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Screamer Screamer

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Screamer – Reseña

Cuando una franquicia clásica como Screamer regresa tras décadas de silencio, llega gran duda ¿puede sobrevivir en la industria actual?

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Cuando una franquicia clásica regresa tras décadas de silencio, la expectativa no solo es alta… es peligrosa. El regreso de Screamer no solo plantea una duda inevitable: ¿puede sobrevivir en la industria actual? También obliga a tomar una decisión clave: respetar el pasado o reinventarlo por completo.

Afortunadamente, el reboot desarrollado por Milestone S.r.l. apuesta por lo segundo. Y lo hace sin miedo. Con su lanzamiento en 2026, Screamer no intenta ser un simple ejercicio de nostalgia; se presenta como una reinterpretación moderna del género arcade, con identidad propia y una clara intención de destacar en un mercado dominado por simuladores hiperrealistas.

Una identidad clara: anime, neón y actitud

Desde el primer momento, el juego deja claro que no quiere competir con la simulación. Aquí no hay obsesión por la física perfecta ni por replicar cada detalle del automovilismo real. En su lugar, Screamer abraza el espectáculo sin complejos: gráficos estilizados, estética anime, iluminación neón y una narrativa centrada en personajes que buscan algo más que ganar carreras.

Algunos compiten por gloria, otros por poder o venganza, y esa carga narrativa convierte cada competencia en algo más cercano a un duelo personal que a una simple carrera. Esta decisión le da una personalidad fuerte al juego, alejándolo de ser “otro título de coches” y acercándolo más a una experiencia híbrida entre arcade y drama estilizado.

Cada pista se siente como parte de un circuito clandestino, donde la reputación importa tanto como la victoria. No son solo carreras: son enfrentamientos con contexto, con historia y con rivalidades que intentan darle peso a cada momento en pista.

Modos de juego: mucho contenido, pero no todo igual de sólido

Screamer no escatima en contenido, algo que se agradece en un juego arcade moderno. El modo historia funciona como el eje principal, llevándote a través de torneos donde enfrentas a distintos equipos mientras se desarrolla la narrativa. Aunque cumple como estructura, no siempre logra enganchar emocionalmente. Los personajes tienen personalidad, pero sus historias no terminan de impactar como deberían.

Aun así, el modo historia sigue siendo importante, principalmente porque desbloquea buena parte del contenido del juego. Es más una puerta de entrada que una experiencia narrativa imprescindible.

Donde el juego realmente encuentra su ritmo es en los desafíos arcade. Aquí todo es más directo: carreras cortas, objetivos claros y un enfoque en la puntuación. Es el espacio ideal para perfeccionar habilidades y entender cómo funciona realmente el sistema del juego sin distracciones. Es rápido, adictivo y mucho más honesto con lo que Screamer quiere ser.

El multijugador, por su parte, es donde todo explota. Ya sea en local o en línea, competir contra otros jugadores cambia completamente la dinámica. Los rivales humanos no dudan en abusar de las mecánicas de combate, lo que convierte cada carrera en un campo de batalla caótico. Aquí no hay piedad, solo reflejos, estrategia y un poco de suerte.

Jugabilidad: carreras con golpes… y consecuencias

La gran apuesta de Screamer está en su jugabilidad híbrida. No es solo un juego de carreras, ni tampoco un título de combate vehicular tradicional. Es una mezcla de ambos, y esa combinación define toda la experiencia.

Durante las carreras, no basta con trazar bien las curvas. También debes atacar a tus rivales, defenderte con escudos y gestionar el uso del turbo. Esta mezcla genera una tensión constante entre velocidad y supervivencia. Cada decisión importa: acelerar sin pensar puede dejarte vulnerable, mientras que enfocarte demasiado en el combate puede hacerte perder la carrera.

Cuando todo funciona, es increíble. Hay momentos donde encadenas derrapes, ataques y aceleraciones de forma tan fluida que el juego se siente espectacular. Pero llegar a ese punto no es sencillo.

Controles: el verdadero reto del juego

Si hay un punto donde Screamer divide opiniones, es en su sistema de control. A diferencia de otros juegos arcade donde el derrape es intuitivo, aquí cada acción está separada y requiere precisión. Dirección, derrape y combate funcionan como sistemas independientes que debes aprender a combinar.

  • Esto genera una curva de aprendizaje considerable. Al principio, el juego puede sentirse torpe o incluso frustrante. No responde como esperas, y eso obliga a desaprender muchos hábitos adquiridos en otros títulos del género.

Con el tiempo, la cosa mejora. Dominar el sistema permite realizar maniobras espectaculares que elevan la experiencia. Pero no todos tendrán la paciencia para llegar ahí. Es un juego que exige compromiso, y eso puede ser tanto su mayor virtud como su mayor debilidad.

Presentación: estilo sobre realismo, y funciona

Visualmente, Screamer apuesta todo al estilo, y acierta. La estética anime combinada con entornos cyberpunk crea una identidad visual fuerte y memorable. Las pistas están llenas de color, luces neón y efectos exagerados que transmiten velocidad incluso cuando estás quieto.

La banda sonora acompaña perfectamente, con música electrónica que mantiene la adrenalina alta en todo momento. Es el tipo de soundtrack que no solo acompaña, sino que impulsa la experiencia.

Los personajes también destacan, con diseños llamativos y voces que ayudan a darles personalidad. Aunque la narrativa no siempre brille, el trabajo visual y sonoro logra mantener el interés.

Conclusión: una reinvención imperfecta, pero necesaria

Screamer no es un juego perfecto, pero tampoco intenta serlo. Su mayor acierto es entender que regresar después de décadas no significa repetir la fórmula, sino atreverse a cambiarla. Y en ese sentido, el trabajo de Milestone S.r.l. merece reconocimiento.

El juego tiene fallas claras: una historia que no termina de enganchar, un sistema de control exigente y mecánicas que podrían sentirse más pulidas. Pero también tiene algo que muchos títulos actuales han perdido: personalidad.

Es caótico, estilizado, desafiante y, en ocasiones, frustrante. Pero cuando todo hace clic, ofrece momentos que ningún simulador puede replicar. Screamer no compite por realismo, compite por ser divertido… y en muchos momentos, lo logra.

Para los fans de los arcade, es una propuesta fresca y arriesgada. Para el resto, puede ser una experiencia que requiera paciencia. Pero una cosa es segura: no pasa desapercibido. Y en una industria saturada de fórmulas seguras, eso ya es una victoria.

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  • .Gameplay
  • Historia y Narrativa
  • Gráficos y Audio
  • Estética y diseño de personajes
4.5

Screamer - Reseña

Screamer no es un juego perfecto, pero tampoco intenta serlo. Su mayor acierto es entender que regresar después de décadas no significa repetir la fórmula, sino atreverse a cambiarla. Y en ese sentido, el trabajo de Milestone S.r.l. merece reconocimiento.

 

El juego tiene fallas claras: una historia que no termina de enganchar, un sistema de control exigente y mecánicas que podrían sentirse más pulidas. Pero también tiene algo que muchos títulos actuales han perdido: personalidad.

 

Es caótico, estilizado, desafiante y, en ocasiones, frustrante. Pero cuando todo hace clic, ofrece momentos que ningún simulador puede replicar. Screamer no compite por realismo, compite por ser divertido… y en muchos momentos, lo logra.

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MOUSE: P.I. FOR HIRE | Reseña

Llega MOUSE: P.I. for Hire, un shooter en primera persona con una estética de las caricaturas de los 1920´s y la narrativa del cine Noir

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Un shooter entretenido y con una estética única, pero hasta ahí.

Los 1920´s y los 1930´s estuvieron marcados por una terrible depresión post-guerra y post-económica respectivamente, lo cual se vio reflejado en el cine de la época, tanto en las primeras animaciones en blaco y negro (aceptémoslo, por más que supuestamente estaban dirigidas para un grupo infantil, la mayotía abarca temas maduros y diseños que lejos de parecer adorables causan pesadillas) y el cine Noir, ambas tan opuestas, pero tan llenas de similitudes por el ambiente cultural por el cual se atravesaba en dichas épocas.

Ahora llega MOUSE: P.I. for Hire, un shooter en primera persona con una estética de las caricaturas de los 1920´s y la narrativa del cine Noir, y si bien sabemos que un videojuego no subsiste sólo por su dirección arte y/o gráficas, aquí tienen un mayor peso al sentirse muy único, lo que inclusive le ayuda para que su gameplay se sienta menos repetitivo de lo que lo es ¿Vale la pena? A continuación les cuento.

Una sátira noir.

Desarrollado por Fumi Games y publicado por PlaySide Studios, MOUSE: P.I. for Hire es una sátira al cine noir con un diseño de personajes y una dirección de arte enfocada en el estilo de las caricaturas de los 1920´s y 1930´s de ratones antropomorfos; el juego sigue a Jack Pepper, un detective privado y ex héroe de guerra que se ve envuelto en una serie de casos que pronto escalan hacia una conspiración mucho mayor.

Un FPS “tradicional” con una estética única.

Estamos de acuerdo que desde su anuncio, lo que nos llamó la atención de MOUSE: P.I. for Hire es su estética con diseño de personajes estilo caricaturas de los 1920´s, que se combinan con una dirección de arte y escenarios del cine noir, una combinación contradictoria, pero a la vez muy simbiótica y es que insisto, quienes por más que las caricaturas de dicha época estuvieran dirigidas a niñas y niños, hay un toque de depresividad en ellas imposible de no notar o percibir que se acoplan a la obscuridad del cine noir.

De ahí que su mayor atractivo sea su estética, aunque también su historia de detectives en un mundo de ratones antropomorfos con un humor bastante satírico y disfrutable y que sin duda justifican el darle una oportunidad y si a esto le añadimos una jugabilidad que si bien no es nada revolucionario, es lo suficientemente sólida como para mantenernos pegados al control de inicio a fin de este juego e inclusive sustentar su precio que ronda en los $30.00 dólares. 

Abriéndonos camino a disparos y dejando atrás el lado detective.

Reitero, MOUSE: P.I. for Hire es un FPS (juego de disparos en primera persona por su acrónimo en inglés) bastante tradicional, con escenarios y lineales en los que nos irán saliendo distintos enemigos y áreas tipo arenas en las que nos enfrentaremos a oleadas de los mismos; eso sí, el sistema de combate y diseño de niveles está hecho de tal manera para que los enfrentamientos tengan un ritmo rápido en el que debemos estar en constante movimiento si queremos sobrevivir, rompiendo la monotonía en cada nivel de solo ir avanzando y encontrarnos con enemigos aleatorios.

Hay una buena variedad de armas, enemigos y escenarios interactivos, lo que hace del juego una experiencia fresca sobre todo en su inicio y es que insisto, el juego no busca revolucionar el género, solo ejecutar bien una fórmula ya conocida con una original dirección de arte y diseño de personajes y eso lo logran muy bien, el juego es entretenido, divertido y con un muy buen soundtrack de jazz y aunque es sólido, lejos está de ser perfecto.

Lo malo.

Lamentablemente el juego sufre de sobreextender niveles, los cuales además llegan a tener estructuras flojas o aburridas, haciendo que el gameplay se sienta repetitivo y con ello que las últimas misiones sean algo pesadas y muchas veces los enemigos se sienten bastante fáciles, pero también esos mismos enemigos se pueden volver muy complicados, haciendo que también se sienta un desbalance de dificultad en el juego.

Y aunque en términos generales cuenta con un buen rendimiento, por momentos hay caídas de cuadros.

Conclusión.

MOUSE: P.I. for Hire es un FPS indie que entiende perfectamente cuál es su mayor fortaleza y sabe explotarla: su increíble estética inspirada en las caricaturas de los años 1920´s y el cine noir; puede que no reinvente el género ni tenga la jugabilidad más profunda o variada del mercado, pero logra ser lo suficientemente divertido, dinámico y carismático como para mantenernos enganchados durante gran parte de la aventura. Sí, sus niveles llegan a sentirse repetitivos, el ritmo se cae en su tramo final y existen ciertos problemas de balance y rendimiento, pero aun con ello, la personalidad que desprende cada escenario, personaje y enfrentamiento hacen que destaque fácilmente entre otros shooters independientes. No es un juego perfecto, pero sí uno con identidad propia y eso hoy en día vale muchísimo.

MOUSE: P.I. for Hire ya está disponible en PlayStation 5, Xbox Series X|S, Nintendo Switch 2 y PC, con un costo de unos $30.00 dólares en promedio.

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MOUSE: P.I. for Hire | Reseña sin spoilers
  • Gameplay
  • Controles
  • Diseño de personajes y dirección de arte
  • Gráficos y soundtrack
  • Rendimiento
4

MOUSE: P.I. for Hire | Reseña sin spoilers

MOUSE: P.I. for Hire es un FPS indie que entiende perfectamente cuál es su mayor fortaleza y sabe explotarla: su increíble estética inspirada en las caricaturas de los años 1920´s y el cine noir; puede que no reinvente el género ni tenga la jugabilidad más profunda o variada del mercado, pero logra ser lo suficientemente divertido, dinámico y carismático como para mantenernos enganchados durante gran parte de la aventura. Sí, sus niveles llegan a sentirse repetitivos, el ritmo se cae en su tramo final y existen ciertos problemas de balance y rendimiento, pero aun con ello, la personalidad que desprende cada escenario, personaje y enfrentamiento hacen que destaque fácilmente entre otros shooters independientes. No es un juego perfecto, pero sí uno con identidad propia y eso hoy en día vale muchísimo.

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TWO POINT MUSEUM: ARTY-FACTS – Reseña

Two Point Museum sigue encontrando más museos con: Arty-Facts, un DLC que deja atrás fantasía y animales, para traernos el arte al juego.

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Two Point Museum sigue encontrando más y mejores muesos con: Arty-Facts, un DLC que deja atrás dinosaurios, fantasía y animales, para traernos el arte al juego. Y aunque uno pensaría que el juego se vuelve más tranquilo ya que es arte lo que vamos a “trabajar”, es todo lo contrario, el juego se pone más entretenido y alocado.

La nueva expansión de Two Point Studios añade un nuevo museo llamado Undee Docks, una vieja zona industrial transformada en una galería artística donde ahora tendremos que administrar exposiciones, artistas, performances y toda clase de locuras muy al estilo Two Point, asi que tendremos nuestro propio Louvre.

Forma de jugar

Lo primero que deja claro Arty-Facts es que no se trata únicamente de meter nuevas decoraciones o skins. Aquí sí hay nuevas mecánicas que cambian el juego.

La gran novedad es el nuevo Art Studio, una sala donde los expertos pueden crear piezas originales dentro del museo. Esto cambia bastante la dinámica del juego porque ahora no solamente exhibimos reliquias encontradas en expediciones, sino que también producimos arte desde cero.

Las obras pueden ser pinturas, esculturas o retratos generados mediante distintos estilos, materiales y combinaciones. De acuerdo con Two Point Studios, existen más de 250 millones de variaciones posibles, algo que hace que prácticamente cada museo pueda sentirse único. Y sí, el estudio dejó claro que no utilizan IA generativa para esto, sino sistemas de capas y combinaciones creadas manualmente.

Además de eso, el DLC incluye:

  • Más de 27 nuevas exhibiciones.
  • Cinco exhibiciones interactivas.
  • Nuevos Art Experts.
  • Nuevos objetos decorativos.
  • Nuevos artículos para cafeterías y tiendas.
  • Un nuevo mapa de expediciones dentro del cuaderno de Zara Fitzpocket.

Y pues claro, muchisimo humor nuevo, las obras de artes son comedia por si sola y los “visitantes” aderezan un poco más la experiencia.

No es un DLC más

Algo que hace muy bien Arty-Facts es complementar perfecto la experiencia base de Two Point Museum.

Mientras expansiones anteriores como Zooseum o Fantasy Finds estaban más enfocadas en coleccionar nuevas piezas y explorar mapas, aquí el enfoque está completamente en la creatividad y personalización.

La importancia de como decoras el museo en Arty-Facts toma mucha relevancia. Tienes que fijarte en qué emociones generan las obras y cómo acomodas las exhibiciones para crear espacios más atractivos. Básicamente, este DLC se siente mucho más dirigido a quienes disfrutan el lado creativo del juego y pasan horas diseñando salas increíbles en el sandbox.

Contenido gratuito

Otro detalle bastante positivo es que Two Point Studios continúa manejando muy bien sus expansiones.

Aunque Arty-Facts es un DLC de pago, parte del contenido llegó gratis mediante la actualización 9.0. Todos los jugadores pueden probar una parte del nuevo museo, contratar Art Experts y acceder a algunas exhibiciones sin necesidad de comprar la expansión completa.

Conclusión

Arty-Facts a mi parecer es el DLC más creativo y con más propósito en Two Point Museum hasta ahora.

No solamente añade objetos, sino que realmente añade y cambia el gameplay gracias al sistema de creación artística y al enfoque mucho más libre. El Art Studio termina siendo una mecánica sorprendentemente adictiva, especialmente para quienes disfrutan y tienen tiempo de crear sus propias obras.

Sí, quizá quienes prefieren únicamente la administración más clásica no encuentren aquí un cambio tan grande como en otras expansiones, pero para los jugadores que aman el modo sandbox y la personalización, este DLC es fácilmente de los mejores que ha lanzado Two Point Studios.

Y es encantador ver obras de artes bastante famosas, al estilo Two Point. Así que si aún no juegas este maravilloso juego, éntrale con este DLC te va a encantar, bastante recomendado.

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8/10

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Especiales

MEGADETH EN LA ARENA CDMX | Reseña

La primera fecha de Megadeth en México estuvo llena de riffs y un público muy entregado. Entérate de todos los detalles en nuestra reseña.

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LA PRIMERA FECHA DE LA BANDA EN MÉXICO ESTUVO LLENA DE RIFFS Y UN PÚBLICO MUY ENTREGADO. ENTÉRATE DE TODOS LOS DETALLES EN NUESTRA RESEÑA.

Para cerrar 40 años de trayectoria, Megadeth comenzó en febrero de este año el “This was our life tour”, la llamada “gira de despedida”. Y es que el propio Dave Mustaine ha confirmado que problemas de salud lo obligan a dejar los escenarios, sin embargo tiene pensado que esta despedida sea progresiva en lugar de un abrupto adiós, por lo que es posible que la banda regrese al país dentro de la misma gira.

Por el momento, México ha sido bendecido (o maldecido) con cuatro fechas dentro de esta primera etapa de despedida, una fecha en Monterrey, dos en Ciudad de México y una en Guadalajara, permitiendo que los fanáticos de la banda tengan oportunidad de decirle adiós a una leyenda del trash metal como debe ser. El día de ayer 10 de mayo, Mustaine y compañía festejaron a la madres rockeras con la primera de sus noches en la Arena Ciudad de México y acá te contamos qué tal estuvo.

¿DÍA DE LAS MADRES ROCKERAS?

Sin duda, el domingo es un día extraño para cualquier concierto, pero este domingo en particular resultó complejo debido al festejo mexicano dedicado a la progenitora de nuestros días, más aún habría que agregarle que muchos asistentes estaban con un ojo al gato y otro al garabato mientras se disputaba un tenso partido de futbol. Yo mismo fui víctima de este extraño día, ya que acudí a la arena saliendo de festejar a mi propia madre, y es que normalmente a prensa nos colocan en los asientos de gradas así que confiado ni los zapatos me cambié… Grave error.

La banda telonera fue Se7en quien comenzó en punto de las 8:30pm, banda que no pude ver pero que hacía retumbar el recinto hasta la zona en donde esperábamos el acceso. Poco después de las nueve de la noche (ya con el set del telonero finalizado), nos comunicaron que nuestro acceso sería directo a cancha (general B), una sorpresa grata ya que me encanta estar en el centro de la acción, pero definitivamente incómoda debido a que no iba del todo preparado.

Para aquellos que no han tenido oportunidad de visitar la Arena Ciudad de México en este tipo de eventos, puedo compartirles que es uno de los lugares con mejor audio de la ciudad, y ahora puedo añadir también que la vista desde general B (dependiendo de tu altura) es bastante buena, el escenario se alcanza a apreciar bastante bien aún desde el rincón más lejano y el audio se comporta de manera excelente.

EL COMIENZO DEL ADIÓS

Las pantallas nos recibían con un QR que te dirige a “votemegadeth.com” para poder participar en la construcción del setlist de la noche. Las luces se apagaron algunos minutos después de las 9:30pm, el escenario solo mostraba una lona trasera con el nombre de la banda y para los fanáticos es todo lo que se necesitó. Los guitarrazos fuertes y claros nos dieron la bienvenida con “Tipping Point”, sencillo del nuevo disco homónimo que demuestra que aún quedan melodías en las cansadas manos de Mustaine. Aunque el micrófono se escuchó algo bajo al principio (mejoró después), el resto de los instrumentos de la banda se escuchaban perfectamente y el público comenzó a cantar, saltar y corear prácticamente hasta el final, una asistencia variada, pero que se recargaba más en los cuarenteenagers que lo dieron todo durante quince canciones.

Dave Mustaine y compañía continuaron con “Hook in mouth” y bastante temprano en la noche lanzaron el clásico “Angry again” que muchos conocimos por formar parte de la película “Last Action Hero” en el ahora lejano 1993, otra de las canciones más cantadas e insisto en que el público estuvo incluso por encima del show, con diversas zonas mosh pit a lo largo de la plancha tanto en general A como B, desde abajo el público en gradas respondía de pie cada una de las notas de Megadeth.

UN SET CORTO PERO INTENSO

El público corea “Megadeth, Megadeth” y la banda contesta con “Hangar 18” en donde Dave Mustaine y Teemu Mäntysaari se unen en movimiento de guitarras gemelas para pasar después a “I don´t care”, otra de las canciones del más reciente disco, con la introducción de Mustaine agradeciendo y alabando el ensordecedor trato con el que lo recibieron sus fanáticos.

Fue turno de “Sweating bullets”, en donde Dirk Verbeuren se pone de pie y anima con sus baquetas al público para que aplauda, los presentes no solo le hacen caso sino que gritan a todo pulmón el coro y título de la canción, emoción que siguió hasta “She wolf” y “Countdown to extinction” en donde las guitarras gemelas regresaron al rápido sonido de la banda quien no dio descanso, fueron muy breves las pausas entre canción y canción, así como la interacción de Mustaine con el público, ellos vinieron a tocar y así lo demostraron.

La canción “Let there be shred” fue pretexto para la primera aparición de Vic Rattlehead, quien enfundado en un elegante traje blanco se paseó brevemente por el escenario. El momento sorpresa y para muchos apoteósico de la noche, sin duda debió ser la reinterpretación de “Ride the lightning”, canción que de alguna manera se apropia Mustaine después de abandonarla dentro del set de Metallica, la canción suena poderosa y Mustaine aprovecha para dejarle el coro al público y que este también la haga suya.

LA PROMESA DE VOLVER

Una de las canciones más emblemáticas de la banda no podía quedar fuera y la emoción del público fue más que visible cuando comenzó la introducción de “Symphony of destruction”, momento en el que el público se apropió del cántico argentino y la Arena CDMX retumbó con el “Megadeth, Megadeth, Aguante Megadeth”, himno metalero que la banda conectó con “Peace sells” con otro breve regreso de Vic Rattlehead con cambio de vestuario, ahora en traje negro y corbata.

La más larga de las pausas tuvo lugar en una especie de encore muy breve, interrumpido por el propio Dave Mustaine que en solitario recorrió el escenario saludando a todos y pronunciando un “Viva México” e invitar nuevamente a los presentes al concierto de la noche de hoy bajo la advertencia de que tocarán distintas canciones y la amenaza de su regreso en esta larga gira de despedida para cerrar la noche finalmente con “Holy wars… The punishment due”.

La banda se abraza y despide del público dejando otra vez solo a Dave Mustaine para que este sea apapachado como solo los fanáticos saben hacer mientras que el audio local hace referencia a su alocado estilo de vida con “My Way” en la versión de Sid Vicious.

Sería demasiado duro juzgar a un vocalista que sobrepasa los sesenta años, que está siendo afectado por graves porblemas de salud y sobreviviente de un cáncer, nada menos que en la garganta, sin embargo el trabajo de apapachar es del fanático, mi chamba es de manera objetiva compartir que si la voz de Dave Mustaine nunca fue de las más privilegiadas, a estas alturas menos, sin embargo a los fanáticos parece que no les importa, el esfuerzo y tenacidad del músico parecen ser suficientes para cargar un show que es apoyado por tres músicos de excelente calidad, un sonido claro y potente y un show más bien discreto (y bastante corto) que esperemos se repita esta noche en lo que será (cada vez más claro) la eventual extinción de Megadeth y Dave Mustaine como lo conocemos hasta ahora, así que si aún está en sus posibilidades, recomiendo que no desaprovechen la oportunidad.

SETLIST:

Tipping Point

Hook in mouth

Angry Again

Hangar 18

I don´t care

Sweating bullets

She-wolf

Countdown to extinction

Let there be shred

Tornado of souls

Mechanix

Ride the lightning

Symphony of destruction

Peace sells

Holy wars… The punishment due

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