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“MONKEY MAN: EL DESPERTAR DE LA BESTIA” | Reseña
Dev Patel intenta demostrar que se le puede dar profundidad política y religiosa a un producto como John Wick ¿Lo logra? Te lo contamos nuestra reseña.
Dev Patel intenta demostrar que se le puede dar profundidad política y religiosa a un producto como John Wick ¿Lo logra? Entérate de la respuesta en nuestra reseña sin spoilers.
Inicialmente pensada para lanzarse directo a streaming (hasta que fue rescatada por Jordan Peele), la ópera prima del también actor Dev Patel estuvo llena de obstáculos que incluyeron reducción de presupuesto, muchos cortes para la entrega final, grabación de escenas con cámaras Go Pro y teléfonos Iphone (y se nota), además de una infección de ojo, un hombro desgarrado y una mano rota para su protagonista, la pesadilla para cualquier realizador en su primer intento detrás de la cámara.
A todo lo anterior habría que añadir quizá, la gran ambición de intentar “renovar” un género y cubrirlo con una carátula de profundidad, religión y crítica política que (aunque se agradece el intento) no logra cuajar del todo. “Monkey Man” tiene aciertos como fallas, sigue leyendo para enterarte de más detalles.

¿DE QUÉ TRATA “MONKEY MAN: EL DESPERTAR DE LA BESTIA”?
Un joven anónimo al que conoceremos posteriormente por el alias falso de “Bobby” (Dev Patel), se gana la vida en sangrientas peleas clandestinas en “El templo del Tigre”, combates arreglados que ofrecen un espectáculo que justifica las apuestas y el flujo de dinero. Muy lentamente se nos irá presentando el entorno en el que está inmerso “Bobby” así como las razones por las cuales ha estado preparando su cuerpo para el castigo y es que su objetivo es vengarse de aquellos que lo despojaron de su casa y familia.
Para lograr lo anterior, “Bobby” solicita trabajo en un lujoso hotel en el que se hacen fiestas para gente de élite de todo el mundo, es ahí en donde van a pasar el rato algunos de los responsables de su tragedia y es su ingreso en el peldaño más bajo de esta lujosa y depravada vida que comienza a fraguar su venganza.

LO BUENO de Monkey Man
A pesar de ser una simple y tradicional “película de venganza”, el director Dev Patel le da un tono religioso a la historia desde los primeros minutos, haciendo paralelismos con Hanuman “el dios mono”, con lo que intenta darle a su personaje una travesía social de mayor importancia y no mera satisfacción personal. No termina de resolver, pero se agradece el intento.
Dev Patel sorprende en la ardua labor al frente y detrás de la cámara, “Monkey Man” (con todo y sus fallas) es un digno primer paso en la carrera de este novel director que esperemos se anime a seguir puliendo sus historias.
La manufactura técnica y propuesta visual son un constante sube y baja, pero hay que resaltar sus momentos de fotografía nocturna y el trepidante movimiento de cámara para las escenas de pelea que aumentan la intensidad de la misma sin que (casi) se pierda la justa apreciación de lo que está ocurriendo.
La música es un elemento que, aunque remite a muchas otras películas y estilos, queda bien en cuanto a su aporte auditivo y narrativo.
Las coreografías tenían la difícil tarea de, al menos, alcanzar el referente más actual que tenemos al respecto, por supuesto me refiero a “John Wick” (2014 – 2023) a quien incluso se le hace referencia, para ser honestos se queda un poco corta pero (quizá consciente de ello) el director decide suplir sus carencias con la adición de mayor salvajismo en cuanto a sus dosis de sangre y métodos de muerte, no serán pocas veces que los espectadores más sensibles tendrán que cerrar los ojos unos segundos ante los toques de gore que recibirán en pantalla.

LO MALO de Monkey Man
El amor por el género de acción por parte de Dev Patel es claro, pero este amor lo traiciona y hace que beba de muchas fuentes que impiden que su película tenga personalidad propia, su película se siente constantemente como un licuado con ingrediente de películas de Bruce Lee, música de Quentin Tarantino, contrastes de color a lo Nicholas Winding Refn y la lista podría seguir durante horas.
La intención de ofrecer más que golpes, sangre, persecuciones y balazos se agradece mucho, pero la manera en que pretende dotar de mayor profundidad a su personaje (e historia) es algo ingenua, desde el nombramiento de sus personajes: El villano Rana (Sikandar Kher) en alusión a Rama, hijo de Dásharatha en el Ramayana, el interés amoroso Sita (Sobhita Dhulipala), homónimo de la damisela en peligro en el mismo texto indio, el peleador King Cobra/Sher Khan, nombres en evidente referencia a la famosa obra literaria de Rudyard Kipling. Un guionista más diestro pudo ser mucho más sutil y efectivo a la hora de dotar la historia de la mitología india en lugar de insertar nombres y referencias porque sí, además de que (aunque no es precisamente aburrida) se toma bastante tiempo en desenvolverse.
Ahí no acaba la ambición temática de Dev Patel y sus guionistas, a su historia de venganza se le añade también una crítica al poder, la corrupción en el gobierno y la policía, la trata de blancas, el narcotráfico, los falsos profetas, el despojo de tierras y hasta la marginalización de minorías trans con la aparición de los hijras. Ninguno de los temas antes mencionados (excepto quizá los hijras) llega a una resolución satisfactoria, Dev Patel se engolosina en la representación de distintas problemáticas que parece que van a aportar a la trama y después simplemente desaparecen o se minimizan para darle auge y movimiento a la venganza inicial.
El montaje “a la Rocky” de nuestro personaje es falto de dramatismo y emoción pero más aún falla en darle esa evolución de habilidades que el personaje requiere, desperdiciando la oportunidad de brillo para los hijras y motivo por el que se su posterior aparición se sienta forzada.

VEREDICTO
El estreno de Dev Patel como director es digno de aplaudirse por lo bien intencionado que se nota y porque su elección de género para arrancar no es nada fácil de sacar a flote, los elementos están presentes, pero le faltó ese apretón de tuerca que la hubieran podido convertir en una película memorable y quizá hasta la iniciadora de una nueva saga. A pesar de lo anterior estoy muy consciente de que golpes, balas y sangre es lo que muchos irán buscando y en este sentido puede ser que salgan bastante satisfechos, fue el mismo director y guionista el que se pone el pie añadiendo mayor profundidad a una historia que se queda a medias en su exposición social.
Si estás buscando una película llena de momentos de tensión, buenas coreografías, persecuciones y que nos presenta la eterna batalla entre el bien y el mal, entonces “Monkey Man: El despertar de la bestia” es tu opción de fin de semana, las complicaciones de sus realizadores son evidentes pero también hay mucho que rescatar de la experiencia si es que no se ponen tan estrictos a la hora de analizar su endeble intento de crítica social/política/religiosa. Los puños de “Monkey Man” llegan a la pantalla grande a partir de este 16 de mayo y como siempre ustedes serán los mejores jueces para calificar el inicio de una carrera directoral que (con todo y sus detalles) puede ser prometedora.
Monkey Man - Review
Overall
Review - "Monkey Man: El despertar de la bestia"
Dev Patel intenta demostrar que se le puede dar profundidad política y religiosa a un producto como John Wick ¿Lo logra? Te lo contamos nuestra reseña.
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Scarlett Johansson se enfrenta a Legión en El Exorcista: Mártires
Universal Pictures ha lanzado el primer tráiler oficial de El Exorcista: Mártires de Mike Flanagan, y la película tiene una pinta aterradora.

Universal Pictures ha lanzado el primer tráiler oficial de El Exorcista: Mártires de Mike Flanagan, y la película tiene una pinta realmente aterradora.
Se ha publicado oficialmente el primer tráiler de The Exorcist: Martyrs, dirigida por Mike Flanagan.
Scarlett Johansson interpreta a la detective Julie Miller, quien presencia la ejecución del padre Sunday (John Leguizamo), un notorio asesino en serie al que ella misma capturó y que se hizo famoso por recrear macabras escenas del crimen que evocaban el brutal martirio de diversos santos católicos.
La ejecución no sale según lo planeado.
“Es detective de homicidios del NYPD y madre soltera de un niño llamado Max, que acaba de cumplir 12 años”, declaró Flanagan a Esquire en una entrevista reciente.
“Creo que lo primero es decirle a la gente que no están viendo una repetición de El exorcista“, añadió.
“No están viendo ningún intento de reiniciar, rehacer o emular la película de Friedkin. En realidad, están viendo una historia dentro del universo de El exorcista que no se había contado antes, que es única en la franquicia y que toma una dirección muy distinta a las anteriores”.
Puede que el cineasta haya revelado aquí un poco más de lo que pretendía.
El terror del El Exorcista: Mártires
Es muy probable que Johannson interprete a Julie Kinderman, hija de Mary y William Kinderman, el teniente de policía encarnado por Lee J. Cobb en el clásico de William Friedkin y por George C. Scott en El exorcista III.
En la tercera película, Kinderman se enfrentó al demonio conocido como Pazuzu y al espíritu del Asesino Géminis (Brad Dourif); ambos habían poseído al padre Karras (Jason Miller) mientras este agonizaba al pie de la escalinata, tras haber dado su vida para salvar a Regan MacNeil (Linda Blair) al final de la película original.
El tráiler no confirma nada, pero sí se menciona a Legión: la entidad compuesta por Pazuzu, Géminis y el espíritu de Karras, y que da título a la novela de William Peter Blatty en la que se basa El exorcista III.

El exorcista: Mártires también cuenta con las actuaciones de Sasha Calle como la detective de homicidios Gina Restrepo, Chiwetel Ejiofor como el padre William y Lawrence Fishburne como un misterioso sacerdote.
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Cine
XBOX crea una nueva división de cine, televisión y más
XBOX anunció el lanzamiento XP, una división estratégica diseñada para sus negocios de cine, televisión y más

XBOX anunció el lanzamiento de XP (abreviatura de Experience Points), una división estratégica diseñada para unificar y expandir sus negocios de cine, televisión, productos de consumo, alianzas comerciales y experiencias en vivo.
La entidad estará presidida por Kayleen Walters, exdirectora ejecutiva de Mojang y productora de A Minecraft Movie, quien aporta una trayectoria de 13 años en Lucasfilm para liderar este ecosistema de entretenimiento.
De acuerdo con Asha Sharma, ejecutiva de Xbox, el equipo de XP coordinará la expansión multiplataforma de franquicias globales como Minecraft, Call of Duty, Fallout, Warcraft, Gears of War, Candy Crush, Diablo, Forza, The Elder Scrolls y Halo.
Por su parte, Matthew Ball, director de estrategia de la marca, enfatizó que esta visión alinea capacidades históricas para construir vínculos más profundos con los jugadores y abrir nuevas oportunidades de crecimiento para sus comunidades en todo el mundo.
El proyecto responde a una evolución en el consumo cultural donde las audiencias interactúan con sus sagas favoritas más allá de las consolas.
La llegada de XBOX a otros medios
Como señaló Walters, los seguidores no solo juegan, sino que consumen producciones audiovisuales, asisten a eventos multitudinarios y visten la marca.
Con esta premisa, XP busca transformar los videojuegos de Microsoft en licencias de entretenimiento integral con presencia permanente en la cultura popular.
La creación de la división se respalda en éxitos recientes como el récord en taquilla de A Minecraft Movie, la aclamada serie de Fallout en Prime Video y la expansión de Minecraft hacia parques temáticos.
De cara al futuro, la hoja de ruta incluye proyectos de alto perfil como una serie animada de Diablo, la película de Call of Duty junto a Paramount, la adaptación audiovisual de Physint de Hideo Kojima, el regreso ampliado de la BlizzCon y alianzas estratégicas como la colaboración entre Gears of War: E-Day y la WWE.
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Cine
QUIERO TU SEXO (I WANT YOUR SEX) | Reseña
Quiero tu sexo nos entrega una película irreverente y que a través de dicha irreverencia sabe tocar temas incómodos, checa nuestra reseña

Una divertida batalla generacional sobre deseo, poder y sexualidad.
Es difícil ncontrar una divertida y bien lograda película o serie que hable sobre temas delicados como el sexo, en todas sus distintas facetas, y es que muchas producciones abordan el tema desde puntos de vista misóginos, burlones y hasta degradantes, creyendo que eso es “comedía” (te estoy viendo a ti Happy Madison con la mayoría de tus películas). Por fortuna con Quiero tu sexo, Gregg Araki nos entrega una película irreverente y que a través de dicha irreverencia sabe tocar temas incómodos dentro del sexo, y nos lo cuenta de una manera bastante particular tomando como premisa las diferencias entre generaciones alrededor del sexo, el deseo, el cambio de roles y las relaciones de poder, todo de una manera amena, bien cuidada e incluso rompiendo estereotipos, haciendo sátira de los estereotipos.
La sexualidad sin tabúes.
La historia sigue a Elliot Bell (Cooper Hoffman), un joven veinteañero inseguro, ingenuo y con poca experiencia sexual que consigue trabajar para Erika Tracy (Olivia Wilde), una reconocida y provocadora artista contemporánea. Lo que comienza como una oportunidad laboral rápidamente se transforma cuando Erika lo convierte en su musa sexual y, eventualmente, en su subordinado dentro de una relación dominada por ella.
Y precisamente aquí está uno de los mayores aciertos de Quiero tu sexo: invertir los roles que tradicionalmente ha presentado el cine dentro de este tipo de historias; en lugar de recurrir al habitual hombre mayor que seduce, controla o introduce a una mujer joven en un mundo sexual desconocido, Araki coloca a una mujer madura, segura de sí misma, exitosa y sexualmente empoderada, frente a un hombre joven que acepta una posición de sumisión.
Siendo esto el motor para hablar de cómo han cambiado las concepciones sobre el sexo entre generaciones: Erika representa una visión mucho más desinhibida y confrontativa, mientras que Elliot pertenece a una generación que observa el sexo, el consentimiento y los límites desde una perspectiva mucho más, digamos cautelosa, tomando en cuenta la hipersensbilidad de las nuevas generaciones en varios aspectos.
La película se mantiene constantemente enfrentando ambas posturas y, en lugar de decidir quién tiene completamente la razón, encuentra humor precisamente en las contradicciones de ambos, pero también en los gustos de ambos por satisfacer sus deseos, siendo algo muy interesante es que logra este humor sin convertir la sumisión masculina en el objeto de la burla. Elliot puede ser ingenuo, torpe y estar constantemente sobrepasado por las situaciones en las que Erika lo introduce, pero la película no necesita ridiculizarlo por disfrutar de una posición tradicionalmente asociada con personajes femeninos, por lo que su vulnerabilidad se convierte en parte del humor, pero también de su desarrollo como personaje.
Actuaciones que te pararán… de tu asiento.
Olivia Wilde se roba prácticamente cada escena como Erika, interpretando a una mujer exagerada, provocadora y consciente del poder que ejerce sobre quienes la rodean, pero sin reducirla a una caricatura. Hoffman, por su parte, encuentra el tono adecuado para un Elliot que constantemente parece preguntarse cómo terminó metido en semejante situación. Y todo esto funciona gracias a la química entre ambos sostiene buena parte de la película, con todo y los momentos subidos de tono.
Poniendo picante en el arte.
El humor es otro de sus grandes aciertos, ya que funciona como una herramienta para hablar de temas incómodos: las diferencias generacionales, el consentimiento, las relaciones de poder, lo políticamente correcto, la inseguridad y la manera en que cada generación entiende el deseo, sabiendo combinar comedia sexual con comentario social y una mirada satírica hacia las actitudes sexuales actuales.
Visualmente la película tiene un toque muy particular, logrando que las escenas subidas de tono y los desnudos logren manejarse de una madura, erótica y cómica.
El punto donde acabó el efecto de la píldora azul (dónde se cae).
Sin embargo, no todo funciona igual de bien, siendo su principal problema el cierre de la cinta que rompe con el tono crudo y realista que busca darnos la cinta, no digo que sea algo exagerado o que sea un final de fantasía, y aunque no arruina la experiencia, sí se siente desconectado de toda la película.
Asimismo varios de los personajes secundarios que parecían tener un mayor peso, simplemente quedan rezagados y poco desarrollados, dejando la sensación de que se les tuvo que recortar tiempo en cámara por cuestiones de tiempo.
Aún así, se pueden dejar pasar ya que la cinta no pretende darnos una lección sobre la sexualidad ni pretende convertirse en el nuevo referente del thriller erótico; sino ser una comedía que utiliza el sexo con una dinámica de poder distinta a la que conocemos, mientras refleja la gran diferencia generacional que ahora existe.
Conclusión.
Quiero tu sexo funciona mejor cuando se deja llevar por su lado de comedia sexual y por la extraordinaria dinámica entre Olivia Wilde y Cooper Hoffman. Es una película divertida, provocadora y visualmente llamativa que consigue hablar de temas incómodos sin caer constantemente en los clichés del género, especialmente al presentar una mujer madura que ejerce el poder y un hombre joven que abraza una posición de sumisión sin convertirlo en objeto de humillación. Aunque su tercer acto pierde parte de la fuerza y el ingenio del resto de la película, y algunos personajes secundarios quedan desaprovechados, Gregg Araki consigue regresar con una obra fresca, descarada y sorprendentemente accesible que utiliza el sexo no solamente para provocar, sino para hablar de poder, consentimiento, deseo y, sobre todo, de las enormes diferencias entre la manera en que distintas generaciones entienden la sexualidad.
Quiero tu sexo ya se encuentra en las salas de cine de México.
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Quiero tu sexo (I want your sex) | Reseña
Overall
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Dirección
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Actuaciones
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Guion
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Escenas eróticas y desnudos
Quieto tu sexo | Reseña
Quiero tu sexo funciona mejor cuando se deja llevar por su lado de comedia sexual y por la extraordinaria dinámica entre Olivia Wilde y Cooper Hoffman. Es una película divertida, provocadora y visualmente llamativa que consigue hablar de temas incómodos sin caer constantemente en los clichés del género, especialmente al presentar una mujer madura que ejerce el poder y un hombre joven que abraza una posición de sumisión sin convertirlo en objeto de humillación. Aunque su tercer acto pierde parte de la fuerza y el ingenio del resto de la película, y algunos personajes secundarios quedan desaprovechados, Gregg Araki consigue regresar con una obra fresca, descarada y sorprendentemente accesible que utiliza el sexo no solamente para provocar, sino para hablar de poder, consentimiento, deseo y, sobre todo, de las enormes diferencias entre la manera en que distintas generaciones entienden la sexualidad.











