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Dead or School o “Waifus vs Zombies: El Juego” | Reseña sin spoilers

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Dead or School es un gran juego que si le quitan todo su contenido “ecchi”, sigue siendo muy divertido.

Vivimos en una época en la que el regreso de la popularidad de los juegos en 2D ha provocado que se busque emular juegos de ese estilo, lo cual a su vez ha sido utilizado como un recurso para pequeños estudios o estudios independientes para darnos juegos “Doble A” qué nos dan horas de entretenimiento, como Dead or School, juego desarrollado Studio Nanafushi y publicado por Marvelous Europe (Marvelous a quienes amo por traernos los juegos de Fate/), que ahora llega a PlayStation 4 y Nintendo Switch y si nunca habían escuchado hablar de él déjenme decirles que es un gran juego de acción/RPG, divertido y que puede sobrevivir quitando a las waifus ¿quieren saber por qué? Ahora les decimos.

Un gameplay divertido, con controles responsivos.

Empecemos con lo más importante de cualquier videojuego, su gameplay; podemos definir a Dead or School como un jyefibde acción con elementos de RPG en el que tendremos que irnos abriendo camino eliminando a los monstruos que nos vayamos encontrando en nuestro camino a lo largo de mapas en 2D (que son las estaciones del metro de Tokyo) para que al final de cada uno de ellos, nos enfrentemos a un jefe.

Lo mejor es que todo es que todo lo antes mencionado en su ejecución es divertido y desafiante gracias a la variedad de enemigos y a su sistema de combate, en el cual tendremos a nuestra disposición tres tipos de armas: melee o cuerpo a cuerpo (qué es la que en su mayoría utilizaremos), un arma a distancia (rifles/pistolas) y un arma pesada; las cuales podemos ir intercalando mientras la acción se desenvuelve. También contamos con un botón para esquivar ataques, uno para salto y otro para correr, cuyas acciones nos costarán stanmina (como en los juegos tipo Dark Souls) y no se preocupen, los controles responden perfecto y si lo se sienten a gusto con el mapeo de los botones, pueden asignar los movimientos a los botones con los que mejor se acomoden.

En cuanto a los elementos RPG, a lo largo del juego iremos adquiriendo puntos de experiencia con los cuales iremos subiendo de nivel, lo cual a su vez nos dará skill points, los cuales gastaremos para adquirir nuevas habilidades; asimismo, iremos adquiriendo distintas armas que de conformidad al daño que inflijan, peso, rapidez y durabilidad, nos harán cambiar nuestra estrategia de conformidad a las que mejor nos adaptemos, y las cuales también podremos ir subiendo de nivel y adquirir mejoras para cada una de ellas.

El juego tiene tres niveles de dificultad, fácil, normal y difícil; pero les recomiendo jugar en difícil, ya que si bien en normal se nos presenta un desafío, rápidamente le encontrarán el modo a casa enemigo y acabarán rápidamente con ellos (incluso jefes), y en difícil lograr eso es pues, más difícil (valga la redundancia).

Una historia de waifus.

Desde su arte, Dead or School nos grita que su atractivo es el ver a waifus (personajes femeninos atractivos) combatir a zombies y pues aunque es su gancho para atraer a jugadores, al final pasa a segundo plano, e inclusive puede hacer que muchos se sientan incómodos, ya que tiene esas escenas en las que se le ven las panties a la protagonista, se le rasga su uniforme por el daño recibido o en donde los personajes femeninos se ven en peligro en poses sugerentes.

La premisa de la historia es sólo un pretexto para matar zombies, o mejor dicho, mutantes, a lo largo del juego: hace ya casi 80 años, la humanidad perdió la guerra contra los mutantes, viéndose obligados a vivir bajo tierra, en lo que alguna vez fuera el metro de Tokyo; Hisako, una adolescente que sueña con ir a la escuela, decide subir a la superficie a recuperar el mundo para los humanos, para lo cual su abuela le da su viejo uniforme escolar. Con esta meta, Hisako se aventurará por distintas estaciones del metro, en donde conocerá sobrevivientes quese unirán a ella y le ayudarán con su tarea.

Sí bien la premisa de la historia es por demás absurda, a lo largo del juego descubriremos qué hay un trasfondo para todo lo ocurrido.

Y bueno, al ser el atractivo del juego las waifu, a prácticamente todos los personajes femeninos son bellas mujeres con poca ropa o ropa sugerente.

Gráficas, arte y sonido.

Las gráficas del juego son buenas, considerando que el juego ha sido desarrollado por un estudio pequeño, y son suficientemente disfrutables, aunque a veces sentiremos que es un juego de generación pasada. En cuanto a su arte, o dirección de arte, tiende a ser inconsistente, ya que las ilustraciones de anime a veces son muy detalladas y bien hechas y otras, por tratar de animarlas, se ven como si estuvieran animadas en PDF (para una pronta referencia), pero en general está bien hecho.

En cuanto a los efectos de sonido, son acordes a las situaciones y cumplen su función de hacernos sentir que cada ataque o movimiento se sientan reales y su música es a veces genérica, una tomada medio metalera para los combates y música más heavy metal para los jefes, es decir, acorde a las situación respectiva.

Conclusión.

Dead or School es un muy divertido juego de acción en 2D con gráficos en 3D, que sí le quitamos todo el contenido que involucra a las waifus (que a veces es exagerado) y el “ecchi”, sigue siendo un muy buen juego, con un control responsivo y mecánicas divertidas y desafiantes que provocan seguirlo jugando hasta acabarlo, de hecho, su atractivo, que son las waifus, puede ser también un obstáculo para que muchos no quieran probar este juego, pero en verdad, denle una oportunidad si en su momento no lo jugaron cuando se estrenó en STEAM, ahora que esta disponible en consolas; recuerden que ya pueden descargarlo en PlayStation 4 desde la PlayStation Store y en Nintendo Switch a través de la eShop, y también buscar su formato físico.

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Cine

CLIKA – Reseña

Hay películas que nacen como reflejo de un momento cultural, y Clika es exactamente eso: un retrato directo del auge de los corridos tumbados

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Clika

Hay películas que nacen como reflejo de un momento cultural, y Clika es exactamente eso: un retrato directo del auge de los corridos tumbados y de una generación que encontró en la música una vía de escape, identidad y aspiración

Clika es un drama musical que se mete de lleno en el mundo de los corridos tumbados y la cultura mexicoamericana, siguiendo la historia de Chito, un joven músico de pueblo que sueña con triunfar en la industria.

Todo cambia cuando un video suyo se vuelve viral, abriéndole las puertas a la fama… pero también a un entorno mucho más peligroso de lo que imaginaba.

La película plantea una historia ya vista, es un tipico viaje de ascenso: del anonimato al reconocimiento, con el inevitable costo personal y las pruebas que la fama pone ante el exito.

Aunque lo destacable de esta cinta es  su enfoque, pues está muy ligado a una identidad cultural específica: la vida entre México y Estados Unidos, la música como escape y como identidad, y la presión de alcanzar el llamado “sueño americano”.

Lo que pudo ser Clika

La historia de Chito, un joven que pasa del anonimato a la viralidad, plantea un cruce de mundos, entre lo local y lo global, entre el barrio y la industria, entre lo bueno y lo malo, y es justo en estas partes de la película donde encuentra sus momentos más genuinos. Cuando simplemente deja que la música y el entorno hablen, es cuando realmente funciona.

Lo malo es que son pocos momentos que se sienten originales y la cinta decae cuando intenta ser algo más que ese retrato.

Narrativamente, la película carece pues recorre caminos demasiado conocidos: el ascenso del artista que viene de barrio, las tentaciones de la fama que siempre estuvieron presentes pero con la fama se potencializan, las consecuencias inevitables de tomar decisiones pero al final todo vuelve a la normalidad.

No hay sorpresas, chistes muy repetitivos y no existe una verdadera intención de romper el molde. Todo está donde esperas que esté. Y aunque eso no la vuelve aburrida, sí la limita, convirtiéndola en una película poco emocionante.

Conclusión

Clika intenta abarcar dos identidades: la de documental cultural y la de drama comercial. Como lo primero, tiene valor y resonancia, pues muestra muy a su manera, la vida en la frontera estadounidense; pero como lo segundo, se queda en una ejecución correcta pero poco arriesgada.

No termina de profundizar en los dilemas que plantea, ni de cuestionar realmente el sistema que retrata.

En resumen, Clika no reinventa la historia que cuenta, pero sí legitima un universo que rara vez ha tenido este tipo de exposición en pantalla. Funciona mejor como espejo cultural que como obra cinematográfica ambiciosa. Clika llega a los cines este 30 de abril y si lo tuyo es los corridos tumbados y la cultura malamente llamada urbana es una pelicula que no debes dejar pasar.

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Calificación: 7 / 10

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MARVEL MAXIMUM COLLECTION – Reseña

Marvel Maximum Collection, una recopilación que busca celebrar la era dorada de los videojuegos de superhéroes

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Marvel Maximum Colletion

Hablar de compilaciones retro es, en el fondo, hablar de memoria. No solo de recordar juegos, sino de reinterpretarlos bajo el filtro del tiempo. Lo que antes parecía revolucionario, hoy puede sentirse torpe; lo que antes era difícil, ahora puede parecer injusto. En ese delicado equilibrio se mueve Marvel Maximum Collection, una recopilación que busca celebrar la era dorada de los videojuegos de superhéroes mientras intenta hacerlos accesibles para una nueva generación.

La colección reúne títulos clave de los años 80 y 90, una época donde Marvel Comics ya dominaba la cultura pop mucho antes de que existiera el término UCM o la maquinaria cinematográfica que hoy conocemos.

Pero aquí no hay Iron Man hiperrealista ni mundos abiertos gigantescos; hay píxeles, mecánicas simples y diseños que reflejan otra filosofía de desarrollo.

La gran pregunta es inevitable: ¿estos juegos siguen siendo divertidos hoy… o solo sobreviven gracias a la nostalgia?

X-Men: el verdadero pilar de la colección de Marvel

Dentro de este paquete, hay un título que no solo destaca, sino que prácticamente carga con el peso de toda la experiencia: X-Men: The Arcade Game.

Este clásico de arcade sigue siendo una lección de diseño accesible y diversión directa. Su fórmula es clara: avanzar, golpear, cooperar y repetir.

Pero lo que realmente lo hace especial es su enfoque en el juego cooperativo, especialmente en su versión para seis jugadores, que en su momento se convirtió en una experiencia social casi irrepetible.

Jugarlo hoy, incluso en línea, sigue funcionando sorprendentemente bien. Hay algo en su ritmo, en su caos controlado y en su identidad visual que resiste el paso del tiempo. Sus gráficos siguen siendo vibrantes, sus animaciones expresivas y su tono exagerado encaja perfectamente con el espíritu de los cómics.

Si alguien se pregunta si esta colección vale la pena, la respuesta probablemente dependa de cuánto valore este juego en particular. Porque sin X-Men, el paquete pierde gran parte de su fuerza.

Captain America: correcto, pero olvidable

El siguiente en la lista es Captain America and The Avengers, un título que, aunque funcional, evidencia rápidamente las limitaciones de la época.

No es un mal juego, pero sí uno que carece del impacto de sus contemporáneos. La acción se siente menos contundente, los enemigos menos memorables y la presentación, aunque colorida, no alcanza el mismo nivel de espectacularidad.

Sin embargo, tiene algo a su favor: su variedad. Los escenarios cambian constantemente, llevando al jugador desde entornos urbanos hasta locaciones más absurdas como el fondo del mar o el espacio exterior. Además, la inclusión de múltiples versiones —incluyendo adaptaciones de consola— aporta valor desde un punto de vista histórico.

No es un juego que vas a revisitar constantemente, pero sí uno que ayuda a entender cómo evolucionaban estas adaptaciones en diferentes plataformas.

Spider-Man y Venom: entre el espectáculo y la limitación

Los títulos centrados en Spider-Man y Venom representan un punto intermedio dentro de la colección.

Spider-Man and Venom: Maximum Carnage destaca por su presentación: gráficos llamativos, estética fiel al cómic y una banda sonora que, incluso hoy, sigue siendo energizante.

Sin embargo, su enfoque en un solo jugador limita lo que podría haber sido una experiencia mucho más completa. Es un juego que grita por cooperación, pero no siempre la permite.

En contraste, Venom/Spider-Man: Separation Anxiety introduce el cooperativo, pero pierde parte del impacto en el proceso. La narrativa es menos interesante y el combate, aunque funcional, no tiene el mismo peso.

Ambos juegos reflejan una constante en esta colección: ideas interesantes que no siempre alcanzan su máximo potencial.

Arcade’s Revenge: cuando la nostalgia no es suficiente

Hay juegos que envejecen mal. Y luego está Spider-Man/X-Men: Arcade’s Revenge.

Este título es, probablemente, el ejemplo más claro de cómo ciertas decisiones de diseño no sobreviven al paso del tiempo. Controles imprecisos, niveles confusos y una dificultad que muchas veces se siente injustificada.

Lo curioso es que, conceptualmente, tiene buenas ideas. Diferentes personajes, niveles temáticos, un villano manipulando el entorno… pero la ejecución nunca logra estar a la altura.

Jugarlo hoy es una experiencia más cercana al análisis que al disfrute. Es interesante desde un punto de vista histórico, pero difícil de recomendar como entretenimiento.

Silver Surfer: el mito de la dificultad

Pocos juegos tienen la reputación de Silver Surfer. Durante años ha sido considerado uno de los títulos más difíciles de su generación.

Pero aquí hay una verdad incómoda: no es solo difícil, es problemático en su diseño. La cantidad de enemigos, la velocidad de los proyectiles y la fragilidad del personaje crean una experiencia que castiga constantemente al jugador.

Sin embargo, gracias a las herramientas modernas incluidas en la colección, es posible redescubrirlo desde otra perspectiva. Activar trucos, usar rebobinado y eliminar la presión permite apreciar elementos que de otro modo pasarían desapercibidos.

Y ahí es donde Silver Surfer sorprende: su banda sonora. Es, sin exagerar, uno de los mejores trabajos chiptune de su época.

Las mejoras modernas: el verdadero salvavidas de Marvel Maximum Collection

Si algo hace bien Marvel Maximum Collection es entender que estos juegos necesitan ayuda para sobrevivir en el presente.

Funciones como el guardado en cualquier momento, el rebobinado y los trucos no son extras; son esenciales. Sin ellas, varios de estos títulos serían frustrantes hasta el punto de ser injugables para el público actual.

Los filtros visuales también cumplen su función. Poder alternar entre una imagen limpia y una simulación CRT permite adaptar la experiencia al gusto del jugador sin perder identidad.

El contenido adicional, aunque limitado, aporta contexto. Manuales, anuncios y algunos documentos históricos ayudan a entender cómo se comercializaban y concebían estos juegos en su momento.

Una cápsula del tiempo con grietas

Más allá de su valor como colección, este lanzamiento funciona como un recordatorio de cómo era la industria en esa época.

Muchos de estos juegos estaban diseñados para ser difíciles a propósito, especialmente en arcades, donde la prioridad era consumir monedas. Otros reflejan una etapa donde las licencias de superhéroes aún estaban encontrando su lugar en los videojuegos.

Esto genera una experiencia inconsistente. Hay momentos de diversión genuina, pero también largos tramos de frustración o monotonía.

Y eso está bien… siempre y cuando se entienda el contexto.

Preservación antes que perfección

Marvel Maximum Collection no es una colección perfecta, ni intenta serlo.

Es, ante todo, un ejercicio de preservación. Un intento por mantener vivos juegos que, de otra forma, quedarían atrapados en hardware obsoleto o en la memoria de quienes los jugaron en su momento.

Pero también es una experiencia que exige algo del jugador: paciencia, tolerancia a lo retro y, en muchos casos, una conexión emocional previa.

Más allá de X-Men: The Arcade Game, no todos los títulos logran sostenerse por sí solos. Algunos brillan, otros apenas sobreviven.

Sin embargo, como documento histórico, como cápsula del tiempo y como ventana a una era distinta del gaming, la colección tiene un valor innegable.

No es para todos.
Pero para quienes buscan entender de dónde viene todo esto… es un viaje que vale la pena.

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Marvel Maximum Collection - Review
Overall
2.8
  • Gameplay
  • Historia y Narrativa
  • Gráficos y Audio
  • Estética y diseño de personajes

MARVEL MAXIMUM COLLECTION - Reseña

Marvel Maximum Collection no es una colección perfecta, ni intenta serlo.

Es, ante todo, un ejercicio de preservación. Un intento por mantener vivos juegos que, de otra forma, quedarían atrapados en hardware obsoleto o en la memoria de quienes los jugaron en su momento Pero también es una experiencia que exige algo del jugador: paciencia, tolerancia a lo retro y, en muchos casos, una conexión emocional previa. Más allá de X-Men: The Arcade Game, no todos los títulos logran sostenerse por sí solos. Algunos brillan, otros apenas sobreviven. Sin embargo, como documento histórico, como cápsula del tiempo y como ventana a una era distinta del gaming, la colección tiene un valor innegable. No es para todos. Pero para quienes buscan entender de dónde viene todo esto… es un viaje que vale la pena.

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DIABLO IV: LORD OF HATRED – Reseña

No te vas a querer perder Lord of Hatred, el segundo DLC para Diablo IV y poniendo le punto final a la saga del odio

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¡Diablo 4 con cada expansión se pone mejor!

Si eres fan de la saga, no te vas a querer perder Lord of Hatred, el segundo DLC para Diablo IV y poniendo le punto final a la saga del odio, teniendo un cierre digno y trayendonos novedades jugables bastante importantes.

Te platico si comprar Diablo IV: Lord of Hatred ¿vale la pena?

¿De qué va la historia?

En el anterior DLC Vessel of Hatred, cierra con un cliffhanger que muchos queríamos ver. Y me da gusto decirles que vale 100% la pena la espera.

La trama nos lanza directo a una situación bastante bastante problematica, Mefisto ha dejado de esconderse y ahora se hace pasar por el profeta Akarat, engañando a las Amazonas en las Islas Skovos.

Lo que realmente te vuela la cabeza es la narrativa de esta expansión, para tener una oportunidad contra el Señor del Odio, nos toca pactar una tregua incómoda con… no te voy a spoilear, para que lo descrubran ustedes mismos. Lord Of Hatred le da un peso emocional y una tensión a los diálogos que no habíamos visto antes, a mi parecer es la mejor historia contada hasta el momento de la saga de Diablo.

Es una historia de traición y desesperación que se siente mucho más personal.

Gameplay

En “mecanicas” el juego sigue siendo el mismo: vista senital, RPG, que tienes que eliminar muchisimos personajes en pantalla, buscar los mejores objetos, lo mismo que el juego base.
Pero, la llegada del Paladín y el Brujo cambia por completo el ritmo del juego. El Paladín es ese tanque de luz que en jugos pasados era un pilar de Diablo, con un balance perfecto entre defensa y daño sagrado. Mientras que el Brujo es un espectáculo de fuego y maldiciones.

La verdadera joya es el regreso del Cubo Horádrico. Poder transmutar objetos y buscar ese “roll” perfecto para tus ítems le da una profundidad al armado de personajes que te mantiene pegado al control experimentando con cada combinación posible.

Como les digo es el mismo juego, pero si solo habías jugado el juego base de hace añor, te sorprenderá bastante todos los cambios que ha tenido el juego hasta el día de hoy.

Mundo

Explorar las Islas Skovos es una experiencia increíble. Pasamos de las zonas lúgubres del juego base a una región llena de templos antiguos, selvas espesas y una arquitectura que respira la cultura de las Amazonas.

El diseño de los niveles es excelente, con una libertad de exploración que se siente orgánica. No se siente como un pasillo, sino como un mundo vivo donde cada rincón tiene una recompensa o un evento dinámico que te desvía de la misión principal de forma muy natural.

La expasión territorial no es gigantesca, pero, no por eso menos disfrutable. Vas a disfrutar bastante, cada uno de los rincones del nuevo lugar y como se complementa con el DLC pasado y el mapa base.

Apartado artístico

Visualmente, el juego se sigue viendo igual, gráficos impresionantes, con cinemáticas de película. La dirección artística logra que la belleza de Skovos se sienta amenazante bajo la corrupción de Mefisto. La calidad técnica de las texturas y la iluminación es de lo mejor de la generación, pero es el sonido lo que termina de amarrar la experiencia. Los efectos de las habilidades del Brujo suenan pesados, imponentes, y la banda sonora épica te pone los pelos de punta en los enfrentamientos contra los jefes. Además, el doblaje latino sigue siendo excelente, dándole muchísima fuerza a la interpretación de Mefisto.

Aspecto técnico

En cuanto al rendimiento, el juego se porta a la altura en la mayoría de las plataformas, manteniendo unos FPS estables incluso cuando la pantalla se llena de enemigos y efectos de luz, todo dependerá de tu PC. En general, la experiencia técnica es bastante pulida para un DLC de esta magnitud.

Contenido

Hay muchísimas cosas nuevas. Entre la campaña principal, que tiene un ritmo excelente, y las nuevas actividades de endgame, tienes contenido para meses. La adición de la Ciudadela Oscura como una especie de raid cooperativa y la Ciudad Subterránea de Kurast para farmear a contrarreloj le dan una rejugabilidad tremenda. Si a eso le sumas que el precio de la expansión es bastante justo por todo lo que ofrece.

Conclusión

Diablo IV: Lord of Hatred es la redención total y la consolidación de lo que este juego siempre debió ser, al parecer a Blizzard se le está haciendo costumbre, mejorar Diablo conforme a los años. Es una expansión que no solo repite lo que funciona, sino que se arriesga con nuevas clases y sistemas profundos como el Cubo Horádrico que de verdad cambian la forma en que juegas. Si te gusta el género, es una parada obligatoria, Blizzard por fin encontró ese balance entre nostalgia y modernidad que tanto buscábamos.

Lo bueno y lo malo

Bueno:

  • El Paladín y el Brujo dos clases increibles
  • El regreso del Cubo Horádrico y los Talismanes
  • Las Islas Skovos ofrecen un cambio de aires visual refrescante y un diseño de mapa excelente.

Malo:

  • Aunque las nuevas mecánicas ayudan, la naturaleza repetitiva del endgame no convencerá a quienes no sean fieles al género.
  • Sigue arrastrando problema de la entrega base

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8.5/10

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