Videojuegos
A Way Out – Review
Una aventura en cooperativo que no te puedes perder, eso es A Way Out, el más reciente juego de EA junto a Hazelight.
Hablar de nuevos títulos en el mundo de los videojuegos siempre es complicado y lo es aún más cuando te enfrentas a una propuesta que te hace sentir como si tuvieras en tus manos un juego de la vieja escuela. Eso es A Way Out, una propuesta del estudio independiente Hazelight y que forma parte de EA Originals.
Tal vez para muchos A Way Out no sea un juego lo suficientemente interesante como para darle una oportunidad, pero esta vez no podrían estár más equivocados ya que la propuesta de una aventura cooperativo en pantalla dividida es algo que de verdad nos hacía mucha falta en estos días, y es que para los tiempos modernos donde toda la “experiencia multijugador” ha sido reemplazada casi en su totalidad con el juego en línea, A Way Out llega para hacernos recordar esos días donde nos reuníamos en casa con nuestros amigos para disfrutar de una buena noche de juegos.
La premisa es bastante sencilla, pero lo bastante complicada como para mantenerte al filo de tu silla mientras juegas la campaña. Tomaremos el control de Leo y Vincent, un par de reos que se las arreglarán para escapar de prisión y así completar un objetivo en común que será el motivo para que comiencen a trabajar en equipo.
Hablando del desarrollo de los personajes, la manera como han sido construídos es bastante interesante, ya que son tan diferentes pero al mismo tiempo muy similares, y ya sea que tomes el papel de Vincent o de Leo poco a poco irás creando ese apego a tu personaje gracias a la profundidad emocional y las diferentes motivaciones que mueven a cada uno durante el desarrollo de esta aventura, dejándote con ganas de saber más de ellos y cómo es que han llegado al lugar donde están en este momento.
¿Pero es bueno el gameplay?
No te voy a mentir, pudo haber tenido un mejor sistemosa de control, pero cumple bastante bien como para disfrutar toda la aventura. La manera de resolver los puzzles en cooperativo es algo creativo y esto difinitivmente te hará pensar más de una vez cual será el siguiente paso que darás, ya que cada decisión que tomes tendrá un efecto diferente en el entorno, del mismo modo que también el resultado se verá afectado dependiendo de quien lleve a cabo dicha acción, ya sea Leo o Vincent. Por lo mismo tendrás que estár perfectamente coordinado con tu compañero para proporcionar una respuesta correcto o solucionar problemas, ya que el equivocarse puede traer consecuencias negativas o incluso un game over.
¿Entonces todo es perfecto en A Way Out?
Para nada, como cualquier otro juego A Way Out viene con un par de fallas que si bien no arruinan la experiencia, pudieron haber hecho de esta algo mucho mejor. Podemos empezar con los gráficos, claro, no son los mejores ni los más pulidos en esta época de resoluciones 4K, HDR y 60fps, pero definitivamente no son los peores que existen hoy en día, Hazelight ha decidido confiar plenamente en su jugabilidad y la historia que te atrapará y que seguro le sacará una lagrima a más de uno.
Aunque el mayor problema de A Way Out recae también en su mayor virtud: el modo cooperativo. Puedes jugar el modo historia con una amigo ya sea en multijugador local o en línea, y por si fuera poco, puedes hacerlo con una sola copia del juego, así que no es necesario que ambos compren en juego, basta con que uno lo tenga para poder disfrutar de esta aventura… Pero he ahí el truco, forzosamente tienes que jugar con alguien o de lo contrario no podrás disfrutar de este gran juego, cosa que puede complicarse con tantos juegos en el mercado y el poco interés de muchos jugadores en este título, pero cuando logres enganchar a alguien para que juegue contigo esta gran aventura seguro te agradecerá el haberlo hecho probar este gran juego.
En conclusión A Way Out es una de esas joyas que no te puedes perder este año, con una propuesta que ya hacía falta volver a ver en las consolas de nueva generación y que seguramente te atrapará y te hará desear más de Leo y Vincent… O por lo menos más juegos de este estilo.
Noticias
Nicolas Cage revienta la Temporada 4 de Call of Duty con su skin
La intensidad estalla con la llegada de la T4 Recargada de Call of Duty: Black Ops 7 y Call of Duty: Warzone, disponible el 25 de junio

La intensidad estalla con la llegada de la Temporada 4 Recargada de Call of Duty: Black Ops 7 y Call of Duty: Warzone, disponible el próximo 25 de junio a las 9:00 a.m. PT en todas las plataformas.
El contenido de mitad de temporada trae novedades en cada frente: desde la nueva Operación King Killer en Endgame hasta el mapa japonés Kowakujō en Zombies, pasando por Zenith y el regreso de Launch en Multijugador, además de la vuelta del Champion’s Quest en Warzone.
Todo acompañado por el Pase de Evento, liderado por el icónico Nick Cage como operador jugable.
La experiencia cooperativa PvE de Endgame alcanza un nuevo clímax con la llegada del Acto IV. Los escuadrones deberán infiltrarse en Avalon para destruir el Central Command Node de The Guild, enfrentando misiones de alto riesgo y recompensas exclusivas.
El multijugador se expande con escenarios que combinan lujo, caos y nostalgia. Desde el nuevo mapa Zenith hasta el regreso del clásico Launch, cada enfrentamiento ofrece un reto diferente, acompañado de modos que ponen a prueba la versatilidad de los jugadores.
La poderosa mezcla de Nick Cage y Call of Duty
La saga de los no-muertos se adentra en un castillo feudal japonés rodeado de volcanes y fuego. Kowakujō introduce enemigos sobrenaturales, trampas espectrales y una nueva Arma Mística, todo enmarcado en una misión épica para liberar al último Shadowsmith.
El Battle Royale se renueva con clima veraniego en Rebirth Island y modos de juego que elevan la intensidad.
El regreso del Champion’s Quest convierte cada partida en un evento épico, donde solo los mejores escuadrones podrán reclamar la gloria.
La Temporada 4 Recargada amplía el arsenal y la progresión con nuevas armas, eventos temáticos y bundles espectaculares. Desde el regreso del Fusil de Asalto AN-94 hasta el Executioner’s Duet, pasando por el Pase de Evento de Nick Cage y paquetes Mastercraft, cada jugador encontrará nuevas formas de personalizar su experiencia.
La Temporada 4 Recargada marca un verano explosivo en Call of Duty: Black Ops 7 y Warzone.
Con nuevas operaciones, mapas, enemigos, armas y eventos, es momento de desplegarse y demostrar quién domina el campo de batalla. La acción comienza el 25 de junio.
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Reseñas
BEASTRO | Reseña
Tal y como si fuera una deliciosa combinación de sabores, Beastro nos entrega una divertida experiencia que mezcla distintos géneros.

Tal y como si fuera una deliciosa combinación de sabores, Beastro nos entrega una divertida experiencia de juego que mezcla distintos géneros.
Siempre se agradece cuando un estudio desarrollador de videojuegos entrega un título que se sale de los moldes tradicionales y es que es bien sabido que dentro de los “indies” hay géneros que predominan y sobresaturan el mercado, por eso es que Beastro logra resaltar, combinando tres estilos de juego en una interesante y encantadora aventura RPG que va más allá de combates por turnos, incluyendo una ligera administración de recursos y de un restaurante, pero sobre todo, la elaboración de platillos que serán la base para superar las batallas a lo largo del juego ¿Vale la pena? Por supuesto, sobre todo porque también está disponible en Xbox Game Pass.

Salvando al mundo un platillo a la vez.
En el pacífico pueblo de Palo Pori, un joven chef llamado Panko lleva una vida tranquila ayudando en el restaurante local, sin embargo, cuando su maestro desaparece y monstruos hambrientos comienzan a amenazar las tierras más allá de las murallas del pueblo, Panko debe hacerse cargo del negocio y alimentar a los Guardianes, héroes encargados de defender el mundo, para lo cual contará con la ayuda de Famblé, el Espíritu encargado de salvaguardar este mundo, pero que ha quedado herido tratando de detener las hordas de monstruos y con su fuego, Panko puede preparar platillos con otorgan poderes mágicos y determinan la fuerza con la que los héroes enfrentarán la invasión.

Una interesante combinación de géneros/sabores.
Algo interesante de Beastro es que Panko no es el tradicional héroe que combate a los monstruos directamente, sino el encargado de preparar los platillos que ayudarán a los Guardianes para salvar el mundo, pero ojo, eso no significa que nosotros no tomemos el control en los combates, pero vamos por partes, ya que el juego cuenta con tres tipos de jugabilidad que se dividen puntualmente en cada momento del día:
- Mañana – Recolección de recursos.
- Tarde – Administración del restaurante: con minijuegos para la preparación de platillos, pero más importante, el crear el platillo para el Guardián que librará posteriormente los combates, siendo ese plato esencial puesto que cada ingrediente representa cada uno de los ataques.
- Noche – Combate: aquí el Guardián que hayamos elegido librará combates tipo RPG por turnos, pero los ataques dependerán tanto de las propias habilidades y elemento del Guardián, como del platillo que le preparamos anteriormente.

Beastro es de esos juegos que te atrapan sin necesidad de explicarte demasiado, porque desde el inicio te deja claro que aquí la cocina no es solo un oficio, sino el corazón mismo de todo lo que ocurre. Lo interesante es cómo convierte algo tan cotidiano como los sabores en un sistema estratégico: Dulce; Salado; Ácido; Picante; Amargo; y Umami; los cuales no son solo etiquetas: funcionan como afinidades que determinan el tipo de efectos que tendrá cada comida y en base a ello cada receta bien pensada puede traducirse en un personaje más resistente, más agresivo o con habilidades completamente distintas dependiendo de cómo hayas equilibrado esos sabores.

No es solo cocinar por cocinar; es pensar qué tipo de aventura estás preparando desde la cocina.
Ese mismo concepto se expande al sistema de combate, que no ocurre de forma directa, sino a través de cartas tipo RPG por turnos, y es que el platillo preparado se transforma en un mazo de habilidades que los Guardianes llevan consigo, independientemente de la propia afinidad de cada uno de ellos; lo que hace que este sistema funcione es la sensación constante de planificación. Cada día en el juego no es solo repetir tareas, sino ajustar estrategias, probar combinaciones de sabores y construir pequeñas sinergias que luego se reflejan en el rendimiento del equipo.

Beastro se siente como un juego que mezcla gestión, cocina y estrategia sin romper la calma de su tono “cozy”, no busca estresarte con combates directos o decisiones rápidas, sino hacerte pensar en cómo lo que preparas en la cocina puede convertirse en poder, progreso y supervivencia, aunque eso no significa que sean sencillos los combates, ya que una errónea planificación se traduce en no lograr completar la expedición del día, haciendo que se sienta como en la vida real, un día desperdiciado.

A nivel técnico.
Gracias a la propia dirección de arte de Beastro, el juego se sale con la suya para controlar su mundo 3D sin problemas de rendimiento y visualmente atractivo, sabiendo aprovechar su estilo en 2D para los combates tipo “Teatro Guiñol”, haciendo que nunca tuviera problemas en aspectos gráficos o de rendimiento en su versión para PS5.

Ingenioso, pero puede empalagar.
El problema con el juego es que después de unas horas y justo en la recta final del juego, la rutina del gameplay se vuelve repetitiva y hasta tediosa, haciendo querer que avancemos directo a la historia, en lugar de querer seguir explorando los distintos caminos que nos ofrece cada expedición, sobre todo cuando ya encontramos un Guardián y una receta con la que nos sentimos cómodos para avanzar en el juego. Además de que por momentos su soundtrack se siente genérico y casi inexistente.

Conclusión.
Beastro es una propuesta fresca dentro del panorama indie por parte de Timberline Studio quienes demuestran cómo la mezcla de géneros puede dar lugar a experiencias realmente memorables cuando se ejecuta con identidad propia. Su combinación de gestión, cocina estratégica y combate por turnos basado en cartas no solo resulta original, sino que también refuerza su idea central: en este mundo, el poder no se empuña, se cocina. A pesar de que su loop jugable puede volverse repetitivo conforme avanzan las horas, el encanto de su presentación, la creatividad de su sistema de sabores y la forma en la que todo se conecta alrededor de la preparación de los platillos logran sostener la experiencia durante buena parte de la aventura. Es un título que brilla más por su concepto que por su profundidad a largo plazo, pero que aun así deja una impresión difícil de ignorar.
Beastro ya está disponible en PlayStation 5, Xbox Series X y S, Xbox Game Pass y PC y su precio ronda en los $20.00 dólares.
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Beastro | Reseña sin spoilers
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Gráficos y dirección de arte
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Gameplay
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Rendimiento
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Soundtrack
Beastro | Reseña sin spoilers
Beastro es una propuesta fresca dentro del panorama indie por parte de Timberline Studio quienes demuestran cómo la mezcla de géneros puede dar lugar a experiencias realmente memorables cuando se ejecuta con identidad propia. Su combinación de gestión, cocina estratégica y combate por turnos basado en cartas no solo resulta original, sino que también refuerza su idea central: en este mundo, el poder no se empuña, se cocina. A pesar de que su loop jugable puede volverse repetitivo conforme avanzan las horas, el encanto de su presentación, la creatividad de su sistema de sabores y la forma en la que todo se conecta alrededor de la preparación de los platillos logran sostener la experiencia durante buena parte de la aventura. Es un título que brilla más por su concepto que por su profundidad a largo plazo, pero que aun así deja una impresión difícil de ignorar.
Reseñas
COPA CITY – Reseña
COPA CITY ofrece una visión novedosa del mundo del futbol enfocandosé en todo lo que ocurre alrededor de un partido antes que comience

Durante décadas, los videojuegos de fútbol han explorado prácticamente todas las facetas imaginables del deporte.Sin embargo, existe una parte fundamental del espectáculo que rara vez recibe atención: todo lo que ocurre antes de que comience el partido.
COPA CITY nace precisamente de esa idea. En lugar de convertirnos en entrenadores, directores deportivos o futbolistas, el juego nos coloca al frente de la enorme operación logística necesaria para organizar un evento futbolístico de primer nivel.

Es una propuesta tan poco habitual que resulta refrescante desde el primer momento. Después de todo, detrás de cada encuentro existen miles de decisiones relacionadas con transporte, seguridad, infraestructura, movilidad urbana y gestión de aficionados.
Triple Espresso entiende que un gran partido no empieza cuando rueda el balón, sino mucho antes. La llegada de los aficionados, la preparación de las instalaciones, el funcionamiento del transporte público y la coordinación de todos los servicios son elementos esenciales para el éxito de cualquier evento deportivo.
COPA CITY convierte precisamente esos procesos invisibles en el eje central de su jugabilidad.
Lo más sorprendente es que la idea funciona mejor de lo que uno podría imaginar. Lo que podría haber sido una simple curiosidad termina convirtiéndose en una propuesta estratégica profunda y original que logra diferenciarse claramente de cualquier otro juego relacionado con el fútbol.
Convertir una ciudad en la sede perfecta
El objetivo principal parece sencillo: preparar una ciudad para albergar un gran partido. Sin embargo, basta avanzar unos minutos para descubrir la enorme cantidad de sistemas que intervienen en el proceso.

Cada escenario obliga a transformar una ciudad funcional en un destino preparado para recibir a miles de aficionados procedentes de distintas partes del mundo. Esto implica mejorar infraestructuras, ampliar servicios, organizar zonas de aficionados, gestionar accesos, supervisar la seguridad y garantizar que el flujo de personas se mantenga estable antes, durante y después del encuentro.
La complejidad aumenta constantemente porque todos estos elementos están interconectados. Una mala planificación del transporte puede generar retrasos masivos. Un sistema de seguridad insuficiente puede provocar problemas de organización. Un exceso de controles puede afectar negativamente la experiencia de los asistentes.
Esta interdependencia entre sistemas es uno de los mayores aciertos del juego. Cada decisión tiene consecuencias visibles y obliga al jugador a pensar a largo plazo. No basta con resolver un problema inmediato; también hay que anticipar cómo afectará esa decisión al resto de la ciudad.
A diferencia de muchos constructores de ciudades que permiten avanzar con calma, COPA CITY mantiene una sensación constante de urgencia. Siempre existe una nueva fecha límite, una inspección pendiente o una necesidad que requiere atención inmediata. Esa presión permanente es la que mantiene el interés durante gran parte de la experiencia.
Clubes y aficiones que cambian la estrategia
Otro de los elementos más interesantes es la presencia de clubes reales con licencia oficial. Equipos como el Borussia Dortmund, el FC Bayern München, el Arsenal FC, el CR Flamengo, el Beşiktaş JK o el Olympique de Marseille aportan personalidad y variedad a los distintos escenarios.
Su presencia va mucho más allá de utilizar logotipos oficiales o colores reconocibles. Cada club introduce una cultura de aficionados diferente que influye directamente en la planificación de los eventos.

Los seguidores más apasionados exigen ambientes vibrantes y espectaculares. Las familias priorizan la seguridad y la comodidad. Los aficionados tradicionales buscan entretenimiento y facilidad de acceso. Satisfacer simultáneamente a todos estos grupos se convierte en uno de los mayores desafíos de la partida.
Esta diferenciación añade profundidad estratégica porque obliga a adaptar constantemente nuestras prioridades. Una solución que funciona perfectamente para un tipo de afición puede resultar insuficiente para otra. Como resultado, cada evento plantea retos distintos y evita que el juego caiga en patrones repetitivos.
Ciudades reales con personalidad propia
La utilización de ciudades reales es otro de los grandes puntos fuertes de COPA CITY. Berlín, Varsovia y Río de Janeiro no son simples fondos decorativos, sino escenarios diseñados con características propias que influyen directamente en la jugabilidad.
Cada ciudad presenta desafíos únicos relacionados con su distribución urbana, sus sistemas de transporte y su infraestructura. Berlín destaca por sus amplias opciones de movilidad y conectividad. Río de Janeiro introduce complicaciones derivadas de su geografía y densidad urbana. Varsovia ofrece un equilibrio diferente que obliga a replantear estrategias constantemente.

Esta variedad consigue que cada campaña tenga identidad propia. Aprender cómo funciona cada ciudad forma parte del desafío y genera una sensación constante de descubrimiento.
Además, el juego realiza un excelente trabajo transmitiendo la sensación de que estos lugares están vivos. Conforme avanzan los preparativos, las calles se llenan de actividad, aparecen nuevos visitantes y las zonas destinadas a los aficionados comienzan a transformarse en auténticos puntos de encuentro.
Ver cómo una ciudad evoluciona gradualmente para albergar un gran acontecimiento deportivo resulta enormemente satisfactorio y constituye uno de los mayores logros de la experiencia.
La presión constante de la organización
Uno de los aspectos más interesantes de COPA CITY es que logra generar tensión sin recurrir a conflictos tradicionales.
Aquí no existen ejércitos enemigos, catástrofes naturales ni amenazas externas. El verdadero enemigo es el tiempo. Cada jornada acerca el evento y cada decisión debe tomarse considerando recursos limitados y plazos cada vez más ajustados.

Las inspecciones periódicas generan momentos de auténtica incertidumbre. Los cuellos de botella en el transporte pueden aparecer cuando menos lo esperas. Algunos proyectos consumen más recursos de los previstos y obligan a reorganizar prioridades.
Esta presión progresiva genera una curva de dificultad muy natural. Al principio, las tareas parecen manejables. Sin embargo, a medida que se acerca el día del partido, la complejidad aumenta y cada pequeño error puede desencadenar una cadena de problemas.
Lo mejor es que el juego rara vez se siente injusto. Las consecuencias de nuestras decisiones suelen ser claras y comprensibles, permitiendo aprender de los errores y ajustar estrategias en futuras partidas.
Cuando todos los sistemas empiezan a conectarse
COPA CITY alcanza sus mejores momentos cuando todos sus sistemas comienzan a interactuar simultáneamente.
Un fallo en el transporte puede afectar la satisfacción de los aficionados. Una menor satisfacción reduce la asistencia. Menos asistencia implica menores ingresos y recursos para futuras mejoras. Lo que parecía un pequeño inconveniente puede terminar afectando a toda la estructura del evento.
Esta cadena de consecuencias convierte cada partida en un ejercicio constante de equilibrio. Es necesario supervisar múltiples variables sin perder de vista el objetivo final.

La gestión de recursos también contribuye a esta profundidad estratégica. El dinero, los especialistas y los voluntarios son limitados, por lo que resulta imposible atender todas las necesidades al mismo tiempo.
La obligación de establecer prioridades genera decisiones interesantes durante toda la campaña y evita que el progreso se convierta en una simple cuestión de acumular recursos.
La magia del día del partido
Después de horas planificando rutas, construyendo infraestructuras y resolviendo problemas logísticos, llega finalmente el día del partido.
Es en ese momento cuando COPA CITY ofrece sus momentos más memorables.
Las calles se llenan de aficionados. Los sistemas de transporte trabajan a máxima capacidad. Las zonas de reunión rebosan actividad. Los cánticos comienzan a escucharse por toda la ciudad. Todo aquello que el jugador ha construido cobra vida de forma simultánea.
La sensación de observar miles de personas desplazándose correctamente gracias a una planificación eficiente resulta sorprendentemente gratificante. Pocos juegos de gestión consiguen transmitir con tanta claridad la sensación de que nuestro trabajo tiene un impacto tangible sobre el mundo.

Aunque el partido en sí permanece en segundo plano, el espectáculo que lo rodea se convierte en la verdadera recompensa de toda la experiencia.
Es una perspectiva poco explorada en los videojuegos deportivos y una de las razones principales por las que COPA CITY logra destacar dentro del género.
Una interfaz que no siempre ayuda
Por desgracia, no todo funciona con la misma eficacia.
La interfaz de usuario representa probablemente el punto más débil de toda la experiencia. Gestionar una gran cantidad de sistemas complejos requiere herramientas claras e intuitivas, pero el juego no siempre alcanza ese objetivo.

Algunas funciones importantes están escondidas tras múltiples menús y submenús, obligando a realizar más pasos de los necesarios para tareas relativamente simples. Consultar estadísticas, revisar proyectos o supervisar determinados aspectos de la ciudad puede volverse más tedioso de lo que debería.
Los tutoriales tampoco ayudan demasiado durante las primeras horas. Aunque los sistemas son complejos y necesitan explicación, el juego tarda demasiado en permitir que el jugador experimente libremente. La sensación de estar constantemente guiado puede resultar frustrante para quienes ya tienen experiencia en títulos de estrategia y gestión.
Ninguno de estos problemas arruina la experiencia, pero sí generan interrupciones frecuentes que afectan el ritmo general.
Un apartado audiovisual que vende la ilusión
Visualmente, COPA CITY consigue transmitir muy bien la escala de los eventos que representa.
Las ciudades presentan un buen nivel de detalle y evolucionan visiblemente conforme avanzan los preparativos. La transformación gradual del entorno ayuda enormemente a reforzar la sensación de progreso.

Los estadios, las zonas de aficionados y los espacios públicos lucen especialmente bien cuando la actividad alcanza su punto máximo. Ver las calles llenas de seguidores y observar cómo la ciudad cobra vida contribuye enormemente a la inmersión.
El apartado sonoro también realiza un trabajo notable. Los cánticos, el ruido urbano, los anuncios y los sonidos ambientales construyen una atmósfera creíble que refuerza constantemente la sensación de estar organizando un gran evento internacional.
Quizás no sea un juego que marque un nuevo estándar gráfico para el género, pero sí consigue que el mundo resulte convincente y funcional.
¿ Vale la pena COPA CITY?
COPA CITY destaca porque se atreve a explorar un aspecto del fútbol que prácticamente ningún otro videojuego había abordado. En lugar de centrarse en los protagonistas habituales —jugadores, entrenadores o directivos—, pone el foco sobre la gigantesca maquinaria organizativa que permite que los grandes eventos deportivos existan.
La combinación de construcción de ciudades, gestión logística, planificación estratégica y administración de aficionados genera una experiencia sorprendentemente profunda y original. Ver cómo una ciudad se transforma poco a poco hasta convertirse en la sede perfecta para un gran partido ofrece una satisfacción difícil de encontrar en otros títulos deportivos.
No todo es perfecto. La interfaz puede resultar torpe en algunos momentos y ciertos sistemas necesitan una presentación más clara. Sin embargo, estos problemas no son suficientes para eclipsar la enorme creatividad que define al proyecto.
Triple Espresso ha conseguido crear una propuesta diferente, inteligente y con identidad propia. COPA CITY demuestra que el fútbol es mucho más que noventa minutos sobre el césped y que, a veces, las historias más interesantes del deporte ocurren mucho antes de que el árbitro haga sonar su silbato.
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Gameplay
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Historia y Narrativa
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Gráficos y Audio
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Estética y Diseño
COPA CITY - Reseña
COPA CITY destaca porque se atreve a explorar un aspecto del fútbol que prácticamente ningún otro videojuego había abordado. En lugar de centrarse en los protagonistas habituales —jugadores, entrenadores o directivos—, pone el foco sobre la gigantesca maquinaria organizativa que permite que los grandes eventos deportivos existan.
La combinación de construcción de ciudades, gestión logística, planificación estratégica y administración de aficionados genera una experiencia sorprendentemente profunda y original. Ver cómo una ciudad se transforma poco a poco hasta convertirse en la sede perfecta para un gran partido ofrece una satisfacción difícil de encontrar en otros títulos deportivos.
No todo es perfecto. La interfaz puede resultar torpe en algunos momentos y ciertos sistemas necesitan una presentación más clara. Sin embargo, estos problemas no son suficientes para eclipsar la enorme creatividad que define al proyecto.
Triple Espresso ha conseguido crear una propuesta diferente, inteligente y con identidad propia. COPA CITY demuestra que el fútbol es mucho más que noventa minutos sobre el césped y que, a veces, las historias más interesantes del deporte ocurren mucho antes de que el árbitro haga sonar su silbato.














