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Shin Megami Tensei V: Vengace | Reseña todopoderosa sin spoilers
Atlus logró mejorar aún más éste gran JRPG y hasta hacerlo más sombrío.
Dios ha muerto y lo único que se interpone entre el ejército del Caos y la destrucción del mundo somos nosotros mientras caminamos en una delgada línea de tonos grises en la que descubriremos que tanto la luz, como la obscuridad, tienen su propia agenda; así nos recibe el juego de Shin Megami Tensei V lanzado originalmente en el 2022 en Nintendo Switch y que ahora llega todas las consolas y PC en una nueva versión: Shin Megami Tensei V: Vengace, el cual, en adición a la campaña original, nos presenta una campaña completamente nueva y si bien es sabido que Atlus siempre acostumbra lanzar versiones posteriores de sus juegos de SMT y Persona (como Persona 5 y Persona 5 Royal), es en Shin Megami Tensei V: Vengace donde vemos un cambio de verdad sustancioso entre la versión original del juego y “Vengance”, siendo el pretexto ideal para jugarlo por primera vez o para darle una nueva vuelta, y considerarlo entre lo mejor del 2024, a continuación les cuento el porqué.

La eterna lucha por El Trono.
La premisa de Shin Megami Tensei V: Vengance es un tanto obscura y juega con el tema de que no existen blancos y negros absolutos: en éste mundo se nos plantea que cada cierto tiempo o “Ciclo”, los dioses de las distintas culturas peleaban entre sí por El Trono, siendo el ganador el que moldeará el mundo y a los humanos a su propia versión; el ganador del último ciclo fue “El Creado” (sí, el dios judeocristiano), quien despojó a todos los demás dioses de su “Saber” o conocimiento y se lo regaló a los humanos, degradando a los dioses a ser “simples” demonios, conservando algo de su poder, pero nada que pudiera retar al nuevo regente, sin embargo, ahora que ha muerto, inicia una nueva lucha por El Trono y los demonios buscan recuperar su Saber, ahí es cuando entra nuestro protagonista, un estudiante que logra fusionarse con un demonio “artificial”, el Protoscuro, formando al “Nahobino”, el ser más cercano a convertirse en un dios gracias a que se mezcla el demonio con su Saber, así que dependerá de nosotros, así como de nuestros aliados, evitar el fin del mundo que ya ha empezado.

Un gameplay familiar pero único, divertido y retador-
Antes de continuar hay que señalar que cada entrega de Shin Megami Tensei (SMT) son historias independientes, así que no es necesario haber jugado los cuatro títulos anteriores, ni menos la primera versión de SMT V, aunque lo ideal es que lo hayan hecho para disfrutar aún más la campaña de “Vengance”.
Dicho lo anterior, SMT V: Vengance es un JRPG por turnos clásico estilo monster tamer, cuya mecánica principal es el explotar las debilidades del oponente para obtener mayores movimientos, lo cual suena como algo sencillo, pero le dan un toque único al juego y que influyen sobre nuestras estrategias, todo mientras exploramos enormes mapas postapocalípticos.

La mecánica principal del juego se reduce a explotar las debilidades del oponente y evitar que el oponente explote las nuestras, a qué me refiero: cada personaje o demonio tiene ciertas afinidades y debilidades a ciertos elementos (fuego, hielo, electricidad, choque, luz, obscuridad, venenos, encanto, etc.), durante cada turno tendremos hasta cuatro movimientos y cada vez que ataquemos una debilidad del oponente o realicemos un ataque crítico, se nos otorgará un movimiento adicional, pudiendo tener hasta ocho movimientos por turno, esto es muy importante ya que nos puede permitir acabar una batalla en un solo turno o, en caso de los jefes, hacer el mayor daño posible para evitar sobreextender la pelea, lo cual nos podría costar la victoria, ya que esta mecánica es en ambas vías, si nuestro oponente nos ataca una debilidad, ganará un movimiento adicional y la inteligencia artificial del juego es lo suficientemente buena para también explotarlas aún cuando estemos jugando en una dificultad normal.
Por ello es primordial conocer la debilidad del oponente, explotarla y defender nuestras debilidades, por el contrario, cuando cuando realizamos un ataque con un elemento al cual el oponente es afín o que puede bloquerar, perderemos dos movimientos y viceversa, si nos atacan con un elemento que podemos bloquear o lo esquivamos, el oponente perderá movimientos.

Esta mecánica hace toda la diferencia, ya que cada región está plagada de distintos demonios con afines a distintos elementos, lo que nos obliga a experimentar y cambiar la formación de nuestro equipo que iremos reclutando en nuestra aventura o que también podremos ir fusionando, siendo la fusión una vía en la que obtendremos a los demonios más poderosos; de hecho, las peleas contra los jefes nos tomarán más de un intento en lo que conocemos sus puntos débiles y ataques, al grado que no bastará con que tengamos un nivel superior al oponente, sino que tendremos que plantear verdaderas estrategias si queremos salir adelante. De igual manera resulta primordial el uso de movimientos que mejorar nuestros stats o debilitan los del oponente; todo esto otorga un nivel de dificultad adicional a otros juegos del género.
Por fortuna el juego ofrece muchas facilidades para esto y los tutoriales son sencillos y fáciles de entender para que de inmediato sepamos cómo adquirir nuevos poderes, habilidades y el uso de objetos que nos facilitarán la vida.

Asimismo, a diferencia de su más popular spinoff, es decir, la saga de Persona, en Shin Megami Tensei V: Vengance no hay elementos de socialización o de crear vínculos, así que las 80 horas de juego que toma terminarlo en promedio son puro gameplay, claro con momentos de pausa en los que se va avanzando en la historia, pero nada de tener que esperar a que llegue cierta fecha o socializar con los amigos, ir a comer, etcétera.
La increíble campaña de “Vengance”.
Dicho lo anterior, pasemos a la carnita de este juego que es su nueva campaña llamada “Vengance”, la cual es una aventura completamente nueva a la del juego original y que desde un inicio podemos elegir entre ésta nueva campaña o la original, sí, ambas versiones viene incluidas en el juego; cabe aclarar que el momento en el que elegiremos qué campaña jugar no es en el menú inicial, sino al principio de la campaña, para que no se espanten si no ven la opción en el título del juego.

Asimismo y como lo mencioné en el inicio, la campaña de Vengance es sustancialmente diferente a la original en muchos aspectos, casi desde su inicio, si bien el “esqueleto” o la estructura de cómo se desarrolla el juego es similar (mapas y personajes), hay nuevos villanos, eventos, demonios y personajes jugables que cambian por completo la experiencia y hacen que se sienta como una campaña completamente nueva y no solo un “dlc” o un “extra”, como ha pasado en otras entregas de Atlus, así que si son fans de SMTV, DEBEN DE JUGAR “VENGANCE”, ya que es mucho más de lo que esperábamos.
Asimismo, esta versión al llegar a PS5 y Xbox Series X|S, tiene una notable mejora en los gráficos, no obstante, sigue teniendo problema en la gesticulación y sincronización de las voces con la animación de los personajes cuando hablan, haciendo que se vean raras las conversaciones entre ellos.

Una bella dirección y diseño, acompañados de un potente y obscuro soundtrack.
Los juegos de SMT se han caracterizado por tener una historia más sombría a la que Persona nos plantea, ya que sus escenarios se encuentran dentro de un mundo postapocalíptico y la esperanza es casi nula para la humanidad, todo esto es perfectamente logrado en SMT V y de hecho en Shin Megami Tensei V: Vengance se supera en cada aspecto, esto gracias a la dirección de Shigeo Komori, diseño de Masayuki Doi y soundtrack de Ryota Kozuka y Toshiki Konishi.
Tuve la oportunidad de jugarlo en PS5 y corre de maravilla, la mejora gráfica es notoria, corre a 60fps sin caídas, los tiempo de carga son casi nulos y carga los enormes mapas sin necesidad de ver “popear” a lo enemigos o estructuras.

Conclusión.
Shin Megami Tensei V: Vengance es uno de los mejores JRPG actuales que combina un estilo de juego clásico con mecánicas sencillas, pero que hacen toda la diferencia para que nos planteemos distintas estrategias en las que subir de nivel no es suficiente para superar las batallas contra los jefes; en adición su historia es envolvente y si no fuera suficiente la campaña original, desde un inicio podremos elegir la campaña de “Vengance” que se siente como una aventura nueva y no solo un dlc o un extra y lo que hace que valga la pena volver a jugar éste título, por si fuera poco, incluye todos los DLC de la versión original; si alguna vez han querido jugar un Shin Megami Tensei, éste es ideal ya que si bien, es retador, el juego ofrece varias opciones para poder superar el juego, incluyendo un modo fácil y sin duda, es el mejor medio en lo que se lanza Metaphor.
Shin Megami Tensei V: Vengance se lanza este 14 de junio en PS5, PS4, Xbox Series X|S, Xbox Game Pass, Nintendo Switch y PC.
9.5/10
Reseñas
RHYTHM HEAVEN GROOVE – Reseña
Cuando Nintendo anunció Rhythm Heaven Groove, las expectativas eran enormes y nos da mucho gusto decir que cumple las expectativas

Durante más de una década, los seguidores de Rhythm Heaven aprendieron a convivir con la idea de que Nintendo quizá nunca volvería a mirar hacia una de sus franquicias más originales.
Desde el lanzamiento de Rhythm Heaven Megamix en Nintendo 3DS, la serie desapareció silenciosamente mientras otros estudios intentaban ocupar el vacío que había dejado.
Juegos como Melatonin, Rhythm Doctor o Bits & Bops demostraron que todavía existía un enorme interés por los títulos musicales centrados en el ritmo puro, pero ninguno consiguió capturar esa mezcla tan particular de creatividad, humor absurdo y diseño elegante que convirtió a Rhythm Heaven en un clásico de culto.

Por eso, cuando Nintendo anunció Rhythm Heaven Groove, las expectativas eran enormes. No bastaba con recuperar una franquicia querida; también debía demostrar que seguía teniendo sentido en una industria donde los juegos musicales han evolucionado considerablemente durante los últimos años. La buena noticia es que Nintendo entendió perfectamente cuál era la esencia de la saga.
En lugar de reinventarla innecesariamente, Groove apuesta por perfeccionar todo aquello que hizo especial a sus predecesores. El resultado es una entrega que se siente inmediatamente familiar para los veteranos, pero también lo suficientemente accesible para conquistar a nuevos jugadores desde el primer compás.
El regreso de una serie que nunca dejó de marcar el compás
Lo primero que sorprende al comenzar Rhythm Heaven Groove es comprobar lo poco que necesita cambiar para seguir sintiéndose fresco. Mientras otros juegos musicales basan buena parte de su atractivo en enormes listas de canciones o complejos sistemas de puntuación, Nintendo continúa apostando por una filosofía mucho más sencilla: escuchar antes que mirar.
Puede parecer una idea simple, pero es precisamente esa sencillez la que convierte a la serie en algo único.
Rhythm Heaven nunca intenta que memorices largas secuencias de botones ni que reacciones a una lluvia constante de indicadores visuales. Su objetivo es mucho más interesante: enseñarte a sentir el ritmo hasta que tus manos respondan de manera casi automática. Poco a poco dejas de pensar en cada pulsación y empiezas a seguir la música de forma instintiva.
La dificultad nunca llega porque aparezcan más botones en pantalla, sino porque las canciones empiezan a jugar contigo. Introducen silencios inesperados, aceleran el tempo, cambian el patrón cuando ya creías haberlo comprendido o rompen deliberadamente el compás para obligarte a escuchar con más atención.

Incluso la propia cámara participa en ese proceso. En ocasiones cambia de perspectiva, se aleja del personaje principal o incluso oculta parte de la acción. En cualquier otro juego esta decisión resultaría frustrante, pero aquí sirve para reforzar la idea central: no debes depender de lo que ves, sino de lo que escuchas. Es una filosofía de diseño que muy pocos estudios se atreverían a mantener hoy en día y que sigue funcionando con una naturalidad sorprendente.
Cada minijuego es una pequeña genialidad cargada de personalidad
Si hay algo que define a Rhythm Heaven es su capacidad para sorprender constantemente al jugador. Cada nuevo nivel presenta una situación completamente distinta, con personajes, escenarios y reglas propias. En apenas unos minutos puedes estar lanzando un frisbee a un perro, ayudando a unas ranas a saltar, puliendo el suelo, sincronizando los limpiaparabrisas de un coche durante una tormenta, cazando insectos junto a tu hija o escondiéndote de una luna gigantesca que estornuda.
Sobre el papel parece una sucesión de ideas completamente aleatorias, pero Nintendo consigue que cada una tenga un propósito muy claro.
Ningún minijuego existe únicamente para hacer reír. Todos exploran una manera distinta de interpretar el ritmo y de relacionar la música con las acciones del jugador. Esa capacidad para transformar conceptos absurdos en mecánicas perfectamente funcionales sigue siendo uno de los mayores talentos del equipo de desarrollo.
Lo mejor es que el juego nunca estira demasiado una idea. Cada actividad dura exactamente el tiempo necesario para enseñar su mecánica, ponerla a prueba y dejarte con ganas de más antes de pasar a la siguiente. Ese ritmo constante evita cualquier sensación de repetición durante buena parte de la campaña y consigue que descubrir el siguiente minijuego sea casi tan divertido como superarlo.

La estructura de la aventura también contribuye enormemente a esa sensación de variedad. Las ocho fases principales presentan grupos de minijuegos completamente nuevos que culminan con los ya tradicionales Remix, auténticos exámenes finales donde el juego mezcla de forma brillante todas las mecánicas aprendidas hasta ese momento.
Cuando parece que todo ha terminado, Groove sigue ofreciendo razones para volver. El modo Flipside introduce nuevas versiones de muchas pruebas, aparecen desafíos adicionales para conseguir calificaciones perfectas y desbloquear medallas, mientras que pequeñas recompensas como tiras cómicas o contenido extra convierten cada partida impecable en un objetivo realmente apetecible.
Mucho más que una colección de canciones
Uno de los mayores aciertos de Rhythm Heaven Groove es que entiende perfectamente la diferencia entre cantidad y variedad. Más allá de los más de ochenta minijuegos disponibles para un jugador y los numerosos desafíos adicionales, Nintendo introduce pequeñas actividades secundarias que enriquecen la experiencia sin romper su ritmo.

La más interesante es Beatspell, un curioso experimento que mezcla mecánicas rítmicas con elementos propios de un RPG. Aquí los compases sirven para lanzar hechizos, curar aliados o atacar enemigos siguiendo diferentes combinaciones musicales.
El sistema resulta sorprendentemente entretenido y deja entrever el enorme potencial que tendría una propuesta más ambiciosa basada en esta idea.
Divertidas actividades
También encontramos pequeñas actividades pensadas simplemente para relajarse entre canción y canción.
Una caja de ritmos para experimentar libremente con distintos sonidos, minijuegos donde pateamos un zapato lo más lejos posible o situaciones tan absurdas como golpear un pez globo antes de lanzarlo a un acuario ayudan a reforzar el carácter juguetón de toda la experiencia.
Ninguna de estas propuestas pretende convertirse en el centro del juego, pero todas contribuyen a que el universo de Rhythm Heaven se sienta vivo y constantemente dispuesto a sorprender.

El modo multijugador también merece una mención especial. Compartir estos desafíos con otra persona multiplica el humor de muchas situaciones, especialmente cuando ambos jugadores pierden el ritmo al mismo tiempo.
Gracias a unos controles extremadamente sencillos, prácticamente cualquiera puede entender las mecánicas en cuestión de minutos, convirtiéndolo en uno de esos juegos ideales para sacar en reuniones familiares o con amigos sin necesidad de largas explicaciones.
Todo ello convierte a Groove en un título que funciona especialmente bien en Nintendo Switch. La duración de cada nivel invita a jugar partidas cortas, completar un par de canciones durante un descanso y regresar más tarde sin perder el hilo.
Una personalidad que ningún otro juego de ritmo ha conseguido imitar
Visualmente, Rhythm Heaven Groove demuestra que no necesita grandes alardes técnicos para resultar inolvidable.
Su dirección artística apuesta por personajes de diseño sencillo, animaciones exageradamente expresivas y un humor visual que recuerda inevitablemente a franquicias como WarioWare, aunque con una identidad propia mucho más relajada y musical.

Cada escenario parece construido alrededor de una única idea cómica llevada hasta sus últimas consecuencias.
Lo extraordinario es que nunca se siente forzado. Los gatos, las cebollas bailarinas, los robots, las ranas o los extraterrestres conviven con absoluta naturalidad dentro de un universo donde cualquier ocurrencia parece posible. Esa creatividad constante convierte cada nueva pantalla en una pequeña sorpresa y hace que descubrir el siguiente minijuego resulte casi tan emocionante como jugarlo.
La banda sonora vuelve a ser el auténtico corazón de la experiencia. Cada composición posee personalidad propia y adapta perfectamente su ritmo a la mecánica correspondiente.
Hay temas relajados, melodías pegadizas, canciones cercanas al rock e incluso piezas que juegan deliberadamente con los silencios para poner a prueba la concentración del jugador. Los efectos de sonido tampoco están ahí únicamente para acompañar la acción; forman parte activa del ritmo y ayudan a interiorizar el compás sin que apenas nos demos cuenta.

La ya característica voz sintetizada regresa aportando ese encanto ligeramente extraño que los fans reconocerán inmediatamente, aunque Nintendo permite desactivarla para quienes prefieran una experiencia más tradicional.
A ello se suma un excelente sistema de calibración que facilita ajustar el retardo de imagen y sonido en televisión, un detalle imprescindible para un juego donde unas pocas milésimas de segundo pueden marcar la diferencia entre una interpretación perfecta y una mediocre.
El regreso de Rhythm Heaven Groove muestra que el ritmo nunca pasó de moda
Rhythm Heaven Groove no es una revolución para la franquicia, ni tampoco pretende serlo. Su mayor virtud consiste precisamente en entender qué hizo especial a la serie desde sus orígenes y potenciar esas cualidades con más contenido, mayor variedad y una producción mucho más cuidada. Nintendo demuestra que no siempre hace falta reinventar una fórmula cuando esta sigue funcionando con la misma eficacia que hace veinte años.
Eso no significa que sea un juego perfecto. Tras sesiones muy largas, la estructura basada en minijuegos puede llegar a resultar algo repetitiva, y propuestas como Beatspell dejan la sensación de que podrían haber ofrecido mucho más protagonismo.
Algunos jugadores quizá esperaban novedades más rompedoras después de once años de ausencia, pero Groove prefiere perfeccionar lo conocido antes que asumir riesgos innecesarios.
Rhythm Heaven sigue siendo una celebración del ritmo, del humor y del ingenio, una experiencia capaz de convertir las situaciones más absurdas en desafíos sorprendentemente satisfactorios. Mientras otros títulos musicales buscan impresionar con enormes catálogos de canciones o complejos sistemas de juego, Nintendo continúa defendiendo una idea mucho más elegante: escuchar, sentir el compás y dejar que la música haga el resto.
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Gráficos
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Jugabilidad
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Control
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Soundtrack y audio
RHYTHM HEAVEN GROOVE - Reseña
Rhythm Heaven Groove no es una revolución para la franquicia, ni tampoco pretende serlo. Su mayor virtud consiste precisamente en entender qué hizo especial a la serie desde sus orígenes y potenciar esas cualidades con más contenido, mayor variedad y una producción mucho más cuidada. Nintendo demuestra que no siempre hace falta reinventar una fórmula cuando esta sigue funcionando con la misma eficacia que hace veinte años.
Eso no significa que sea un juego perfecto. Tras sesiones muy largas, la estructura basada en minijuegos puede llegar a resultar algo repetitiva, y propuestas como Beatspell dejan la sensación de que podrían haber ofrecido mucho más protagonismo.
Algunos jugadores quizá esperaban novedades más rompedoras después de once años de ausencia, pero Groove prefiere perfeccionar lo conocido antes que asumir riesgos innecesarios.
Rhythm Heaven sigue siendo una celebración del ritmo, del humor y del ingenio, una experiencia capaz de convertir las situaciones más absurdas en desafíos sorprendentemente satisfactorios. Mientras otros títulos musicales buscan impresionar con enormes catálogos de canciones o complejos sistemas de juego, Nintendo continúa defendiendo una idea mucho más elegante: escuchar, sentir el compás y dejar que la música haga el resto.
Reseñas
SONIC FRONTIERS (Nintendo Switch 2) – Reseña
Sonic Frontiers finalmente encuentra en Nintendo Switch 2 un hardware capaz de mostrar su evolución con mayor solidez

Cuando Sonic Frontiers apareció por primera vez, dejó claro que la franquicia necesitaba evolucionar. En lugar de apostar por otra sucesión de niveles lineales, SEGA decidió experimentar con una estructura de mundo abierto donde la velocidad y la exploración convivieran en un mismo espacio lo cual se agradeció bastante. Ahora en Nintendo Switch 2 esa propuesta finalmente encuentra un hardware capaz de mostrarla con mayor solidez, haciendo que muchas de las ideas originales luzcan más cercanas a lo que probablemente se imaginó durante su desarrollo.

Ya que es un relanzamiento lo primero que destaca es la mejora visual. Sin convertirse en un referente gráfico de la consola, el juego ofrece una imagen más limpia, con escenarios que transmiten una mayor sensación de amplitud. Las enormes islas donde transcurre la aventura se sienten más vivas gracias a una mejor definición de texturas, sombras con mayor presencia y una iluminación que aporta profundidad a paisajes que antes podían parecer demasiado planos o no tan detallados. El resultado no cambia la dirección artística, pero sí mejora la forma en que el jugador percibe cada entorno.
Sabemos que Sonic es un personaje cuya identidad depende completamente de la velocidad, por lo que cualquier caída en el rendimiento afecta directamente la experiencia. En Switch 2 el desplazamiento resulta mucho más consistente, permitiendo recorrer grandes extensiones, enlazar rieles, plataformas y saltos sin que el ritmo se rompa constantemente. Esa continuidad hace que explorar deje de sentirse como algo obligado para convertirse en una parte natural de la aventura.

Las mejoras
La mayor innovación de Sonic Frontiers sigue siendo su filosofía de diseño apostando por un mundo abierto. En lugar de indicar un único camino, el juego invita a descubrir rutas alternativas, resolver pequeños desafíos ambientales y utilizar las habilidades de Sonic para alcanzar lugares que inicialmente parecen inalcanzables. La velocidad deja de ser únicamente un recurso para completar niveles en el menor tiempo posible y se convierte en una herramienta para experimentar con el escenario. Esa libertad representa uno de los cambios más importantes que ha vivido la franquicia en décadas.
Los tradicionales niveles del Ciberespacio continúan funcionando como un homenaje a los juegos clásicos que aprovechando el aniversario seguro te regresara a viejos momentos de la infancia. Son recorridos más compactos y enfocados en la precisión, ofreciendo un contraste interesante frente a la exploración de las islas. Aunque algunos reutilizan ideas conocidas, siguen siendo el mejor espacio para quienes buscan la acción rápida que históricamente ha definido a Sonic.
No todo es perfecto. Algunas zonas conservan elementos que aparecen demasiado cerca del jugador volviéndolo un poco plano. También existen actividades secundarias cuya repetición termina afectando el ritmo conforme avanza la aventura. Son detalles que no desaparecen en esta versión, aunque resultan menos notorios gracias a las mejoras técnicas para esta edición.

La versión para Nintendo Switch 2 no cambia la esencia de Sonic Frontiers, pero sí mejora la forma en la que se disfruta. La exploración es más fluida, la velocidad transmite una mayor sensación de control y el apartado visual consigue reforzar la atmósfera de un mundo que apuesta por romper con la tradición de la saga.
Conclusiones
No hay mejor juego para celebrar el aniversario de nuestro erizo favorito que Sonic Frontiers pues demuestra que Sonic todavía puede reinventarse sin perder su identidad. Su combinación de exploración libre, plataformas de alta velocidad y combates de gran escala marca un camino interesante para el futuro de la franquicia, y la versión de Nintendo Switch 2 consigue que esa visión se sienta más completa y consistente que nunca.
Lo bueno
- Mejoras gráficas que hacen los escenarios más atractivos.
- Rendimiento más estable durante la exploración y los combates.
- La estructura de mundo abierto aporta frescura a la franquicia.
- Excelente sensación de velocidad y libertad de movimiento.
Lo no tan bueno
- Algunas actividades opcionales se vuelven repetitivas.
- Persisten pequeños detalles técnicos en la carga de escenarios.
- Los niveles del Ciberespacio podrían ofrecer mayor variedad.
Calificación final: 8.8/10
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Reseñas
ASSASSIN´S CREED BLACK FLAG RESYNCED | Reseña
Ubisoft se supera y nos entrega no solo la mejor versión del juego más querido de la saga, sino uno de los mejores Assassin´s Creed.

Ubisoft se supera y nos entrega no solo la mejor versión del juego más querido de la saga, sino uno de los mejores Assassin´s Creed.
“Nada es verdad, todo está permitido”, quizá nunca una frase había definido tanto el rumbo de una franquicia como ocurrió con Assassin’s Creed y es que Ubisoft pareció tomársela demasiado en serio durante la última década; la saga pasó de ofrecer experiencias cuidadosamente construidas a convertirse en una maquinaria de lanzamientos constantes, privilegiando la cantidad sobre la calidad. Si bien títulos como Origins, Odyssey y Valhalla encontraron a su público, también alejaron a muchos veteranos que extrañaban el sigilo, el parkour y el diseño clásico de la serie.
Ahora llega Assassin’s Creed Black Flag Resynced, en donde Ubisoft nos ha escuchado a los fans más veteranos y es que más que un simple “lavado de cara”, este remake busca recuperar la esencia que convirtió a Black Flag en uno de los mejores videojuegos de la saga, modernizando su jugabilidad sin perder aquello que lo hizo especial ¿el resultado? Uno de los mejores juegos de la franquicia y un imperdible para todo fan.
Un pirata que marcó una generación.
Originalmente lanzado en 2013, Assassin’s Creed Black Flag Resynced nos vuelve a poner en la piel de Edward Kenway, un corsario galés que, impulsado por la ambición y la búsqueda de fortuna, termina involucrándose en la eterna guerra entre Asesinos y Templarios durante la Edad de Oro de la Piratería en el Caribe. La historia combina personajes históricos como Barbanegra, Charles Vane, Anne Bonny y Calico Jack con la narrativa característica de la franquicia, ofreciendo uno de los relatos más humanos y memorables de toda la saga. Lejos de ser únicamente una aventura de piratas, el viaje de Edward es también una historia sobre libertad, amistad, pérdidas y redención.
Un remake que realmente se siente de nueva generación.
Lo primero que salta a la vista es, sin duda, el apartado gráfico y aunque pareciera que el juego original no tiene tantos años encima, las diferencias visuales son abismales; el Caribe nunca se había visto tan espectacular. La nueva iluminación global transforma completamente los escenarios; la vegetación es mucho más abundante y dinámica; el océano luce impresionante gracias a nuevas simulaciones del agua, reflejos y efectos climáticos; mientras que barcos, ciudades y modelos cuentan con un nivel de detalle muy superior.
Más que verse “más bonito”, Black Flag Resynced logra transmitir una sensación de mundo vivo que hace difícil regresar al título original.
Uno de los mayores aciertos del remake está en la actualización de sus controles, Ubisoft adaptó la jugabilidad a los estándares actuales sin traicionar el diseño original, el resultado son movimientos mucho más naturales, respuestas inmediatas y una experiencia considerablemente más cómoda.
El parkour es mucho más fluido y preciso, reduciendo varios de los errores de navegación que caracterizaban a los primeros Assassin’s Creed, ahora resulta mucho más sencillo encadenar movimientos entre edificios, árboles, mástiles y estructuras, ofreciendo un mayor control al jugador.
Los combates también recibieron una importante actualización, mejora por mucho la espectacularidad que hizo famoso al original ya que ahora son mucho más dinámicos, rápidos y satisfactorios, con un mapeado de control adaptado a tiempos modernos. Las animaciones enlazan mejor unas con otras y el sistema apuesta por la acción sin complicaciones innecesarias. Y de no haber sido porque puse mi juego de Black Flag del PS4 no habría resentido la enorme diferencia entre los controles entre el original y este remake y vaya que necesitaban una modernización.
Asimismo Ubisoft demuestra que menos es más, después de varios juegos centrados en enormes árboles de habilidades, niveles, estadísticas y elementos RPG, Black Flag Resynced recuerda por qué la fórmula clásica funcionaba tan bien. El combate es simple, divertido, ágil y nunca deja de sentirse entretenido.
Navegar sigue siendo una maravilla.
Si antes las batallas navales eran uno de los grandes atractivos del juego, ahora son todavía mejores: los efectos del agua, la destrucción de los barcos, las explosiones, el humo y el clima convierten cada enfrentamiento en un auténtico espectáculo visual. El Jackdaw continúa siendo el verdadero protagonista de muchas horas de juego y recorrer el Caribe jamás había resultado tan inmersivo.
Todo esto se acompaña de un soundtrack excepcional que mantiene las composiciones originales mientras aprovecha una nueva mezcla de audio, además de efectos sonoros mucho más envolventes.
Más contenido para quienes ya conocían la aventura.
Ubisoft no se limitó únicamente a mejorar el aspecto visual, además de las mejoras técnicas, Resynced incorpora nuevas misiones secundarias, actividades adicionales de exploración, nuevos desafíos navales, coleccionables inéditos, mejoras en la inteligencia artificial de enemigos y aliados, una fauna más dinámica, sistemas climáticos ampliados, tiempos de carga prácticamente inexistentes gracias al SSD de las consolas actuales y diversas mejoras de calidad de vida que agilizan la exploración y la navegación por los menús. Son añadidos que quizá no cambian por completo la estructura del juego, pero sí enriquecen una experiencia que ya era bastante completa.
No todo es perfecto.
A pesar del enorme salto gráfico, hay aspectos que siguen dejando ver el origen del juego, el más evidente está en los rostros; si bien los modelos cuentan con muchas más texturas y detalle, las expresiones faciales continúan sintiéndose algo rígidas durante varios diálogos. En ocasiones los personajes hablan con movimientos faciales demasiado limitados, generando una sensación algo acartonada que contrasta con el impresionante nivel visual del resto del mundo.
Otro detalle que se podría mejorar aparece durante algunos combates y es que la cámara puede convertirse en un pequeño enemigo cuando peleamos contra varios adversarios en espacios reducidos. Hay momentos en los que realiza acercamientos demasiado agresivos o cambia el ángulo de forma poco conveniente, dificultando ver el panorama completo y provocando golpes difíciles de anticipar.
Tampoco desaparece uno de los problemas clásicos de la entrega original: varias misiones secundarias terminan resultando repetitivas después de varias horas, especialmente aquellas enfocadas en recolección o actividades muy similares entre sí.
Pero tal vez lo que más le puede pesar es la prueba del tiempo, en el sentido de que han habido tantos juegos de mundo abierto que la fórmula o estructura de AC a un nivel generacional (aunque eso se podría decir de todos los juegos clásicos).
En mi experiencia no encontré errores importantes durante la partida (y eso que lo jugué más de 30 horas), pero sí se han reportado algunos bugs por parte de otros jugadores, principalmente relacionados con físicas, NPC que ocasionalmente quedan atorados y ciertos eventos de mundo abierto que no siempre se activan correctamente. Afortunadamente, ninguno parece afectar de forma seria el progreso de la aventura.
Rendimiento técnico.
La reseña fue realizada en una PlayStation 5 estándar y durante toda la experiencia el rendimiento fue excelente, manteniendo una sensación de fluidez constante y sin caídas perceptibles en la tasa de cuadros, los tiempos de carga son prácticamente instantáneos y la estabilidad general demuestra el buen trabajo de optimización realizado para la consola de Sony.
Conclusión.
Assassin’s Creed Black Flag Resynced es la prueba de que esa esencia nunca dejó de funcionar, no es únicamente un remake con gráficas impresionantes, es una modernización inteligente que toma uno de los mejores capítulos de la franquicia y lo adapta a las expectativas actuales sin perder su identidad. Sí, todavía arrastra algunos problemas heredados del original, como ciertas animaciones faciales, una cámara mejorable y actividades secundarias repetitivas, pero son detalles menores frente al enorme trabajo realizado. Visualmente espectacular, con controles refinados, un parkour mucho más preciso, combates ágiles, batallas navales que vuelven a robarse el espectáculo y una aventura que sigue siendo tan memorable como hace más de una década, Black Flag Resynced demuestra que una experiencia concreta con un gameplay divertido y bien curado siempre será mejor a horas de relleno innecesario.
Assassin’s Creed Black Flag Resynced se lanza este 09 de julio en PlayStation 5, Xbox Series X|S y PC.
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Assassin´s Creed Black Flag Resynced | Reseña sin spoilers
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Gráficos
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Jugabilidad
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Control
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Soundtrack y audio
Assassin´s Creed Black Flag Resynced | Reseña sin spoilers
Assassin’s Creed Black Flag Resynced es la prueba de que esa esencia nunca dejó de funcionar, no es únicamente un remake con gráficas impresionantes, es una modernización inteligente que toma uno de los mejores capítulos de la franquicia y lo adapta a las expectativas actuales sin perder su identidad. Sí, todavía arrastra algunos problemas heredados del original, como ciertas animaciones faciales, una cámara mejorable y actividades secundarias repetitivas, pero son detalles menores frente al enorme trabajo realizado. Visualmente espectacular, con controles refinados, un parkour mucho más preciso, combates ágiles, batallas navales que vuelven a robarse el espectáculo y una aventura que sigue siendo tan memorable como hace más de una década, Black Flag Resynced demuestra que una experiencia concreta con un gameplay divertido y bien curado siempre será mejor a horas de relleno innecesario.
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