
Reseñas
CAPCOM FIGHTING COLLECTION 2 | Reseña sin spoilers
CAPCOM vuelve a entregarnos una cuidada colección de sus fighting games clásicos que demuestran la calidad de la compañia dentro del género
CAPCOM vuelve a entregarnos una cuidada colección de sus fighting games clásicos.
Los 90´s e inicios de los 2000´s fue la época dorada de los juegos de peleas, toda compañia o franquicia quería tener su propio fighting game, pero pocos lograban entregar juegos con gameplay balanceado, personajes emblemáticos y hasta permitiéndose experimentar y ser divertidos como CAPCOM lo hizo y lo sigue haciendo (aunque ahora se enfoca principalmente en su franquicia insignia Street Fighter); por eso cada vez que esta compañía decide sacar una colección de sus títulos clásicos no emociona porque es redescubrir y muchas veces descubrir joyas del pasado como vuelve a suceder con CAPCOM FIGHTING COLLECTION 2, la cual incluye por primera vez juegos en 3D y dos de los títulos más populares en las salas de arcade a inicios del milenio.
Pero ¿Qué tan bien están porteados? ¿Vale la pena adquirir esta nueva colección aún cuando hay cuatro juegos de los que poco o nada supimos? La respuesta es sí y a continuación les cuento el porqué.

Ocho grandes clásicos de regreso.
CAPCOM FIGHTING COLLECTION 2 incluye ocho juegos clásicos lanzados en arcades y consolas a finales de los 90’s e inicios de los 2000’s y que son:
- CAPCOM vs SNK: Millenium Fight 2000 Pro.
- CAPCOM vs SNK 2: Mark of the Millenium 2001.
- CAPCOM FIGHTING EVOLUTION.
- Street Fighter Alpha 3.
- Power Stone.
- Power Stone 2.
- Project Justice.
- Plasma Sword 2.

De estos 8 juegos tenemos que cuatro de ellos cuentan con pixel art en 2D y los otros cuatro son en 3D, inclusive dos de ellos son tipo party games (pero no por ello dejan de ser divertidos), y en términos generales se tratan de buenos ports traídos a consolas actuales, algunos con mejor tratamiento que otros, pero todos con varias opciones que permiten dar una experiencia agradable tanto a los fans más veteranos como a quienes juegan por primera vez estos títulos.

CAPCOM añade varios “quality of life”.
Dicho lo anterior, empecemos con los “quality of life” que fueron añadidos a estos ocho juegos; los 8 juegos se tratan de las versiones arcade, no obstante, CAPCOMha añadido opciones en el menú de selección del juego para elegir si queremos jugar el modo arcade, el modo entrenamiento o el player vs.player , es decir que tenemos la oportunidad de practicar los movimientos y entender las reglas de cada juego de manera tranquila y no sobre la marcha, lo cual se agradece bastante; además de que echar la reta local ya no será algo tedioso permitiendo que tras cada partida inmediatamente después se pueda volver a jugar en versus.

De igual manera en el menú de selección de juegos podemos establecer el nivel de dificultad, el número de rounds, el tiempo por round, etcétera; y al igual que en otras colecciones de CAPCOM, dentro de cada juego podemos acceder a un menú donde se nos muestran los movimientos básicos y especiales y los controles generales, pudiendo también personalizar los controles como siempre hemos podido hacer; por lo que con todos estos elementos CAPCOMlogra que tengamos una experiencia amena, tanto quienes crecimos con estos juegos, como para quienes están conociéndolos.

Gran experiencia de juego.
Los 8 juegos cuentan con la opción de partidas locales y en línea y en ambas opciones los juegos corren de maravilla en el sentido de que jamás encontré un retraso en la respuesta en los controles (claro, esto sin contar con las herramientas que detectan los delays a niveles de milisegundos), por lo que todas las partidas son justas, ya que tampoco encontré problemas con los hitbox en ninguno de los juegos.

Las partidas online son fáciles de encontrar y no tardan en conectar en los juegos de CAPCOM vs SNK por ser los más populares, en tanto que en los también son relativamente fáciles de encontrar, casi como el tiempo de espera de los juegos battle royal actualmente, pero depende principalmente de el juego que hayamos seleccionado.

Gran variedad de juegos.
Como mencioné, por primera vez CAPCOM añade no solo dos juegos 3D a uan colección, sino un par que son tipo party games.
- Los juegos 2D: En esta categoría tenemos los juegos de CAPCOM vs SNK: Millenium Fight 2000 Pro, CAPCOM vs SNK 2: Mark of the Millenium, CAPCOM FIGHTING EVOLUTION y Street Fighter Alpha 3; juegos que muchos conocimos gracias a su popularidad en las arcade y que se juegan, en términos generales, como los clásicos fighting games de CAPCOM, teniendo golpes y patadas débile,s medianas y fuertes y apartir de ellos se realizan distintos ataques, movimientos especiales y combos, pero cada uno de ellos cuenta con varias mecánicas que cambian por completo el gameplay.
Destacando de estos cuatro CAPCOM FIGHTING EVOLUTION por ser el juego que menos conocimos en nuestra región al haberse lanzado en 2004, cuando ya las arcades estaban prácticamente extintas y que es un crossover entre distintos fighting games de la compañía, aunque con una rara selección de personaje que representa a cada uno de ellos.
Los grandes party games y 3D
- Los juegos 3D: En esta categoría tenemos a Project Justice y Plasma Sword 2/ Star Gladiator 2.
Project Justice es una secuela de RIval Schools, cuya jugabilidad se puede llegar a sentir algo lenta, pero es entendible por el paso del tiempo, pero no por ello deja de ser un título divertido y que cuenta con una gran variedad de personajes con distintos estilos de combate, cada uno de ellos enfocado a un estereotipo de estudiante, deporte o club como se nos presentan en los animes.
En tanto que Plasma Sword 2 / Star Gladiator 2 combina el combate 2D y 3D y cada personaje cuenta con un estilo de combate en base al arma que empuñan, pero siempre permitiendo combos sencillos fáciles de ejecutar pero que ponerlos en práctica es todo un reto, ya que en un descuido el enemigo puede vendernos rápidamente; esta saga de juegos es de donde sale Hayato, personaje que usa una espada de plasma que muchos conocimos hasta Marvel vs Capcom 2. - Los party games: En tanto que los juegos de Power Stone y Power Stone 2 se tratan de juegos tipo party games ya que no cuentan con las tradicionales reglas de los fighting games, sino que pueden ser combates de hasta cuatro jugadores, en escenarios em tres dimensiones en las que si bien, debemos bajar la vida de vida del rival a cero, podremos usar el escenario a nuestro favor para ello e incluso tener a nuestra disposición armas/ítems para ello, contando con controles y gameplay sencillo y divertido y si bien lo ideal de estos juegos es hacerlo con amigos, la IA es muy desafiante también.

Continuando con un gran trabajo de preservación.
Al igual que en entregas anteriores, esta colección incluye una sección de Museo que nos muestra el arte de los distintos juegos y viene una gran cantidad de arte respecto a cada uno de los títulos, así como las tarjetas con los controles de cada juego que veíamos en los gabinetes de las arcades y por supuesto, también han sido incluidos los maravillosos soundtracks de cada juego.

Un buen trabajo a nivel técnico.
Gráficamente cada juego luce bastante bien, recordándonos que para que un título supere la prueba del tiempo es por su dirección de arte y cada uno de estos juegos luce genial si seleccionamos la opción de poner la pantalla en su modo original, como sería en un televisor CRT, ya que de otra manera los gráficos lucen mal estirados para pantallas actuales, lo cual se denota en el pixelart del arte de la selección de personajes, sobretodo en los CAPCOM vs SNK, pero insisto, si ponemos la opción de Pantalla Original esto deja de ser un problema y podemos apreciar los juegos como se debe.

Pero sin duda lo que está causando gran controversia es que en cada uno de los juegos es que se han añadido como personajes seleccionables a los jefes respectivos, con todo y lo rotos que estos pueden llegar a estar, es decir que otorgan una gran ventaja a quien los seleccione por el daño que pueden ocasionar y que además se pueden usar en el modo en línea, así que cuidado si se encuentran con alguien que seleccione al “Iori Loco” o al “Rugal Loco”.

Conclusión.
CAPCOM FIGHTING COLLECTION 2 es una bien lograda recopilación de 8 juegos clásicos: CAPCOM vs SNK: Millenium Fight 2000 Pro; CAPCOM vs SNK 2: Mark of the Millenium 2001; CAPCOM FIGHTING EVOLUTION; Street Fighter Alpha 3; Power Stone; Power Stone 2; Project Justice; Plasma Sword 2 /Star Gladiator 2; y si bien su atractivo son los CAPCOM vs SNK, cada uno de los juegos que se incluyen son muy divertidos y retadores, superando la prueba del tiempo al tener un gameplay sólido y una dirección de arte que les permite seguir luciendo increíbles a más de 20 años de su lanzamiento; de igual manera cuenta con muchas opciones para hacer más amena la experiencia de juego al ofrecer opciones como cambio de dificultad, modo de entrenamiento y el modo versus que facilita las partidas con amigos locales y en línea, además de siempre tener a nuestra disposición la lista de movimientos de los personajes. Y al igual que con otras entregas tenemos una sección de Museo para disfrutar del arte y música de cada título.
CAPCOM FIGHTING COLLECTION 2 ya está disponible en PlayStation 4 (y por ende PS5), Nintendo Switch y PC.
Siguenos en todas nuestras redes sociales para estar enterado de lo más atractivo del mundo geek, además suscríbete a nuestro canal de Youtube y podcast
Reseñas
RHYTHM HEAVEN GROOVE – Reseña
Cuando Nintendo anunció Rhythm Heaven Groove, las expectativas eran enormes y nos da mucho gusto decir que cumple las expectativas

Durante más de una década, los seguidores de Rhythm Heaven aprendieron a convivir con la idea de que Nintendo quizá nunca volvería a mirar hacia una de sus franquicias más originales.
Desde el lanzamiento de Rhythm Heaven Megamix en Nintendo 3DS, la serie desapareció silenciosamente mientras otros estudios intentaban ocupar el vacío que había dejado.
Juegos como Melatonin, Rhythm Doctor o Bits & Bops demostraron que todavía existía un enorme interés por los títulos musicales centrados en el ritmo puro, pero ninguno consiguió capturar esa mezcla tan particular de creatividad, humor absurdo y diseño elegante que convirtió a Rhythm Heaven en un clásico de culto.

Por eso, cuando Nintendo anunció Rhythm Heaven Groove, las expectativas eran enormes. No bastaba con recuperar una franquicia querida; también debía demostrar que seguía teniendo sentido en una industria donde los juegos musicales han evolucionado considerablemente durante los últimos años. La buena noticia es que Nintendo entendió perfectamente cuál era la esencia de la saga.
En lugar de reinventarla innecesariamente, Groove apuesta por perfeccionar todo aquello que hizo especial a sus predecesores. El resultado es una entrega que se siente inmediatamente familiar para los veteranos, pero también lo suficientemente accesible para conquistar a nuevos jugadores desde el primer compás.
El regreso de una serie que nunca dejó de marcar el compás
Lo primero que sorprende al comenzar Rhythm Heaven Groove es comprobar lo poco que necesita cambiar para seguir sintiéndose fresco. Mientras otros juegos musicales basan buena parte de su atractivo en enormes listas de canciones o complejos sistemas de puntuación, Nintendo continúa apostando por una filosofía mucho más sencilla: escuchar antes que mirar.
Puede parecer una idea simple, pero es precisamente esa sencillez la que convierte a la serie en algo único.
Rhythm Heaven nunca intenta que memorices largas secuencias de botones ni que reacciones a una lluvia constante de indicadores visuales. Su objetivo es mucho más interesante: enseñarte a sentir el ritmo hasta que tus manos respondan de manera casi automática. Poco a poco dejas de pensar en cada pulsación y empiezas a seguir la música de forma instintiva.
La dificultad nunca llega porque aparezcan más botones en pantalla, sino porque las canciones empiezan a jugar contigo. Introducen silencios inesperados, aceleran el tempo, cambian el patrón cuando ya creías haberlo comprendido o rompen deliberadamente el compás para obligarte a escuchar con más atención.

Incluso la propia cámara participa en ese proceso. En ocasiones cambia de perspectiva, se aleja del personaje principal o incluso oculta parte de la acción. En cualquier otro juego esta decisión resultaría frustrante, pero aquí sirve para reforzar la idea central: no debes depender de lo que ves, sino de lo que escuchas. Es una filosofía de diseño que muy pocos estudios se atreverían a mantener hoy en día y que sigue funcionando con una naturalidad sorprendente.
Cada minijuego es una pequeña genialidad cargada de personalidad
Si hay algo que define a Rhythm Heaven es su capacidad para sorprender constantemente al jugador. Cada nuevo nivel presenta una situación completamente distinta, con personajes, escenarios y reglas propias. En apenas unos minutos puedes estar lanzando un frisbee a un perro, ayudando a unas ranas a saltar, puliendo el suelo, sincronizando los limpiaparabrisas de un coche durante una tormenta, cazando insectos junto a tu hija o escondiéndote de una luna gigantesca que estornuda.
Sobre el papel parece una sucesión de ideas completamente aleatorias, pero Nintendo consigue que cada una tenga un propósito muy claro.
Ningún minijuego existe únicamente para hacer reír. Todos exploran una manera distinta de interpretar el ritmo y de relacionar la música con las acciones del jugador. Esa capacidad para transformar conceptos absurdos en mecánicas perfectamente funcionales sigue siendo uno de los mayores talentos del equipo de desarrollo.
Lo mejor es que el juego nunca estira demasiado una idea. Cada actividad dura exactamente el tiempo necesario para enseñar su mecánica, ponerla a prueba y dejarte con ganas de más antes de pasar a la siguiente. Ese ritmo constante evita cualquier sensación de repetición durante buena parte de la campaña y consigue que descubrir el siguiente minijuego sea casi tan divertido como superarlo.

La estructura de la aventura también contribuye enormemente a esa sensación de variedad. Las ocho fases principales presentan grupos de minijuegos completamente nuevos que culminan con los ya tradicionales Remix, auténticos exámenes finales donde el juego mezcla de forma brillante todas las mecánicas aprendidas hasta ese momento.
Cuando parece que todo ha terminado, Groove sigue ofreciendo razones para volver. El modo Flipside introduce nuevas versiones de muchas pruebas, aparecen desafíos adicionales para conseguir calificaciones perfectas y desbloquear medallas, mientras que pequeñas recompensas como tiras cómicas o contenido extra convierten cada partida impecable en un objetivo realmente apetecible.
Mucho más que una colección de canciones
Uno de los mayores aciertos de Rhythm Heaven Groove es que entiende perfectamente la diferencia entre cantidad y variedad. Más allá de los más de ochenta minijuegos disponibles para un jugador y los numerosos desafíos adicionales, Nintendo introduce pequeñas actividades secundarias que enriquecen la experiencia sin romper su ritmo.

La más interesante es Beatspell, un curioso experimento que mezcla mecánicas rítmicas con elementos propios de un RPG. Aquí los compases sirven para lanzar hechizos, curar aliados o atacar enemigos siguiendo diferentes combinaciones musicales.
El sistema resulta sorprendentemente entretenido y deja entrever el enorme potencial que tendría una propuesta más ambiciosa basada en esta idea.
Divertidas actividades
También encontramos pequeñas actividades pensadas simplemente para relajarse entre canción y canción.
Una caja de ritmos para experimentar libremente con distintos sonidos, minijuegos donde pateamos un zapato lo más lejos posible o situaciones tan absurdas como golpear un pez globo antes de lanzarlo a un acuario ayudan a reforzar el carácter juguetón de toda la experiencia.
Ninguna de estas propuestas pretende convertirse en el centro del juego, pero todas contribuyen a que el universo de Rhythm Heaven se sienta vivo y constantemente dispuesto a sorprender.

El modo multijugador también merece una mención especial. Compartir estos desafíos con otra persona multiplica el humor de muchas situaciones, especialmente cuando ambos jugadores pierden el ritmo al mismo tiempo.
Gracias a unos controles extremadamente sencillos, prácticamente cualquiera puede entender las mecánicas en cuestión de minutos, convirtiéndolo en uno de esos juegos ideales para sacar en reuniones familiares o con amigos sin necesidad de largas explicaciones.
Todo ello convierte a Groove en un título que funciona especialmente bien en Nintendo Switch. La duración de cada nivel invita a jugar partidas cortas, completar un par de canciones durante un descanso y regresar más tarde sin perder el hilo.
Una personalidad que ningún otro juego de ritmo ha conseguido imitar
Visualmente, Rhythm Heaven Groove demuestra que no necesita grandes alardes técnicos para resultar inolvidable.
Su dirección artística apuesta por personajes de diseño sencillo, animaciones exageradamente expresivas y un humor visual que recuerda inevitablemente a franquicias como WarioWare, aunque con una identidad propia mucho más relajada y musical.

Cada escenario parece construido alrededor de una única idea cómica llevada hasta sus últimas consecuencias.
Lo extraordinario es que nunca se siente forzado. Los gatos, las cebollas bailarinas, los robots, las ranas o los extraterrestres conviven con absoluta naturalidad dentro de un universo donde cualquier ocurrencia parece posible. Esa creatividad constante convierte cada nueva pantalla en una pequeña sorpresa y hace que descubrir el siguiente minijuego resulte casi tan emocionante como jugarlo.
La banda sonora vuelve a ser el auténtico corazón de la experiencia. Cada composición posee personalidad propia y adapta perfectamente su ritmo a la mecánica correspondiente.
Hay temas relajados, melodías pegadizas, canciones cercanas al rock e incluso piezas que juegan deliberadamente con los silencios para poner a prueba la concentración del jugador. Los efectos de sonido tampoco están ahí únicamente para acompañar la acción; forman parte activa del ritmo y ayudan a interiorizar el compás sin que apenas nos demos cuenta.

La ya característica voz sintetizada regresa aportando ese encanto ligeramente extraño que los fans reconocerán inmediatamente, aunque Nintendo permite desactivarla para quienes prefieran una experiencia más tradicional.
A ello se suma un excelente sistema de calibración que facilita ajustar el retardo de imagen y sonido en televisión, un detalle imprescindible para un juego donde unas pocas milésimas de segundo pueden marcar la diferencia entre una interpretación perfecta y una mediocre.
El regreso de Rhythm Heaven Groove muestra que el ritmo nunca pasó de moda
Rhythm Heaven Groove no es una revolución para la franquicia, ni tampoco pretende serlo. Su mayor virtud consiste precisamente en entender qué hizo especial a la serie desde sus orígenes y potenciar esas cualidades con más contenido, mayor variedad y una producción mucho más cuidada. Nintendo demuestra que no siempre hace falta reinventar una fórmula cuando esta sigue funcionando con la misma eficacia que hace veinte años.
Eso no significa que sea un juego perfecto. Tras sesiones muy largas, la estructura basada en minijuegos puede llegar a resultar algo repetitiva, y propuestas como Beatspell dejan la sensación de que podrían haber ofrecido mucho más protagonismo.
Algunos jugadores quizá esperaban novedades más rompedoras después de once años de ausencia, pero Groove prefiere perfeccionar lo conocido antes que asumir riesgos innecesarios.
Rhythm Heaven sigue siendo una celebración del ritmo, del humor y del ingenio, una experiencia capaz de convertir las situaciones más absurdas en desafíos sorprendentemente satisfactorios. Mientras otros títulos musicales buscan impresionar con enormes catálogos de canciones o complejos sistemas de juego, Nintendo continúa defendiendo una idea mucho más elegante: escuchar, sentir el compás y dejar que la música haga el resto.
Siguenos en todas nuestras redes sociales para estar enterado de lo más atractivo del mundo geek, además suscríbete a nuestro canal de Youtube y podcast
-
Gráficos
-
Jugabilidad
-
Control
-
Soundtrack y audio
RHYTHM HEAVEN GROOVE - Reseña
Rhythm Heaven Groove no es una revolución para la franquicia, ni tampoco pretende serlo. Su mayor virtud consiste precisamente en entender qué hizo especial a la serie desde sus orígenes y potenciar esas cualidades con más contenido, mayor variedad y una producción mucho más cuidada. Nintendo demuestra que no siempre hace falta reinventar una fórmula cuando esta sigue funcionando con la misma eficacia que hace veinte años.
Eso no significa que sea un juego perfecto. Tras sesiones muy largas, la estructura basada en minijuegos puede llegar a resultar algo repetitiva, y propuestas como Beatspell dejan la sensación de que podrían haber ofrecido mucho más protagonismo.
Algunos jugadores quizá esperaban novedades más rompedoras después de once años de ausencia, pero Groove prefiere perfeccionar lo conocido antes que asumir riesgos innecesarios.
Rhythm Heaven sigue siendo una celebración del ritmo, del humor y del ingenio, una experiencia capaz de convertir las situaciones más absurdas en desafíos sorprendentemente satisfactorios. Mientras otros títulos musicales buscan impresionar con enormes catálogos de canciones o complejos sistemas de juego, Nintendo continúa defendiendo una idea mucho más elegante: escuchar, sentir el compás y dejar que la música haga el resto.
Cine
MOANA| Reseña
Moana regresa en una nueva adaptación en acción real del clásico animado de Disney y lejos de sorprender deja mucho que se pudo mejorar

Para quienes conocen y aman la película de 2016, será difícil evitar la sensación de que el viaje ya estaba contado de una mejor manera.
Los remakes o adaptaciones en acción real suelen tener sentido cuando una obra ha envejecido lo suficiente como para merecer una modernización que la acerque a nuevas generaciones: independientemente de que algunas hayan sido mejores recibidas que otras, la mayoría de los live-action de Disney encontraban una justificación bajo esa premisa; Moana, sin embargo, rompe por completo esa lógica y es que la cinta animada original apenas tiene diez años de haber llegado a los cines y, además, recibió una secuela apenas hace dos años.
Es una franquicia que sigue completamente vigente en la memoria del público, por lo que resulta inevitable preguntarse si realmente existía la necesidad de volver a contar exactamente la misma historia en formato de acción real, la respuesta, al menos tras verla, es que este remake apenas y logra sostenerse gracias a su propia historia que sigue siendo emotiva por sí misma, pero difícilmente logra justificar su existencia y a continuación les cuento el porqué.
“Yo soy Moana”.
Moana (Catherine Laga´aia) regresa en una nueva adaptación en acción real del clásico animado de Disney. Elegida por el océano para devolver el Corazón de Te Fiti a la propia Diosa, emprenderá una misión que definirá el destino de su pueblo, la joven navegante deberá abandonar la seguridad de su isla y adentrarse en una peligrosa travesía a través del Pacífico. En el camino unirá fuerzas con el semidiós Maui (Dwayne Johnson), enfrentándose a criaturas legendarias, antiguos desafíos y descubriendo que el verdadero liderazgo consiste en encontrar su propio camino y confiar en sí misma.
Lo mejor.
Si hay algo que sostiene a esta nueva versión es que respeta casi por completo la historia del clásico animado (sino es que en su totalidad). El viaje de Moana conserva toda la carga emocional que la convirtió en uno de los trabajos recientes de Disney más populares y exitosos: el llamado a descubrir quién eres realmente, encontrar tu propio camino, desafiar las expectativas y comprender que el verdadero liderazgo nace de escuchar tanto a los demás como a uno mismo. Ese mensaje continúa siendo igual de poderoso y, afortunadamente, la película evita alterar aquello que ya funcionaba desde el inicio.
También hay que reconocer el trabajo realizado en el apartado visual (no confundir con la caracterización de cierto personaje principal); los efectos especiales consiguen trasladar buena parte de la espectacularidad de la animación hacia un estilo mucho más cercano al hiperrealismo. El océano, las criaturas fantásticas y varios de los momentos más icónicos lucen convincentes en líneas generales, demostrando un alto nivel técnico.
La música
La banda sonora permanece prácticamente intacta, una decisión que se agradece enormemente,temas como “How Far I’ll Go” siguen siendo el corazón emocional de la película y mantienen gran parte de su impacto.
En cuanto a las actuaciones, son en general buenas y cumplidoras, Por su parte, Catherine Laga´aia como Moana entrega una actuación comprometida y hace todo lo posible por transmitir el carisma y la determinación del personaje, aunque ciertas escenas o decisiones dentro de esta adaptación no le favorezcan para sobresalir ni aportar un sello propio que permita diferenciarla de la versión animada.
Lo malo.
El mayor tropiezo de la película tiene nombre propio: Maui; resulta sorprendente que un personaje tan importante termine siendo uno de los aspectos menos convincentes del remake. Dwayne Johnson interpreta al semidiós al que ya dio voz en la versión animada, pero su caracterización dista mucho de funcionar y es que durante buena parte del metraje da la impresión de estar usando una peluca poco natural que jamás termina de integrarse con su apariencia, haciendo que sea difícil dejar de pensar que estamos viendo al actor disfrazado y no al personaje.
La mala caracterización
En cuanto a su físico, Disney optó principalmente por un traje prostético de aproximadamente 40 libras (unos 18 kg), complementado con maquillaje y retoques digitales, en lugar de construir completamente al personaje mediante CGI. El problema es que el resultado final tampoco convence y no es que el traje luzca falso, de hecho por sí mismo “luce bien”, el problema es que contrasta demasiado con la cara y su complexión de la Roca y termina entrando en ese incómodo “valle inquietante”, donde nunca parece completamente real.
Otro problema importante es que, precisamente por tratarse de un copy-paste casi escena por escena de la película animada, quedan expuestas las limitaciones del formato live-action: hay secuencias que funcionaban perfectamente en animación gracias a la exageración de gestos, expresiones y ritmo caricaturesco. Al trasladarlas prácticamente sin modificaciones a actores reales, algunas terminan sintiéndose rígidas, forzadas o incluso incómodas, como si estuvieran ahí únicamente para replicar el material original en lugar de adaptarlo al nuevo lenguaje cinematográfico.
A ello se suma que en diversas escenas resulta evidente el uso de pantalla verde y en gran medida se nota en la iluminación poco natural en varios de los escenarios tropicales. Aunque el trabajo visual suele ser sólido, hay momentos donde la iluminación no termina de integrarse con los personajes y el artificio termina rompiendo la inmersión. Esta sensación de exceso de efectos digitales ha sido una de las observaciones más repetidas entre la crítica internacional.
Conclusión sobre Moana
Moana (live-action) no es una mala película porque sigue apoyándose en una historia extraordinaria que continúa emocionando una década después, el problema es que casi todo lo que funciona ya estaba presente en la versión animada.
Más que ofrecer una reinterpretación o una nueva visión, Disney entrega una copia extremadamente fiel (lo cual fue su mayor acierto ya que eso es lo que la mantiene a flote) y que, salvo por algunos efectos visuales y el cambio al formato de acción real, es una adaptación entretenida y visualmente competente, pero también una de las más innecesarias (y eso ya es decir mucho) que ha realizado el estudio. ¿La recomiendo? Sí, pero principalmente para los mayores fans de Moana y para las niñas y niños del hogar quienes probablemente disfrutarán la aventura sin detenerse en los problemas de caracterización, las escenas que se sienten forzadas o los momentos donde la pantalla verde resulta evidente.
Para quienes conocen y aman la película de 2016, será difícil evitar la sensación de que el viaje ya estaba contado de una mejor manera.
Moana llega a las salas de cine este 09 de julio.
Siguenos en todas nuestras redes sociales para estar enterado de lo más atractivo del mundo geek, además suscríbete a nuestro canal de Youtube y podcast
Moana (2026) | Reseña sin spoilers
-
Efectos especiales
-
Fotografia e iluminación
-
Actuaciones
-
Dirección
-
Caracterización
Moana | Reseña sin spoilers
Moana (live-action) no es una mala película porque sigue apoyándose en una historia extraordinaria que continúa emocionando una década después, el problema es que casi todo lo que funciona ya estaba presente en la versión animada. Más que ofrecer una reinterpretación o una nueva visión, Disney entrega una copia extremadamente fiel (lo cual fue su mayor acierto ya que eso es lo que la mantiene a flote) y que, salvo por algunos efectos visuales y el cambio al formato de acción real, es una adaptación entretenida y visualmente competente, pero también una de las más innecesarias (y eso ya es decir mucho) que ha realizado el estudio. ¿La recomiendo? Sí, pero principalmente para los mayores fans de Moana y para las niñas y niños del hogar quienes probablemente disfrutarán la aventura sin detenerse en los problemas de caracterización, las escenas que se sienten forzadas o los momentos donde la pantalla verde resulta evidente.
Reseñas
SONIC FRONTIERS (Nintendo Switch 2) – Reseña
Sonic Frontiers finalmente encuentra en Nintendo Switch 2 un hardware capaz de mostrar su evolución con mayor solidez

Cuando Sonic Frontiers apareció por primera vez, dejó claro que la franquicia necesitaba evolucionar. En lugar de apostar por otra sucesión de niveles lineales, SEGA decidió experimentar con una estructura de mundo abierto donde la velocidad y la exploración convivieran en un mismo espacio lo cual se agradeció bastante. Ahora en Nintendo Switch 2 esa propuesta finalmente encuentra un hardware capaz de mostrarla con mayor solidez, haciendo que muchas de las ideas originales luzcan más cercanas a lo que probablemente se imaginó durante su desarrollo.

Ya que es un relanzamiento lo primero que destaca es la mejora visual. Sin convertirse en un referente gráfico de la consola, el juego ofrece una imagen más limpia, con escenarios que transmiten una mayor sensación de amplitud. Las enormes islas donde transcurre la aventura se sienten más vivas gracias a una mejor definición de texturas, sombras con mayor presencia y una iluminación que aporta profundidad a paisajes que antes podían parecer demasiado planos o no tan detallados. El resultado no cambia la dirección artística, pero sí mejora la forma en que el jugador percibe cada entorno.
Sabemos que Sonic es un personaje cuya identidad depende completamente de la velocidad, por lo que cualquier caída en el rendimiento afecta directamente la experiencia. En Switch 2 el desplazamiento resulta mucho más consistente, permitiendo recorrer grandes extensiones, enlazar rieles, plataformas y saltos sin que el ritmo se rompa constantemente. Esa continuidad hace que explorar deje de sentirse como algo obligado para convertirse en una parte natural de la aventura.

Las mejoras
La mayor innovación de Sonic Frontiers sigue siendo su filosofía de diseño apostando por un mundo abierto. En lugar de indicar un único camino, el juego invita a descubrir rutas alternativas, resolver pequeños desafíos ambientales y utilizar las habilidades de Sonic para alcanzar lugares que inicialmente parecen inalcanzables. La velocidad deja de ser únicamente un recurso para completar niveles en el menor tiempo posible y se convierte en una herramienta para experimentar con el escenario. Esa libertad representa uno de los cambios más importantes que ha vivido la franquicia en décadas.
Los tradicionales niveles del Ciberespacio continúan funcionando como un homenaje a los juegos clásicos que aprovechando el aniversario seguro te regresara a viejos momentos de la infancia. Son recorridos más compactos y enfocados en la precisión, ofreciendo un contraste interesante frente a la exploración de las islas. Aunque algunos reutilizan ideas conocidas, siguen siendo el mejor espacio para quienes buscan la acción rápida que históricamente ha definido a Sonic.
No todo es perfecto. Algunas zonas conservan elementos que aparecen demasiado cerca del jugador volviéndolo un poco plano. También existen actividades secundarias cuya repetición termina afectando el ritmo conforme avanza la aventura. Son detalles que no desaparecen en esta versión, aunque resultan menos notorios gracias a las mejoras técnicas para esta edición.

La versión para Nintendo Switch 2 no cambia la esencia de Sonic Frontiers, pero sí mejora la forma en la que se disfruta. La exploración es más fluida, la velocidad transmite una mayor sensación de control y el apartado visual consigue reforzar la atmósfera de un mundo que apuesta por romper con la tradición de la saga.
Conclusiones
No hay mejor juego para celebrar el aniversario de nuestro erizo favorito que Sonic Frontiers pues demuestra que Sonic todavía puede reinventarse sin perder su identidad. Su combinación de exploración libre, plataformas de alta velocidad y combates de gran escala marca un camino interesante para el futuro de la franquicia, y la versión de Nintendo Switch 2 consigue que esa visión se sienta más completa y consistente que nunca.
Lo bueno
- Mejoras gráficas que hacen los escenarios más atractivos.
- Rendimiento más estable durante la exploración y los combates.
- La estructura de mundo abierto aporta frescura a la franquicia.
- Excelente sensación de velocidad y libertad de movimiento.
Lo no tan bueno
- Algunas actividades opcionales se vuelven repetitivas.
- Persisten pequeños detalles técnicos en la carga de escenarios.
- Los niveles del Ciberespacio podrían ofrecer mayor variedad.
Calificación final: 8.8/10
Siguenos en todas nuestras redes sociales para estar enterado de lo más atractivo del mundo geek, además suscríbete a nuestro canal de Youtube y podcast













