diez años de haber llegado a los cines y, además, recibió una secuela apenas hace dos años.
Es una franquicia que sigue completamente vigente en la memoria del público, por lo que resulta inevitable preguntarse si realmente existía la necesidad de volver a contar exactamente la misma historia en formato de acción real, la respuesta, al menos tras verla, es que este remake apenas y logra sostenerse gracias a su propia historia que sigue siendo emotiva por sí misma, pero difícilmente logra justificar su existencia y a continuación les cuento el porqué.
“Yo soy Moana”.
Moana (Catherine Laga´aia) regresa en una nueva adaptación en acción real del clásico animado de Disney. Elegida por el océano para devolver el Corazón de Te Fiti a la propia Diosa, emprenderá una misión que definirá el destino de su pueblo, la joven navegante deberá abandonar la seguridad de su isla y adentrarse en una peligrosa travesía a través del Pacífico. En el camino unirá fuerzas con el semidiós Maui (Dwayne Johnson), enfrentándose a criaturas legendarias, antiguos desafíos y descubriendo que el verdadero liderazgo consiste en encontrar su propio camino y confiar en sí misma.
Lo mejor.
Si hay algo que sostiene a esta nueva versión es que respeta casi por completo la historia del clásico animado (sino es que en su totalidad). El viaje de Moana conserva toda la carga emocional que la convirtió en uno de los trabajos recientes de Disney más populares y exitosos: el llamado a descubrir quién eres realmente, encontrar tu propio camino, desafiar las expectativas y comprender que el verdadero liderazgo nace de escuchar tanto a los demás como a uno mismo. Ese mensaje continúa siendo igual de poderoso y, afortunadamente, la película evita alterar aquello que ya funcionaba desde el inicio.
También hay que reconocer el trabajo realizado en el apartado visual (no confundir con la caracterización de cierto personaje principal); los efectos especiales consiguen trasladar buena parte de la espectacularidad de la animación hacia un estilo mucho más cercano al hiperrealismo. El océano, las criaturas fantásticas y varios de los momentos más icónicos lucen convincentes en líneas generales, demostrando un alto nivel técnico.
La música
La banda sonora permanece prácticamente intacta, una decisión que se agradece enormemente,temas como “How Far I’ll Go” siguen siendo el corazón emocional de la película y mantienen gran parte de su impacto.
En cuanto a las actuaciones, son en general buenas y cumplidoras, Por su parte, Catherine Laga´aia como Moana entrega una actuación comprometida y hace todo lo posible por transmitir el carisma y la determinación del personaje, aunque ciertas escenas o decisiones dentro de esta adaptación no le favorezcan para sobresalir ni aportar un sello propio que permita diferenciarla de la versión animada.
Lo malo.
El mayor tropiezo de la película tiene nombre propio: Maui; resulta sorprendente que un personaje tan importante termine siendo uno de los aspectos menos convincentes del remake. Dwayne Johnson interpreta al semidiós al que ya dio voz en la versión animada, pero su caracterización dista mucho de funcionar y es que durante buena parte del metraje da la impresión de estar usando una peluca poco natural que jamás termina de integrarse con su apariencia, haciendo que sea difícil dejar de pensar que estamos viendo al actor disfrazado y no al personaje.
La mala caracterización
En cuanto a su físico, Disney optó principalmente por un traje prostético de aproximadamente 40 libras (unos 18 kg), complementado con maquillaje y retoques digitales, en lugar de construir completamente al personaje mediante CGI. El problema es que el resultado final tampoco convence y no es que el traje luzca falso, de hecho por sí mismo “luce bien”, el problema es que contrasta demasiado con la cara y su complexión de la Roca y termina entrando en ese incómodo “valle inquietante”, donde nunca parece completamente real.
Otro problema importante es que, precisamente por tratarse de un copy-paste casi escena por escena de la película animada, quedan expuestas las limitaciones del formato live-action: hay secuencias que funcionaban perfectamente en animación gracias a la exageración de gestos, expresiones y ritmo caricaturesco. Al trasladarlas prácticamente sin modificaciones a actores reales, algunas terminan sintiéndose rígidas, forzadas o incluso incómodas, como si estuvieran ahí únicamente para replicar el material original en lugar de adaptarlo al nuevo lenguaje cinematográfico.
A ello se suma que en diversas escenas resulta evidente el uso de pantalla verde y en gran medida se nota en la iluminación poco natural en varios de los escenarios tropicales. Aunque el trabajo visual suele ser sólido, hay momentos donde la iluminación no termina de integrarse con los personajes y el artificio termina rompiendo la inmersión. Esta sensación de exceso de efectos digitales ha sido una de las observaciones más repetidas entre la crítica internacional.
Conclusión sobre Moana
Moana (live-action) no es una mala película porque sigue apoyándose en una historia extraordinaria que continúa emocionando una década después, el problema es que casi todo lo que funciona ya estaba presente en la versión animada.
Más que ofrecer una reinterpretación o una nueva visión, Disney entrega una copia extremadamente fiel (lo cual fue su mayor acierto ya que eso es lo que la mantiene a flote) y que, salvo por algunos efectos visuales y el cambio al formato de acción real, es una adaptación entretenida y visualmente competente, pero también una de las más innecesarias (y eso ya es decir mucho) que ha realizado el estudio. ¿La recomiendo? Sí, pero principalmente para los mayores fans de Moana y para las niñas y niños del hogar quienes probablemente disfrutarán la aventura sin detenerse en los problemas de caracterización, las escenas que se sienten forzadas o los momentos donde la pantalla verde resulta evidente.
Para quienes conocen y aman la película de 2016, será difícil evitar la sensación de que el viaje ya estaba contado de una mejor manera.
Moana llega a las salas de cine este 09 de julio.
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Moana (2026) | Reseña sin spoilers
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Efectos especiales
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Fotografia e iluminación
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Actuaciones
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Dirección
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Caracterización
Moana | Reseña sin spoilers
Moana (live-action) no es una mala película porque sigue apoyándose en una historia extraordinaria que continúa emocionando una década después, el problema es que casi todo lo que funciona ya estaba presente en la versión animada. Más que ofrecer una reinterpretación o una nueva visión, Disney entrega una copia extremadamente fiel (lo cual fue su mayor acierto ya que eso es lo que la mantiene a flote) y que, salvo por algunos efectos visuales y el cambio al formato de acción real, es una adaptación entretenida y visualmente competente, pero también una de las más innecesarias (y eso ya es decir mucho) que ha realizado el estudio. ¿La recomiendo? Sí, pero principalmente para los mayores fans de Moana y para las niñas y niños del hogar quienes probablemente disfrutarán la aventura sin detenerse en los problemas de caracterización, las escenas que se sienten forzadas o los momentos donde la pantalla verde resulta evidente.














