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“MAXXXINE” | Reseña
El esperado cierre de trilogía por fin ha llegado y posiblemente sea la mejor de las tres. ¿Qué tal está Maxxxine? Te lo contamos en nuestra reseña.
El esperado cierre de trilogía por fin ha llegado y posiblemente sea la mejor de las tres. ¿Qué tal está Maxxxine? Te lo contamos en nuestra reseña sin spoilers.
Fue hace dos años cuando conocimos por primera vez al personaje de Maxine en la película “X”, tan solo unos meses después se nos brindó más información de la historia a través de “Pearl”, precuela que se centra en otra de las protagonistas de la historia pero que ofrece ciertos paralelismos con el personaje de Mia Goth. El éxito y recibimiento por parte de audiencia y crítica por igual hace que esta tercera parte sea uno de los estrenos más esperados del año.
Los seguidores de la saga no tendrán ningún problema en seguir la narrativa, sin embargo para todo aquel que no tenga presente las películas anteriores podría mencionar que la película está hecha para entenderse de manera individual, sin embargo las referencias y paralelismos de los personajes son mucho más profundos conforme se tengan más frescas las películas anteriores.

¿DE QUÉ TRATA “MAXXXINE”?
Años después de los sangrientos hechos ocurridos en “X” (2022), la ahora famosa actriz de películas para adultos Maxine Minx (Mia Goth) se encuentra audicionando con el objetivo de ingresar a la industria hollywoodense y cumplir el sueño de todos los que acuden a Los Ángeles en busca del estrellato, sin duda el “X factor” está intacto y su gran audición le consigue un papel en la secuela de la imaginaria película “The Puritan”. Para su mala suerte el pasado regresa a atormentarla, mensajes y llamadas anónimas le dejan en claro que alguien sabe de su pasado mientras que en las calles está suelto un asesino en serie conocido como “The Night Stalker”, cuyas víctimas parecen estar cada vez más cerca de Maxine y por lo tanto cerca también de derrumbar sus sueños.
Pero Maxine no es la típica víctima dentro de una película de terror y pondrá a prueba su hambre de fama mientras conocemos el lado oscuro de Hollywood y las brillantes pero violentas calles de la ciudad, mientras se desenvuelve lentamente el misterio.

LO BUENO
No pasan ni cinco minutos dentro de la película y Mia Goth deja en claro que se encuentra en su mejor momento, erigiéndose como una de las mejores actrices de su generación.
El diseño de producción nos pone al centro de este mundo sórdido disfrazado de ensoñación que era (o sigue siendo) el Hollywood de los ochentas, un trabajo en conjunto que incluye el vestuario, los peinados, la música y hasta su diversa fotografía que se siente “avejentada” en los momentos diurnos pero cambia al neón y al contraste “a la Dario Argento” en las situaciones nocturnas.
Se nota el crecimiento del director Ti West detrás de la cámara, quien además aprovecha el evidente incremento presupuestario para entregar de manera más que decente momentos de terror, explícito gore y hasta ingeniosas transiciones para contarnos su historia.
El reparto acompaña y cobija muy bien a su estrella principal, con momentos de brillo para todos (aún los más breves), nombres muy interesantes dentro de su catálogo como los experimentados Kevin Bacon, Bobby Cannavale o Ginacarlo Esposito, pero también las jóvenes Lily Collins o Halsey.
El guion nos ofrece a una protagonista que, aunque no deja de ser una víctima latente, está llena de la fuerza y coraje que le dejaron las traumáticas experiencias de su película anterior, un equilibrio que la hace interesante de ver y creíble en su desarrollo argumental.
La historia es una constante lluvia de referencias al cine de los ochentas, algunas descaradas, otras más sutiles, pero que en general nos comparten este sentimiento de amor-odio a una industria que nos ha ofrecido los sueños más hermosos pero también las pesadillas más terribles a parte de sus componentes.

LO MALO
El cambio de tono con respecto a las películas anteriores no solamente resultará en cierto desagrado por parte de los seguidores de la saga, sino que además es verdad que narrativamente es complicada esa transición, ya que al inclinarse más por el misterio en lugar del terror puro la historia requirió de nuevas situaciones y personajes cuyo armado no es del todo certero.
La crítica es ambiciosa y no le alcanza el tiempo para cerrar todos sus argumentos, lo peor de todo es que es rumbo al clímax en donde todo esto empeora, el cierre resulta bastante acelerado y aunque su giro de tuerca no es del todo predecible, si resulta mucho menor en comparación a la construcción previa de su propia complejidad.

VEREDICTO
La redención de un personaje capaz de hacer lo que sea con tal de lograr sus fines parecía una tarea difícil, el director Ti West resuelve poniéndole enfrente a un monstruo aún más perverso: Hollywood. La trama logra ser acertada en la construcción de personajes femeninos fuertes encarnados por Mia Goth y Elizabeth Debicki, ofreciendo una bocanada fresca en el territorio “scream queen” pero a la vez con un halo de nostalgia que es consistente de manera temática en las tres películas (de acuerdo a la época en que se sitúan).
Su manufactura y fluidez asegura un buen rato en el cine, su aspecto visual la hace valiosa y el trabajo actoral es un agregado que en conjunto la pone por encima de sus predecesoras, son sus decisiones narrativas y sus diálogos (piedra que viene arrastrando West desde “X”) los que no dejan que la película llegue al punto hacia donde la habían dirigido, las situaciones se vuelven algo caricaturescas, la pareja policial casi paródica y su cierre apresurado será muy divisivo entre los espectadores.
La “trilogía X” llega a su fin y están más que invitados a la fiesta ochentera con dosis de gore que Ti West les preparó, lleven paraguas para la lluvia de referencias culturales (muchas de ellas referente al cine) que les caerá encima y sean espectadores del camino ascendente de una estrella al más puro estilo de Hollywood, pero sobre todo: No acepten la vida que no merecen (o en este caso la película que no merecen).
Cine
EL DIABLO VISTE A LA MODA 2 | Reseña
A continuación les cuento el porqué El Diablo Viste a la Moda 2 es una secuela que a los fans les gustará, con todo y sus matices.

Nostalgia, glamour y una secuela que sabe jugar con su propia fórmula.
Han pasado veinte años desde que The Devil Wears Prada se volvió un clásico moderno de la comedia, esto en gran medida a la actuación, carisma y química de su personajes, junto a una historia ligera pero bien contada; ahora, 20 Century Studios nos trae de vuelta a los personajes que conquistaron al público en la primera entrega, pero esta vez en un ambiente moderno y si bien los escenarios y conflictos son nuevos, lo cierto es que el estudio aplicó un “si no está roto…”, para entregarnos una secuela que si bien es divertida y entretenida, no puede evitar sentirse como que se fueron a la segura. A continuación les cuento el porqué El Diablo Viste a la Moda 2 es una secuela que a los fans les gustará, con todo y sus matices.
“El Diablo Usa Prada”.
Casi veinte años después de su paso por la icónica revista Runway, Andy Sachs (Anne Hathaway), también conocida como “la otra Emily”, regresa al exigente universo editorial en un momento donde la industria de la moda enfrenta una transformación radical y mientras el mundo digital redefine las reglas del negocio, Miranda Priestly (Maryl Streep) lucha por mantener la relevancia de su imperio en un panorama cada vez más incierto. En medio de esta nueva etapa, Andy y Miranda vuelven a cruzar caminos, reencontrándose también con Emily Charlton (Emily Blunt), ahora convertida en una poderosa ejecutiva de una marca de lujo que posee la clave para asegurar el futuro de Runway. Entre ambición, rivalidades, cambios generacionales y decisiones que podrían redefinir sus carreras, las tres mujeres deberán adaptarse a una industria donde la elegancia ya no basta para sobrevivir.
Lo bueno.
Uno de los mayores aciertos de la película es su capacidad para conectar con la actualidad; la película recupera con éxito el humor, el drama y la emotividad que hicieron memorable a la primera entrega.
Ese conflicto se convierte en uno de los mayores aciertos de la película. Andy, quien alguna vez fue la “outsider” que aprendía a sobrevivir en un mundo superficial, ahora ocupa una posición de liderazgo, pero descubre que la experiencia no siempre basta para conectar con nuevas audiencias. En contraste, Miranda Priestly continúa siendo una figura imponente, aunque más consciente del desgaste que implica mantenerse vigente en una industria obsesionada con la novedad. Esa dualidad entre tradición y modernidad le da fuerza temática al relato y permite que la película dialogue con preocupaciones actuales.
A nivel narrativo, la secuela conserva los elementos que hicieron exitosa a la original: humor afilado, drama laboral, tensiones emocionales y una exploración del poder dentro del universo de la moda. Pero además suma una crítica interesante sobre cómo se consume contenido en línea y sobre las decisiones empresariales deshumanizadas que priorizan métricas por encima de la creatividad. Esa dimensión contemporánea le permite trascender el simple ejercicio de nostalgia.
Si en la primer película se nos mostró el arte dentro de una industria tan frívola como lo es el de la Moda, en su secuela se explora el cambio generacional, desde el aspecto más sencillo como lo son las personas más jóvenes, como a niveles empresariales quienes siguen buscando ganar el mayor beneficio al menor costo, esta vez con el tema de las IA, y aunque es un punto que se toca casi superficialmente, no deja de sentirse como un golpe en la boca del estómago por lo real que es.
La química lo es todo.
El regreso de todo el elenco original es otro de los grandes aciertos de la película y es que aceptémoslo, desde la primer película el elenco fue el corazón de toda esta historia, cada actriz y actor entendió su rol a la perfección y nos entregaron personajes icónicos y lo mejor es que había y sigue habiendo química entre todos ellos, lo que ayuda a que sus papeles y diálogos fluyan de manera natural y en esta secuela no es la excepción al grado que se vuelve el sostén de la película y es que todo lo que hizo encantadores a cada uno de los personajes está de vuelta y a la vez presentan una evolución acorde al tiempo pasado y sus nuevas vivencias.
Una dirección que entiende la esencia de la franquicia.
Bajo la dirección de David Frankel, la secuela encuentra uno de sus mayores respaldos; Frankel demuestra una vez más que entiende perfectamente el ADN de la franquicia: combina elegancia visual, ritmo ágil y sensibilidad emocional para construir una experiencia entretenida y accesible y logra que la película se sienta familiar, pero al mismo tiempo actualizada para una nueva etapa.
Lo no fashion.
Sin embargo, no todo brilla con la misma intensidad y es que uno de los puntos débiles está en el desarrollo de los nuevos personajes, quienes quedan relegados frente al peso de los protagonistas originales, pero sobre todo su guion que, aunque funcional, resulta predecible y replica en gran medida la estructura de la primera película, y de hecho hasta llega a dejar de lado la propia industria de la moda, la cual apenas se toca de manera superficial y es que a diferencia de la anterior entrega en la que la Moda o la industria de la moda, fungía un papel como un el punto de anclaje de la historia, aquí apenas y sirve como escenario de la historia, al grado que se podría hablar de cualquier otra industria y su historia podría funcionar.
Aun así, la historia logra sostenerse gracias al carisma del elenco, la química entre sus personajes y algunos giros inesperados que mantienen el interés.
Conclusión.
El Diablo Viste a la Moda 2 (The Devil Wears Prada 2) es una secuela que entiende perfectamente lo que representa para su audiencia: un reencuentro con personajes icónicos, diálogos afilados y ese equilibrio entre glamour, drama y comedia que convirtió a la original en un referente. No busca reinventar la fórmula ni arriesgar demasiado, y justamente ahí radica tanto su mayor fortaleza como su principal debilidad.
Se siente cómoda en lo conocido, apostando por la nostalgia y por la química innegable de su elenco, pero desaprovecha parte del potencial de sus nuevos personajes y del propio universo de la moda, la película logra mantenerse a flote gracias a su carisma, su vigencia temática y una dirección sólida por parte de David Frankel, quien demuestra que todavía sabe cómo hacer brillar esta franquicia. Puede que no tenga el impacto de la primera entrega, pero sí consigue ofrecer una experiencia entretenida y emocionalmente satisfactoria. público veinte años después.
El Diablo Viste a la Moda 2 ya se encuentra en las salas de cine.
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El Diablo Viste a la Moda 2 - Reseña sin spoilers
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Guion
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Actuaciones
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Dirección
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Producción
El Diablo Viste a la Moda 2 | Reseña sin spoilers
El Diablo Viste a la Moda 2 (The Devil Wears Prada 2) es una secuela que entiende perfectamente lo que representa para su audiencia: un reencuentro con personajes icónicos, diálogos afilados y ese equilibrio entre glamour, drama y comedia que convirtió a la original en un referente. No busca reinventar la fórmula ni arriesgar demasiado, y justamente ahí radica tanto su mayor fortaleza como su principal debilidad. Se siente cómoda en lo conocido, apostando por la nostalgia y por la química innegable de su elenco, pero desaprovecha parte del potencial de sus nuevos personajes y del propio universo de la moda, la película logra mantenerse a flote gracias a su carisma, su vigencia temática y una dirección sólida por parte de David Frankel, quien demuestra que todavía sabe cómo hacer brillar esta franquicia. Puede que no tenga el impacto de la primera entrega, pero sí consigue ofrecer una experiencia entretenida y emocionalmente satisfactoria. público veinte años después.
Cine
CLIKA – Reseña
Hay películas que nacen como reflejo de un momento cultural, y Clika es exactamente eso: un retrato directo del auge de los corridos tumbados

Hay películas que nacen como reflejo de un momento cultural, y Clika es exactamente eso: un retrato directo del auge de los corridos tumbados y de una generación que encontró en la música una vía de escape, identidad y aspiración
Clika es un drama musical que se mete de lleno en el mundo de los corridos tumbados y la cultura mexicoamericana, siguiendo la historia de Chito, un joven músico de pueblo que sueña con triunfar en la industria.
Todo cambia cuando un video suyo se vuelve viral, abriéndole las puertas a la fama… pero también a un entorno mucho más peligroso de lo que imaginaba.
La película plantea una historia ya vista, es un tipico viaje de ascenso: del anonimato al reconocimiento, con el inevitable costo personal y las pruebas que la fama pone ante el exito.
Aunque lo destacable de esta cinta es su enfoque, pues está muy ligado a una identidad cultural específica: la vida entre México y Estados Unidos, la música como escape y como identidad, y la presión de alcanzar el llamado “sueño americano”.

Lo que pudo ser Clika
La historia de Chito, un joven que pasa del anonimato a la viralidad, plantea un cruce de mundos, entre lo local y lo global, entre el barrio y la industria, entre lo bueno y lo malo, y es justo en estas partes de la película donde encuentra sus momentos más genuinos. Cuando simplemente deja que la música y el entorno hablen, es cuando realmente funciona.
Lo malo es que son pocos momentos que se sienten originales y la cinta decae cuando intenta ser algo más que ese retrato.
Narrativamente, la película carece pues recorre caminos demasiado conocidos: el ascenso del artista que viene de barrio, las tentaciones de la fama que siempre estuvieron presentes pero con la fama se potencializan, las consecuencias inevitables de tomar decisiones pero al final todo vuelve a la normalidad.
No hay sorpresas, chistes muy repetitivos y no existe una verdadera intención de romper el molde. Todo está donde esperas que esté. Y aunque eso no la vuelve aburrida, sí la limita, convirtiéndola en una película poco emocionante.

Conclusión
Clika intenta abarcar dos identidades: la de documental cultural y la de drama comercial. Como lo primero, tiene valor y resonancia, pues muestra muy a su manera, la vida en la frontera estadounidense; pero como lo segundo, se queda en una ejecución correcta pero poco arriesgada.
No termina de profundizar en los dilemas que plantea, ni de cuestionar realmente el sistema que retrata.
En resumen, Clika no reinventa la historia que cuenta, pero sí legitima un universo que rara vez ha tenido este tipo de exposición en pantalla. Funciona mejor como espejo cultural que como obra cinematográfica ambiciosa. Clika llega a los cines este 30 de abril y si lo tuyo es los corridos tumbados y la cultura malamente llamada urbana es una pelicula que no debes dejar pasar.
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Calificación: 7 / 10
Cine
Resident Evil de Zach Cregger lanza primer tráiler
El primer tráiler oficial del reinicio de Resident Evil, dirigido por Zach Cregger (director de Weapons), ya está disponible en línea

El primer tráiler oficial del reinicio de Resident Evil, dirigido por Zach Cregger (director de Weapons), ya está disponible en línea, ¡y es realmente impactante!
Las primeras imágenes del reinicio de Resident Evil, dirigido por Zach Cregger (director de Weapons y Barbarian), se proyectaron en CinemaCon a principios de este mes con una excelente acogida, y Sony Pictures ha publicado oficialmente el tráiler en línea.
Sin duda, es un primer vistazo muy efectivo, donde vemos al personaje de Austin Abrams buscando desesperadamente un teléfono que funcione para poder llamar a su novia… quizás por última vez.
Mientras le deja un mensaje, lo vemos siendo perseguido por la nieve antes de refugiarse en una casa abandonada.
Donde se topa con una criatura enorme e hinchada, mientras otros terrores parcialmente visibles acechan en la oscuridad.
El tráiler termina con Abrams corriendo por una calle mientras los zombis caen del cielo, esparciéndose por el suelo.
El terror de Resident Evil: Noche Cero
Recientemente se realizó una proyección de prueba de la película, y aunque la respuesta fue positiva, se dice que la versión de Cregger “prácticamente no tiene nada que ver con los videojuegos, salvo algunos guiños y algunos monstruos reconocibles”.
Durante una entrevista reciente con The New York Times, Cregger afirmó que espera que los fans lo “crucifiquen” si modifica el material original.
“Me encanta la idea de enfrentarme a un mundo empeñado en aniquilarme. Es muy divertido y no he visto ninguna película que ofrezca una experiencia similar”, añadió.
La última película de Resident Evil fue Welcome to Racoon City, de Johannes Roberts (47 Meters Down, The Strangers: Prey at Night), protagonizada por Kaya Scodelario (Crawl) como Claire Redfield, Hannah John-Kamen (Ant-Man and the Wasp) como Jill Valentine y Robbie Amell (Upload) como Chris Redfield.
No tuvo buena acogida ni entre los fans ni entre la crítica.
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