Respaldada por siete nominaciones a los premios Oscar, por fin llega esta película a salas mexicanas ¿Vale la pena ver los tempranos recuerdos de Steven Spielberg? Acá te contamos.
De unos años para acá, han visto la luz diversas películas muy personales para los directores, para mí es todo un goce que tengan momentos catárticos expresados en el cine (en lugar de quizá ir a terapia), es así que nos han llegado títulos como “Lady Bird” (Greta Gerwig), “Roma” (Alfonso Cuarón), “Fue la mano de Dios” (Paolo Sorrentino), “Belfast” (Kenneth Branagh) y hasta la divisiva “Bardo” (Alejandro G. Iñarritu), el turno de Steven Spielberg ha llegado y muy acorde a su trayectoria, es posible que se la suya, la versión más entretenida de todas.
El aclamado director utiliza su película para presentarnos parte de su infancia y adolescencia, con sus dosis de drama, pero sobre todo como pretexto para hablar de unos de sus más grandes amores: El cine.
¿DE QUÉ TRATA “LOS FABELMAN”?
La historia nos presenta al pequeño Sammy (Mateo Zoryan), evidente alter ego del director, quien algo temeroso asiste por primera vez en su vida a una sala de cine, este evento tiene tal efecto en él, que repetir cierta escena se le ha vuelto una obsesión que comienza a preocupar a su pragmático padre (Paul Dano) y a su madre (Michelle Williams), es esta última quien tiene la idea de prestarle al pequeño Sammy una cámara para que por fin deje atrás su obsesión, sin saber que esta acción ataría a su hijo para siempre con el lente de una cámara.
Es así como la película abordará no solamente las obsesiones del joven, sino además sus experiencias familiares, proveniente de un entorno judío, una familia numerosa y con un constante debate familiar entre el arte, apoyado por la madre y el “trabajo de provecho”, aconsejado por el padre. El crecimiento y desarrollo de Sam pasa por las etapas clásicas de un joven judío en un entorno extraño y casi nómada, al que se le agrega además una ruptura familiar que marcará el resto de su vida.
LO BUENO
Enfrente tenemos una película completamente autoral y con el sello Spielberg, por lo que los momentos altamente cinematográficos son una constante, para ello el director se apoya en Janusz Kaminski (“West Side Story”, “Ready Player One”) para la ejecución de tremendas secuencias a dos cámaras, por un lado la del joven Sam filmando sus primeras películas (en el formato pertinente) y por otro el ojo de Spielberg plasmando sus recuerdos como un espectador más, es así como podrán ser testigos de diversas escenas memorables y con mucho corazón, como cuando el pequeño Sammy toma su creación proyectada entre sus manos.
El reparto no solamente es certero en su elección, sino que todos realizan un trabajo más que adecuado, casi sorprendente en el caso de Seth Rogen, quien nos tiene más acostumbrados a roles cómicos (aunque tampoco se aleja tanto) y sobresaliente en el caso de Michelle Williams como la compleja madre y esposa de la familia Fabelman, Paul Dano no tiene falla (como casi siempre) personificando al calculador padre de Spielberg, pero de manera general, todo el reparto hace un trabajo digno, incluso la especial aparición de David Lynch en un papel más que fundamental en la carrera del que se convertiría en el creador de los blockbusters como los conocemos.
A toda la maestría de Spielberg se le une su compañero de varias batallas detrás de la música, el mítico John Williams, quien no solo tiene merecida su nominación al Oscar sino que aporta gran parte del sentimiento y grandilocuencia de la historia.
La vida de Spielberg gira alrededor del cine y como tal, es constantemente una caricia a cualquier cinéfilo, sin intenciones pedagógicas o históricas sino más bien una plática entre amigos, que hábilmente fusiona con detalles de gran importancia, como tipos de cámaras, método de edición y filmación, el ingenio que se sobrepone a las limitaciones del propio arte, así como la importancia del montaje con la finalidad de contar una historia, todo lo anterior contado a través de los ojos y experiencia del (paradójicamente inexperto) Sam.
LO MALO
Cada quien sufre sus historias en carne propia y a su manera, el momento dramático de Steven Spielberg, y que permea prácticamente toda la película, es la ruptura familiar que ocurre a mitad del segundo acto, y no quiero parecer falto de empatía, pero a falta de mejores palabras: “A Spielberg le falta barrio”. No es que no sea doloroso una separación en cualquiera de sus representaciones, pero es que el drama de Spielberg se recarga demasiado en ello, porque en general la historia ofrece muy pocos conflictos emocionales/sociales como para nutrir más a su personaje, tenemos el clásico bullying escolar, la aparición de las hormonas y quizá el punto más rescatable en toda la película, que es la dicotomía entre la persecución de los sueños y la familia (que no siempre parecen ser compatibles), es decir es un “coming of age” de fórmula que reposa dentro de un entorno bastante bien acomodado, el sufrimiento de los ricos dirían por ahí.
Este alargamiento del drama hace que la película se caiga en su narrativa por momentos, y que las dos horas y media de duración se hagan presentes, es verdad que el ingenio visual de Spielberg rescata muchos de esos momentos de tedio, pero en general una vez que aparece el drama familiar ya nunca se va.
VEREDICTO
Estamos ante la nueva producción de la leyenda viviente llamada Steven Spielberg, por supuesto que recomiendo que vayan al cine a verla, el señor está a punto de cumplir 50 años de carrera y a sus 76 de edad sigue en busca de la perfección, es verdad que se queda corto en esta película, pero está muy por encima de la película dominguera de su elección, por lo que insisto en que si está entre sus planes y posibilidades, no deje pasar la oportunidad de presenciar su íntima historia en una sala de cine.
Por otro lado, aconsejo no esperar mucho de la historia, en cuyo caso y si le interesa conocer más acerca de la vida y carrera del director, recomiendo ampliamente que le den una vuelta al documental “Spielberg” de HBO (o evitarlo a menos que quieran ir a la función llenos de “spoilers”), que aborda de una manera mucho más fluida y pasajera la mencionada ruptura familiar.
Si los directores deberían ir a terapia en lugar de expulsar sus demonios a través de lo que mejor saben hacer, es una decisión personal, a nosotros como espectadores no nos queda más que agradecer la ventana al pequeño infierno (o paraíso) que estas mentes cinematográficas nos muestran, en “Los Fabelman” el director junto con su coguionista Tony Kushner (“Lincoln”, “Munich”) parece que nunca pierden de vista el objetivo ameno del séptimo arte y así es como abordan su historia, llena de momentos mágicos e imperecederos pero que no logran ser sólidos en su totalidad. A mi parecer el conflicto más fuerte debió recaer entre la dualidad del artista y la persona, el amor por la familia y el amor a su arte, tema que daba para una mayor profundidad de la que se le dio.
Esta película llega a salas nacionales este 26 de enero y tendrán la oportunidad de ser ustedes mismos quienes decidan si la catarsis personal de Spielberg (con todo y su talento detrás de la cámara) valió la pena o no.
Del salón a la pantalla, TRESemmé revela la esencia de la “it girl” de El Diablo Viste a la Moda con una colaboración que marca una época.
Casi dos décadas después de redefinir la moda, la ambición y el poder en la pantalla grande, El Diablo Viste a la Moda regresa el 30 de abril de 2026. La esperadísima secuela reenciende uno de los universos culturales más influyentes de los 2000, y con ella vuelve ese sello inconfundible de estilo, glamour y cabello extraordinario que definióa toda una generación.
En El Diablo Viste a la Moda, el cabello no es un detalle: es la firma de la it girl. De la mujer que marca el tono en lugar de seguirlo. Pulido, preciso y sin pedir permiso, su cabello sostiene su forma bajo cualquier mirada y comunica, sin decir una palabra, que ella es dueña del lugar que ocupa.
En línea con este universo donde cada detalle comunica, TRESemmé lleva el estándar de salón a la vida real a través de su línea Antifrizz, desarrollada para lograr acabados pulidos, sellados y resistentes a la humedad, incluso en condiciones desafiantes.
Al centro de esta innovación se encuentra Coat Spray Antifrizz, el producto estrella de la marca, que funciona como una capa invisible que protege el cabello de la humedad y el frizz, ayudando a mantener su forma y estructura por más tiempo.
Como parte de esta propuesta, TRESemmé presenta su Sistema de Sellado Profesional Anti-Frizz, una rutina inspirada en tratamientos de salón diseñada para lograr un cabello sellado, protegido e impermeable hasta por 72 horas. En un mercado como México, donde el frizz es una de las principales preocupaciones en el cuidado capilar, esta tecnología actúa sobre su causa raíz, la humedad; permitiendo mantener estilos pulidos incluso en condiciones desafiantes.
El sistema integra una rutina completa que acompaña cada etapa del proceso, desde la limpieza hasta el acabado final, con productos formulados con ingredientes como queratina hidrolizada y ácido hialurónico, además de protección solar y térmica hasta 230°C que aporta el serum de tratamiento. Desde el lavado, hasta el styling y el sellado final con Coat Spray Antifrizz, cada paso está diseñado para lograr un cabello hasta 15 veces más impermeable ycon un acabado profesional de larga duración al actuar como un escudo frente a la humedad.
Esta tecnología cobra vida dentro de Casa TRESemmé, donde los asistentes no solo se inspiran en el lenguaje de estilo de El Diablo Viste a la Moda 2, sino que experimentan de primera mano cómo se construye un look con precisión, control y duración.
TRESemmé x El Diablo Viste a la Moda 2: Una colaboración que hace historia
TRESemmé se enorgullece de ser nombrada la marca insignia de cuidado capilar de El Diablo Viste a la Moda 2, entrando a la conversación a través de una colaboración global cimentada en estándares compartidos. Nacida en los salones y potenciada por tecnología de salón de vanguardia, TRESemmé ha defendido, desde siempre, que el cabellonunca es un accesorio: es una parte definitoria de la presencia de una mujer.
Esta alianza no se trata solo de recrear un look. Se trata de transmitir una mentalidad. TRESemmé les entrega a las mujeres del mundo las herramientas para sentirse imparables, seguras y extraordinarias. Para entrar a la oficina, a una junta, o a la ciudad, y hacerla suya. Para dejar que su cabello lidere su historia, defina su estilo y proyecte la aplomo, la confianza y la pulcritud que El Diablo Viste a la Moda 2eleva la categoría de lenguaje.
Sobre la colaboración de TRESemmé x El Diablo Viste a la Moda 2
Con presencia en más de 40 países, la colaboración global cobrará vida a través de una ola de activaciones y lanzamientos locales diseñados para llevar el cabello extraordinario a mujeres alrededor del mundo.
La alianza refleja la evolución de TRESemmé como una autoridad premium impulsada por tecnología de salón, en perfecta sintonía con un universo cultural icónico donde el estilo es poder, y el poder es deliberado.
México encabeza esta celebración con el lanzamiento de Casa TRESemmé, un espacio experiencial que abre sus puertas el 30 de abril, mismo día del estreno de la película en Latinoamérica, y permanecerá abierta al público hasta el 31 de mayo de 2026 en Polanco, Ciudad de México.
Durante poco más de un mes, la marca acerca a sus consumidoras una pieza viva y tangible del universo de El Diablo Viste a la Moda 2, donde podrán experimentar de primera mano los beneficios de la línea Antifrizz y del Coat Spray Antifrizz en distintos escenarios diseñados para poner a prueba su desempeño.
Algunos de los espacios dentro de Casa TRESemmé fueron concebidos como una recreación de los escenarios más emblemáticos de la película, curado con detalle para sumergir a las asistentes en el ritual, la disciplina y el glamour que definen a la it girl:
La Oficina de Miranda: una recreación fiel del espacio de poder más intimidante de la moda, donde cada detalle invita a las asistentes a habitar, por unos minutos, el lugar desde el que se dictan las reglas del estilo.
La Cafetería: un guiño al ritual matutino más reconocido de la película, donde las asistentes podrán pedir un café al estilo de Miranda y vivir el momento exacto que abre tantas escenas memorables.
El Taller del Travel Bag: una estación creativa donde cada asistente podrá personalizar su propio tag de equipaje con sus iniciales, llevándose a casa una pieza única que celebra el espíritu viajero, sofisticado y editorial del universo Runway.
El Cuarto TRESemmé: el corazón de la experiencia. Una instalación protagonizada por una burbuja gigante, una secadora y paraguas suspendidos que ilustran de forma visual y poética los beneficios del producto estrella, Coat Spray Antifrizz: una capa invisible de protección que sella el cabello frente a la humedad, el frizz y con protección térmica hasta 230 grados.
El Icónico Tacón: la recreación a gran escala del símbolo más reconocible de la película, convertido en pieza fotografiable y declaración de estilo.
Casa TRESemmé se concibe como un espacio donde la consumidora mexicana puede vivir, no solo ver, el universo que la película celebra. Porque entender el poder de un cabello bien construido es distinto cuando se experimenta: TRESemmé invita a las mujeres deMéxico a habitar, durante un mes, un lugar donde el cabello extraordinario es la firma con la que se entra a cualquier sitio y se hace propio, respaldado por tecnología que lo protege y lo mantiene bajo control.
Registro y acceso. El acceso a Casa TRESemmé es gratuito y se realiza mediante registro previo en la landing page oficial de The Mansion Estilo DF, disponible a través de sus redes sociales a partir del 30 de abril a las 3pm. Los lugares son limitados por horario (11:00am – 6:00pm) para garantizar una experiencia exclusiva y curada para cada asistente.
Acompaña la conversación y comparte tu experiencia en redes sociales con los hashtags oficiales: #ElDiabloVisteALaModa2 #LaCasaTRESemmé #TRESemméMx #ElevaTuEstilo #FrizzControlado.
“En el universo de El Diablo Viste a la Moda, el cabello no se peina: define presencia. En TRESemmé trabajamos para crear acabados pulidos y controlados, que sostienen su estructura y elevan la confianza. Se trata de precisión y de desempeño. Cuandoel cabello está bien construido, te da esa energía serena y dominante, la que te permite entrar a cualquier lugar y hacerlo tuyo”, Carolina Soto, Brand Manager de TRESemmé México.
“Al llevar El Diablo Viste a la Moda 2 a audiencias de todo el mundo, es emocionante colaborar con TRESemmé, una marca que comparte nuestro compromiso con la excelencia y el estilo icónico. Juntos estamos celebrando la confianza que nace de presentarse con intención”, Juan Santiago, Disney México.
El Diablo Viste a la Moda 2 llega a los cines de Latinoamérica el 30 de abril de 2026.
Nostalgia, glamour y una secuela que sabe jugar con su propia fórmula.
Han pasado veinte años desde que The Devil Wears Prada se volvió un clásico moderno de la comedia, esto en gran medida a la actuación, carisma y química de su personajes, junto a una historia ligera pero bien contada; ahora, 20 Century Studios nos trae de vuelta a los personajes que conquistaron al público en la primera entrega, pero esta vez en un ambiente moderno y si bien los escenarios y conflictos son nuevos, lo cierto es que el estudio aplicó un “si no está roto…”, para entregarnos una secuela que si bien es divertida y entretenida, no puede evitar sentirse como que se fueron a la segura. A continuación les cuento el porqué El Diablo Viste a la Moda 2 es una secuela que a los fans les gustará, con todo y sus matices.
“El Diablo Usa Prada”.
Casi veinte años después de su paso por la icónica revista Runway, Andy Sachs (Anne Hathaway), también conocida como “la otra Emily”, regresa al exigente universo editorial en un momento donde la industria de la moda enfrenta una transformación radical y mientras el mundo digital redefine las reglas del negocio, Miranda Priestly (Maryl Streep) lucha por mantener la relevancia de su imperio en un panorama cada vez más incierto. En medio de esta nueva etapa, Andy y Miranda vuelven a cruzar caminos, reencontrándose también con Emily Charlton (Emily Blunt), ahora convertida en una poderosa ejecutiva de una marca de lujo que posee la clave para asegurar el futuro de Runway. Entre ambición, rivalidades, cambios generacionales y decisiones que podrían redefinir sus carreras, las tres mujeres deberán adaptarse a una industria donde la elegancia ya no basta para sobrevivir.
Lo bueno.
Uno de los mayores aciertos de la película es su capacidad para conectar con la actualidad; la película recupera con éxito el humor, el drama y la emotividad que hicieron memorable a la primera entrega.
Ese conflicto se convierte en uno de los mayores aciertos de la película. Andy, quien alguna vez fue la “outsider” que aprendía a sobrevivir en un mundo superficial, ahora ocupa una posición de liderazgo, pero descubre que la experiencia no siempre basta para conectar con nuevas audiencias. En contraste, Miranda Priestly continúa siendo una figura imponente, aunque más consciente del desgaste que implica mantenerse vigente en una industria obsesionada con la novedad. Esa dualidad entre tradición y modernidad le da fuerza temática al relato y permite que la película dialogue con preocupaciones actuales.
A nivel narrativo, la secuela conserva los elementos que hicieron exitosa a la original: humor afilado, drama laboral, tensiones emocionales y una exploración del poder dentro del universo de la moda. Pero además suma una crítica interesante sobre cómo se consume contenido en línea y sobre las decisiones empresariales deshumanizadas que priorizan métricas por encima de la creatividad. Esa dimensión contemporánea le permite trascender el simple ejercicio de nostalgia.
Si en la primer película se nos mostró el arte dentro de una industria tan frívola como lo es el de la Moda, en su secuela se explora el cambio generacional, desde el aspecto más sencillo como lo son las personas más jóvenes, como a niveles empresariales quienes siguen buscando ganar el mayor beneficio al menor costo, esta vez con el tema de las IA, y aunque es un punto que se toca casi superficialmente, no deja de sentirse como un golpe en la boca del estómago por lo real que es.
La química lo es todo.
El regreso de todo el elenco original es otro de los grandes aciertos de la película y es que aceptémoslo, desde la primer película el elenco fue el corazón de toda esta historia, cada actriz y actor entendió su rol a la perfección y nos entregaron personajes icónicos y lo mejor es que había y sigue habiendo química entre todos ellos, lo que ayuda a que sus papeles y diálogos fluyan de manera natural y en esta secuela no es la excepción al grado que se vuelve el sostén de la película y es que todo lo que hizo encantadores a cada uno de los personajes está de vuelta y a la vez presentan una evolución acorde al tiempo pasado y sus nuevas vivencias.
Una dirección que entiende la esencia de la franquicia.
Bajo la dirección de David Frankel, la secuela encuentra uno de sus mayores respaldos; Frankel demuestra una vez más que entiende perfectamente el ADN de la franquicia: combina elegancia visual, ritmo ágil y sensibilidad emocional para construir una experiencia entretenida y accesible y logra que la película se sienta familiar, pero al mismo tiempo actualizada para una nueva etapa.
Lo no fashion.
Sin embargo, no todo brilla con la misma intensidad y es que uno de los puntos débiles está en el desarrollo de los nuevos personajes, quienes quedan relegados frente al peso de los protagonistas originales, pero sobre todo su guion que, aunque funcional, resulta predecible y replica en gran medida la estructura de la primera película, y de hecho hasta llega a dejar de lado la propia industria de la moda, la cual apenas se toca de manera superficial y es que a diferencia de la anterior entrega en la que la Moda o la industria de la moda, fungía un papel como un el punto de anclaje de la historia, aquí apenas y sirve como escenario de la historia, al grado que se podría hablar de cualquier otra industria y su historia podría funcionar.
Aun así, la historia logra sostenerse gracias al carisma del elenco, la química entre sus personajes y algunos giros inesperados que mantienen el interés.
Conclusión.
El Diablo Viste a la Moda 2 (The Devil Wears Prada 2) es una secuela que entiende perfectamente lo que representa para su audiencia: un reencuentro con personajes icónicos, diálogos afilados y ese equilibrio entre glamour, drama y comedia que convirtió a la original en un referente. No busca reinventar la fórmula ni arriesgar demasiado, y justamente ahí radica tanto su mayor fortaleza como su principal debilidad.
Se siente cómoda en lo conocido, apostando por la nostalgia y por la química innegable de su elenco, pero desaprovecha parte del potencial de sus nuevos personajes y del propio universo de la moda, la película logra mantenerse a flote gracias a su carisma, su vigencia temática y una dirección sólida por parte de David Frankel, quien demuestra que todavía sabe cómo hacer brillar esta franquicia. Puede que no tenga el impacto de la primera entrega, pero sí consigue ofrecer una experiencia entretenida y emocionalmente satisfactoria. público veinte años después.
El Diablo Viste a la Moda 2 ya se encuentra en las salas de cine.
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El Diablo Viste a la Moda 2 - Reseña sin spoilers
Guion
Actuaciones
Dirección
Producción
3.8
El Diablo Viste a la Moda 2 | Reseña sin spoilers
El Diablo Viste a la Moda 2 (The Devil Wears Prada 2) es una secuela que entiende perfectamente lo que representa para su audiencia: un reencuentro con personajes icónicos, diálogos afilados y ese equilibrio entre glamour, drama y comedia que convirtió a la original en un referente. No busca reinventar la fórmula ni arriesgar demasiado, y justamente ahí radica tanto su mayor fortaleza como su principal debilidad. Se siente cómoda en lo conocido, apostando por la nostalgia y por la química innegable de su elenco, pero desaprovecha parte del potencial de sus nuevos personajes y del propio universo de la moda, la película logra mantenerse a flote gracias a su carisma, su vigencia temática y una dirección sólida por parte de David Frankel, quien demuestra que todavía sabe cómo hacer brillar esta franquicia. Puede que no tenga el impacto de la primera entrega, pero sí consigue ofrecer una experiencia entretenida y emocionalmente satisfactoria. público veinte años después.
Hay películas que nacen como reflejo de un momento cultural, y Clika es exactamente eso: un retrato directo del auge de los corridos tumbados y de una generación que encontró en la música una vía de escape, identidad y aspiración
Clika es un drama musical que se mete de lleno en el mundo de los corridos tumbados y la cultura mexicoamericana, siguiendo la historia de Chito, un joven músico de pueblo que sueña con triunfar en la industria.
Todo cambia cuando un video suyo se vuelve viral, abriéndole las puertas a la fama… pero también a un entorno mucho más peligroso de lo que imaginaba.
La película plantea una historia ya vista, es un tipico viaje de ascenso: del anonimato al reconocimiento, con el inevitable costo personal y las pruebas que la fama pone ante el exito.
Aunque lo destacable de esta cinta es su enfoque, pues está muy ligado a una identidad cultural específica: la vida entre México y Estados Unidos, la música como escape y como identidad, y la presión de alcanzar el llamado “sueño americano”.
Lo que pudo ser Clika
La historia de Chito, un joven que pasa del anonimato a la viralidad, plantea un cruce de mundos, entre lo local y lo global, entre el barrio y la industria, entre lo bueno y lo malo, y es justo en estas partes de la película donde encuentra sus momentos más genuinos. Cuando simplemente deja que la música y el entorno hablen, es cuando realmente funciona.
Lo malo es que son pocos momentos que se sienten originales y la cinta decae cuando intenta ser algo más que ese retrato.
Narrativamente, la película carece pues recorre caminos demasiado conocidos: el ascenso del artista que viene de barrio, las tentaciones de la fama que siempre estuvieron presentes pero con la fama se potencializan, las consecuencias inevitables de tomar decisiones pero al final todo vuelve a la normalidad.
No hay sorpresas, chistes muy repetitivos y no existe una verdadera intención de romper el molde. Todo está donde esperas que esté. Y aunque eso no la vuelve aburrida, sí la limita, convirtiéndola en una película poco emocionante.
Conclusión
Clika intenta abarcar dos identidades: la de documental cultural y la de drama comercial. Como lo primero, tiene valor y resonancia, pues muestra muy a su manera, la vida en la frontera estadounidense; pero como lo segundo, se queda en una ejecución correcta pero poco arriesgada.
No termina de profundizar en los dilemas que plantea, ni de cuestionar realmente el sistema que retrata.
En resumen, Clika no reinventa la historia que cuenta, pero sí legitima un universo que rara vez ha tenido este tipo de exposición en pantalla. Funciona mejor como espejo cultural que como obra cinematográfica ambiciosa. Clika llega a los cines este 30 de abril y si lo tuyo es los corridos tumbados y la cultura malamente llamada urbana es una pelicula que no debes dejar pasar.
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