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‘JOKER: FOLIE À DEUX’ | Reseña
El regreso de Arthur Fleck va a hacer enojar a muchos. Ya puedes leer nuestra reseña de ‘JOKER: FOLIE À DEUX’.
El regreso de Arthur Fleck va a hacer enojar a muchos. Ya puedes leer nuestra reseña de ‘JOKER: FOLIE À DEUX’.
Hace cinco años “Joker” tomó a todos por sorpresa cuando a Todd Phillips se le ocurrió la idea de recargarse en las películas de Martin Scorsese para entregarnos una visión propia del origen del más simbólico enemigo de “El Caballero de la noche”. La audacia del director lo hizo acreedor al “León de Oro” en Venecia y once nominaciones a los premios Oscar de los cuales se llevó a casa “mejor actor” para Joaquin Phoenix y “mejor banda sonora” para Hildur Guðnadóttir.
A pesar de que Todd Phillips dejó en claro que “Joker” se pensó desde un inicio como una sola entrega, ya conocemos cómo funciona el mundo y Warner Brothers no estuvo dispuesto a dejar pasar una oportunidad que se miraba bastante provechosa económicamente, así que “convencieron” al director de regresar, así como a Joaquin Phoenix que participa por primera vez en toda su carrera en una secuela. Es claro que ambos tenían condiciones muy específicas para su regreso (más allá de las monetarias) y a todos nos sorprendió la noticia de que la nueva entrega incluiría a Lady Gaga y que se integrarían números musicales. Sin duda una decisión muy arriesgada para continuar una película que rápidamente se coloco en ícono popular ¿Les salió bien la apuesta o fue un suicidio comercial? Sigue leyendo para conocer nuestra opinión.

¿DE QUÉ TRATA “JOKER: FOLIE À DEUX”‘
Dos años han pasado desde los sangrientos y violentos acontecimientos de la película pasada, dos años en los que Arthur Fleck (Joaquin Phoenix) ha estado recluido en la prisión de Arkham en espera de un juicio y posterior sentencia, en este tiempo la sonrisa incontrolable del héroe e ícono de la anarquía (para muchos) se ha desvanecido, la tristeza ahora enmarca por completo su cara y solo está en espera del eminente final.
Hasta que un día la casualidad lo lleva a otro pabellón, en donde se apoya a los internos con actividades musicales, es ahí en donde Arthur Fleck conoce a Lee Quinzel (Lady Gaga), una mujer que parece entenderlo perfectamente y que le inyecta nuevos bríos y ganas de vivir. Este romance pronto se verá empañado por el comienzo del juicio y circo mediático en el que se convierte el tribunal, mientras que Lee aporta no solamente el amor que tanto necesitaba Fleck, sino la chispa para traer de vuelta al “Joker”.

LO BUENO
El tono visual y paleta de colores se mantiene en esta nueva entrega gracias al trabajo de Lawrence Sher (“Joker”, “Black Adam”, “Godzilla: Rey de los monstruos”) y las apuestas suben cuando el color se vuelve más brillante en los números musicales. No son pocos los momentos que la iluminación de los espacios en los que habita Arthur Fleck (reales e imaginarios) son resaltados por el trabajo este director de fotografía.
Se sabe que el errático Joaquin Phoenix es una bestia actoral a la hora de presentar sus personajes y aquí no es la excepción, de nueva cuenta se reta a sí mismo físicamente para mostrarnos ese doloroso cuerpo esquelético de Arthur Fleck, personaje que además le da muchas escenas para lucirse y aprovecha cada una de ellas, es posible que el guion provoque que su interpretación parezca repetitiva, pero en cuanto al trabajo de Phoenix creo que no hay falla.
La valentía es uno de los puntos que más se le aplaudió y criticó a la “Joker” de 2019, el volado salió favorable para Todd Phillips y su equipo, pero en esta ocasión se tomó la decisión de alejarse lo más posible de aquella primera entrega, en este sentido considero como algo positivo el hecho de que el director y su coguionista Scott Silver no se hayan querido repetir y más bien hayan tomado muchos riesgos. Entre los que salieron bien puedo aportar (cuidando los spoilers), la constante duda de la dualidad de su personaje, el ingreso de algunos personajes de la película anterior así como uno que viene directamente del cómic, el ingreso de un drama judicial a una narrativa que todos esperaban fuera de acción y locura. Y finalmente, la más importante de todas: Confrontar directamente a su antecesora y servir como auto crítica a todos aquellos que entendieron mal el mensaje en un particular clima político actual en Estados Unidos de Norteamérica (recordemos la toma del capitolio). Sin duda la decisión más polémica y la que más le pesará en la taquilla.

LO MALO
Al ingresar números musicales a la historia, uno pensaría que la elección de Lady Gaga resultaría en un acierto, la cantante se nota muy comprometida en su papel, pero lamentablemente a esta película le urgía mucho más una actriz que una cantante.
Joaquin Phoenix no tiene la mejor voz, pero hasta cierto punto es entendible (lo raro sería que de la nada, tanto Phoenix como Fleck, sacaran una voz de soprano), sin embargo esta deficiencia vocal choca mucho con la interpretación de Gaga, lo que hace que los números en donde están juntos sean completamente dispares. Lo que me lleva a otro detalle: Todd Phillips no logró que estos dos mundos cohabitaran de mejor manera, si bien algunas canciones están medianamente justificadas, hay otras que rompen el ritmo y provocan que la película se alargue más de lo que debe. Por último, en este mismo rubro, la elección de los temas musicales es endeble y con pocas miras a conectar con el público.
La crítica social que tanto pesaba en la primera entrega se desvanece y es incluso esa misma película el objetivo principal de su señalamiento narrativo, el guion se va perdiendo en sus propias ambiciones y al final la decisión de tomar el camino de la redención resultará en la inminente división del público que se sentirá defraudado o traicionado si no conecta con la propuesta.

VEREDICTO
Calificar a “Joker: Folie à Deux” de musical sería un error incluso desde el estricto sentido técnico, a estas alturas ya ni el propio director sabe cómo quitarse de encima un estigma que seguro repercutirá gravemente en taquilla, con todo eso creo que pesará aún más el hecho de que no haya conseguido conjuntar de manera más orgánica los momentos musicales con su drama.
A pesar de lo anterior la película es bastante buena en sus acabados, la actuación de Joaquin Phoenix vuelve a sorprender y la tensión con respecto al futuro del “payaso del mal” sostiene nuestra atención hasta el final, cerrando además con una broma y bofetada dirigida a todos los ciegos fanáticos de la película anterior, sin duda una decisión arriesgada que le costará todos los reclamos posibles que auguro le lloverán en estos días.
No se dejen llevar por las duras críticas hacia esta nueva película, vayan al cine a formar su propio juicio (que además sus valores visuales recompensarán el boleto), eso sí, recomiendo ir con la mente muy abierta para no chocar contra la pared ante el tremendo giro que Todd Phillips le dio al personaje.
Encuentran “Joker: Folie à Deux” a partir de este 3 de octubre en salas mexicana, vayan a ver la nueva locura musical de este personaje y saquen sus propias conclusiones para cuando llegue el controversial final.
Cine
Jumanji: En el Mundo Real promete mucha acción
Sony Pictures ha lanzado un nuevo tráiler de Jumanji: En el Mundo Real, una entrega cargada de acción y momentos hilarantes.

Sony Pictures ha lanzado un nuevo tráiler de Jumanji: En el Mundo Real, una entrega cargada de acción y momentos hilarantes.
Sony Pictures ha presentado un nuevo avance de Jumanji: Open World, que ofrece un vistazo divertido y lleno de acción al capítulo final de esta trilogía (y, probablemente, a la última película de Jumanji con este reparto).
En este adelanto, vemos cómo Jumanji y el mundo real colisionan, liberando bestias prehistóricas y personajes de videojuegos en la ciudad de Boston.
La situación es especialmente crítica, ya que Spencer, su madre, su primo pequeño y un peculiar habitante local terminan encarnando a los ya conocidos avatares del videojuego.
En esta ocasión, el grupo debe completar el juego y derrotar al villano antes de que se agote el tiempo, todo ello sin contar con vidas adicionales.
En general, la película promete ser muy entretenida, manteniéndose fiel al estilo de sus predecesoras: cine pensado para disfrutar con palomitas.
El gran éxito de la franquicia de Jumanji
Jumanji: Welcome to the Jungle, estrenada en 2017, fue un éxito tanto de crítica como de público; obtuvo una puntuación del 76 % en Rotten Tomatoes y recaudó 963 millones de dólares a nivel mundial, partiendo de un presupuesto de 90 millones.
The Next Level, de 2019, recibió críticas algo menos entusiastas —un 71 % en Rotten Tomatoes—, pero aun así triunfó en taquilla al recaudar 802 millones de dólares en todo el mundo.
En conjunto, ambas películas sumaron más de 1700 millones de dólares, consolidando a la franquicia como una de las propiedades más rentables de Sony.
Tras un intervalo de siete años desde la entrega anterior, queda por ver si el público responderá a este tercer capítulo.
Jumanji: En el Mundo Real está protagonizada por Dwayne Johnson, Jack Black, Kevin Hart, Karen Gillan, Alex Wolff, Madison Iseman, Morgan Turner, Ser’Darius Blain, Rhys Darby, Nick Jonas y Danny DeVito.
La película está producida por Matt Tolmach, Jake Kasdan, Dwayne Johnson, Dany Garcia y Hiram Garcia. Los productores ejecutivos son Barry Waldman, Melvin Mar, William Teitler, Ted Field, Mike Weber, Chris Van Allsburg, Jeff Pinkner y Scott Rosenberg.
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Cine
CLAYFACE | RESEÑA
Una tragedia convertida en un thriller de venganza con toques de body horror es lo que nos espera con Clayface

Una tragedia convertida en un thriller de venganza con toques de body horror y que demuestra que DC Studios sabe apostar por sus villanos.
Contra todo pronóstico, Clayface demuestra el cómo sí se puede hacer una buena cinta en solitario de un villano de cómic (sin que sea el Joker) y hasta aprovechando la propia naturaleza del personaje para salir de la tradicional película de cómic y en su lugar darnos un thriller; es por eso que Clayface es una de las mejores sorpresas del año en el cine, siendo una adaptación muy bien lograda de uno de los villanos más trágicos de DC Comics que entiende perfectamente a su protagonista, respeta los elementos que lo hicieron especial en los cómics y construye una historia de origen aterrizada a los tiempos modernos, sin necesidad de depender de Batman para mantenernos al filo del asiento de principio a fin.
No es terror, sino un thriller de venganza con toques de body horror.
Dirigida por James Watkins, esta producción de DC Studios apuesta por un thriller oscuro con elementos de horror corporal (body horror), una combinación que funciona mucho mejor de lo que podríamos imaginar y que nos atrapa de principio a fin; la historia sigue a Matt Hagen (Tom Rhys Harries), un actor que está a punto de alcanzar la cima de su carrera en Hollywood, sin embargo, su futuro cambia por completo cuando un violento encuentro con un jefe criminal lo deja horriblemente desfigurado, destruyendo no solamente su apariencia, sino también su carrera y buena parte de su vida.
Abandonado por quienes antes lo rodeaban y desesperado por recuperar lo que perdió, Matt encuentra una posible solución en la doctora Caitlyn Corr (Naomi Ackie), una científica que desarrolla un tratamiento experimental capaz de regenerar el tejido celular con nanotecnología, pero lo que parecía una segunda oportunidad, termina convirtiéndose en una auténtica pesadilla, pues el procedimiento tiene consecuencias inesperadas que transformarán a Hagen física y mentalmente, empujándolo hacia un camino de violencia y venganza.
La tragedia detrás del villano.
Lo interesante es que Clayface no presenta a su protagonista como un monstruo desde el primer momento, por el contrario, nos permite conocer al hombre que existe detrás de esa apariencia, comprender sus aspiraciones y sentir el peso de las tragedias que lo conducen hasta su inevitable transformación, una fórmula que ya ha sido probada que funciona muy bien cuando se sabe ejecutar (cof cof Batman La Serie Animada cof cof).
Y aquí es donde la película demuestra que entendió perfectamente al personaje, Matt Hagen no es simplemente un villano con poderes para modificar su rostro; es alguien cuya identidad, su vida, está profundamente ligada a su apariencia, de ahí el gran miedo al haberlo perdido y su gran desesperación por recuperarlo. Por ello su tragedia funciona, porque se lograr llevar de una manera muy coherente y sobretodo, entretenida, la caída en espiral de Matt hacia la obscuridad.
Ciertamente la dirección y fotografía elevan mucho a la película, así como las actuaciones, sobre todo la de nuestro protagonista Tom Rhys Harries, quien derrocha carisma y calidez, pero también sabiendo reflejar ese dolor y trauma que lo lleva a volverse un ser vengativo, haciendo entendible su transformación al monstruo que conoceríamos como Clayface.
Una adaptación que entiende los cómics.
El guion, escrito por Mike Flanagan y Hossein Amini, con una historia de Flanagan, encuentra la manera de ser un un thriller de venganza con toques de drama y por supuesto horror corporal, siendo de lo mejor el cómo se aprovecha al personaje para fusionar estos géneros y además, explotar las propias habilidades de Clayface y entregarnos muertes creativas.
Debo ser muy enfático, NO es una película de terror, aunque sí cuenta con elementos de horror corporal, los cuales junto a los momentos más obscuros de la película, funcionan muy bien gracias a sus efectos visuales, logrando transmitir lo grotesco y perturbador de su nueva condición, pero también funcionan como una extensión de su deterioro emocional e incluso como recurso narrativo para darnos momentos incómodos, impactantes y visualmente inquietantes, sin perder de vista el drama que hay detrás de ellos.
Sus pequeños tropiezos.
Aunque estamos ante una buena película, también tiene algunos detalles que pudieron trabajarse mejor; uno de ellos es el desarrollo del vínculo entre Matt y la doctora Caitlyn Corr y es que pareciera muy acelerada la manera en la que se desarrolla la atracción y el interés romántico que surgen entre ambos. Pese a que el propio guion ayuda a entender este conflicto, pareciera que faltó un poco de desarrollo, más cuando conforme avanza la trama, se vuelve fundamental para las decisiones de sus personajes.
El otro punto mejorable es el cierre; no porque sea un mal final, sino porque la película acelera ciertos acontecimientos cuando más necesita detenerse a explorar sus consecuencias emocionales y que de hecho es un tropiezo que se arrastra por lo señalado en el párrafo anterior.
Conclusión.
Clayface es una de las mejores sorpresas del año y una demostración de que DC Studios puede encontrar grandes historias en personajes que no necesariamente gozan de la popularidad de Batman, Superman o el Joker. La película comprende a Matt Hagen, aprovecha su trasfondo y naturaleza para construir un thriller con horror corporal y venganza y que se disfruta aún más gracias a sus buenos efectos y nos recuerda que un villano no necesita ser el protagonista de una gran amenaza mundial para sostener una película en solitario. Basta con tener una historia interesante, un conflicto bien planteado y un equipo creativo que entienda qué hace especial al personaje.
Clayface ya se estrenó en cines y no tiene escenas postcréditos.
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Clayface | Reseña
Overall
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Guion e historia
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Dirección
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Actuaciones
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Efectos
Clayface | Reseña
Clayface es una de las mejores sorpresas del año y una demostración de que DC Studios puede encontrar grandes historias en personajes que no necesariamente gozan de la popularidad de Batman, Superman o el Joker. La película comprende a Matt Hagen, aprovecha su trasfondo y naturaleza para construir un thriller con horror corporal y venganza y que se disfruta aún más gracias a sus buenos efectos y nos recuerda que un villano no necesita ser el protagonista de una gran amenaza mundial para sostener una película en solitario. Basta con tener una historia interesante, un conflicto bien planteado y un equipo creativo que entienda qué hace especial al personaje.
Cine
STREET FIGHTER | RESEÑA
Street Fighter es una película que parece entender qué hace reconocible a la franquicia pero se queda muy corta.

Llega a los cines una nueva película de Street Fighter. ¿Qué tal está? Sin medias tintas, la puedes amar u odiar.
Las adaptaciones de videojuegos al cine no siempre salen bien y Street Fighter es un claro ejemplo de lo complicado que puede ser trasladar una franquicia tan querida a la pantalla grande, primero con una cinta que se volvió de culto por las razones “correctas” y después con una cinta sin alma. Ahora y titulada simplemente como Street Fighter, llega la que ha prometido ser “la mejor adaptación” en acción real de uno de los juegos más icónicos de la historia.
¿El problema? Que esta película de Street Fighter cree entender a la franquicia y a los fans más clavados, cuando en realidad apunta a los jugadores o fans más casuales o a quienes apenas y conocen este juego (lo cual para nada tiene algo de malo) siendo quienes encontrarán una película divertida y llena de acción; pero si eres un fan de hueso colorado que conoce el “lore” de esta increíble saga de videojuegos (y tu personaje favorito es Bison), te sugiero tomes tus precauciones.
El Torneo Mundial regresa.
Dirigida por por Kitao Sakurai y ambientada en 1993, la historia sigue a Ryu (Andrew Koji) y Ken Masters (Noah Centineo), quienes tras los hechos del primer Torneo Mundial tomaron caminos separados y se han distanciados. Sin embargo ambos vuelven a la acción cuando la misteriosa Chun-Li (Callina Liang) los recluta para participar en el próximo Torneo Mundial organizado por M. Bison ( David Dastmalchian). Pero detrás de este Torneo, su organizador oculta un propósito siniestro para volverse el ser más poderoso, por lo que quienes alguna vez fueron los mejores amigos y rivales, tendrán que conciliar sus diferencias para salir adelante.
Lo bueno de Street Fighter: las peleas y el fanservice que los fans merecen.
Si hay algo que Street Fighter logra hacer muy bien es trasladar los combates de los videojuegos a la pantalla grande: las escenas de acción son uno de sus mayores aciertos, con coreografías muy bien ejecutadas que consiguen transmitir la intensidad de los enfrentamientos y, sobre todo, respetar los movimientos y ataques especiales que han definido a sus personajes durante décadas.
Sin embargo, lo más interesante llega con los flashbacks, que terminan siendo los momentos más sólidos de la película en cuanto a su relación con el material original. Es ahí donde la cinta demuestra un mayor respeto por el pasado de Ryu y Ken, recuperando elementos fundamentales de su historia y atreviéndose a llevar al terreno mainstream la relación que ambos mantienen con su maestro, Gouken, así como la presencia de Akuma (Joe “Roman Reigns” Anoa’i) en su legado. Estos momentos no solamente funcionan como un guiño para quienes conocen la franquicia, sino que también permiten acercar parte de su mitología a quienes nunca han profundizado demasiado en ella.
El fanservice también juega un papel importante, tanto en los ya citados movimientos, como en las referencias y los elementos reconocibles de los juegos están presentes para recordarnos por qué estos personajes se han convertido en iconos de la cultura popular. El problema es que ese mismo fanservice termina siendo un arma de doble filo: reconocer un ataque o identificar una referencia puede provocar una sonrisa, pero eso no necesariamente significa que el personaje esté bien adaptado o que la historia haga justicia a su legado, porque una cosa es reconocer a Ryu, Ken o Akuma en pantalla y otra muy distinta es sentir que estamos viendo a los personajes que conocemos.
Lo malo: demasiado humor (rayando en lo absurdo y personajes reducidos a una mala parodia).
El principal problema de Street Fighter: La Película es que cree entender lo que significa esta franquicia y lo que hay detrás, si bien es un juego que cualquier persona puede disfrutar sin necesidad de saber ni conocer que cada personaje tiene su historia y un interesante y rico lore, también es cierto que quienes somos fans de hueso colorado y conocemos ese trasfondo, nos tomamos muy en serio su historia por lo propiamente bien construidos que están sus personajes.
Porque sí, Street Fighter cuenta con una rica historia que ha sido muy bien contada a lo largo de seis juegos y tres precuelas, por lo que el ver que reduzcan a personajes tan importantes en esta película a mal logrados chistes, la verdad es que duele.
El gran problema de Street Fighter
Empecemos con el que es el más evidente problema: El exceso de humor. Ya que la película apuesta constantemente por los chistes, incluso en momentos que necesitan mayor seriedad y que hasta terminan rompiendo la solemnidad de situaciones que deberían tener un peso emocional o narrativo.
Lo que en ocasiones podría funcionar como una manera de aligerar el tono acaba convirtiéndose en una sucesión de situaciones absurdas que le restan fuerza a la historia.
Esto resulta especialmente evidente con Ryu y Ken, dos de los personajes más emblemáticos de la franquicia y es comprensible que la intención sea presentar versiones más jóvenes de ambos, con una personalidad más relajada y aterrizada al mundo real.
Sin embargo, una cosa es explorar una faceta distinta de los personajes y otra ridiculizarlos hasta el punto de que pierdan buena parte de su identidad.
El resultado puede provocar algunas risas, pero también deja la sensación de que la película no termina de comprender qué representan estos luchadores dentro del universo de Street Fighter.
Y si hablamos de personajes maltratados, M. Bison (David Dastmalchian) se lleva una de las peores partes y es que en teoría, estamos ante el villano principal de la historia, una figura cuya presencia debería imponer respeto y transmitir una amenaza constante.
No obstante, la película lo convierte en una caricatura de villano genérico y un extraño fetiche por los pies, con una caracterización que poco tiene que ver con la imagen imponente que ha construido a lo largo de los años.
Su historia y sus motivaciones parecen un intento poco convincente de adaptar los elementos que conocemos de los videojuegos, mientras que su peculiar obsesión con los pies se convierte en uno de los recursos humorísticos más desconcertantes de la cinta, inclusive degradando su famoso Psycho Power a un simple poder que le quita a los demás y no me pueden decir que es una película para los fans si se le da un trato como este a uno de los villanos más icónicos de los videojuegos.
Street Fighter tiene momentos que demuestran el potencial de llevar esta franquicia al cine, pero también decisiones que evidencian lo fácil que es confundir el fanservice con una verdadera adaptación.
El problema no es únicamente que la película se tome libertades con Bison, sino que parece desconocer el peso que tiene como antagonista dentro de la franquicia. Su presencia debería ser una de las grandes fortalezas de la historia, pero termina diluida entre bromas y situaciones que lo alejan de la amenaza que representa en los juegos. Los chistes relacionados con los pies, además de repetitivos, resultan excesivos e incómodos, hasta el punto de convertirse en una distracción que perjudica al personaje en lugar de enriquecerlo.
La situación tampoco mejora demasiado con el resto del elenco, varios personajes importantes quedan relegados a apariciones breves, un par de chistes o alguna característica exagerada que parece diseñada únicamente para provocar una reacción inmediata. Incluso algunos recurren a extraños gestos faciales que refuerzan la sensación de estar ante una caricatura antes que ante una adaptación que busque desarrollar sus personalidades. Ken, por ejemplo, termina funcionando en demasiadas ocasiones como un simple objeto de comedia, con poco espacio para explorar sus conflictos, motivaciones o la complejidad de su relación con Ryu.
Y es precisamente ahí donde la película pierde una oportunidad importante. Street Fighter cuenta con un universo repleto de rivalidades, tragedias personales, conflictos de honor y personajes con historias que merecen ser exploradas. No era necesario convertir cada escena en un momento dramático, pero sí encontrar un equilibrio entre la comedia y el respeto por la identidad de sus protagonistas; en cambio, la cinta parece confiar demasiado en que las referencias y las situaciones absurdas serán suficientes para sostener una historia que necesitaba mucho más desarrollo.
Y es imposible no sentir pena ajena al denotar tantos “chistes” relacionados a un extraño fetiche por los pies.
Independientemente delo anterior, la cinta deja al aire muchos conceptos o explicaciones sobre las motivaciones o poderes de varios de los personajes asumiendo que el público las conoce, lo cual resulta contrastante pues insisto, los más fans, como su servidor, pueden llegar a sentirse alienado con la ejecución de esta adaptación.
Conclusión / ¿Para quién es esta película?
Al final, Street Fighter es una película que parece entender qué elementos hacen reconocible a la franquicia, pero no necesariamente entiende lo que la convierte en algo especial. Incluir cameos, reproducir los movimientos de los videojuegos, recuperar trajes emblemáticos y llenar la pantalla de referencias no equivale a comprender el legado de una de las sagas de lucha más queridas de la industria.
Si conoces poco o nada de su historia y disfrutas principalmente de los combates y las retas, lo cual está perfectamente bien, probablemente encontrarás una película entretenida, con buenas coreografías y suficiente espectáculo para pasar un buen rato.
Pero si son fans de hueso colorado, conocen el trasfondo de sus personajes y esperaban una adaptación que respete su identidad más allá de lo visual, es muy probable que salgan de la sala con algunas quejas. Street Fighter tiene momentos que demuestran el potencial de llevar esta franquicia al cine, pero también decisiones que evidencian lo fácil que es confundir el fanservice con una verdadera adaptación.
Street Fighter se estrena este 15 de octubre en cines.
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Street Fighter (2026) | Reseña
Overall
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Escenas de acción y fanservice
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Dirección
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Efectos especiales
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Guion
Street Fighter (2026) | Reseña
Al final, Street Fighter es una película que parece entender qué elementos hacen reconocible a la franquicia, pero no necesariamente entiende lo que la convierte en algo especial. Incluir cameos, reproducir los movimientos de los videojuegos, recuperar trajes emblemáticos y llenar la pantalla de referencias no equivale a comprender el legado de una de las sagas de lucha más queridas de la industria. Si conoces poco o nada de su historia y disfrutas principalmente de los combates y las retas, lo cual está perfectamente bien, probablemente encontrarás una película entretenida, con buenas coreografías y suficiente espectáculo para pasar un buen rato. Pero si son fans de hueso colorado, conocen el trasfondo de sus personajes y esperaban una adaptación que respete su identidad más allá de lo visual, es muy probable que salgan de la sala con algunas quejas. Street Fighter tiene momentos que demuestran el potencial de llevar esta franquicia al cine, pero también decisiones que evidencian lo fácil que es confundir el fanservice con una verdadera adaptación.















