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Mortal Kombat 1: Khaos Reigns, caos a medias- Reseña
Cuando se lanzó Mortal Kombat 1 el año pasado, los fans lo disfrutaron por sus refrescantes mecánicas de combate y su excelente narrativa
Cuando se lanzó Mortal Kombat 1 el año pasado, los fans lo disfrutaron por sus refrescantes mecánicas de combate y su excelente narrativa, pero aún así terminaron decepcionados gracias a una serie de problemas posteriores al lanzamiento.
Las microtransacciones agresivas, los modos de juego que se interponían en su propio camino la mayoría de las veces.
Junto con a falta de características como Krossplay hicieron que MK1 fuera un juego sorprendentemente variado una vez que estuvo en manos de los jugadores.

Un año después, es una historia diferente y mucho más positiva.
NetherRealm ha solucionado muchos de los problemas y ha agregado un montón de personajes emocionantes como DLC que han acercado la nueva línea de tiempo a su verdadero potencial.
Eso hizo que la inevitable expansión, Khaos Reigns, estuviera llena de mucha expectativa a su alrededor.
Lo mejor que ofreció Mortal Kombat 1 fue su modo historia, el cual es uno de los mejores de NetherRealm.
Se esperaba que Khaos Reigns, fuera un epílogo como Aftermath de MK11, pero ese no es el caso.
Khaos Reigns técnicamente agrega seis luchadores, pero Ghostface, Conan y el T-100 llegarán en una fecha posterior
El reino del kaos en Mortal Kombat 1
Khaos Reigns tiene lugar directamente después de la historia principal de Mortal Kombat 1 y comienza fuerte al centrarse en el conflicto entre Lin-Kuei de Sub-Zero y el recién formado Shirai Ryu de Scorpion.
Los recién llegados Cyrax y Sektor, que han sido rediseñados de forma masiva y llevan exotrajes en lugar de ser cyborgs reales,.
Estos ayudan a Bi-Han a atacar la boda de Kuai Liang, lo que da inicio a otro conflicto entre los hermanos.

La rivalidad entre Sub-Zero y Scorpion siempre ha sido uno de los puntos más fuertes de Mortal Kombat.
Por lo que era optimista de que Khaos Reigns se centraría en contar una historia sólida con las versiones reimaginadas del elenco principal.
Esa esperanza se desvaneció después de solo 30 minutos cuando Khaos Havik apareció y lo convirtió en otro asunto obsesionado con el multiverso muy al estilo MCU.
Los tropiezos de la campaña
Sin lugar a dudas, la parte menos interesante de la campaña de Mortal Kombat 1 fue su hora final.
Que detuvo todo enfoque en la fascinante nueva línea de tiempo de Liu Kang para aplastar a un montón de variantes juntas.
Casi como si Ed Boon estuviera jugando con sus figuras de acción.
Al menos fue un final emocionante, pero nunca debería haber sido el foco, algo que Khaos Reigns pierde por completo.
La mayor parte del tiempo que pasas en la nueva expansión lo pasas en el reino de Khaos Havik con versiones alternativas de personajes por los que es imposible que realmente te importen.

Cuando la historia se centra en los luchadores que conocemos y amamos y que se enfrentan a la transformación de Bi-Han en Noob Saibot.
Es entretenido, pero con demasiada frecuencia reduce las apuestas al centrarse en versiones del multiverso que inevitablemente no importarán.
El propio Khaos Havik es un villano entretenido y tiene algunos momentos memorables, pero nunca valió la pena basar un epílogo completo en él.
El verdadero protagonista de esta expansión
Noob es la única parte de la expansión que se siente desarrollada, y eso es realmente solo porque es un personaje existente que solo ha cambiado un poco por su origen y su nuevo brillo verde.
A pesar de toda la controversia que rodea a Cyrax y Sektor por el intercambio de género, de todos modos no son un foco suficiente en la expansión.
Cyrax tiene indicios de ser un personaje interesante cuando se une al Shirai Ryu.
el romance de Sektor con Bi-Han es un giro interesante, pero ninguno de los dos parece particularmente desarrollado en comparación con el resto del elenco.

Algunas de las partes más interesantes de la campaña son ver a Mileena como Emperatriz de Outworld y claramente luchar con la presión, lo que es una prueba más de que una historia más realista hubiera sido mejor.
Y luego, antes de que te des cuenta, Khaos Reigns termina.
Con apenas tres horas de duración, la primera gran expansión de Mortal Kombat 1 es increíblemente breve y no ofrece mucho más que encontrar una manera de presentar a Noob Saibot.
Por mucho que me encante este personaje y me alegro de verlo de vuelta, es una elección escasa para un precio tan alto.
Los elementos que lo vuelven atractivo
La gracia salvadora de Khaos Reigns son sus tres nuevos personajes jugables, que son todos fantásticos añadidos a la lista y algunos de los mejores del juego.
La estrella del espectáculo es una vez más Noob, que se juega de forma similar a antes, pero tiene suficientes diferencias como para parecer una versión nueva.
Enfocado en como la forma en que su proyectil ahora se puede detonar.
Por otro lado, Cyrax se siente bastante diferente a los juegos anteriores de Mortal Kombat.
Tiene la mayoría de las mismas técnicas, incluida la red y la sierra circular.
Pero ahora que proviene de un exoesqueleto, las propiedades de los movimientos son completamente diferentes.

Sektor es la única luchadora que no alcanzó un momento realmente estelar, y eso fue simplemente porque se centra más en los proyectiles de gran impacto que los demás.
Si bien inicialmente existían dudas sobre si esos tres encabezarían una expansión.
El resultado final es una prueba de que NetherRealm sabe cómo hacer que sus personajes funcionen y cambiarlos de maneras interesantes.
Khaos Reigns también agrega Animalities como parte de una actualización gratuita para todos los jugadores, lo cual es un buen detalle..
Una expansión que pudo ser mucho mejor
Mortal Kombat 1 no ha fallado ni una sola vez con sus personajes DLC posteriores al lanzamiento.
Así que es una realidad que el resto de los luchadores de la expansión que se lanzarán pronto serán geniales.
Pero tal y como están las cosas, solo se puede hablar de estos tres.
Si bien son algunos de los personajes más fuertes de MK1 (al menos en términos de cómo se juegan), no pueden hacerse pasar por alto lo que, de otro modo, es una expansión débil.
La cual es eclipsada en gran medida por la última oferta de NetherRealm.
Pudo tener los elementos suficientes para valer la pena la inversión en la expansión pero los personajes que son integrados al roster terminan siendo lo suficientemente sólidos para hacerse de ella.
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Reseñas
SERIOUS SAM: SHATTERVERSE – Reseña
Ahora las multidimensionales llegaron a la franquicia Serious Sam, con el juego Shatterverse, ya lo probamos y te decimos que tal esta

Ahora las multidimensionales llegaron a la franquicia Serious Sam, con el juego Shatterverse. Resulta que el mañoso de Uber Mental quebró la “realidad” y ahora hay un caos donde las fuerzas enemigas triunfaron en varias líneas temporales.
Como en todos los juegos de Serious Sam, la premisa no es complicada. Te unes al “Programa Serious” junto a distintas versiones de Sam para viajar por dimensiones colapsadas, cazar a cinco tenientes mortales de Mental y tratar de arreglar este desastre.

Desarrollado por Behaviour Interactive y editado por Devolver Digital, el juego maneja la historia como mero pretexto para soltar balazos, golpes y bombas, todo acompañado con diálogos cargados de chistes simplones, comedia absurda y frases domingueras entre las distintas versiones del protagonista.
Gameplay
Es un shooter en primera persona que va de lleno con una estructura de un roguelite cooperativo de 1 a 5 jugadores. El flujo de juego se divide en runs, inicias en una base donde eliges a tu versión de Sam, cada una con habilidades pasivas y una habilidad activa única, como despliegue de torretas o impulsos de velocidad, y te lanzas al mapa dimensional.

Durante cada intento, la clave del éxito radica en el sistema de sinergias, muy clasico de los juego roguelite. Al limpiar arenas vas ganando bendiciones, modificadores de munición y artefactos. Aquí es donde el juego brilla con fuerza, la creatividad para armar builds es facilísima de entender y muy satisfactoria. Puedes hacer que una escopeta lance proyectiles de plasma que rebotan entre enemigos mientras generan ondas de choque heladas, o que el cañón pesado active explosiones automáticas al recargar. La respuesta de disparo es pesada, rápida y directa; el ritmo exige que estés en constante movimiento strafeando, saltando y usando esquivas laterales para evitar que las hordas te encierren.
Sin embargo, lo que le falta se nota en la curva de balance. Jugando en solitario, el escalado de enemigos resulta a veces muy injusto, la cantidad de proyectiles simultáneos y masacres en pantalla está pensada principalmente para el trabajo en equipo de 3 a 5 personas, dejando al jugador solitario acorralado sin margen de maniobra. Además, aunque hay un catálogo decente de armas, a las pocas horas te das cuenta de que un par de combinaciones de bendiciones están exageradamente rotas frente al resto, opacando un poco la variedad táctica.
Mundo
El diseño de niveles funciona mediante un mapa de zonas que conectan pequeños lugares de combate reducidas a través de portales dimensionales. No existe exploración de mundo abierto, es una estructura 100% enfocada en arenas cerradas.
La transición entre universos le da una variedad visual y de biomas genial a los escenarios. Puedes estar limpiando una arena en ruinas egipcias clásicas y al cruzar el siguiente portal aparecer en una base espacial cyberpunk o una selva alienígena repleta de vegetación luminosa.

El diseño estructural se siente rígido e impersonal. Al ser escenarios tan acotados y enfocados únicamente en encerrarte a disparar, se pierde por completo el encanto de los mapas gigantescos con secretos escondidos, llaves de colores y pasadizos emblemáticos que caracterizaban a las entregas numeradas. La interactividad con el entorno es casi nula (más allá de barriles explosivos) y la libertad del jugador se limita únicamente a decidir si prefiere entrar al portal que otorga dinero o al que da una mejora de salud.
Apartado Artístico
Visualmente el juego se ve un poco viejo, pero tiene bastate brillo y apostando por colores saturados y efectos explosivos en pantalla sin perder la identidad exagerada de la saga. En la parte sonora destaca la música electrónica y rock industrial que se acelera en cuanto aparecen cientos de mutantes en pantalla, dándote esa adrenalina clásica de la franquicia. En ninguno de los dos lados falla, pero tampoco es tan sobresaliente, están bien y ya.

Aspecto Técnico
En PC el rendimiento es competente pero tiene sus detalles. Aunque está bien optimizado en la mayoría de zonas, cuando la pantalla se atiborra de decenas de explosiones y cientos de enemigos simultáneos, se llegan a percibir tirones de FPS. Durante las partidas no me topé con bugs graves de progresión, pero sí con algún fallo menor en la física de los cadáveres. Para jugarlo a 1080p y 60 FPS estables, se recomienda mínimo un procesador Intel Core i7-11800H o AMD Ryzen 5 5600X, 16 GB de RAM y una tarjeta de video GeForce RTX 2080 o Radeon RX 7600.
Conclusión
Serious Sam: Shatterverse cumple su objetivo de entregar acción frenética. Si buscas un juego de disparos para apagar el cerebro un rato, soltar balazos a diestra y siniestra, y sobre todo si tienes un grupo de amigos con quien armar las partidas cooperativas, vale totalmente la pena. Tiene un precio bastante accesible, y es ideal para reir con amigos y ponerse aprueba en un juego frenetico. Sigue sin ser un juego que se destaque de sobre manera en algo, pero a mi pareces es cumplidor y divertido, así que vale la pena.
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Cine
BATMAN: KNIGHTFALL – PARTE 1 | Reseña
Batman: Knightfall – Parte 1 adapta “La Caída del Murciélago”, y si bien condensa su historia, logra quedarse con sus elementos fundamentales

Cuando DC vuelve a demostrar que la animación sigue siendo uno de sus mejores terrenos.
Si hay algo que DC y Warner Bros. han hecho especialmente bien a lo largo de las décadas, es adaptar sus cómics a series y películas animadas; desde Batman: The Animated Series hasta algunas de sus películas animadas más ambiciosas como Batman: Under The Red Hood, Superman/Batman: Enemigos Públicos, Flashpoint, etcétera, la compañía ha encontrado en este formato una libertad que no siempre ha conseguido trasladar a sus producciones live action, al punto de que consiguieron un universo propio inspirado en The New 52 y aunque no necesariamente fue perfecto, sí fue una colección de historias que entendían mejor el tono, los personajes y, sobre todo, el material de los cómics en el que estaban basadas.
Por eso, cuando Warner Bros. Animation anunció una adaptación de Batman Knightfall, uno de los acontecimientos más importantes en la historia de Batman, la expectativa fue grande, pero también preocupante y es que ¿Cómo adaptar una historia que originalmente se extendió durante decenas de números y múltiples títulos sin terminar haciendo una versión excesivamente resumida? Bueno, la respuesta fue el dividirla en tres partes, cada una de ellas enfocándose en un cada momento importante dentro de esta saga, iniciando con Batman: Knightfall – Parte 1 que adapta “La Caída del Murciélago“, la cual si bien condensa su historia, logra quedarse con sus elementos fundamentales y construir una película que funciona como una buena adaptación como el primer capítulo de una historia mucho más grande.
La Caída del Murciélago.
Para entender el trabajo de adaptación hay que recordar que Knightfall no fue originalmente una historia sencilla. Publicada entre 1993 y 1994, la saga involucró múltiples títulos, personajes y equipos creativos, convirtiéndose en uno de los acontecimientos más extensos de Batman y más para su época.
La película toma ese enorme material y lo transforma en una historia mucho más directa, pasando directamente a lo que todos recordamos, con un Bruce Wayne agotado, cuya lucha constante contra el crimen comienza a cobrarle factura, al nivel de llegar al agotamiento debido a que Bane libera a los internos de Arkham, obligando a Batman a enfrentarse prácticamente de manera consecutiva con buena parte de su galería de villanos. Aquí hay algo que hace bien la película y es entender que no se trata de solo hacer gala de la variedad de villanos de Batman, sino que es parte de la estrategia de Bane para romper al Murciélago.
Y ahí está uno de los mayores aciertos de la película, reflejar ese cansancio y fragilidad de Batman como pocas veces hemos visto, para que en el climax de la película tengamos un Caballero Obscuro desgastado e incapaz de poder aguantar el ritmo de la que es sin dudas la mejor versión de Bane.
¿Adapta bien el cómic?
Batman: Knightfall – Parte 1 no intenta trasladar literalmente cada acontecimiento de los cómics a la pantalla y hacerlo sin duda hubiera sido un error por lo extensa que es, en cambio, la cinta toma los grandes momentos, personajes y conceptos de Knightfall y los reorganiza para construir una experiencia cinematográfica mucho más compacta, directa y entretenida. Conservando los elementos fundamentales del material original: el agotamiento de Batman, la liberación de los criminales de Arkham, la llegada de Bane, el progresivo desgaste físico y mental de Bruce y, finalmente, el enfrentamiento que todos sabemos que eventualmente tiene que ocurrir.
Incluso se respeta a este Bane que está lejos de ser sólo músculo; es inteligente, calculador y físicamente aterrador, es decir que no se queda en el cliché que se volvió después de este cómic o que hemos visto en otras adaptaciones animadas. Incluso la película se toma tiempo para explorar su pasado, algo que ayuda a entender por qué este Bane es mucho más que una amenaza física.
Bane es el gran protagonista.
Aunque Batman sigue siendo el centro de la historia, uno de los mayores atractivos de esta primera parte es Bane, y es que Michael Mando consigue darle una presencia intimidante, pero lo más importante es que el guion entiende que el personaje funciona mejor cuando existe una estrategia detrás de sus músculos.
Bane estudia a Batman, entiende sus límites y construye un escenario diseñado específicamente para llevarlo hasta el punto de quiebre. Esto hace que la película se sienta menos como una sucesión de peleas y más como una especie de partida de ajedrez en la que Bruce empieza con una enorme desventaja, justo como en el cómic y mientras más avanza la historia, más evidente resulta que Batman está perdiendo, lo que ayuda a que la caída del murciélago tenga el impacto que necesita.
Violenta, oscura y muy noventera.
Otro aspecto que llama la atención es la decisión de recuperar buena parte del espíritu de los cómics de los años noventa, no solo es la estética, es la atmósfera que se construye, el diseño e incluso la intención de hacer caer a uno de los grandes héroes de DC, y eso hasta se ve reflejado en la violencia que se muestra.
Hay sangre y varias escenas que tienen una brutalidad que no siempre encontramos en las películas animadas del personaje, es decir que la clasificación C tampoco es gratuita: la cinta busca transmitir que Gotham se ha convertido en un lugar verdaderamente peligroso, dándole a la propia violencia tiene una función narrativa.
La estética también acompaña esa intención: los diseños de los personajes recuperan la apariencia exagerada de los cómics noventeros, con un Batman mucho más musculoso y una caracterización de Bane que recuerda directamente a la época en la que fue creado.
Visualmente, Knightfall – Parte 1 es una película bastante atractiva.
Los diseños son detallados, las peleas tienen fuerza y la puesta en escena consigue transmitir una Gotham violenta y caótica, sin embargo, aquí aparece uno de los pequeños problemas de la producción y que de hecho hemos en anteriores películas animadas y es que la animación no siempre tiene la fluidez que uno esperaría. Algunas secuencias presentan movimientos algo rígidos y ciertos personajes parecen perder naturalidad durante determinadas acciones. Es un detalle que resulta más evidente precisamente porque los diseños son tan elaborados.
Aun así, cuando la película entra en acción, consigue ofrecer algunos enfrentamientos bastante espectaculares y, sobre todo, una sensación de impacto físico que beneficia enormemente a la historia.
Conclusión.
Batman: Knightfall – Parte 1 es una muy buena adaptación de uno de los cómics más importantes de Batman y, sobre todo, un recordatorio de por qué la animación continúa siendo uno de los mayores fuertes de DC.
No es una reproducción exacta de Knightfall, ni pretende serlo, sino que es una versión condensada que toma una historia gigantesca y la transforma en un relato cinematográfico mucho más accesible, conservando sus momentos esenciales y, especialmente, la idea que hizo tan importante al cómic: Batman puede ser derrotado, inclusive recordándonos la verdadera naturaleza de Bane al ser un villano que va más allá de solo fuerza bruta, tanto así que ha sido el único que pudo quebrar al murciélago.
Batman: Knightfall – Parte 1 ya está disponible para compra digital en distintas plataforma como Apple TV, Prime Video o Google Play, con un costo aproximado de los $150.00 pesos MX.
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Batman: Knightfall Part 1: Knightfall | Reseña
Overall
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Animación
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Historia
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Guion/adaptación
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Dirección
Reseñas
ONIMUSHA: WAY OF THE SWORD | Reseña
Onimusha: Way of the Sword, un título que por sucalidad perfectamente podría colocarsed entre los candidatos a Juego del Año

Tal cual, es el camino de la espada.
Hay años en los que una compañía parece empeñada en recordarnos porqué sigue siendo una de las grandes de la industria y 2026 está siendo, sin duda, el año de CAPCOM, y es que después de este mismo año darnos increíbles títulos, vuelve a demostrar que el videojuego single player todavía tiene muchísimo que ofrecer con Onimusha: Way of the Sword, un título que no solo rescata una de sus franquicias más queridas después de dos décadas de ausencia, sino que lo hace con una calidad que perfectamente podría colocarlo entre los candidatos a Juego del Año. Y es que Way of the Sword entiende algo fundamental: no necesita reinventar el género de acción para tener identidad propia, basta darnos un sistema de juego sólido, personajes entrañables, historia atrapante y música envolvente, todo fundamentado en en el propio “Camino de la espada”.
Lo más importante es pelear inteligente (en este caso jugar inteligente).
A primera vista, Onimusha: Way of the Sword podría parecer otro juego de acción en tercera persona en el que debemos avanzar por escenarios mientras acabamos con hordas de enemigos, sin embargo, basta pasar unos minutos con su sistema de combate para descubrir que aquí no se trata simplemente de lanzar ataques hasta que el enemigo caiga.
Como indica el propio título, este es el camino de la espada y eso significa aprender a pelear: durante los enfrentamientos tendremos que saber cuándo bloquear, cuándo esquivar, cuándo contraatacar, cuándo ejecutar un Issen, cuándo utilizar los poderes Oni y, sobre todo, cuándo absorber las almas que dejan nuestros enemigos y es que cada una de estas mecánicas tiene un propósito y aprender a combinarlas es lo que convierte al combate en uno de los mayores atractivos de la experiencia y que siempre se sienta divertido.
El juego premia la observación y el timing, no todos los ataques se enfrentan de la misma manera y, conforme aparecen enemigos más poderosos, resulta indispensable leer sus movimientos y reaccionar en consecuencia. Las paradas y contraataques pueden convertir un ataque enemigo en una oportunidad para hacer un daño enorme, mientras que las habilidades Oni permiten cambiar el ritmo de una batalla.
Lo mejor es que esto alcanza su máxima expresión durante los combates contra los jefes; cada enfrentamiento importante se siente como un examen de todo lo que hemos aprendido hasta ese momento (y sin duda estos son los mejores combates) y que nos obligan a utilizar las diferentes herramientas, estudiar patrones y entender cuándo atacar y cuándo simplemente esperar. Y cuando finalmente conseguimos derrotar a un jefe que nos puso en aprietos (aún cuando haya sido al primer intento) la satisfacción es enorme.
No es un “soulslike”, y eso es bueno.
Hay que hablar del “genma” en la habitación y es que es imposible la comparación de este juego con un Soulslike, ya que comparten ciertos elementos o aspectos especialmente por la importancia que tienen la defensa, los parries, el timing y la lectura de los enemigos, pero Onimusha no pretende ser un juego imposible de terminar y creo que esa fue la decisión correcta.
CAPCOM busca que Way of the Sword sea una experiencia capaz de llegar a un público mucho más amplio, pero eso no significa que podamos apretar un botón sin pensar y ganar todos los combates, al contrario, hay que saber jugar.
La diferencia es que el juego no utiliza la dificultad como una barrera de entrada; puedes disfrutar de la aventura aunque no seas un maestro del parry, pero si decides dominar todas sus mecánicas, el juego te recompensa. Los momentos más difíciles pueden exigir precisión, paciencia y conocimiento del enemigo, pero la intención nunca parece ser castigarnos por jugar y es una filosofía que funciona especialmente bien porque ya ciertamente ya hacía falta y es que hay que entender que una dificultad elevada no lo hace un mejor o peor juego, menos cuando cuenta con un sistema de combate sólido que es divertido con lo que ya ofrece.
Musashi y una historia que sabe atraparnos.
Onimusha: Way of the Sword nos lleva a un Japón de época Edo en el que Kioto ha sido deformada por la presencia de los Genma y una fuerza conocida como Malice. En medio de este caos encontramos a Miyamoto Musashi, un joven espadachín que termina entrando en contacto con el poder de los Oni y se ve obligado a enfrentarse a una amenaza sobrenatural que va mucho más allá de sus propios duelos.
La premisa puede parecer sencilla, pero funciona porque está acompañada por personajes que consiguen darle personalidad a la aventura y aquí es imposible no hablar de Musashi. A primera vista podría parecer un protagonista despreocupado, incluso un poco arrogante y bromista, sin embargo, conforme avanzamos descubrimos a un personaje honorable, de buen corazón y con una evolución que hace que queramos seguir acompañándolo.
A su lado está Shizuka, quien reside dentro de nuestro Onibrazal y termina convirtiéndose en una pieza fundamental durante la aventura. La relación entre ambos aporta algunos de los mejores momentos de la historia, especialmente porque sus personalidades contrastan de manera muy agradable.
El resto del elenco tampoco se queda atrás; cada personaje tiene una personalidad suficientemente marcada como para que podamos identificarlo inmediatamente, mientras que los antagonistas cuentan con motivaciones y diseños que los hacen destacar. La narrativa tampoco pretende reinventar las historias de samuráis, pero consigue algo mucho más importante: hacernos querer saber qué ocurrirá después.
Un apartado visual espectacular.
Si hay algo que CAPCOM parece dominar cada vez mejor es el RE Engine y Way of the Sword vuelve a demostrar hasta dónde puede llevarse esta tecnología: el juego luce espectacular, desde los escenarios de un Kioto corrompido hasta los modelos de personajes, las expresiones faciales, los efectos de iluminación y la manera en que los objetos reaccionan ante las condiciones del entorno, todo contribuye a construir una experiencia visual de primer nivel y a nivel de rendimiento el juego siempre corrió de manera impecable en PS5.
Hay momentos en los que resulta difícil no detenerse simplemente a observar lo que ocurre en pantalla. El nivel de detalle de los personajes también merece reconocimiento. CAPCOM consigue combinar realismo con una estética profundamente marcada por el cine japonés y las historias de samuráis. Incluso Musashi está inspirado visualmente en el legendario actor Toshiro Mifune, algo que ayuda a reforzar esa sensación cinematográfica. Y esto también se extiende al diseño de enemigos; los Genma no son simplemente criaturas creadas para llenar escenarios, muchos de sus diseños reflejan su personalidad, su naturaleza o incluso el origen de sus poderes. Los jefes, especialmente, son capaces de transmitir quiénes son incluso antes de que entendamos completamente su historia.
Una banda sonora a la altura.
La banda sonora cuenta con Nozomi Ohmoto como compositora principal, acompañada por Kota Suzuki y Tomoki Kameyama, además del trabajo de otros compositores y músicos involucrados en el proyecto. El resultado es una mezcla muy interesante entre instrumentación tradicional japonesa y elementos modernos, consiguiendo acompañar tanto los momentos contemplativos como las grandes batallas. Instrumentos como el shamisen, shakuhachi, koto y biwa conviven con una producción orquestal que le da a la aventura una escala mucho mayor.
Donde la espada pierde un poco de filo.
Onimusha: Way of the Sword no es perfecto, siendo su mayor problema precisamente en aquello que más contrasta con la excelencia de sus combates contra jefes: los enfrentamientos contra los enemigos comunes, los cuales en determinados momentos el juego puede sentirse demasiado fácil.
Hay grupos de Genma que parecen estar ahí simplemente esperando a que lleguemos para convertirse en sacos de boxeo. Incluso cuando estamos rodeados por varios enemigos (y entre ellos aparece alguno considerablemente más fuerte) en ocasiones la reacción de los enemigos resulta demasiado pasiva y lejos de transmitir una sensación real de peligro, se siente como una ayuda extra para conseguir almas.
Conclusión.
Onimusha: Way of the Sword es mucho más que el regreso de una franquicia que llevaba dos décadas esperando una nueva oportunidad; es la prueba de que CAPCOM todavía sabe tomar una fórmula clásica, actualizarla y darle una identidad propia sin perder aquello que la hacía especial.
Su sistema de combate es preciso, espectacular y, sobre todo, satisfactorio, porque recompensa al jugador que aprende a dominarlo en lugar de simplemente presionar botones. Sus enfrentamientos contra los jefes son de lo mejor de la aventura, mientras que Musashi se convierte en un protagonista carismático al que resulta fácil tomarle cariño y Shizuka, junto con el resto del elenco, consigue darle personalidad a una historia que, aunque sencilla, sabe atraparnos desde sus primeros minutos. A esto se suma un apartado visual espectacular gracias al RE Engine, un diseño artístico que combina con enorme acierto la tradición japonesa con la fantasía sobrenatural y una banda sonora que acompaña perfectamente cada momento de la aventura.
Es cierto que sus enemigos comunes y una curva de dificultad algo irregular impiden que estemos ante una experiencia perfecta, sin embargo, incluso esta decisión puede entenderse dentro de la intención de CAPCOM de crear una experiencia accesible para un público más amplio, porque al final, Onimusha: Way of the Sword entiende perfectamente lo que significa su nombre: El camino de la espada no consiste en atacar más rápido que el enemigo, sino en aprender a leerlo, esperar el momento adecuado y hacer que cada golpe cuente.
Onimusha: Way of the Sword ya está disponible en PlayStation 5, Xbox Series X|S, Nintendo Switch 2 y PC.
Onimusha: Way of the Sword | Reseña sin spoilers
Overall
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Sistema de juego, control y mecánicas
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Gráficos y rendimiento
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Historia, guión
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Soundtrack
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Dirección de arte, diseño de personajes
Onimusha: Way of the Sword | Reseña sin spoilers
Onimusha: Way of the Sword es mucho más que el regreso de una franquicia que llevaba dos décadas esperando una nueva oportunidad; es la prueba de que CAPCOM todavía sabe tomar una fórmula clásica, actualizarla y darle una identidad propia sin perder aquello que la hacía especial. Su sistema de combate es preciso, espectacular y, sobre todo, satisfactorio, porque recompensa al jugador que aprende a dominarlo en lugar de simplemente presionar botones. Sus enfrentamientos contra los jefes son de lo mejor de la aventura, mientras que Musashi se convierte en un protagonista carismático al que resulta fácil tomarle cariño y Shizuka, junto con el resto del elenco, consigue darle personalidad a una historia que, aunque sencilla, sabe atraparnos desde sus primeros minutos. A esto se suma un apartado visual espectacular gracias al RE Engine, un diseño artístico que combina con enorme acierto la tradición japonesa con la fantasía sobrenatural y una banda sonora que acompaña perfectamente cada momento de la aventura.
Es cierto que sus enemigos comunes y una curva de dificultad algo irregular impiden que estemos ante una experiencia perfecta, sin embargo, incluso esta decisión puede entenderse dentro de la intención de CAPCOM de crear una experiencia accesible para un público más amplio, porque al final, Onimusha: Way of the Sword entiende perfectamente lo que significa su nombre: El camino de la espada no consiste en atacar más rápido que el enemigo, sino en aprender a leerlo, esperar el momento adecuado y hacer que cada golpe cuente.











