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‘AÚN ESTOY AQUÍ’ (2024) | Reseña

En épocas de desaparecidos ¿Qué pasa con los que se quedan? De forma esperanzadora la película “Aún Estoy Aquí” intenta brindar una respuesta y se coloca como fuerte competidora del Oscar a “Mejor película extranjera”.

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En épocas de desaparecidos ¿Qué pasa con los que se quedan? De forma esperanzadora la película “Aún Estoy Aquí” intenta brindar una respuesta y se coloca como fuerte competidora del Oscar a “Mejor película extranjera”.

Al igual que varios países de Latinoamérica, Brasil estuvo sumido en la represión de una dictadura militar entre 1964 y 1985. El director Walter Salles se recarga en las memorias de Marcelo Rubens Paiva, hijo de una de las víctimas de este periodo, con la decisión artística de evitar escenas exageradas, amarillistas o sangrientas (comunes en este tipo de narrativas) y prefiere centrar su mirada en los daños colaterales: la familia sobreviviente que se queda en la oscuridad, en la incógnita perpetua, en el dolor sin fin al no tener un cuerpo al cual llorar, en los vínculos rotos, pero también en la fuerza de una madre que ahora tendrá la difícil tarea de unir todos esos pedazos rotos y reconstruir su familia.

Esta película reabre una dolorosa herida para Brasil y no es sorpresa que esté siendo un éxito total, con 12 semanas en su top de taquilla y más importante, dejando el retrato de un pequeño episodio en esta negra historia que intenta refrescar el pasado, no desde un punto de vista masoquista, sino como recordatorio de todo aquello que nunca más debemos repetir.

“Aún Estoy Aquí” pelea en las categorías de “Mejor película”, “Mejor película extranjera” y “Mejor actriz”, las posibilidades de que se lleve los dos últimos premios es alta y te contamos las razones en nuestra reseña. Sigue leyendo para enterarte de todo.

¿DE QUÉ TRATA “AÚN ESTOY AQUÍ”?

La película nos sitúa en Río de Janeiro en 1970, la familia Paiva tiene una posición acomodada con una casa frente a la playa, pero el ambiente es hostil debido a las crecientes protestas en contra del gobierno, aunado a diversos secuestros diplomáticos cuya finalidad es la liberación de presos políticos.

En este ambiente de tensión conocemos a Rubens Paiva (Selton Mello), cabeza de familia y que con ayuda de su esposa Eunice Paiva (Fernanda Torres) intentan criar de la mejor manera a sus cuatro hijas y pequeño hijo. No solamente los constantes retenes y presencia militar en las calles es un riesgo, el propio Rubens tiene un historial político que lo alejó de Brasil un tiempo, a pesar de que ahora ya está retirado y ejerce su profesión de ingeniero, las pesquisas lo alcanzan y un día la policía llega a su casa para llevarlo a interrogar. La propia Eunice Paiva es “invitada” a dejar su declaración que la termina privando de su libertad por algunos días hasta que la liberan.

Los días transcurren y nada se sabe de Rubens, las noticias corren y el miedo es aún mayor cuando el gobierno ahora niega siquiera haber detenido al ex diputado, de manera muy rápida la vida de la familia Paiva ha cambiado y ahora Eunice tiene la tremenda tarea de hace que sus hijos sufran lo menos posible mientras el dolor y la desesperación la consumen por dentro.

LO BUENO DE “AÚN ESTOY AQUÍ”

La actriz Fernanda Torres se convierte en el tremendo pilar en el que se sostiene esta película, así como Eunice Paiva lo hizo en la realidad para con sus hijos y mi apuesta va a que será Torres quien se lleve el premio Oscar a mejor actriz en la próxima entrega de los Oscar, ya que el principal reto que afrontó fue mostrar todo el dolor de su personaje de manera contenida, tragando el sufrimiento para nunca transmitirlo a sus hijos, una sensación de contención constante que la actriz logra perfectamente.

Sin duda el aspecto técnico es de muy buena calidad, el vestuario, la música de Warren Ellis, peinados y diseño de producción se encargan de colocarnos sin ningún problema en la época retratada.

Para apoyar lo anterior el director Walter Salles se recarga en una fotografía también de época con ayuda de Adrian Teijido (“O rio de desejo”, “Medida Provisoria”) a la cual se le añaden segmentos en formato de video casero que no solo le aportan cierto realismo a lo que vemos, sino nostalgia y un vistazo a ese pasado que ya se fue, pero no debemos olvidar.

El guion toma una decisión importante que tiene consecuencias tanto positivas como negativas, en el sentido positivo creo que debo resaltar la audacia de no caer en la tentación de caer en la explotación gráfica de un hecho lamentable en la historia brasileña, lo anterior es un acierto en el sentido de que posiblemente la violencia desviaría la atención del principal arco dramático que se quiere retratar, el dolor silencioso de aquellos que tiene que seguir su vida sin el acompañamiento de su ser querido. En este sentido el guion se recarga entonces mucho más en los alegres momentos (primero) y dinámica familiar para dejar en claro la fortaleza de Eunice, aspectos todos que le dan una mayor fuerza a su personaje y perfilan a Fernanda Torres como gran candidata al premio Oscar.

LO MALO DE “AÚN ESTOY AQUÍ”

Debido a que de manera técnica y/o visual la película está muy bien lograda, el único defecto (desde mi perspectiva) es la misma decisión del guion que se mencionó más arriba. La cual de manera negativa, desprecia escenas que pudieron ser mucho más efectivas a la hora de contar el drama, la introducción al “antes” de la familia dura demasiado, sin contar con la habilidad para que los personajes (salvo la madre) se vuelvan más memorables, su construcción no responde a enaltecerlos como parte estructural de la familia sino casi siempre como un componente más, su guion no permite que brillen por sí mismos y es por eso que tiene problemas para transmitirnos posteriormente los periodos más oscuros, bueno con decirles que ni siquiera el encanto de un perrito logra que el momento de su partida sea más doloroso de lo que de por sí es.

Esta decisión sigue teniendo repercusiones durante todo el transcurso de la trama pero corona otra de sus debilidades al final cuando las elipsis ocurren demasiado rápido y me brindó la sensación de un final que no llegaba, un breve cierre que simplemente nos conducía a otro y así sucesivamente, con un sabor más a epílogo que a la terminación de una trama que sobrepasa las dos horas de película.

VEREDICTO

El tema que se aborda en “Aún Estoy Aquí” es muy particular para los brasileños, no por nada es la película más taquillera post-pandemia en este país, sin embargo su problemática puede ser entendible en cualquier otro país que haya sufrido (o siga sufriendo) periodos de represión e injusticias, aludiendo a la memoria como una factor tremendo para que estos hechos no se vuelvan a repetir, no solamente la memoria humana (que poco a poco se nos desvanece entre recuerdos y enfermedades) sino a la memoria gráfica, representada en este caso por las distintas grabaciones caseras de la familia Paiva y a la propia película como recordatorio, no solamente en relación al hecho en particular, sino a la importancia del cine en general, como arma política en contra del olvido.

A pesar de lo antes dicho, la película parece no perder totalmente su fuerza dramática y no fueron pocas las personas que derramaron lágrima en diversos momentos, así que por si las dudas, no olvide acudir a la sala de cine preparado con pañuelos por si se ofrecen, “Aún Estoy Aquí” es merecedora de sus tres nominaciones al Oscar, así como del ya otorgado globo de oro a Fernanda Torres como mejor actriz. No pierdan la oportunidad de ser ustedes mismos quienes verifiquen lo merecido de sus reconocimientos a partir del próximo 20 de febrero en salas mexicanas. Porque el cine también es historia y nuestra historia determina nuestro futuro, vayan a ver “Aún estoy aquí” y nos cuentan como les fue.

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Duna: Parte Tres muestra el lado despiadado de Paul Atreides

Ya está aquí el primer tráiler completo de Duna: Parte 3, y todo apunta a que será la entrega más oscura de la trilogía

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Duna

Ya está aquí el primer tráiler completo de Duna: Parte 3, y todo apunta a que será la entrega más grande y oscura de la trilogía, mientras Paul Atreides se propone consolidar su poder.

Se ha estrenado un nuevo tráiler de Dune: Parte 3, y está claro que Avengers: Doomsday tendrá una dura competencia el 18 de diciembre en cuanto a espectacularidad se refiere.

La tercera entrega se proyectará exclusivamente en IMAX durante las fiestas, y el director Denis Villeneuve ha creado una película que sin duda merece estar allí.

Esta grandiosa conclusión de la trilogía presenta rostros nuevos y conocidos, junto con las esperadas batallas épicas que elevan la intensidad respecto a las dos primeras entregas.

También se ha confirmado que un avance extendido de la tercera entrega de Dune se proyectará junto con las funciones de IMAX de La Odisea a finales de este mes.

La historia de Duna: Parte Tres

Duna: Parte Tres se sitúa casi dos décadas después de que Paul Atreides tomara el control del Imperio.

Ahora, convertido en un emperador despiadado, Paul debe afrontar las consecuencias de su reinado mientras viejos aliados regresan, surgen nuevas y aterradoras amenazas y la traición acecha en cada sombra.

Atormentado por visiones del colapso del Imperio y la reaparición de su amor perdido, Paul se ve envuelto en una vasta conspiración, con Chani en el centro del misterio que se va desvelando.

Mientras la rebelión se gesta y los enemigos se acercan, Paul debe afrontar el verdadero precio del poder y el destino de sus seres queridos.

Duna: Parte 3 se estrena en cines el 18 de diciembre, aunque su lanzamiento internacional comienza un poco antes, el 16 de diciembre.

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MOANA| Reseña

Moana regresa en una nueva adaptación en acción real del clásico animado de Disney y lejos de sorprender deja mucho que se pudo mejorar

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Para quienes conocen y aman la película de 2016, será difícil evitar la sensación de que el viaje ya estaba contado de una mejor manera.

Los remakes o adaptaciones en acción real suelen tener sentido cuando una obra ha envejecido lo suficiente como para merecer una modernización que la acerque a nuevas generaciones: independientemente de que algunas hayan sido mejores recibidas que otras, la mayoría de los live-action de Disney encontraban una justificación bajo esa premisa; Moana, sin embargo, rompe por completo esa lógica y es que la cinta animada original apenas tiene diez años de haber llegado a los cines y, además, recibió una secuela apenas hace dos años.

Es una franquicia que sigue completamente vigente en la memoria del público, por lo que resulta inevitable preguntarse si realmente existía la necesidad de volver a contar exactamente la misma historia en formato de acción real, la respuesta, al menos tras verla, es que este remake apenas y logra sostenerse gracias a su propia historia que sigue siendo emotiva por sí misma, pero difícilmente logra justificar su existencia y a continuación les cuento el porqué.

“Yo soy Moana”.

Moana (Catherine Laga´aia) regresa en una nueva adaptación en acción real del clásico animado de Disney. Elegida por el océano para devolver el Corazón de Te Fiti  a la propia Diosa, emprenderá una misión que definirá el destino de su pueblo, la joven navegante deberá abandonar la seguridad de su isla y adentrarse en una peligrosa travesía a través del Pacífico. En el camino unirá fuerzas con el semidiós Maui (Dwayne Johnson), enfrentándose a criaturas legendarias, antiguos desafíos y descubriendo que el verdadero liderazgo consiste en encontrar su propio camino y confiar en sí misma.

Lo mejor.

Si hay algo que sostiene a esta nueva versión es que respeta casi por completo la historia del clásico animado (sino es que en su totalidad). El viaje de Moana conserva toda la carga emocional que la convirtió en uno de los trabajos recientes de Disney más populares y exitosos: el llamado a descubrir quién eres realmente, encontrar tu propio camino, desafiar las expectativas y comprender que el verdadero liderazgo nace de escuchar tanto a los demás como a uno mismo. Ese mensaje continúa siendo igual de poderoso y, afortunadamente, la película evita alterar aquello que ya funcionaba desde el inicio. 

También hay que reconocer el trabajo realizado en el apartado visual (no confundir con la caracterización de cierto personaje principal); los efectos especiales consiguen trasladar buena parte de la espectacularidad de la animación hacia un estilo mucho más cercano al hiperrealismo. El océano, las criaturas fantásticas y varios de los momentos más icónicos lucen convincentes en líneas generales, demostrando un alto nivel técnico.

La música

La banda sonora permanece prácticamente intacta, una decisión que se agradece enormemente,temas como “How Far I’ll Go” siguen siendo el corazón emocional de la película y mantienen gran parte de su impacto.

En cuanto a las actuaciones, son en general buenas y cumplidoras, Por su parte,  Catherine Laga´aia como Moana entrega una actuación comprometida y hace todo lo posible por transmitir el carisma y la determinación del personaje, aunque ciertas escenas o decisiones dentro de esta adaptación no le favorezcan para sobresalir ni aportar un sello propio que permita diferenciarla de la versión animada.

Lo malo.

El mayor tropiezo de la película tiene nombre propio: Maui; resulta sorprendente que un personaje tan importante termine siendo uno de los aspectos menos convincentes del remake. Dwayne Johnson interpreta al semidiós al que ya dio voz en la versión animada, pero su caracterización dista mucho de funcionar y es que durante buena parte del metraje da la impresión de estar usando una peluca poco natural que jamás termina de integrarse con su apariencia, haciendo que sea difícil dejar de pensar que estamos viendo al actor disfrazado y no al personaje.

La mala caracterización

En cuanto a su físico, Disney optó principalmente por un traje prostético de aproximadamente 40 libras (unos 18 kg), complementado con maquillaje y retoques digitales, en lugar de construir completamente al personaje mediante CGI. El problema es que el resultado final tampoco convence y no es que el traje luzca falso, de hecho por sí mismo “luce bien”, el problema es que contrasta demasiado con la cara y su complexión de la Roca y termina entrando en ese incómodo “valle inquietante”, donde nunca parece completamente real.

Otro problema importante es que, precisamente por tratarse de un copy-paste casi escena por escena de la película animada, quedan expuestas las limitaciones del formato live-action: hay secuencias que funcionaban perfectamente en animación gracias a la exageración de gestos, expresiones y ritmo caricaturesco. Al trasladarlas prácticamente sin modificaciones a actores reales, algunas terminan sintiéndose rígidas, forzadas o incluso incómodas, como si estuvieran ahí únicamente para replicar el material original en lugar de adaptarlo al nuevo lenguaje cinematográfico.

A ello se suma que en diversas escenas resulta evidente el uso de pantalla verde y en gran medida se nota en la iluminación poco natural en varios de los escenarios tropicales. Aunque el trabajo visual suele ser sólido, hay momentos donde la iluminación no termina de integrarse con los personajes y el artificio termina rompiendo la inmersión. Esta sensación de exceso de efectos digitales ha sido una de las observaciones más repetidas entre la crítica internacional.

Conclusión sobre Moana

Moana (live-action)  no es una mala película porque sigue apoyándose en una historia extraordinaria que continúa emocionando una década después, el problema es que casi todo lo que funciona ya estaba presente en la versión animada. 

Más que ofrecer una reinterpretación o una nueva visión, Disney entrega una copia extremadamente fiel (lo cual fue su mayor acierto ya que eso es lo que la mantiene a flote) y que, salvo por algunos efectos visuales y el cambio al formato de acción real, es una adaptación entretenida y visualmente competente, pero también una de las más innecesarias (y eso ya es decir mucho) que ha realizado el estudio. ¿La recomiendo? Sí, pero principalmente para los mayores fans de Moana y para las niñas y niños del hogar quienes probablemente disfrutarán la aventura sin detenerse en los problemas de caracterización, las escenas que se sienten forzadas o los momentos donde la pantalla verde resulta evidente.

Para quienes conocen y aman la película de 2016, será difícil evitar la sensación de que el viaje ya estaba contado de una mejor manera.

Moana llega a las salas de cine este 09 de julio.

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Moana (2026) | Reseña sin spoilers
  • Efectos especiales
  • Fotografia e iluminación
  • Actuaciones
  • Dirección
  • Caracterización
3.2

Moana | Reseña sin spoilers

Moana (live-action)  no es una mala película porque sigue apoyándose en una historia extraordinaria que continúa emocionando una década después, el problema es que casi todo lo que funciona ya estaba presente en la versión animada. Más que ofrecer una reinterpretación o una nueva visión, Disney entrega una copia extremadamente fiel (lo cual fue su mayor acierto ya que eso es lo que la mantiene a flote) y que, salvo por algunos efectos visuales y el cambio al formato de acción real, es una adaptación entretenida y visualmente competente, pero también una de las más innecesarias (y eso ya es decir mucho) que ha realizado el estudio. ¿La recomiendo? Sí, pero principalmente para los mayores fans de Moana y para las niñas y niños del hogar quienes probablemente disfrutarán la aventura sin detenerse en los problemas de caracterización, las escenas que se sienten forzadas o los momentos donde la pantalla verde resulta evidente.

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Godzilla Minus Zero estrena su primer teaser tráiler

Se ha lanzado un nuevo tráiler de Godzilla Minus Zero, y esta vez, el Rey de los Monstruos parece dispuesto a poner a prueba su valentía

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Godzilla

Se ha lanzado un nuevo tráiler de Godzilla Minus Zero, y esta vez, el Rey de los Monstruos parece dispuesto a poner a prueba su valentía contra una ojiva nuclear. También tenemos un póster.

Volver a cero no es una opción en el nuevo tráiler y póster de Godzilla Minus Zero, la esperadísima secuela de Godzilla Minus One (2023).

El cineasta Takashi Yamazaki regresa como guionista, director y responsable de los efectos visuales, y parece que ha subido la apuesta con esta continuación.

No se revela mucho en el tráiler de 30 segundos, pero parece que la humanidad ha decidido que al menos una forma de lidiar con Godzilla es lanzar una bomba nuclear sobre el aparentemente imparable Kaiju.

Mientras que el primer tráiler se centraba en la llegada de Godzilla a Estados Unidos, concretamente a la Estatua de la Libertad de Nueva York, esta vez la acción transcurre principalmente en Japón.

Lo que sabemos de Godzilla Minus Zero

Con gran parte de la trama envuelta en misterio, solo podemos especular sobre lo que le espera al Rey de los Monstruos en Godzilla Minus Zero.

Godzilla Minus One fue aclamada como una de las mejores películas protagonizadas por su monstruo homónimo.

Con críticas abrumadoramente positivas (un 99% en Rotten Tomatoes) y una impresionante recaudación mundial de 116 millones de dólares con un presupuesto estimado de entre 10 y 15 millones, Toho no tardó en dar luz verde a una secuela.

En los Premios Óscar de 2023, Godzilla Minus One se convirtió en la primera película de habla no inglesa en ganar un Óscar a los Mejores Efectos Visuales.

De esta forma, superó a grandes éxitos de taquilla de Hollywood como Guardianes de la Galaxia Vol. 3, El Creador y Misión Imposible: Venganza.

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