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“BABYLON” | Reseña sin spoilers

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Margot Robbie, Brad Pitt y Damien Chazelle ¿Trío ganador para asegurar el éxito de “Babylon”? Acá te contamos.

A estas alturas nadie duda ya del talento actoral de Margot Robbie, un premio Oscar respalda a Brad Pitt y otro más como “Mejor Director” a Damien Chazelle, podemos agregar a la receta otros nombres más como Olivia Wilde, Eric Roberts, Samara Weaving y hasta “Flea” (así es, el bajista de los Red Hot Chili Peppers) dentro de su reparto secundario, un soundtrack maravilloso y que cohesiona de manera perfecta a cargo de Justin Hurwitz y entonces ¿Por qué ha sido un tremendo fracaso en taquilla en Estados Unidos de Norteamérica? Sinceramente para mí es todo un misterio, pero este 19 de enero en su estreno nacional, el país tendrá la oportunidad de hacer justicia y reivindicar a nuestro compatriota Diego Calva quien también es parte de la lluvia de estrellas que compone el elenco.

¿DE QUÉ TRATA “BABYLON”?

La película nos sitúa en 1926, la relativa nueva (pero exitosa) industria cinematográfica está en continua explosión, pero lo primero que conoceremos son los enormes excesos que ocurrían en (el entonces árido y casi inhóspito) Bel-Air, en donde Manny (Diego Calva) es apenas un mesero de origen mexicano pero con muchos deseos de triunfar, es en una de estas fiestas orgiásticas en donde conoce a la aspirante a actriz Nellie La Roy (Margot Robbie), una joven cuyo sueño es triunfar en la industria a pesar de no tener contactos o siquiera dinero, en esta fiesta aparece también el siguiente elemento de esta interesante triada, el famoso actor Jack Conrad (Brad Pitt) quien se encuentra en los cuernos de la luna con todos los productores (y mujeres) rendidos a sus pies. El destino cruza los caminos de estos tres personajes de manera inusual y es precisamente el mexicano, el vehículo que soporta los destinos de todos ellos, para que el director Damien Chazelle nos exponga su fanatismo por el séptimo arte.

Es con ayuda de estos tres personajes, que nos darán un extenso paseo por el quehacer cinematográfico de la época, en todos sus niveles (los buenos y los malos), el ascenso y caída de las estrellas, la crítica cinematográfica, la llegada del sonido y finalmente la llegada del color, un viaje histórico casi documental, pero contado a manera de ficción y por lo tanto lleno de locura y música, mucha música.

LO BUENO

Quizá una de las principales preocupaciones que brinquen a la mente de los posibles espectadores, será su duración de tres horas y unos pocos minutos, para nuestra fortuna la película transcurre de manera muy fluida y esto se debe sobre todo a tres elementos clave en la filmografía de Damien Chazelle: Su buena cinematografía, la edición trepidante y la música que la acompaña. Estos tres elementos se llevan las palmas (y no son los únicos) pero son con los que me gustaría comenzar.

El director de fotografía Linus Sandgren (“First Man”, “Sin tiempo para morir”, “No mires arriba”) es el encargado de darle luz a las exóticas imágenes que la historia nos presenta, con unos toques dorados que avivan el exceso, pero cambiando en los momentos más dramáticos, cómicos o incluso de acción, gracias a su buen manejo de la cámara, donde no faltan los ambiciosos planos secuencia y muchas otras escenas grandilocuentes para una historia de su magnitud.

Los rápidos cortes (a veces) y la fluida manera de narrar una historia tan larga, es cortesía de Tom Cross (“Whiplash”, “La La Land”, “El gran Showman”), haciendo de esta manera visual de contar la historia casi un personaje más, que ayuda también a resaltar las escenas que lo merecen pero más sobrio cuando la historia así lo necesita.

La música de Justin Hurwitz mantuvo mi pie moviéndose, casi todo el tiempo, al ritmo de sus tribales tambores, además del elocuente jazz y volviéndose también un elemento que se apodera de la narrativa por momentos, pero que sirve principalmente de acompañamiento a las imágenes, todo en perfecto equilibrio.

No tendría caso mencionar, en un inicio, el gran reparto si no es para alabarlo en el momento adecuado, tanto Margot Robbie como Brad Pitt nos regalan actuaciones memorables que se colocan entre las mejores de su carrera (lo cual es difícil dentro de su atractiva trayectoria), y es que ambos papeles tienen momentos de todo tipo en el que ambos actores dan lo mejor de sí, con mucha felicidad puedo agregar que el mexicano Diego Calva no se queda atrás y en muchas escenas juntos está a la altura, son quizá las escenas de mayor dramatismo las que no logra de la mejor manera, pero es de aplaudirle el enorme trabajo que realizó ante la presión de estar codo a codo con grandes y experimentadas estrellas, además de que para alegría del país, muchos de sus diálogos (quizá los más humorísticos) son en perfecto “chilango” y no digo en español, porque cualquier mexicano notará los modismos y el acento particular con el que Diego encarnó a su personaje. No hay en el reparto uno solo que entregue una mala interpretación pero no creo necesario invertir más palabras en cada uno de ellos.

La historia es un recorrido por diversas experiencias en el quehacer cinematográfico, los arcos argumentales de cada uno de los personajes están rodeados por muchas de las labores al frente, pero sobre todo detrás, de las cámaras, el lapso de tiempo que abarca también alcanza a cubrir muchas de las bondades, pero también dificultades, pertenecientes a la época, la incertidumbre y aprovechamiento de la llegada del sonido (muchas grandes carreras vieron su fin al no poder adaptarse), y en resumen Damien Chazelle se encarga de mostrarnos y compartir su gran amor por el arte que desarrolla, haciéndonos cómplices de una experiencia inmersiva que (espero) los hará revalorar la común y trivial actividad en que hemos convertido el ver una película.

“Avatar 2” se encargó de romper récords de taquilla y recordarle a muchos la razón (por el lado del entretenimiento) por la que asistimos a una sala de cine, creo que “Babylon” es capaz de recordarnos todas las otras razones por las cuales las salas aún no pueden (ni deben) ser obsoletas, la grandiosidad de sus imágenes y ambiciosa historia solo puede vivirse en una sala de cine, con el sonido adecuado, porque así nos vuelve a sorprender, nos entretiene, nos hace sentir y finalmente nos recuerda lo fugaz de todos los que habitamos a su alrededor para (contradictoriamente), recordarnos una vez más el lado de inmortalidad que este arte representa.

VEREDICTO

Dos trilladas frases se repetirán sin cesar (ya lo hicieron en su momento en Twitter) respecto a “Babylon”, y quisiera intentar reprimirlas en esta reseña pero no puedo, la primera es que “Es una experiencia”, lo cual es verdad, en tanto que sus poderosas y llamativas imágenes caminan en función de una historia que, tiene como objeto entretener, pero también hacer sentir, algo que solo se podría lograr con la combinación de todas las técnicas, habilidades y talento que envuelve el llamado “séptimo arte”, todos unidos en pro de una proyección gigante, ante una pantalla opaca, acompañada del mejor sonido posible, para que el objetivo pueda ser alcanzado.

La segunda frase cacareada alrededor de esta película será: “Es una carta de amor al cine”, algo que tiene sentido cuando la película en turno, alaba el amor por el espacio físico o laboral que involucra en cualquier punto, desde su concepción hasta la feliz proyección, en este aspecto, claro que es una carta de amor al cine, pero que como buen y justo admirador, Damien Chazelle no tiene empacho en soltarle unas cuantas verdades a Hollywood y su sistema de rápido consumo/desechamiento, porque no importa cuántos clásicos imperecederos la maquinaria pueda producir, ya están pensando en el siguiente y nosotros como consumidores hemos caído en la trampa, ya no vemos el cine por el cine mismo sino para estar a la moda, no estar fuera de la plática o peor aún, pasarle lista en nuestra red social preferida y esperar lo siguiente, sinceramente espero que “Babylon” aporte un granito de arena para que la tendencia cambie, una película que se disfruta la primera vez, pero sin duda tiene muchos momentos dignos de repetirse una y otra vez, como mero entretenimiento, pero también por el goce propio de lo que el movimiento continuo de fotogramas nos presenta.

Ustedes tienen la oportunidad de ver esta “experiencia”, esta “carta de amor al cine” el próximo 19 de enero en salas nacionales y con ello, la oportunidad también de demostrar que el público adulto, ese que solamente (en teoría al menos) puede acceder a este tipo de películas por su tono y clasificación, tiene cabida y hambre en el mercado, que las películas para “adultos” siguen siendo rentables y que (como dicen por ahí) no somos un mercado infantilizado (cabe recordar que las últimos dos éxitos de taquilla con clasificación “C” han sido películas relacionadas con superhéroes), es muy divertido subirse a los parques de diversiones que hace Marvel tal como los llama Martin Scorsese, pero es igual de entretenido y mas acorde a la edad de su clasificación, una historia de éxito, fracaso y mucha decadencia, pero qué mejor que sean ustedes quienes me den la razón o me tiren de loco cuando sean arrollados por el exceso de la Babilonia.

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XBOX crea una nueva división de cine, televisión y más

XBOX anunció el lanzamiento XP, una división estratégica diseñada para sus negocios de cine, televisión y más

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XBOX

XBOX anunció el lanzamiento de XP (abreviatura de Experience Points), una división estratégica diseñada para unificar y expandir sus negocios de cine, televisión, productos de consumo, alianzas comerciales y experiencias en vivo.

La entidad estará presidida por Kayleen Walters, exdirectora ejecutiva de Mojang y productora de A Minecraft Movie, quien aporta una trayectoria de 13 años en Lucasfilm para liderar este ecosistema de entretenimiento.

De acuerdo con Asha Sharma, ejecutiva de Xbox, el equipo de XP coordinará la expansión multiplataforma de franquicias globales como Minecraft, Call of Duty, Fallout, Warcraft, Gears of War, Candy Crush, Diablo, Forza, The Elder Scrolls y Halo.

Por su parte, Matthew Ball, director de estrategia de la marca, enfatizó que esta visión alinea capacidades históricas para construir vínculos más profundos con los jugadores y abrir nuevas oportunidades de crecimiento para sus comunidades en todo el mundo.

El proyecto responde a una evolución en el consumo cultural donde las audiencias interactúan con sus sagas favoritas más allá de las consolas.

La llegada de XBOX a otros medios

Como señaló Walters, los seguidores no solo juegan, sino que consumen producciones audiovisuales, asisten a eventos multitudinarios y visten la marca.

Con esta premisa, XP busca transformar los videojuegos de Microsoft en licencias de entretenimiento integral con presencia permanente en la cultura popular.

La creación de la división se respalda en éxitos recientes como el récord en taquilla de A Minecraft Movie, la aclamada serie de Fallout en Prime Video y la expansión de Minecraft hacia parques temáticos.

De cara al futuro, la hoja de ruta incluye proyectos de alto perfil como una serie animada de Diablo, la película de Call of Duty junto a Paramount, la adaptación audiovisual de Physint de Hideo Kojima, el regreso ampliado de la BlizzCon y alianzas estratégicas como la colaboración entre Gears of War: E-Day y la WWE.

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QUIERO TU SEXO (I WANT YOUR SEX) | Reseña

Quiero tu sexo nos entrega una película irreverente y que a través de dicha irreverencia sabe tocar temas incómodos, checa nuestra reseña

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Una divertida batalla generacional sobre deseo, poder y sexualidad.

Es difícil ncontrar una divertida y bien lograda película o serie que hable sobre temas delicados como el sexo, en todas sus distintas facetas, y es que muchas producciones abordan el tema desde puntos de vista misóginos, burlones y hasta degradantes, creyendo que eso es “comedía” (te estoy viendo a ti Happy Madison con la mayoría de tus películas). Por fortuna con Quiero tu sexo, Gregg Araki nos entrega una película irreverente y que a través de dicha irreverencia sabe tocar temas incómodos dentro del sexo, y nos lo cuenta de una manera bastante particular tomando como premisa las diferencias entre generaciones alrededor del sexo, el deseo, el cambio de roles y las relaciones de poder, todo de una manera amena, bien cuidada e incluso rompiendo estereotipos, haciendo sátira de los estereotipos. 

La sexualidad sin tabúes. 

La historia sigue a Elliot Bell (Cooper Hoffman), un joven veinteañero inseguro, ingenuo y con poca experiencia sexual que consigue trabajar para Erika Tracy (Olivia Wilde), una reconocida y provocadora artista contemporánea. Lo que comienza como una oportunidad laboral rápidamente se transforma cuando Erika lo convierte en su musa sexual y, eventualmente, en su subordinado dentro de una relación dominada por ella.

Y precisamente aquí está uno de los mayores aciertos de Quiero tu sexo: invertir los roles que tradicionalmente ha presentado el cine dentro de este tipo de historias; en lugar de recurrir al habitual hombre mayor que seduce, controla o introduce a una mujer joven en un mundo sexual desconocido, Araki coloca a una mujer madura, segura de sí misma, exitosa y sexualmente empoderada, frente a un hombre joven que acepta una posición de sumisión.

Siendo esto el motor para hablar de cómo han cambiado las concepciones sobre el sexo entre generaciones: Erika representa una visión mucho más desinhibida y confrontativa, mientras que Elliot pertenece a una generación que observa el sexo, el consentimiento y los límites desde una perspectiva mucho más, digamos cautelosa, tomando en cuenta la hipersensbilidad de las nuevas generaciones en varios aspectos. 

La película se mantiene constantemente enfrentando ambas posturas y, en lugar de decidir quién tiene completamente la razón, encuentra humor precisamente en las contradicciones de ambos, pero también en los gustos de ambos por satisfacer sus deseos, siendo algo muy interesante es que logra este humor sin convertir la sumisión masculina en el objeto de la burla. Elliot puede ser ingenuo, torpe y estar constantemente sobrepasado por las situaciones en las que Erika lo introduce, pero la película no necesita ridiculizarlo por disfrutar de una posición tradicionalmente asociada con personajes femeninos, por lo que su vulnerabilidad se convierte en parte del humor, pero también de su desarrollo como personaje.

Actuaciones que te pararán… de tu asiento.

Olivia Wilde se roba prácticamente cada escena como Erika, interpretando a una mujer exagerada, provocadora y consciente del poder que ejerce sobre quienes la rodean, pero sin reducirla a una caricatura. Hoffman, por su parte, encuentra el tono adecuado para un Elliot que constantemente parece preguntarse cómo terminó metido en semejante situación. Y todo esto funciona gracias a la química entre ambos sostiene buena parte de la película, con todo y los momentos subidos de tono.

Poniendo picante en el arte.

El humor es otro de sus grandes aciertos, ya que funciona como una herramienta para hablar de temas incómodos: las diferencias generacionales, el consentimiento, las relaciones de poder, lo políticamente correcto, la inseguridad y la manera en que cada generación entiende el deseo, sabiendo combinar comedia sexual con comentario social y una mirada satírica hacia las actitudes sexuales actuales.

Visualmente la película tiene un toque muy particular, logrando que las escenas subidas de tono y los desnudos logren manejarse de una madura, erótica y cómica.

El punto donde acabó el efecto de la píldora azul (dónde se cae).

Sin embargo, no todo funciona igual de bien, siendo su principal problema el cierre de la cinta que rompe con el tono crudo y realista que busca darnos la cinta, no digo que sea algo exagerado o que sea un final de fantasía, y aunque no arruina la experiencia, sí se siente desconectado de toda la película.

Asimismo varios de los personajes secundarios que parecían tener un mayor peso, simplemente quedan rezagados y poco desarrollados, dejando la sensación de que se les tuvo que  recortar tiempo en cámara por cuestiones de tiempo.

Aún así, se pueden dejar pasar ya que la cinta no pretende darnos una lección sobre la sexualidad ni pretende convertirse en el nuevo referente del thriller erótico; sino ser una comedía que utiliza el sexo con una dinámica de poder distinta a la que conocemos, mientras refleja la gran diferencia generacional que ahora existe.

Conclusión.

Quiero tu sexo funciona mejor cuando se deja llevar por su lado de comedia sexual y por la extraordinaria dinámica entre Olivia Wilde y Cooper Hoffman. Es una película divertida, provocadora y visualmente llamativa que consigue hablar de temas incómodos sin caer constantemente en los clichés del género, especialmente al presentar una mujer madura que ejerce el poder y un hombre joven que abraza una posición de sumisión sin convertirlo en objeto de humillación. Aunque su tercer acto pierde parte de la fuerza y el ingenio del resto de la película, y algunos personajes secundarios quedan desaprovechados, Gregg Araki consigue regresar con una obra fresca, descarada y sorprendentemente accesible que utiliza el sexo no solamente para provocar, sino para hablar de poder, consentimiento, deseo y, sobre todo, de las enormes diferencias entre la manera en que distintas generaciones entienden la sexualidad.

Quiero tu sexo ya se encuentra en las salas de cine de México.

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Quiero tu sexo (I want your sex) | Reseña
Overall
4.5
  • Dirección
  • Actuaciones
  • Guion
  • Escenas eróticas y desnudos

Quieto tu sexo | Reseña

Quiero tu sexo funciona mejor cuando se deja llevar por su lado de comedia sexual y por la extraordinaria dinámica entre Olivia Wilde y Cooper Hoffman. Es una película divertida, provocadora y visualmente llamativa que consigue hablar de temas incómodos sin caer constantemente en los clichés del género, especialmente al presentar una mujer madura que ejerce el poder y un hombre joven que abraza una posición de sumisión sin convertirlo en objeto de humillación. Aunque su tercer acto pierde parte de la fuerza y el ingenio del resto de la película, y algunos personajes secundarios quedan desaprovechados, Gregg Araki consigue regresar con una obra fresca, descarada y sorprendentemente accesible que utiliza el sexo no solamente para provocar, sino para hablar de poder, consentimiento, deseo y, sobre todo, de las enormes diferencias entre la manera en que distintas generaciones entienden la sexualidad.

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LINKIN PARK: UNSHATTER | Reseña

Linkin Park: Unshatter nos cuena una de las etapas más delicadas de la agrupación, ya la vimos y te contamos que tal esta en nuestra reseña

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El regreso de una banda que se negó a desaparecer.

Linkin Park fue la primera banda favorita de muchísimas personas: su combinación de melodías potentes, guitarras y sonidos estridentes con letras profundamente emocionales consiguió algo que pocas agrupaciones logran, poner en palabras aquello que uno siente. Hablar de frustración, dolor, soledad, enojo o incertidumbre sin esconderlos detrás de metáforas imposibles de entender fue una de las razones por las que millones de personas conectaron con su música desde el inicio. Por eso, tras la muerte de Chester Bennington, la ausencia de Linkin Park no significó simplemente que una banda dejara de tocar; para muchos, significó perder una parte importante de su propia historia.

Linkin Park: Unshatter parte precisamente de ese sentimiento para contar una de las etapas más delicadas y, al mismo tiempo, más importantes en la historia de la agrupación: la decisión de volver a los escenarios después de la muerte de Chester y hacerlo bajo el mismo nombre. Con un tono mucho más personal del cómo algunos integrantes decidieron dar el siguiente paso, mientras otros se integraban sabiendo el peso del nombre de esta banda, este documental es imperdible para todo fan.

La parte más difícil es volver a empezar…

Linkin Park: Unshatter es un documental que nos permite escuchar directamente a los integrantes originales de Linkin Park, así como a Emily Armstrong y al nuevo baterista Colin Brittain, hablar sobre el proceso que los llevó a reconstruir la banda. No se trata únicamente de explicar cómo encontraron una nueva alineación, sino de mostrar las dudas, emociones y conversaciones que existieron detrás de una decisión que inevitablemente iba a estar acompañada por comparaciones con el pasado.

Porque regresar como Linkin Park nunca fue una decisión sencilla.

Una de las ideas más interesantes que atraviesa Unshatter es precisamente el motivo por el que decidieron no comenzar de cero con otro nombre. Mientras trabajaban en nueva música, los propios integrantes comenzaron a darse cuenta de que aquello que estaban componiendo seguía teniendo la esencia de Linkin Park, no estaban intentando fabricar canciones que sonaran como sus trabajos anteriores ni recrear artificialmente una época que ya había terminado; simplemente, al reunirse y crear juntos, la música que surgía seguía perteneciendo a la banda.

Y esa diferencia es fundamental, ya que su regreso tampoco podía hacerse ignorando todo lo ocurrido. La muerte de Chester dejó una herida imposible de borrar y, como muestra el documental, los integrantes eran conscientes de que esta nueva etapa debía abordarse con enorme solemnidad y respeto y aún sabiendo que existía la posibilidad de que parte del público no aceptara la decisión. 

Sin embargo, decidieron confiar en algo que siempre había definido a Linkin Park: su música y es ahí es donde la incorporación de Emily Armstrong adquiere un significado especialmente importante. Unshatter deja claro que su propósito nunca fue convertirla en una sustituta de Chester. Intentar reproducir su voz, su personalidad o su manera de interpretar las canciones habría sido, además de imposible, contrario a lo que la propia banda estaba intentando construir.

La nueva voz

Algo que este documental precisó en hacer hincapié fue la decisión de integrar a Emily, porque funciona por ser Emily y se demuestra en los momentos en los que están componiendo el álbum de From Zero, cada canción está siendo construida con Emily participando activamente, no fue solo un “busquemos una vocalista”, fue un “necesitamos una vocalista para trabajar con ella y que cada pista sea orgánica y en ese sentido tiene mucho éxito, ya que como lo explican en el mismo documental, la intención siempre fue ver hacia el futuro y no buscar a alguien que pudiera imitar a Chester para tocar los éxitos pasados y es por eso que prácticamente todos los fans la amamos como nueva vocalista y coincidimos en que fue lo más acertado.

Lo mismo ocurre con Colin Brittain detrás de la batería, su incorporación no busca llenar simplemente el espacio que dejó Rob Bourdon, sino formar parte de una alineación que tiene que encontrar su propia dinámica.

El documental resulta particularmente interesante cuando muestra cómo los nuevos integrantes pasan de ser incorporaciones externas a convertirse en parte de un proceso creativo que, poco a poco, vuelve a sentirse como Linkin Park.

Siendo de los momentos más emotivos el final con el recibimiento de los fans durante el evento en vivo en septiembre del 2024 cuando se presentó a Emily y a Colin como los nuevos integrantes, haciendo que Unshatter funcione historia de un grupo de músicos que tuvo que enfrentarse a una pérdida enorme, preguntarse si todavía tenía algo que decir y descubrir que, pese a todo lo ocurrido, todavía existía música que necesitaba ser creada.

Sin duda este documental es imperdible para los fans de la banda, más al reunir momentos de su concierto en Sao Paulo y dejando temas completos para cantarlos, y aún sino son fans y han cantado alguna de sus canciones, encontrarán una interesante historia en la que descubrirán uno de los resurgimientos de una de las bandas más influyentes del nuevo milenio.

Experiencia SCREEN X.

En México existen 8 salas de cine que cuentan con pantalla SCREENX, la cual integra un par de pantallas secundarias laterales para crear un experiencia inmersiva, siendo que recién se inauguró la octava de estas pantallas en el complejo de Cinépolis, Parque Tepeyac, en la CDMX, justamente con este documental y que sin duda lo eleva muchísimo con un sonido que logra capturarnos de la misma manera en la que lo hace lo que vemos en pantallas, y no se preocupen, porque las pantallas secundarias no son intrusivas, ni tampoco proyectan algo del contenido principal, sino que funcionan como un extra que se acople a nuestra vista periférica.

Conclusión.

Linkin Park: Unshatter es un documental prácticamente imprescindible para cualquier fan de la banda, especialmente para quienes vivieron su música como algo más que simples canciones. Su mayor virtud está en mostrar el lado humano detrás de un regreso que, por las circunstancias, parecía imposible, y explicar por qué sus integrantes decidieron volver como Linkin Park en lugar de comenzar una historia completamente nueva. 

Más que intentar convencer al público de que todo sigue igual, Unshatter demuestra exactamente lo contrario: Linkin Park cambió, pero su esencia permanece. Emily Armstrong no está ahí para reemplazar a Chester, sino para ser parte de una nueva etapa que la banda decidió construir con su propia identidad.

Y quizá esa sea la razón por la que tantos fans pudieron abrazar nuevamente a Linkin Park: porque la banda no intentó revivir el pasado, sino demostrar que todavía tenía algo que decir.

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Linkin Park: Unshatter | Reseña
Overall
4.3
  • Dirección
  • Guion
  • Música
  • Fotografía

Linkin Park: Unshatter

Linkin Park: Unshatter es un documental prácticamente imprescindible para cualquier fan de la banda, especialmente para quienes vivieron su música como algo más que simples canciones. Su mayor virtud está en mostrar el lado humano detrás de un regreso que, por las circunstancias, parecía imposible, y explicar por qué sus integrantes decidieron volver como Linkin Park en lugar de comenzar una historia completamente nueva. Más que intentar convencer al público de que todo sigue igual, Unshatter demuestra exactamente lo contrario: Linkin Park cambió, pero su esencia permanece. Emily Armstrong no está ahí para reemplazar a Chester, sino para ser parte de una nueva etapa que la banda decidió construir con su propia identidad. Y quizá esa sea la razón por la que tantos fans pudieron abrazar nuevamente a Linkin Park: porque la banda no intentó revivir el pasado, sino demostrar que todavía tenía algo que decir.

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