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“EL HOMBRE DEL NORTE” (2022) | Reseña sin spoilers

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El aclamado director Robert Eggers reúne un reparto excepcional para contar su propia visión de una leyenda nórdica, dando así su primer paso al cine de presupuesto millonario ¿Está a la altura? Acá te contamos.

A pesar de solamente contar con dos (muy buenos) trabajos, el director Robert Eggers ha sido capaz ya de reunir un sólido séquito pero también detractores debido a la estética y tono de su narrativa, un horror de ambiente con “La Bruja” (2015) y una combinación de horror con terror psicológico en “El Faro” (2019), ahora con una producción que rebasa en diez veces el presupuesto de una y en más de veinte el de su ópera prima, no es raro que las expectativas estén por las nubes, el director se agarra con uñas y dientes (lo más que puede) a su propuesta autoral, a pesar de que ya ha salido a la luz la presión del estudio para que la película tenga un corte más “amable”, después de las proyecciones de prueba meses antes de su estreno.

Noventa millones de dólares, una pléyade de estrellas, su equipo de confianza y la música de la dupla Robin Carolan / Sebastian Gainborough hacen que el hype esté por las nubes ¿Quieren más? Qué tal que agregamos a la mezcla el regreso a la pantalla grande de la cantante islandesa Björk y la aportación de su compatriota Sjón (escritor de “Lamb”) para la construcción del ambicioso guion. Es curioso como todo lo anterior funciona para bien o para mal dependiendo del ojo lector. Pero comencemos por el principio con The Northman.

¿DE QUÉ TRATA “EL HOMBRE DEL NORTE”?

Estamos en el año 895 DC, el Rey Aurvandil (Ethan Hawke) regresa triunfante a su hogar después de meses de batalla, ahí se reencontrará con su esposa la Reina Gudrún (Nicole Kidman) y su único heredero Amleth (Alexander Skarsgård), una herida en batalla acelera el proceso ritual de pasar el manto al joven Amleth, para lo cual recurren a un rito ancestral que ha pasado de generación en generación comandado por el brujo y bufón Heimir (Willem Dafoe), lamentablemente la tragedia se cierne sobre la familia cuando al siguiente día de completar la ceremonia, el Rey es asesinado ni más ni menos que por su hermano Fjölnir (Claes Bang), después de escapar, el príncipe Amleth se autoimpone un juramento que marcará el resto de su vida: “Te vengaré Padre. Te salvaré Madre. Te mataré Fjölnir”.

El mantra de venganza lleva a Amleth a territorios lejanos y a convertirse en un salvaje guerrero, hasta que se le presenta la oportunidad de regresar y cumplir su promesa.

LO BUENO

No cabe duda que el equipo ensamblado por el director cumple cabalmente su función, desde la asombrosa fotografía de Jarin Blaschke que con una paleta fría de colores nos transmite perfectamente el hostil mundo en donde ocurre la tragedia y posterior búsqueda de venganza, la mirada artística de un director que aún en las escenas de batalla no cede del todo al aspecto comercial del cine y lo demuestra con un interesante, complicado y muy violento plano secuencia (la violencia que roza el gore es una constante, así que sirva de esto como prevención para los que no disfrutan de este tipo de imágenes en el cine), la música avasalladora compuesta principalmente de tambores tribales nos aportan también el ambiente épico / bélico en el que la historia se recarga.

No hay una sola actuación que se quede detrás, desde las cortas (pero efectivas) apariciones de Björk o Willem Dafoe, pasando por el tremendo trabajo físico y actoral de Alexander Skarsgård quien además renueva su compromiso para con la película al estar presente en la producción. Los escenarios en los que se mueven estos bien construidos personajes son hermosos e intimidantes en la misma proporción, por lo que los apartados técnicos involucrados merecen una alta nota en la entrega de su labor.

Si bien la historia tiene los elementos de una clásica leyenda de venganza, tragedia romana o toques Shakespearianos, aporta también uno que otro giro de tuerca o elemento cuasi fantástico como para alejarla completamente a una representación teatral como quizá resultó “La tragedia de Macbeth” (2021) de Joel Coen.

El elemento que más disfruté es el que he bautizado como “La batalla de los dioses” y es que dentro de este drama de venganza participan también otros personajes que nunca vemos de manera clara pero que son parte importantísima (según yo) de lo que ocurre en la trama, los titiriteros a cargo de los hilos del destino de los personajes que se mueven irremediablemente hacia su fatídico final, casi sin que puedan hacer nada al respecto, es este subtexto el que acompañado de la enorme cinematografía y su (por momentos) ritmo pausado, lo que me parece que la separa de manera más clara de otras épicas parecidas.

LO MALO

El único departamento técnico que muestra cierta falla (nada grave) en The Northman, es el de efectos prácticos y especiales, aunque es justo también decir que no disminuyen la efectividad del desarrollo de la trama.

Robert Eggers manifestó su inconformidad en cuanto a las necesidades del estudio para entregar un corte más “amigable”, completamente entendible conociendo el trabajo anterior del director, pero en detrimento de su visión autoral y me parece que este nuevo corte de The Northman (que complació finalmente al estudio) dio origen a un producto algo dispar, que tiene una construcción lenta (muy del director), pasa posteriormente al bando de la acción (con una manufactura buena pero alejada a lo que el director había hecho antes), una caída en el ritmo que a falta de una mejor justificación o desarrollo se siente sobrada en su narrativa, la evolución después a un género más terrorífico (en donde se siente la comodidad del director nuevamente), la inclusión de un romance y el regreso circular a la conclusión de la tragedia que originó todo, creo que es en ese vaivén de géneros y hasta estilos que provocará la principal división dentro del público que asista a ver El Hombre del Norte.

Esta trama clásica abordada también de esa manera en los diálogos (y lengua), hará también que el público más acostumbrado a películas actuales termine algo desencantado y es que el diálogo de los personajes se siente por momentos recitado y (esto es a título meramente personal) la decisión de que todos los personajes masculinos aparezcan con voces graves y rasposas se siente algo forzado.

VEREDICTO

“El hombre del Norte” es de esas películas que nos hacen recordar la importancia y felicidad de asistir al cine, sobre todo por la grandiosidad de sus imágenes que en combinación al enorme sonido justifican el precio de un boleto y la comunión social que solo se logra en una sala, lamentablemente y aunque se nota que el director se esforzó, se nos presenta como una épica de nicho todavía y no lo digo como algo negativo o positivo sino como una característica inherente que se verá reflejada en su recibimiento en taquilla.

Es por lo anterior que me gustaría mencionar no solamente lo que considero que la película es, sino lo que NO es, y es que no importa que el tráiler así lo presente, esta NO es una historia de venganza al estilo “Gladiador” (2000) con ritmo fluido, aportes sentimentales y arcos argumentales facilones o de fórmula, esta NO es una película eminentemente de acción, esta NO es una película de ambiente o reflexiva (por lo menos no toda) como el director nos tiene acostumbrados, esta NO es una película de horror (al menos no toda) alejándose también de lo entregado por su creador anteriormente, lo que SI podría ser es un licuado de todo lo anterior que bajo la estética y narrativa de Eggers es capaz de complacer a gran parte del publico pero irónicamente incluso decepcionar a alguno de sus seguidores.

No importa de qué lado te encuentres, “El hombre del Norte” es de esos eventos cinematográficos a los que vale la pena acudir, aunque sea para quejarte de lo mal que la pasaste (cosa que veo difícil que ocurra del todo para ser honesto), la película se estrena este 14 de abril en salas mexicanas, muy posiblemente con una clasificación para mayores de edad (para que lo tenga en cuenta) y te invito a que seas tú el que decida (como por ahí andan diciendo) si esta es o no “la mejor película del año”.

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STREET FIGHTER | RESEÑA

Street Fighter es una película que parece entender qué hace reconocible a la franquicia pero se queda muy corta.

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Llega a los cines una nueva película de Street Fighter. ¿Qué tal está? Sin medias tintas, la puedes amar u odiar.

Las adaptaciones de videojuegos al cine no siempre salen bien y Street Fighter es un claro ejemplo de lo complicado que puede ser trasladar una franquicia tan querida a la pantalla grande, primero con una cinta que se volvió de culto por las razones “correctas” y después con una cinta sin alma. Ahora y titulada simplemente como Street Fighter, llega la que ha prometido ser “la mejor adaptación” en acción real de uno de los juegos más icónicos de la historia.

¿El problema? Que esta película de Street Fighter cree entender a la franquicia y a los fans más clavados, cuando en realidad apunta a los jugadores o fans más casuales o a quienes apenas y conocen este juego (lo cual para nada tiene algo de malo) siendo quienes encontrarán una película divertida y llena de acción; pero si eres un fan de hueso colorado que conoce el “lore” de esta increíble saga de videojuegos (y tu personaje favorito es Bison), te sugiero tomes tus precauciones.

El Torneo Mundial regresa.

Dirigida por  por Kitao Sakurai  y ambientada en 1993, la historia sigue a Ryu (Andrew Koji) y Ken Masters (Noah Centineo), quienes tras los hechos del primer Torneo Mundial tomaron caminos separados y se han distanciados. Sin embargo ambos vuelven a la acción cuando la misteriosa Chun-Li (Callina Liang) los recluta para participar en el próximo Torneo Mundial organizado por M. Bison ( David Dastmalchian). Pero detrás de este Torneo, su organizador oculta un propósito siniestro para volverse el ser más poderoso, por lo que quienes alguna vez fueron los mejores amigos y rivales, tendrán que conciliar sus diferencias para salir adelante.

Lo bueno de Street Fighter: las peleas y el fanservice que los fans merecen.

Si hay algo que Street Fighter logra hacer muy bien es trasladar los combates de los videojuegos a la pantalla grande: las escenas de acción son uno de sus mayores aciertos, con coreografías muy bien ejecutadas que consiguen transmitir la intensidad de los enfrentamientos y, sobre todo, respetar los movimientos y ataques especiales que han definido a sus personajes durante décadas.

Sin embargo, lo más interesante llega con los flashbacks, que terminan siendo los momentos más sólidos de la película en cuanto a su relación con el material original. Es ahí donde la cinta demuestra un mayor respeto por el pasado de Ryu y Ken, recuperando elementos fundamentales de su historia y atreviéndose a llevar al terreno mainstream la relación que ambos mantienen con su maestro, Gouken, así como la presencia de Akuma (Joe “Roman Reigns” Anoa’i) en su legado. Estos momentos no solamente funcionan como un guiño para quienes conocen la franquicia, sino que también permiten acercar parte de su mitología a quienes nunca han profundizado demasiado en ella.

El fanservice también juega un papel importante, tanto en los ya citados movimientos, como en las referencias y los elementos reconocibles de los juegos están presentes para recordarnos por qué estos personajes se han convertido en iconos de la cultura popular. El problema es que ese mismo fanservice termina siendo un arma de doble filo: reconocer un ataque o identificar una referencia puede provocar una sonrisa, pero eso no necesariamente significa que el personaje esté bien adaptado o que la historia haga justicia a su legado, porque una cosa es reconocer a Ryu, Ken o Akuma en pantalla y otra muy distinta es sentir que estamos viendo a los personajes que conocemos.

Lo malo: demasiado humor (rayando en lo absurdo y personajes reducidos a una mala parodia).

El principal problema de Street Fighter: La Película es que cree entender lo que significa esta franquicia y lo que hay detrás, si bien es un juego que cualquier persona puede disfrutar sin necesidad de saber ni conocer que cada personaje tiene su historia y un interesante y rico lore, también es cierto que quienes somos fans de hueso colorado y conocemos ese trasfondo, nos tomamos muy en serio su historia por lo propiamente bien construidos que están sus personajes.

Porque sí, Street Fighter cuenta con una rica historia que ha sido muy bien contada a lo largo de seis juegos y tres precuelas, por lo que el ver que reduzcan a personajes tan importantes en esta película a mal logrados chistes, la verdad es que duele.

El gran problema de Street Fighter

Empecemos con el que es el más evidente problema: El exceso de humor. Ya que la película apuesta constantemente por los chistes, incluso en momentos que necesitan mayor seriedad y que hasta terminan rompiendo la solemnidad de situaciones que deberían tener un peso emocional o narrativo.

Lo que en ocasiones podría funcionar como una manera de aligerar el tono acaba convirtiéndose en una sucesión de situaciones absurdas que le restan fuerza a la historia.

Esto resulta especialmente evidente con Ryu y Ken, dos de los personajes más emblemáticos de la franquicia y es comprensible que la intención sea presentar versiones más jóvenes de ambos, con una personalidad más relajada y aterrizada al mundo real.

Sin embargo, una cosa es explorar una faceta distinta de los personajes y otra ridiculizarlos hasta el punto de que pierdan buena parte de su identidad.

El resultado puede provocar algunas risas, pero también deja la sensación de que la película no termina de comprender qué representan estos luchadores dentro del universo de Street Fighter.

Y si hablamos de personajes maltratados, M. Bison (David Dastmalchian) se lleva una de las peores partes y es que en teoría, estamos ante el villano principal de la historia, una figura cuya presencia debería imponer respeto y transmitir una amenaza constante.

No obstante, la película lo convierte en una caricatura de villano genérico y un extraño fetiche por los pies, con una caracterización que poco tiene que ver con la imagen imponente que ha construido a lo largo de los años.

Su historia y sus motivaciones parecen un intento poco convincente de adaptar los elementos que conocemos de los videojuegos, mientras que su peculiar obsesión con los pies se convierte en uno de los recursos humorísticos más desconcertantes de la cinta, inclusive degradando su famoso Psycho Power a un simple poder que le quita a los demás y no me pueden decir que es una película para los fans si se le da un trato como este a uno de los villanos más icónicos de los videojuegos.

Street Fighter tiene momentos que demuestran el potencial de llevar esta franquicia al cine, pero también decisiones que evidencian lo fácil que es confundir el fanservice con una verdadera adaptación.

El problema no es únicamente que la película se tome libertades con Bison, sino que parece desconocer el peso que tiene como antagonista dentro de la franquicia. Su presencia debería ser una de las grandes fortalezas de la historia, pero termina diluida entre bromas y situaciones que lo alejan de la amenaza que representa en los juegos. Los chistes relacionados con los pies, además de repetitivos, resultan excesivos e incómodos, hasta el punto de convertirse en una distracción que perjudica al personaje en lugar de enriquecerlo.

La situación tampoco mejora demasiado con el resto del elenco, varios personajes importantes quedan relegados a apariciones breves, un par de chistes o alguna característica exagerada que parece diseñada únicamente para provocar una reacción inmediata. Incluso algunos recurren a extraños gestos faciales que refuerzan la sensación de estar ante una caricatura antes que ante una adaptación que busque desarrollar sus personalidades. Ken, por ejemplo, termina funcionando en demasiadas ocasiones como un simple objeto de comedia, con poco espacio para explorar sus conflictos, motivaciones o la complejidad de su relación con Ryu.

Y es precisamente ahí donde la película pierde una oportunidad importante. Street Fighter cuenta con un universo repleto de rivalidades, tragedias personales, conflictos de honor y personajes con historias que merecen ser exploradas. No era necesario convertir cada escena en un momento dramático, pero sí encontrar un equilibrio entre la comedia y el respeto por la identidad de sus protagonistas; en cambio, la cinta parece confiar demasiado en que las referencias y las situaciones absurdas serán suficientes para sostener una historia que necesitaba mucho más desarrollo.

Y es imposible no sentir pena ajena al denotar tantos “chistes” relacionados a un extraño fetiche por los pies.

Independientemente delo anterior, la cinta deja al aire muchos conceptos o explicaciones sobre las motivaciones o poderes de varios de los personajes asumiendo que el público las conoce, lo cual resulta contrastante pues insisto, los más fans, como su servidor, pueden llegar a sentirse alienado con la ejecución de esta adaptación.

Conclusión / ¿Para quién es esta película?

Al final, Street Fighter es una película que parece entender qué elementos hacen reconocible a la franquicia, pero no necesariamente entiende lo que la convierte en algo especial. Incluir cameos, reproducir los movimientos de los videojuegos, recuperar trajes emblemáticos y llenar la pantalla de referencias no equivale a comprender el legado de una de las sagas de lucha más queridas de la industria.

Si conoces poco o nada de su historia y disfrutas principalmente de los combates y las retas, lo cual está perfectamente bien, probablemente encontrarás una película entretenida, con buenas coreografías y suficiente espectáculo para pasar un buen rato.

Pero si son fans de hueso colorado, conocen el trasfondo de sus personajes y esperaban una adaptación que respete su identidad más allá de lo visual, es muy probable que salgan de la sala con algunas quejas. Street Fighter tiene momentos que demuestran el potencial de llevar esta franquicia al cine, pero también decisiones que evidencian lo fácil que es confundir el fanservice con una verdadera adaptación.

Street Fighter se estrena este 15 de octubre en cines.

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Street Fighter (2026) | Reseña
Overall
3.5
  • Escenas de acción y fanservice
  • Dirección
  • Efectos especiales
  • Guion

Street Fighter (2026) | Reseña

Al final, Street Fighter es una película que parece entender qué elementos hacen reconocible a la franquicia, pero no necesariamente entiende lo que la convierte en algo especial. Incluir cameos, reproducir los movimientos de los videojuegos, recuperar trajes emblemáticos y llenar la pantalla de referencias no equivale a comprender el legado de una de las sagas de lucha más queridas de la industria. Si conoces poco o nada de su historia y disfrutas principalmente de los combates y las retas, lo cual está perfectamente bien, probablemente encontrarás una película entretenida, con buenas coreografías y suficiente espectáculo para pasar un buen rato. Pero si son fans de hueso colorado, conocen el trasfondo de sus personajes y esperaban una adaptación que respete su identidad más allá de lo visual, es muy probable que salgan de la sala con algunas quejas. Street Fighter tiene momentos que demuestran el potencial de llevar esta franquicia al cine, pero también decisiones que evidencian lo fácil que es confundir el fanservice con una verdadera adaptación.

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Godzilla Minus Zero lanza su trailer final

Se ha lanzado el tráiler definitivo de Godzilla Minus Zero, que presenta todo tipo de imágenes épicas y un adelanto de King Ghidorah

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Godzilla

Se ha lanzado el tráiler definitivo de Godzilla Minus Zero, que presenta todo tipo de imágenes épicas y un emocionante adelanto del esperado regreso de King Ghidorah a la gran pantalla.

Se ha publicado el tráiler final de Godzilla Minus Zero, mostrando más imágenes impresionantes de la muy esperada secuela dirigida por Takashi Yamazaki.

Uno de los momentos más impactantes ocurre cuando casas enteras son elevadas hacia el cielo —con personas aún en su interior— antes de ser arrojadas contra el suelo.

También se observa una descarga de energía amarilla que, casi con total seguridad, pertenece al aterrador King Ghidorah.

La apariencia del icónico kaiju se mantiene en secreto y es muy probable que siga oculta hasta el estreno de la película, dado que este es el último tráiler.

No obstante, aquí hay mucha acción de Godzilla, ya que el monstruo desatado acumula energía antes de lanzar su característico aliento atómico.

Todo apunta a otro gran éxito con Godzilla

Con 41 valoraciones contabilizadas, Godzilla Minus Zero ha debutado recientemente en Rotten Tomatoes con un 95%. Godzilla Minus One, estrenada en 2023, cuenta con un 99% basado en 213 críticas, por lo que resulta justo afirmar que el cineasta Takashi Yamazaki ha logrado una secuela a la altura.

La expectación ante esta continuación es enorme, y es fácil imaginar que la película recaude considerablemente más que los impresionantes 116 millones de dólares de su predecesora.

Dirigida por Takashi Yamazaki, la película está protagonizada por Ryunosuke Kamiki, Minami Hamabe, Yuki Yamada, Kuranosuke Sasaki, Jun Kunimura, Miou Tanaka, Sakura Ando, ​​Masami Nagasawa, Min Tanaka y Hidetaka Yoshioka.

Rodada íntegramente en Japón como la primera producción japonesa filmada para IMAX, Godzilla Minus Zero se grabó con cámaras digitales de alta definición certificadas por IMAX y cuenta con una optimización de imagen y sonido exclusiva para las pantallas de este formato.

El monstruo, adorado en todo el mundo, regresa a la gran pantalla alcanzando cotas más elevadas y aterradoras, lo que convierte a Godzilla Minus Zero en un auténtico acontecimiento cinematográfico imperdible.

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Scarlett Johansson se enfrenta a Legión en El Exorcista: Mártires

Universal Pictures ha lanzado el primer tráiler oficial de El Exorcista: Mártires de Mike Flanagan, y la película tiene una pinta aterradora.

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Universal Pictures ha lanzado el primer tráiler oficial de El Exorcista: Mártires de Mike Flanagan, y la película tiene una pinta realmente aterradora.

Se ha publicado oficialmente el primer tráiler de The Exorcist: Martyrs, dirigida por Mike Flanagan.

Scarlett Johansson interpreta a la detective Julie Miller, quien presencia la ejecución del padre Sunday (John Leguizamo), un notorio asesino en serie al que ella misma capturó y que se hizo famoso por recrear macabras escenas del crimen que evocaban el brutal martirio de diversos santos católicos.

La ejecución no sale según lo planeado.

“Es detective de homicidios del NYPD y madre soltera de un niño llamado Max, que acaba de cumplir 12 años”, declaró Flanagan a Esquire en una entrevista reciente.

“Creo que lo primero es decirle a la gente que no están viendo una repetición de El exorcista“, añadió.

“No están viendo ningún intento de reiniciar, rehacer o emular la película de Friedkin. En realidad, están viendo una historia dentro del universo de El exorcista que no se había contado antes, que es única en la franquicia y que toma una dirección muy distinta a las anteriores”.

Puede que el cineasta haya revelado aquí un poco más de lo que pretendía.

El terror del El Exorcista: Mártires

Es muy probable que Johannson interprete a Julie Kinderman, hija de Mary y William Kinderman, el teniente de policía encarnado por Lee J. Cobb en el clásico de William Friedkin y por George C. Scott en El exorcista III.

En la tercera película, Kinderman se enfrentó al demonio conocido como Pazuzu y al espíritu del Asesino Géminis (Brad Dourif); ambos habían poseído al padre Karras (Jason Miller) mientras este agonizaba al pie de la escalinata, tras haber dado su vida para salvar a Regan MacNeil (Linda Blair) al final de la película original.

El tráiler no confirma nada, pero sí se menciona a Legión: la entidad compuesta por Pazuzu, Géminis y el espíritu de Karras, y que da título a la novela de William Peter Blatty en la que se basa El exorcista III.

El exorcista: Mártires también cuenta con las actuaciones de Sasha Calle como la detective de homicidios Gina Restrepo, Chiwetel Ejiofor como el padre William y Lawrence Fishburne como un misterioso sacerdote.

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