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Kingdom Come: Deliverance – Royal Edition | Reseña sin caídas de framerate
El mejor RPG/simulador de la vida medieval en Switch.
Después de seis años desde su lanzamiento, por fin llega a Nintendo Switch Kingdom Come: Deliverance – Royal Edition, un RPG que bien puede ser ya considerado un clásico o juego de culto que se ha ganado este título con el pasar de los años al aún tener un gameplay que muchos juegos del estilo envidiarían y que se sigue sintiendo actual y divertido; ahora, el port de este juego elogiado por la crítica y los fans llega (milagrosamente) a Nintendo Swicth junto a todos sus DLC´s ¿qué tal luce en la consola híbrida de Nintendo? ¿vale la pena adquirir esta versión? A continuación les cuento.

Un logro técnico.
Con todo y que la Nintendo Sitch ha sido la consola menos “potente” en términos técnicos, ello no ha impedido que juegos como Doom o Hogwarts Legacy lleguen a esta consola y que luzcan bien, claro, también ha habido ports que lucen muy mal (te estamos viendo MK1), por fortuna el port de Kingdom Come: Deliverance – Royal Edition se encuentra dentro de los buenos ports que llegan al Switch y si bien tiene sus detalles, su rendimiento es lo suficientemente bueno para disfrutar de este título.
El juego promete correr en 1080 a 30 cuadros por segundo, no obstante, esos 1080 son nada estables y el juego cuenta con caídas de framerate, esto hablando en el modo dock de la consola, pero aún con esas caídas el juego es estable y nunca interfieren con su rendimiento en el gameplay, es decir, el juego nunca se vuelve lento ni presentará retraso entre el tiempo que se ejecute la como y el momento en el que la vemos realizarse en pantalla, lo cual se agradece de sobremanera, ya que como saben (o no), su gameplay exige el siempre estar atento y encontrar el lugar y momento adecuado para atacar o defender, pero de eso ya hablaremos más adelante.
Asimismo cuenta con otros “errores” que espejaríamos de un port al Switch, como el que algunas texturas tarden en cargar, los rostros de los personajes luzcan de hace un par de generaciones o que estructuras lejanas aparezcan “de la nada” conforme vamos avanzando en los escenarios, pero insisto, nada que afecte su jugabilidad.o

Eso sí, su en su modo portátil el juego luce cono los juegos del primer Xbox, sí es jugable, pero se ve terrible, pero es un sacrifico si deciden estarlo jugando fuera de su sala habitación.
Claramente las mejores versiones del juego siguen siendo las de PlayStation, Xbox y PC, pero solo por cuanto a las gráficas, ya que su jugabilidad se sigue manteniendo igual de bien que en las otras plataformas, así que la opción de que esté en Switch es para quien solo tenga esta consola o se quiera aventurar a probarlo en portátil, donde el problema es que luce como juego de hace dos o tres generaciones.
¿De qué va?
Kingdom Come es la “clásica” historia del héroe, con un toque más de realismo: el juego nos sitúa en el año 1403 en el Reino de Bohemia (territorio de la actual República Checa), el rey Carlos IV ha muerto dejando el reino en manos de su hijo Wenceslao IV, un gobernante débil y que no esta a la altura de la sombra de su padre. Ante esta situación y dada la despreocupación de Wenceslao por sus labores reales, la nobleza acaba dándole la espalda y apoyando a su hermanastro Segismundo, Rey de Hungría, este no tardó en asaltar el poder, secuestrar a su hermanastro Wenceslao y hacerle abdicar, y reprimir brutalmente a todos los partidarios del anterior monarca y aquí es donde comienza el viaje de Henry, el hijo del herrero de Skalice que ve a su pueblo reducido a cenizas y a sus padres asesinados por el ejercito de Segismundo y jurará venganza por ello.

Un RPG/simulador de la era medieval, en un mundo abierto.
En cuanto a su gameplay y mecánicas se siguen sintiendo vigentes y muy únicas y es que a diferencia de otros títulos, en Kingdom Come no contaremos con una maestría en el combate desde un inicio, sino que tendremos que ir subiendo de nivel y adquirir varias habilidades para mejoras los stats de nuestro personaje y obtener habilidades únicas, las cuales iremos desbloqueando dependiendo de la clase que decidamos ir mejorando (espadachín, lancero, bardo, ladrón, etcétera), lo cual nos ayudará a que las batallas sean más sencillas o simplemente nos volvamos unos amos del sigilo, o combinar ambas u otras habilidades. Asimismo, situaciones como el dormir y el mantener bien alimentado al personaje, van a influir en su desempeño.

El combate es otro punto muy interesante del juego y es que al tener la perspectiva en primera persona y los combates sean cuerpo a cuerpo, han permitido que las peleas se sientan más reales y no solo sean espadazos sin estrategia, ya que debemos estar atentos a la posición o postura del oponente para saber por dónde atacar o por dónde defender o esquivar, ya sea esperando recibir el ataque por alguno d ello flanco o por arriba o prestando atención a a en donde tiene descubierta su guardia. Lo mejor es que este sistema de combate se siente orgánico y más apegado a lo que era un combate a muerte en la época medieval y si bien, tiene una curva de aprendizaje un poco difícil, cuando la en endemia y dominamos, es muy satisfactorio el ganar las justas.
Por si fuera poco, el mundo abierto que se nos presenta se encuentra muy buen logrado, la música, efectos de sonido y escenarios terminan de darle los toques necesarios para hacernos sentir en una aventura/mundo ambiental, de igual manera la interacción con los NPC, conversaciones y consecuencias se encuentra bien escritos y añade ese algo para sentirnos en villas y castillos de los 1400’s.

Conclusión.
Kingdom Come: Deliverance -Royal Edition-, es en verdad un logro que llegue al Nintendo Switch y se vea y juegue muy bien para quienes no lo hubieran probado le den una oportunidad, sí es la versión técnica con mas downgrade, su gameplay divertido, retador y único se mantienen y aún en su versión portátil jamás se ve afectada , el juego principal toma unas 60 horas terminarlo, esto yéndonos apresurados, por lo que con sus DLC están garantizadas 100 horas de juego que nos hacen sentir cómo era la vida medieval.
Reseñas
JUST DANCE: DECADES OF HITS – RESEÑA
Just Dance: Decades of Hits es una buena selección musical, movimientos ridículos y pasarla bien con tus amigos.

Hay gente que se toma los videojuegos demasiado en serio. Y sí, los videojuegos pueden ser arte, hacernos llorar, cuestionar nuestra existencia o dejarnos pensando durante días después de ver los créditos. Pero también pueden servir para algo mucho más sencillo: pasarla bien. No todos los juegos necesitan contar una historia sobre la condición humana, reinventar un género o exigir 80 horas de nuestra vida para justificar su existencia. A veces basta con una buena selección musical, movimientos ridículos y la posibilidad de hacer el oso frente a tus amigos. Para eso existe Just Dance: Decades of Hits.
Porque seamos honestos: el mundo ya tiene suficientes problemas como para que también nos pongamos exquisitos con los videojuegos que simplemente buscan divertir. Si alguien quiere pasar la tarde explorando un mundo abierto de 100 horas, perfecto.

Si otra persona prefiere bailar como si acabara de descubrir que tiene rodillas, también. Y si hay un juego capaz de convertir una reunión familiar en un espectáculo de movimientos cuestionables, ese es Just Dance. Así que deja de mirar la pantalla con superioridad, levántate del sillón y prepárate para perder toda dignidad al ritmo de tus canciones favoritas.
¡Que empiece la fiesta con Just Dance: Decades of Hits!
Si nunca has jugado Just Dance, la propuesta es tan sencilla como parece: eliges una canción, sigues los movimientos de los bailarines que aparecen en pantalla y tratas de imitar sus coreografías. Puedes utilizar un Joy-Con compatible o un dispositivo móvil sincronizado, según la configuración disponible. No necesitas dominar el baile ni haber tomado clases; basta con tener ganas de moverte y aceptar que, durante los primeros minutos, probablemente parecerás alguien intentando espantar abejas.

La pantalla muestra pistas visuales que ayudan a anticipar los siguientes pasos, pero aprender una coreografía requiere algo más que agitar los brazos al azar. Conforme avanzas, comienzas a reconocer patrones, anticipar movimientos y coordinar mejor el cuerpo. Lo que al principio parece una colección de gestos improvisados termina convirtiéndose en una actividad sorprendentemente entretenida, especialmente cuando juegas con otras personas.
El sistema de puntuación intenta medir qué tan bien ejecutas los movimientos, aunque la precisión del reconocimiento de movimiento sigue siendo uno de los puntos débiles de la experiencia.
Puedes sentir que hiciste todo correctamente y recibir una puntuación mediocre, mientras que un movimiento bastante cuestionable parece contar como una ejecución perfecta. Es parte de la comedia involuntaria de Just Dance, pero también puede resultar frustrante si tu objetivo es conseguir las mejores calificaciones.
Mi recomendación es sencilla: juega para divertirte y no para convertirte en el próximo rey de la pista. Si empiezas a obsesionarte con cada movimiento que el juego no reconoce, corres el riesgo de pasar de la fiesta a la auditoría técnica en menos de tres canciones.
Una banda sonora para varias generaciones
La selección musical es el corazón de cualquier Just Dance, y Decades of Hits apuesta por reunir canciones de distintas épocas para crear una experiencia que pueda disfrutar gente con gustos muy diferentes. Su propuesta permite saltar entre clásicos que marcaron generaciones y temas más recientes que probablemente reconocerás por su presencia en las listas de popularidad y las redes sociales.
Quienes crecieron en los noventa pueden encontrarse con Wannabe, de las Spice Girls, mientras que quienes buscan algo más contemporáneo tienen opciones como HOT TO GO!, de Chappell Roan. También hay espacio para artistas como ABBA y Pitbull, una combinación que demuestra que aquí la coherencia musical importa menos que las ganas de mantener a todo el mundo en movimiento.
Y esa es precisamente la gracia. En una reunión, no todos conocen las mismas canciones ni tienen las mismas referencias musicales, pero una selección variada permite que cada persona encuentre su momento de protagonismo. Tal vez alguien se sepa de memoria una coreografía pop de los noventa y otra persona llegue a demostrar sus habilidades con un éxito más reciente. Lo importante es que la playlist ofrece suficientes cambios de ritmo y estilos para evitar que la experiencia se vuelva monótona demasiado pronto.

La música también invita a descubrir temas que quizá nunca habrías buscado por tu cuenta. Puede que entres pensando en bailar una canción concreta y termines encontrando otra que se convierta en tu favorita. En ese sentido, Decades of Hits entiende algo fundamental: una buena selección musical no solamente recupera recuerdos, también puede crear nuevos.
¿Un juego nuevo o una colección de canciones?
Aquí aparece uno de los detalles que conviene tener claros antes de comprar. Just Dance: Decades of Hits no se presenta como una reinvención completa de la franquicia.
Su propuesta se parece más a una expansión centrada en nuevas canciones que a una entrega que cambie radicalmente las reglas del juego. De hecho, la experiencia se integra con la estructura habitual de Just Dance, por lo que puede sentirse como una ampliación del catálogo más que como una aventura completamente independiente.
Esto tiene ventajas y desventajas. Por un lado, permite reunir canciones de distintas épocas dentro de una experiencia más amplia y construir una playlist que combine los temas nuevos con los que ya disfrutabas. Para quienes utilizan la saga de forma habitual, sumar más música puede ser suficiente para justificar el interés.

Por otro lado, si esperabas encontrar una evolución importante en las mecánicas, un sistema de baile completamente nuevo o una transformación visual que cambie la experiencia, quizá te quedes esperando. La base jugable continúa siendo la misma: elegir una canción, seguir la coreografía y tratar de conseguir una buena puntuación.
No es necesariamente algo malo. Just Dance encontró hace tiempo una fórmula efectiva y no necesita reinventarse cada año para seguir funcionando como entretenimiento social. Sin embargo, sí es importante que el contenido añadido tenga suficiente personalidad y variedad para justificar su propuesta. Cuando el principal atractivo de una entrega está en las canciones, la calidad de la selección y las novedades que las acompañan se vuelven fundamentales.
Una aventura para viajar por las décadas
Una de las adiciones más interesantes es el modo aventura, que propone recorrer distintas épocas mientras intentas reparar el tiempo a través del baile. Sí, aquí salvar el mundo no requiere una espada legendaria, un ejército ni una secuencia de disparos espectacular: requiere que muevas los brazos al ritmo correcto. Finalmente, una misión para la que todos estábamos preparados.
El modo incorpora áreas para explorar, objetos coleccionables y cuestionarios relacionados con las distintas décadas. Este componente añade una pequeña capa de progresión y permite que la experiencia no se limite a escoger canciones desde un menú. También anima a probar temas que quizá no formarían parte de tu selección habitual.

Los cuestionarios y las referencias culturales aportan un toque desenfadado. Reconocer tendencias, estilos y elementos de distintas épocas se convierte en parte del recorrido, aunque tampoco estamos ante una aventura diseñada para mantenernos ocupados durante decenas de horas. Su función es complementar la experiencia musical y ofrecer una excusa adicional para seguir bailando.
Y funciona. El modo aventura no transforma por completo Just Dance, pero sí le da un objetivo a la sesión y una estructura que puede resultar atractiva para quienes disfrutan desbloqueando contenido. Es un añadido agradable que aprovecha la temática de las décadas y refuerza la idea de que la música puede conectar generaciones, incluso cuando las referencias culturales no son las mismas para todos.
Coreografías que no se conforman con hacerte sudar
Otro de los grandes atractivos de la franquicia está en la presentación de sus canciones. Los bailarines tienen diseños, vestuarios y estilos propios, mientras que las coreografías suelen acompañarse de escenarios que aportan personalidad a cada tema. No se trata solamente de mostrar a alguien bailando frente a un fondo genérico: muchas secuencias tienen una identidad visual que las vuelve memorables.

Hay escenarios con animaciones que recuerdan a los dibujos animados, propuestas que juegan con la estética de la animación con plastilina y diseños deliberadamente absurdos. A veces, la combinación de vestuario, movimientos y efectos visuales parece salida de un sueño particularmente extraño. Y, sinceramente, esa es una de las mejores cosas de Just Dance.
La franquicia entiende que no todo tiene que verse realista para resultar atractivo. En ocasiones, una idea visual extravagante es mucho más memorable que una representación detallada de una pista de baile. Si una canción necesita bailarines imposibles, colores exagerados o un personaje con aspecto de alimento para convertirse en un espectáculo divertido, adelante.
Decades of Hits conserva ese espíritu y lo utiliza para diferenciar las canciones entre sí. La presentación ayuda a mantener la atención y convierte cada coreografía en una pequeña actuación. Aunque la fórmula es familiar para quienes conocen la saga, sigue siendo una de sus fortalezas más consistentes.
El problema de siempre: cuando el juego no reconoce tus pasos
No todo es música y diversión. El reconocimiento de movimiento continúa siendo el aspecto que más puede perjudicar la experiencia. Si el sistema no interpreta correctamente tus gestos, una coreografía que sentías dominada puede terminar con una puntuación que no refleja tu desempeño. Esto se vuelve especialmente molesto cuando intentas mejorar tus resultados o competir con otras personas.

La experiencia también puede variar dependiendo del dispositivo utilizado. Jugar con un móvil sincronizado resulta práctico porque evita depender de determinados accesorios, pero el reconocimiento puede sentirse menos consistente. Por eso, conviene tener presente que la experiencia no necesariamente será igual para todos.
Además, la propuesta tiene un límite evidente: si no disfrutas bailar, es difícil que una nueva selección de canciones cambie tu opinión. Las novedades amplían el contenido y el modo aventura aporta variedad, pero el núcleo jugable sigue siendo el mismo. Quienes llevan años disfrutando de la saga encontrarán motivos para regresar; quienes nunca conectaron con ella probablemente seguirán sin hacerlo.
Solo se trata de pasarla bien
Just Dance: Decades of Hits sabe cuál es su objetivo y no intenta aparentar ser algo distinto. No busca competir con las grandes aventuras narrativas ni convertirse en un simulador de baile profesional. Su propósito es reunir canciones de distintas épocas, ofrecer coreografías llamativas y conseguir que la gente se levante del sillón. En ese sentido, cumple con su misión.
La variedad musical es uno de sus mayores atractivos, el modo aventura aporta un extra agradable y la presentación visual mantiene el encanto absurdo que caracteriza a la franquicia. Sin embargo, la imprecisión del reconocimiento de movimiento sigue siendo un problema, mientras que la familiaridad de la fórmula puede hacer que esta propuesta se sienta más como una ampliación del catálogo que como una entrega verdaderamente nueva.
Aun así, hay algo que conviene recordar: no todos los videojuegos tienen que cambiar la industria para justificar su existencia. A veces, lo que necesitamos es una experiencia sencilla que nos haga reír, movernos y compartir un momento con otras personas. Y si para conseguirlo tenemos que bailar como si nos hubieran desenchufado el sentido del ritmo, que así sea.
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Overall
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GAMEPLAY
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GRÁFICOS
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AUDIO
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HISTORIA
JUST DANCE: DECADES OF HITS - RESEÑA
Just Dance: Decades of Hits sabe cuál es su objetivo y no intenta aparentar ser algo distinto. No busca competir con las grandes aventuras narrativas ni convertirse en un simulador de baile profesional. Su propósito es reunir canciones de distintas épocas, ofrecer coreografías llamativas y conseguir que la gente se levante del sillón. En ese sentido, cumple con su misión.
La variedad musical es uno de sus mayores atractivos, el modo aventura aporta un extra agradable y la presentación visual mantiene el encanto absurdo que caracteriza a la franquicia. Sin embargo, la imprecisión del reconocimiento de movimiento sigue siendo un problema, mientras que la familiaridad de la fórmula puede hacer que esta propuesta se sienta más como una ampliación del catálogo que como una entrega verdaderamente nueva.
Aun así, hay algo que conviene recordar: no todos los videojuegos tienen que cambiar la industria para justificar su existencia. A veces, lo que necesitamos es una experiencia sencilla que nos haga reír, movernos y compartir un momento con otras personas. Y si para conseguirlo tenemos que bailar como si nos hubieran desenchufado el sentido del ritmo, que así sea.
Reseñas
MIDDLE-EARTH: SHADOW BUNDLE – NS 2 – RESEÑA
Middle-earth: Shadow Bundle, es un paquete que nos lleva de regreso a la Tierra Media de la mano de un Nintendo Switch 2

Hoy toca regresar a tierra media, con dos de las entregas más querida de los últimos tiempo, pero ¿la Nintendo Switch 2 estará a la altura? . Middle-earth: Shadow Bundle, el paquete editado por Aspyr que nos trae de golpe Middle-earth: Shadow of Mordor Game of the Year Edition y Middle-earth: Shadow of War Definitive Edition.
Si en su momento te los perdiste o si quieres revivir las hazañas de Talion y Celebrimbor matando al ejercito de Sauron, pero en la palma de tu mano, quédate, porque aquí platicamos de qué va el port.

Un poquito de contexto
Para ponernos en sintonía, Shadow of Mordor se lanzó originalmente allá por 2014 (para PS4, Xbox One y PC), demostrando que se podía hacer un juego de El Señor de los Anillos con combates de ritmo al estilo Batman: Arkham y con un toque de parkour ágil, recordandonos bastante a Assassins Creed. Luego llegó su secuela, Shadow of War, en 2017, elevando la apuesta a una escala colosal con asedios a fortalezas y ejércitos enteros.
Ambos títulos se hicieron famosos por el legendario Sistema Némesis, esa mecánica en la que los orcos enemigos te recuerdan, suben de rango si te matan, cambian de personalidad o regresan de entre los muertos con cicatrices para buscar venganza. Es el único juego que ocupa este grandioso sistema y hace bastante entretenido esta saga.

En esta versión para Switch 2 tenemos las versiones completas: la Game of the Year Edition del primer juego y la Definitive Edition del segundo, lo que significa que vienen cargadas con todos los DLC, misiones extra, expansiones de historia y skins que salieron en su momento.
¿cómo se juegan hoy en día?
La fórmula sigue divertida, pero, ya se siente un poco vieja. La combinación de combate dinámico, sigilo e interacciones impredecibles con la jerarquía orca es una tremenda maravilla. En Mordor la escala es más recogida y directa, mientras que War se vuelve un RPG de gestión de ejércitos donde dominas capitanes, montas bestias gigantes y conquistas regiones.
La respuesta en los controles de la Switch 2 es pulcra, animaciones y gamplay va muy fluido, nada que nos sorprenda ya que hemos visto de lo que es posible hacer en la consola. Pero, algo bueno de detallar, por que hay desarrolladores que no lo hacen tan bien y en este caso fue bastante bueno.

Apartado visual y rendimiento técnico
No estamos ante un remaster desde cero ni ante un remake con trazado de rayos. Aspyr hizo un trabajo de Port bastante directo desde las versiones de PS4 y Xbox One.
- Aspecto visual: Las texturas, la iluminación y los modelados lucen muy parecidos a la generación anterior. Se ven bastante nítidos tanto en la pantalla de la consola como en la televisión, aunque sin aprovechar al 100% las capacidades gráficas avanzadas ni funciones exclusivas del hardware nuevo.
- Rendimiento: Es muy estable. Las caídas de cuadros que de repente sufrían en consolas pasadas durante batallas masivas aquí casi ni se sienten, manteniendo una tasa de cuadros por segundo sólida que ayuda muchísimo al ritmo del combate.
Conclusión
Si nunca le pusiste las manos encima a la saga de Talion, este paquete para Switch 2 es una compra que tienes que haces. Te llevas dos excelentes juegos, con el sistema nemesis que solo vive en ellos. Uno de los pocos problemas, me parece que es compartido, y es la memora, ya que el bundle, si pesas sus buenos GB y si se va allevar buena parte de tu memoria:
- Middle-earth: Shadow of Mordor (GOTY Edition): Pesa 50 GB.
- Middle-earth: Shadow of War (Definitive Edition): Pesa 73 GB
Unos juegos super recomendados, me parece que han envejecido bastante bien, y que la Switch 2 ayuda mucho por su portabilidad y poderlo jugar donde sea y como quiera.
Lo bueno y lo malo del port
Bueno
- Contenido para regalar: Tener las dos entregas con absolutamente todos sus DLC en un solo paquete te garantiza más de 100 horas de juego fácil.
- La magia del Sistema Némesis portátil: Poder jugar con esta inteligencia artificial única en cualquier lado es un verdadero lujo.
- Rendimiento sólido: Cero tirones feos durante el combate fluido.
Malo
- Falta de novedades.
- Peso de los juegos.
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Overall
Reseñas
WARHAMMER 40,000: BOLTGUN 2 – RESEÑA
Warhammer 40,000: Boltgun 2 llega para demostrarnos lo que es un FPS frenético lleno de sangre, te contamos todo en nuestra reseña

Un frenético FPS de píxeles y sangre.
Los FPS (First Person Shooters) rápidos y retadores tienen un encanto particular y es que no solo fueron la base de los FPS modernos y comerciales, sino que cuentan con una jugabilidad muy particular ya que nos obligan a mantenernos en movimiento, reaccionar en cuestión de segundos y aprovechar cada recurso para sobrevivir. Warhammer 40,000: Boltgun 2 entiende muy bien esta filosofía y sigue con ella en esta nueva entrega de su serie “Boltgun”, apostando por una experiencia frenética que resulta tan divertida como desafiante, recuperando la esencia de los shooters clásicos, pero teniendo su propia identidad.
Continuando lo que parece ser una batalla de horror cósmico eterna.
Desarrollado por Auroch Digital y publicado por Devolver Digital y Big Fan Games, esta secuela continúa los acontecimientos de Warhammer 40,000: Boltgun, llevándonos a nuevos escenarios del oscuro universo de Warhammer, donde deberemos combatir hordas de enemigos y herejes desde la perspectiva de Malum Caedo, un marine espacial o Nyra Veyrath, una Hermana de Batalla, cada uno con un estilo de juego muy marcado y habilidades propias.
Cabe señalar que no es indispensable haber jugado la entrega anterior o conocer la historia de Warhammer, pero de conocer su lore o haber jugado la primera parte enriquece la experiencia, esto ya que la la historia funciona como un contexto para una aventura centrada en la acción, así que se puede entrar de lleno a este juego sin conocer previamente el universo de Warhammer e incluso ser un punto de partida para conocer esta franquicia.
Una batalla constante por el Emperador.
La principal fortaleza de Warhammer 40,000: Boltgun 2 está en su gameplay rápido que nos obliga a estar en constante movimiento: correr, esquivar y disparar; los enfrentamientos exigen mantenernos atentos y administrar nuestro arsenal, convirtiendo cada combate en un desafío que resulta especialmente satisfactorio cuando conseguimos superar las oleadas enemigas y que nos mantiene pegados al control. Eso sí, a los más veteranos les sugiero iniciar con la mayor dificultad para encontrar ese frenesí del que les hablo.
La posibilidad de jugar con dos protagonistas es otro de sus aciertos y es que Malum Caedo y Nyra Veyrath tienen una jugabilidad distinta debido a sus propios estilos de combate y habilidades disponibles, lo que invita a jugar con ambos y ofreciendo bastante jugabilidad. A esto se suma una excelente variedad de armas que se adapta a cada momento del juego al punto de obligarnos de alternar entre ellas según la situación y no solo porque nos quedemos sin munición, junto a una buena cantidad de escenarios que ofrecen variedad y una interesante manera de explorar el universo de Warhammer.
Además su dirección artística inspirada en los primeros FPS de los 90´s con gráficos pixelados que evocan la era de los 16 bits, le da un estilo único, pero no por ello menos gráfico y lleno de gore, y es que lejos de perjudicar la experiencia, le da personalidad al juego, puesto que cuenta con una perfecta claridad visual que permite identificar a los enemigos y mantenernos al tanto de lo que sucede en pantalla, algo fundamental cuando la acción se vuelve caótica, además de que pese a ese estilo pixeleado, los detalles en armas, personajes y escenarios se mantiene.
Y cuenta con subtítulos y menús en español.
Un ligero tropiezo.
Sin embargo, no todo es perfecto, ya que pese a la variedad de escenarios, la estructura de los niveles puede sentirse repetitiva, pues buena parte de la experiencia consiste en avanzar, eliminar grupos de enemigos y continuar hacia el siguiente enfrentamiento. La intensidad del combate ayuda a disimular esta fórmula, aunque no siempre evita que la progresión se vuelva predecible.
Conclusión.
Warhammer 40,000: Boltgun 2 es una experiencia que los fans de los FPS clásicos y llenos de acción no se querrán perder, más si son fans de esta franquicia: su combate frenético, la variedad de armas y las diferencias entre sus protagonistas son sus mejores virtudes, mientras que la repetición en el diseño de niveles representa su principal debilidad. Aun así, es una secuela que entiende muy bien qué hace divertido a este género y que encuentra en su estética retro una identidad propia.
Warhammer 40,000: Boltgun 2 ya está disponible en PlayStation 5, Xbox Series X|S y PC, por un precio promedio menor a los $430.00 M.N., y la versión para Nintendo Switch 2 llegará posteriormente.
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Warhammer 40,000: Boltgun 2 | Reseña
Overall
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Gráficos y dirección de arte
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Jugabilidad
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Soundtrack
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Rejugabilidad
Warhammer 40,000: Boltgun 2 | Reseña
Warhammer 40,000: Boltgun 2 es una experiencia que los fans de los FPS clásicos y llenos de acción no se querrán perder, más si son fans de esta franquicia: su combate frenético, la variedad de armas y las diferencias entre sus protagonistas son sus mejores virtudes, mientras que la repetición en el diseño de niveles representa su principal debilidad. Aun así, es una secuela que entiende muy bien qué hace divertido a este género y que encuentra en su estética retro una identidad propia.













