Cine
BUGONIA (2025) | Reseña
Yorgos Lanthimos trata de abarcar tantos temas que se queda corto,¿No me creen? Deja te lo cuento a profundidad en la reseña de “Bugonia”.
Yorgos Lanthimos trata de abarcar tantos temas que se queda muy corto en realmente exponer algo de valía ¿No me creen? Deja te lo cuento a profundidad en la reseña de “Bugonia”.
Vivimos una época de mucha incertidumbre, las teorías conspirativas se han visto reforzadas con el aumento de información, pero sobre todo desinformación que ahora tenemos a tan solo un click de distancia. La inteligencia artificial ha llegado a niveles en los cuales ya es más difícil distinguir la realidad de la manipulación digital. Casi cualquier idea, sin importar lo más surreal que esta parezca, puede tener cierto “sustento” si nos echamos un clavado en internet.
El director griego Yorgos Lanthimos parece que se recarga en estos momentos de duda (aunque también en la película “Salvar el planeta Tierra” del 2003) para elaborar un intento de crítica social y sátira a diversos temas: la lenta pero progresiva desaparición de la abejas, las inmorales corporaciones, humanos como sujetos de prueba, contaminación e impacto ambiental, dinámicas laborales actuales, depresión y luto, teorías conspirativas y extraterrestres. Un licuado que parte del mismo título elegido, para el cual el director se trasladó nuevamente a los mitos, en donde se sostenía que la vida podía nacer de manera espontánea. Una mirada interesante que tristemente se va difuminando conforme avanza la historia.

¿DE QUÉ TRATA “BUGONIA”?
Teddy (Jesse Plemons) y Don (Aidan Delbis) son dos primos preocupados por el bienestar del planeta Tierra, como apicultores se han dado cuenta del impacto que el CCD (Trastorno de Colapso de Colonias) tiene en las abejas y por supuesto que culpan a los pesticidas de la región, los cuales son producidos a gran escala por la compañía “Auxiolith”, situación que ha llevado a Teddy al límite y ha tomado la decisión de detener la inminente extinción de la especie humana.
Las ideas conspirativas de Teddy no se detienen en las consecuencias de los pesticidas, sino que además está convencido que extraterrestres de Andrómeda pasean entre nosotros con planes de conquista y explotación, así que su plan es ahora secuestrar a uno de ellos con la finalidad de que este rehén le conceda una reunión con el emperador andromediano en la que le solicitará su pacífica retirada. Este noble plan (por lo menos en su cabeza), hace que Teddy y Don secuestren a Michelle Fuller (Emma Stone), la cabeza ejecutiva de Auxiolith, quien de acuerdo a la experiencia de Teddy, es una andromediana que le servirá a sus planes de salvar a la Tierra del yugo extraterrestre.
A partir de este secuestro es que se nos irá planteando la duda acerca de si Teddy es realmente un héroe, un villano o hasta una víctima de sus circunstancias.

UN MUNDO NOS VIGILA
La película nos ofrece una muy buena presentación visual gracias al VistaVision, película de 35mm pero fotografiada en horizontal que permite una resolución excelente y cobertura de mucho espacio, en este sentido el cinefotógrafo Robbie Ryan (“Tornado”, “Tipos de gentileza”, “Bird”, “Pobres criaturas”) hace un trabajo estupendo sobre todo a la hora de acompañar la historia con momentos cuasi documentalistas que apoyan las escenas más “naturalistas” del guion, además de unos pesadillescos flashbacks en un prístino blanco y negro.
Emma Stone y Jesse Plemons se avientan un tremendo duelo de actuaciones, el talento de ambos no necesita probarle nada a nadie a estas alturas del partido, pero sin duda las situaciones que atraviesan dentro de la historia facilita que ambos puedan tener diversos rangos que presentar dentro de sus personajes y ambos los aprovechan de manera magnífica. Aidan Delbis merece también una mención como un “no actor” neurodivergente que tuvo que ser el balance cómico entre estas dos fuerzas actorales que tenía enfrente.
El diseño de producción acompaña muy bien una historia que en principio tiene una seriedad y oscuridad que es apoyada por los sobrios entornos en los que se desenvuelve la historia, la música es incómoda y aporta a la extrañeza de la situación, en general puedo decirles que de manera técnica la película tiene una hechura de alta calidad que justifica que esta sea la película más cara del director a la fecha.

TERRAPLANISTAS, REPTILIANOS E ILLUMINATIS
El guion será el responsable de dividir opiniones, mientras por un lado desarrolla teorías conspirativas y fomenta una construcción de personaje que justifica sus locuras, es la intención de sembrar una duda latente lo que resultará perjudicial al final, ya que la confrontación de ideas tan contrarias que atentan contra el sentido común no pueden convivir en el mismo espacio sin que estas no sean ilógicas y nada orgánicas entre sí.
La desinformación y propagación de ideas sin ningún sustento científico es muy preocupante, Yorgos Lanthimos decide entonces aventar todos los temas que se mencionaron en la introducción y dejar muy poco espacio para una verdadera crítica, resolución o postura seria al respecto, la oscura sátira que se construye durante más de hora y media progresivamente se transforma en casi una parodia con el objetivo de otorgarle al espectador un sorpresivo final, las decisiones de los protagonistas ya no importan porque solo sirven a los caprichos de un guion que se vuelve más shockeante que propositivo.
Varios temas propuestos quedan inconclusos, la crítica se vuelve anécdota y me dio la sensación de que esta historia podía contarse en mucho menos tiempo.

CONCLUSIÓN
La nueva película de Yorgos Lanthimos, como quizá toda su filmografía, tiene un nicho muy específico, el talento y crecimiento detrás de la cámara es innegable pero en esta se nota que es un proyecto que quiso hacer suyo un poco a la fuerza, proveniente de una película de hace más de veinte años. Emma Stone (ahora también como productora) insiste en seguirle el juego al director y pone la cabellera en riesgo para su cometido (como si un montón de actores/actrices no lo hubieran hecho antes). “Bugonia” es una película que tiene la belleza e incomodidad del director griego, pero también una superficialidad que no le habíamos visto antes, en donde los temas que pone sobre la mesa se convierten en meramente expositivos, quizá con la intención de generar un debate mucho más amplio, pero sin el sustento, originalidad y desparpajo que nos ofreció en trabajo anteriores.
Pudo ser algo más
Es una lástima que no pueda seguir con más sentimientos negativos respecto a la película debido al riesgo de spoiler que esto significaría, lo único que puedo subrayar e insistir, es que este juego de tensión y duda que propone la propia película es bastante tramposo y se encamina a que el trepidante desenlace nos borre de la memoria las inconsistencias ideológicas que tiene la película, que deja abierta la posibilidad de “verdades” perjudiciales en muchos sentidos, sobre todo para una sociedad tan manipulable y fácil de engañar como la actual.
Aunque auguro que los fanáticos de Lanthimos saldrán contentos, espero que todos aquellos que la vean se tomen el tiempo de realmente pensar y cuestionar aquello que acaban de ver, y no tomar el camino del propio director que con un chiste final pretende que esto se convierta en una comedia negra que se metió demasiado en la oscuridad para que nos podamos reír al final.
“Bugonia” se estrena este 4 de diciembre en salas mexicanas, vayan a verla y me cuentan su propia experiencia y cuál es su teoría conspirativa favorita, nos seguimos comunicando en la siguiente reseña escrita desde la tierra plana.
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Cine
Sam Neill, el Dr. Alan Grant en Jurassic Park, fallece a los 78 años
Sam Neill, cuya carrera incluyó papeles memorables en la franquicia de Jurassic Park y Event Horizon, falleció, según un comunicado oficial

El aclamado actor Sam Neill, cuya carrera incluyó papeles memorables en la franquicia de Jurassic Park y Event Horizon, falleció, según un comunicado oficial de su familia.
Esta mañana se conoció la trágica noticia del fallecimiento del actor Sam Neill a los 78 años, según informes procedentes de Nueva Zelanda.
La noticia fue compartida inicialmente por su familia a través de la cuenta oficial de Instagram de Neill, antes de ser confirmada por varios medios de comunicación importantes.
Para millones de cinéfilos, Neill será recordado para siempre como el Dr. Alan Grant, el ingenioso paleontólogo que se convirtió en uno de los rostros más emblemáticos de la franquicia de Jurassic Park.
Su interpretación del reacio experto en dinosaurios lo catapultó a la fama y consolidó su lugar en la historia del cine.
El gran legado de Sam Neill
Es el tipo de papel estelar que define una carrera y que perdura para siempre tanto en el actor como en el público.
Pero este neozelandés dedicó más de cincuenta años a construir una trayectoria increíblemente ecléctica en Hollywood.
Mucho antes de ser perseguido por dinosaurios, ya cautivaba al público con intensos dramas como Calma mortal y la obra maestra de Jane Campion, ganadora del Óscar, El piano.
El público televisivo adoraba a Neill tanto como los cinéfilos.
Ofreció una clase magistral de villanía como el implacable inspector jefe Chester Campbell en Peaky Blinders.
Décadas antes, recibió una nominación al Emmy por dar vida al famoso mago Merlín en la exitosa miniserie de NBC de 1998.

Sin embargo, lo que realmente distingue a Neill es su disposición a transitar entre géneros muy diferentes.
Puede pasar sin problemas de un aterrador descenso a la locura en el éxito de culto de ciencia ficción y terror Event Horizon a una interpretación conmovedora y excéntrica en la comedia independiente Hunt for the Wilderpeople de Taika Waititi.
Recientemente, el actor anunció en abril de este año que estaba libre de cáncer.
Pero parece que su enfermedad, o los esfuerzos extremos que requirió para combatirla, le pasaron factura.
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Cine
Duna: Parte Tres muestra el lado despiadado de Paul Atreides
Ya está aquí el primer tráiler completo de Duna: Parte 3, y todo apunta a que será la entrega más oscura de la trilogía

Ya está aquí el primer tráiler completo de Duna: Parte 3, y todo apunta a que será la entrega más grande y oscura de la trilogía, mientras Paul Atreides se propone consolidar su poder.
Se ha estrenado un nuevo tráiler de Dune: Parte 3, y está claro que Avengers: Doomsday tendrá una dura competencia el 18 de diciembre en cuanto a espectacularidad se refiere.
La tercera entrega se proyectará exclusivamente en IMAX durante las fiestas, y el director Denis Villeneuve ha creado una película que sin duda merece estar allí.
Esta grandiosa conclusión de la trilogía presenta rostros nuevos y conocidos, junto con las esperadas batallas épicas que elevan la intensidad respecto a las dos primeras entregas.
También se ha confirmado que un avance extendido de la tercera entrega de Dune se proyectará junto con las funciones de IMAX de La Odisea a finales de este mes.
La historia de Duna: Parte Tres
Duna: Parte Tres se sitúa casi dos décadas después de que Paul Atreides tomara el control del Imperio.
Ahora, convertido en un emperador despiadado, Paul debe afrontar las consecuencias de su reinado mientras viejos aliados regresan, surgen nuevas y aterradoras amenazas y la traición acecha en cada sombra.
Atormentado por visiones del colapso del Imperio y la reaparición de su amor perdido, Paul se ve envuelto en una vasta conspiración, con Chani en el centro del misterio que se va desvelando.
Mientras la rebelión se gesta y los enemigos se acercan, Paul debe afrontar el verdadero precio del poder y el destino de sus seres queridos.
Duna: Parte 3 se estrena en cines el 18 de diciembre, aunque su lanzamiento internacional comienza un poco antes, el 16 de diciembre.
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Cine
MOANA| Reseña
Moana regresa en una nueva adaptación en acción real del clásico animado de Disney y lejos de sorprender deja mucho que se pudo mejorar

Para quienes conocen y aman la película de 2016, será difícil evitar la sensación de que el viaje ya estaba contado de una mejor manera.
Los remakes o adaptaciones en acción real suelen tener sentido cuando una obra ha envejecido lo suficiente como para merecer una modernización que la acerque a nuevas generaciones: independientemente de que algunas hayan sido mejores recibidas que otras, la mayoría de los live-action de Disney encontraban una justificación bajo esa premisa; Moana, sin embargo, rompe por completo esa lógica y es que la cinta animada original apenas tiene diez años de haber llegado a los cines y, además, recibió una secuela apenas hace dos años.
Es una franquicia que sigue completamente vigente en la memoria del público, por lo que resulta inevitable preguntarse si realmente existía la necesidad de volver a contar exactamente la misma historia en formato de acción real, la respuesta, al menos tras verla, es que este remake apenas y logra sostenerse gracias a su propia historia que sigue siendo emotiva por sí misma, pero difícilmente logra justificar su existencia y a continuación les cuento el porqué.
“Yo soy Moana”.
Moana (Catherine Laga´aia) regresa en una nueva adaptación en acción real del clásico animado de Disney. Elegida por el océano para devolver el Corazón de Te Fiti a la propia Diosa, emprenderá una misión que definirá el destino de su pueblo, la joven navegante deberá abandonar la seguridad de su isla y adentrarse en una peligrosa travesía a través del Pacífico. En el camino unirá fuerzas con el semidiós Maui (Dwayne Johnson), enfrentándose a criaturas legendarias, antiguos desafíos y descubriendo que el verdadero liderazgo consiste en encontrar su propio camino y confiar en sí misma.
Lo mejor.
Si hay algo que sostiene a esta nueva versión es que respeta casi por completo la historia del clásico animado (sino es que en su totalidad). El viaje de Moana conserva toda la carga emocional que la convirtió en uno de los trabajos recientes de Disney más populares y exitosos: el llamado a descubrir quién eres realmente, encontrar tu propio camino, desafiar las expectativas y comprender que el verdadero liderazgo nace de escuchar tanto a los demás como a uno mismo. Ese mensaje continúa siendo igual de poderoso y, afortunadamente, la película evita alterar aquello que ya funcionaba desde el inicio.
También hay que reconocer el trabajo realizado en el apartado visual (no confundir con la caracterización de cierto personaje principal); los efectos especiales consiguen trasladar buena parte de la espectacularidad de la animación hacia un estilo mucho más cercano al hiperrealismo. El océano, las criaturas fantásticas y varios de los momentos más icónicos lucen convincentes en líneas generales, demostrando un alto nivel técnico.
La música
La banda sonora permanece prácticamente intacta, una decisión que se agradece enormemente,temas como “How Far I’ll Go” siguen siendo el corazón emocional de la película y mantienen gran parte de su impacto.
En cuanto a las actuaciones, son en general buenas y cumplidoras, Por su parte, Catherine Laga´aia como Moana entrega una actuación comprometida y hace todo lo posible por transmitir el carisma y la determinación del personaje, aunque ciertas escenas o decisiones dentro de esta adaptación no le favorezcan para sobresalir ni aportar un sello propio que permita diferenciarla de la versión animada.
Lo malo.
El mayor tropiezo de la película tiene nombre propio: Maui; resulta sorprendente que un personaje tan importante termine siendo uno de los aspectos menos convincentes del remake. Dwayne Johnson interpreta al semidiós al que ya dio voz en la versión animada, pero su caracterización dista mucho de funcionar y es que durante buena parte del metraje da la impresión de estar usando una peluca poco natural que jamás termina de integrarse con su apariencia, haciendo que sea difícil dejar de pensar que estamos viendo al actor disfrazado y no al personaje.
La mala caracterización
En cuanto a su físico, Disney optó principalmente por un traje prostético de aproximadamente 40 libras (unos 18 kg), complementado con maquillaje y retoques digitales, en lugar de construir completamente al personaje mediante CGI. El problema es que el resultado final tampoco convence y no es que el traje luzca falso, de hecho por sí mismo “luce bien”, el problema es que contrasta demasiado con la cara y su complexión de la Roca y termina entrando en ese incómodo “valle inquietante”, donde nunca parece completamente real.
Otro problema importante es que, precisamente por tratarse de un copy-paste casi escena por escena de la película animada, quedan expuestas las limitaciones del formato live-action: hay secuencias que funcionaban perfectamente en animación gracias a la exageración de gestos, expresiones y ritmo caricaturesco. Al trasladarlas prácticamente sin modificaciones a actores reales, algunas terminan sintiéndose rígidas, forzadas o incluso incómodas, como si estuvieran ahí únicamente para replicar el material original en lugar de adaptarlo al nuevo lenguaje cinematográfico.
A ello se suma que en diversas escenas resulta evidente el uso de pantalla verde y en gran medida se nota en la iluminación poco natural en varios de los escenarios tropicales. Aunque el trabajo visual suele ser sólido, hay momentos donde la iluminación no termina de integrarse con los personajes y el artificio termina rompiendo la inmersión. Esta sensación de exceso de efectos digitales ha sido una de las observaciones más repetidas entre la crítica internacional.
Conclusión sobre Moana
Moana (live-action) no es una mala película porque sigue apoyándose en una historia extraordinaria que continúa emocionando una década después, el problema es que casi todo lo que funciona ya estaba presente en la versión animada.
Más que ofrecer una reinterpretación o una nueva visión, Disney entrega una copia extremadamente fiel (lo cual fue su mayor acierto ya que eso es lo que la mantiene a flote) y que, salvo por algunos efectos visuales y el cambio al formato de acción real, es una adaptación entretenida y visualmente competente, pero también una de las más innecesarias (y eso ya es decir mucho) que ha realizado el estudio. ¿La recomiendo? Sí, pero principalmente para los mayores fans de Moana y para las niñas y niños del hogar quienes probablemente disfrutarán la aventura sin detenerse en los problemas de caracterización, las escenas que se sienten forzadas o los momentos donde la pantalla verde resulta evidente.
Para quienes conocen y aman la película de 2016, será difícil evitar la sensación de que el viaje ya estaba contado de una mejor manera.
Moana llega a las salas de cine este 09 de julio.
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Moana (2026) | Reseña sin spoilers
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Efectos especiales
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Fotografia e iluminación
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Actuaciones
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Dirección
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Caracterización
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Moana (live-action) no es una mala película porque sigue apoyándose en una historia extraordinaria que continúa emocionando una década después, el problema es que casi todo lo que funciona ya estaba presente en la versión animada. Más que ofrecer una reinterpretación o una nueva visión, Disney entrega una copia extremadamente fiel (lo cual fue su mayor acierto ya que eso es lo que la mantiene a flote) y que, salvo por algunos efectos visuales y el cambio al formato de acción real, es una adaptación entretenida y visualmente competente, pero también una de las más innecesarias (y eso ya es decir mucho) que ha realizado el estudio. ¿La recomiendo? Sí, pero principalmente para los mayores fans de Moana y para las niñas y niños del hogar quienes probablemente disfrutarán la aventura sin detenerse en los problemas de caracterización, las escenas que se sienten forzadas o los momentos donde la pantalla verde resulta evidente.














