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BRYAN ADAMS EN LA ARENA CIUDAD DE MÉXICO | Reseña
Bryan Adams tocó la noche del pasado lunes en la Arena CDMX para recordarnos que la música y el público son lo más importante
Como parte de su gira por el país, el cantautor canadiense tocó la noche del pasado lunes en la Arena CDMX para recordarnos que la música y el público son lo más importante.
Solo dos años han pasado desde la última visita de Bryan Adams al país, el pretexto para regresar fue el nuevo álbum titulado “Roll with the punches” y es precisamente esta temática de pugilista lo que adornaba la memorabilia disponible, pero sobre todo el inicio del evento, que muy puntual abrió con un repique de campana de box para bajar las luces a la mitad y prender las tres pantallas frontales que acompañaron todo el evento con imágenes distintas en blanco y negro con corte cómico, mientras una silueta con bata de boxeador nos daba la espalda y el sonido local nos entretenía con clásicos del rock and roll, desde Little Richard hasta los Stray Cats, mientras que el público íbamos armados con una pulsera de luz que nos proporcionaron a la entrada.
La primera sorpresa de la noche ocurrió muy temprano cuando a las 9:10 se apagan todas las luces del recinto y los primeros acordes de guitarra se escuchaban en un escenario vacío y es que el canadiense arranca el concierto desde un mini escenario en la parte opuesta al escenario principal, solo el y su guitarra acústica para fortuna de aquellos que iban pasando o se encontraban en la parte más alejada de la arena. Tres canciones en formato acústico dieron comienzo al show: “Can´t stop things we started”, “Straight from the Heart” y “Let´s make a night to remember”, para después cruzar toda la planta baja del foro hasta llegar al escenario principal mediante un pasillo previamente colocado para el efecto, permitiendo que los más cercanos pudieran saludarlo y hasta chocar las palmas.
Ya una vez instalado en el escenario principal se agrega el resto de la banda (guitarra, teclado y batería) para arrancar ahora si a la parte más rockera y eléctrica con “Kick ass“, dando paso (un par de canciones después) al primer hit coreado de la noche: “Somebody“.

Su show es relativamente sobrio y sin embargo lleno de pequeños detalles que hicieron la noche muy especial, como por ejemplo el mini escenario que ya se mencionó, pero también el hecho de que la producción le coloca al cantante dos micrófonos listos en cada extremo del escenario y uno central, lo que hace que el músico pueda abarcar todos los ángulos, un buen juego de luces que resalta cada uno de los movimientos de los artistas, tres pantallas que sobre todo juegan un papel de nostalgia al colocar videos clásicos e imágenes en vivo de la banda y los asistentes.
Detrás de la banda se encuentra un riel por donde viaja una cámara de video controlada a distancia, dos cámaras más en cada uno de los laterales, el equipo de Bryan Adams se encarga de estar muy atentos a la silueta del cantante gracias al juego de luces y brillante fondo en el que se convierten las pulseras que nos proporcionaron al inicio, además de un guante gigante de boxeador que apareció flotando encima del público al momento de sonar “Roll with the punches”, canción que le da nombre al disco y a la gira.

Con un precario, pero efectivo español, el cantante saluda a los “guapos y guapas” para presentarse con un “Mi nombre es Bryan” y recetar más éxitos hasta que llega el segundo éxito coreado por todo el lugar: “Please forgive me”.
El audio es excelente, los instrumentos se escuchan fuerte y claro, la voz por su parte está más que bien conservada por el sexagenario Adams que no tiene falla en ningún momento durante las dos horas de duración. Llega el momento en el que solicita prender las luces del teléfono para “Shine a light” y es momento también de resaltar la gran aportación visual que las pulseras de luces dan al show, la Arena CDMX llena prácticamente en su totalidad y con las personas interactuando ponen feliz a cualquiera.
El escenario cambió por única vez en sus colores intermitentes de azul y rojo para “Never ever let you go” y se iluminó en distintos colores de manera festiva.

Aunque su interacción con el público no es mucha (cabe mencionar que de hecho casi toca una canción tras otra sin parar), se nota el esfuerzo por hablar algunas palabras en español y deja ver su sentido del humor cada que se dirige al público, como por ejemplo al presentar la canción “This time” ya que se proyectaría el video original de 1983 y pidió al público no burlarse del corte de cabello que tenía en ese entonces. La canción “Heat of the night” fue el pretexto perfecto para presentar a su banda, mencionar que el guitarrista actual está remplazando a Keith Scott (hace un estupendo trabajo por cierto) y avisar que la siguiente canción (“Make up your mind”) contendrá un sorprendente solo de batería.
El público está totalmente entregado pero Bryan Adams sabe cómo llevarlos al límite, así que para la canción “You belong to me” le solicita a los presentes que bailen, muevan la cadera o, si no pueden ninguna de las anteriores, se quiten la playera y la agiten encima de sus cabezas, ya que un camarógrafo de su equipo estará ubicando a los más participativos para proyectarlos en las enormes pantallas. Después de un comienzo que se tuvo que repetir, el público respondió y no fueron pocos los valientes que cantaban descamisados, la energía y felicidad del público generada por el cantante era muy visible y para este momento ya tenía a toda la Arena en su bolsillo, pero para segurar el triunfo cerró esta parte del show con un cover a “Twist and shout”.

Esto ya pintaba para conciertazo y eso que aún faltaban los éxitos más reconocidos del cantante quien comenzó con una guitarra española para el intro de “Have you ever really loved a woman”, canción a la que agregó al final “mexican woman”. El concierto se tornó medio acústico cuando Bryan Adams, acompañado de su guitarra y teclados, interpretó “Here I am”, cambiando apenas el orden al reemplazar “I finally found someone” por “When you´re gone”, única variación con respecto al concierto de Guadalajara un par de días antes.
El cierre fue una verdadera gozada y es que por supuesto que no podía faltar “(Everything I do) I do it for you”, la canción más coreada de la noche; “Summer of 69”, la canción más bailada de la noche y finalmente despedir a sus músicos entre aplausos después de “Cuts like a knife” para quedarse solo en el escenario y cantar “All for love“, esa canción que conocimos en la película “Los tres mosqueteros” (1993), con el cantante apoderándose del escenario, la arena iluminada en tonos rojos/naranjas y su guitarra y voz entrando por los oídos de todos los presentes que dudo mucho que salieran decepcionados.
En una época en donde el show se recarga mucho más en todo lo que no tiene que ver con la música: el escenario más grande, las luces más impresionantes, la mayor cantidad de bailarines, la mayor cantidad de “músicos”, teatralidad en cada canción, pirotecnia y todo lo que se les vaya ocurriendo en el camino, Bryan Adams regresa a recordarnos que verdaderos músicos, una voz potente, baladas y algo de rock bastan para consentir al público que se entregó de manera irremediable a lo largo de 30 canciones, sin duda un gran concierto para todos los que estuvimos presentes.

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Especiales
MEGADETH EN LA ARENA CDMX | Reseña
La primera fecha de Megadeth en México estuvo llena de riffs y un público muy entregado. Entérate de todos los detalles en nuestra reseña.

LA PRIMERA FECHA DE LA BANDA EN MÉXICO ESTUVO LLENA DE RIFFS Y UN PÚBLICO MUY ENTREGADO. ENTÉRATE DE TODOS LOS DETALLES EN NUESTRA RESEÑA.
Para cerrar 40 años de trayectoria, Megadeth comenzó en febrero de este año el “This was our life tour”, la llamada “gira de despedida”. Y es que el propio Dave Mustaine ha confirmado que problemas de salud lo obligan a dejar los escenarios, sin embargo tiene pensado que esta despedida sea progresiva en lugar de un abrupto adiós, por lo que es posible que la banda regrese al país dentro de la misma gira.
Por el momento, México ha sido bendecido (o maldecido) con cuatro fechas dentro de esta primera etapa de despedida, una fecha en Monterrey, dos en Ciudad de México y una en Guadalajara, permitiendo que los fanáticos de la banda tengan oportunidad de decirle adiós a una leyenda del trash metal como debe ser. El día de ayer 10 de mayo, Mustaine y compañía festejaron a la madres rockeras con la primera de sus noches en la Arena Ciudad de México y acá te contamos qué tal estuvo.

¿DÍA DE LAS MADRES ROCKERAS?
Sin duda, el domingo es un día extraño para cualquier concierto, pero este domingo en particular resultó complejo debido al festejo mexicano dedicado a la progenitora de nuestros días, más aún habría que agregarle que muchos asistentes estaban con un ojo al gato y otro al garabato mientras se disputaba un tenso partido de futbol. Yo mismo fui víctima de este extraño día, ya que acudí a la arena saliendo de festejar a mi propia madre, y es que normalmente a prensa nos colocan en los asientos de gradas así que confiado ni los zapatos me cambié… Grave error.
La banda telonera fue Se7en quien comenzó en punto de las 8:30pm, banda que no pude ver pero que hacía retumbar el recinto hasta la zona en donde esperábamos el acceso. Poco después de las nueve de la noche (ya con el set del telonero finalizado), nos comunicaron que nuestro acceso sería directo a cancha (general B), una sorpresa grata ya que me encanta estar en el centro de la acción, pero definitivamente incómoda debido a que no iba del todo preparado.
Para aquellos que no han tenido oportunidad de visitar la Arena Ciudad de México en este tipo de eventos, puedo compartirles que es uno de los lugares con mejor audio de la ciudad, y ahora puedo añadir también que la vista desde general B (dependiendo de tu altura) es bastante buena, el escenario se alcanza a apreciar bastante bien aún desde el rincón más lejano y el audio se comporta de manera excelente.

EL COMIENZO DEL ADIÓS
Las pantallas nos recibían con un QR que te dirige a “votemegadeth.com” para poder participar en la construcción del setlist de la noche. Las luces se apagaron algunos minutos después de las 9:30pm, el escenario solo mostraba una lona trasera con el nombre de la banda y para los fanáticos es todo lo que se necesitó. Los guitarrazos fuertes y claros nos dieron la bienvenida con “Tipping Point”, sencillo del nuevo disco homónimo que demuestra que aún quedan melodías en las cansadas manos de Mustaine. Aunque el micrófono se escuchó algo bajo al principio (mejoró después), el resto de los instrumentos de la banda se escuchaban perfectamente y el público comenzó a cantar, saltar y corear prácticamente hasta el final, una asistencia variada, pero que se recargaba más en los cuarenteenagers que lo dieron todo durante quince canciones.
Dave Mustaine y compañía continuaron con “Hook in mouth” y bastante temprano en la noche lanzaron el clásico “Angry again” que muchos conocimos por formar parte de la película “Last Action Hero” en el ahora lejano 1993, otra de las canciones más cantadas e insisto en que el público estuvo incluso por encima del show, con diversas zonas mosh pit a lo largo de la plancha tanto en general A como B, desde abajo el público en gradas respondía de pie cada una de las notas de Megadeth.
UN SET CORTO PERO INTENSO
El público corea “Megadeth, Megadeth” y la banda contesta con “Hangar 18” en donde Dave Mustaine y Teemu Mäntysaari se unen en movimiento de guitarras gemelas para pasar después a “I don´t care”, otra de las canciones del más reciente disco, con la introducción de Mustaine agradeciendo y alabando el ensordecedor trato con el que lo recibieron sus fanáticos.
Fue turno de “Sweating bullets”, en donde Dirk Verbeuren se pone de pie y anima con sus baquetas al público para que aplauda, los presentes no solo le hacen caso sino que gritan a todo pulmón el coro y título de la canción, emoción que siguió hasta “She wolf” y “Countdown to extinction” en donde las guitarras gemelas regresaron al rápido sonido de la banda quien no dio descanso, fueron muy breves las pausas entre canción y canción, así como la interacción de Mustaine con el público, ellos vinieron a tocar y así lo demostraron.
La canción “Let there be shred” fue pretexto para la primera aparición de Vic Rattlehead, quien enfundado en un elegante traje blanco se paseó brevemente por el escenario. El momento sorpresa y para muchos apoteósico de la noche, sin duda debió ser la reinterpretación de “Ride the lightning”, canción que de alguna manera se apropia Mustaine después de abandonarla dentro del set de Metallica, la canción suena poderosa y Mustaine aprovecha para dejarle el coro al público y que este también la haga suya.

LA PROMESA DE VOLVER
Una de las canciones más emblemáticas de la banda no podía quedar fuera y la emoción del público fue más que visible cuando comenzó la introducción de “Symphony of destruction”, momento en el que el público se apropió del cántico argentino y la Arena CDMX retumbó con el “Megadeth, Megadeth, Aguante Megadeth”, himno metalero que la banda conectó con “Peace sells” con otro breve regreso de Vic Rattlehead con cambio de vestuario, ahora en traje negro y corbata.
La más larga de las pausas tuvo lugar en una especie de encore muy breve, interrumpido por el propio Dave Mustaine que en solitario recorrió el escenario saludando a todos y pronunciando un “Viva México” e invitar nuevamente a los presentes al concierto de la noche de hoy bajo la advertencia de que tocarán distintas canciones y la amenaza de su regreso en esta larga gira de despedida para cerrar la noche finalmente con “Holy wars… The punishment due”.
La banda se abraza y despide del público dejando otra vez solo a Dave Mustaine para que este sea apapachado como solo los fanáticos saben hacer mientras que el audio local hace referencia a su alocado estilo de vida con “My Way” en la versión de Sid Vicious.
Sería demasiado duro juzgar a un vocalista que sobrepasa los sesenta años, que está siendo afectado por graves porblemas de salud y sobreviviente de un cáncer, nada menos que en la garganta, sin embargo el trabajo de apapachar es del fanático, mi chamba es de manera objetiva compartir que si la voz de Dave Mustaine nunca fue de las más privilegiadas, a estas alturas menos, sin embargo a los fanáticos parece que no les importa, el esfuerzo y tenacidad del músico parecen ser suficientes para cargar un show que es apoyado por tres músicos de excelente calidad, un sonido claro y potente y un show más bien discreto (y bastante corto) que esperemos se repita esta noche en lo que será (cada vez más claro) la eventual extinción de Megadeth y Dave Mustaine como lo conocemos hasta ahora, así que si aún está en sus posibilidades, recomiendo que no desaprovechen la oportunidad.
SETLIST:
Tipping Point
Hook in mouth
Angry Again
Hangar 18
I don´t care
Sweating bullets
She-wolf
Countdown to extinction
Let there be shred
Tornado of souls
Mechanix
Ride the lightning
Symphony of destruction
Peace sells
Holy wars… The punishment due
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Especiales
Adobe lanza el podcast “Micrófono Abierto”
Adobe lanza “Micrófono Abierto”, un podcast de sobre liderazgo, inteligencia artificial y transformación digital en América Latina.

Adobe lanza “Micrófono Abierto”, un podcast de sobre liderazgo, inteligencia artificial y transformación digital en América Latina.
En medio de un panorama donde las organizaciones enfrentan una creciente presión por acelerar su digitalización, incorporar inteligencia artificial y responder a consumidores cada vez más exigentes, los líderes empresariales también se enfrentan a nuevos desafíos relacionados con incertidumbre, adaptación tecnológica y transformación cultural. Sin embargo, muchas de estas conversaciones continúan ocurriendo puertas adentro y pocas veces se comparten de manera abierta dentro del ecosistema empresarial.
Frente a este contexto, Adobe anuncia el lanzamiento de “Micrófono Abierto”, un nuevo podcast de tecnología e innovación diseñado para abrir conversaciones honestas sobre liderazgo, inteligencia artificial y transformación digital en América Latina. El proyecto se realiza en colaboración con Naranja Media como productora, firma especializada en el desarrollo de contenido sonoro original para marcas y organizaciones en América Latina, reconocida por producir podcasts enfocados en negocios, innovación, cultura y tecnología.
El programa será conducido por Gustavo Brunser, Director de Desarrollo de Negocios para América Latina en Adobe, quien, junto con líderes empresariales y especialistas de la región, abordará los retos reales que viven hoy las organizaciones en sus procesos de evolución digital. Los episodios se estrenarán semanalmente todos los martes a través de plataformas como Spotify, YouTube y Apple Podcasts.
Disponible para audiencias en México y Latinoamérica, este nuevo proyecto busca dejar atrás los discursos corporativos tradicionales para poner sobre la mesa aquello que muchas veces no se dice dentro de las empresas: los errores, los riesgos, las tensiones y la incomodidad que acompañan cualquier proceso de transformación.
El podcast parte de una premisa clara: lo que no se nombra, no se transforma. Por ello, cada episodio inicia con una confesión anónima y real relacionada con desafíos tecnológicos, liderazgo o decisiones de negocio, dando paso a conversaciones prácticas y honestas sobre temas como cultura digital, inteligencia artificial, gobernanza tecnológica, liderazgo bajo incertidumbre y transformación organizacional.
“En Adobe entendemos que la transformación digital no comienza con la tecnología, sino con las personas. Micrófono Abierto busca crear un espacio donde los líderes puedan hablar con honestidad sobre los retos que enfrentan, porque muchas veces la barrera para innovar no es el software, sino el miedo a no tener todas las respuestas”, comentó Gustavo Brunser, Director de Desarrollo de Negocios para América Latina y host del podcast.
La primera temporada se llevará a cabo de mayo a agosto y contará con la participación de destacados líderes y especialistas de empresas como:
- OXXO
- Adobe
- Grupo Fórmula
- Grupo Multimedios
El primer episodio, titulado “Migrar no es transformar” aborda uno de los errores más comunes en los procesos de digitalización empresarial: asumir que migrar infraestructura o adoptar herramientas tecnológicas equivale automáticamente a una transformación organizacional profunda.
A través de conversaciones honestas y casos reales, “Micrófono Abierto” busca convertirse en un punto de encuentro para líderes de IT, directores de transformación y tomadores de decisión en América Latina, con especial foco en mercados como México, Colombia y Chile.
De acuerdo con datos de la industria, el 77% de los CEOs teme por la supervivencia de sus empresas si no logran dominar la tecnología. Sin embargo, aún existe una “vergüenza de no saber” que frena conversaciones estratégicas y limita la capacidad de las organizaciones para evolucionar. Frente a este contexto, Adobe apuesta por un formato que prioriza la vulnerabilidad, el aprendizaje colectivo y la acción como motores de transformación.
Con este lanzamiento, Adobe reafirma su compromiso por impulsar conversaciones que ayuden a las organizaciones a navegar la transformación digital desde una perspectiva más humana, cercana y accionable, poniendo en el centro no solo la innovación tecnológica, sino también las historias, aprendizajes y desafíos que viven las personas detrás de cada proceso de cambio.

Cine
El Mandaloriano que salvó a Star Wars
Desde las cenizas de Star Wars, Jon Favreau, Pedro Pascal y “Bebé Yoda” salvaron a la franquicia del olvido.

Desde las cenizas Jon Favreau, Pedro Pascal y “Bebé Yoda” salvaron a la franquicia del olvido.
No es exageración cuando se dice que The Mandalorian salvó a toda la franquicia de Star Wars, la cual tras el desastre de su trilogía de secuelas estaba en su punto más bajo y es que mucho antes de la adquisición de Lucasfilm por parte de Disney, el universo de Star Wars se expandió más allá del cine de una manera casi absurda, libros, cómics y videojuegos, a tal grado que era difícil seguirle la pista, de hecho muy pocos conocieron las secuelas como Luke conociendo a quien sería su esposa Mara Jade, o los hijos gemelos de Leia y Han, Jaina y Jacen Solo (éste último yéndose al Lado Obscuro); y tal vez era un “caos”, pero era un caos con una intención, darle a los fans más clavados esas secuelas, precuelas o historias más allá de la que ahora conocemos como la Saga Skywalker y en ese sentido se había logrado crear un canon bastante rico e interesante que los fans seguimos amando.
Sin embargo un cansado George Lucas en el 2012 decidió hacerse a un lado y dejar que alguien más se encargara del universo e imperio comercial que construyó, dándose la compra de Lucasfilm por parte de Disney y sí, todos los fans temimos lo peor (y que sí pasó), pero aún así fue imposible no emocionarse cuando se anunció una nueva trilogía de películas secuela de Star Wars, es decir, por fin veríamos en la pantalla grande, el lugar donde nació este universo, la continuación con el elenco original tras la caída del Imperio.
Ryan Jonhnson más que desconocer a Star Wars, parecía que la odiaba.
Si bien “El Despertar de la Fuerza” fue a la segura con una introducción tibia de los nuevos personajes, nos dio un poquito de esperanza, pero todo cambió con “The Last Jedi“, película que pareciera fue hecha por alguien que no solo nunca vio Star Wars, sino que odiaba a la franquicia y nadie me sacará de esa idea que tengo sobre Ryan Johnson, quien además de darnos una película aburrida llena de incoherencias (sí, sólo él pudo crear incoherencias en una película donde hay personas que mueven objetos con la mente apuntando con la mano), destruyó la esencia de icónicos personajes, sintiéndose como un escupitajo hacia los fans.
Y yo no fui el único que se sintió así, fuimos millones de fans quienes nos “ofendimos” con The Last Jedi, al grado de alejarnos por completo de Star Wars; dejamos de comprar figuras o coleccionables, dejamos de ir al cine, con todo el dolor de nuestros corazones le dimos la espalda a Star Wars. Un hecho muy real que no lo digo yo, lo dicen los números: Disney no estaba generando el dinero que esperaba y hasta perdió alrededor de $100 millones de dólares con Solo, la cual no está mal, pero los fans ya no estábamos dispuestos a confiar, de tal manera que con “El Ascenso de Skywalker” se dió un “volantazo” a la idea original y se cambió el guion para tratar de “corregir” lo hecho anteriormente, una tarea imposible puesto que se quería hacer en una cinta lo que no se pudo en una trilogía.
Solo un fan podría salvar a Star Wars.
Tras el desastre que fue la trilogía secuela, los fans consumimos menos Star Wars que nunca, si hubo proyectos que mantenían a la saga viva como Rogue One o el juego de Star Wars Jedi: Fallen Order, pero nada que realmente nos hiciera creer que tuviera futuro el universo de Star Wars, hasta que llegó The Mnadalorian, la primer serie live-action de este universo, creada producida y coescrita por Jon Favreau, quien claramente es fan como él mismo lo ha señalado.

La propuesta que salvó a Star Wars
Desde su primera temporada, The Mandalorian se convirtió en un éxito inmediato gracias a su capacidad para revitalizar el universo de Star Wars con una propuesta fresca y accesible. La serie apostó por una narrativa más íntima y episódica, alejándose de las grandes batallas galácticas para centrarse en la figura del cazarrecompensas Din Djarin interpretado por Pedro Pascal. Este enfoque permitió atraer tanto a fanáticos de toda la vida como a nuevos espectadores, combinando elementos clásicos del western y la ciencia ficción con una producción de alta calidad, efectos visuales innovadores y una ambientación que respetaba la esencia de la saga.
El factor Grogu
Otro factor clave de su éxito fue la introducción de Grogu, conocido popularmente como “Baby Yoda”, un personaje que rápidamente se convirtió en un fenómeno cultural global gracias a su carisma, sumado a la relación emocional que desarrolla con el protagonista, aportando un fuerte componente humano a la historia. Además, el respaldo de Disney y su plataforma Disney+ permitió una distribución masiva y estratégica, posicionando a la serie como uno de los pilares del streaming en su lanzamiento. Todo esto, junto con una dirección sólida y el cuidado por los detalles del universo expandido, consolidó a la serie como un referente moderno dentro de la franquicia.
Por ello no es sorpresa que la primera película de Star Wars después de siete años desde el estreno de la última y la cancelación de varios proyectos, sea The Mandalorian y Grogu, la cual no solo es el inicio para el cierre de esta subsaga, sino que sentará nuevas bases y no quiere decir que tenga el éxito asegurado, hemos visto que su tercera temporada bajó en calidad, pero aún así la emoción y la esperanza vuelve para los fans, esperemos que no nos decepcione y “May the Fourth Be with You“.
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