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“LOS CAMPEONES” | Reseña sin spoilers

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Baloncesto, humor e inclusión ¿Fórmula ganadora? Acá te lo contamos.

No es mi intención desatar una ola de demandas, sino más bien dar un contexto que (acepto) puede resultar algo espinoso. El maestro y escritor Ron Jones dirigió un equipo de baloncesto integrado por jóvenes con distintas discapacidades mentales, eventualmente sus memorias quedaron registradas en el libro “B-ball : the team that never lost a game” (1991), el mismo año la historia sería llevada a la pantalla chica gracias a la cadena NBC bajo el titulo “One Special Victory”, cambiando un poco los antecedentes del personaje principal para que tuviera un arco argumental más interesante.

A pesar de la enormes similitudes, el director Javier Fesser lanzó en 2018 la película “Campeones”, sosteniendo que su película está basada en otro equipo real de nombre “Aderes” en Valencia, hasta el momento se le ha hecho un remake en Arabia Saudita (2021), otro más en Alemania (2022), siendo esta entrega el tercer remake acreditado a Javier Fesser y David Marqués su coguionista. Una historia que además suena tremendamente familiar, ya que se fundamente en la clásica historia del equipo “perdedor” y la redención de su entrenador que hemos visto ya en otras ocasiones (y en varios deportes), así que ¿Vale la pena invertir su tiempo y dinero entre las opciones de fin de semana? Sigue leyendo para averiguarlo.

¿DE QUÉ TRATA “LOS CAMPEONES”

La historia nos presenta al entrenador Marcus (Woody Harrelson) quien debido a su mal carácter y temperamento ha sido relegado a ligas menores, después de un altercado con su entrenador en jefe sale a calmar sus penas con algo de alcohol, lo que provoca que choque una patrulla y sea condenado a algunos meses de cárcel que intercambia por trabajo comunitario, esta labor consistirá en hacerse cargo de un equipo de jóvenes con diversas capacidades intelectuales que serán todo un reto para el carácter de Marcus, pero también le recordarán el valor e importancia del liderazgo y trabajo en equipo.

LO BUENO

Se nota que la película no tiene otra intención que hacer pasar un rato ameno a los espectadores, por lo que reúne las dosis necesarias de humor, comedia física y de situación, así como su pequeños momentos de drama para pasar un rato medianamente entretenido.

El reparto hace un buen trabajo, si bien es evidente que la estrella del “juego” es Woody Harrelson, todos los personajes tienen su momento de brillar en la pantalla, cabe resaltar además que muchos de ellos actúan por primera vez y que la decisión de integrar actores con capacidades distintas fue acertada, ya que le otorga mucho realismo y corazón a las escenas.

Aunque no resulta del todo bien, se agradece que la película intente salirse de los lugares comunes, evitando algunos clichés (otros son inevitables) que lejos de ser sorprendentes giros de tuerca intentan, más bien, salirse de la misma historia que hemos visto en numerosas ocasiones.

LO MALO

Como dije anteriormente, la película trata de esquivar ciertos clichés, pero en esta búsqueda de algo “diferente” debilita mucho la historia, al no darle un arco progresivo a Marcus (por ejemplo) cuyo “cambio” fue casi inmediato, evitando también ciertos estereotipos que podrían ser dañinos para los personajes debido a su situación, pero que a la vez les impide ser más atractivos de manera narrativa y diversas decisiones que se notaban bien intencionadas pero que no se suplieron de la mejor manera para darle un mejor acabado a la historia, que se sostiene demasiado en el carisma de sus personajes.

La película (como muchas del género y estilo) se ayuda del uso de montajes para adelantar la historia, pero usan el recurso en exceso, lo cual le da un falso sentido del ritmo a una historia que dura demasiado (poquito más de dos horas), teniendo en cuenta que tiene en su manos una propuesta demasiado simple y a la que sin problema le sobra una media hora.

El tono de la película es dispar, por un lado hay escenas que tienen un humor cuasi infantil y de pastelazo, se siente como una película para niños estilo Disney, por otro lado hace uso de un humor adulto y de contenido sexual, no parece inclinarse por ninguno y ambos tonos chocan entre sí, a esto tendríamos que agregar que la presentación que le otorga el director Bobby Farrelly a su humor parece sacado directamente de su “Loco por Mary”, como si Farrelly se hubiera quedado suspendido en el tiempo en 1998 y la siguiente entrega de ese humor irrespetuoso y perteneciente a otra época fuera esta película, moderado además por un momento en el que ser políticamente correcto es “lo que debe ser”. A lo que voy es, que el viejo humor de Farrelly y su propuesta de conciencia social no hacen buena pareja, ojalá se hubieran decidido por uno u otro, aunque me declaro ignorante acerca de si este tipo de detalles provienen desde el guion “original”.

En la persecución de otorgarle a la película (supongo) cierto realismo, el equipo dejó de lado la emoción del juego, y de nuevo, tratando de esquivar ciertos clichés, nos presentan encuentros poco emocionantes en su nivel de acción, mucho más recargados en el nivel emocional y sentimental de los protagonistas, es más emocionante el discurso en vestidores que el juego en sí, lo cual está bien si ese era el objetivo, pero insisto en que es la dicotomía de tonos, humor y acciones lo que no lo deja del todo claro.

VEREDICTO

Me parece que la película es cumplidora, hasta cierto punto, de continuar con la intención “feel good movie” de su antecesora, que a pesar de sus evidentes fallas tampoco es que hagan del visionado una experiencia amarga sino por el contrario deja bastante claro su mensaje de inclusión, superación, positivismo y cambio, por lo que si están en busca de algo con qué entretenerse este fin de semana (y no tienen otra mejor opción), quizá “Los Campeones” sea una buen pretexto para engullir sus palomitas y salir satisfechos de la sala de cine.

Me parece muy valioso que historias desde el punto de vista de personas distintas tengan visibilidad, además de la oportunidad de ser ellos mismos quienes ocupen estos puestos a los que pocas veces tienen acceso (de manera decorosa al menos), quizá solo deba insistir en que una pulida al guion no haría nada mal, como en cualquier otro tipo de película la intención no lo es todo y aunque Woody Harrelson y el resto del reparto hicieron puntualmente lo que se les indicó (y se nota), no es suficiente como para justificar el éxito español que le precede. Sin embargo no me queda más que invitarlo a que acuda al cine para que se una a la conversación, ya que “Los Campeones” forma parte de la cartelera a partir de hoy 13 de abril y descubra si la película cuenta con el corazón suficiente como para ganarse la taquilla del fin de semana.

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Jumanji: En el Mundo Real promete mucha acción

Sony Pictures ha lanzado un nuevo tráiler de Jumanji: En el Mundo Real, una entrega cargada de acción y momentos hilarantes.

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Jumanji

Sony Pictures ha lanzado un nuevo tráiler de Jumanji: En el Mundo Real, una entrega cargada de acción y momentos hilarantes.

Sony Pictures ha presentado un nuevo avance de Jumanji: Open World, que ofrece un vistazo divertido y lleno de acción al capítulo final de esta trilogía (y, probablemente, a la última película de Jumanji con este reparto).

En este adelanto, vemos cómo Jumanji y el mundo real colisionan, liberando bestias prehistóricas y personajes de videojuegos en la ciudad de Boston.

La situación es especialmente crítica, ya que Spencer, su madre, su primo pequeño y un peculiar habitante local terminan encarnando a los ya conocidos avatares del videojuego.

En esta ocasión, el grupo debe completar el juego y derrotar al villano antes de que se agote el tiempo, todo ello sin contar con vidas adicionales.

En general, la película promete ser muy entretenida, manteniéndose fiel al estilo de sus predecesoras: cine pensado para disfrutar con palomitas.


El gran éxito de la franquicia de Jumanji


Jumanji: Welcome to the Jungle, estrenada en 2017, fue un éxito tanto de crítica como de público; obtuvo una puntuación del 76 % en Rotten Tomatoes y recaudó 963 millones de dólares a nivel mundial, partiendo de un presupuesto de 90 millones.

The Next Level, de 2019, recibió críticas algo menos entusiastas —un 71 % en Rotten Tomatoes—, pero aun así triunfó en taquilla al recaudar 802 millones de dólares en todo el mundo.

En conjunto, ambas películas sumaron más de 1700 millones de dólares, consolidando a la franquicia como una de las propiedades más rentables de Sony.

Tras un intervalo de siete años desde la entrega anterior, queda por ver si el público responderá a este tercer capítulo.

Jumanji: En el Mundo Real está protagonizada por Dwayne Johnson, Jack Black, Kevin Hart, Karen Gillan, Alex Wolff, Madison Iseman, Morgan Turner, Ser’Darius Blain, Rhys Darby, Nick Jonas y Danny DeVito.

La película está producida por Matt Tolmach, Jake Kasdan, Dwayne Johnson, Dany Garcia y Hiram Garcia. Los productores ejecutivos son Barry Waldman, Melvin Mar, William Teitler, Ted Field, Mike Weber, Chris Van Allsburg, Jeff Pinkner y Scott Rosenberg.

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CLAYFACE | RESEÑA

Una tragedia convertida en un thriller de venganza con toques de body horror es lo que nos espera con Clayface

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Clayface

Una tragedia convertida en un thriller de venganza con toques de body horror y que demuestra que DC Studios sabe apostar por sus villanos.

Contra todo pronóstico, Clayface demuestra el cómo sí se puede hacer una buena cinta en solitario de un villano de cómic (sin que sea el Joker) y hasta aprovechando la propia naturaleza del personaje para salir de la tradicional película de cómic y en su lugar darnos un thriller; es por eso que Clayface es una de las mejores sorpresas del año en el cine, siendo una adaptación muy bien lograda de uno de los villanos más trágicos de DC Comics que entiende perfectamente a su protagonista, respeta los elementos que lo hicieron especial en los cómics y construye una historia de origen aterrizada a los tiempos modernos, sin necesidad de depender de Batman para mantenernos al filo del asiento de principio a fin.

No es terror, sino un thriller de venganza con toques de body horror.

Dirigida por James Watkins, esta producción de DC Studios apuesta por un thriller oscuro con elementos de horror corporal (body horror), una combinación que funciona mucho mejor de lo que podríamos imaginar y que nos atrapa de principio a fin; la historia sigue a Matt Hagen (Tom Rhys Harries), un actor que está a punto de alcanzar la cima de su carrera en Hollywood, sin embargo, su futuro cambia por completo cuando un violento encuentro con un jefe criminal lo deja horriblemente desfigurado, destruyendo no solamente su apariencia, sino también su carrera y buena parte de su vida.

Abandonado por quienes antes lo rodeaban y desesperado por recuperar lo que perdió, Matt encuentra una posible solución en la doctora Caitlyn Corr (Naomi Ackie), una científica que desarrolla un tratamiento experimental capaz de regenerar el tejido celular con nanotecnología, pero lo que parecía una segunda oportunidad, termina convirtiéndose en una auténtica pesadilla, pues el procedimiento tiene consecuencias inesperadas que transformarán a Hagen física y mentalmente, empujándolo hacia un camino de violencia y venganza.

La tragedia detrás del villano.

Lo interesante es que Clayface no presenta a su protagonista como un monstruo desde el primer momento, por el contrario, nos permite conocer al hombre que existe detrás de esa apariencia, comprender sus aspiraciones y sentir el peso de las tragedias que lo conducen hasta su inevitable transformación, una fórmula que ya ha sido probada que funciona muy bien cuando se sabe ejecutar (cof cof Batman La Serie Animada cof cof).

Y aquí es donde la película demuestra que entendió perfectamente al personaje, Matt Hagen no es simplemente un villano con poderes para modificar su rostro; es alguien cuya identidad, su vida, está profundamente ligada a su apariencia, de ahí el gran miedo al haberlo perdido y su gran desesperación por recuperarlo. Por ello su tragedia funciona, porque se lograr llevar de una manera muy coherente y sobretodo, entretenida, la caída en espiral de Matt hacia la obscuridad.

Ciertamente la dirección y fotografía elevan mucho a la película, así como las actuaciones, sobre todo la de nuestro protagonista Tom Rhys Harries, quien derrocha carisma y calidez, pero también sabiendo reflejar ese dolor y trauma que lo lleva a volverse un ser vengativo, haciendo entendible su transformación al monstruo que conoceríamos como Clayface.

Una adaptación que entiende los cómics.

El guion, escrito por Mike Flanagan y Hossein Amini, con una historia de Flanagan, encuentra la manera de ser un un thriller de venganza con toques de drama y por supuesto horror corporal, siendo de lo mejor el cómo se aprovecha al personaje para fusionar estos géneros y además, explotar las propias  habilidades de Clayface y entregarnos muertes creativas.

Debo ser muy enfático, NO es una película de terror, aunque sí cuenta con elementos de horror corporal, los cuales junto a los momentos más obscuros de la película, funcionan muy bien gracias a sus efectos visuales, logrando transmitir lo grotesco y perturbador de su nueva condición, pero también funcionan como una extensión de su deterioro emocional e incluso como recurso narrativo para darnos momentos incómodos, impactantes y visualmente inquietantes, sin perder de vista el drama que hay detrás de ellos.

Sus pequeños tropiezos.

Aunque estamos ante una buena película, también tiene algunos detalles que pudieron trabajarse mejor; uno de ellos es el desarrollo del vínculo entre Matt y la doctora Caitlyn Corr y es que pareciera muy acelerada la manera en la que se desarrolla la atracción y el interés romántico que surgen entre ambos. Pese a que el propio guion ayuda a entender este conflicto, pareciera que faltó un poco de desarrollo, más cuando conforme avanza la trama, se vuelve fundamental para las decisiones de sus personajes.

El otro punto mejorable es el cierre; no porque sea un mal final, sino porque la película acelera ciertos acontecimientos cuando más necesita detenerse a explorar sus consecuencias emocionales y que de hecho es un tropiezo que se arrastra por lo señalado en el párrafo anterior.

Conclusión. 

Clayface es una de las mejores sorpresas del año y una demostración de que DC Studios puede encontrar grandes historias en personajes que no necesariamente gozan de la popularidad de Batman, Superman o el Joker. La película comprende a Matt Hagen, aprovecha su trasfondo y naturaleza para construir un thriller con horror corporal y venganza y que se disfruta aún más gracias a sus buenos efectos y nos recuerda que un villano no necesita ser el protagonista de una gran amenaza mundial para sostener una película en solitario. Basta con tener una historia interesante, un conflicto bien planteado y un equipo creativo que entienda qué hace especial al personaje. 

Clayface ya se estrenó en cines y no tiene escenas postcréditos.

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Clayface | Reseña
Overall
4.5
  • Guion e historia
  • Dirección
  • Actuaciones
  • Efectos

Clayface | Reseña

Clayface es una de las mejores sorpresas del año y una demostración de que DC Studios puede encontrar grandes historias en personajes que no necesariamente gozan de la popularidad de Batman, Superman o el Joker. La película comprende a Matt Hagen, aprovecha su trasfondo y naturaleza para construir un thriller con horror corporal y venganza y que se disfruta aún más gracias a sus buenos efectos y nos recuerda que un villano no necesita ser el protagonista de una gran amenaza mundial para sostener una película en solitario. Basta con tener una historia interesante, un conflicto bien planteado y un equipo creativo que entienda qué hace especial al personaje. 

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STREET FIGHTER | RESEÑA

Street Fighter es una película que parece entender qué hace reconocible a la franquicia pero se queda muy corta.

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Llega a los cines una nueva película de Street Fighter. ¿Qué tal está? Sin medias tintas, la puedes amar u odiar.

Las adaptaciones de videojuegos al cine no siempre salen bien y Street Fighter es un claro ejemplo de lo complicado que puede ser trasladar una franquicia tan querida a la pantalla grande, primero con una cinta que se volvió de culto por las razones “correctas” y después con una cinta sin alma. Ahora y titulada simplemente como Street Fighter, llega la que ha prometido ser “la mejor adaptación” en acción real de uno de los juegos más icónicos de la historia.

¿El problema? Que esta película de Street Fighter cree entender a la franquicia y a los fans más clavados, cuando en realidad apunta a los jugadores o fans más casuales o a quienes apenas y conocen este juego (lo cual para nada tiene algo de malo) siendo quienes encontrarán una película divertida y llena de acción; pero si eres un fan de hueso colorado que conoce el “lore” de esta increíble saga de videojuegos (y tu personaje favorito es Bison), te sugiero tomes tus precauciones.

El Torneo Mundial regresa.

Dirigida por  por Kitao Sakurai  y ambientada en 1993, la historia sigue a Ryu (Andrew Koji) y Ken Masters (Noah Centineo), quienes tras los hechos del primer Torneo Mundial tomaron caminos separados y se han distanciados. Sin embargo ambos vuelven a la acción cuando la misteriosa Chun-Li (Callina Liang) los recluta para participar en el próximo Torneo Mundial organizado por M. Bison ( David Dastmalchian). Pero detrás de este Torneo, su organizador oculta un propósito siniestro para volverse el ser más poderoso, por lo que quienes alguna vez fueron los mejores amigos y rivales, tendrán que conciliar sus diferencias para salir adelante.

Lo bueno de Street Fighter: las peleas y el fanservice que los fans merecen.

Si hay algo que Street Fighter logra hacer muy bien es trasladar los combates de los videojuegos a la pantalla grande: las escenas de acción son uno de sus mayores aciertos, con coreografías muy bien ejecutadas que consiguen transmitir la intensidad de los enfrentamientos y, sobre todo, respetar los movimientos y ataques especiales que han definido a sus personajes durante décadas.

Sin embargo, lo más interesante llega con los flashbacks, que terminan siendo los momentos más sólidos de la película en cuanto a su relación con el material original. Es ahí donde la cinta demuestra un mayor respeto por el pasado de Ryu y Ken, recuperando elementos fundamentales de su historia y atreviéndose a llevar al terreno mainstream la relación que ambos mantienen con su maestro, Gouken, así como la presencia de Akuma (Joe “Roman Reigns” Anoa’i) en su legado. Estos momentos no solamente funcionan como un guiño para quienes conocen la franquicia, sino que también permiten acercar parte de su mitología a quienes nunca han profundizado demasiado en ella.

El fanservice también juega un papel importante, tanto en los ya citados movimientos, como en las referencias y los elementos reconocibles de los juegos están presentes para recordarnos por qué estos personajes se han convertido en iconos de la cultura popular. El problema es que ese mismo fanservice termina siendo un arma de doble filo: reconocer un ataque o identificar una referencia puede provocar una sonrisa, pero eso no necesariamente significa que el personaje esté bien adaptado o que la historia haga justicia a su legado, porque una cosa es reconocer a Ryu, Ken o Akuma en pantalla y otra muy distinta es sentir que estamos viendo a los personajes que conocemos.

Lo malo: demasiado humor (rayando en lo absurdo y personajes reducidos a una mala parodia).

El principal problema de Street Fighter: La Película es que cree entender lo que significa esta franquicia y lo que hay detrás, si bien es un juego que cualquier persona puede disfrutar sin necesidad de saber ni conocer que cada personaje tiene su historia y un interesante y rico lore, también es cierto que quienes somos fans de hueso colorado y conocemos ese trasfondo, nos tomamos muy en serio su historia por lo propiamente bien construidos que están sus personajes.

Porque sí, Street Fighter cuenta con una rica historia que ha sido muy bien contada a lo largo de seis juegos y tres precuelas, por lo que el ver que reduzcan a personajes tan importantes en esta película a mal logrados chistes, la verdad es que duele.

El gran problema de Street Fighter

Empecemos con el que es el más evidente problema: El exceso de humor. Ya que la película apuesta constantemente por los chistes, incluso en momentos que necesitan mayor seriedad y que hasta terminan rompiendo la solemnidad de situaciones que deberían tener un peso emocional o narrativo.

Lo que en ocasiones podría funcionar como una manera de aligerar el tono acaba convirtiéndose en una sucesión de situaciones absurdas que le restan fuerza a la historia.

Esto resulta especialmente evidente con Ryu y Ken, dos de los personajes más emblemáticos de la franquicia y es comprensible que la intención sea presentar versiones más jóvenes de ambos, con una personalidad más relajada y aterrizada al mundo real.

Sin embargo, una cosa es explorar una faceta distinta de los personajes y otra ridiculizarlos hasta el punto de que pierdan buena parte de su identidad.

El resultado puede provocar algunas risas, pero también deja la sensación de que la película no termina de comprender qué representan estos luchadores dentro del universo de Street Fighter.

Y si hablamos de personajes maltratados, M. Bison (David Dastmalchian) se lleva una de las peores partes y es que en teoría, estamos ante el villano principal de la historia, una figura cuya presencia debería imponer respeto y transmitir una amenaza constante.

No obstante, la película lo convierte en una caricatura de villano genérico y un extraño fetiche por los pies, con una caracterización que poco tiene que ver con la imagen imponente que ha construido a lo largo de los años.

Su historia y sus motivaciones parecen un intento poco convincente de adaptar los elementos que conocemos de los videojuegos, mientras que su peculiar obsesión con los pies se convierte en uno de los recursos humorísticos más desconcertantes de la cinta, inclusive degradando su famoso Psycho Power a un simple poder que le quita a los demás y no me pueden decir que es una película para los fans si se le da un trato como este a uno de los villanos más icónicos de los videojuegos.

Street Fighter tiene momentos que demuestran el potencial de llevar esta franquicia al cine, pero también decisiones que evidencian lo fácil que es confundir el fanservice con una verdadera adaptación.

El problema no es únicamente que la película se tome libertades con Bison, sino que parece desconocer el peso que tiene como antagonista dentro de la franquicia. Su presencia debería ser una de las grandes fortalezas de la historia, pero termina diluida entre bromas y situaciones que lo alejan de la amenaza que representa en los juegos. Los chistes relacionados con los pies, además de repetitivos, resultan excesivos e incómodos, hasta el punto de convertirse en una distracción que perjudica al personaje en lugar de enriquecerlo.

La situación tampoco mejora demasiado con el resto del elenco, varios personajes importantes quedan relegados a apariciones breves, un par de chistes o alguna característica exagerada que parece diseñada únicamente para provocar una reacción inmediata. Incluso algunos recurren a extraños gestos faciales que refuerzan la sensación de estar ante una caricatura antes que ante una adaptación que busque desarrollar sus personalidades. Ken, por ejemplo, termina funcionando en demasiadas ocasiones como un simple objeto de comedia, con poco espacio para explorar sus conflictos, motivaciones o la complejidad de su relación con Ryu.

Y es precisamente ahí donde la película pierde una oportunidad importante. Street Fighter cuenta con un universo repleto de rivalidades, tragedias personales, conflictos de honor y personajes con historias que merecen ser exploradas. No era necesario convertir cada escena en un momento dramático, pero sí encontrar un equilibrio entre la comedia y el respeto por la identidad de sus protagonistas; en cambio, la cinta parece confiar demasiado en que las referencias y las situaciones absurdas serán suficientes para sostener una historia que necesitaba mucho más desarrollo.

Y es imposible no sentir pena ajena al denotar tantos “chistes” relacionados a un extraño fetiche por los pies.

Independientemente delo anterior, la cinta deja al aire muchos conceptos o explicaciones sobre las motivaciones o poderes de varios de los personajes asumiendo que el público las conoce, lo cual resulta contrastante pues insisto, los más fans, como su servidor, pueden llegar a sentirse alienado con la ejecución de esta adaptación.

Conclusión / ¿Para quién es esta película?

Al final, Street Fighter es una película que parece entender qué elementos hacen reconocible a la franquicia, pero no necesariamente entiende lo que la convierte en algo especial. Incluir cameos, reproducir los movimientos de los videojuegos, recuperar trajes emblemáticos y llenar la pantalla de referencias no equivale a comprender el legado de una de las sagas de lucha más queridas de la industria.

Si conoces poco o nada de su historia y disfrutas principalmente de los combates y las retas, lo cual está perfectamente bien, probablemente encontrarás una película entretenida, con buenas coreografías y suficiente espectáculo para pasar un buen rato.

Pero si son fans de hueso colorado, conocen el trasfondo de sus personajes y esperaban una adaptación que respete su identidad más allá de lo visual, es muy probable que salgan de la sala con algunas quejas. Street Fighter tiene momentos que demuestran el potencial de llevar esta franquicia al cine, pero también decisiones que evidencian lo fácil que es confundir el fanservice con una verdadera adaptación.

Street Fighter se estrena este 15 de octubre en cines.

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Street Fighter (2026) | Reseña
Overall
3.5
  • Escenas de acción y fanservice
  • Dirección
  • Efectos especiales
  • Guion

Street Fighter (2026) | Reseña

Al final, Street Fighter es una película que parece entender qué elementos hacen reconocible a la franquicia, pero no necesariamente entiende lo que la convierte en algo especial. Incluir cameos, reproducir los movimientos de los videojuegos, recuperar trajes emblemáticos y llenar la pantalla de referencias no equivale a comprender el legado de una de las sagas de lucha más queridas de la industria. Si conoces poco o nada de su historia y disfrutas principalmente de los combates y las retas, lo cual está perfectamente bien, probablemente encontrarás una película entretenida, con buenas coreografías y suficiente espectáculo para pasar un buen rato. Pero si son fans de hueso colorado, conocen el trasfondo de sus personajes y esperaban una adaptación que respete su identidad más allá de lo visual, es muy probable que salgan de la sala con algunas quejas. Street Fighter tiene momentos que demuestran el potencial de llevar esta franquicia al cine, pero también decisiones que evidencian lo fácil que es confundir el fanservice con una verdadera adaptación.

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