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PRAGMATA | Reseña

Capcom se arriesga con una nueva franquicia y nos entrega una aventura espacial. ¿Qué tal está PRAGMATA? Te lo contamos en nuestra reseña.

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Capcom se arriesga con una nueva franquicia y nos entrega una aventura espacial. ¿Qué tal está PRAGMATA? Te lo contamos en nuestra reseña.

Capcom está “on fire” y nos entrega el que sin problemas es el juego del año.

Desde sus inicios el escuchar el nombre de Capcom o la clásica fanfarria con la que arrancaban sus arcades, era indicador de un juego de gran calidad y sinónimo de diversión, y al de hoy lo sigue siendo, claro, han tenido tiempos obscuros como toda compañía pero han aprendido de sus errores y sin problemas hoy es de las más sanas y rentables dentro de la industria de los videojuegos y esto lo ha logrado escuchando a su comunidad, pero sobre todo, manteniendo un nivel de prácticamente excelencia al entregarnos  secuelas de franquicias emblemáticas, en la preservación de sus juegos clásicos a través de colecciones actuales y también apostando por nuevas IP´s (propiedad intelectuales por su nombre en inglés) y es en este último apartado cuando hemos visto a Capcom realmente hacer magia y ahora con PRAGMATA no es la excepción.

Y si bien son claras las inspiraciones detrás de PRAGMATA, logra crear su propia identidad con una jugabilidad divertida, frenética, pero sobretodo que se siente única y si a esto le sumamos personajes entrañables, escenarios de locura, mecánicas innovadoras, un soundtrack elegante pero acorde a su universo, enemigos impactantes y una historia enternecedora, tenemos como resultado uno de los mejores juegos de los últimos años y que definitivamente tiene todo para ser el “Game of the Year”.

Diana dibuja en PRAGMATA.

PRAGMATA es un viaje único a la Luna.

PRAGMATA se sitúa en un futuro en el que la humanidad ha desarrollado un misterioso material lunar capaz de crear casi cualquier cosa, lo que lleva a la construcción de una avanzada estación de investigación en la Luna. Sin embargo, tras perderse toda comunicación con la base, se envía un equipo de astronautas para dar apoyo, entre ellos Hugh Williams, pero al llegar descubren que algo salió terriblemente mal.

Hugh y Diana, personajes principales de PRAGMATA.

Herido y atrapado en la instalación lunar, ahora dominada por una inteligencia artificial hostil que ha tomado el control de todos los sistemas, Hugh  es rescatado por Diana, una Pragmata (una androide altamente avanzada) con apariencia de niña. Juntos deberán colaborar para sobrevivir a las amenazas mecánicas que los rodean, enfrentarse a la IA conocida como IDUS y descubrir la verdad detrás del desastre, mientras buscan una forma de escapar y regresar a la Tierra.

Gameplay como si estuviéramos controlando dos personajes

El gameplay primario de PRAGMATA se divide en dos: disparar y hackear y sí, ambas cosas las tendremos que ejecutar casi al mismo tiempo y en tiempo real, pero no se preocupen, es mucho más intuitivo y sencillo de lo que suena, pero sobre todo se vuelve muy divertido y adictivo. Y es que en esencia PRAGMATA es un shooter en tercera persona con lso controles clásicos de este estilo de juegos (gatillo izquierdo apunta, gatillo derecho dispara), pero nuestros enemigos serán androides altamente avanzados a los cuales las armas poco daño les hacen y es ahí justamente cuando entra Diana quien puede hackear a los enemigos mientras les estamos apuntando, y aquí entramos en una especie de puzzle en el que haciendo uso de los botones del lado derecho debemos completar patrones para exponer los puntos débiles de los enemigos (y así causarles un daño mucho más significativo), hacerles daño adicional, paralizarlos, entre muchos otros efectos secundarios, todo en tiempo real, es decir, que el tiempo no se detiene, así que debemos estar atentos al entorno sino queremos recibir daño.

Boss Fight en PRAGMATA.

Cabe señalar que el hackeo nunca interfiere de una manera invasiva en la pantalla o con el propio juego, de tal manera que podemos estar al tanto de nuestro entorno para poder esquivar ataques enemigos cuando estén muy cerca de nosotros; asimismo la jugabilidad está muy bien diseñada para que se sienta como parte de estar disparando y no como una mecánica independiente e insisto, de una manera orgánica para sentirse siempre divertido y desafiante y nunca frustrante.

Batalla contra un jefe en PRAGMATA.

PRAGMATA brilla gracias a sus mecánicas de gameplay

PRAGMATA nos presenta un futuro en el que la creación de cualquier objeto de manera instantánea es posible, y por ende son desechables, algo que se traslada a las armas, las cuales se dividen en cuatro grupos: nuestra arma principal cuya munición es infinita pero tiene un tiempo de enfriamiento; las armas de daño pesado; las de contención (que afectan a un grupo de enemigos); y las de apoyo (tipo señuelos); fuera de nuestra arma principal (pistola), todas las armas son desechables, es decir que una vez que agotemos sus municiones las perderemos, además de que sólo podemos cargar una de cada una a la vez; pero no se preocupen, ya que a lo largo de los niveles estaremos encontrando armas en cajas y también las obtendremos después de vencer a enemigos.

Combate contra un "Errante" en PRAGMATA.

Esta mecánica en las armas cambia por completo el juego haciendo que en cada combate cada disparo cuente, haciéndonos mucho más precisos y estratégicos ante qué arma se adapta mejor a nuestro juego (aunque a veces no nos quedará de otra más que usar las que tengamos a la mano) o considerando con cuál nos adaptemos a ciertos enemigos, porque ese es otro factor a considerar, los distintos enemigos; entonces si bien nunca nos quedaremos sin munición, es mejor planificar bien antes de estar buscando armas corriendo por el escenario.

Hackear es esencial en PRAGMATA

De igual manera para el hackeo contaremos con “power.ups” que ayudarán a causar más daño o ejecutar efectos secundarios sobre los enemigos para facilitar el combate sobre todo cuando se traten de varias oleadas de ellos, además de habilidades adicionales y poderosas de Diana que nos estarán salvando en más de una ocasión. Y claro, también contaremos con mejoras permanentes para el combate, para las armas, mejorar stats, salud, hackeo más fácil, etcétera. Además de contar con la opción de cambiar de dificultad por si lo sienten difícil en su inicio.

Gran variedad de enemigos en PRAGMATA

Pero claro, lo anterior no sería nada sin un desafío a vencer como son los enemigos, los cuales son bastante variados y cada uno de ellos cuentan con habilidades,  ataques, y puntos débiles distintos, lo mejor es que el juego al aparecer un nuevo enemigo nos lo presenta de manera individual para conocerlo y saber cómo derrotarlo, para que cuando se nos presente junto a otros de otro tipo, lejos de sentirnos abrumados o acorralados, nos planteemos una estrategia para acabar con ellos.

Combate dinámico en PRAGMATA.

Lo mejor es que gracias a la variedad de enemigos (incluyendo versiones mejoradas de los mismos) y las distintas combinaciones que se nos van presentando para enfrentar, hacen que cada combate se sienta distinto o al menos, que nunca se sienta aburrido de estar enfrentando los mismos una y otra vez, además de contar con diseños muy únicos que van desde los imponentes, hasta los creepy e imponentes. Y hablando de diseños, sin hacer spoilers, les aseguro que los jefes que enfrentamos nos regalan algunas de las batallas más épicas que se pueden experimentar y que nos hacen sentir como verdaderos guerreros del futuro.

PRAGMATA combina los disparos con un juego de plataformas y divertidas misiones secundarias.

Gracias a la propia narrativa del juego, Capcom se permitió experimentar con los escenarios que se nos presentan, los cuales además de contar con diseños asombrosos, detallados  y que además dan la sensación de estar en un mundo enorme, el cual si bien es explorable es limitado, pero esas paredes invisibles no se perciben, lo que hacen que dichos escenarios se sientan vivos; también se aprovechan para darnos un tipo de jugabilidad de plataformas mientras nos movemos por ellos, pasando por obstáculos y hasta se vuelven una especie de puzzles para llegar a ciertos puntos, lo que ayuda al jugador a descansar de las trepidante batallas.

PRAGAMATA mecánicas de plataforma.

Además contamos con misiones secundarias enfocadas en carreras contra el tiempo debiendo recolectar objetos mientras cruzamos plataformas y acabamos con enemigos así como esquivando obstáculos; las cuales se nos presentan como una especie de “entrenamiento”, pero también hay áreas opcionales en las que se aumenta la dificultad del combate y esto le añade variedad al juego para que nunca se sienta como una experiencia monótona.

El refugio de PRAGMATA

Hugh y Diana: Los carismáticos personajes de PRAGMATA

La historia de PRAGMATA y su lore creado para él es muy rica e interesante, pero sin duda la relación e interacción entre Hugh y Diana es el verdadero gancho cautivador y que la vuelven completamente enternecedora; a lo largo del juego vemos como un hombre, de alguna manero solitario, va abriendo su corazón con una androide que cuenta con la misma curiosidad de una niña que apenas está conociendo el mundo y esto hace ques sea muy fácil encariñarse con ambos, tanto empatizar con Hugh como quedar cautivado por la capacidad de asombro e inocencia de Diana.

Además a lo largo del juego podremos desbloquear distintos trajes (junto archivos e información de los enemigos) para este par de personajes, lo que ofrece mucha rejugabilidad.

Una vez más Capcom nos consiente con doblaje en español latinoamericano.

Por si fuera poco, el juego cuenta con doblaje en sus voces en español latinoamericano y es una maravilla y de una gran calidad, si amaron el trabajo de doblaje en Resident Evil Requiem, quedarán encantados con el tratamiento tan minucioso que se hizo aquí ya que los actores le imprimen mucha emotividad a cada diálogo dependiendo la situación que se atraviese.

Además, en un juego en donde debemos estar atentos a disparar y hackear, se agradece el doblaje para disfrutar mejor las conversaciones dentro de las batallas entre ambos.

Un score elegantemente futurístico.

El soundtrack a cargo de Yasumasa Kitagawa, compositor del Capcom Sound Team,  logra construir una mezcla de atmósferas futuristas con los momentos emocionales que se nos presentan, especialmente en las escenas que involucran a Diana, dando como resultado es un score que no solo acompaña la acción, sino que refuerza el misterio, la amenaza de la IA y la inmensidad del espacio, así como la reconfortante sensación de nunca estar solo.

¿Qué tal corre PRAGMATA?

PRAGMATA se vuelve otro juego que demuestra el poder de la generación actual de consolas, a nivel gráfico y demuestra el poder del RE Engine, tanto a nivel gráfico como en rendimiento. Yo lo estuve jugando en un PlayStation 5 de primera generación y nunca tuve problemas de caídas de cuadros o bugs, su rendimiento y resolución son muy estables, así que sin duda la promesa de que corre a 1080p (hasta en 4k) a 60fps es una garantía con el hardware indicado.

¿Vale la pena jugar PRAGMATA?

En un panorama donde cada vez es más difícil encontrar propuestas realmente frescas, PRAGMATA se levanta como una de esas experiencias que no solo cumplen, sino que sorprenden; su combinación de disparos y hackeo en tiempo real no solo aporta una capa estratégica única, sino que redefine la forma en la que interactuamos con el combate dentro del género, pero más allá de sus mecánicas, lo que realmente eleva al juego es su corazón: la relación entre Hugh y Diana, que logra equilibrar perfectamente la espectacularidad del sci-fi con una narrativa íntima y emocional.

A esto se le suma un diseño de enemigos variado, escenarios memorables, un apartado sonoro impecable y un rendimiento técnico sólido que sigue demostrando el RE Engine. Y si hay un título que tiene todo para pelear por el Juego del Año (GOTY), definitivamente es PRAGMATA.

PRAGMATA se lanza el 17 de abril en PlayStation 5, Nintendo Switch 2, Xbox Series X|S y PC a través de Steam y cuenta con un demo gratuito en cada de dichas plataformas.

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PRAGMATA | Review
Overall
5
  • Jugabilidad y mecánicas
  • Control
  • Gráficos y rendimiento
  • Historia/guion/ desarrollo de personajes

PRAGMATA | Reseña sin spoilers

En un panorama donde cada vez es más difícil encontrar propuestas realmente frescas, PRAGMATA se levanta como una de esas experiencias que no solo cumplen, sino que sorprenden; su combinación de disparos y hackeo en tiempo real no solo aporta una capa estratégica única, sino que redefine la forma en la que interactuamos con el combate dentro del género, pero más allá de sus mecánicas, lo que realmente eleva al juego es su corazón: la relación entre Hugh y Diana, que logra equilibrar perfectamente la espectacularidad del sci-fi con una narrativa íntima y emocional. A esto se le suma un diseño de enemigos variado, escenarios memorables, un apartado sonoro impecable y un rendimiento técnico sólido que sigue demostrando el RE Engine. Y si hay un título que tiene todo para pelear por el Juego del Año (GOTY), definitivamente es PRAGMATA.

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RHYTHM HEAVEN GROOVE – Reseña

Cuando Nintendo anunció Rhythm Heaven Groove, las expectativas eran enormes y nos da mucho gusto decir que cumple las expectativas

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Rhythm Heaven

Durante más de una década, los seguidores de Rhythm Heaven aprendieron a convivir con la idea de que Nintendo quizá nunca volvería a mirar hacia una de sus franquicias más originales.

Desde el lanzamiento de Rhythm Heaven Megamix en Nintendo 3DS, la serie desapareció silenciosamente mientras otros estudios intentaban ocupar el vacío que había dejado.

Juegos como Melatonin, Rhythm Doctor o Bits & Bops demostraron que todavía existía un enorme interés por los títulos musicales centrados en el ritmo puro, pero ninguno consiguió capturar esa mezcla tan particular de creatividad, humor absurdo y diseño elegante que convirtió a Rhythm Heaven en un clásico de culto.

Rhythm Heaven

Por eso, cuando Nintendo anunció Rhythm Heaven Groove, las expectativas eran enormes. No bastaba con recuperar una franquicia querida; también debía demostrar que seguía teniendo sentido en una industria donde los juegos musicales han evolucionado considerablemente durante los últimos años. La buena noticia es que Nintendo entendió perfectamente cuál era la esencia de la saga.

En lugar de reinventarla innecesariamente, Groove apuesta por perfeccionar todo aquello que hizo especial a sus predecesores. El resultado es una entrega que se siente inmediatamente familiar para los veteranos, pero también lo suficientemente accesible para conquistar a nuevos jugadores desde el primer compás.

El regreso de una serie que nunca dejó de marcar el compás

Lo primero que sorprende al comenzar Rhythm Heaven Groove es comprobar lo poco que necesita cambiar para seguir sintiéndose fresco. Mientras otros juegos musicales basan buena parte de su atractivo en enormes listas de canciones o complejos sistemas de puntuación, Nintendo continúa apostando por una filosofía mucho más sencilla: escuchar antes que mirar.

Puede parecer una idea simple, pero es precisamente esa sencillez la que convierte a la serie en algo único.

Rhythm Heaven nunca intenta que memorices largas secuencias de botones ni que reacciones a una lluvia constante de indicadores visuales. Su objetivo es mucho más interesante: enseñarte a sentir el ritmo hasta que tus manos respondan de manera casi automática. Poco a poco dejas de pensar en cada pulsación y empiezas a seguir la música de forma instintiva.

La dificultad nunca llega porque aparezcan más botones en pantalla, sino porque las canciones empiezan a jugar contigo. Introducen silencios inesperados, aceleran el tempo, cambian el patrón cuando ya creías haberlo comprendido o rompen deliberadamente el compás para obligarte a escuchar con más atención.

Incluso la propia cámara participa en ese proceso. En ocasiones cambia de perspectiva, se aleja del personaje principal o incluso oculta parte de la acción. En cualquier otro juego esta decisión resultaría frustrante, pero aquí sirve para reforzar la idea central: no debes depender de lo que ves, sino de lo que escuchas. Es una filosofía de diseño que muy pocos estudios se atreverían a mantener hoy en día y que sigue funcionando con una naturalidad sorprendente.

Cada minijuego es una pequeña genialidad cargada de personalidad

Si hay algo que define a Rhythm Heaven es su capacidad para sorprender constantemente al jugador. Cada nuevo nivel presenta una situación completamente distinta, con personajes, escenarios y reglas propias. En apenas unos minutos puedes estar lanzando un frisbee a un perro, ayudando a unas ranas a saltar, puliendo el suelo, sincronizando los limpiaparabrisas de un coche durante una tormenta, cazando insectos junto a tu hija o escondiéndote de una luna gigantesca que estornuda.

Sobre el papel parece una sucesión de ideas completamente aleatorias, pero Nintendo consigue que cada una tenga un propósito muy claro.

Ningún minijuego existe únicamente para hacer reír. Todos exploran una manera distinta de interpretar el ritmo y de relacionar la música con las acciones del jugador. Esa capacidad para transformar conceptos absurdos en mecánicas perfectamente funcionales sigue siendo uno de los mayores talentos del equipo de desarrollo.

Lo mejor es que el juego nunca estira demasiado una idea. Cada actividad dura exactamente el tiempo necesario para enseñar su mecánica, ponerla a prueba y dejarte con ganas de más antes de pasar a la siguiente. Ese ritmo constante evita cualquier sensación de repetición durante buena parte de la campaña y consigue que descubrir el siguiente minijuego sea casi tan divertido como superarlo.

La estructura de la aventura también contribuye enormemente a esa sensación de variedad. Las ocho fases principales presentan grupos de minijuegos completamente nuevos que culminan con los ya tradicionales Remix, auténticos exámenes finales donde el juego mezcla de forma brillante todas las mecánicas aprendidas hasta ese momento.

Cuando parece que todo ha terminado, Groove sigue ofreciendo razones para volver. El modo Flipside introduce nuevas versiones de muchas pruebas, aparecen desafíos adicionales para conseguir calificaciones perfectas y desbloquear medallas, mientras que pequeñas recompensas como tiras cómicas o contenido extra convierten cada partida impecable en un objetivo realmente apetecible.

Mucho más que una colección de canciones

Uno de los mayores aciertos de Rhythm Heaven Groove es que entiende perfectamente la diferencia entre cantidad y variedad. Más allá de los más de ochenta minijuegos disponibles para un jugador y los numerosos desafíos adicionales, Nintendo introduce pequeñas actividades secundarias que enriquecen la experiencia sin romper su ritmo.

La más interesante es Beatspell, un curioso experimento que mezcla mecánicas rítmicas con elementos propios de un RPG. Aquí los compases sirven para lanzar hechizos, curar aliados o atacar enemigos siguiendo diferentes combinaciones musicales.

El sistema resulta sorprendentemente entretenido y deja entrever el enorme potencial que tendría una propuesta más ambiciosa basada en esta idea.

Divertidas actividades

También encontramos pequeñas actividades pensadas simplemente para relajarse entre canción y canción.

Una caja de ritmos para experimentar libremente con distintos sonidos, minijuegos donde pateamos un zapato lo más lejos posible o situaciones tan absurdas como golpear un pez globo antes de lanzarlo a un acuario ayudan a reforzar el carácter juguetón de toda la experiencia.

Ninguna de estas propuestas pretende convertirse en el centro del juego, pero todas contribuyen a que el universo de Rhythm Heaven se sienta vivo y constantemente dispuesto a sorprender.

El modo multijugador también merece una mención especial. Compartir estos desafíos con otra persona multiplica el humor de muchas situaciones, especialmente cuando ambos jugadores pierden el ritmo al mismo tiempo.

Gracias a unos controles extremadamente sencillos, prácticamente cualquiera puede entender las mecánicas en cuestión de minutos, convirtiéndolo en uno de esos juegos ideales para sacar en reuniones familiares o con amigos sin necesidad de largas explicaciones.

Todo ello convierte a Groove en un título que funciona especialmente bien en Nintendo Switch. La duración de cada nivel invita a jugar partidas cortas, completar un par de canciones durante un descanso y regresar más tarde sin perder el hilo.

Una personalidad que ningún otro juego de ritmo ha conseguido imitar

Visualmente, Rhythm Heaven Groove demuestra que no necesita grandes alardes técnicos para resultar inolvidable.

Su dirección artística apuesta por personajes de diseño sencillo, animaciones exageradamente expresivas y un humor visual que recuerda inevitablemente a franquicias como WarioWare, aunque con una identidad propia mucho más relajada y musical.

Cada escenario parece construido alrededor de una única idea cómica llevada hasta sus últimas consecuencias.

Lo extraordinario es que nunca se siente forzado. Los gatos, las cebollas bailarinas, los robots, las ranas o los extraterrestres conviven con absoluta naturalidad dentro de un universo donde cualquier ocurrencia parece posible. Esa creatividad constante convierte cada nueva pantalla en una pequeña sorpresa y hace que descubrir el siguiente minijuego resulte casi tan emocionante como jugarlo.

La banda sonora vuelve a ser el auténtico corazón de la experiencia. Cada composición posee personalidad propia y adapta perfectamente su ritmo a la mecánica correspondiente.

Hay temas relajados, melodías pegadizas, canciones cercanas al rock e incluso piezas que juegan deliberadamente con los silencios para poner a prueba la concentración del jugador. Los efectos de sonido tampoco están ahí únicamente para acompañar la acción; forman parte activa del ritmo y ayudan a interiorizar el compás sin que apenas nos demos cuenta.

La ya característica voz sintetizada regresa aportando ese encanto ligeramente extraño que los fans reconocerán inmediatamente, aunque Nintendo permite desactivarla para quienes prefieran una experiencia más tradicional.

A ello se suma un excelente sistema de calibración que facilita ajustar el retardo de imagen y sonido en televisión, un detalle imprescindible para un juego donde unas pocas milésimas de segundo pueden marcar la diferencia entre una interpretación perfecta y una mediocre.

El regreso de Rhythm Heaven Groove muestra que el ritmo nunca pasó de moda

Rhythm Heaven Groove no es una revolución para la franquicia, ni tampoco pretende serlo. Su mayor virtud consiste precisamente en entender qué hizo especial a la serie desde sus orígenes y potenciar esas cualidades con más contenido, mayor variedad y una producción mucho más cuidada. Nintendo demuestra que no siempre hace falta reinventar una fórmula cuando esta sigue funcionando con la misma eficacia que hace veinte años.

Eso no significa que sea un juego perfecto. Tras sesiones muy largas, la estructura basada en minijuegos puede llegar a resultar algo repetitiva, y propuestas como Beatspell dejan la sensación de que podrían haber ofrecido mucho más protagonismo.

Algunos jugadores quizá esperaban novedades más rompedoras después de once años de ausencia, pero Groove prefiere perfeccionar lo conocido antes que asumir riesgos innecesarios.

Rhythm Heaven sigue siendo una celebración del ritmo, del humor y del ingenio, una experiencia capaz de convertir las situaciones más absurdas en desafíos sorprendentemente satisfactorios. Mientras otros títulos musicales buscan impresionar con enormes catálogos de canciones o complejos sistemas de juego, Nintendo continúa defendiendo una idea mucho más elegante: escuchar, sentir el compás y dejar que la música haga el resto.

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  • Gráficos
  • Jugabilidad
  • Control
  • Soundtrack y audio
4.6

RHYTHM HEAVEN GROOVE - Reseña

Rhythm Heaven Groove no es una revolución para la franquicia, ni tampoco pretende serlo. Su mayor virtud consiste precisamente en entender qué hizo especial a la serie desde sus orígenes y potenciar esas cualidades con más contenido, mayor variedad y una producción mucho más cuidada. Nintendo demuestra que no siempre hace falta reinventar una fórmula cuando esta sigue funcionando con la misma eficacia que hace veinte años.

Eso no significa que sea un juego perfecto. Tras sesiones muy largas, la estructura basada en minijuegos puede llegar a resultar algo repetitiva, y propuestas como Beatspell dejan la sensación de que podrían haber ofrecido mucho más protagonismo.

Algunos jugadores quizá esperaban novedades más rompedoras después de once años de ausencia, pero Groove prefiere perfeccionar lo conocido antes que asumir riesgos innecesarios.

Rhythm Heaven sigue siendo una celebración del ritmo, del humor y del ingenio, una experiencia capaz de convertir las situaciones más absurdas en desafíos sorprendentemente satisfactorios. Mientras otros títulos musicales buscan impresionar con enormes catálogos de canciones o complejos sistemas de juego, Nintendo continúa defendiendo una idea mucho más elegante: escuchar, sentir el compás y dejar que la música haga el resto.

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Cine

MOANA| Reseña

Moana regresa en una nueva adaptación en acción real del clásico animado de Disney y lejos de sorprender deja mucho que se pudo mejorar

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Para quienes conocen y aman la película de 2016, será difícil evitar la sensación de que el viaje ya estaba contado de una mejor manera.

Los remakes o adaptaciones en acción real suelen tener sentido cuando una obra ha envejecido lo suficiente como para merecer una modernización que la acerque a nuevas generaciones: independientemente de que algunas hayan sido mejores recibidas que otras, la mayoría de los live-action de Disney encontraban una justificación bajo esa premisa; Moana, sin embargo, rompe por completo esa lógica y es que la cinta animada original apenas tiene diez años de haber llegado a los cines y, además, recibió una secuela apenas hace dos años.

Es una franquicia que sigue completamente vigente en la memoria del público, por lo que resulta inevitable preguntarse si realmente existía la necesidad de volver a contar exactamente la misma historia en formato de acción real, la respuesta, al menos tras verla, es que este remake apenas y logra sostenerse gracias a su propia historia que sigue siendo emotiva por sí misma, pero difícilmente logra justificar su existencia y a continuación les cuento el porqué.

“Yo soy Moana”.

Moana (Catherine Laga´aia) regresa en una nueva adaptación en acción real del clásico animado de Disney. Elegida por el océano para devolver el Corazón de Te Fiti  a la propia Diosa, emprenderá una misión que definirá el destino de su pueblo, la joven navegante deberá abandonar la seguridad de su isla y adentrarse en una peligrosa travesía a través del Pacífico. En el camino unirá fuerzas con el semidiós Maui (Dwayne Johnson), enfrentándose a criaturas legendarias, antiguos desafíos y descubriendo que el verdadero liderazgo consiste en encontrar su propio camino y confiar en sí misma.

Lo mejor.

Si hay algo que sostiene a esta nueva versión es que respeta casi por completo la historia del clásico animado (sino es que en su totalidad). El viaje de Moana conserva toda la carga emocional que la convirtió en uno de los trabajos recientes de Disney más populares y exitosos: el llamado a descubrir quién eres realmente, encontrar tu propio camino, desafiar las expectativas y comprender que el verdadero liderazgo nace de escuchar tanto a los demás como a uno mismo. Ese mensaje continúa siendo igual de poderoso y, afortunadamente, la película evita alterar aquello que ya funcionaba desde el inicio. 

También hay que reconocer el trabajo realizado en el apartado visual (no confundir con la caracterización de cierto personaje principal); los efectos especiales consiguen trasladar buena parte de la espectacularidad de la animación hacia un estilo mucho más cercano al hiperrealismo. El océano, las criaturas fantásticas y varios de los momentos más icónicos lucen convincentes en líneas generales, demostrando un alto nivel técnico.

La música

La banda sonora permanece prácticamente intacta, una decisión que se agradece enormemente,temas como “How Far I’ll Go” siguen siendo el corazón emocional de la película y mantienen gran parte de su impacto.

En cuanto a las actuaciones, son en general buenas y cumplidoras, Por su parte,  Catherine Laga´aia como Moana entrega una actuación comprometida y hace todo lo posible por transmitir el carisma y la determinación del personaje, aunque ciertas escenas o decisiones dentro de esta adaptación no le favorezcan para sobresalir ni aportar un sello propio que permita diferenciarla de la versión animada.

Lo malo.

El mayor tropiezo de la película tiene nombre propio: Maui; resulta sorprendente que un personaje tan importante termine siendo uno de los aspectos menos convincentes del remake. Dwayne Johnson interpreta al semidiós al que ya dio voz en la versión animada, pero su caracterización dista mucho de funcionar y es que durante buena parte del metraje da la impresión de estar usando una peluca poco natural que jamás termina de integrarse con su apariencia, haciendo que sea difícil dejar de pensar que estamos viendo al actor disfrazado y no al personaje.

La mala caracterización

En cuanto a su físico, Disney optó principalmente por un traje prostético de aproximadamente 40 libras (unos 18 kg), complementado con maquillaje y retoques digitales, en lugar de construir completamente al personaje mediante CGI. El problema es que el resultado final tampoco convence y no es que el traje luzca falso, de hecho por sí mismo “luce bien”, el problema es que contrasta demasiado con la cara y su complexión de la Roca y termina entrando en ese incómodo “valle inquietante”, donde nunca parece completamente real.

Otro problema importante es que, precisamente por tratarse de un copy-paste casi escena por escena de la película animada, quedan expuestas las limitaciones del formato live-action: hay secuencias que funcionaban perfectamente en animación gracias a la exageración de gestos, expresiones y ritmo caricaturesco. Al trasladarlas prácticamente sin modificaciones a actores reales, algunas terminan sintiéndose rígidas, forzadas o incluso incómodas, como si estuvieran ahí únicamente para replicar el material original en lugar de adaptarlo al nuevo lenguaje cinematográfico.

A ello se suma que en diversas escenas resulta evidente el uso de pantalla verde y en gran medida se nota en la iluminación poco natural en varios de los escenarios tropicales. Aunque el trabajo visual suele ser sólido, hay momentos donde la iluminación no termina de integrarse con los personajes y el artificio termina rompiendo la inmersión. Esta sensación de exceso de efectos digitales ha sido una de las observaciones más repetidas entre la crítica internacional.

Conclusión sobre Moana

Moana (live-action)  no es una mala película porque sigue apoyándose en una historia extraordinaria que continúa emocionando una década después, el problema es que casi todo lo que funciona ya estaba presente en la versión animada. 

Más que ofrecer una reinterpretación o una nueva visión, Disney entrega una copia extremadamente fiel (lo cual fue su mayor acierto ya que eso es lo que la mantiene a flote) y que, salvo por algunos efectos visuales y el cambio al formato de acción real, es una adaptación entretenida y visualmente competente, pero también una de las más innecesarias (y eso ya es decir mucho) que ha realizado el estudio. ¿La recomiendo? Sí, pero principalmente para los mayores fans de Moana y para las niñas y niños del hogar quienes probablemente disfrutarán la aventura sin detenerse en los problemas de caracterización, las escenas que se sienten forzadas o los momentos donde la pantalla verde resulta evidente.

Para quienes conocen y aman la película de 2016, será difícil evitar la sensación de que el viaje ya estaba contado de una mejor manera.

Moana llega a las salas de cine este 09 de julio.

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Moana (2026) | Reseña sin spoilers
  • Efectos especiales
  • Fotografia e iluminación
  • Actuaciones
  • Dirección
  • Caracterización
3.2

Moana | Reseña sin spoilers

Moana (live-action)  no es una mala película porque sigue apoyándose en una historia extraordinaria que continúa emocionando una década después, el problema es que casi todo lo que funciona ya estaba presente en la versión animada. Más que ofrecer una reinterpretación o una nueva visión, Disney entrega una copia extremadamente fiel (lo cual fue su mayor acierto ya que eso es lo que la mantiene a flote) y que, salvo por algunos efectos visuales y el cambio al formato de acción real, es una adaptación entretenida y visualmente competente, pero también una de las más innecesarias (y eso ya es decir mucho) que ha realizado el estudio. ¿La recomiendo? Sí, pero principalmente para los mayores fans de Moana y para las niñas y niños del hogar quienes probablemente disfrutarán la aventura sin detenerse en los problemas de caracterización, las escenas que se sienten forzadas o los momentos donde la pantalla verde resulta evidente.

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Reseñas

SONIC FRONTIERS (Nintendo Switch 2) – Reseña

Sonic Frontiers finalmente encuentra en Nintendo Switch 2 un hardware capaz de mostrar su evolución con mayor solidez

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Sonic

Cuando Sonic Frontiers apareció por primera vez, dejó claro que la franquicia necesitaba evolucionar. En lugar de apostar por otra sucesión de niveles lineales, SEGA decidió experimentar con una estructura de mundo abierto donde la velocidad y la exploración convivieran en un mismo espacio lo cual se agradeció bastante. Ahora en Nintendo Switch 2 esa propuesta finalmente encuentra un hardware capaz de mostrarla con mayor solidez, haciendo que muchas de las ideas originales luzcan más cercanas a lo que probablemente se imaginó durante su desarrollo.

Ya que es un relanzamiento lo primero que destaca es la mejora visual. Sin convertirse en un referente gráfico de la consola, el juego ofrece una imagen más limpia, con escenarios que transmiten una mayor sensación de amplitud. Las enormes islas donde transcurre la aventura se sienten más vivas gracias a una mejor definición de texturas, sombras con mayor presencia y una iluminación que aporta profundidad a paisajes que antes podían parecer demasiado planos o no tan detallados. El resultado no cambia la dirección artística, pero sí mejora la forma en que el jugador percibe cada entorno.

Sabemos que Sonic es un personaje cuya identidad depende completamente de la velocidad, por lo que cualquier caída en el rendimiento afecta directamente la experiencia. En Switch 2 el desplazamiento resulta mucho más consistente, permitiendo recorrer grandes extensiones, enlazar rieles, plataformas y saltos sin que el ritmo se rompa constantemente. Esa continuidad hace que explorar deje de sentirse como algo obligado para convertirse en una parte natural de la aventura.

Las mejoras

La mayor innovación de Sonic Frontiers sigue siendo su filosofía de diseño apostando por un mundo abierto. En lugar de indicar un único camino, el juego invita a descubrir rutas alternativas, resolver pequeños desafíos ambientales y utilizar las habilidades de Sonic para alcanzar lugares que inicialmente parecen inalcanzables. La velocidad deja de ser únicamente un recurso para completar niveles en el menor tiempo posible y se convierte en una herramienta para experimentar con el escenario. Esa libertad representa uno de los cambios más importantes que ha vivido la franquicia en décadas.

Los tradicionales niveles del Ciberespacio continúan funcionando como un homenaje a los juegos clásicos que aprovechando el aniversario seguro te regresara a viejos momentos de la infancia. Son recorridos más compactos y enfocados en la precisión, ofreciendo un contraste interesante frente a la exploración de las islas. Aunque algunos reutilizan ideas conocidas, siguen siendo el mejor espacio para quienes buscan la acción rápida que históricamente ha definido a Sonic.

No todo es perfecto. Algunas zonas conservan elementos que aparecen demasiado cerca del jugador volviéndolo un poco plano. También existen actividades secundarias cuya repetición termina afectando el ritmo conforme avanza la aventura. Son detalles que no desaparecen en esta versión, aunque resultan menos notorios gracias a las mejoras técnicas para esta edición.

La versión para Nintendo Switch 2 no cambia la esencia de Sonic Frontiers, pero sí mejora la forma en la que se disfruta. La exploración es más fluida, la velocidad transmite una mayor sensación de control y el apartado visual consigue reforzar la atmósfera de un mundo que apuesta por romper con la tradición de la saga.

Conclusiones

No hay mejor juego para celebrar el aniversario de nuestro erizo favorito que Sonic Frontiers pues demuestra que Sonic todavía puede reinventarse sin perder su identidad. Su combinación de exploración libre, plataformas de alta velocidad y combates de gran escala marca un camino interesante para el futuro de la franquicia, y la versión de Nintendo Switch 2 consigue que esa visión se sienta más completa y consistente que nunca.

Lo bueno

  • Mejoras gráficas que hacen los escenarios más atractivos.
  • Rendimiento más estable durante la exploración y los combates.
  • La estructura de mundo abierto aporta frescura a la franquicia.
  • Excelente sensación de velocidad y libertad de movimiento.

Lo no tan bueno

  • Algunas actividades opcionales se vuelven repetitivas.
  • Persisten pequeños detalles técnicos en la carga de escenarios.
  • Los niveles del Ciberespacio podrían ofrecer mayor variedad.

Calificación final: 8.8/10

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