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Dead Space Remake – Reseña sin Spoilers
Es momento de volver a explorar el USG Ishimura en Dead Space Remake, que regresa mejor que nunca para traerte sustos que dan gusto.
La entrega original de Dead Space se lanzó hace 15 años y desde el día uno fue un título que enamoró a muchos jugadores y aportó mucho al gaming tanto en jugabilidad como en el género de los survival horror, al punto que se ganó el nombre de “clásico moderno”.
Cuando piensas en todo esto es inevitable llegar a la pregunta ¿es necesario hacer una “nueva” versión de un juego que para muchos no tiene que cambiar nada en su fórmula?
Y 15 años después llega la respuesta a esa pregunta. ¿Vale la pena jugar esta nueva versión de Dead Space?
Lo bueno
Bien dice la frase “el diablo está en los detalles” y esta versión de Dead Space cuenta con muchos detalles visuales. El nivel de detalle gráfico que hay en esta entrega es algo que a todo fan de la franquicia, del gore o de los juegos de terror va a dejar extremadamente satisfecho. Detalles en los reflejos, rayos de luz, más sangre y necromorfos que puedes “apreciar” en toda su mutación y horror.
El trabajo que se realizó en este juego a nivel gráfico es algo que todo jugador podrá apreciar. Detalles como ver la armadura “congelarse” cuando sales al vació del espacio para entrar a la nave y ver como ese hielo se descongela, causando que la armadura se moje por uno tiempo, detalle en cada rincón de los diferentes espacios dentro de la USG Ishimura, desde los almacenes hasta los pasillos parecen sacados de la película más realista de Star Wars, puedes sentirte dentro de una lata de acero en medio de la nada, ya que eso es una nave, sentir por momentos la claustrofobia de la misma.

Y no podemos seguir hablando de esto sin mencionar al USG Ishimura, la nave donde todo ocurre, ya que se sentirá más viva (y muerta) que nunca con todo el detalle que encontramos al explorar esta lata espacial, porque se nota que han puesto atención especial en la ambientación crean una atmosfera mucho más inmersiva al explorar los fríos pasillos de la nave… y vaya que vas a explorar.
El trabajo en el arte dentro de este lugar es algo que destaca desde desde el momento en que entras por primera vez; pósters de la nave al estilo odisea espacial, cuartos que tienes que desbloquear con nuevos accesos que descubres mientras avanzas en la historia, todo embona a la perfección para que tu experiencia sea la más terrorífica posible.
Ahora, ya sabemos que el aspecto visual y de diseño es algo destacable, ¿Qué pasa con la historia?
Como tal el juego sigue y respeta la historia original de su antecesor y de hecho agrega nuevos aspectos que hacen que la experiencia se sienta más completa. Aspectos como misiones secundarias que te ayudan a entender toda la locura que se vivió en la nave y claro que te dan nuevos objetos y recursos, mayor movilidad en las zonas cero gravedad que va de la mano con una mayor exploración dentro de la nave, lo que te permite adentrarte más en una nave infestada de necromorfos.

Pero, tal vez el cambio más destacable es nuestro protagonista Isaac, en la entrega original Isaac no habla nada y de hecho sabemos muy poco sobre él, solamente la razón de su viaje al Ishimura. En esta entrega el cambio más notorio es que ahora nuestro protagonista habla y de hecho se atreve a contarnos un poco más sobre su vida personal, lo que hace que conectemos más con él y también entendamos un poco más sobre el universo de Dead Space, detalles que solamente conocías si leías todos los coleccionables o jugabas todas las entregas pasadas son revelados en este y se aprecia para que los nuevos jugadores se dejen envolver por este universo y los de la vieja escuela pueda recordar el horror de este mundo.
Lo malo
Es complicado encontrar algo malo en un juego que respeta tanto la historia, el gameplay y la atmósfera de la entrega original y de hecho busca maneras de hacer que tu experiencia sea más completa. Lo que si podemos destacar en esta parte son los pequeños bugs del juego, enemigos que saltan mágicamente de un lugar a otro, objetos que se mueven solos y un pequeño bug que hizo que mi primera partida no pudiera avanzar y empezar otra desde cero.
Pero son tan pequeños y poco frecuentes que de seguro van a quedar arreglados con los primeros parches y tampoco arruinan tu experiencia en ningún momento del juego.
Conclusión
Dead Space Remake es un título que va a cumplir con todas las expectativas de los fans de la franquicia y hará que su experiencia sea aún más envolvente dentro del Ishimura. Con más lugares para explorar, más detalles para apreciar este juego y una historia con cambios que en lugar de cambiarla aportan para que sea más absorbente.
Y todo esto ayuda a que si eres nuevo puedas tener una puerta de entrada a este mundo que te dejará con ganas de saber más y esperar un remake de la segunda entrega o jugar las originales.
¿Entonces vale la pena jugar este título? La respuesta es un sí absoluto, ya seas fan de los juegos de terror de la franquicia esta entrega te hará vivir el horror del Ishimura y entender el porqué Dead Space ganó el nombre de “clásico moderno” y a la fecha sigue siendo un juego “que debes de jugar al menos una vez en tu vida”.
Reseñas
STAR WARS: ZERO COMPANY – Reseña
Star Wars: Zero Company se vende por si solo: toma la fórmula de XCOM y llevala a una galaxia muy, muy lejana.

En el universo de Star Wars hemos vivido duelos de sables de luz, batallas espaciales, persecuciones y suficientes explosiones como para llenar varias Estrellas de la Muerte. Sin embargo, había una perspectiva que la franquicia todavía podía explotar mucho más: la de un escuadrón táctico tratando de sobrevivir en medio del caos de las Guerras Clon.
Ahí entra Star Wars: Zero Company, desarrollado por Bit Reactor, un estudio formado por antiguos miembros de Firaxis Games. La premisa prácticamente se vende sola: tomar la fórmula de XCOM y llevarla a una galaxia muy, muy lejana.

El resultado es una aventura táctica bastante sólida que, aunque tiene algunos problemas importantes, ofrece una de las experiencias de Star Wars más interesantes de los últimos años. Su historia no siempre consigue estar a la altura de su premisa, pero cuando Hawks y su peculiar grupo de mercenarios entran en combate, Zero Company demuestra todo su potencial.
Una guerra en las sombras
La historia se desarrolla durante los últimos años de las Guerras Clon y nos pone en el papel de Hawks, un antiguo soldado de la República que ahora lidera un grupo de mercenarios conocido como Zero Company.
El equipo termina involucrado en un conflicto contra The Coil, una organización clandestina dirigida por la misteriosa Fathom. Su plan involucra una extraña enfermedad conocida como la Plaga de las Sombras, transmitida por insectos y capaz de provocar la muerte o conceder habilidades similares a las de la Fuerza.

Sobre el papel, tenemos todos los ingredientes para una gran historia de Star Wars: una amenaza secreta, una organización misteriosa y una conspiración que ocurre detrás de las Guerras Clon.
El problema es que la narrativa termina siendo bastante convencional. Fathom funciona como antagonista, pero nunca consigue convertirse en una villana particularmente memorable. Algunos giros son interesantes, pero el conflicto rara vez genera auténtica intriga.
La aparición de Anakin Skywalker y algunas misiones relacionadas con personajes conocidos elevan determinados momentos, aunque también generan una pregunta inevitable: si hay figuras tan importantes involucradas, ¿qué tan secreta podía ser realmente esta guerra?
Por suerte, Zero Company tiene algo mucho más interesante que su villano: sus personajes.
El verdadero corazón de Star Wars: Zero Company
El escuadrón es, sin duda, lo mejor de la experiencia.
Desde Cly, el misterioso mandaloriano, hasta Trick, el soldado clon aficionado a las cartas, el grupo está formado por personajes con personalidades y creencias muy diferentes. Y precisamente sus diferencias hacen que las conversaciones entre misiones sean tan entretenidas.

Trick puede preguntarle a una padawan Jedi si los Jedi pueden leer la mente de sus compañeros durante una partida de cartas, mientras que Kabb, un enorme alienígena azul, demuestra su pasión por las historias de space opera. Son pequeños momentos que hacen que el equipo se sienta como algo más que un conjunto de unidades.
Las relaciones entre los personajes también evolucionan. Algunos comienzan llevándose francamente mal, pero puedes enviarlos juntos a las misiones para fortalecer sus vínculos.
Y aquí está el detalle interesante: esas relaciones también tienen repercusiones durante los combates.
Esta dinámica hace que poco a poco el escuadrón se sienta como una familia disfuncional. En ese sentido, Zero Company recuerda a la tripulación de la Normandy de Mass Effect: personajes que terminan siendo tan importantes como la propia misión.
XCOM con sables de luz
Donde Zero Company realmente brilla es en el campo de batalla.
El ADN de XCOM está presente en el sistema de combate, con escenarios divididos en cuadrículas, coberturas, diferentes alturas y elementos del entorno que pueden aprovecharse estratégicamente.
Cada miembro del equipo dispone normalmente de tres puntos de acción por turno. Moverse, atacar y utilizar habilidades consume estos puntos, por lo que cada movimiento requiere pensar antes de actuar.

La diferencia está en cómo Bit Reactor incorpora los elementos propios de Star Wars.
Existen ocho clases diferentes y los personajes pueden combinar especializaciones para crear configuraciones distintas. Además, cada integrante tiene habilidades únicas. Tel Rae puede utilizar poderes de la Fuerza como Empuje y Atracción, mientras que otros personajes cuentan con armas y técnicas completamente diferentes.
Uno de mis favoritos es Kabb y su gancho, capaz de mandar enemigos por los bordes del escenario. Porque, seamos honestos, lanzar a un enemigo por un precipicio con un alienígena gigante nunca pasa de moda.
La flexibilidad también resulta acertada. Puedes cambiar armas, granadas, equipo y clases sin quedar atrapado en una decisión tomada horas atrás. Esto fomenta la experimentación y permite adaptar el escuadrón a cada situación.
El principal inconveniente es que habría sido muy útil contar con configuraciones guardadas para cambiar rápidamente entre diferentes especializaciones.
Construye tu propio escuadrón
Zero Company también permite crear personajes personalizados para acompañar al equipo.
Puedes elegir entre diferentes especies, modificar su apariencia, ponerles nombre y seleccionar sus habilidades. Incluso puedes crear tu propio droide astromecánico y personalizar su diseño.
Es una herramienta que complementa muy bien la progresión porque permite construir un escuadrón que realmente se sienta propio.
La dificultad también está bien equilibrada. En normal, la experiencia ofrece algunos momentos de tensión, pero generalmente resulta accesible incluso para quienes no tienen demasiada experiencia con juegos tácticos.
Los veteranos de XCOM probablemente deberían comenzar en difícil para encontrar un reto mayor, mientras que el modo Historia funciona perfectamente para quienes simplemente quieren disfrutar del universo de Star Wars y conocer a sus personajes.

Eso sí, se echa de menos poder crear algunos de los personajes más particulares del universo, como un mandaloriano o un padawan personalizado. Tener estas opciones como recompensas después de terminar la campaña habría sido un excelente incentivo.
Una galaxia que necesita mantenimiento
Por desgracia, el apartado técnico es uno de los puntos débiles del juego.
Durante la experiencia en PC pueden aparecer pausas en las que los personajes permanecen inmóviles durante varios segundos antes de continuar con sus acciones. La cámara también puede comportarse de manera extraña, llegando a colocarse detrás de objetos o mostrando momentáneamente una pantalla negra.
En algunas ocasiones pueden producirse bloqueos completos que obligan a reiniciar el juego y pueden provocar pérdida de progreso. También aparecen errores visuales menores, como personajes deslizándose por el escenario o adoptando accidentalmente una T-Pose.

Estos últimos pueden resultar incluso graciosos, pero los problemas de rendimiento sí necesitan atención. En un juego táctico, donde cada decisión importa, que el juego se congele durante una acción rompe completamente el ritmo.
Otro problema es el contenido posterior a la campaña. Una vez terminada la historia, las razones para regresar son limitadas.
Es una oportunidad desaprovechada porque el sistema de combate tiene suficiente profundidad como para sostener más contenido.
Una misión que vale la pena aceptar
Star Wars: Zero Company no es perfecto. Su historia resulta predecible en algunos momentos, sus antagonistas no consiguen dejar demasiada huella y los problemas técnicos necesitan ser solucionados.
Pero quedarse únicamente con esas carencias sería injusto.
Cuando el escuadrón entra en combate, Zero Company demuestra por qué esta combinación de Star Wars y estrategia funciona tan bien. Las diferentes clases, habilidades, relaciones entre personajes y posibilidades tácticas hacen que las batallas sean entretenidas y, sobre todo, satisfactorias.
Pero su mayor triunfo está fuera de la estrategia pura: está en sus personajes.
Hawks y compañía demuestran que Star Wars no necesita depender constantemente de Jedi, Sith o de otra batalla por el destino de la galaxia. Un grupo de inadaptados con personalidades diferentes puede ser suficiente para construir una aventura memorable.
Bit Reactor tomó una fórmula conocida, la llevó a una galaxia muy, muy lejana y consiguió darle personalidad propia. Ahora solo falta que el estudio pula sus problemas técnicos y encuentre la manera de mantener vivo el juego después de terminar la campaña.
Porque después de acompañar a Zero Company durante toda esta aventura, queda una conclusión bastante clara: esta galaxia todavía tiene muchas misiones que contar.
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Overall
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GAMEPLAY
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GRÁFICOS
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AUDIO
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HISTORIA
STAR WARS: ZERO COMPANY - Reseña
Star Wars: Zero Company no es perfecto. Su historia resulta predecible en algunos momentos, sus antagonistas no consiguen dejar demasiada huella y los problemas técnicos necesitan ser solucionados.
Pero quedarse únicamente con esas carencias sería injusto.
Cuando el escuadrón entra en combate, Zero Company demuestra por qué esta combinación de Star Wars y estrategia funciona tan bien. Las diferentes clases, habilidades, relaciones entre personajes y posibilidades tácticas hacen que las batallas sean entretenidas y, sobre todo, satisfactorias.
Pero su mayor triunfo está fuera de la estrategia pura: está en sus personajes.
Hawks y compañía demuestran que Star Wars no necesita depender constantemente de Jedi, Sith o de otra batalla por el destino de la galaxia. Un grupo de inadaptados con personalidades diferentes puede ser suficiente para construir una aventura memorable.
Bit Reactor tomó una fórmula conocida, la llevó a una galaxia muy, muy lejana y consiguió darle personalidad propia. Ahora solo falta que el estudio pula sus problemas técnicos y encuentre la manera de mantener vivo el juego después de terminar la campaña.
Porque después de acompañar a Zero Company durante toda esta aventura, queda una conclusión bastante clara: esta galaxia todavía tiene muchas misiones que contar.
Reseñas
ORBITALS – Reseña
Orbitals nos demuestra como una aventura puede ser mucho más divertida cuando tienes a alguien a tu lado gracias a su gameplay.

Una aventura donde jugar acompañado no es una opción, es la misión
Hay juegos que buscan sorprendernos con gráficos espectaculares y mundos enormes. Orbitals apuesta por algo mucho más sencillo: demostrar que una aventura puede ser mucho más divertida cuando tienes a alguien a tu lado.
Desarrollado por Shapefarm, Orbitals es una aventura cooperativa exclusiva de Nintendo Switch 2 que nos pone en el papel de Maki y Omura, dos exploradores que deberán encontrar la manera de salvar su hogar mientras se enfrentan a puzles, plataformas, enemigos y diferentes desafíos.

Pero aquí hay una regla importante: no podemos hacerlo todo solos. La cooperación es el corazón de Orbitals. Cada jugador tiene herramientas y habilidades diferentes, por lo que avanzar requiere comunicación y coordinación constante.
Algunos puzles son sencillos, pero otros pueden provocar ese clásico momento de:
“¡Espera, no lo actives todavía!” Y aunque puede haber momentos de frustración, cuando ambos consiguen coordinarse y superar un obstáculo, la satisfacción es considerable.

El juego también combina exploración, plataformas y acción para evitar que la aventura se convierta únicamente en una sucesión de acertijos.
Visualmente, Orbitals es probablemente uno de sus mayores aciertos, su estética está inspirada en el anime de ciencia ficción de los años 80 y 90, con personajes, escenarios y animaciones que parecen sacados de una producción animada de aquella época, te recordara con facilidad a la pelicula de Daft Punk.
El resultado es un juego con una personalidad muy marcada. No intenta competir por ser el título más realista de Switch 2; quiere que sintamos que estamos jugando un anime retro interactivo.
La experiencia está pensada tanto para jugar en la misma consola como mediante las funciones de GameShare. Además, el Global Friend’s Pass permite invitar a alguien que no tenga el juego para acompañarnos durante la aventura.
Esto hace que Orbitals sea especialmente atractivo para quienes buscan un título que puedan disfrutar con pareja, amigos o familiares.

Eso sí, hay que tener claro que es una experiencia diseñada alrededor de dos jugadores, por lo que si prefieres jugar completamente en solitario probablemente tendrás que buscar otra alternativa.
Orbitals no intenta reinventar el género cooperativo, pero tampoco lo necesita. Su combinación de cooperación, puzles, acción y una espectacular estética de anime retro consigue crear una aventura con mucha personalidad.
Quizá algunos desafíos podrían ser más intuitivos y nos hubiera gustado conocer todavía más de su universo, pero cuando el juego consigue que ambos jugadores trabajen juntos, es cuando realmente brilla.
Orbitals es una aventura que no se disfruta solamente frente a la pantalla, sino junto a la persona que tienes al lado.
calificación: 8.5/10
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Reseñas
CAPTAIN TSUBASA 2: WORLD FIGHTERS – Reseña
Captain Tsubasa 2: World Fighters tiene una ventaja que puede presumir: entiende perfectamente qué significa jugar Captain Tsubasa.

Jugadas imposibles, balones que parecen quedarse suspendidos en el aire durante minutos y jugadores capaces de convertir un simple disparo en un acontecimiento digno de una final mundialista. Para quienes crecimos viendo anime deportivo, Captain Tsubasa o como muchos lo conocimos Los Supercampeones, no era simplemente una serie de fútbol: era una excusa perfecta para imaginar que cada partido podía convertirse en una batalla épica.
La historia de Tsubasa Ozora y los jugadores del Nankatsu tenía una combinación irresistible de rivalidad, amistad y espectáculo. Incluso después de crecer, seguí acompañando a Tsubasa en su evolución hasta llegar al Mundial de 2002.

Por eso Captain Tsubasa 2: World Fighters tiene una ventaja que pocos juegos pueden presumir: entiende perfectamente qué significa jugar Captain Tsubasa.
Después de Rise of New Champions, esta nueva entrega no se limita a repetir la fórmula. Amplía sus posibilidades, introduce más profundidad táctica y consigue que las acciones especiales tengan una importancia mucho mayor dentro de cada partido.
El resultado sigue siendo completamente exagerado, pero ahora esa exageración está acompañada por un sistema de juego más completo.
Una campaña que amplía el universo de Tsubasa
Uno de los aspectos que más sorprende de World Fighters es la cantidad de contenido que ofrece. El juego reúne 22 selecciones nacionales y más de 110 personajes jugables, además de más de 150 acciones especiales con animaciones únicas. Para los seguidores de la franquicia, esto representa una auténtica carta de amor al universo creado por Yoichi Takahashi.
La campaña principal está protagonizada por Tsubasa Ozora aka Oliver Atom y la selección japonesa, recorriendo acontecimientos que van desde el Torneo Juvenil Asiático hasta el Campeonato Mundial Juvenil. La historia se mantiene cercana al manga y al anime, pero también incorpora elementos narrativos adicionales creados específicamente para esta entrega.
Una de las decisiones más interesantes es permitir que el jugador participe directamente en esta aventura mediante un personaje personalizable. Este personaje se incorpora a Tsubasa y a su club en Brasil, lo que permite conocer a protagonistas clásicos y nuevas caras mientras se desarrolla la campaña.

La estructura también incorpora misiones secundarias animadas, escenas retrospectivas y pequeños interludios centrados en conversaciones. No todas estas secuencias tienen el mismo peso, pero ayudan a construir una sensación de viaje que va más allá de simplemente encadenar partidos.
Y cuando terminamos la historia, todavía queda mucho por hacer. Los modos competitivos, las partidas locales y el juego en línea amplían considerablemente la vida útil, mientras que disputar encuentros permite subir de nivel la cuenta y desbloquear elementos cosméticos, moneda y diferentes recompensas.
Es una estructura pensada claramente para quienes quieren quedarse en el campo mucho después de terminar la campaña.
El fútbol se vuelve mucho más táctico en Captain Tsubasa 2: World Fighters
La gran evolución respecto a Rise of New Champions está en el control. La base sigue siendo reconocible: moverse por el terreno de juego, pasar, regatear, recuperar el balón y buscar la oportunidad para marcar. La diferencia es que ahora prácticamente todas estas acciones tienen nuevas posibilidades especiales.
Los movimientos especiales ya no están reservados exclusivamente para los disparos. Ahora existen técnicas específicas para regates, pases, entradas y bloqueos, lo que transforma considerablemente la manera de afrontar cada jugada.

Una entrada especial puede permitirte recuperar el balón y desplazar al rival una distancia considerable, mientras que un pase especial puede ayudarte a conectar con un atacante y, al mismo tiempo, desgastar los recursos defensivos del guardameta.
Esto hace que las decisiones durante un partido tengan mayor peso. Ya no se trata únicamente de esperar el momento adecuado para ejecutar el disparo más espectacular. Hay que construir la jugada, administrar recursos y decidir cuándo merece la pena utilizar una técnica especial.
El sistema puede resultar abrumador al principio, especialmente porque el juego introduce muchas mecánicas durante las primeras horas. Sin embargo, los partidos de entrenamiento permiten experimentar sin tanta presión y, una vez que entiendes cómo interactúan las diferentes acciones, el sistema comienza a mostrar todo su potencial.
La satisfacción aparece cuando una jugada que parecía improvisada termina funcionando exactamente como habías planeado.
Supermovimientos que siguen siendo el alma de la serie

Por supuesto, sería imposible hablar de Supercampeones sin mencionar sus supermovimientos.
Tsubasa, Genzo Wakabayashi, Taro Misaki, Kojiro Hyuga y compañía vuelven a protagonizar algunas de las secuencias más espectaculares del juego. Estas técnicas siguen teniendo ese estilo exagerado que hizo famosa a la franquicia y que, para quienes crecimos con el anime, resulta imposible no disfrutar.
La diferencia es que World Fighters consigue integrarlas mejor dentro del sistema general. Los supermovimientos dependen de la posición de los jugadores y de la situación del partido, mientras que el nuevo sistema de cadenas permite combinar diferentes acciones para potenciar determinadas jugadas.
Esto cambia la pregunta fundamental. Ya no es simplemente “¿puedo utilizar mi ataque especial?”, sino “¿cuándo es el mejor momento para hacerlo?”.
La resistencia juega aquí un papel fundamental. Cada jugador dispone de una cantidad limitada de energía para utilizar acciones especiales, que se recupera progresivamente. Esto evita que los partidos se conviertan en una sucesión constante de ataques espectaculares.
Y aunque al principio pueda parecer una limitación, termina siendo una de las mejores decisiones del diseño. Guardar una técnica para el momento adecuado puede ser la diferencia entre una jugada desperdiciada y un gol espectacular.
Los porteros ahora importan más que nunca
El nuevo sistema de guardametas también aporta profundidad. Los disparos ya no dependen simplemente de ejecutar una técnica y esperar el resultado. Ahora existe un auténtico enfrentamiento entre atacante y portero.
La dirección del disparo, la resistencia del jugador, las capacidades defensivas y las técnicas especiales determinan cuánto daño recibe la barra de energía del guardameta.

Esto genera una dinámica mucho más interesante durante los partidos. Puedes intentar forzar una oportunidad inmediatamente o construir una jugada que desgaste progresivamente al portero antes de lanzar tu ataque definitivo.
Cuando finalmente consigues agotar su resistencia después de una secuencia de pases y movimientos especiales, la sensación de recompensa es enorme.
Es precisamente en esos momentos cuando World Fighters demuestra que debajo de todo su espectáculo anime existe un sistema que quiere que tomes decisiones.
Un anime interactivo gracias a Unreal Engine 5
Si hay un elemento que continúa diferenciando a Captain Tsubasa 2: World Fighters de prácticamente cualquier otro juego de fútbol, es su presentación.
Aquí no hay intención de competir con simuladores que buscan reproducir una transmisión deportiva realista. World Fighters quiere que sientas que estás dentro de un episodio de anime.
El uso de Unreal Engine 5 permite que los personajes y escenarios luzcan considerablemente más detallados, pero el verdadero espectáculo aparece durante las técnicas especiales. Las más de 150 acciones cuentan con animaciones propias y utilizan cambios de cámara que convierten cada movimiento en un pequeño acontecimiento.
El juego puede pasar de una perspectiva más tradicional del campo a una secuencia completamente cinematográfica en cuestión de segundos. Es exagerado, sí, pero precisamente por eso funciona.
Las escenas fuera de los partidos adoptan una estructura cercana a una novela visual tridimensional, con animaciones más sencillas y diálogos que ayudan a desarrollar a los personajes y contextualizar determinados acontecimientos.

La música también desempeña un papel importante. Los temas acompañan el ritmo de los encuentros y elevan la intensidad en los momentos importantes, reforzando esa sensación de que cada partido es mucho más trascendental de lo que realmente debería ser.
El fútbol al estilo Captain Tsubasa 2: World Fighters
Captain Tsubasa 2: World Fighters entiende algo que muchos juegos basados en anime olvidan: no basta con utilizar personajes conocidos para capturar la esencia de una serie. Hay que reproducir la sensación que hacía especial a ese universo.
Aquí está Tsubasa, están sus rivales, están las técnicas imposibles y están esas jugadas que parecen desafiar todas las leyes conocidas de la física. Pero ahora todo eso está respaldado por un sistema de juego más profundo que el de su predecesor.
La introducción de acciones especiales para pases, regates, entradas y bloqueos aporta mayor control, mientras que la resistencia obliga a administrar cuidadosamente las técnicas. El sistema de porteros añade otra capa estratégica y el Chain System permite construir jugadas mucho más elaboradas.
Además, la cantidad de contenido es considerable. La campaña, los personajes, las selecciones, las misiones secundarias y los modos competitivos ofrecen suficientes razones para continuar jugando después de terminar la historia.
Puede que sus numerosos sistemas requieran algo de tiempo para dominarlos y que la cantidad de información inicial resulte abrumadora, pero una vez superada esa curva de aprendizaje, World Fighters consigue algo que parecía complicado: hacer que un fútbol completamente absurdo también pueda sentirse sorprendentemente estratégico.
Captain Tsubasa 2: World Fighters no intenta convertirse en un simulador de fútbol. Ni falta que le hace. Su objetivo es mucho más sencillo: convertir cada partido en un episodio de anime en el que un pase puede cambiarlo todo, un disparo puede parecer un ataque definitivo y un balón puede tardar una eternidad en llegar a la portería.
Y sí, después de tantos años, sigue siendo espectacular ver a Oliven Atom hacer de las suyas.
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CAPTAIN TSUBASA 2: WORLD FIGHTERS - Reseña
Captain Tsubasa 2: World Fighters entiende algo que muchos juegos basados en anime olvidan: no basta con utilizar personajes conocidos para capturar la esencia de una serie. Hay que reproducir la sensación que hacía especial a ese universo.
Aquí está Tsubasa, están sus rivales, están las técnicas imposibles y están esas jugadas que parecen desafiar todas las leyes conocidas de la física. Pero ahora todo eso está respaldado por un sistema de juego más profundo que el de su predecesor.
La introducción de acciones especiales para pases, regates, entradas y bloqueos aporta mayor control, mientras que la resistencia obliga a administrar cuidadosamente las técnicas. El sistema de porteros añade otra capa estratégica y el Chain System permite construir jugadas mucho más elaboradas.
Además, la cantidad de contenido es considerable. La campaña, los personajes, las selecciones, las misiones secundarias y los modos competitivos ofrecen suficientes razones para continuar jugando después de terminar la historia.
Puede que sus numerosos sistemas requieran algo de tiempo para dominarlos y que la cantidad de información inicial resulte abrumadora, pero una vez superada esa curva de aprendizaje, World Fighters consigue algo que parecía complicado: hacer que un fútbol completamente absurdo también pueda sentirse sorprendentemente estratégico.
Captain Tsubasa 2: World Fighters no intenta convertirse en un simulador de fútbol. Ni falta que le hace. Su objetivo es mucho más sencillo: convertir cada partido en un episodio de anime en el que un pase puede cambiarlo todo, un disparo puede parecer un ataque definitivo y un balón puede tardar una eternidad en llegar a la portería.
Y sí, después de tantos años, sigue siendo espectacular ver a Oliven Atom hacer de las suyas.










