Reseñas
MLB The Show 24, un jonrón con casa llena/ Reseña
¡¡¡Home Runnnnnnlll!!!! Así vas a gritar cada vez que pegues un batazo y la saques del estadio en una partida dentro de MLB The Show 24,
¡¡¡Home Runnnnnnlll!!!! Así vas a gritar cada vez que pegues un batazo y la saques del estadio en una partida dentro de MLB The Show 24, porque de una vez te lo vamos diciendo, Sony San Diego una vez más nos entrega un juego que es imperdible para los amantes del rey de los deportes.
Sony San Diego no se ha dormido en sus laureles y ha seguido introduciendo nuevas formas de gameplay para mejorar aún más la experiencia de simulación a la que apuesta con MLB The Show 24.
No solo su jugabilidad se encuentra entre las mejores del mundo de los deportes, sino que SDS se enfoca directamente en brindarles a los jugadores muchas formas de jugar una propuesta que puede llegar a ser intimidad.
No hay muchos cambios masivos en MLB The Show 24 y es que la acción en el diamante en las últimas entradas ha sido muy sólida y está lejos de ser algo malo.
Si te mantuviste al día con The Show 23, probablemente habrá una ligera curva de aprendizaje a medida que te adaptes a jugar nuevamente en Diamond Dynasty. Dicho esto, los cambios en el juego son en su mayoría intrascendentes.
La llegada del beisbol femenil a MLB The Show 24
SDS se ha centrado en ofrecer a los jugadores más formas de divertirse con la excelente jugabilidad que han creado dentro de su franquicia.
Una de las características más discutidas es la inclusión de mujeres en MLB The Show 24. Existe la opción de crear un personaje femenino de Road to the Show, y la innovadora historia de Toni Stone se puede reproducir en el modo Storylines.
Después de terminar esa historia, puedes agregarla a tu equipo en Diamond Dynasty.
La narrativa sigue siendo la característica más interesante de MLB The Show 24. El año pasado, SDS presentó la primera temporada de la historia de la Negro Leagues y el equipo regresa con la segunda temporada.

Los jugadores obtienen acceso a cuatro historias desde el principio y seis más aparecerán en los próximos meses.
Dividirlo es una estrategia inteligente porque mantiene a los jugadores interesados y al mismo tiempo le da a SDS una manera fácil de presentar jugadores de las Negro Leagues
mejor calificados para Diamond Dynasty.
El legado de Derek Jeter
MLB The Show 24 también ha introducido la historia de la primera parte de la carrera de Derek Jeter. Es un modo divertido con algunas recompensas interesantes, pero la historia de Jeter no es tan emocionante como profundizar en el profundo catálogo del béisbol.
Tener a Jeter involucrado podría vender más copias, pero la mayoría de los fanáticos del béisbol ya conocen The Captain.

Al igual que el juego, la mayoría de los modos tienen pequeños cambios que algunos jugadores ni siquiera notarán. Por ejemplo, el modo Franquicia es que finalmente puedes ver los premios de tus jugadores registrados en sus tarjetas de jugador.
También hay mejores opciones para saltar a los juegos, lo que hace que sea más fácil pasar una temporada de franquicia si no quieres jugar todos los juegos.
Así se juega el modo Diamond Dynasty
En Diamond Dynasty, el mayor cambio es que las temporadas ahora son más largas. Eso también significa que el equipo está dividiendo los lanzamientos de Team Affinity en tres minitemporadas.
La esperanza es que esto les dé a los jugadores mucho más contenido para trabajar, pero puedo ver que se convierta en una molestia dependiendo de cómo maneje las cosas SDS.
Siempre es difícil juzgar estos cambios en el modo de servicio en vivo de un juego de deportes en el momento del lanzamiento porque no sabemos cómo se verá en uno o dos meses.

Aunque no todo es perfecto. Aún estás a merced de otros jugadores si decides conectarte. El mejor ejemplo de esto es que actualmente es posible acumular puntos de Team Affinity rápidamente lanzando en juegos en línea.
Como no tienes que hacer nada más que las entradas de lanzamiento, te encontrarás con jugadores que no están jugando. No sólo es aburrido enfrentarse a eso, sino que ralentiza las cosas en general.
La mejor opción para los amantes del beisbol
Sony San Diego sigue encontrando formas divertidas de ofrecer a los jugadores más contenido. Si eres fanático del béisbol, este es un juego que debes jugar. Si quieres un juego de deportes divertido, no hay uno mejor en el mercado AAA.
MLB The Show 24 sigue demostrando porque en cada entrega eleva la barra de exigencia para el desarrollo de simuladores deportivos y siempre el agregar más opciones de juego vuelva más dinamica y entretenida cualquier partida dentro de MLB.

MLB The Show 24 ya está disponible en las plataformas PlayStation, Switch y Xbox
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Reseñas
GRANBLUE FANTASY: RELINK – ENDLESS RAGNAROK | Reseña
Granblue Fantasy: Relink – Endless Ragnarok, es una expansión que de los cimientos del juego original,crea en una de los mejores RPG del año

El Action RPG que demuestra que la perfección no siempre consiste en reinventar la fórmula.
En una industria obsesionada con ofrecer la siguiente gran revolución, pocas veces se reconoce el enorme mérito que existe en perfeccionar una idea ya brillante, eso es precisamente lo que logra Granblue Fantasy: Relink – Endless Ragnarok, una expansión que no busca rehacer los cimientos del juego original, sino construir sobre ellos hasta convertirlos en una de las mejores experiencias de acción RPG disponibles actualmente.
Más que un simple DLC, Endless Ragnarok funciona como una expansión al estilo de las grandes expansiones clásicas del género, añadiendo una nueva campaña que es prácticamente un nuevo juego, nuevos personajes jugables, sistemas inéditos de progresión y un endgame mucho más robusto que responde directamente a varias de las peticiones de la comunidad.
Una expansión que se siente como un juego nuevo.
Quienes jugaron Granblue Fantasy: Relink encontrarán una enorme cantidad de novedades; Endless Ragnarok incorpora seis personajes completamente jugables —Gallanza, Maglielle, Beatrix, Eustace, Fraux y Fediel—, un nuevo arco narrativo, jefes de gran y el sistema de invocaciones controlables, los Master Traits, una nueva dificultad de misiones y Conflux, un modo roguelite enfocado en el contenido de alto nivel. Pero quizá el mayor acierto es que todo este contenido no se siente agregado por obligación, cada nueva mecánica amplía las posibilidades del combate y vuelve mucho más satisfactorio el proceso de crear builds, experimentar con composiciones de equipo y optimizar a nuestros personajes favoritos.
Un sistema de combate que sigue siendo referente.
Si algo convirtió a Relink en uno de los mejores Action RPG de la generación fue su extraordinario sistema de combate, y Endless Ragnarok consigue llevarlo todavía más lejos.
La base continúa siendo accesible para prácticamente cualquier jugador, desde las primeras horas es posible disfrutar de enfrentamientos espectaculares gracias a controles intuitivos, habilidades llamativas y una curva de aprendizaje muy amigable, incluso quienes simplemente buscan avanzar en la historia encontrarán una experiencia entretenida y dinámica.
Sin embargo, detrás de esa sencillez existe una profundidad enorme, a medida que aumenta la dificultad, el juego exige dominar cancelaciones de animaciones, administración de enfriamientos, sincronización de habilidades de equipo, construcción de builds, elección de Sigils, Master Traits y una composición inteligente del grupo. El resultado es un combate capaz de satisfacer tanto al jugador casual como al que disfruta optimizando hasta el último porcentaje de daño. Es uno de esos raros títulos donde la dificultad la termina marcando el propio jugador.
Más de treinta estilos de juego completamente distintos.
Otro de los grandes aciertos continúa siendo su enorme elenco de personajes, lejos de limitarse a cambiar estadísticas, cada héroe posee mecánicas propias que modifican completamente la forma de jugar: Hay especialistas en contraataques, espadachines extremadamente veloces, personajes centrados en ataques cargados, luchadores de largo alcance, usuarios de magia, soporte, tanques y combatientes técnicos que requieren una ejecución casi perfecta.
La llegada de los seis nuevos integrantes no solo amplía el roster, sino que incrementa la variedad estratégica y hace que experimentar con distintos equipos siga siendo igual de divertido incluso después de decenas de horas.
Un verdadero Ragnarok Sin Fin.
Uno de los aspectos que más evoluciona respecto al lanzamiento original es el contenido posterior a la campaña, de por sí, su historia tiene una duración de unas 30 horas en promedio, una vez más Cygames nos entrega un gran contenido postgame con nuevos sistemas: el Conflux, las invocaciones, los Master Traits y la dificultad Caos, haciendo que el contenido posterior a los créditos sea más variado y profundo que nunca.
Conflux introduce una estructura roguelite que cambia el ritmo habitual de las misiones mediante progresión temporal, recompensas aleatorias y decisiones constantes durante cada recorrido.
Sumado a nuevas dificultades, jefes mucho más exigentes y sistemas adicionales de progresión, el contenido final ofrece suficientes razones para seguir jugando durante decenas de horas.
Eso sí, Endless Ragnarok sigue apostando por una filosofía basada en el “grindeo”; obtener los mejores materiales, optimizar builds y perfeccionar personajes requiere repetir actividades varias veces. Aunque el proceso resulta mucho más entretenido que en la versión original gracias a los nuevos sistemas, sigue siendo un elemento que puede no convencer a todos los jugadores, pero insisto, esto ya es un tema postgame de la nueva historia que nos presenta Endless Ragnarok, la cual de por sí ya es una experiencia muy redonda.
¿Hay que terminar Relink antes de jugar Endless Ragnarok?
Sí, y es que aunque la expansión incorpora sistemas que benefician a los nuevos jugadores desde las primeras horas, como algunos personajes adicionales, su historia está concebida como una continuación directa de los acontecimientos del juego base. Lejos de ser un contenido independiente, Endless Ragnarok funciona como el verdadero siguiente capítulo de la aventura, por lo que completar Relink no solo es un requisito técnico, sino también narrativo, puesto que permite que el impacto de los nuevos enemigos, personajes y acontecimientos tenga mucho más peso, haciendo que la expansión se sienta como una evolución natural en lugar de un simple contenido descargable.
Waifus y husbandos: el videojuego (para nada es queja).
Visualmente, Granblue Fantasy: Relink es uno de los JRPG con mejor presentación artística de los últimos años con un diseño de personajes que cualquier juego o anime envidiarían y ese estilo se encuentra presente en Endless Ragnarok y es que es muy acertado dar personajes atractivos (tanto femeninos como masculinos) para invitar al jugador a probar cada uno de ellos y descubrir el gran trabajo que hay en la jugabilidad en cada uno de ellos.
Pero también Cygames consigue trasladar el estilo anime sin perder definición ni espectacularidad durante los combates, incluso cuando la pantalla se llena de habilidades, efectos especiales e invocaciones gigantescas, sin que tampoco se sienta sobresaturada la pantalla o sin que el jugador pierda de vista lo que está pasando.
Los escenarios mantienen una dirección artística sobresaliente, las animaciones de combate siguen siendo fluidas y cada personaje posee una personalidad muy marcada gracias a su diseño y animaciones exclusivas.
A esto se suma una excelente banda sonora orquestal, actuaciones de voz de gran nivel (tanto en japonés como en inglés) y una interfaz clara que facilita administrar la enorme cantidad de sistemas presentes sin resultar abrumadora. En consolas y PC el rendimiento permanece muy sólido, con tiempos de carga reducidos y una experiencia estable incluso durante los enfrentamientos más caóticos.
Conclusión.
Granblue Fantasy: Relink ya era uno de los mejores Action RPG de los últimos años y con Endless Ragnarok lo reafirma: Su mayor mérito no está en reinventar un sistema que ya funcionaba, sino en demostrar que la evolución también puede consistir en pulir, ampliar y perfeccionar una fórmula casi impecable. Cygames entiende qué hizo especial al juego base y expande prácticamente todos sus apartados con inteligencia: más personajes, más profundidad estratégica, mejores sistemas de progresión, un endgame mucho más atractivo y una enorme cantidad de contenido que recompensa tanto a quienes buscan una aventura ligera como a los jugadores que desean dominar hasta el último detalle de sus mecánicas. Granblue Fantasy: Relink – Endless Ragnarok es la prueba de que no siempre hace falta inventar un nuevo género para crear una obra sobresaliente.
Granblue Fantasy: Relink – Endless Ragnarok ya está disponible en PlayStation 5, PlayStation 4, Nintendo Switch 2 y PC y hay dos opciones de compra adquirir Granblue Fantasy: Relink – Endless Ragnarok que incluye el juego base y la expansión o si ya tenían el juego de Relink, pueden comprar el Upgrade Kit.
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Granblue Fantasy: Relink – Endless Ragnarok | Reseña sin spoilers
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Jugabilidad
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Gráficos y dirección de arte
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Historia
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Soundtrack
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Rendimiento
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Contenido postgame
Granblue Fantasy: Relink – Endless Ragnarok | REseña sin spoilers
Granblue Fantasy: Relink ya era uno de los mejores Action RPG de los últimos años y con Endless Ragnarok lo reafirma: Su mayor mérito no está en reinventar un sistema que ya funcionaba, sino en demostrar que la evolución también puede consistir en pulir, ampliar y perfeccionar una fórmula casi impecable. Cygames entiende qué hizo especial al juego base y expande prácticamente todos sus apartados con inteligencia: más personajes, más profundidad estratégica, mejores sistemas de progresión, un endgame mucho más atractivo y una enorme cantidad de contenido que recompensa tanto a quienes buscan una aventura ligera como a los jugadores que desean dominar hasta el último detalle de sus mecánicas. Granblue Fantasy: Relink – Endless Ragnarok es la prueba de que no siempre hace falta inventar un nuevo género para crear una obra sobresaliente.
Reseñas
RHYTHM HEAVEN GROOVE – Reseña
Cuando Nintendo anunció Rhythm Heaven Groove, las expectativas eran enormes y nos da mucho gusto decir que cumple las expectativas

Durante más de una década, los seguidores de Rhythm Heaven aprendieron a convivir con la idea de que Nintendo quizá nunca volvería a mirar hacia una de sus franquicias más originales.
Desde el lanzamiento de Rhythm Heaven Megamix en Nintendo 3DS, la serie desapareció silenciosamente mientras otros estudios intentaban ocupar el vacío que había dejado.
Juegos como Melatonin, Rhythm Doctor o Bits & Bops demostraron que todavía existía un enorme interés por los títulos musicales centrados en el ritmo puro, pero ninguno consiguió capturar esa mezcla tan particular de creatividad, humor absurdo y diseño elegante que convirtió a Rhythm Heaven en un clásico de culto.

Por eso, cuando Nintendo anunció Rhythm Heaven Groove, las expectativas eran enormes. No bastaba con recuperar una franquicia querida; también debía demostrar que seguía teniendo sentido en una industria donde los juegos musicales han evolucionado considerablemente durante los últimos años. La buena noticia es que Nintendo entendió perfectamente cuál era la esencia de la saga.
En lugar de reinventarla innecesariamente, Groove apuesta por perfeccionar todo aquello que hizo especial a sus predecesores. El resultado es una entrega que se siente inmediatamente familiar para los veteranos, pero también lo suficientemente accesible para conquistar a nuevos jugadores desde el primer compás.
El regreso de una serie que nunca dejó de marcar el compás
Lo primero que sorprende al comenzar Rhythm Heaven Groove es comprobar lo poco que necesita cambiar para seguir sintiéndose fresco. Mientras otros juegos musicales basan buena parte de su atractivo en enormes listas de canciones o complejos sistemas de puntuación, Nintendo continúa apostando por una filosofía mucho más sencilla: escuchar antes que mirar.
Puede parecer una idea simple, pero es precisamente esa sencillez la que convierte a la serie en algo único.
Rhythm Heaven nunca intenta que memorices largas secuencias de botones ni que reacciones a una lluvia constante de indicadores visuales. Su objetivo es mucho más interesante: enseñarte a sentir el ritmo hasta que tus manos respondan de manera casi automática. Poco a poco dejas de pensar en cada pulsación y empiezas a seguir la música de forma instintiva.
La dificultad nunca llega porque aparezcan más botones en pantalla, sino porque las canciones empiezan a jugar contigo. Introducen silencios inesperados, aceleran el tempo, cambian el patrón cuando ya creías haberlo comprendido o rompen deliberadamente el compás para obligarte a escuchar con más atención.

Incluso la propia cámara participa en ese proceso. En ocasiones cambia de perspectiva, se aleja del personaje principal o incluso oculta parte de la acción. En cualquier otro juego esta decisión resultaría frustrante, pero aquí sirve para reforzar la idea central: no debes depender de lo que ves, sino de lo que escuchas. Es una filosofía de diseño que muy pocos estudios se atreverían a mantener hoy en día y que sigue funcionando con una naturalidad sorprendente.
Cada minijuego es una pequeña genialidad cargada de personalidad
Si hay algo que define a Rhythm Heaven es su capacidad para sorprender constantemente al jugador. Cada nuevo nivel presenta una situación completamente distinta, con personajes, escenarios y reglas propias. En apenas unos minutos puedes estar lanzando un frisbee a un perro, ayudando a unas ranas a saltar, puliendo el suelo, sincronizando los limpiaparabrisas de un coche durante una tormenta, cazando insectos junto a tu hija o escondiéndote de una luna gigantesca que estornuda.
Sobre el papel parece una sucesión de ideas completamente aleatorias, pero Nintendo consigue que cada una tenga un propósito muy claro.
Ningún minijuego existe únicamente para hacer reír. Todos exploran una manera distinta de interpretar el ritmo y de relacionar la música con las acciones del jugador. Esa capacidad para transformar conceptos absurdos en mecánicas perfectamente funcionales sigue siendo uno de los mayores talentos del equipo de desarrollo.
Lo mejor es que el juego nunca estira demasiado una idea. Cada actividad dura exactamente el tiempo necesario para enseñar su mecánica, ponerla a prueba y dejarte con ganas de más antes de pasar a la siguiente. Ese ritmo constante evita cualquier sensación de repetición durante buena parte de la campaña y consigue que descubrir el siguiente minijuego sea casi tan divertido como superarlo.

La estructura de la aventura también contribuye enormemente a esa sensación de variedad. Las ocho fases principales presentan grupos de minijuegos completamente nuevos que culminan con los ya tradicionales Remix, auténticos exámenes finales donde el juego mezcla de forma brillante todas las mecánicas aprendidas hasta ese momento.
Cuando parece que todo ha terminado, Groove sigue ofreciendo razones para volver. El modo Flipside introduce nuevas versiones de muchas pruebas, aparecen desafíos adicionales para conseguir calificaciones perfectas y desbloquear medallas, mientras que pequeñas recompensas como tiras cómicas o contenido extra convierten cada partida impecable en un objetivo realmente apetecible.
Mucho más que una colección de canciones
Uno de los mayores aciertos de Rhythm Heaven Groove es que entiende perfectamente la diferencia entre cantidad y variedad. Más allá de los más de ochenta minijuegos disponibles para un jugador y los numerosos desafíos adicionales, Nintendo introduce pequeñas actividades secundarias que enriquecen la experiencia sin romper su ritmo.

La más interesante es Beatspell, un curioso experimento que mezcla mecánicas rítmicas con elementos propios de un RPG. Aquí los compases sirven para lanzar hechizos, curar aliados o atacar enemigos siguiendo diferentes combinaciones musicales.
El sistema resulta sorprendentemente entretenido y deja entrever el enorme potencial que tendría una propuesta más ambiciosa basada en esta idea.
Divertidas actividades
También encontramos pequeñas actividades pensadas simplemente para relajarse entre canción y canción.
Una caja de ritmos para experimentar libremente con distintos sonidos, minijuegos donde pateamos un zapato lo más lejos posible o situaciones tan absurdas como golpear un pez globo antes de lanzarlo a un acuario ayudan a reforzar el carácter juguetón de toda la experiencia.
Ninguna de estas propuestas pretende convertirse en el centro del juego, pero todas contribuyen a que el universo de Rhythm Heaven se sienta vivo y constantemente dispuesto a sorprender.

El modo multijugador también merece una mención especial. Compartir estos desafíos con otra persona multiplica el humor de muchas situaciones, especialmente cuando ambos jugadores pierden el ritmo al mismo tiempo.
Gracias a unos controles extremadamente sencillos, prácticamente cualquiera puede entender las mecánicas en cuestión de minutos, convirtiéndolo en uno de esos juegos ideales para sacar en reuniones familiares o con amigos sin necesidad de largas explicaciones.
Todo ello convierte a Groove en un título que funciona especialmente bien en Nintendo Switch. La duración de cada nivel invita a jugar partidas cortas, completar un par de canciones durante un descanso y regresar más tarde sin perder el hilo.
Una personalidad que ningún otro juego de ritmo ha conseguido imitar
Visualmente, Rhythm Heaven Groove demuestra que no necesita grandes alardes técnicos para resultar inolvidable.
Su dirección artística apuesta por personajes de diseño sencillo, animaciones exageradamente expresivas y un humor visual que recuerda inevitablemente a franquicias como WarioWare, aunque con una identidad propia mucho más relajada y musical.

Cada escenario parece construido alrededor de una única idea cómica llevada hasta sus últimas consecuencias.
Lo extraordinario es que nunca se siente forzado. Los gatos, las cebollas bailarinas, los robots, las ranas o los extraterrestres conviven con absoluta naturalidad dentro de un universo donde cualquier ocurrencia parece posible. Esa creatividad constante convierte cada nueva pantalla en una pequeña sorpresa y hace que descubrir el siguiente minijuego resulte casi tan emocionante como jugarlo.
La banda sonora vuelve a ser el auténtico corazón de la experiencia. Cada composición posee personalidad propia y adapta perfectamente su ritmo a la mecánica correspondiente.
Hay temas relajados, melodías pegadizas, canciones cercanas al rock e incluso piezas que juegan deliberadamente con los silencios para poner a prueba la concentración del jugador. Los efectos de sonido tampoco están ahí únicamente para acompañar la acción; forman parte activa del ritmo y ayudan a interiorizar el compás sin que apenas nos demos cuenta.

La ya característica voz sintetizada regresa aportando ese encanto ligeramente extraño que los fans reconocerán inmediatamente, aunque Nintendo permite desactivarla para quienes prefieran una experiencia más tradicional.
A ello se suma un excelente sistema de calibración que facilita ajustar el retardo de imagen y sonido en televisión, un detalle imprescindible para un juego donde unas pocas milésimas de segundo pueden marcar la diferencia entre una interpretación perfecta y una mediocre.
El regreso de Rhythm Heaven Groove muestra que el ritmo nunca pasó de moda
Rhythm Heaven Groove no es una revolución para la franquicia, ni tampoco pretende serlo. Su mayor virtud consiste precisamente en entender qué hizo especial a la serie desde sus orígenes y potenciar esas cualidades con más contenido, mayor variedad y una producción mucho más cuidada. Nintendo demuestra que no siempre hace falta reinventar una fórmula cuando esta sigue funcionando con la misma eficacia que hace veinte años.
Eso no significa que sea un juego perfecto. Tras sesiones muy largas, la estructura basada en minijuegos puede llegar a resultar algo repetitiva, y propuestas como Beatspell dejan la sensación de que podrían haber ofrecido mucho más protagonismo.
Algunos jugadores quizá esperaban novedades más rompedoras después de once años de ausencia, pero Groove prefiere perfeccionar lo conocido antes que asumir riesgos innecesarios.
Rhythm Heaven sigue siendo una celebración del ritmo, del humor y del ingenio, una experiencia capaz de convertir las situaciones más absurdas en desafíos sorprendentemente satisfactorios. Mientras otros títulos musicales buscan impresionar con enormes catálogos de canciones o complejos sistemas de juego, Nintendo continúa defendiendo una idea mucho más elegante: escuchar, sentir el compás y dejar que la música haga el resto.
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Gráficos
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Jugabilidad
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Control
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Soundtrack y audio
RHYTHM HEAVEN GROOVE - Reseña
Rhythm Heaven Groove no es una revolución para la franquicia, ni tampoco pretende serlo. Su mayor virtud consiste precisamente en entender qué hizo especial a la serie desde sus orígenes y potenciar esas cualidades con más contenido, mayor variedad y una producción mucho más cuidada. Nintendo demuestra que no siempre hace falta reinventar una fórmula cuando esta sigue funcionando con la misma eficacia que hace veinte años.
Eso no significa que sea un juego perfecto. Tras sesiones muy largas, la estructura basada en minijuegos puede llegar a resultar algo repetitiva, y propuestas como Beatspell dejan la sensación de que podrían haber ofrecido mucho más protagonismo.
Algunos jugadores quizá esperaban novedades más rompedoras después de once años de ausencia, pero Groove prefiere perfeccionar lo conocido antes que asumir riesgos innecesarios.
Rhythm Heaven sigue siendo una celebración del ritmo, del humor y del ingenio, una experiencia capaz de convertir las situaciones más absurdas en desafíos sorprendentemente satisfactorios. Mientras otros títulos musicales buscan impresionar con enormes catálogos de canciones o complejos sistemas de juego, Nintendo continúa defendiendo una idea mucho más elegante: escuchar, sentir el compás y dejar que la música haga el resto.
Cine
MOANA| Reseña
Moana regresa en una nueva adaptación en acción real del clásico animado de Disney y lejos de sorprender deja mucho que se pudo mejorar

Para quienes conocen y aman la película de 2016, será difícil evitar la sensación de que el viaje ya estaba contado de una mejor manera.
Los remakes o adaptaciones en acción real suelen tener sentido cuando una obra ha envejecido lo suficiente como para merecer una modernización que la acerque a nuevas generaciones: independientemente de que algunas hayan sido mejores recibidas que otras, la mayoría de los live-action de Disney encontraban una justificación bajo esa premisa; Moana, sin embargo, rompe por completo esa lógica y es que la cinta animada original apenas tiene diez años de haber llegado a los cines y, además, recibió una secuela apenas hace dos años.
Es una franquicia que sigue completamente vigente en la memoria del público, por lo que resulta inevitable preguntarse si realmente existía la necesidad de volver a contar exactamente la misma historia en formato de acción real, la respuesta, al menos tras verla, es que este remake apenas y logra sostenerse gracias a su propia historia que sigue siendo emotiva por sí misma, pero difícilmente logra justificar su existencia y a continuación les cuento el porqué.
“Yo soy Moana”.
Moana (Catherine Laga´aia) regresa en una nueva adaptación en acción real del clásico animado de Disney. Elegida por el océano para devolver el Corazón de Te Fiti a la propia Diosa, emprenderá una misión que definirá el destino de su pueblo, la joven navegante deberá abandonar la seguridad de su isla y adentrarse en una peligrosa travesía a través del Pacífico. En el camino unirá fuerzas con el semidiós Maui (Dwayne Johnson), enfrentándose a criaturas legendarias, antiguos desafíos y descubriendo que el verdadero liderazgo consiste en encontrar su propio camino y confiar en sí misma.
Lo mejor.
Si hay algo que sostiene a esta nueva versión es que respeta casi por completo la historia del clásico animado (sino es que en su totalidad). El viaje de Moana conserva toda la carga emocional que la convirtió en uno de los trabajos recientes de Disney más populares y exitosos: el llamado a descubrir quién eres realmente, encontrar tu propio camino, desafiar las expectativas y comprender que el verdadero liderazgo nace de escuchar tanto a los demás como a uno mismo. Ese mensaje continúa siendo igual de poderoso y, afortunadamente, la película evita alterar aquello que ya funcionaba desde el inicio.
También hay que reconocer el trabajo realizado en el apartado visual (no confundir con la caracterización de cierto personaje principal); los efectos especiales consiguen trasladar buena parte de la espectacularidad de la animación hacia un estilo mucho más cercano al hiperrealismo. El océano, las criaturas fantásticas y varios de los momentos más icónicos lucen convincentes en líneas generales, demostrando un alto nivel técnico.
La música
La banda sonora permanece prácticamente intacta, una decisión que se agradece enormemente,temas como “How Far I’ll Go” siguen siendo el corazón emocional de la película y mantienen gran parte de su impacto.
En cuanto a las actuaciones, son en general buenas y cumplidoras, Por su parte, Catherine Laga´aia como Moana entrega una actuación comprometida y hace todo lo posible por transmitir el carisma y la determinación del personaje, aunque ciertas escenas o decisiones dentro de esta adaptación no le favorezcan para sobresalir ni aportar un sello propio que permita diferenciarla de la versión animada.
Lo malo.
El mayor tropiezo de la película tiene nombre propio: Maui; resulta sorprendente que un personaje tan importante termine siendo uno de los aspectos menos convincentes del remake. Dwayne Johnson interpreta al semidiós al que ya dio voz en la versión animada, pero su caracterización dista mucho de funcionar y es que durante buena parte del metraje da la impresión de estar usando una peluca poco natural que jamás termina de integrarse con su apariencia, haciendo que sea difícil dejar de pensar que estamos viendo al actor disfrazado y no al personaje.
La mala caracterización
En cuanto a su físico, Disney optó principalmente por un traje prostético de aproximadamente 40 libras (unos 18 kg), complementado con maquillaje y retoques digitales, en lugar de construir completamente al personaje mediante CGI. El problema es que el resultado final tampoco convence y no es que el traje luzca falso, de hecho por sí mismo “luce bien”, el problema es que contrasta demasiado con la cara y su complexión de la Roca y termina entrando en ese incómodo “valle inquietante”, donde nunca parece completamente real.
Otro problema importante es que, precisamente por tratarse de un copy-paste casi escena por escena de la película animada, quedan expuestas las limitaciones del formato live-action: hay secuencias que funcionaban perfectamente en animación gracias a la exageración de gestos, expresiones y ritmo caricaturesco. Al trasladarlas prácticamente sin modificaciones a actores reales, algunas terminan sintiéndose rígidas, forzadas o incluso incómodas, como si estuvieran ahí únicamente para replicar el material original en lugar de adaptarlo al nuevo lenguaje cinematográfico.
A ello se suma que en diversas escenas resulta evidente el uso de pantalla verde y en gran medida se nota en la iluminación poco natural en varios de los escenarios tropicales. Aunque el trabajo visual suele ser sólido, hay momentos donde la iluminación no termina de integrarse con los personajes y el artificio termina rompiendo la inmersión. Esta sensación de exceso de efectos digitales ha sido una de las observaciones más repetidas entre la crítica internacional.
Conclusión sobre Moana
Moana (live-action) no es una mala película porque sigue apoyándose en una historia extraordinaria que continúa emocionando una década después, el problema es que casi todo lo que funciona ya estaba presente en la versión animada.
Más que ofrecer una reinterpretación o una nueva visión, Disney entrega una copia extremadamente fiel (lo cual fue su mayor acierto ya que eso es lo que la mantiene a flote) y que, salvo por algunos efectos visuales y el cambio al formato de acción real, es una adaptación entretenida y visualmente competente, pero también una de las más innecesarias (y eso ya es decir mucho) que ha realizado el estudio. ¿La recomiendo? Sí, pero principalmente para los mayores fans de Moana y para las niñas y niños del hogar quienes probablemente disfrutarán la aventura sin detenerse en los problemas de caracterización, las escenas que se sienten forzadas o los momentos donde la pantalla verde resulta evidente.
Para quienes conocen y aman la película de 2016, será difícil evitar la sensación de que el viaje ya estaba contado de una mejor manera.
Moana llega a las salas de cine este 09 de julio.
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Moana (2026) | Reseña sin spoilers
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Efectos especiales
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Fotografia e iluminación
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Actuaciones
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Dirección
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Caracterización
Moana | Reseña sin spoilers
Moana (live-action) no es una mala película porque sigue apoyándose en una historia extraordinaria que continúa emocionando una década después, el problema es que casi todo lo que funciona ya estaba presente en la versión animada. Más que ofrecer una reinterpretación o una nueva visión, Disney entrega una copia extremadamente fiel (lo cual fue su mayor acierto ya que eso es lo que la mantiene a flote) y que, salvo por algunos efectos visuales y el cambio al formato de acción real, es una adaptación entretenida y visualmente competente, pero también una de las más innecesarias (y eso ya es decir mucho) que ha realizado el estudio. ¿La recomiendo? Sí, pero principalmente para los mayores fans de Moana y para las niñas y niños del hogar quienes probablemente disfrutarán la aventura sin detenerse en los problemas de caracterización, las escenas que se sienten forzadas o los momentos donde la pantalla verde resulta evidente.











