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Dustborn | Reseña sin spoilers

Hay títulos que sin importar si son fans o no, deben darse la oportunidad de disfrutar, y justamente DUSTBORN busca colarse entre esos

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Un roadtrip entre amigos (con poderes) en busca de su libertad en un mundo distópico.

Los juegos de aventura narrativas siempre son complicados de recomendar ya que no es un género del que todo mundo disfruta, sin embargo, hay títulos que sin importar si son fans o no, deben darse la oportunidad de disfrutar, y justamente DUSTBORN busca colarse entre esos imperdibles

con una historia y personajes únicos y divergentes que mezclan la fantasía y problemas con los que es fácil de identificarse y además, agregando a su jugabilidad elementos de acción ¿serán estos elementos suficientes para hacer que DUSTBORN destaque entre otros títulos similares y más en este 2024 en el que aún faltan grandiosos juegos por estrenarse? A continuación les cuento.


El gameplay de Dustborn que no es para todos.

Como lo mencioné en un inicio, Dustborn es un juego de aventura interactiva cuya mayor mecánica es el interactuar con los personajes, contemplar la historia y la toma de decisiones, las cuales, siendo la interacción con los personajes y la toma de decisiones los pilares para determinar el desarrollo de la historia y el vínculo entre la protagonista Pax y los demás personajes.

Con una buena cantidad de ramificaciones respecto a las decisiones que podemos tomar y las conversaciones que podemos generar al interactuar, sin embargo, muchas de estas decisiones no tienen un peso real dentro del juego, ya que nos llevan al mismo resultado, solo narrado de una manera distinta.

siendo que para las decisiones o interacciones, se nos presentará un ícono para advertirnos que la respuesta que elijamos tendrá un impacto fuerte en la historia o que tenemos un tiempo limitado para elegir nuestra decisión o lo que diremos.


Además, el juego añade mecánicas de ritmo y algunas partes de juego de acción bastante sencillas pero que le dan un plus para que se sienta variedad dentro de su gameplay, pero lo cierto es que el juego es una aventura interactiva (tipo “Detroit Become Human”).


Una conmovedora y muy entretenida historia.

Siendo una aventura interactiva, es claro que su mayor atractivo debe ser su historia y guión y en este aspecto el juego cumple con creces; DUSTBORN nos sitúa en el año 2030 en la ciudad de Pacifica en los Estados Unidos.

En este mundo existen androides y personas con poderes a los que se les denomina “anomalías”, quienes con el uso de su voz o “Habla”, pueden manipular las emociones de otras personas o transformar su cuerpo como volverse de piedra.


En esta aventura conoceremos a Pax, quien, junto Noam (su pareja/expareja no binaria), Sai (su mejor amiga) y Theo (un dude que acaban de conocer pero que es bien chévere), toman un trabajo para robar información del Gobierno para entregárselo a la “resistencia”, ah, olvidaba mencionar que el mundo de DUSTBORN se nos presenta un futuro distópico en el que las “Anomalías” son arrestadas y pues deben luchar por su libertad; y ya que Pax, Noam y Sai son anómales.

La historia

Theo les ofrece un trabajo para robar datos del Gobierno y por el trabajo recibirán un millón de dólares, lo cual les tres amigues lo ven como su oportunidad para escapar del país y empezar una nueva vida sin temor a ser arrestades. Así, el juego nos sitúa justo una vez que se acaba de llevar a cabo el atraco y seremos testigos de cómo éste crew iniciará un roadtrip en busca de su libertad.

Lo sé, la historia pudiera sonar trillada, pero lo cierto es que su narrativa y guión están tan bien escritos, que desde el minuto uno nos engancha para conocer y ser parte de la historia de esto cuatro personajes, en gran medida porque muchos de los conflictos entre ellos y los propios internos, son muy fáciles de relacionar con el día a día de todos nosotros, haciendo aún más entrañables a los protagonistas, con quienes tendremos momentos inolvidables, discusiones y claro, algunos difíciles por los cuales habrá que pasar si queremos alcanzar nuestro objetivo.


Una dirección de arte bellísima.

El otro pilar en el juego es su dirección de arte con la cual pareciera que estamos viendo un cómic animado y de hecho, claramente esa es la intención puesto que en varios momentos dentro del juego vemos esta presentación tipo viñetas en algunos menús y claro, al final de cada capítulo con las tomas de decisiones más importantes y en donde además se nos muestra qué porcentaje de jugadores ha tomado las decisiones que nosotros hicimos. 


Así es como se debe representar la inclusión.

Lamentablemente el juego ha recibido malas críticas al ser tachado de ser (y disculpen el término que me molesta) “woke”, debido a la inclusión que hay en éste al poner pronombres como “elle” o personajes no binarios, hate que resulta ser completamente absurdo y deja ver lo poco objetivos que pueden ser algunos medios (y que necesitan sair de su burbija).

Ya que si bien cuenta con mucha inclusión, para nada se siente forzada ni tampoco se siente que ciertos personajes estén dentro del juego solo para llenar una agenda, sino que la inclusión se siente como algo natural, porque se decidió que el personaje debe ser así, no porque la narrativa lo exija, sino porque somos billone de personas en el mundo que pues, claro que en una historia habría una protagonista bisexual o no binaria o con vitiligio, etcétera, simplemente SON, así que no se dejen levar por ese infundado hate, porque por ahi no va.

Conclusión.

DUSTBORN es un juego imperdible si les gustan los juegos de aventura interactiva con toma de decisiones como los que Quantic Dream nos ha entregado anteriormente:

su historia emotiva de fantasía en un mundo distópico resulta ser muy entretenida y con la que es fácil identificarse, sus personajes entrañables y su gran dirección de arte e inclusión (no forzada), son los elementos que hacen de éste título una apuesta segura para quien disfruta del género, inclusive estos puntos hacen que se pase de largo algunos de sus “errores” como el que algunas decisiones que se señalan que tendrán un impacto dentro del juego a posteriori, realmente no tengan ese peso, ya que se llega al mismo resultado; en cambio, si no disfrutan de las aventuras interactivas, DUSTBORN no los hará cambiar de parecer, ya que si bien cuenta con algunos elementos de juego de ritmo o acción, son menos y predomina como una aventura interactiva, que llega a tener una duración de entre 12 y 15 horas.

DUSTBORN ya está disponible en PS5, PS4, consolas Xbox y PC.

8/10

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DARWIN’S PARADOX – Reseña

En una industria donde cada vez es más difícil destacar, Darwin’s Paradox entra en escena con ideas bastante interesantes

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En una industria donde cada vez es más difícil destacar, Darwin’s Paradox entra en escena con una de esas ideas que, por sí solas, ya venden el juego: eres un pulpo… y tienes que detener una invasión alienígena.

No es una exageración decir que hay muy pocos títulos que se atrevan a construir toda su identidad sobre algo tan absurdo. Y, sin embargo, aquí funciona. Funciona porque el juego no intenta justificarse ni suavizar su rareza. Al contrario, la abraza completamente.

Desde los primeros minutos, queda claro que estamos ante una propuesta que no quiere parecerse a nada más. Mientras otros juegos de plataformas se apoyan en fórmulas probadas, este apuesta por un enfoque distinto, tanto en su narrativa como en sus mecánicas. Es un título que entiende que su mayor fortaleza es precisamente lo extraño que resulta… y decide explotarlo al máximo.

Pero más allá del concepto, la gran pregunta es inevitable: ¿puede sostener esa idea durante toda la experiencia o se queda en una curiosidad pasajera?

Narrativa sin palabras: contar sin decir en Darwin’s paradox

Uno de los aspectos más llamativos de Darwin’s Paradox es su decisión de eliminar por completo los diálogos. No hay líneas de voz, ni textos explicativos extensos, ni conversaciones tradicionales.

Y aun así, la historia se entiende.

Darwin, nuestro protagonista, vive tranquilamente en el océano hasta que una nave alienígena lo secuestra junto a su compañero. Ambos terminan en una gigantesca instalación industrial perteneciente a UFOOD, una corporación que produce comida enlatada de aspecto bastante dudoso. A partir de ahí, comienza una aventura de escape que poco a poco revela un plan mayor: una invasión alienígena con tintes corporativos.

Lo interesante es cómo el juego transmite todo esto. En lugar de recurrir a cinemáticas pesadas, utiliza el entorno como lenguaje narrativo. Carteles, documentos, maquinaria, animaciones y pequeños detalles visuales construyen el mundo y sus intenciones.

Es un enfoque que recuerda a juegos como Destroy All Humans!, especialmente por su estética de ciencia ficción retro y su tono ligeramente satírico. Sin embargo, Darwin’s Paradox apuesta por una presentación más estilizada, cercana a la animación moderna.

Hay momentos en los que el juego se siente como una película interactiva, con animaciones fluidas y expresivas que dan vida tanto al protagonista como a los escenarios. Cada nivel está cargado de pequeños detalles que invitan a observar, a detenerse y a entender qué está pasando sin necesidad de explicaciones directas.

El problema llega al final. Después de construir un mundo interesante y una progresión narrativa sólida, el desenlace resulta abrupto. No es que sea malo, pero sí se siente incompleto, como si faltara un último golpe emocional que cierre la experiencia de forma satisfactoria.

Escalarlo todo: una mecánica que redefine el género

El verdadero corazón de Darwin’s Paradox está en su jugabilidad, y más específicamente, en su mecánica principal: escalar.

A diferencia de la mayoría de los juegos de plataformas, donde el salto es el eje central, aquí todo gira en torno a la capacidad de Darwin para adherirse a superficies gracias a sus ventosas. Puedes moverte por paredes, techos, tuberías y prácticamente cualquier estructura del entorno.

Este simple cambio transforma por completo la forma de jugar.

El diseño de niveles deja de ser lineal para convertirse en un rompecabezas tridimensional. No se trata de avanzar hacia adelante, sino de encontrar rutas alternativas: subir, rodear, invertir la perspectiva. En muchos casos, el camino correcto no es el más evidente.

Este enfoque obliga al jugador a desaprender ciertos hábitos del género. Ya no basta con calcular saltos; ahora hay que interpretar el espacio de otra manera. Es una experiencia que, en sus mejores momentos, se siente fresca y sorprendente.

Además, el juego construye sus desafíos alrededor de esta mecánica. No es un añadido superficial, sino el eje sobre el cual gira toda la experiencia. Y eso se nota.

Más allá de escalar: puzles, sigilo y creatividad

Aunque la escalada es la base, Darwin’s Paradox no se limita a una sola idea. A lo largo de sus niveles, introduce una variedad de mecánicas que enriquecen la experiencia.

Los puzles ambientales son constantes y aprovechan tanto la física como las habilidades de Darwin. Desde evitar cables eléctricos hasta sincronizar movimientos con engranajes, el juego mantiene al jugador en constante adaptación.

Las secciones submarinas, que suelen ser problemáticas en otros títulos, aquí funcionan sorprendentemente bien. Al ser un pulpo, el movimiento bajo el agua se siente natural, fluido y coherente con la lógica del personaje.

Pero quizá lo más inesperado es el enfoque en el sigilo. Darwin puede camuflarse con el entorno, lanzar tinta para bloquear cámaras o manipular elementos a distancia. Estas mecánicas no son superficiales: están lo suficientemente desarrolladas como para ofrecer distintas formas de abordar los desafíos.

Además, el juego introduce elementos temporales que afectan la jugabilidad. Sustancias que alteran tu movilidad, enemigos con comportamientos específicos o situaciones que requieren precisión absoluta. Todo esto contribuye a una sensación de variedad constante.

Dificultad irregular: cuando el juego se contradice

Aquí es donde Darwin’s Paradox empieza a tropezar.

A pesar de su estética colorida y su tono aparentemente ligero, el juego puede ser sorprendentemente difícil. Hay secciones largas, exigentes y con poco margen de error. Esto no sería un problema por sí solo, pero entra en conflicto con la identidad del juego.

La narrativa y el diseño visual sugieren una experiencia relajada, casi cómica. Pero la jugabilidad, en muchos momentos, exige precisión y paciencia extremas. Este contraste genera una sensación de inconsistencia.

Pasas de resolver puzles sencillos a enfrentarte a desafíos que requieren múltiples intentos. Y aunque esto puede ser gratificante para algunos jugadores, también puede resultar frustrante para quienes esperaban algo más accesible.

No es que el juego sea injusto, pero sí se siente desbalanceado en su ritmo.

Belleza visual… con un costo

Visualmente, Darwin’s Paradox es un espectáculo. Sus escenarios están llenos de detalles, colores y elementos en movimiento que hacen que cada nivel se sienta vivo.

Sin embargo, esta riqueza visual también tiene un lado negativo.

En ocasiones, hay tanto en pantalla que resulta difícil distinguir qué es interactivo y qué no. Esto se vuelve especialmente problemático en las secciones submarinas, donde la profundidad visual puede confundir al jugador.

Intentar esconderte detrás de un objeto que en realidad está en segundo plano es una experiencia frustrante. No ocurre constantemente, pero sí lo suficiente como para romper el flujo del juego.

Es un caso clásico de “demasiado de algo bueno”.

Conclusión: creatividad desbordante que se queda a un paso de la grandeza

Darwin’s Paradox es un juego que destaca desde el primer momento por su originalidad. Su concepto, su estética y su enfoque jugable lo convierten en una experiencia única dentro del género de plataformas.

Su mecánica de escalada es genuinamente innovadora, su mundo está lleno de personalidad y su narrativa visual demuestra que no siempre se necesitan palabras para contar una historia.

Pero también es un juego imperfecto.

La dificultad irregular, los problemas de claridad visual y un final poco satisfactorio evitan que alcance el estatus de clásico moderno. No tiene el nivel de pulido de títulos como Super Meat Boy o A Hat in Time, que logran equilibrar mejor sus mecánicas y su diseño.

Aun así, lo que ofrece es más que suficiente para justificar la experiencia.

Es divertido, diferente y, sobre todo, memorable. No todos los días te encuentras con un juego que te haga replantearte cómo se juega un plataformas mientras controlas a un pulpo que sabotea una conspiración alienígena.

Y en una industria donde muchas ideas se repiten hasta el cansancio, eso ya es una victoria enorme.

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  • Gameplay
  • Historia y Narrativa
  • Gráficos y Audio
  • Estética y diseño de personajes
4.4

DARWIN'S PARADOX - Reseña

Darwin’s Paradox es un juego que destaca desde el primer momento por su originalidad. Su concepto, su estética y su enfoque jugable lo convierten en una experiencia única dentro del género de plataformas.

 

Su mecánica de escalada es genuinamente innovadora, su mundo está lleno de personalidad y su narrativa visual demuestra que no siempre se necesitan palabras para contar una historia.

 

Pero también es un juego imperfecto.

Es divertido, diferente y, sobre todo, memorable. No todos los días te encuentras con un juego que te haga replantearte cómo se juega un plataformas mientras controlas a un pulpo que sabotea una conspiración alienígena.

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Reseñas

MLB THE SHOW 26 – Reseña

Hablar de MLB The Show 26 es hablar de nervios, intuición y guerra mental, pero sobretodo amor por el Rey de los Deportes

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MLB The Show 26

Hablar de MLB The Show 26 es hablar de números… pero también de nervios, intuición y guerra mental. A diferencia de otros simuladores deportivos donde la acción domina cada segundo, aquí el ritmo es distinto: pausado, estratégico y cargado de tensión.

El béisbol, por naturaleza, es un deporte de probabilidades y lectura constante, y esta entrega vuelve a demostrar que entiende esa esencia mejor que nadie.

No se trata solo de batear o lanzar bien, sino de interpretar patrones, analizar comportamientos y reaccionar a microdecisiones en tiempo real. Cada turno al bate se convierte en un duelo donde el margen de error es mínimo y donde una mala lectura puede costarte todo el inning.

Lo interesante es cómo el juego logra equilibrar esa complejidad sin volverse completamente inaccesible. Sí, hay estadísticas por todos lados —porcentajes de uso de lanzamientos, atributos, tendencias—, pero están integradas de forma que complementan la experiencia en lugar de ahogarla. Es un flujo constante de información que, lejos de distraer, alimenta la toma de decisiones.

En pocas palabras: no solo juegas béisbol, lo piensas.

La guerra psicológica: lanzador vs bateador en MLB The Show 26

Si hay algo que define a MLB The Show 26 es su capacidad para replicar el enfrentamiento mental entre lanzador y bateador. Aquí no hay patrones rígidos ni comportamientos predecibles: la inteligencia artificial evoluciona, se adapta y, en ocasiones, te engaña deliberadamente.

Durante varios partidos, es evidente cómo la CPU construye secuencias de lanzamientos para manipular tus expectativas. Puede iniciar con rectas para establecer ritmo, introducir sliders para desestabilizar y, justo cuando crees haber descifrado el patrón, romperlo por completo.

La confianza del lanzador también añade una capa fundamental. Un pitcher con alta confianza es preciso, agresivo y difícil de leer. Pero si empiezas a dejar pasar lanzamientos o forzar conteos largos, su rendimiento se deteriora. Sus tiros se vuelven erráticos, y ahí es donde el juego abre una ventana de oportunidad.

Este sistema no solo añade realismo, también genera narrativa dentro del partido. Cada duelo tiene su propia historia: un lanzador dominante que empieza a tambalearse, un bateador que aprende sobre la marcha, un momento clave donde todo cambia.

Y cuando conectas ese hit después de varios turnos fallidos, la recompensa no es solo mecánica… es emocional.

Bateo: exigencia, aprendizaje y satisfacción

El bateo sigue siendo el corazón del juego y, al mismo tiempo, su mayor barrera de entrada. MLB The Show 26 no te toma de la mano: exige precisión, timing y lectura casi perfecta.

El sistema clásico de Zona continúa siendo el más efectivo, pero también el más intimidante. La colocación del PCI, combinada con el timing del swing, determina el resultado de cada contacto. Fallar por milímetros es común, y dominarlo requiere práctica real.

Las nuevas variantes intentan suavizar esa curva. El Bateo de Zona Fija ofrece mayor control al eliminar el reinicio automático del indicador, mientras que el Bateo de Zona Grande simplifica la experiencia dividiendo la zona en segmentos más manejables. Este último resulta especialmente útil para principiantes, ya que permite enfocarse más en el timing que en la precisión quirúrgica.

Aun así, el juego no regala nada. Incluso con estas ayudas, batear bien sigue siendo complicado. Pero ahí está la magia: cuando finalmente conectas un batazo perfecto, el sonido, la animación y el resultado generan una satisfacción difícil de igualar en otros simuladores deportivos.

También regresa el sistema de emboscada, que permite anticipar zonas específicas de lanzamiento. Aunque añade una capa estratégica, en la práctica muchas veces se siente más como una apuesta informada que como una decisión táctica completamente controlada.

Modos de juego: profundidad sin límites

Uno de los grandes pilares de MLB The Show 26 es su variedad de modos, cada uno diseñado para ofrecer experiencias distintas dentro del mismo universo.

Camino a la Fama (Road to the Show / Cooperstown) amplía sus primeras etapas, permitiéndote comenzar desde el béisbol escolar. La inclusión de cazatalentos y decisiones tempranas añade contexto a tu carrera, aunque el ritmo de progresión puede sentirse inconsistente en algunos momentos.

Diamond Dynasty sigue siendo el núcleo del juego como servicio. La colección de cartas, la personalización del equipo y la constante búsqueda de mejoras crean un ciclo altamente adictivo. La introducción del nivel Diamante Rojo y la expansión del sistema de XP Paralelo añaden profundidad, pero también refuerzan la naturaleza demandante del modo.

Para nuevos jugadores, este modo puede resultar abrumador. La falta de accesibilidad en comparación con otros modos hace que la progresión inicial sea lenta y, en ocasiones, frustrante.

Modo Franquicia, en cambio, ofrece una experiencia más estratégica y relajada. El renovado Centro de Traspasos simplifica la gestión de equipos, permitiendo tomar decisiones informadas sin necesidad de dominar todos los aspectos del béisbol real.

La interfaz está diseñada de forma intuitiva, guiando al jugador en la evaluación de plantillas, necesidades y oportunidades de mercado. Es un modo que demuestra que la profundidad no tiene por qué ser complicada si está bien presentada.

Presentación, animaciones y realismo

En términos visuales, MLB The Show 26 apuesta por la evolución más que por la revolución. Las más de 500 nuevas animaciones aportan variedad y realismo a cada jugada, desde movimientos de fildeo hasta reacciones en situaciones específicas.

La presentación tipo transmisión televisiva sigue siendo uno de sus puntos más fuertes. Cámaras dinámicas, repeticiones bien dirigidas y una ambientación cuidada logran que cada partido se sienta como un evento real.

Los pequeños detalles marcan la diferencia: ajustes en el juego de pies antes de lanzar, errores ocasionales en defensa, o incluso la forma en que los jugadores reaccionan bajo presión. Todo contribuye a una experiencia más orgánica y creíble.

Sin embargo, también es evidente que no hay un salto generacional significativo. Las mejoras son consistentes, pero no transformadoras. Es el tipo de evolución que los fans agradecen, pero que difícilmente sorprenderá a quienes buscan cambios radicales.

Conclusión: excelencia sostenida, riesgo limitado

MLB The Show 26 reafirma su posición como el simulador de béisbol más completo y auténtico del mercado. Su capacidad para capturar la esencia del deporte —la estrategia, la tensión y la batalla psicológica— sigue siendo inigualable.

No intenta reinventarse porque no lo necesita. En lugar de eso, perfecciona cada aspecto de su fórmula, puliendo mecánicas, ampliando modos y ajustando detalles que enriquecen la experiencia general.

Pero esa misma seguridad es también su mayor limitante. Las mejoras, aunque valiosas, rara vez rompen el molde. El modelo de servicio en vivo sigue generando fricciones, especialmente en modos como Diamond Dynasty, y la curva de aprendizaje continúa siendo un obstáculo importante para nuevos jugadores.

Aun así, cuando todo encaja —cuando lees al lanzador, anticipas el lanzamiento y conectas el swing perfecto— el juego recuerda por qué sigue siendo el referente del género.

Para los veteranos, es una evolución sólida y confiable.
Para los nuevos, es un desafío exigente pero profundamente gratificante.

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  • Gameplay
  • Historia y Narrativa
  • Gráficos y Audio
  • Estética y diseño de personajes
3.5

MLB THE SHOW 26 - Reseña

MLB The Show 26 reafirma su posición como el simulador de béisbol más completo y auténtico del mercado. Su capacidad para capturar la esencia del deporte —la estrategia, la tensión y la batalla psicológica— sigue siendo inigualable.

No intenta reinventarse porque no lo necesita. En lugar de eso, perfecciona cada aspecto de su fórmula, puliendo mecánicas, ampliando modos y ajustando detalles que enriquecen la experiencia general.

Pero esa misma seguridad es también su mayor limitante. Las mejoras, aunque valiosas, rara vez rompen el molde. El modelo de servicio en vivo sigue generando fricciones, especialmente en modos como Diamond Dynasty, y la curva de aprendizaje continúa siendo un obstáculo importante para nuevos jugadores.

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CRIMSON DESERT – Reseña

Crimson Desert promete ser el GOTY de Corea del Sur para este año, pero ¿lo logrará?, te damos nuestra opinión

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Crimson Desert

Crimson Desert, desarrollado y publicado por Pearl Abyss (los mismos de Black Desert), fue anunciado originalmente como una precuela, pero terminó mutando en una experiencia de acción y aventura de mundo abierto para un solo jugador. El título promete ser el GOTY de Corea del Sur para este año, pero ¿lo logrará?

Historia

Nos pone en la piel de Kliff (alias “Melena Gris”), un mercenario que, tras ver a su grupo diezmado, debe recorrer las tierras de Pywel para reconstruir su legado y enfrentar fuerzas que amenazan con consumir el continente.

La premisa arranca fuerte con la caída de los “Greymane”. Kliff es un protagonista sin carisma, y aunque parece a propósito (buscando que tú “seas” Kliff), el juego no se presta del todo para eso. Esto hace que la historia se sienta rara y que parezca que al personaje le pasan cosas “porque sí”. El ritmo se toma su tiempo para presentarte a los aliados y cada uno tiene su propia subtrama que aporta peso. No es una mala historia, pero el juego es tan largo y se enreda tanto, que muchas veces se pierde el hilo argumental y es difícil conectar con el protagonista.

Gameplay

No es el típico RPG; se acerca más a un MMO como lo es Black Desert, pero dándole muchísima importancia a la acción.

Su sistema de combate es extremadamente satisfactorio: Kliff no solo usa su espada y escudo, sino que el juego integra mecánicas de lucha y agarres. Cuenta con parries, habilidades especiales y esquives. Aunque suena a que es demasiado contenido, realmente es “sencillo” de jugar en la base, pero tiene una gran complejidad en sus combos. Si lo quieres llegar a dominar y vencer a los jefes más complicados, tendrás que dedicarle buen tiempo y mejorar el árbol de habilidades.

La cámara se mantiene al hombro, dándote una sensación de cercanía con el personaje y el entorno. Por si fuera poco, puedes jugar con tres modos distintos de cámara: alejada al hombro, una mucho más cerca estilo God of War o The Last of Us, y una en primera persona. Esta última es la menos óptima para jugar, pero te deja apreciar el detalle de los personajes y sus alrededores.

El control es uno de los grandes errores del juego y tiene varias partes que debemos diseccionar. Hablando del in-game, por momentos se siente torpe, ya que el juego prioriza el motor de movimiento y la gravedad. ¿Esto qué quiere decir? Que tienes que terminar sí o sí la acción que estás realizando para pasar a la siguiente. Aunque suene obvio, es un problema en varios momentos; por ejemplo, se nota mucho al correr y saltar: si quieres brincar, tendrás que terminar de correr, así que debes calcular espectacularmente bien si quieres hacer las dos cosas para llegar a otra plataforma.

De igual forma, seleccionar algo en el mapa de manera correcta puede ser un problema. Tienes que acomodarte de forma adecuada para iniciar conversaciones, estar justo enfrente de los tableros de misiones o señalar con el control exactamente lo que quieres ver. Tan importante es “señalar”, que para saltar correctamente debes apuntar hacia dónde quieres brincar.

El segundo problema es el acomodo de los botones: es un desmadre, no hay otra forma de decirlo. El juego cuenta con muchísimas mecánicas heredadas de los MMO, y meter todo eso en un mando es abrumador. Aunque el juego se esmera en enseñarte cómo hacer todo, es probable que a la hora 15 te pidan algo que aprendiste en las primeras dos horas y tengas que ir al menú a recordar cómo se hacía. Pearl Abyss prometió una actualización para mejorar esto, pero por el momento, el control es bastante agobiante.

Mucha de la diversión está en la libertad: puedes saltar desde un risco, transformarte en una especie de espíritu para planear y aterrizar en medio de un campamento enemigo. No es solo pelear, es cómo usas tu creatividad para resolver cada situación de combate.

La exploración es muy bien recompensada. Crimson Desert cuenta con uno de los mundos abiertos más extensos para un solo jugador y lo saben aprovechar bien. Además de sus increíbles paisajes, hay beneficios para los que se desvían del camino, como misiones secundarias, skins o armas bastante fuertes. Tiene árboles de habilidades muy extensos donde puedes mejorar desde el combate hasta la exploración, permitiéndote crear al personaje que desees.

El mundo se siente vivo, con misiones secundarias interesantes y muchísimas actividades recreativas (que puedes ignorar o no) como peleas a caballo, “vencidas”, cartas, pesca y más. Por gameplay, este juego no para.

Mundo

Pywel es un mapa inmenso que premia la exploración sin llevarte de la mano. El diseño de niveles integra la verticalidad de forma orgánica; puedes escalar castillos, montañas nevadas o descender a ruinas antiguas. El clima afecta cómo te mueves y los NPC reaccionan a tus acciones. Tienes la libertad de ignorar la misión principal por horas solo para ver qué hay detrás de esa montaña, y casi siempre hay algo valioso esperándote.

Apartado Visual

Si lo juegas en una PC potente, es un espectáculo visual; pocos juegos tienen este cuidado al detalle. La dirección artística es impecable, mezclando el realismo sucio medieval con toques de fantasía oscura. Las texturas de la piel, el barro en la armadura y los efectos de partículas son de primer nivel. Destaca la iluminación global: ver un atardecer en Pywel mientras cabalgas es, sencillamente, arte. El soporte para resoluciones ultra-wide y altas tasas de refresco hace que la experiencia sea sumamente inmersiva.

Sonido y Música

La banda sonora es épica; sabe cuándo ser sutil y cuándo reventar con orquestas en las batallas contra jefes. Los efectos de sonido son contundentes: el choque del acero suena pesado y real. El doblaje está muy bien cuidado, logrando que las cinemáticas parezcan una producción de cine. Un detalle genial es cómo cambia el sonido ambiental según el clima; el silbido del viento en una tormenta de nieve realmente te hace sentir el frío.

Aspecto Técnico (Versión PC)

Al ser la versión de Steam, tenemos la ventaja de los ajustes gráficos. El juego es exigente; para mantener 60 FPS estables en 1440p o 4K, vas a necesitar una tarjeta de gama media-alta. Sin embargo, el soporte para DLSS y FSR ayuda muchísimo. No encontré bugs que rompieran la experiencia, solo algún glitch visual con las capas en zonas muy concurridas. La optimización es superior a lo que solemos ver últimamente.

Contenido y Duración

Es un juego para disfrutar con calma. La campaña principal te puede llevar unas 50 horas, pero si te pierdes en las secundarias, contratos y exploración, superarás fácilmente las 100 horas. Por su precio, el valor que recibes es altísimo. Además, tiene una rejugabilidad interesante por cómo puedes abordar los combates.

Innovación

Crimson Desert arriesga al mezclar géneros. No se queda solo en el RPG; toma prestadas mecánicas de juegos de lucha y de aventuras como Zelda, pero les da su propia identidad: más rápida, más técnica y visualmente más agresiva. Lo que lo hace diferente es la sensación de que todo en el mundo tiene una física real, desde cómo se rompe una carreta hasta cómo Kliff se tropieza si corre por terreno irregular.

Conclusión

Crimson Desert no es solo otro juego de mundo abierto; es un golpe sobre la mesa de Pearl Abyss para demostrar que pueden competir con los grandes estudios internacionales. En PC, la experiencia es definitiva: si tienes el hardware para correrlo, te vas a encontrar con uno de los sistemas de combate más divertidos y creativos de los últimos años. Cuenta con muchas sorpresas que no te esperarías en el juego: Personajes diferentes para usar, muchisimas armas, demasiadas misiones.

No es perfecto, su interfaz puede agobiar y tiene controles que se sienten “ortopédicos” por momentos, pero la sensación de libertad, la exploración increíble y los combates asombrosos hacen que valga completamente la pena. Es una compra obligada para los amantes de la acción técnica que buscan algo “nuevo”. Kliff y su viaje por Pywel se quedan grabados por la sangre y el sudor que derramas en cada pelea. Una palabra que describiría muy bien al juego es “exceso”. A mi parecer, será un candidato al GOTY que dará mucho de qué hablar durante mucho tiempo.

Lo bueno y lo malo

Bueno:

  • Combate : La mezcla de esgrima con lucha libre y físicas reales es una joya que no cansa.
  • Mundo: Pywel es inmenso y se siente vivo, con una verticalidad que premia la curiosidad.
  • Poder visual en PC: Las texturas, la iluminación y el soporte para resoluciones modernas lo hacen un referente gráfico.

Malo:

Interfaz saturada: Al principio, tantos menús y marcadores en pantalla pueden confundir un poco al jugador.

Controles: Controles innecesariamente complicados y personaje poco responsivo.

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8.5/10

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