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Reseñas

THE UMBRELLA ACADEMY (Temporada 2) | Reseña sin spoilers

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Regresan las aventuras de estos curiosos héroes que forman The Umbrella Academy, esta vez situados en una década distinta.

En la temporada anterior, los integrantes de la “Umbrella Academy” se salvaron del apocalipsis gracias a que “Cinco” (Aidan Gallagher) teletransportó a todos lejos de la destrucción, lamentablemente vuelve a perder el control de sus poderes y cada uno es trasladado al mismo callejón de Dallas, pero en distintas líneas temporales, así que separados tendrán que valerse por sí mismos, algunos tratando de olvidar su pasado (o quizá debo decir: “su futuro”).

Vanya (Ellen Page) pierde la memoria y es niñera de una pequeña familia en una granja, Luther (Tom Hopper) se convierte en el guardaespaldas de Jack Ruby (asesino de Lee Harvey Oswald), Diego (David Castañeda) es recluido en un psiquiátrico después de su intento fallido de detener el asesinato (aún sin ocurrir) de John F. Kennedy, Allison (Emmy Raver-Lampman) trata de vivir una vida normal después de perder la voz, Klaus (Robert Sheehan) comienza un culto de manera fortuita y Ben (Justin H. Min) no tiene más remedio más que ser espectador de las locuras de Klaus.

Todo marcha aparentemente bien para todos, hasta que “Cinco” logra aterrizar a finales de noviembre de 1963 (fecha donde casualmente todos convergen), solo para encontrar que Dallas (y todo el mundo) está siendo atacado por la Unión Soviética, una lluvia de misiles radioactivos destruyen la Tierra, otra vez.

Hasta que aparece Hazel (Cameron Britton) que ayuda a “Cinco” a viajar diez días antes del apocalipsis (otra vez) y no le queda más que reunir al equipo (otra vez), para salvar el mundo (otra vez).

LO BUENO

El aumento en el presupuesto se deja ver desde los primeros minutos, la manufactura crece visiblemente, una fotografía pulcra, maquillada con efectos especiales bastante superiores a la temporada anterior, las actuaciones son todas cumplidoras, de nueva cuenta sobresaliendo Aidan Gallagher y Robert Sheehan, quienes se ponen por encima del resto (a pesar de que se esfuerzan infructuosamente en darle suma importancia al personaje de Ellen Page) , el soundtrack es igual de efectivo que la temporada anterior, con la inclusión ya no solo de éxitos nostálgicos (combinados con escenas tributo como a la película “Snatch” entre otros) sino nuevas versiones de hits actuales, además de que se agregan al elenco personajes muy interesantes y entretenidos que le aportan a la historia las pequeñas dosis cómicas, dramáticas o de acción que la historia necesitaba. Finalmente y mención aparte merece su diseño de producción que retrata muy bien el principio de los 60´s , los sets, vestuarios y locaciones son todas muy adecuadas para el desarrollo creíble de la historia.

LO MALO

Aunque el comienzo es trepidante, pronto caemos en la cuenta de que es en realidad una historia que ya vimos, a pesar de que el cambio de situación y hasta de look en el diseño de personajes podría ofrecernos algo diferente, solo nos muestra que éstos son algo acartonados (en el caso de Ellen Page de manera demasiado literal) y su protagonismo es robado constantemente por la aparición de los nuevos personajes ya que se nota que los escritores no supieron seguir desarrollando lo que ya tenían en sus manos, si bien la historia está llena de giros de tuerca lo que provoca que la atención no decaiga en ningún capítulo, es justo también decir que estas volteretas de guion son demasiado rebuscadas y necesitarán que el espectador no juzgue demasiado lo que ve en pantalla.

La trama intenta darle la importancia que se merecen a temas sociales como el racismo, el lesbianismo y los conflictos parentales (otra vez), pero se quedan a la mitad con mensajes muy tibios y lamentablemente empañando los temas más banales pero entretenidos como la acción recurrente y el destino de los héroes. La historia se complica tanto que el final a pesar del intento de brindarle grandiosidad, deja un sabor de mero trámite aunque sembrando el cliffhanger perfecto para la tercera temporada.

VEREDICTO

De manera general no es una pérdida de tiempo (sobre todo si ya vio y disfrutó la primer temporada), y técnicamente es notablemente superior a su antecesora, es su guion el que se mete en problemas de los cuales apenas puede salir, apoyándose demasiado en personajes secundarios bastante interesantes pero vacíos en su desarrollo argumental, distractores y golosinas en lo que transcurre la misma historia que en la temporada anterior, con chispazos bastante entretenidos pero que conforman un producto bonito en el exterior, pero hueco y casi sin alma.

De no ser por el carisma de algunos de sus personajes que rescatan el desangelado trabajo de Ellen Page y su mal escrito personaje, al cual se le dan demasiados minutos en pantalla y su buena ejecución técnica en diversos departamentos (excepto el de maquillaje) esta nueva temporada pasaría a formar parte de las filas de productos olvidables.

A pesar de lo anterior, sigue siendo recomendable para aquéllos que fueron atrapados por la primer temporada, pero si aún no ha sido presa de la mercadotecnia o del fanatismo por el cómic y su creador, tampoco se estará perdiendo de mucho. Entretenimiento de manufactura regular-buena para pasar algunos domingos (son 10 capítulos de casi una hora cada uno) sin nada que hacer.

https://www.youtube.com/watch?v=5QXAQF14lj8

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Cine

Muerte en Invierno | Reseña sin spoilers

“Muerte en Invierno” o “Dead of WInter”, un thriller que sin pretenciones nos cuenta una interesante y hasta emotiva historia,

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Una cinta sin pretensiones más allá de darnos un buen y entretenido thriller con una historia enganchante.

No es ningún secreto que las cintas que llegan a encabezar los números en taquillas son por lo regular las superproducciones de acción, ficción, aventura o inclusive (y muchas veces injustamente) las cintas que por tener actrices o actores de “renombre” y ser una “comedia” (burda y vacía) logran generar buenos números en taquilla; sin embargo, el cina también nos ofrece producciones más modestas y de las que poco se habla pero llegan a sorprendernos, como loes “Muerte en Invierno” o “Dead of WInter“, un thriller que sin pretenciones nos cuenta una interesante y hasta emotiva historia, pero la cuestión es (y sabiendo que no es taaan barato ir al cine contando palomitas) ¿Le alcanza para ser una producción que vale la pena ver en el cine? La respuesta es sí y a continuación les cuento el porqué.

Aquel primer último invierno.

Muerte en Invierno (Dead or Winter) nos presenta a Barb (Emma Thompson), una mujer adulta que vive al norte de Minnesota y quien para cumplir la última voluntad de su esposo Karl, se dirige al lago Hilda en donde debe esparcir sus cenizas; sin embargo la frase de estar en el lugar y el momento correcto/incorrecto cobrará un nuevo significado para ella al descubrir que una pareja ha secuestrado a una joven de nombre Leah (Laurel Marsden). Al estar en medio de la nada, Barb es consciente de ser la única esperanza de esta chica, así que decide poner manos a la obra y hará todo por rescatarla, recordando los momentos más importantes junto a su finado esposo.

Lo bueno.

Muerte en Invierno es un thriller que logra mantener la tensión de principio a fin, el tener como protagonista a una mujer adulta le da una personalidad única a la película, además de estar bien construido su personaje haciendo que todas las decisiones que tome hagan sentido y sean acordes al personaje (salvo tal vez algunas últimas, pero de eso ya hablaremos más adelante). Asimismo este detalle hace que el personaje tenga que ser más ingeniosa que los raptores y presente nuevos ángulos para enfrentarlos.

No por ello deja de haber acción, siendo la dosis justa para que el suspenso y la atención no mueran a lo largo de los 90 minutos que dura la película y las actuaciones de todo el reparto, incluyendo la de los “villanos”: Judy Greer como“Purple Lady” y Marc Menchaca como “Camo Jacket”; hacen que se sienta la desesperación de cada uno de ellos, incluyendo la de los secuestradores quienes tienen sus propias motivaciones, siendo este otro factor que ayuda a que la historia tenga varios matices al no ser “los malos solo por ser malos”.

La historia es sólida e interesante por sí misma, con una narrativa que alivia un poco la tensión con momentos emotivos en los que Barb recuerda su juventud junto a su esposo, lo que hace que sea más fácil empatizar con este personaje y sus motivaciones que la guiarán hasta el fin.

Y claro, todo lo anterior no sería posible sin la dirección a cargo de Brian Kirk, con escenas emocionantes y tomas que retratan de una manera melancólica un basto escenario cubierto de nieve. Su score aunque también modesto, es suficiente y es el factor secreto que le añade tensión a la cinta o disfrutar dichos escenarios.

Lo malo.

En términos generales Muerte en Invierno es una muy entretenida y sólida película, sin embargo su guion no está exento de huecos argumentales y de un tercer acto cuestionable que puede sentirse que no encaja con el resto del contexto de la película, sin embargo, esto no hace que la película sea menos disfrutable para quienes buscan un thriller que sin pretensiones ofrece lo que promete.

Conclusión.

Muerte en Invierno (Dead of Winter) es un thriller efectivo que apuesta más por la tensión emocional que por los giros espectaculares; la película encuentra su mayor fortaleza en Barb (Emma Thompson), un personaje atípico dentro del género, cuya inteligencia y carga emocional sostienen la narrativa y permiten que el espectador conecte con cada decisión que toma en este entorno hostil.

La dirección de Brian Kirk y el uso del paisaje nevado refuerzan esa sensación de aislamiento y peligro constante, mientras que el trabajo actoral del reparto aporta matices que elevan el conflicto más allá del típico enfrentamiento entre héroes y villanos.

Si bien el guion tropieza en su tercer acto y que rompen parcialmente la coherencia construida, esto no opaca el hecho de que la cinta cumple con su objetivo principal que es contar una buena historia y mantener al espectador atento durante sus 90 minutos de duración. Sin ser el hilo negreo dentro del género, cumple con darnos una historia entretenida y superar a muchas superproducciones en varios aspectos.

 

Muerte en Invierno (Dead of Winter) ya se proyecta en las salas de cine de México gracias a nuestros amigos de Corazón Films.

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Muerte en Invierno | Reseña sin spoilers
  • Historia
  • Actuaciones
  • Dirección
  • Guion
3.9

Muerte en Invierno | Reseña sin spoilers

Muerte en Invierno (Dead of Winter) es un thriller efectivo que apuesta más por la tensión emocional que por los giros espectaculares; la película encuentra su mayor fortaleza en Barb (Emma Thompson), un personaje atípico dentro del género, cuya inteligencia y carga emocional sostienen la narrativa y permiten que el espectador conecte con cada decisión que toma en este entorno hostil. La dirección de Brian Kirk y el uso del paisaje nevado refuerzan esa sensación de aislamiento y peligro constante, mientras que el trabajo actoral del reparto aporta matices que elevan el conflicto más allá del típico enfrentamiento entre héroes y villanos. Si bien el guion tropieza en su tercer acto y que rompen parcialmente la coherencia construida, esto no opaca el hecho de que la cinta cumple con su objetivo principal que es contar una buena historia y mantener al espectador atento durante sus 90 minutos de duración. Sin ser el hilo negreo dentro del género, cumple con darnos una historia entretenida y superar a muchas superproducciones en varios aspectos.

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Reseñas

My Hero Academia All’s Justice- Reseña

El cierre de su historia de Deku llega con My Hero Academia All’s Justice, juego desarrollado por Byking y publicado por Bandai Namco

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My Hero Academia

En 2014 conocimos a Deku, la Clase 1-A y el sueño heroico que definió a toda una generación del shonen moderno gracias a Kohei Horikoshi. Más de una década después, el cierre de su historia llega convertido en videojuego con My Hero Academia All’s Justice, desarrollado por Byking y publicado por Bandai Namco. Sobre el papel, debería ser el equivalente jugable del gran final del anime: héroes contra villanos, poderes absurdos, drama emocional y puños que rompen edificios.

En la práctica… el juego encuentra algo, sí, pero ese algo se parece más a pirita que a oro puro.

El título arranca en plena guerra final, cuando One For All y All For One chocan en el clímax narrativo de la serie.

El planteamiento es potente: dividir villanos, proteger ciudades, resistir el caos y enfrentar combates decisivos. Todo el material dramático está ahí. El problema es que la ejecución rara vez alcanza la intensidad que la historia merece.

Mucho contenido, pero no todo igual de valioso en My Hero Academia All’s Justice

El juego se divide en varios modos: Historia, Misiones de Equipo, Batallas de Archivo y Diario del Héroe. Sobre el papel, es una oferta generosa, diseñada para que los fans revivan la serie desde distintos ángulos.

El modo Historia cumple con lo esperado: recrea los enfrentamientos finales con cinemáticas bien producidas y momentos clave del anime. El problema es que rara vez aporta algo nuevo. Si seguiste la serie o leíste el manga, aquí no hay revelaciones ni reinterpretaciones jugables, solo una recapitulación con gráficos en 3D.

Las Batallas de Archivo, por su parte, funcionan como un museo interactivo: combates clásicos desbloqueables como All Might contra Nomu o los primeros choques con Shigaraki. Son fan service puro, pero sorprende que no estén disponibles desde el inicio. Tener que desbloquearlos diluye su impacto nostálgico.

Las Misiones de Equipo y el Diario del Héroe intentan ampliar el mundo con entrenamientos, interacciones y pequeñas historias paralelas. El Diario destaca por humanizar a los personajes —ver a Uraraka, Asui o Yaoyorozu convivir fuera del combate es encantador—, pero muchas misiones se reducen a paseos o escenas estáticas. Son agradables, sí, pero no sostienen el peso del juego.

Un sistema de combate que promete más de lo que cumple

Aquí es donde el juego tropieza con más fuerza.

El combate es accesible y funcional, pero sorprendentemente limitado. Cada personaje tiene entre seis y ocho movimientos, lo cual resulta decepcionante en una franquicia famosa por su creatividad en poderes. Las peculiaridades en el anime son infinitamente imaginativas; aquí se sienten encapsuladas en plantillas genéricas.

Los ataques Plus Ultra deberían ser el clímax visual y mecánico de cada pelea. Sin embargo, muchos se reducen a animaciones breves que infligen daño sin transmitir el peso emocional que tienen en la historia. Poder acumular varias cargas incluso resta impacto: lo que debería ser un momento épico se convierte en un recurso más del combo.

Eso sí, cuando el sistema fluye, puede resultar espectacular. Encadenar combos, cambiar de personaje en medio del ataque o enlazar dos Plus Ultra seguidos genera momentos que recuerdan a las grandes batallas del anime. El problema es que lo que para el atacante es épico, para el defensor es frustrante. Quedar atrapado en un combo sin escapatoria no es dramático: es tedioso.

Entre los personajes mejor diseñados destaca Lady Nagant, cuya jugabilidad a distancia obliga a cambiar el ritmo de combate. Sus disparos cargados y tipos de munición le dan una identidad clara, demostrando que el sistema sí podía ofrecer variedad… si se hubiera explotado más.

Movilidad torpe y escenarios olvidables

Uno de los fallos más notorios es el movimiento. Los luchadores se sienten pesados, lentos y poco ágiles, lo cual es extraño en un universo donde los personajes cruzan ciudades saltando entre edificios.

La verticalidad existe, pero no siempre está bien implementada. Alcanzar objetivos elevados puede ser más una molestia que un reto.

Incluso habilidades icónicas, como el Blackwhip de Deku, se sienten incómodas de usar, como si el sistema no supiera bien qué hacer con ellas.

Los escenarios tampoco ayudan. Hay pocos, muchos se parecen entre sí y la repetición visual reduce el impacto de las batallas más importantes. En una historia que se supone apocalíptica, pelear cinco veces seguidas en terrenos similares diluye la sensación de escala.

Un modo historia emocional… pero mal equilibrado

Narrativamente, el modo historia tiene momentos potentes. Las voces originales del anime elevan la experiencia y los monólogos durante los combates ayudan a mantener la tensión dramática. Aquí el juego sí recuerda por qué la franquicia funciona.

Pero el diseño de dificultad lo sabotea.

Algunas peleas finales se encadenan en secuencias largas sin descansos, donde perder te devuelve al inicio. No es un reto épico; es una prueba de paciencia. En especial, los enfrentamientos contra versiones potenciadas de villanos pueden eliminarte antes de que logres reaccionar.

El combate final debería ser catártico. Aquí, a menudo se siente como una maratón de frustración.

Las misiones abiertas en la ciudad intentan dar variedad, pero acaban cayendo en la repetición: ir a un punto, luchar, avanzar, repetir. La movilidad torpe vuelve estas secciones más lentas de lo necesario.

El sistema de puntuación, ligado a recompensas cosméticas, añade un incentivo para repetir misiones. Los trajes desbloqueables son un buen guiño para fans, incluyendo diseños alternativos populares. Sin embargo, el bucle jugable necesario para conseguirlos no siempre compensa el esfuerzo.

Un final digno… pero no memorable el de My Hero Academia All’s Justice

My Hero Academia All’s Justice no es un desastre. Tiene buenas cinemáticas, un reparto carismático y momentos que recuerdan por qué la serie enamoró a millones. Cuando todo encaja, el juego captura la fantasía de los combates heroicos.

Pero también arrastra decisiones de diseño que limitan su potencial: combate poco profundo, movilidad rígida, repetición de escenarios y un modo historia que no siempre convierte la emoción en jugabilidad.

Para fans del anime, es una despedida funcional. Para quienes buscaban el equivalente jugable del gran final de la serie, se queda corto.

No es el cierre que la franquicia merecía… pero tampoco es el fracaso que algunos temían.

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  • Gameplay
  • Historia y Narrativa
  • Gráficos y Audio
  • Estética y diseño de personajes
2.5

My Hero Academia All’s Justice- Reseña

My Hero Academia All’s Justice no es un desastre. Tiene buenas cinemáticas, un reparto carismático y momentos que recuerdan por qué la serie enamoró a millones. Cuando todo encaja, el juego captura la fantasía de los combates heroicos.

Pero también arrastra decisiones de diseño que limitan su potencial: combate poco profundo, movilidad rígida, repetición de escenarios y un modo historia que no siempre convierte la emoción en jugabilidad.

Para fans del anime, es una despedida funcional. Para quienes buscaban el equivalente jugable del gran final de la serie, se queda corto.

No es el cierre que la franquicia merecía… pero tampoco es el fracaso que algunos temían.

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Reseñas

Dragon Quest VII Reimagined- Reseña

Con Dragon Quest VII Reimagined, Square Enix no se limita a mejorar gráficos: decide reestructurar uno de los episodios más extensos de la IP

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Dragon Quest

Tras el buen recibimiento de los remakes HD-2D de los primeros Dragon Quest, parecía inevitable que la saga avanzara hacia sus entregas más ambiciosas. Con Dragon Quest VII Reimagined, Square Enix no se limita a mejorar gráficos: decide reestructurar uno de los episodios más extensos, densos y polémicos de la franquicia.

El título original, Dragon Quest VII: Fragmentos del Pasado Olvidado, ya era conocido por su enorme duración, su ritmo lento y su estructura narrativa fragmentada.

La versión de Nintendo 3DS suavizó parte de esos problemas, pero esta reinterpretación moderna va más lejos: simplifica la progresión, reajusta eventos y busca que el juego sea más accesible sin perder su esencia clásica.

Como alguien que entró a la saga con Dragon Quest VIII, pero nunca jugó esta séptima entrega en sus versiones anteriores, la sensación es clara: esta nueva edición funciona perfectamente como puerta de entrada.

No es un museo interactivo del original, sino una adaptación pensada para que nuevos jugadores puedan disfrutarla sin sentir que están luchando contra el diseño del año 2000.

Una aventura construida como una antología de historias

La premisa inicial parece sencilla. En la isla de Estard, el protagonista y sus amigos Kiefer y Maribel descubren que su mundo podría no ser tan pequeño como creían. Al activar un antiguo santuario y reunir fragmentos de piedra, el grupo empieza a viajar al pasado, restaurando islas desaparecidas y devolviéndolas al presente.

Lo que hace especial a Dragon Quest VII es su estructura. En lugar de contar una historia lineal con urgencia constante, el juego funciona como una colección de relatos independientes. Cada isla presenta su propio conflicto, sus personajes y su pequeño arco dramático. Algunas historias son melancólicas, otras heroicas, otras inesperadamente oscuras, y todas contribuyen a construir el mundo.

Este enfoque hace que el juego tenga un ritmo distinto al de la mayoría de los JRPG modernos.

No busca mantener tensión continua, sino invitarte a explorar con calma. Es un título que se disfruta mejor en sesiones tranquilas, avanzando poco a poco y saboreando cada episodio como si fuera un capítulo de una serie clásica.

En un mercado obsesionado con el espectáculo inmediato, este tono pausado resulta refrescante.

Un mundo visualmente encantador

Uno de los mayores aciertos del remake es su dirección artística. El juego mantiene la cámara isométrica, pero construye el mundo como si fuera una colección de maquetas tridimensionales. Las ciudades parecen pequeñas cajas de juguetes cuidadosamente diseñadas y los personajes se mueven como figuritas animadas.

Este estilo lo sitúa visualmente entre el encanto pixelado del HD-2D y el 3D estilizado de Dragon Quest XI. No intenta competir con el realismo de los grandes AAA actuales, sino que apuesta por una estética atemporal. Y esa decisión funciona: el juego se siente moderno, pero también profundamente nostálgico.

La banda sonora orquestal de Koichi Sugiyama sigue siendo un pilar fundamental. Sus composiciones aportan emoción y continuidad a la aventura, reforzando la sensación de que cada isla forma parte de un mismo mundo vivo.

Las voces en off, aunque no cubren todos los diálogos, añaden peso a las escenas clave, y las traduciónes regionales que ayudan a diferenciar culturas dentro del juego.

En términos audiovisuales, el resultado es sobresaliente, especialmente en PlayStation 5, donde el estilo artístico brilla con nitidez y estabilidad.

Modernización jugable sin perder el ADN clásico

Donde el remake realmente se gana su razón de existir es en los ajustes jugables. El sistema de combate sigue siendo clásico por turnos, pero ahora fluye mejor gracias a mejoras en interfaz, velocidad y presentación.

El sistema de vocaciones —el corazón estratégico del juego— ha sido ampliado. La nueva mecánica Luz de Luna permite combinar dos oficios, abriendo posibilidades tácticas interesantes sin complicar demasiado la curva de aprendizaje. La inclusión del Maestro de Monstruos añade una capa adicional de personalización y refuerza el enfoque estratégico del combate.

También se han añadido mejoras modernas de calidad de vida.

Puedes eliminar enemigos débiles en el mapa sin entrar en combate, ajustar comportamientos automáticos del grupo mediante tácticas, elegir niveles de dificultad o agilizar combates rutinarios. Todo esto ayuda a que el juego conserve su esencia clásica sin sentirse arcaico.

Eso sí, algunos cambios implican pérdidas. La eliminación del Casino, del Pueblo de Inmigrantes y de otros contenidos secundarios puede decepcionar a veteranos, aunque la nueva Arena de Batalla intenta compensarlo ofreciendo desafíos opcionales y combates especiales.

No todos los cambios son neutros: algunos simplifican la experiencia, otros reducen la densidad original. Pero en conjunto, el equilibrio funciona.

El ritmo: mejor, pero aún muy Dragon Quest

Uno de los mayores problemas del juego original era su arranque extremadamente lento. Esta versión acelera la introducción, reduce ciertos tramos redundantes y reorganiza eventos narrativos. Aun así, sigue siendo un JRPG largo y pausado.

Esto no es necesariamente negativo. Dragon Quest VII Reimagined sigue apostando por la exploración narrativa lenta, la progresión gradual y el descubrimiento constante. Pero sí conviene entrar con expectativas correctas: no es un JRPG de acción constante ni de urgencia cinematográfica. Es una aventura que se toma su tiempo.

Para algunos jugadores, esa paciencia será parte del encanto. Para otros, seguirá siendo un obstáculo.

El legado de Dragon Quest VII Reimagined

Dragon Quest VII Reimagined no pretende sustituir al original; pretende reinterpretarlo para que pueda disfrutarse hoy. Y en gran medida lo consigue.

Su mayor virtud es haber mantenido el espíritu del juego —una aventura episódica, tranquila y centrada en el descubrimiento— mientras moderniza sus sistemas, su interfaz y su ritmo. Visualmente es encantador, jugablemente más accesible y narrativamente más fluido.

No todos los cambios gustarán a los puristas, especialmente aquellos que valoraban la densidad y complejidad del original. Algunos contenidos eliminados se echarán en falta, y el ritmo, aunque mejorado, sigue siendo deliberadamente pausado.

Pero si se juzga por lo que busca ser —una versión moderna que respete el corazón del clásico— Dragon Quest VII Reimagined funciona muy bien. Es una aventura enorme, acogedora y sorprendentemente íntima dentro de su escala.

Puede que no sea el Dragon Quest más revolucionario, pero sí es uno de los más entrañables.

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  • Gameplay
  • Historia y Narrativa
  • Gráficos y Audio
  • Estética y diseño de personajes
4.3

El legado de Dragon Quest VII Reimagined

Dragon Quest VII Reimagined no pretende sustituir al original; pretende reinterpretarlo para que pueda disfrutarse hoy. Y en gran medida lo consigue.

Su mayor virtud es haber mantenido el espíritu del juego —una aventura episódica, tranquila y centrada en el descubrimiento— mientras moderniza sus sistemas, su interfaz y su ritmo. Visualmente es encantador, jugablemente más accesible y narrativamente más fluido.

No todos los cambios gustarán a los puristas, especialmente aquellos que valoraban la densidad y complejidad del original. Algunos contenidos eliminados se echarán en falta, y el ritmo, aunque mejorado, sigue siendo deliberadamente pausado.

Pero si se juzga por lo que busca ser —una versión moderna que respete el corazón del clásico— Dragon Quest VII Reimagined funciona muy bien. Es una aventura enorme, acogedora y sorprendentemente íntima dentro de su escala.

Puede que no sea el Dragon Quest más revolucionario, pero sí es uno de los más entrañables

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